Canción: In my veins- Andrew Belle
Pareja: Toshiro-Rangiku (Pedido: Hikao, para su hermana ¡Felicitaciones!)
Basada: Melodía y letra
Tipo: One-shot
Aclaratoria: Esta ubicado en el manga/anime, sucede luego de la derrota de Aizen y muerte de Gin. Pero altere la apariencia de Toshiro para como está en el manga luego de liberar completamente su bankai (alto y comible? Okey no, ignoren eso jajjaa). Rangiku esta sensible
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In my veins
El tiempo había pasado, nada es como se planea, todo se rompe y las personas dicen adiós, de maneras especiales pero es un adiós. Era algo difícil de aceptar y más si era definitivo, luego de aquella guerra, asimilar las pérdidas era lo más traumático.
Ella todas las mañana actuaba como de costumbre, sonreía, bromeaba y ayudaba en la reconstrucción del Seireitei. Pero yo sabía que estaba completamente rota por dentro, ella había amado y perdido.
La ayudaba a regresar en las noches a su casa luego de beber con Hisagi y Kira, sabía lo que sufría, como llamaba por la persona que había perdido. Estaba tan acostumbrado a verla siempre bromeando que verla en aquel estado me producía dolor.
Las últimas noches, había notado que me afectaba que siguiera en ese estado luego de estos meses. No podía dejarla sola y trataba todo lo posible de distraerla con trabajo, con cualquier estúpida reunión, me reunía con el vago de Kyoraku, aceptaba los dulces y mimos de Ukitake, todo con tal de animarla y verla riéndose. Pero todo parecía imposible, ella seguía utilizando aquella sonrisa falsa.
—¿Por qué vienes cada noche, Capitán? —me preguntó esta vez mientras la llevaba a su casa.
—Eres mi teniente, no te puedo dejar tirada en aquel lugar —fue lo que le respondí, ella solo se abrazó más a mi espalda. Por lo inestables de sus pasos decidí que era la mejor manera de llevarla, después de todo ya no tenía la apariencia de un niño y podía llevarla con facilidad.
—Deberías —susurró y aquellas palabras sonaron muy dolidas.
Pronto llegamos a su habitación, la recosté en la cama, ella ya estaba medio dormida, por lo que me senté en una silla cercana a su cama, las últimas noches me había pedido que me quedara, sufría de pesadillas y al parecer mi presencia la tranquilizaba.
Rangiku se había vuelto dependiente de mí y eso me preocupaba, me alegraba que confiara en mí pero no me gustaba lo frágil que era en esos momentos. La noche anterior me había preguntado a mi mismo porque me preocupaba tanto ella, sí, era mi subordinada y una gran amiga pero al extremo de pasar las últimas noches en vela por ella.
—Toshiro… —me sorprendió oírla llamarme sin títulos —Puedes ir a dormir, estaré bien, no has descansado mucho por mi culpa y mañana hay una reunión importante —aun estaba medio dormida pero abrió sus ojos grises y me vio con aquella mirada falta de vida.
Al verla así, supe que algo fuerte estaba sintiendo por ella, sentí unas inmensas ganas de protegerla, de alejarla de su dolor. Sorprendido por mi descubrimiento, solo asentí y la deje, debía pensar en lo siguiente que iba a hacer.
La noche fue muy larga, igual no pude dormir nada pensando en todas las posibilidades, aquella mañana ella llegó con su ánimo de siempre pero a mí no me engañaba con esa sonrisa falsa, animó a algunos subordinados para seguir con las reconstrucciones y luego se sentó en su escritorio a terminar su informes, otra muestra más de que no estaba bien, ella nunca era responsable.
Antes de entrar a la reunión, la detuve, sabía que cada vez que se mencionaba el buscar un suplente para el puesto del capitán de la tercera división, ella se entristecía. Sufría ver a Kira sin su capitán, sufría cada vez que pasaba por los cuarteles del tercer escuadrón.
—Puedes tomarte la mañana —le dije, ella me vio sorprendida pero luego pareció entender mi propósito.
—¿Por qué? Estoy bien, puedo hacerlo —respondió con seguridad sonriendo.
Ella aun no entendía que esa sonrisa no funcionaba conmigo, ni tampoco entendería que le pedía aquello no solo para que no sufriera, sino que yo no me podría concentrar en aquella reunión sabiendo que le afectaría aunque no lo demostraba.
—No sonrías de esa manera, odio ver esa sonrisa
—Lo siento —su rostro se apagó, por un momento pensé que había sido muy brusco.
—Quiero ayudarte, quiero que vuelvas a sonreír —lo dije muy bajo pero aun así pareció escucharme, permaneció unos minutos en silencio.
—Está bien, no asistiré…Capitán —me llamó cuando estaba a punto de retirarme —, usted me hace bien —aquella confesión la hizo con una dulce sonrisa, una que no había visto en ella y le pareció sumamente hermosa, era natural.
Los días pasaron y ella pareció mejor, no necesitaba más que fuera por ella, no pedía que me quedara con ella. Poco a poco volvió a ser la teniente irresponsable de siempre, su personalidad volvió y parecía no tener rastro de dolor.
Los últimos días había notado un brillo distinto en ella, volvía a ser su diana de bromas. Me alegraba que volviera a ser ella misma pero empezaba a extrañar aquellas noches donde era su compañía, donde la veía dormir, donde ella a veces tomaba mi mano como consuelo.
Ella se había metido debajo de mi piel y en mis venas, aquello estaba torturándome, ella acababa de perder a su pareja, acaba de perder a la persona que había querido con el alma. No podía solo decirle que había descubierto que la amaba.
Aquella noche frustrado fui a entrenar mi nuevo Bankai, necesitaba perfeccionarlo, mientras entrenaba la sentí llegar. Traté de ignorarla pero al final me rendí, ella solo me observaba con esos ojos grises.
—¿Sucede algo? —le pregunte al final cansado de ignorarla.
—¿Has estado actuando extraño, capitán? ¿Le sucede algo?
—Estoy bien, debería ser yo el que preguntara eso a ti —empecé a caminar de regreso a la división, ella pronto me alcanzó y camino junto a mí.
—Estoy mil veces mejor gracias a usted —esa frase hizo que me detuviera y la viera.
—Yo no tuve nada que ver
—Tuvo mucho que ver, yo por un momento me sentí perdida…G-gin había sido de alguna manera siempre la persona a mi lado, lo amaba, perderlo me dejó en la deriva —sus ojos se tornaron rojos pero resistió las lágrimas—, hasta que usted empezó a acompañarme, a animarme, a darme aliento, de alguna manera usted calmó mi dolor —no me di cuenta cuanto se había acercado hasta que ella alza un poco la mirada para mirarme, acarició mi mejilla—. Gracias.
Besó mis labios con sutileza, solo fue un roce y luego se alejó sonriéndome, yo no supe cómo aceptar aquello. Sin poder evitarlo, me avergonzó aquel gesto, yo no estaba acostumbrado aquella muestra de afecto.
—Tengo la sensación que usted está consciente de lo que siente…yo no le puedo asegurar lo que siento en este momento, pero algo si sé, calmaste mi dolor, calmaste mi soledad, alegraste mi vida y últimamente estás causando estragos en mi…solo es la promesa de que cuando yo esté preparada, corresponderé tus sentimientos, solo espérame un poco, no quiero cometer errores, no quiero pisar en falso pero sí sé que esto que siento, está creciendo.
—¿Qué cosas dices? Déjate de estupideces y volvamos, es tarde —me di la vuelta avergonzado, yo era evidente para ella pero a la vez no me importó, ella no estaba cerrada a la posibilidad, tenía oportunidad.
—Capitán, no quiere beber algo conmigo —ella se guindó de mi como acostumbraba hacer, hizo un puchero, yo sonreí.
Las palabras de ella habían calmado mis pensamientos y corazón, en un futuro probablemente aquellos sentimientos nos causarían todo tipos de problemas, pero por ahora disfrutaría de ellos y cómo se desarrollarían poco a poco.
Porque ella ya estaba en mis venas, era inevitable.
¡Gracias por leer!
Hermanita de Hikao: ¡Feliz cumpleaños! Espero que lo disfrutaras, disculpa que no sea romance completo pero fue lo que se me ocurrió , prometo realizar otro más adelante donde sí sea más romántico.
¡Lo logre, Hikao! Pense que no podría subirlo hoy jajajaja
¡Gracias por sus comentario!
Creo que volveré a utilizar esta cancion para otras historia, es demasiado bella jajaja
¡Hasta la proxima!
