Gui: Nuevo día, nuevo capítulo.

Disclaimer: Suzanne Collins hablaba del PTSD, yo tiro al romance; cuanto más, mejor.


Nació y murió una estrella


Los Juegos del Amor

El negocio prosperó. Podían incluso permitirse regalarles caramelos a los niños de la Veta que se atrevían a acercarse.

De buen humor, Denh tenía una capacidad monstruosa para llevar a bien un negocio. Pronto la tienda de la plaza creció, y en casa de los Donner había cosas que nunca había habido. Los padres de los niños les daban dinero con alegría si iban a la tienda de golosinas, porque les hacían olvidar la miseria, los Juegos, el hambre…

El tío Donner y el padre de Harra estaban celosos del negocio de la joven pareja. Les encantaba ir a verles trabajar, intentando crear nuevos bombones con poca minucia. Denh se quemaba siempre con el caramelo y luego les explicaba a sus niñas que no se asustasen, que algún día lo haría mejor. Harra se equivocaba con los colorantes que empezaron a traer de otros lugares de Panem. El rojo, el verde y el blanco eran los únicos que tenían. Intentaba crear mezclas que daban cosas muy poco apetitosas pero que sabían a azúcar de cualquier modo.

–Lo estás haciendo muy bien –comentaba su madre a Harra. Se refería al negocio, aunque las niñas estaban probablemente bien cuidadas.

Crecieron deprisa, demasiado, a gusto de Denh. Harra tuvo un embarazo que no llegó a término tras el cual Denh decidió que tenían que calmar sus ardores si no querían crear carne de cañón.

Durante unos años, ni siquiera se tocaron. Se volvieron ariscos el uno con el otro, convencidos de que se eran infieles, sin preguntar, sin hablar, sin buscar soluciones. Harra rumiaba un terrible odio hacia Fancy Wood, que paría cada año un nuevo retoño Finch, los Finchitos, como le gustaba llamarlos. Denh por su parte escrutaba toda sy cada una de a sinteracciones de Harra con su tío Garan. Las viejas heridas…

Sin embargo, las niñas les salvaban. Eran tan adorables… Tan hermosas… Los dos se volvían tiernos alrededor de ellas. Quien los salvó definitivamente fue la madre de Harra, que se enteró del asunto y metió los dedos hasta los codos. Los convenció de verse, para un encuentro carnal, les encontró el sitio, les metió las ideas adecuadas en la cabeza.

Consiguió que Harra recordara aquella pregunta que se había hecho una vez: ¿cómo es acostarse con Denh Donner? ¡Y hacía tiempo que había obtenido la respuesta! Mejor aún: hacía tiempo que había conseguido su propósito de quedárselo para ella. Sí.

Su madre había dicho que no habría nadie, y no había nadie. Ni siquiera estaba Denh. Llegaba tarde. A lo mejor estaba acabando un encuentro con Fancy, antes Wood, ahora Finch. A lo mejor todos Finchitos eran de Denh. Tendría que advertir a las niñas que nunca se casasen con un Finch…

El hechizo de su madre había durado poco, los pensamientos amargos le volvían rápidamente a la cabeza. Pero no estaba sola en esa lucha. Unas manos la agarraron por los ojos. A Harra le recordaban a las del tío Donner. Denh también olía como su tío.

–¡Por fin!

Denh la besó. Estaba convencido de que aquello saldría bien y no había tenido tiempo de captar ni analizar el creciente malhumor de Harra. Lo que ayudó a Harra, que se olvidó de por qué había dejado de sonreír antes de que llegase Denh.

–Por un momento pensé que eras Garan.

–¿Mi tío te besa igual que yo? ¿O es que también te has acostado con él?

Mal iría todo si no solo los hijos de Fancy eran de Denh sino que además los hijos de Harra eran de Garan. Por lo menos los de Harra tendrían el buen apellido.

El silencio de Harra no era más que hastío, pero Denh se regía por la regla simple de Quien calla otorga. Por alguna razón aquello lo excitó, y para algo se habían reunido.

No se podía decir que lo hubiesen hablado, pero por lo menos el corto diálogo les ayudó a empezar. Y una vez que empezaron…


¿Reviews?

Gui
SdlN