Canción: New Rules- Dua Lipa

Personaje: Orihime

Basada: Letra

Tipo: One-shot

Advertencia: Habla mas de superación propia, cuidado no es Ichihime.


New Rules

¿Por qué simplemente no podía olvidarlo? Aquí estoy de nuevo llorando por él. Desde que lo conocí sabía que iba a ser mi perdición, me atraía como nadie, su sonrisa, su amabilidad, su manera de protegerme, me hacía sentir como nadie lo hacía. Nunca debí permitir que avanzara a más, era mi amigo y yo permití que avanzara. Que ingenua había sido, juraba que él me iba a amar, ya estaba segura que eso nunca sucederá, él solo me veía como compañía y seguía sin ver el daño que me hacía.

Recordé las palabras de Rangiku, debía proponérmelo, debía lograr olvidarlo pero para eso tenía que mentalizarme, anteriormente lo decía pero no tomaba acción, eso cambiaria.

Me levanté con rapidez de la cama, tomé un papel de la mesa, como loca empecé a buscar un lápiz, debía poner en orden todo. Habría nuevas reglas para no volver a caer en ese círculo vicioso.

*.*.*

El teléfono sonó, estaba medio dormida pero abrí los ojos, sabía quién era. Observé el reloj de la mesa de noche, eran las tres de la mañana, volví de nuevo a ver mi teléfono, podía ver su nombre en la pantalla.

Estuve por contestar cuando observé el papel que había colocado al lado del teléfono. Debía ser fuerte, me incorporé en la cama, apreté mis manos a mis piernas, debía mantener mis manos fuera, tenía que lograrlo. Dolía demasiado, sabía que él estaba pasando un momento muy difícil pero si seguía estando con él, me rompería completamente. Yo no era la indicada.

El sonido insistente cesó, suspiré aliviada, había superado la primera prueba, tenía que mantenerme de esa manera. Con lentitud me acerqué al teléfono, deslicé el dedo en la pantalla, tenía tres llamadas perdidas, en ese momento llegó un mensaje de él.

"Sé que cometí un error y no sé cómo arreglarlo pero realmente te necesito. Eres la única que me hace sentir bien, lo siento si te lastime o hice algo mal, te extraño"

A ella no era a la que necesitaba, él quería engañarse a sí mismo y no se daba cuenta de cuanto me lastimaba por eso, me sentía usada aunque sabía que él no lo hacía con esa intención. Sabía dónde estaba, las últimas veces que me había llamado en la madrugada, estaba en un bar completamente ebrio. Ya yo no podía seguir en esto, si seguía me iba a destrozar el corazón porque él realmente no me amaba. Había sido ciega y no lo había visto hasta ahora.

Tomé la hoja que descansaba en la mesa de noche y la abracé contra mí con fuerza, aquello era mi salvación y debía cumplirlo rigurosamente, una lágrima se deslizó por mi mejilla, me la quité con fuerza. Volví a leer el papel ahora arrugado. Las letras estaban muy remarcadas, tanto que se le sentía el relieve, lo había escrito varias veces para grabármelo en la mente y la piel.

No contestes el teléfono, él solo te llama porque se siente solo

*.*.*

Aquella mañana me levanté completamente decidida a renovarme, cambiaria mi apariencia, cortaría mi cabello, compraría ropa. Rangiku me había sugerido que un cambio me haría bien a mí misma, ella estaba siendo mi pilar en este momento.

Arreglé mi bolso dispuesta a salir, iría a encontrarme con ella para empezar el cambio. Quería ser más yo misma, esto me había servido para que notara el poco aprecio que me tenía a mí misma. Necesitaba encontrarme.

Abrí la puerta y para mi sorpresa, él estaba de pie frente a mí, otra vez el corazón se me aceleró y aquella emoción se instaló en mi pecho pero yo sabía que luego que todo pasara eso me causaría dolor. Con toda la fuerza de voluntad lo vi con la más grande indiferencia que pude.

—¿Esta bien, Orihime? Estaba preocupado, no contestas mis llamadas o mensajes, pensé que te había pasado algo —Sus manos tomaron mi mejillas con delicadeza, como si me examinara, aquel gesto por poco rompe mi voluntad pero Rangiku me había dicho eso. Él intentaría todas las maneras de aferrarse a esto, aunque el mismo supiera que no funcionaría—. ¿Vas de salida? Yo necesitaba hablar contigo, ¿podría retrasarte unos minutos? —Aquella mirada siempre me convencía pero hoy era distinto, hoy no podía caer.

Cerré la puerta con fuerza mientras salía, sorprendiéndolo, normalmente lo dejaba pasar luego de que me lo pedía. Así yo estuviera ocupada o a punto de salir siempre dejaba todo de lado para estar con él, pero hoy no sería así.

—Lo siento Ichigo, estoy de salida y es algo urgente —Sin decir más, me alejé caminando hasta el ascensor, al no sentir sus pasos detrás de mí, supe que lo había sorprendido.

Al subir al ascensor, me giré y pude ver que él me veía desde el pasillo, su rostro aun demostraba sorpresa y confusión. Las puertas se cerraron y yo por poco me dejo caer, era más duro de lo que pensaba pero lo estaba logrando, volví a sacar mi hoja, la llevaba en el bolsillo de mi pantalón como recordatorio de lo que debía hacer, la desdoblé y deslicé mi dedo por una de las reglas.

No lo dejes entrar ni a tu casa ni a tu corazón, tendrás que sacarlo cuantas veces sea necesario pero no debes volver a caer.

*.*.*

Llevaba unas semanas siguiendo aquellas reglas y poco a poco me iba acostumbrando a no hablar con él, a no pensar en él. Salía más con mis amigas, distraía mi mente, hasta había empezado hacer ejercicio para mantener mi mente en otro lugar.

El teléfono sonó y yo contesté rápidame, había dejado de recibir llamadas de él, se había dado cuenta que ya yo no quería seguir en lo mismo, me había cansado. Para mi sorpresa era la voz de Uryu, un amigo en común.

—¿Orihime, estas bien? —Esa pregunta me sorprendió, le respondí con un simple si dándole a entender mi confusión —. Lo siento por llamarte así de la nada pero Ichigo me ha dicho que estas actuando raro, cree que te pasa algo y no nos quieres decir, ¿Segura que estas bien? Cualquier cosa puedes contar con nosotros, lo sabes

—Lo sé…es complicado —Solté un suspiro, no era fácil de hacer esto. Había sido amiga de Ichigo y Uryu desde hacía mucho tiempo, no quería romper nuestra amistad pero por lo menos con Ichigo no la podía continuar, Uryu era su mejor amigo y esperaba no perder también su amistad.

—Es por Ichigo ¿Cierto?

—¿Lo sabias?

—Había notado que ustedes estaban más cercano de lo normal y veía algunos gestos. No funcionó ¿Cierto?

—Él no me ama, quiere creer que es así pero tú y yo sabemos cuál es la verdad, así yo no lo quisiera aceptar. Él tiene alguien más en su mente y corazón, y no la va olvidar —confesé mis pensamiento, escuché un suspiro de parte de Uryu, él también sabía eso, yo había sido la única ingenua en engañarme tanto tiempo, no había querido ver la verdad hasta ahora.

—Comprendo tu decisión, sabes que cuentas conmigo.

Agradecí y luego de unas preguntas cotidianas nos despedimos, yo me dejé caer en el sofá, había dicho en voz alta lo que pensaba hacer, era hora de asimilarlo completamente. No podía seguir siendo amigo de él, iba a caer en el circulo vicioso, dolía dejarlo pero era lo mejor para los dos, él debía superar lo que le pasaba y no lo iba lograr utilizándome a mí, los dos no podíamos seguir dañándonos. Repetí en mi mente la lista de regla.

No seas su amiga, sabes lo que va a ocurrir, despiertas al lado de él y él se disculpará por lo que hizo, dirá que ambos estaban muy tomados y que se habían dejado llevar, que era un error. Al final actuara como si no ocurrió.

No era una suposición, esa había sido la gota que derramó el vaso, por eso había tomado la decisión de alejarme de él.

*.*.*

Dos meses habían pasado, mis reglas se volvieron mi vida, comía, dormía y respiraba con ellas. De esta manera empezó a ser poco necesario repetirlas, se habían vuelto parte de mí. Las llamadas, mensajes y visitas dejaron de suceder, ambos nos adaptamos a estar sin el otro.

Esta noche disfrutaba de una noche de chicas en el club, bailaba como si no hubiera mañana, Rangiku había invitado unos amigos y nos divertíamos todos. En un momento me dio sed, así que decidí ir por otra ronda de bebidas, al llegar a la barra lo vi. No estaba solo, ella había regresado, reían y conversaban con aquella intimidad y confianza que solo ellos podían tener, yo nunca había logrado que nos viéramos tan cómodos como él se veía con ella.

Definitivamente había tomado la decisión a tiempo, si hubiera seguido por ese camino en este momento estuviera llorando en mi cama desconsolada y sin saber qué hacer con mi vida. Ahora solo sentía alivio, no había dolor ni rencor, si sentía un poco de enojo conmigo misma por no habérmelo propuesto mucho antes y hubiera evitado que el golpe con la realidad fuera tan fuerte pero ya por lo menos estaba bien.

Tomé mi bebida y volví con mis amigos, viviría como era debido, conseguiría a alguien que si me amara y sería feliz. Nada ya de cosas negativas en mi vida y que no me llevarían a ningún lado. Mis nuevas reglas fueron mi salvación.