¿Qué había más allá del alcance de sus ojos?
Se preguntaba cada vez que estaba cansado de las malditas paredes de tapiz viejo o algún doloroso correctivo por parte de sus cuidadores. Normalmente no tenía mucho tiempo libre para pensar ya que siempre estaba ocupado con alguna actividad o tratando de no llamar la atención. Momentos como estos, en los que se podía esconder en la biblioteca eran sus momentos más valiosos, Estar alrededor de tanta gente lo sofocaba y lo ponía de muy mal humor y aunque no se había leído ninguno de esos empolvados libros, la tranquilidad del lugar era lo que más le encantaba.
Esta ocasión no sería distinta, después de terminar con sus tareas y realizar los ejercicios que le pedían, algo que lo dejó con una pequeña cojera por toda la mañana. Se dirigió hacia la biblioteca para su merecido descanso. Como siempre nadie estaba cuidado la entrada del cuarto, pues a nadie en ese lugar le gustaba leer o estar solo. Solo se preocupaban por no hacer enojar a los cuidadores, y seguir disfrutando de sus comodidades.
Al entrar para sentarse en la esquina donde se encontraba un sillón al costado de una ventana, se percató que en esa habitación había algo distinto. Las luces estaban prendidas y algunos libros habían cambiado de posición.
Estaba furioso, cómo era posible que alguien hubiera descubierto su escondite o porque justo cuando encontraba un buen lugar para encontrarse, alguien siempre lo encontraba. Pero no se iba a quedar callado, nunca lo había hecho antes y menos lo iba a hacer con ese invasor. Pasó rápidamente por los estantes y al llegar al otro lado de la biblioteca, oyó una risa, la cual le era muy conocida.
De todos los niños que habia en ese puto orfanato, justo tenía que encontrarse con él
—¿Qué demonios haces acá?
—¡Yuu!—dijo sorprendido el niño quien respondía al nombre de Alma, quien se había encargado de incomodar desde que había llegado al orfanato. No dejaba de seguirlo, era muy infantil, y siempre que estaba cerca la tranquilidad del ambiente se iba al techo.
—¡¿Por qué siempre tienes que seguirme?! consiguete una vida y dejame solo
—Tienes este lugar para tí solo y no lo quieres compartir, eres malo
—Y tú un tonto, ¿porque no te vas con tus demás amigos?
—¿Y por qué no te vas con tus amigos?
—No necesito, así que lárgate
—No está bien que te quedes solo, yo puedo acompañarte si quieres
—Es enserio idiota, ayer tuviste suerte que los inspectores llegaran, pero si no me dejas tranquilo, no me hago responsable de tu muerte
—No hables así, eres un niño al igual que yo y además soy tu mayor por un año, así que estás bajo mi responsabilidad—Acaso ese niño de verdad quería sacarlo de quicio. No le bastó ayer con la pelea que tuvieron en el comedor para que ahora quiera estar a su lado ¿Pero que demonios le pasa?
—En ese caso, yo me voy
—¿Te estás retirando? Eso es de cobardes— dijo Alma en tono de burla
—Yo no soy un cobarde...tengo cosas que hacer—Intentó moverse con toda naturalidad, pero la falta de reacción en su tobillo le hacía difícil caminar.
—¿Te encuentras bien?— pregunto muy preocupado Alma parándose del sofá
—Tsk, que te imp….orta—Alma rápidamente se acercó a Yuu, y lo jalo hasta llegar hasta llegar al sofá. Sentándose cada uno en cada extremo y evitando mirarse fijamente.
Ambos se quedaron sentados en silencio en el sofá. Siendo Yuu quien evitaba a costa cualquier tipo de contacto visual con Alma, ya que tenía la esperanza que el otro niño se aburriera del silencio y se fuera a jugar con el resto.
Las posibilidades de que fuera descubierto por algunos de los guardias eran grandes si Alma seguía a su lado, y lo último que quería era tener otro correctivo.
—Lo siento—dijo Alma señalando el pie de Yuu, algo que sorprendió al otro menor quien giró su rostro para ver a un Alma que estaba al borde de romper en llanto.
—No tienes porque disculparte, es imposible que un niño como tú me pueda hacer daño
—De todas formas…..es…..mi c...ulpa que nos….castigaran—dijo Alma rompiendo en llanto y sollozando
—De todas formas nos hubieran castigado, es inutil que te lamentes por eso ahora
—Pero...pero...No puedes caminar...y te duele
—No me duele
—Mientes
—No miento idiota
—No soy idiota
—Entonces no sea un llorón
—No me digas así...—dijo Alma llorando más fuerte y sobandose sus ojos para secar sus lágrimas. Sus lamentos se escuchaban por toda la biblioteca y no dejaban de romperle el tímpano a Yuu, quien estaba al borde de la desesperación por no saber como calmar a Alma para que se callara.
—¡No llores! Alma ya basta...—sus palabras parecían tener efecto nulo en Alma, y el temor de que alguien los escuchara era algo que no dejaba de rondar por su cabeza—Alma, si aprecias tu integridad física, callate, que alguien nos puede escuchar y nos podemos meter en problemas...otra vez
Al escuchar esas palabras, Alma pareció entender el temor de Yuu por llamar la atención de los cuidadores. Por lo tanto, se tranquilizó un poco y dejó sus lloriqueos, calmando de esa forma también a Yuu.
—¿No te duele?
—No
—¿En serio?—al ver la insistencia de Alma por el tema, Kanda le acercó su brazo y se dió un fuerte pellizco.
Alma lo veía sorprendido y con la expectativa de verlo llorar o gritar por el dolor, pero nada pasó. Kanda se había quedado en silencio y parecía tranquilo a pesar de lo roja que se estaba tornando su piel. Después de unos segundos, Yuu se detuvo al ver el rostro de preocupación de Alma.
—¿Sientes dolor?—dijo Alma agarrando el brazo de Yuu y sobando donde se había pellizcado
—Tengo una gran resistencia al dolor...así que cuando algo me duele no me afecta tanto
—Pero estas cogeando
—No es mi culpa que mi cuerpo ya no me responda...tengo que movilizarme
—Eres como los héroes...eres un héroe
—¿Qué es eso?
—No sabes que es un héroe ¿De donde vienes?—dijo Alma en todo burlón y acercándose a Yuu
—A mi de que me sirve saber eso...ya deja de hacerte el listo—respondió Yuu muy molesto de que en ese momento fuera la burla de Alma
—Un héroe es quien vela por lo intereses de las demás personas sin esperar nada a cambio y realiza hazañas que lo hacen increíble ante el resto
—Yo creo que esas personas son estúpidas y de seguro no existen...— ese tipo de personas sonaban muy perfectas para ser verdad, ya que nadie en su sano juicio dejaría su estabilidad de lado para salvar a otra. las personas que había conocido en ese orfanato vivían por sus propios intereses y familias
—Yo creo que son valientes y me gustaria ser uno de ellos en el futuro, salvar personas y hacer feliz a las personas a mi alrededor
—Y...Según tu lógica ¿En que me parezco a ellos?
—Pues porque los héroes no sienten dolor, sino ¿Cómo enfrentarían a los villanos?
—Eso no hace a alguien un héroe, lo hace un idiota...y ¿cómo planeas hacer eso?
—No lo sé, tal vez ser un policía, detective, o agente…hay que ser realistas
—Me estas bromeando, como los malditos del orfanato que supuestamente dicen que nos cuidan muy bien en este orfanato—dijo Kanda con enojo en su voz, con todo lo que había visto y vivido desde que despertó en ese lugar, ese lugar no era su hogar.
—No todos son malos, algunos son buenos, nos dan de comer, nos dan una cama muy cómoda, y juguetes cuando es navidad
—No sirve que te explique si estando tanto tiempo aqui, aun no te has dado cuenta
—¿De qué?—preguntó Alma muy inocentemente, algo que desconcertó a Kanda.
No sabía cómo explicarle a ese niño la mentira en la que estaba viviendo en ese terrible lugar. Acaso era normal que hasta el momento no habían visto a ninguna persona del exterior entrar al orfanato, que estuvieran excluidos del mundo, que de vez en cuando desaparecen niños en la noche, que ningún niño haya sido adoptado hasta el momento, y que los castigos a los que son sometidos son demasiado fuertes y exagerados.
Todo el mundo parecía estar muy contento con los niños cuando seguían las órdenes y se portaban como angelitos sin alma, pero en el momento que alguien se salía del protocolo, todo se iba al carajo. El director y muchos de sus subordinados no dejaban que nadie se portara diferente, que los molestaran con alguna queja o que llamaran la atención.
No paraban de repetir que debían estar agradecidos de que la agencia Black orden los haya elegido para cuidarlos y que no deben dudar de sus intenciones, que todo lo hacían por su bien. El sistema estaba podrido, no importaba si era privado o estatal.
—Mejor olvidalo...
—No soy tonto Yuu, llevo viviendo en este lugar mucho más tiempo que tú, pero el señor Edgar dice que estaremos mejor mientras menos preguntemos
—Ayer…—tocar temas profundo con otras personas jamás había sido el fuerte de Yuu, si ya por ende mantener una conversación le era difícil,
—¿Que?
—Tsk...¿Te...castigaron...?.—
—Si
—¿Cuál fue tu castigo?
—Mira—dijo Alma sacando el polo que llevaba puesto.
Lo que vio hizo Yuu hizo que su sangre hirviera y cerrará sus puños hasta clavarse las uñas en su piel. El estomago de Alma tenia un gran moreton de color negro y aun asi con lo grave que se veía, seguía sonriedo y aparentando que no era la gran cosa.
De manera instintiva Yuu acercó su mano al moretón y lo topó delicadamente, sorprendiendo a Alma quien de igual forma le tocó el pie.
—Si me esperas unos segundos te puedo vendar el pie para que estés más cómodo
—¿Sabes vendar?
—El señor Edgar me enseñó y se donde esconden sus cosas las enfermeras
—Ese tipo es muy raro, pero no es tan mierda como el resto de personas...Al menos parece preocuparse de nosotros
—¿Acaso ese fue un cumplido? Ya sabía yo que de esa boca tuya no solo salían insultos
—¿De verdad quieres que te responda ese comentario de...
—Ya no te enojes, era una broma...Hey, este lugar es muy bonito ¿Podríamos encontrarnos mañana para leer?
—No
—Di que sí, traeré sandwiches de mayonesa y jugo—La idea de estar cerca de esa clase de alimentos hacía que su estómago diera vueltas, así que Yuu giró su cabeza de un lado a otro.
A pesar de lo emocionado que se veía Alma por leer todo los libros de la biblioteca y comer junto a él, en su cabeza solo rondaba la duda de porque un niño como Alma quisiera pasar tiempo con alguien como él.
—¿Por qué quieres estar aquí? Si te gusta estar con los otros niños—pregunto Yuu para sacarse por fin las dudas respecto a ese niño tan raro
—Porque estás solo—demonios pensaba Yuu, porque tenía que decirlo de él de esa forma tan cruda.
—No necesito tu pena o algo…
—Y el estar acá nos vuelve familia, no me gusta fingir que todo está bien en frente de los otros niños...al menos tu tienes el valor de levantar tu voz y no vivir en esta mentira
Ese niño del que siempre sintió enojo y un rechazo, en ese momento a través de su mirada le mostraba su reflejo, a alguien que tenía miedo de estar solo en un lugar tan oscuro como ese y que le costaba respirar en un mundo tan cruel como este
—Le dices a alguien de este lugar, y no te vuelvo a hablar
—Este será nuestro secreto Yuu—dijo Alma con una sonrisa en su rostro, siendo una de las hermosas que había visto, una cual hacía que el cruel mundo en que vivía se sintiera aunque sea un poco más como un hogar.
Sé que me estás llamando, no quería dejarte de esa manera. Solo me tomó una noche darme cuenta de que tan lejos llega la oscuridad en tus ojos.
No sabía si era su imaginación o alguna clase de deja vu, pero sentía que ya había visto esa sonrisa antes. Que no era la primera vez en que esta persona en frente suyo le sacaría una sonrisa. Era un sentimiento muy raro para él, pero estar con Alma no lo hacía sentirse solo.
Fin del Flashback
Aquel no era el momento para ponerse a pensar acerca de un pasado el cual estaba completamente enterrado, pero su mente no paraba de traer imágenes de su viejo amigo o de aquel lugar el cual odiaba con todo su ser.
La iglesia se veía igual que siempre, repleta de gente llorando y suplicando en frente de una figura crucificada. A pesar de su nula fe en la humanidad o alguna religión, era lamentable la imagen que veía en ese momento. Tal vez la única razón por la que no salía de ese lugar era porque era su deber enfocarse en buscar a una sola persona, y además porque ese Moyashi actuaba de forma tan extraña que no estaba seguro de su juicio a la hora de tomar decisiones.
En medio de tanto cantos y plegarias, giraba su cabeza de un lugar a otro disimuladamente para percatarse de alguien con las características que le habían dado.
Los minutos pasaban y con cada segundo el ambiente se tornaba más pesado, y por más que trataba de concentrarse en buscar a algún sospechoso, su mirada se desviaba hacia cierto punto. A aquel asiento en donde el Moyashi se sentó a rezar con el viejo de la estación.
Siempre consolando o preocupándose por completos desconocidos, como a un masoquista que abraza el dolor con todas sus fuerzas. A ese Moyashi le gustaba exponerse a esa clase de situaciones en las que podía salir lastimado.
Dudas que al parecer no tenían respuesta o sinceramente no tenía la intención de saberlas, ya que tal vez era mejor no enterarse. Aquel moyashi no hacía más que confundirlo y distraerlo de su verdadero objetivo el cual era atrapar al sospechoso y encontrar a esa persona. Lo peor de toda esta situación era que ese imbécil no parecía darse cuenta de todo lo que producía en él. Lo que pasó en la mañana, en vez de dejar las cosas claras, solo había creado más confusión. Dejándolo varado en un montón de ideas y con más preguntas que antes, que no hacían más que darle dolores de cabeza.
Al final no tuvo mucho tiempo para resolver las dudas que llevaba consigo, ya que escuchó un fuerte golpe que lo sacó de sus pensamiento
Kanda vió como todo la persecución pasó en cámara lenta, los cantos del coro pararon al sonido de un fuerte golpe y todo el mundo comenzó a amontonarse en una de las paredes de la iglesia. Todo el lugar se volvió un alboroto y las personas no hacían más que estorbar cada vez que intentaba acercarse hacia donde la gente se había amontonado, giraba su cabeza a todos lados para buscar a Allen, pero no lo encontró por ningún lado.
En cuestión de segundos la iglesia se sintió más pequeña, y cada paso que daba no hacía más que desesperarlo. En un punto se cansó de solo pasar entre la gente y comenzó a empujarlos, recibió muchos insultos y algunos golpes, pero poco o nada le importaba, tenía que saber que estaba pasando y encontrar al Moyashi.
Su búsqueda no fue muy larga, ya que en medio de toda la gente se encontraba el moyashi en el suelo agarrando la parte izquierda de su rostro. Su rostro se veía muy confundido y fallaba en cada intento de ponerse de pie, y si no fuera por la pared en su costado el moyashi hubiera vuelto a chocar contra el suelo. Al ver que nadie tenía la intención de acercarse a ayudarlo, tuvo que apurarse en llegar antes de que se hiciera más daño o se desmayara antes de que le explicara qué demonios había pasado.
A pesar de su intento en lograr que el moyashi lograra darle una respuesta coherente, al escuchar que había encontrado al sospechoso y este había escapado, sin pensarlo dos veces levantó al Moyashi en su hombro y se fue corriendo en busca de ese desgraciado.
Después de hacer un desastre en sacristía buscando la maldita puerta, logró dar con una salida hacia el estacionamiento. A lo lejos pudo ver como un carro salió en dirección hacia la salida del pueblo y en volante iba un hombre viejo con vestimentas negras. Viendo la direccion que el sospechoso tomaba, el muy idiota habia decidido escapar por una ruta de un solo camino y si lograba hacerlo creer que habia logrado escapar, podria segirlo hasta encontrar su escondite o la ubicacion de los ninos.
Puso al moyashi en la segunda fila del carro y aceleró lo más que pudo para no perder de vista los rastros que iban dejando las llantas en la carretera.
Ya habían pasado 10 minutos desde que Kanda seguía el rastro de las llantas, las marcas de las llantas en la carretera eran recientes, lo que significaba que el sospechoso no se encontraba muy lejos.
—Oi Moyashi ¿Sigues vivo?
—Eso creo…¿hoy es 25 de diciembre?
—Por desgracia
—¿Estamos en un carro en busca del sospechoso?
—No hagas preguntas estúpidas y trata de llamar a la estación de Edimburgo, el sospechoso va en dirección a la carretera pegada al bosque— A través del retrovisor Kanda vio que con dificultad Allen se levantó del asiento para sentarse, al parecer ese golpe aun lo tenia muy aturdido y parecía que en cualquier momento iba a volver a echarse en el asiento del carro.
Al ver el rostro del Moyashi se percató que la parte izquierda de su rostro estaba manchado de sangre y su ojo estaba rojo, como si estuviera llorando sangre. Parecía que el moyashi no se había dado cuenta del estado de su ojo, ya que no paraba de sobarle con su mano la zona de su ojo.
—Deja de hacer eso
—¿Que cosa?
—Sobarte el ojo, te esta saliendo sangre—El moyashi se detuvo al escuchar el estado de su ojo y comenzó a ver la cantidad de sangre que había manchado su guante derecho, y se acercó al espejo retrovisor del carro para ver su rostro, algo que resultó incómodo por lo pequeño que era el espacio y la alta velocidad en la que iba manejando, pero no se quejo. Él también quería saber el estado de ese ojo.
El rostro de Moyashi mostraba lo sorprendido que estaba por la cantidad de sangre que había perdido a causa de la contusión. En otras circunstancias, hubiera parado el carro para evaluar qué tan grave estaba la situación de su ojo, pero en ese momento ni siquiera podía despegar la mirada del frente. Solamente se permitió unos segundos para voltear a ver el rostro de su compañero. En cuanto Moyashi terminó de examinar su rostro, volvió a sentarse en el asiento trasero.
—Oi ¿Qué demonios te pasa?
—No es nada grave, solo tengo que aplicar presión y mi ojo dejará de sangrar, voy a estar bien si descanso un rato—dijo Allen con una voz tan tranquila, que fácilmente lograba quitarle gravedad a lo que le estaba pasando. Claro que Kanda no le creía para nada en esa actuación, y aquel tono de voz solo le producía enojo.
—¿Nada grave? Te golpearon la maldita cabeza y te esta sangrando el ojo, tienes suerte de no haber quedado más idiota de lo que ya eres y siguies diciendo que no es nada grave!
—No es la primera vez que me pasa Kanda. Solo necesito descansar y mantenerme despierto
—¿Como que no es la primera vez? No es normal que a una persona le sangre el ojo de la nada, y que demonios hacías saliendo de la iglesia, se suponía que debías mantenerte en tu puesto y vigilar—dijo Kanda muy enojado sin despegar su vista del frente, con la tentación de voltear y encarar al moyashi por todas sus estupideces
—Es un problema que tengo desde hace años, traté de no llamar la atención cuando comenzó a dolerme...ya ha pasado un buen tiempo desde que tengo problemas con este ojo—escuchar ese dato acerca de su ojo le llamó la atención, pero en ese momento no iba a indagar más acerca del tema. Su curiosidad era grande pero intentar sacarle información al moyashi iba a ser demasiado complicado y estar al volante no le facilitaba la comunicación.
Ya cuando acabara ese caso, ese Moyashi tendría que responder acerca de muchas cosas. Le parecía algo curioso que en estos días estuviera aprendido más acerca de Allen de lo que sabía en esos dos años que llevaban trabajando juntos. No es que tuvieran muchas misiones solos o andarán juntos todo el tiempo, casi siempre se la pasaban peleando como mocosos por cosas estúpidas y tenían muchos roces a raíz de los diferentes métodos que utilizaban para resolver los casos.
Pero justo en este caso, ambos estaban dejando al descubierto cosas que parecían haber enterrado del resto del mundo. Y lo que pasó esa mañana era evidencia de que esa idea no era tan descabellada.
—Carajo…Mas te vale que estés seguro si vas a poder moverte para cuando paremos el carro, porque no pienso volver a cargarte o dejar que vuelva a escapar
—Lamento lo que pasó, se que te prometí ser profesional, y fallé en todos los aspectos de la palabra. Lo lamento, es mi culpa que estemos en esta situación—Dijo Allen cubriéndose los ojos con su brazo y controlando su respiración. Kanda no sabía exactamente a qué se refería el moyashi con aquellas palabras, pero por alguna razón aquello lo incómodo. Escucharlo de esa forma, pidiendo perdón por algo que no tenía la maldita culpa, solo hacía que se enojara más de lo que estaba.
—¿De qué mierda estás hablando?
—De todo, lo tuve en mis manos y no lo pude atrapar, dejé que se me escapara y ahora esos niños están en un mayor peligro. Maldita sea, esos niños pueden estar muertos en estos momentos…—Dijo Allen poniéndose más nervioso
—¡Ya para de decir esa sarta de estupideces y enfócate en lo que tienes! Parece que perdistes las pocas neuronas que tenias, o el golpe te ha dejado más idiota pero ya deja de lamentarte, se ve ridiculo
—No es ridículo lamentarse
—Lo es si no haces nada al respecto
—No pienso dejar este caso, no hasta rescatar a los niños y garantizar su seguridad
—Enfocate en atrapar al sospechoso primero Moyashi
—Es Allen imbécil...gracias por lo de antes...—dijo Allen con una pequeña sonrisa en su rostro y algo de tranquilidad en su voz.
—Tsk, procura no morir antes de terminar este caso, se que te es complicado pero al menos intentalo moyashi
—Con un de nada es suficiente, BaKanda—dijo Allen en forma de reclamo, pero sonando algo triste con la última palabra. Había pensado que la conversación había muerto en ese momento, el moyashi se había dado la vuelta y parecía tener la intención de tomar una pequeña siesta.
Apago la radio y dejó que silencio se apoderara del carro. Lo mejor era que ese Moyashi descansará, a pesar de que él también se sentía algo exhausto, algo que jamás admitiría porque él jamás demostraba debilidad, Allen era quien se había llevado la peor parte del encuentro. Incluso no estaba seguro si era sano dejarlo en el caso, no sabían lo que se iban a encontrar en cuanto descubrieran el destino del sospechoso, tal vez más cadáveres o alguna otra sorpresa que terminara arrastrandolos a los dos.
El simple hecho de pensar en esas posibilidades hacía que le doliera más la cabeza, y acompañado con la idea de que algo pudiera salir mal era algo, era como una constante amenaza para él. Como un fuerte golpe en su ego, ya que él no debería estar pensando en esas cosas o preocuparse por el idiota de su companero.
Lo que pasó en la mañana no debería afectar en nada su desempeño en el trabajo o algo entre ambos. Ya había cumplido su objetivo de decirle al moyashi lo que sentía, y había obtenido una respuesta no muy clara de él. Bueno, no es que desde el inicio esperara una respuesta, o algo por el estilo. Pero ahora que lo había hecho...
Bailo en el abismo, pero no me atrevo a ir más allá. Mi cabeza está hecha un desastre al igual que tu corazón. Si me despierto en tu cama, junto contigo en la oscuridad. Lo siento, me tengo que ir antes de que me ames.
¿Qué sigue?
¿Aquello no fue suficiente?
¿Por qué mierda se quedó callado?
¿Qué significa para él...para ambos?
"Alma...yo...no puedo, tengo que encontrarla"
¡¿Por qué demonios no podía dejar de pensar en ello?!
"NO LO ENTIENDES YUU...YA ESTAMOS MUERTOS..."
"Lo Siento..."
—Kanda...¿Te encuentras bien?—aquella voz se escuchó por todo el carro, a pesar de lo apagada que sonaba. Acaso ese moyashi había estado despierto todo ese tiempo, demonios, ahora faltaba que ese idiota sea vidente para leerle la mente. Por un demonio, como detestaba recordar esa cosas y más en frente de alguna persona.
—¡Callate! vuelve a dormir que me distraes—Intentó no sonar tan alterado por aquel recuerdo y mantenerse callado e indiferente para matar la conversación, pero aquel moyashi ya se había sentado y no parecía tener la intención de dejar la conversación de esa forma.
—Solo fue una pregunta
—No me hagas preguntas tan estupidas
—No tienes porque portarte como un imbécil, estas fechas suelen sacar a flote malos recuerdos, y tu cara…
—¡¿Que?!—maldita sea, por un demonio, todas sus alarmas se prendieron y el moyashi no parecía tener la intención de parar. Kanda estaba muy incómodo, tanto que su humor oscila entre la vergüenza y la rabia de verse vulnerable. En ese momento trató de mantenerse calmado y no mostrar debilidad, manteniendo su vista clavada en las marcas que había dejado el sospechoso en la pista.
—Nada, solo que si tienes algún problema, yo puedo escucharte. No tiene que ser ahora pero cuando te sientas listo, te escucharé...—respondió el moyashi un poco nervioso pero con firmeza en su voz. Aquel muchacho iba en serio con su propuesta, con el atrevimiento de pretender saber lo que el sentia en ese momento
—No tengo nada que decirte, mis asuntos no van a interferir a la hora de atrapar al sospechoso Moyashi
—No me sorprende—Respondió Allen con un suspiro
—¿De qué estás hablando?
—No lo tomes a mal, pero entre tu y yo sigue hay un muro de ladrillos que no se como escalar, y tal vez nunca logremos conocernos, no importa cuantas veces nos veamos desnudos o nos quedemos estancado en una misión —hubo una pequeña pausa por parte del moyashi, tal vez debido a que se había dado cuenta que sus palabras no eran tan recatadas— Solo quiero devolverte un poco de la amabilidad que me diste esta mañana..y no por lo que pasó en el carro, sino de interés que tuviste en ver si estaba bien
Tenían tanto que hablar y no sabía por dónde empezar. Sabía que el moyashi también estaba lidiando con sus demonios y justo hoy ese enano estaba más sensible al respecto. No debería ni considerar la idea de tener esta charla teniendo en cuenta que estaban en medio de una persecución. Ni siquiera debieron encontrarse en ese bar en primer lugar, y menos tener relaciones sin antes tener las cosas claras. Ahora estaba más confundido que antes y lo peor de todo es que no les quedaba tiempo en medio de tanta muerte.
—Baka— respondió el Moyashi tranquilamente sentandose en medio de los asientos traseros. Eso si, no le quito la mirada de encima y era muy evidente que algo rondaba por su mente
—¿Que?
—Nada—respondió el Moyashi mirándolo raro
—Porque demonios me miras
—No te estoy mirando
—Me estás distrayendo imbécil
—No me hables entonces
—Por un demonio Moyashi, lo que tengas que decir dilo ahora o muere
—Joder …...Solo creo que aun si quisiéramos hablar no podemos por esto de la mision, pero cuando tengamos tiempo deberíamos darnos el tiempo de hablar sin tanta presión encima— dijo el moyashi un tanto avergonzado y con cara de arrepentiemieto, como si de un adolecente se tratara.
—¿Como una maldita cita?
—No… ¿que?…fue…¿Tu quieres tener una cita?
—No—su respuesta fue corta y directa, no estaba listo para tener una cita en ese momento pero por otro lado tampoco quería perder la oportunidad de obtener las respuestas que tanto quería. Maldita sea, en estos momentos si cabeza no podía estar en ambos lugares
Bueno, no es como si en primer lugar se hubiera plantado tener una relación formal con el Moyashi, pero tampoco podía hacer como si nada hubiera pasado. No sabría qué hacer cuando Allen realmente se alejara de él, y dejara de lado todo lo que habían pasado juntos. Era un estupido pensamiento pero tampoco podía dejar al Moyashi entrar así en su vida y saber cosas de las que jamás podría estar listo para hablar
Pudo ver a través del espejo como Allen se quedó blanco como un papel, sin reacción alguna. Se quedaron así unos segundos que parecieron eternos hasta que Allen suspiró y se volvió a acercar a él
—Bueno…Volviendo al caso Bakanda, que tan lejos está el objetivo¿Qué tan lejos estamos del objetivo?
Sé lo que quieres, y no me importa que me vean huir de la escena. Prefirió tomar un atajo para estar solo, a despertar en tus brazos.
—Estamos a 20 metros del carro, en cuanto el carro se detenga quiero que vayas a revisar el auto del sospechoso por pruebas y llames a la estación por refuerzos—ni siquiera él podía ir en contra del deber.
—Me imagino que quieres ir solo a perseguir al sospechoso ¿o me equivoco?— pues era obvio que él era el único que podía físicamente encargarse de aquel criminal en ese momento. El Moyashi al paso que iba terminaría junto a los otros niños, y no iba a repetir lo de la última vez .
—Solo has lo que se te ordena
—¿En qué momento acordamos que tú estarías a cargo? Soy tu compañero no tu aprendiz para que me estés mandoneando como si fuera un novato
—Mi caso, mis reglas idiota—como es que seimpre saltaban de una estupida pelea a otra
—Kanda, solo procura no matarlo—respondió dudoso el Moyashi cargando su arma. Maldito Idiota, que recién se le ocurre sacar su arma después de la maldita persecución
—Ni lo pienses Moyashi, tuviste todo el día para usarla y ahora no es el momento para que desobedezcas
—No pensaba dispararle en la iglesia, habían civiles muy cerca. Además en el caso que necesites refuerzos, yo soy quien tiene que ayudarte.
—Ni siquiera puedes disparar esa arma, solo servirás de escudo humano
—Es mejor que no hacer nada Bakanda— respondió Allen cargando su arma y poniendo el seguro a su arma antes de guardarlo en su cinturón
El Idiota tenia un punto, pero no estaba dispuesto a dejar que la misión saliera mal. No sabía lo que iba pasar, y hasta ese entonces sólo habían estado improvisando y siguiendo su instinto. No podía seguir de esa forma, necesitaban un plan y uno que funcionara. Ya que si este plan salía mal, no habría posibilidad de volver a atrapar al asesino hasta después de navidad y para eso ya habrían encontrado el resto de cadáveres.
En un punto de su persecución vio como las huellas de las llantas del carro iban adentrándose al costado del bosque. Divisó que era el carro que había visto al sospechoso subirse en la iglesia, y no dudó en pisar el acelerador con todas sus fuerzas y frenó en seco estacionando su carro a centímetros del otro auto.
—¿Pero estás loco imbécil? ¡Casi salimos volando del carro!—reclamó Allen con dificultad desde la parte trasera del carro para después salir rápidamente del auto con la mano cubriendo su boca.
Si la situación no requiriera tanto de su atención, definitivamente se hubiera ido detrás del moyashi para ver qué tan apto estaba para continuar. Por unos segundos dirigió su cabeza hacia donde estaba Allen para ver qué tan grave estaba. Si no fuera por la mano del Moyashi que le pedía que no se acercara a él, se hubiera ido a por lo menos tratar de calmarlo, dentro de todo aceptaba que había sido su culpa.
Maldita sea, no había pasado ni un día en que él y el Moyashi se habían "reconciliado"y de nuevo "separado", y ya estaba que se preocupaba por él. Estaba loco o muy idiota, el no era así y no necesitaba esos pensamientos ahora mismo.
Mientras buscaba alguna pista, escuchaba a lo lejos como el Moyashi sufría por calmar sus náuseas, pero le era imposible. Ese enano era muy escandaloso y eso no lo ayudaba a concentrarse.
No pasó mucho tiempo hasta que Allen se calmó y se compuso de aquella lamentable situación. Al menos Kanda ya estaba seguro de que viviría lo suficiente para aclarar sus asuntos pendientes.
—Levántate Moyashi, ve a investigar el auto, yo iré al bosque, ese desgraciado no debe estar tan lejos— dijo Kanda dandole una ultima mirada al Moyashi, al menos para cerciorarse que no se hubiera atorado con su vómito. Dejando de lado sus pensamientos con respecto al estado del moyashi, Kanda se acercó hacia el carro del sospechoso y comenzó a chequear si había alguna pista hacia a donde se había ido.
El carro había chocado contra uno de los árboles. Parecía que por los nervios, el sospechoso había perdido el control del vehículo. Las ventanas estaban rotas y había un poco de sangre por los asientos.
Pudo divisar como unas pequeñas huellas que estaban a punto de ser cubiertas por la nieve se dirigían hacia el bosque. Tenía que irse ahora si no quería perder rastro del sospechoso, o no habría forma de encontrarlo.
—Bueno Moyashi, los refuerzos vendrán pronto y necesito que recolectes todos las pruebas necesarias—Después de aquella orden, Kanda se dispuso a seguir las huertas, pero sintió como jalaba suavemente de su mano.
Al voltear se sorprendió del aspecto del Moyashi, se encontraba más pálido que de costumbre, alrededor del ojo izquierdo había manchas de sangre con un pequeño corte debajo del ojo y la mejilla donde había recibido el golpe estaba ligeramente amoratada.
Si que le jodio ver como se encontraba en Moyashi, después de todo él era quien había recibido todos los golpes, como un maldito escudo humano.
—Se que estas apurado, pero no creo que debas ir solo—dijo el moyashi mirándolo a los ojos con una voz un tanto preocupado, pero seguro al mismo tiempo
—¡Qué pretendes, dejar escapar al sospechoso!—respondió Kanda muy enojado por los estúpidos comentarios del Moyashi. No tenía tiempo para seguir lidiando con su compañero, era ahora o nunca en que tenía que ir. Se soltó del agarre del moyashi pero no dejo de mirarlo, no sería quien cedería esta vez. El Moyashi tenía que resignarse ahora mismo de sus intentos, las cosas no podían seguir así.
—Nunca, pero no creo que sea una buena idea que vayas persiguiendo huellas, algo no me cuadra con la escena
—No seas idiota, lo tenemos acorralado—Kanda no aguanto la insistencia de Allen por seguir con el tema, si tenia que decirle algo, que se lo diga ahora mismo y que deje de perder su tiempo
—Lo se…pero…
—Tienes 10 segundos o si no lo vas a lamentar—amenazó Kanda agarrando al moyashi de su camisa
—Kanda…no es seguro….—respondió Allen agarrando el brazo de Kanda con su mano herida
—8 segundos…Apurate
—No conoces la zona….
—5 segundos—dijo Kanda agarrandolo más fuerte de su camisa y acercandolo hacia el
—No seas idiota…el sabe que lo perseguimos
—2 segundos…
—¡Imbecil!
—¡Ya me llegaste, Vete a la…..—Estaba muy enojado por dejar que el sospechoso escapara, tan frustrado por no poder resolver el caso solo. Sabía que no era el momento para tener una escena como esta pero ese imbécil si que sabia como sacarlo de quicio en tiempo record.
No quería pelear con él pero el estrés de saber que aquel individuo estaba tan cerca, lo hacía perder el control más rápido. Estaba cansado y muy cerca de su límite, no necesitaba cargar con más. La verdad estaba cansado de este caso y de las malditas dudas.
Tal vez somos de los que nos desnudamos, pero no dejamos nuestro corazón expuesto al rompimiento. Tu y yo no estamos para volver a pasar por ese proceso.
Tal vez el moyashi tenía razón después de todo, qué sentido había en acerca de él si nunca iban a bajar sus barreras. Lo mejor sería irse y dejar al moyashi hacer lo que se viniera en gana o mandar todo al demonio y matar al asesino en cuanto lo vea para acabar con todo de una ves.
No iba a rendirse y Allen sabía eso por la forma en que lo miraba fijamente a los ojos. Pensó que el moyashi respondería con un puñete o alguna grosería, pero simplemente se quedó mirándolo mientras agarraba su mejilla con su mano vendada.
—No sirve de nada gritarnos, y al parecer no importa lo que te diga de todas formas te vas a ir— El moyashi no estaba enojado pero se notaba que no estaba satisfecho con la situación, sus palabras eran suaves y su mirada no se despegaba de la suya, como si él supiera que en ese momento él era todo su mundo.
—Moyashi—aquellos ojos tan tristes reflejaban preocupación y cansancio.
—Kanda—ambos se separaron sin dejar el contacto visual. Por alguna razón aquella sensación tan cálida que había sentido en su rostro había desaparecido —No perdamos el tiempo, voy a tomar muestras—no supo si era una broma del Moyashi, pero aquella maldita máscara había vuelto a aparecer. No sabía lo que pretendía aquel imbécil al despedirse de él de esa forma, pero aquella insípida despedida no le agradaba en lo absoluto.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos al ver que el moyashi se daba la vuelta y se alejaba de él, pudo ver que se dirigía al auto del sospechoso. Sus planes habían salido como él quería, pero aquella actitud del moyashi no le cuadraba.
—¿Que fue eso?—el Moyashi detuvo su paso y se volteo a verlo, pero no respondió a su pregunta—¿No me vas a mandar a la mierda o también te está afectando?
—¿De qué estás hablando?
—¡De todo, de lo que pasó en la mañana y todo lo que te dije!
—¿De lo que la iglesia o lo del carro?
—sabes a lo que me refiero
—Kanda ¿que tiene que ver que hayamos tenido sexo con todo esto?
—¿Porque me agarras de esa forma cuando estoy a punto de matarte o porque demonios me preguntas si estoy bien? tú y yo no somos amigos —Ese imbécil puso cara de confundido, como si no supiera de lo que estaban hablando, y aquello no hacía más que irritarlo. —¿Dime qué es esto? ¿que se supone que somos?
Maldita sea, se atrevió a soltar la pregunta y el maldito moyashi se quedó mirándolo mientras se iba poniendo nervioso y comenzaba a caminar de un lugar a otro.
—No lo sé ¡¿porque me preguntas eso?!—había hablado de más y ahora los dos estaban muy avergonzados de la situación, por dejar que sus sentimientos salieran en un momento como este. El moyashi ahora se encontraba al borde de la crisis nerviosa y pensando en una respuesta adecuada— No estoy en condición de ir a perseguir, ni siquiera me pude defender de ti cuando me agarraste de la camisa. Quiero ir, pero no soportaría ser el peso muerto de esta misión, por eso te doy la maldita razón imbécil —ahora no sabía si matar al moyashi o dejar que la tierra se lo tragara
—Eso es mierda Moyashi, una maldita excusa y no voy a dejar que evadas mi pregunta por segunda vez en un dia
—Kanda no voy a negar lo que hay entre nosotros, pero ahora no tengo la respuesta— la verdad no le sorprendió aquella respuesta del moyashi, ni siquiera él sabía la respuesta a esa pregunta. Lamentablemente o para su suerte no había tiempo, así que dio vuelta y antes de partir le dio una advertencia al moyashi.
—Cuando regrese espero mi respuesta
—¿Tan poco tiempo?
—No hay tiempo Moyashi
—Kanda a todo esto ¿Qué es lo que tu quieres?
—No creo que sea solo sexo
—Será mejor que te vayas antes de que el asesino se aleje demasiado—no era el momento para tener esa charla con el moyashi, porque demonios no admitían lo que ambos ya sabían
—Moyashi
—No mates a nadie imbecil
Dos meses atras:
CÓDIGO ÁMBAR, OPERATIVO EN EL PUERTO SMITH.J. APOYO DE OFICIALES MÁS CERCANOS A LA BAHÍA 11340589.
Un ambiente sombrío se había adueñado de la caótica ciudad de Londres, el cielo estaba cubierto de unas espesas nubes grises y como si de un mal augurio se tratase, el tráfico de la ciudad no parecía mejorar. Kanda se entraba en su carro dirigiéndose a casa de Tiedoll para recoger algunos materiales para la semana. Por mucho que evitará los encuentros con su antiguo guardián o visitarlo a menos que sea una fecha especial, no podía negarse por más que quisiera a aceptar las acuarelas y óleos de un reconocido artista como Tiedoll. Con lo ocupado que estaba en los casos de la agencia, ya ni siquiera podía cuidar de sus plantas, quienes en la actualidad eran lo único que lo obligaba a ir a casa.
Estaba a 5 minutos de llegar a la casa de tiedoll cuando escuchó por su intercomunicador que una misión requería de ayuda inmediata de cualquier agente que se encontrara cerca. Por cosas del destino o tal vez para su mala suerte, la ubicación del puerto no se encontraba muy lejos de la casa de Tiedoll. La verdad, era que aquel puerto abandonado era donde solía esconderse cuando era adolecente, y muchas de sus memorias con Alma de hace 15 años estaban tatuadas en ese lugar.
Llegó a la escena con algo de dificultad, uno que otro conductor que lo mandó a la mierda, y tuvo que pasarse unos cuantos semáforos. Algo que no es nuevo para él.
Aquel abandonado puerto se encontraba rodeado de policías, periodistas, y de algunos agentes de la organización Black Order. El lugar era un caos y todo el mundo se aglomeraba en frente de la línea amarilla.
Pudo ver a lo lejos una cabellera roja, y de inmediato supo de quién era.
—Demonios, mi compañero acaba de entrar y necesito ayudarlo—reclamo aquel joven pelirrojo a punto de perder los papeles. Algo muy extraño en él, normalmente él era el último en perder la paciencia.
—El edificio puede explotar en cualquier momento, así que atrás—respondió el oficial cruzándose en su camino
—¡por eso mismo necesito ayudarlo!
—A menos que no sea bombero, quédese atras
—Somos oficiales de Black Order, así que déjanos pasar imbécil—Pero que pelea tan estúpida, como siempre ese conejo queriendo ir por diálogo cuando todo el lugar estaba de cabeza.
Tanto el oficial como Lavi voltearon sorprendidos y un tanto asustados de la presencia demoníaca que emanaba Kanda.
—¡Yuu!
—Mierda Usagi, no me llames así
Joder, hasta en estas situacion no podia dejar de llamarlo por ese nombre.
—Lavi, ¿Qué demonios está pasando?—el conejo se vio un poco asustado por la pregunta, temiendo por su vida al no responder lo que Kanda quería escuchar
—Bueno…Mi misión con Allen salió mal
—No me sorprende…ustedes dos son idiotas
—Ese no es el tema, estábamos tratando de evitar que asesinaran al infiltrado de una mafia, pero las cosas no salieron bien y terminamos en fuego cruzado….
—¿Acaso no pueden hacer nada bien?
—¡No termine mi relato!…una de las balas chocó con uno de los tubos de gas y en cualquier momento está cosa va a explotar…
—Ve al grano imbécil ¿y donde está el moyashi?
—Allen y yo logramos salir pero el infiltrado se quedó atrapado, así el muy idiota entro a sacarlo
Sabía que el Moyashi era estupido pero con esto le quedaba claro que era un maldito suicida.
Nunca supo en qué momento él y el oficial comenzaron a forcejear hasta el punto que más oficiales llegaron a detenerlo, pero si no hubiera sido por la intervención de Lavi tal es todo el lugar estaría lleno de sangre.
—Demonios Kanda, Contrólate—gritó Lavi sosteniendo a Kanda de los brazos
—Suéltame Usagi, ese idiota no sabe….
—Allen es una idiota, pero así no lo vamos a ayudar
Porque demonios se tenía que poner de esa forma, no tenía sentido reaccionar así por una idiotes mas del moyashi. Siempre era lo mismo con él, desde el día que se conocieron ambos supieron que jamás podrían llevarse bien.
—El Moyashi se puede ir al demonio—respondió Kanda en un tono muy molesto y amargo. Ese imbécil parecía que tenía la cabeza de adorno. Cómo demonios se le ocurre a ese imbécil meterse a un edificio que puede explotar en cualquier momento. Estaba muy molesto, pero más consigo mismo, por dejar que su extraña fijación por ese imbécil lo pusiera en ese estado. Qué demonios tenía que importarle si ese imbécil quería morir o que el lugar estuviera a punto de explotar.
Al darse cuenta de lo imbécil que se veía, decidió alejarse del oficial que entre susurros le rogaba que tuviera piedad de su vida. Lavi lo miraba extraño, como si hubiera visto un fantasma o tal vez estaba en shock por la escena que acababa de presenciar
—Hey Kanda, ¿todo bien?…
—No digas nada ...¿Por qué demonios me llamaste?
—llame refuerzos cuando teníamos a la mafia acorralada, pero nada salió bien y ahora todo el mundo puede morir
—Dime que al menos atrapaste a la mafia
—Si, ahora mismo están siendo interrogados…..
La verdad poco o nada le importaba el caso, pero era una maldita casualidad que ese puerto fuera a desaparecer. Ahora que estaba un poco más calmado, la verdad no quisiera que nada de esto hubiera pasado. Por alguna razón estaba muy molesto con el Moyashi, pero no quería que muriera y menos que el lugar de sus memorias explotarse
En medio de sus pensamientos, vio como Lavi empezó a jalarlo de su brazo y le apuntó hacia la salida del puerto, ahí se encontraba ese estupido brote de habas jalando a un hombre que estaba al borde de la inconsciencia.
No lo pensaron ni por un segundo, tanto Lavi como Kanda salieron corriendo a ayudar a Allen a sacar el cuerpo del hombre. En cuanto llegaron a una distancia segura, se encontraron con la mirada recriminatoria del policía y las sirenas de los bomberos acercándose hacia el puerto. Los tres muchachos se detuvieron a examinar el cuerpo del testigo, quien estaba inconsciente y apestaba a gas.
—Su pulso está alrededor de 120, necesita un hospital urgentemente y mucho oxígeno—Dijo Allen dirigiéndose al policía con una respiración entrecortada
—Allen tú también necesitas descansar—respondió Lavi jalando al cansado moyashi de los hombros y reprendiéndolo moviendo su cabeza en negación. El peliblanco trató de oponerse al forzado descanso, pero el dolor en su pecho no le permitía recuperar el aire adecuadamente.
Si no fuera porque el estado tan deplorable del moyashi, Kanda no hubiera tenido reparos en patear su estupido trasero. Aquel brote tan estupido no se encontraba bien y fallando rotundamente en oponerse al usagi.
A la mierda, él no estaba para aguantar las estupideces del moyashi, ¿Acaso no entendía el estado en el que estaba?
Empujando bruscamente a Lavi, Kanda levantó a Allen como si se tratara de un muñeco de trapo y comenzó a jalonear al cansado Allen de un lado a otro
—¿Acaso eres idota? Si tanto quieres morir yo te ahorro la molestia
—Baka, ¿Quien demonios te crees tú?—respondió Allen jalandole el cabello
—Hijo de pu…
—Oi Kanda, no seas tan brusco, El edificio ni siquiera ha explotado ...— Y como si aquel ser omnipotente los hubiera escuchado, la ironía de las palabras de Lavi provocó que enfrente de todo el mundo aquella abandonada fábrica explotara. La explocion no fue tan grande para provocar alguna muerte o un desastre a gran escala, pero si Allen se hubiera quedado un minuto más en esa fábrica, otra sería la historia.
A pesar de que se encontraban a buena distancia de la fábrica, todo el personal que estaba al límite de la valla terminaron en el suelo. El lugar se envolvió en humo y cenizas caían como copos de nieve, los recuerdos de aquella vieja fábrica eran consumidos por aquel fuego que alumbraba tan tétrica atmósfera.
Dicen que la vida puede pasar frente a tus ojos en menos de un segundo, que aquellos recuerdos tan distantes se vuelven parte de aquella película que sería tu vida. Estaba seguro que no estaba muerto, pero aquella memorias de Alma sí que lo estaban.
Los oídos le zumbaban y el olor del humo parecía quemarle la garganta. Kanda hubiera tratado pararse pero el peso en su pecho no se le permitía. No sabía si se le habían acabado las fuerzas o algún escombro le había caído encima, pero el estar privado de sus sentidos lo tenía muy confundido. Intentó abrir sus ojos lentamente, levantarse sin perder el equilibrio y dirigir su atención hacia la fuerte luz que se emanaba a lo lejos.
No sabía si su imaginación le estaba jugando una mala pasada por el humo pero aquella silueta borrosa en frente suyo no podía ser Alma, o tal vez si. Londres había sido su hogar por mucho tiempo, Tiedoll se había encargado de dejarle eso en claro desde el momento en que lo adoptó. Pero fue Alma con quien conoció cada rincón de la ciudad y extendió las rejas de ese infernal hueco del que vinieron.
—Alma
No, aquel no era Alma.
Bailo cerca al abismo, estoy al límite de lo que mi corazón puede aguantar. Dejame antes de poder llegar a amarte.
Mientras su mirada se iba enfocando, vio que aquella soluta borrosa se iba volviendo en el moyashi, quien estaba parado a unos metros de él dándole la vuelta. Parecía que Allen se había dado cuenta de su presencia, ya que se dio vuelta y lo miró fijamente.
—Kanda, tu….— respondió Allen asustado apuntando con su dedo hacia su estómago.
Kanda dirigió su mirada hacia donde apuntaba el dedo del Moyashi, y vio como sus prendas se iban tiñendo de rojo. Poco a poco comenzó a sentir un dolor punzante en la parte baja de su estómago y al levantar su mirada por última vez vio como el moyashi se iba acercando a él rápidamente.
Antes de tocar el suelo, todo de torno negro.
Adios Alma.
Bueno, este capítulo no se si será lo que esperaban así que cualquier comentario será bien recibido. Volver a escribir esta historia después de tanto tiempo fue un reto, tuve que repasar notas y tratar de mantener la evolución de los personajes. Con respeto a sus preguntas, muchas tendrán respuestas en los flashbacks y tal ves en algunos pensamientos. La historia sigue en el mismo plan y el posible que haya un epílogo después de todo.
Muchas gracias a todos los comentarios, y espero verlos en el próximo capítulo, el cual espero no sea tan largo ;).
