Canción: Bad Bitch - Bebe Rexha
Pareja: GrimmNell
Basada: Letra y ritmo
Tipo: Viñeta
Bad Bitch
Sonreí mientras esquivaba su golpe, desestabilizándolo y logrando que fuera a parar al suelo, coloqué mi pie sobre su pecho sin presionar lo suficiente para lastimarlo. Sus ojos azules tenían un brillo sensual mientras me veía, sabía que le gustaba lo que veía. Según los rumores, él era alguien demasiado selectivo, sus trabajos eran limpios y su equipo debía ser de igual manera, muchos en este infierno quería formar parte de su grupo pero las pruebas no eran sencillas.
Al interceptarlo para solicitar el trabajo, él prácticamente se había burlado de mí. Lo entendía, yo fácilmente podía engañar a las personas con mi apariencia. Había aceptado que le demostrara lo que podía hacer pero había visto en sus ojos la burla, ahora veía en ellos algo más, algo más oscuro y supe que lo había atrapado. El maldito me había subestimado al pensar que yo no sería capaz de vencerlo ni de defenderme, era igual de letal que ellos, había aprendido a serlo.
—¿Sabes? No eres el primero que le ocurre —dije sonriendo, esto parecía divertirlo, logró incorporarse e intentó atacarme pero fui más rápida evitándolo y dándole una patada justo en el estómago derribándolo—. Y como tú, siguen subestimándome así los derribe constantemente.
Su sonrisa no dejaba su rostro pero sabía que mientras más me veía más le gustaba, podía ver su mente mecanizando lo que podía hacer teniéndome en su grupo. Era atractiva, de rostro inocente, a cualquiera engañaría, había logrado engañarlo a él que era prácticamente imposible de lograrlo.
—Dime, preciosa ¿y donde aprendiste esto?
—¿Cómo crees que sobreviví todos estos años en este infierno?
—Buen punto, pero…aun te falta —Se incorporó tan rápido que no me dio tiempo de reacción y me tomó por el cuello estrellándome contra uno de los pilares de aquel edificio abandonado.
El golpe fue fuerte pero ya estaba adaptada al dolor, lo observé con una sonrisa en mi rostro, si el maldito creía que me iba a asustar, estaba muy equivocado. Había aprendido muy bien a soportar golpes y a defenderme, mi vida no había sido nada sencillo y había sobrevivido a psicópatas queriendo tenerme para sí, ya había pasado esa etapa de miedo y resignación, ahora era yo quien tenía el control.
—Oh, tú no me conoces —susurré con algo de dificultad por el fuerte agarre en mi cuello, algo en el hombre frente a mí me gustaba, tal vez era que a pesar de esa sonrisa burlona y algo sádica, podía ver en sus ojos admiración y hasta deseo por mí—. Escuché decir que estabas buscando una chica mala y loca para tu grupo, creo que la encontraste, querido —dije con mucha seguridad.
—¿Estas segura que podrás con esto? —presionó un poco más, yo le devolví mi mirada con seguridad, sabía que él no me mataría, necesitaba de mí, había encontrado lo que buscaba.
—¿Y tú podrás conmigo?
Tomándolo de sorpresa, logré romper su agarre y prácticamente subirme en él para derribarlo. Al verlo caer, sonreí sentándome encima de él, había aprendido artes marciales y al ser algo ligera podía realizar este tipo de movimiento con facilidad tomando de sorpresa a mi enemigo. Me había preparado, no era una simple chica que jugaba a ser ruda, yo realmente había aprendido a defenderme.
—Oh, estoy seguro que si —respondió, sus manos fueron a parar en mis piernas pero no me empujó sino más bien que las acarició, un gesto muy sugerente que no me molestó, lo admitía, ese hombre me atraía.
Me incliné un poco, una de sus manos abandonó mis piernas para empujar mi cuello acercándome más a él y comenzando un beso algo brusco, permití el paso de su lengua, aquel hombre era condenadamente caliente, permití que besara a gusto mi boca. Sonreí, podía estar deseosa por él pero había aprendido una muy buena lección en mi vida, nunca perder el control de la situación, y se lo demostraría, no era fácil de manipular ni utilizar.
Al romper el beso, él intentó girar para estar encima de mí pero yo no lo permití, intentó empujarme pero no lo dejé. Él sonrió al darse cuenta de mi intención, él había sido descuidado y yo lo tenía aprisionado por mi cuerpo. Claro, él aun podía empujarme con más fuerza pero el punto que quería demostrar seguía estando ahí, yo no era fácil de manipular a su antojo.
—Maldita perra —dijo pero en su mirada no había ira ni molestia, podía ver como si interés creía cada vez más por mí.
—¿No querías una? Pues, aquí la tienes
—De acuerdo tienes el empleo —sentí un gran alivio y emoción por sus palabras, lo había logrado, iba a incorporarme pero él me tomó por la cintura y esta vez sí logró derribarme, se colocó sobre mí y tomó de nuevo mis labios—. Pero primero…que tal un poco de diversión antes de que tu trabajo comience como tal
—¿Seguro que podrás conmigo? — Él me vio con curiosidad, y yo sonreí, logré volver a colocarme encima de él, me empujé contra él—, trata de seguirme el ritmo —y lo besé con toda el hambre y deseo que en ese momento sentía.
Había venido con intenciones de conseguir un trabajo interesante y divertido pero ¿Por qué no podía también disfrutar un poco del placer que él parecida quería darme?
