ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.
Advertencia: lenguaje vulgar, violencia, lime, muerte. AU (en el mundo ninja).
Notas: los hechos son cambiados a mi gusto, algunas de las cosas del anime son respetadas en la historia, muchas otras no.
El capítulo va a tener puro contenido ShikaTen, luego de esto se va a desarrollar la trama normal.
Se encontraban apoyados contra el respaldo de la cama, acobijados por una manta color gris con detalles en blanco. El reloj sobre el buró a unos metros de ellos indicaban las diez y media de la noche mientras soltaba un tic-tac constante que comenzaba a irritarle al azabache.
—¿De qué quieres hablar? —murmuró finalmente, intentando localizar la mano de la joven debajo de las sábanas, entrelazó sus dedos con la esperanza de que ello acallara el palpitar incesante de su corazón, lo logró.
—Sobre nosotros —le dedicó una mirada avergonzada, no estaba segura de que decirle, sólo sentía la necesidad de que las cosas se volvieran más claras entre ellos—. Es decir, ¿qué haremos? ¿Qué hay de Temari? ¿No te incómoda que fuéramos mejores amigas? —tomó un poco de aire antes de seguir— ¿Qué soy yo para ti, Shikamaru? ¿Un reemplazo? ¿Me quieres?
Quiso gritarle que si, que la quería cómo a nadie, pero quizá eso la espantara. Acarició su mano con la yema de sus dedos y se inclinó sobre ella para besar su frente.
—Quiero creer Temari podrá perdonarme —intentó ser comprensivo, era lógico para él que le surgieran dudas relacionadas a la rubia—. Sobre su amistad, estoy seguro de que ninguno buscaba esto —la castaña asintió, apoyó su mejilla sobre su hombro— ¿Qué hay de ti Tenten? ¿Cómo te sientes conmigo?
—Feliz —se sorprendió a si misma con esa palabra, ambos se sonrojaron. No es que no fuera cierto, pero creía que era demasiado reconocerlo—. Me siento bien contigo, es diferente, supongo.
—Entiendo —acarició su cabello, se quedaron en silencios durante unos segundos, meditanto sobre el paso siguiente—. Nunca te vería como un reemplazo.
—Lo sé, me preocupa que los demás lo crean.
—¿Y eso qué importa?
—No lo sé —se apartó de él para mirarlo—. Pero no quiero que el resto nos perciba como, bueno, si solo estuvieramos juntos por no estar sólos.
—¿Estamos juntos? —repitió con diversión, como respuesta recibió silencio—. Era broma.
—Eso fue vergonzoso —ella rió, le acarició la mejilla con lentitud, estudiando cada facción de su rostro—. Quiero que te quedes aquí.
—No me iré a ningún lado.
—No me refiero a eso —negó con la cabeza, se acomodó nuevamente contra el respaldo de la cama, se podía oir como la brisa movía las copas de los árboles—. No estoy segura de que pasara en la misión —supo a que se refería con eso, también había pensado en ello—, mientras me duchaba pensé en que quizás, nosotros, podríamos ser co-como um —lo último lo susurró, el menor levantó las cejas intrigado.
—¿Puedes repetirlo?
—Cómo pareja —farfulló desviando la vista—. Puede que sea apresurado, pero me gustaría intentarlo.
Si fuera una persona mucho más expresiva como Naruto o Lee, seguro la hubiera tomado entre sus brazos y gritado lo que sentía allí mismo, sin importarle despertar a la gente de los hogares continuos. Pero no era exactamente ese tipo de persona, y aunque la felicidad lo invadiera los actos de romanticismo le daban cierta pereza, así que se limitó a sonreirle ladidamente mientras apretaba ligeramente su mano.
—Te quiero Shikamaru —el ritmo de su corazón se volvió más rápido, sentía un extraño cosquilleo en el estómago y por unos segundos, pensó que el mundo se percibía más cálido.
—¿Puedo besarte?
—Me ofendería que no lo hicieras —contestó con diversión. Se apresuró a enredar sus dedos entre sus hebras castañas y la acercó a su rostro, se deleitó con la calidez de sus labios sobre los suyos y el maravilloso sabor de la eternidad que guardaba en ella.
Esa noche no se permitió explorar mucho más allá de su boca. Tras años de soledad, ambos sentían que la vida les sonreía de nuevo.
