Disclaimer:ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.

Advertencia: lenguaje vulgar, violencia, lime, muerte. AU (en el mundo ninja).

Notas: los hechos son cambiados a mi gusto, algunas de las cosas del anime son respetadas en la historia, muchas otras no.

"Me gusta tocarte sin intención; me gusta tu historia de resurrección."

Ciro y los persas, Me gusta.

Hurricane

Se había estado cuestionando durante horas el porque de sus acciones, sus manos temblorosas sin motivo aparente no dejaban de tantear la cajetilla dentro de su bolsillo izquierdo o de golpear el asiento a su lado con la yema de los dedos. No entendía porque lo carcomia la ansiedad, porque sus pies lo llevaron al hospital en lugar de las celdas de interrogatorios.

Le dió mil vueltas al asunto y no encontró respuesta alguna; daba igual, pensó, ya estaba allí y su cuerpo no parecía tener intenciones de moverse. Escuchó el ruido de la puerta abrirse, Karin se asomó con cautela, sus ojos mostraron sorpresa al verlo. La observó detenidamente, en busca de algo aunque no estaba seguro de que.

La pelirroja llevaba la bata abierta, después de todo su vientre se veía un poco más abultado, a comparación de lo pequeño que lucía su cuerpo antes. Lo observó a través de sus lentes, el azabache podía sentir sus musculos tensarse ante la mirada rojiza; casi podía jurar que lograba percibir su alma con aquellos orbes.

—La herida no es grave, estará bien — cerró la puerta tras ella y se marchó, dejando al Nara sólo en el pasillo vacío.

[Tres días atrás]

—Atrapamos a uno —los labios de la castaña se veían extrañamente brillosos desde su lugar, de un rosa que resaltaba sobre el resto de su piel ligeramente bronceada; se regaño por haber estado observando con tanta atención el rostro de su amiga, últimamente la estudiaba más de lo que deseaba. Su mirada descendió por su abdomen, notó una mancha rojiza esparciendose a lo largo de su abdomen, tiñendo la tela de su yukata amarilla.

—¿Tenten? —los ojos chocolates se veían perdidos, agotados—. ¿Estás bien?

—Si, no es nada —eso habría sido cierto de no ser porque un dolor intenso se expandió por su torso. Se inclinó intentando aliviar aquél repentino malestar. Kakashi y Lee llegaron sujetando al hombre pelirrojo, el peliplata al notar lo encorbada que se hallaba la fémina se acercó rápidamente, rasgo con una shuriken la tela que cubría la zona afectada.

—Hay que irnos, ya —un corte no muy profundo se hallaba rodeado de un extraño color verdoso, pudieron haberlo confundido fácilmente con un simple ematoma de no ser por el reciente enfrentamiento. Fue así que se marcharon de Nendo tan rápido como sus pies se lo permitieron, llegando casi un día y medio después a Konoha, rogando porque la castaña no se desvaneciera entre sua brazos.

[Ahora]

El pelirrojo (del cuál descubrieron su nombre tras tres horas de interrogatorio a manos de Ino y Aii: Rokku) no había hablado sobre nada relacionado a los robos, divagaba sobre cosas irrelevantes y soltaba comentarios impropios hacia la rubia. Se sentía decepcionado ante aquello, deseaba que el daño que le habian causado a Tenten no fuera en vano.

No, sostuvo con su mano derecha la perilla de la puerta, no había notado que estaba allí, su cuerpo se tensó al descubrir que estaba desviando su atención.

—Hago esto por Temari —balbuceó, no muy convencido del todo. Soltó el aire de sus pulmones con exageración, se apartó de la manija y lentamente se fue alejando de la puerta, debía llegar rápido a las celdas, no sabía cuanto tiempo había perdido ahí pero no estaba dispuesto a seguir haciendolo.

Hurricane

Cuando despertó el olor se le hizo desagradablemente familiar, los parpados le pesaban, la intromisión de la luz le género incomodidad. Poco a poco comenzó a adaptarse al ambiente luminoso. No se sorprendió de estar sola, sin embargo una sensación de desilusión inundó su pecho, había un tubo conectado en su brazo pasando lo que supuso era suero, lo sujetó con firmeza y lo quitó con cuidado, dió un respingo ante el dolor; luego de unos segundos se incorporó, se sentó al borde la cama con los pies a unos centímetros del suelo.

Frotó su rostro intentando despavilarse, seguramente no llevaba más de un día en el hospital y su cuerpo ya le pedía un respiro, estaba convencida de que la kunai con la que había sido apuñalada tenía alguna especie de veneno. Vaya que había sido descuidada, desde que había salido de las aguas termales no había dejado de buscar con la mirada al Nara. Estaba tan asustada, cómo si fuera una niña pequeña, sentía que verlo quizás lograría apaciguar el temor a la lucha.

Escuchó alboroto en el pasillo, pasos rápidos que se oían cada vez más cercanos, posteriormente la puerta se abrió con cuidado, una cabellera rubia se asomó seguida de unos ojos celestes y una sonrisa gatuna.

—¿¡Tía Tenten!? —Boruto ingresó con rapidez, como si la cautela anterior no hubiera existido. Traía entre sus pequeñas manos un ramo de tulipanes, se los extendió con una expresión alegre en su rostro—. Mamá camina muy lento así que me adelanté, pero me equivoque y entré como en unas tres habitaciones, entonces estaba una señora enorme desnuda y gritó así que grité, corrí y tía, ¿de dónde vienen los bebés?

Parpadeó algo confundida, decidió procesar lentamente la información mientras tomaba las flores. Hizo una mueca similar a una sonrisa, revolvió su cabello para luego dirigir su mano a su mejilla.

—Que grande estás Boruto murmuró con tono maternal—. A ver, ¿por qué diablos no tocas la puerta, eh? —sujetó con fuerza la mejilla, pellizcando y estrujando tal como haría un abuelo digno de película.

—Ne, duele, duele.

Cuando Hinata ingresó al cuarto se encontró a su hijo con la mejilla rojiza y un puchero en los labios, mientras que su amiga tenía los cabellos castaños despeinados y una bata de hospital más grande que de lo que necesitaba. Jugueteo con la cajita que traía entre sus manos, quizás traer al niño no había sido la mejor opción dada la razón de su visita; pero el entusiasmo del menor había calado lo suficiente como para permitirle llegar con un racimo de flores.

—Oye mamá —el pequeño sostenía su mano con más fuerza de lo normal, miraba hacia el frente con las mejillas ruborizadas, iban camino a la torre Hokage a llevarle el almuerzo al hombre Uzumaki— ¿Por qué las personas se casan?

Se sorprendió por la pregunta repentina, lo meditó por unos segundos y respondió.

—Porque se aman.

El silencio del pequeño le hizo creer que la conversación terminaría ahí, sin embargo el tiró de su mano obligandola a mirarlo directo a los ojos.

—¿Puedo casarme con la tía Tenten? Así podría cuidarla como el tío Neji quería.

Tiempo después (tras muchos años de no haber pasado bajo ese umbral) entró a la habitación de su primo, el corazón le latía con fuerza y el estómago se encontraba echo un revoltijo, algunas lágrimas se asomaron al ver las fotografías, sentir el tacto de la tela de su ropa. La curiosidad la llevó a revisar los cajones de los muebles, fue así que lo encontró aquello que la castaña necesitaba para cerrar el ciclo.

—Hola Hinata-chan.

Ojos chocolates y perla se encontraron, está lista, pensó, tenía que darselo.

Hurricane

Dos días después y el pelirrojo problemático se encontraba en una celda aislada, finalmente habían obtenido suficiente información cómo para dar con su paradero, sin embargo las cosas parecían no cuadrar, para nada.

Se hallaba con Kakashi y Kiba en la torre hokage, Naruto examinaba un pergamino que tenía la información otorgada por Rokku. Por la ventana se coló la joven anbu, posicionandose con cuidado detras del rubio, el peliplata sostuvo su mirada en la máscara felina, para el Nara no pasó desapercibido aquello ni la incomodidad que emanaba del cuerpo de la fémina.

—¿Qué proponen? —cuestionó el hokage, observando a sus acompañantes.

—Hay que invadirlos —sugirió el Inuzuka.

—¿Qué tal si es una trampa? —musitó Kakashi en el mismo tono, sin quitar la mirada de la castaña.

—Debemos enviar un escuadrón anbu para investigar la zona —todos desviaron su atención a la guardaespaldas del Uzumaki—. No ahora, ellos seguro esperan eso, pero en unas semanas estoy dispuesta a marchar con un grupo de personas seleccionadas cuidadosamente.

Lo meditó por unos segundos y ciertamente parecía la mejor idea. Tampoco es como que tuvieran muchas opciones, era obvio que no titubeaban a la hora de masacrar a quienes se interponian en sus planes, por lo que representaban una amenaza para todos aquellos que pensaban en defender lo suyo. Debían accionar rápidamente antes de que alguien no corriera la misma suerte que la experta en armas y por lo contrario, terminaran igual que la kunoichi de la arena.

—Cuatro días —dictaminó el Uzumaki—. No más, prepara un equipo.

Todos asistieron y desaparecieron tras una nube de humo. Naruto observó el pergamino con detenimiento, había algo extraño en todo eso, no lograba comprender la motivación para llevarse los objetos de los clanes; porque no todos eran de un desorbitante valor monetario, en su mayoría escaseaban de ello y solo se les atribuía un gran valor sentimental.

Por lo que lógicamente no iban tras el dinero. Así que, ¿qué era lo que tramaban realmente?

Hurricane

Tras la visita de Hinata todo a su alrededor se había vuelto irreal, se sentía desconectada del mundo. Tras noches de insomnio decidió que ese día debía de matar el tiempo, con el estómago rugiendole después de un día completo de ayuno tuvo suficiente motivación para renunciar a la comodidad de su hogar, por lo que caminó perezosamente hacia algún puesto de comida sin salir de su ensoñación.

Fue así que terminó por sentarse en aquella casa de té que hace meses frecuentaba, a veces en compañía de Hinata y Hanabi o incluso del mismo Kakashi. Tenía frente a ella una taza humeante y dos bollos de canela, la yema de sus dedos dibujaban el contorno de la pequeña cajita que le había regalado su amiga, pestaño de forma risueña.

Abrió la cajita aterciopelada de color malva, dentro de ella se hallaba reposanso un anillo simple con las inscripciones NT. Sabía perfectamente que significaba todo aquello lo había meditado cuidadosamente durante horas, fue por esa razón que sus pies parecían haber dejado de tocar tierra.

—Lo sabrás pronto.

Recordaba aquello de manera vivida, la expresión de su rostro y el tono de voz con el que lo había dicho. Cómo le gustaría ver su rostro de nuevo, poder decirle que si, formar una familia...

Suspiró.

Pero las cosas ya no podían ser así.

Aunque, no podía evitar divagar con aquello ahora que sabía que sus sentimientos habían sido más que correspondidos, imaginar las mil y un formas en que su relación pudo haberse desarrollado era suficiente para mantenerla en ese estado. ¿Para que perdería el tiempo viviendo un presente que no le favorecía? podía cerrar los ojos y soñar un mundo nuevo junto a Neji, donde la guerra nunca ocurrió, quizás donde ella logró ser tan legendaria como Lady Tsunade, dónde la gente la valorara y viera como lo que ella verdaderamente era.

Si, eso haría. Prefería colorear el mundo con sus propios colores a seguir viviendo en uno donde solo existían matices de blanco y negro.

Hurricane

Notas finales del capítulo:

Hinata fue con toda la buena intención del mundo, lo juro.

Si, sé que retrocedí mucho, pero es algo importante para que Tenten logre madurar y salir del poso depresivo en el que está, porque cambiar de página no siempre es fácil.

La insistencia de Kakashi con Aii es por una razón en particular, que seguro explicare en alguno de los dos próximos capítulos. Ah, ah, no se crean que viene a usurpar protagonismo pero es un personaje con un pasado que va a influir en la historia y en los cambios que van a ir sufriendo algunos personajes. Así que nada, espero les haya gustado y nos leemos en el próximo chap.