Gui: Siento anunciar a la población que va a haber Juegos de aquí a poco.

Disclaimer: He estado pensando que esta historia tiene cosas de Collins, por supuesto, pero también de Marcel Pagnol, y nada, eso.


Nació y murió una estrella


Las clases

Maysilee y Kephanie Donner cumplieron once años y vivieron su primera cosecha, de la que salieron ilesas, para gran alivio de sus padres. Ése fue un gran año. Con la hija de Gast P. y Olive, que tenía su edad, pasaban horas y horas. Era tan rubia como las gemelas, y las tres juntas parecían trillizas.

Salían juntas de casa. Generalmente, Denh les daba caramelitos, de un color cada día, lo que le daba la oportunidad de hacer bromas y fingir que no recordaba qué día era. Las tres se tronchaban de risa.

Harra se preguntaba qué harían en el colegio. Los profesores no tenían quejas, pero de joven, ella también conseguía que los profesores no tuviesen quejas. Y conociendo a Denh, y Gast, ninguna de las tres podía ser un total angelito.

Lo que hacían en el colegio era atormentar a sus compañeros con algo de buen humor. Sobre todo atormentaban al pobre hijo del panadero, el mayor de los Mellark, al que todos llamaban Buggle. El chico había cometido el error de confiar en Kephanie, que tenía muchísima buena intención pero que no se había podido callar el secreto. Tanto Maysilee como Aghapa se enteraron del enamoramiento del chico y a Maysilee le encantaba recordárselo.

–Yo creo que hoy estás muy guapo y seguro que a Aghapa no le importará que te declares. Si elijes bien el día, es posible que consigas algo.

El pobre Buggle se volvía más tímido con los arremetes de Maysilee. Peor: después llegaba Kephanie por detrás y le pedía disculpas, para ella por contar el secreto y para Maysilee por ser tan descarada.

–Quizás hoy hemos sido un poco malas con Buggle… –comentaba Kephanie.

–Tú eres la peor, Kephie. ¿Por qué no le guardaste el secreto? ¿Seguro que no te gusta y te daba rabia que a él le gustase otra?

–Cállate Mayse.

Nunca se enfadaban del todo. Aquellas querellas eran parte de su relación de uña y carne. Se leían la mente, y por lo tanto sabían cuándo cerrar la boca. Aghapa era en cierto modo un ente aparte. Era un poco más noble que las niñas y entendía el sufrimiento de Buggle, aunque tampoco rechazaba el juego de marionetas de las gemelas. Su razón de ser ya era por aquél entonces el chico atrevido de la Veta, Everdeen, que era mayor y más listo, una mala influencia, guapísimo, encantador… Y por ese amor incondicional, y su manera tan pausada de llevarlo, las gemelas le tenían un poco de envidia.

Lo que hacía Aghapa entonces era jugar con ellas a buscar el enamorado de la siguiente. A Kephanie le propuso por turnos un chico rubio un año menor que tenía aire de príncipe de cuento y de ser muy inspirador, uno de los profesores del colegio que parecía joven, un hijo de minero de la Veta con pinta de ser más malo que encantador, uno de los chicos Finch… A Maysilee la emparejó primero con el chico más listo de la clase, pero ella opinaba que era estúpido, así que después empezó a buscar a alguno que pudiese parecer inteligente a ojos de Mayse. Sólo encontró, tarde, a un chico mayor de pelo negro y rizado, algo guaperas, en el que Mayse ni siquiera se fijó un minuto.

A parte del sector chicos, las niñas no hacían gran cosa en el colegio. Atender en clase. Hacer los deberes. Jugar con otra gente en el patio. Hacer amigos y hablar de los Juegos como si fuesen adultas, con el ceño muy fruncido y la voz llena de preocupación. Sólo empezaban a atisbar el asunto. Su primera Cosecha se les había olvidado con facilidad, como le había pasado a Harra… Y Harra fue entonces muy consciente del desenfado con el que había tratado un tema tan delicado. Pero sus hijas ya aprenderían. Más tarde… cuando fuesen más mayores y el peligro hubiese pasado, como le había ocurrido a ella.


Pero de momento la vida sigue siendo más o menos tranquila (omitir perturbaciones creadas por jóvenes apuestos)

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Gui
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