Canción: Pretty Girl - Maggie Lindemann
Personaje: Rukia Kuchiki
Basada: Canción, letra y ritmo
Tipo: Viñeta
Pretty Girl
Rukia Kuchiki vio el reloj, eran ya las once, sabía que todos dormían, solo se escuchaba el sonido de su respiración y el viento de afuera. Sonrío y se levantó de la cama, prendió su lámpara, no quería hacer notar que estaba despierta por lo que solo podría iluminarse por esa luz. Se quitó su pijama y rápidamente se vistió con ropa para salir, se puso un poco de maquillaje.
Salió de su habitación lo más silenciosa que pudo y caminó en dirección a la planta baja, sus amigos probablemente la estaban esperando afuera. Antes de poder bajar las escaleras, sintió una mirada y supo que alguien la había descubierto. Vio el pasillo, su hermano estaba de pie, la veía con los brazos cruzados y una ceja alzada, ella solo le hizo un gesto de que guardara silencio y bajo rápido las escaleras conteniendo su risa por el rostro de su hermano, se veía sorprendido, después de todo ella era una Kuchiki y como tal debería comportarse.
Abrió la puerta de la casa con cuidado, y al frente estaba un muy bonito auto deportivo esperando por ella. El conductor sonrió al verla y le hizo un gesto que se apresurada. Ella se subió de un salto como su copiloto, escuchó unas risas venir de atrás, sonrió al ver a Rangiku y Orihime en el asiento de pasajeros.
—Pensé que ya no vendrías —comentó su novio, ella se acercó y lo besó en los labios.
—No me lo perdería por nada del mundo, ¡Hoy le harás morder el polvo a la pantera! —estaba emocionada.
—Esa es mi chica
—Apresúrate y vamos, Byakuya me descubrió —le dijo cuando vio que Ichigo aun la veía y no los sacaba de ahí.
—Maldición
Su novio arrancó y ella se burló de la expresión del chico, parecía asustado. Byakuya podía ser intimidante cuando quería pero ella sabía que su hermano estaba de acuerdo en el fondo con lo que hacía, después de todo ella siempre lograba convencerlo.
—No creo que diga nada
El chico aceleró y ella se sintió viva cuando la brisa golpeó su rostro, se sentía libre, amaba salir con ellos por esa razón, la hacían sentir humana y no una muñeca perfecta de porcelana. Ella era una chica que tenía carácter y decía lo que pensaba, no era solo una linda chica, no era una perfecta heredera, ella era solo ella y eso no lo entendía su familia, exceptuando a su hermano.
—Habrá una fiesta luego de la carrera en la casa de Gin —comentó Ichigo.
—Me imagino que Rangiku está loca por ir —se giró en el asiento para ver a su amiga, la rubia le sacó el dedo medio.
—Callate, Kuchiki. Yo nunca me queje cuando llegabas babeando por Ichigo luego de la clase que compartían —dijo como venganza.
—Perra
—A mucha honra —Rangiku alzó el rostro, pero las dos solo estallaron en risa—. Por cierto, hay una personita que también está babeando por alguien y no nos quiere decir quien —Rangiku vio a Orihime, la chica se sonrojo completamente haciendo reír a Rukia
—¿De quién mierda hablas? —preguntó Ichigo, Rukia pudo ver como la pelirroja entró en pánico.
—De nadie, pero es probable que babee por unos ojos verdes esmeraldas —dijo riéndose la pelinegra.
La conversación cambio de rumbo, entre risas y bromas transcurrió el viaje, Rukia se sentía más relajada que nunca. Sus padres no estaban de acuerdo con su grupo de amistades, pero desde que los conoció se sintía ella. Le habían enseñado a vivir, a seguir su propio camino, a mandar todo a la mierda si así se sentía feliz y completa. Se levantó en el asiento, le acaba de provocar hacer algo nuevo, se apoyó del parabrisas para estar de pie.
—Cuidado, Rukia —dijo Ichigo.
—Tranquilo
Rangiku la sostuvo un momento y ella levantó el rostro, sintió el viento frío, gritó emocionada, la noche era hermosa y ella se sentía completa. No quería seguir guardando una apariencia que no era ella, no quería mas etiqueta y formalidades, cintas y joyas, podía sacarle el dedo medio a todas esas personas que se acercaban solo por interés. Quería vivir, amar y cometer sus propios errores, no quería prisiones ni cadenas, quería disfrutar y ser libre, ya había perdido demasiado por estar encerrada en una jaula de cristal para solo ser observada como un objeto lindo de decoración.
Ya no sería solo una chica linda
Creo que hoy hay maratón, estoy inspirada jajajja
"Un comentario enriquece el alma de un escritor"
