Bueno, el cap que se viene de la gata rompehogares pues jaja creo que va a ser muy intenso y contundente, ya estoy acabando de acomodar, agradeciendo al cielo que por fin resolví mi problema con mi internet, así que en lo que llega pues les iré dando lo avanzado con estas historias pequeñas que tenías guardadas ya listas desde antes de la catástrofe, que lo disfruten ;)
PD: ¿Contexto de este fanfic? Alix se tropezó y las cosas se pusieron locas jajaja
— Los abrazos son normales en una amistad, pero... Lo que no es tan normal son los deseos contenidos en tus ojos...
— ¿Qué quieres decir?
—... Tú sabes bien a lo que me refiero.
Primer Beneficio: Abrazos
El ambiente era sofocante, sentía como si todo su ser quemara, especialmente en ese punto en su cuello donde la punta de la nariz de él rozaba y formaba figuras invisibles e indefinibles, donde sentía su aliento y su respiración causar un fuego bajo su piel y que tuviese problemas para respirar a causa de la sensación de él aspirando su aroma con desesperación, con un esmero tal que pareciera que fuese adicto a su perfume, no, no parecía, efectivamente era así, eso era algo bastante fácil de deducir por los sonidos de satisfacción que él soltaba cada que inhalaba y se tomaba su tiempo para disfrutarlo. Ella no era muy diferente, porque por la cercanía de él podía perderse en el placer del aroma amaderado con toques de menta, nuez moscada, cuero, canela y ámbar, que él desprendía... Una combinación que quizás suene extraña pero que era puro deleite y una completa adicción para ella.
La situación era la misma en su vientre bajo, donde la mano derecha de él no solo reposaba sino que también ejercía presión para que sus cuerpos estuvieran tan pegados como fuese posible, lo cual ocasionó que sintiera todo el cuerpo tonificado de su mejor amigo apretado contra su espalda, quemándola y tentándola a hacer cosas que, ella tenía que admitir, había fantaseado más de una vez con hacer recientemente, o quizás puede que desde hace mucho tiempo atrás, algo de lo que echaba completamente la culpa al atractivo de su, hay que resaltar una vez más, mejor amigo, pero que definitivamente ella estaba logrando suprimir... Así que esto era inconcebible. No el contacto, porque este tipo de abrazos son algo a lo que progresivamente debió haberse estado acostumbrando por la frecuencia de estos y técnicamente lo estaba... No, no, lo que era inconcebible era la creciente intensidad de la reacción de toda ella ante la situación, ante él, ante su toque.
Y para completar la exquisita tortura a sus sentidos y a su cerebro, cuyos gritos estaban siendo sofocados por la súplica de su ovarios y, aunque no lo admita ni lo admitiría todavía, de su corazón, en la parte alta de sus costillas, donde la enguantada mano izquierda de él reposaba y hacía algo de presión como queriendo prevenir un intento de escape de su parte y aún así, al mismo tiempo, sin poner la suficiente fuerza como para lastimarla o no permitir al final que lo haga si es que en verdad lo desea, su brazo, y su muñeca especialmente, rozaba con sus pechos. No sabe si él lo estaba haciendo intencionalmente o no, pero esto causaba en ella una mortal sensación de falta de aire y capacidad para tomarlo, aparte de la de un agujero negro en el estómago y la de que necesitaba demasiado algo que él, algo que solo él podía darle ahora, porque solo viniendo de él sería correcto, porque solo lo quería de él.
"Esto no está bien", fue el último pensamiento racional que tuvo Marinette antes de quedar en blanco y esclava de sus sensaciones y de sus deseos; los cuales se rebelaban a ella y a su sensatez, liberándose de las cadenas en las que los tuvo presos una eternidad, atados en la oscuridad a la que fueron condenados para que ella pudiese fingir que no existían.
En el olvido quedaron los maniquís recién acomodados en el recién inaugurado cuarto de costura del departamento que ambos "mejores amigos" finalmente terminaron de acomodar y de hacer completamente un hogar para la diseñadora que por fin se había independizado. Aquellos que llevaban puestos la primera colección que Marinette había creado oficialmente como alumna de la universidad de modas más prestigiosa de Francia y del mundo, el Institut Rochambeau de la Cour. Incluso quedó en el olvido el pie de manzana que estaba en el horno y el hecho de que Kagami, Alya y Nino llegarían en cualquier momento.
Todo, definitivamente todo, quedó en el olvido, cuando Marinette soltó su nombre en un suspiro y él la miró a los ojos.
El tiempo se detuvo con ambos mirándose por un infinito instante, una pausa después de la cual el tiempo pareció acelerarse y de pronto ambos estaban besándose, devorándose y cumpliendo un sueño secreto y prohibido que en el fondo siempre supieron que compartían.
Las manos de él la tomaban de la cintura y la pegaban a él, ella se colgó de su cuello, enredó sus dedos en sus mechones rubios y con brusquedad lo atrajo más hacia ella, permitiéndole el acceso a su boca entreabriendo los labios y recibiéndolo encantada.
— Cha-Chat —apenas pudo decir en un hilo de voz cuando pararon para respirar antes de que su boca fuera de nuevo invadida por él al tiempo en el que era alzada en sus brazos, al estilo nupcial, para en un parpadeo terminar recostada en el sofá de su sala.
De beso a beso, de caricia en caricia, y de suspiro en suspiro, dejaron de ser ellos mismos para perderse en sensaciones y sentimientos.
— Marinette —susurró él en medio de un suspiro mientras repartía besos en su cuello, esforzándose evidentemente en decir algo coherente y de la forma correcta, luchando por no distraerse de nuevo en la boca de ella—, yo-yo... Oh, ma princesse...
No pudo resistirse más ante la provocación de Marinette, que mientras trataba de poner en orden sus ideas había rozado su nariz con la de él mientras, sonrojada como nunca antes en su vida del cuello para arriba, pero bastante inmersa en sus deseos reprimidos que por fin estallaban, había puesto las manos de él en sus pechos, no exactamente sobre ellos pero sí muy cerca para que aparte de sentir los latidos de su corazón él pueda verla y confirmar algo que realmente no necesitaba más confirmación, que ambos querían lo mismo y que pensar en las complicaciones y "tabúes" a las que este deseo "prohibido" conlleva era lo que menos querían en este momento y lo que menos les importaba.
Él ama a alguien más y ella ama a alguien más, el que hayan podido seguir adelante con sus vidas no cambiaba ese hecho y definitivamente ninguno quería intentar sacar el clavo con otro clavo, ni mucho menos hacer eso con alguien tan importante como lo eran el uno para el otro, pero... Se sentía tan bien.
No, no solo se sentía bien, se sentía condenadamente perfecto dejarse llevar y entregarse a la adicción recién descubierta a la sensación de la lengua del otro recorriendo, explorando y causando mil y una explosiones de placer en su boca y el calor de sus manos recorrer su cuerpo.
Marinette no tenía idea de cuándo ni cómo terminaron en esta situación, lo último que recordaba es que llevó a su gatito a que la ayudé a desempacar las cosas y a ordenar la última habitación por ordenar y definitivamente la más importante para ella, la que desde que visitó el departamento por primera vez supo que tenía que ser su taller de confección. Entre risas y conversaciones triviales, terminaron de acomodar los maniquíes, entonces Marinette le dijo que cierre los ojos y puso en ellos su primera colección y los hizo abrirlos para saber su opinión, él como siempre se deshizo en elogios y... Después de eso...
No, eso ya no era importante.
Su mente se fue de vacaciones.
Sí, efectivamente su mente se había ido de vacaciones, porque pronto descubrió que, como era clásico de ella, era una cobarde al punto en el que, aunque le encantara fantasear, atreverse a hacer algo para tener en su realidad todo lo que anhelaba era algo muy diferente, algo que jamás hacía.
Chat Noir, su querido amigo, seguía abrazándola desde atrás, claro, ahora la punta de su nariz jugueteaba en su nuca y sus manos, lamentablemente, ya no estaban sobre ella, aunque por lo menos sus brazos estaban apresándola con más intensidad, él lo había profundizado lentamente.
Pero Marinette por supuesto que, a diferencia de sus fantasías, no iba a voltear ni mucho menos atreverse a tomar los labios de él, porque aunque descubrir la sensación de tenerlos finalmente sobre los suyos sea algo que, por más que odiara admitirlo hasta a su almohada, le quitaba el sueño y necesitaba con desesperación.
No, lo que hizo Marinette fue simplemente quedarse ahí, dejando que él haga lo que quiera pero ella simplemente estaba paralizada, limitándose a acurrucarse y a no dejarle saber todos los estragos que él causaba en ella.
Porque estaba aterrada, demasiado aterrada de todo, especialmente de sí misma y su capacidad para complicar las cosas.
Y lo peor es que realmente no sabía cuánto más podría con todo esto, pensó que era algo pasajero y sin importancia pero comenzaba a asustarse de que ese no sea el caso.
No podía entender cuándo ni cómo es que se sentaron las bases para tener estos indebidos anhelos con su mejor amigo, ni cómo es que comenzó a sentirse de este modo cada que él la tocaba, o que sus abrazos empezaron a causar en ella cosas que un abrazo no debería causarle a una amiga.
No, no podía recordar el contexto de lo que sea que trajo toda esta desgracia a ella, es decir, este probable asesino silencioso para su tan valiosa amistad con el héroe.
Sin embargo, lo que sí podía recordar perfectamente y vino a ella como un pensamiento fugaz antes de girarse y perderse en los ojos de él reprimiendo muy mal un suspiro con "su nombre" en su mente, fue cómo es que esta situación, este tipo de acercamiento, había comenzado a tornarse "normal" en su "amistad".
La "primera vez" fue una noche triste que Marinette recordaba muy bien y que todavía le inquieta, fue el día en el que Chat Noir se peleó con su padre por primera vez en mucho tiempo, ya que, por lo que sabe, él es muy complaciente con él, sumiso y obediente, quizás demasiado para su propio bien y de un modo algo anormal.
Fue una pelea demasiado fuerte, una en la que él no dio el brazo a torcer pero a un alto precio.
Jamás le contó realmente la razón de la pelea, pero él simplemente fue a buscarla en la madrugada y, con una mirada que le estrujó el pecho, pues sus preciosos ojos estaban enrojecidos por el llanto y apagados por el dolor, sin rastro alguno del hermoso brillo alegre, pícaro y juguetón que estos suelen tener, le pidió perdón por adelantado para proceder a abrazarla con fuerza, prácticamente estrujándola contra él como si intentara que se fundan en uno, como si necesitara sentir que es real y que está ahí para él.
Marinette tardó en reaccionar, pero ni bien terminó de darse cuenta de lo que estaba sucediendo y de lo mucho que él la necesitaba, no tardó en apretarse también contra él, enterrando sus dedos en sus cabellos, acariciando su cabeza y susurrándole que todo iba a estar bien.
El abrazo parecía que iba a durar mucho rato, Chat Noir al menos parecía pretender que así fuese, por lo que, como leyéndole la mente a su compañero de batallas, aprovechando el hecho de que por la diferencia de altura y la fuerza con la que la estaba aferrando a él las puntas de los zapatitos de ella apenas rozaban el suelo, se la llevó a oscuras hacia el puff gigante con forma de gato que él le había regalado poco tiempo atrás y que estaba ubicado cerca de su máquina de costura.
Un regalo que en realidad terminó siendo más para él que para ella ya que con el tiempo se convirtió en el lugar privilegiado donde él se sentaba a observarla trabajar mientras conversaban.
Marinette se sorprendió cuando lo sintió dejarla con sumo cuidado en el suelo, como si estuviera dejando una muñeca de porcelana en un aparador, para después dejarse caer en el puff.
Ella lo observó un momento y, sin mirarla, esquivando completamente sus ojos mientras sus orejas estaban gachas y su cola se movía inquieta detrás de él, hizo o intentó hacer unas señas con sus manos, pero se arrepintió rápidamente y se abrazó a sí mismo para luego suspirar con pesadez, mirando al suelo.
De algún modo Marinette lo entendió, él quería pedirle que se siente en sus piernas y que vuelvan a abrazarse pero... No se atrevía a pedirlo y parecía no poder decir nada tampoco, por alguna razón que hasta el momento no entiende.
Supone que tiene que ver con la cuestión de que a él no le gusta ahondar en las cosas tristes, según él porque sus momentos con ella son demasiado preciados como para arruinarlo cargando con la oscuridad del otro lado de su vida.
Marinette en ese momento suspiró profundamente y tentativamente tomó su mano.
Él lentamente alzó la mirada y se encontró con la de ella.
— ¿Puedo? —le preguntó.
En un parpadeo él la había tomado entre sus brazos y sentado sobre su regazo, estrujándola con firmeza, como necesitando comprobar que ella estaba ahí con él, que no se desvanecería en el aire, pero con la suficiente delicadeza como para no hacerle daño o sofocarla.
Marinette cerró los ojos y se acurrucó contra él, reprimió una pequeña risita cuando escuchó un ronroneo que vino seguido de otro y otro, porque, aunque en cualquier otro momento se habría burlado cariñosamente de él, en ese momento no estaba de ánimos para otra cosa que no fuera hacerle saber lo mucho que lo quiere.
Fue muy reconfortante, aunque con el pasar del tiempo, el largo silencio comenzó a pesar y la posición en la que estaban, tan placentera como resultaba para ambos, también era un poco extraña de sostener dado que cada segundo estaba claro que él ya estaba mejor.
Marinette se removió algo insegura y él se apartó un poco para verla, sacando su cabeza del refugio de su hombro, causando que recién ambos noten realmente lo bastante "pegados" que estaban.
Los ojos verde neón de él se encontraron con los ojos azules de ella y por un instante todo quedó en blanco para ambos.
Los sonrojos no se hicieron esperar.
No supieron por qué pero se les escapó una risita nerviosa de repente, una que les despertó de la especie de hipnosis que los mantuvo mirándose finamente.
— ¿Mejor? —le cuestionó ella con una sonrisa dulce.
Él se tomó su momento para responder, primero la miró inexpresivo y luego curvó una media sonrisa acompañada de una mirada de quien parecía saber un secreto que la otra persona no.
— Mucho mejor.
Y entonces un nuevo abrazo, uno caluroso y efusivo, dejó a Marinette sin aliento una vez más... Aunque por un motivo muy diferente a la fuerza con la que el héroe la apretujaba contra su pecho.
Sin embargo, de nuevo, con el pasar del rato, una vez más llegó la incomodidad de no saber si separarse o no, preguntándose si el otro quería apartarse pero no lo hacía porque esperaba que ellos tomaran la iniciativa y el secreto deseo de no detener el abrazo pero no querer pasarse o ser raros con su, hay que recalcar por milésima vez, mejor amiga, en caso de él, y mejor amigo en caso de ella.
En un momento, Marinette ya no aguantando la incertidumbre se apartó de él, ignorando a propósito la resistencia de unos segundos que el héroe puso, dándole un ligero apretón para que no se fuera pero de inmediato soltándola y hasta apartándola él mismo con delicadeza.
— ¿Macarons? —le preguntó parándose y dirigiéndose a la puerta, sonriéndole con afecto.
Él sonrió y asintió, ante lo cual ella de inmediato se giró para irse, pero él la detuvo tomándola de la muñeca.
Marinette sorprendida se giró y entonces se encontró con su mirada brillante y una sonrisa dulce en sus labios.
— Gracias, Marinette —toma su mano y le deja un suave y afectuoso beso de mariposa en sus nudillos para mirarla de nuevo con cariño—, eres una gran amiga, estoy feliz de que seamos amigos, no sabes lo especial que eres para mí...
Marinette lo miró por un momento sorprendida pero de inmediato le sonrió.
— No hay de qué, gatito —suspiró—, tú también eres importante para mí...
Se quedaron en silencio, sonriéndose mutuamente en un silencio cómodo en el que a través del contacto de sus ojos se transmitían el cariño que sentían por el otro.
— I-iré por los macarons —Marinette se fue rápidamente del lugar, reclamándose en el camino a sí misma por haber hablado con la voz tan chillona como si hubiera tragado helio y haber tartamudeado.
Afortunadamente, cuando volvió con los macarons a su cuarto, las cosas con Chat Noir se sentían más normales.
Él no quiso hablar más del tema de su padre y ella procedió a animarlo como pudo, por lo que ambos terminaron jugando videojuegos raros en línea mientras comían los postres y hablaban de sus escuelas.
Marinette a los trece consiguió una beca en un colegio privado, ahí es donde conoció a Kagami, su mejor amiga actualmente.
No malinterpreten, todavía tiene contacto con Alya, su mejor amiga en François Dupont, aunque las cosas no fueron las mismas desde que esta comenzó a ser muy amiga de Lila Rossi, una chica que se integró al grupo de amistades, que Marinette "dejó atrás" en aquel colegio público en el que estudió toda su vida, de una forma que a la diseñadora le daba mala espina pues, a partir de su mentira de ser mejor amiga de Ladybug, sospechaba que difícilmente había una verdad en todas las asombrosas cosas con las que ella tiene a todos, o casi todos, embelesados.
Chat Noir, estudia en un colegio privado también, aunque, por supuesto, no aclaró mucho acerca de ello, ni de si estaba ahí porque es un niño rico, algo que sospechaba fuertemente, o si estaba ahí porque tenía una beca deportiva, algo que también sospecharía por lo bueno que él es en esgrima. Una de las pocas cosas importantes que él le dijo es que no tenía tantos amigos y que muchas veces varios de ellos no le hacían sentir lo suficientemente cómodo como para ser él mismo.
Después de eso no volvió a suceder, él volvió a mantener su distancia de siempre, nada de contacto físico más allá del necesario en una amistad, tal vez incluso menor que el que solían tener.
Marinette se preocupó un poco, pero terminó por concluir que a Chat quizás no le gustan tanto las demostraciones físicas de afecto continuas a juzgar por la reacción de él cuando se abrazaron las siguientes veces y él parecía querer saltar lejos de ella una vez contaba cuatro segundos de estarse abrazando.
Lo dejó pasar pero le dolió un poco, aunque claro que no sería algo que expresaría en voz alta.
Porque esos abrazos, ese abrazo, tal vez fue cosa de una vez, algo que sucedió solo por ese momento tan intenso de quiebre y reconstrucción.
Sin embargo, sucedió que hubo una "segunda vez", una que ya no tenía que ver con un momento triste... O no del todo.
Él había terminado con su novia después de un mes de relación y Marinette se quedó muy sorprendida por esta nueva información pero comprendió que seguramente a eso se debía su ligera ausencia desde justamente un mes atrás.
Marinette lo consoló aunque realmente él no estaba tan triste que se diga, solo pensativo y algo culpable aunque realmente no sabía explicar por qué ni lo intentó tanto.
— No te preocupes, gatito, no es necesario que digas más de lo que te sientes cómodo de compartir... Y, la verdad, es que aunque no me digas mucho, te entiendo... Yo también terminé con Nino y yo... Me siento mal porque creo que no le di a nuestra relación el esfuerzo que se merecía...
Y era verdad, ella estaba segura de que amaba a Nino, pero las cosas no funcionaron y se sentía triste de no haberlo amado como se merecía. Una prueba de ello es que en ese momento su verdadero dolor o tristeza no estaba en el término de su relación como tal sino en la tristeza de Nino. Es decir, no estaba realmente deseando volver con él solo no le gustaba que él estuviera triste.
No tuvo tiempo de pensarlo más porque Chat la envolvió en sus brazos.
Marinette sonrió levemente y le correspondió de inmediato.
— Tal vez fue lo mejor, ellos merecen alguien que los ame naturalmente no que se esfuerce por hacerlo...
Sus palabras quedaron grabadas en la mente de Marinette y luego de un momento suspiró profundamente acurrucándose con él.
Ciertamente, tenía mucho sentido, tal vez lo que mantenía su relación con Nino era más costumbre y cariño de amigos que fue malinterpretado. Después de todo, comenzaron a salir desde antes de que se volviera Ladybug y aunque duraron tanto con el tiempo menos y menos en común tenían.
De todos modos, en ese momento Marinette solo esperaba que pudieran seguir siendo amigos en el futuro.
Duraron bastante tiempo abrazándose pero estuvieron tan inmersos en sus pensamientos que no se preocuparon en lo adecuado o no que aquello fuese.
Después de eso los abrazos se volvieron más continuos pero la duración continuaba siendo corta... Aunque, progresivamente la duración fue aumentando, muy sutilmente, eso sí.
La siguiente vez que aquel abrazo se dio fue como si telepáticamente hubieran acordado que la tercera era la vencida, aunque era entendible pues ambos pensaron que iban a perderse el uno al otro.
El akuma fue demasiado duro de vencer y Marinette tuvo que destransformarse para alimentar a Tikki y recuperarse del buen golpe que se dio en la espalda.
La ciudad estaba envuelta en humo por las explosiones y la neblina de escombros por los edificios demolidos.
Estaba a punto de transformarse cuando una explosión cayó cerca de ella y le cayó un techo encima, lo cual la dejó fuera de combate un buen rato. Cuando se recuperó, pues afortunadamente una columna hizo que no le caiga todo encima y solo haya sido golpeada por un pedazo relativamente pequeño que la dejó noqueada, entonces se dio cuenta de algo terrible, había perdido un arete.
Desesperada comenzó con su búsqueda cuando de pronto vio algo terrible, Chat Noir recibió un horrible golpe por evitar las bombas del akumatizado, cuyo nombre no importaba pues ni se había presentado antes de empezar a lanzar explosiones a diestra y siniestra.
Chat Noir adolorido usó su cataclismo para atrapar al akumatizado debajo del techo del edificio en el que estaban y huyó rápidamente para buscar dónde esconderse, no obstante,eso no fue suficiente para retener al villano que pronto se liberó y comenzó a buscarlo, lanzando más y más explosiones. El héroe se mantenía oculto pero eso no podría durar mucho y necesitaba destransformarse. Es en ese momento que Marinette llegó con él y lo jaló para ocultarlo en el baño del dentro comercial que era de las pocas estructuras de la zona que no estaba destruida.
— ¡Ma-Marinette!
— Gatito... No puede ser —Marinette miró horrorizada sus lesiones, lo abrazó y le acarició las heridas con una expresión dolorosa.
Él estaba igual o peor que ella al ver lo muy lastimada que estaba su amiga.
— ¡¿Qué estás haciendo aquí?! ¡Tú no deberías!
El pitido sonó, estaba por destransformarse, Marinette se apartó de inmediato y salió del lugar.
— ¡Quédate aquí y destransfórmate, yo voy a retenerlo!
— ¡¿Qué?! ¡No, Marinette!
— No tenemos más alternativas.
Marinette le cerró la puerta del baño antes de que él pudiera decir más.
Tikki había encontrado el otro arete, Marinette se lo puso e iba a transformarse de una vez cuando el villano la encontró.
El recuerdo de lo que pasó fue borroso, más que nada por lo que sucedió después.
Según lo que escuchó de Chat Noir cuando conversaba con sus padres mientras ella volvía de la inconsciencia, ella retuvo al villano justo lo necesario para que él pueda recargar su miraculous y pueda volver a transformarse en Chat Noir, pero que justo cuando salió en su rescate el villano le había atacado y lo que sucedió después es que Chat Noir le dejó en brazos de Kagami para que la lleve a un sitio seguro, lo demás Marinette pudo habérselo imaginado, mirando que la ciudad volvía a su estado original, era obvio que Kagami tomó su miraculous y lo usó para ayudar a Chat Noir, resultando en que por fin despierte y que todos los daños desaparezcan.
Kagami justamente entró por la ventana y se destransformó de inmediato, devolviéndole los pendientes antes de que Chat Noir y sus padres entren a la habitación, apenas teniendo tiempo justo para aparentar que ha estado todo este tiempo atendiendo a Marinette.
Chat Noir se veía furioso como nunca antes lo había visto, pensó que iba a reclamarle o algo, pero en lugar de eso se lanzó a abrazarla.
No supo cuándo, cómo ni por qué decidieron dejarlos solos, pero después de un largo rato perdida en sus brazos se dio cuenta que sus padres y Kagami ya no estaban.
Después de eso, el héroe por supuesto que le reclamó por los riesgos que tomó, sus padres, Kagami y Tikki hicieron lo mismo pero al final todo se resolvió con ella prometiendo que ya no se pondría en peligro ni sería insensata, Kagami, sin embargo, al saber toda la historia la "perdonó" más fácil y comprendió que no tuvo otra alternativa, por lo que tanto ella como el amigo de Chat Noir decidieron que tratarían de estar ocultos para apoyarlos desde las sombras en caso de ser necesario.
Al final, Marinette decidió darle tanto a Kagami como al amigo de Chat Noir permanentemente un miraculous.
El punto es que a partir de ese momento su amistad dio una especie de paso poderoso a lo que es actualmente y los abrazos se convirtieron en parte de su rutina.
Saliendo de sus pensamientos se dio cuenta de que Chat Noir estaba bastante pensativo.
Ya se había apartado de ella y es solo por eso que regresó a la realidad, él de pronto estaba con la mirada perdida, abrazándose a sí mismo y caminando de un lado a otro.
— ¿Cha-Chat?
Él de pronto se giró sonriente.
— Ma princesse... ¿Te gustaría ir a cenar con este gato callejero a la Torre Eiffel?
