Canción: All in- Monsta X

Pareja: Kyoraku- Ukitake

Basada: Letra y MV

Tipo: One-shot

Aclaratoria: AU, ambos tienes su apariencia de jóvenes


All In

Habíamos pasado tantas experiencias juntas, tantas vivencias, habíamos crecido juntos, desde el primer momento en que te conocí, lo supe, yo sería completamente tuyo. Esa mirada serena, tu cabello claro largo enmarcando tu rostro, tus suaves ojos castaños, un ángel traído a la tierra para que sobreviviera en este infierno. Con esa bella sonrisa y tus serenas palabras, eras un ser excepcional, una hermosa planta que había crecido en un lugar lleno de espinas.

La ciudad cada día era peor, la corrupción y aquella condenada iglesia estaba haciendo que todos en el pueblo cambiaran, que todo fuera distinto, sus doctrinas estaban acabando con nuestras almas, con nuestros sueños, metas y hasta nuestro amor. Para ellos todo en lo que creíamos era un pecado, algo impuro y blasfemo. Nuestro pensar era condenado severamente aunque solo buscáramos reconciliación y amor. Este lugar se había vuelto un infierno.

Nuestro grupo consistía en jóvenes con nuevos ideales, que nos reuníamos en estas calles con la idea de cambiar un poco los puntos de vista de los residentes, éramos amigos. Tú eras el que más empeño ponía para que las personas nos entendieran, ellos no se resistían a ti y yo tampoco lo hacía. Siempre que lograbas un avance regresabas a mi mostrando esa sonrisa serena, y entrelazaba nuestras manos con tanta naturalidad, el contacto era agradable y solo me hacía preguntarme ¿Podría robar tu corazón? ¿Me dejarías hacerlo? Quería guardarlo y protegerlo de todo lo malo de este maldito lugar y de quien se supone debía protegerte.

Lo había presenciado varias veces, él venía y te llamaba a parte junto con sus amigos de esa condenada comunidad, te decía alguna palabra hiriente y luego te golpeaba en la mejilla, la primera vez quise saltar sobre él pero no lo permitiste, me dijiste que lo dejara que no buscara empeorarlo más, después de todo seguías viviendo con él y yo no era capaz de darte una seguridad mayor, yo vivía en la peor zona de ese pueblo y era un peligro que vivieras ahí. Cada vez que sucedía solo apretaba mis dientes y deseaba golpear tanto a ese hombre que se hacía llamar tu padre.

Yo era capaz de hacer todo por ti, por eso estaba de acuerdo con aquellos chicos, este lugar necesitaba un cambio y yo lucharía para lograrlo, para que tu fueras feliz, para que pudiera estar contigo, para que lo que sintieras no fuera malo, no fueras juzgado por personas tan cerradas de mente. Desde hace mucho todo lo que yo era, era para ti, mi corazón, mi alma y mi tiempo, era completamente tuyo.

Yo podía ser tosco y ruidoso, podía parecer ser muy distinto a tu personalidad pero extrañamente nos complementábamos, tú eras lo que yo necesitaba. Para mí eras perfecto en todo sentido, quería protegerte, quería dar todo de mí para ti.

Hoy extrañamente me llamaste a uno de las casas vacías y lejanas del pueblo que usábamos para nuestras reuniones, estabas solo y de espalda a la entrada, con tu rostro oculto en tus rodillas, algo estaba mal, lo podía sentir. Me senté frente a ti, hice que alzaras el rostro y cuando lo logré, sentí que mi ira incremento a niveles impensables, quería asesinarlo, quería matarlo por lo que te había hecho.

Tu bello rostro estaba todo golpeado, tus ojos estaban tan hinchados que no sabía si eras capaz de verme, tu mejilla en condiciones deplorable y sangrabas por la comisura de tus labios y nariz. Él había cruzado la línea, él esta vez se había pasado, y yo ya no podía controlarme más, él tenía que pagar. Me levanté con rapidez y llamé a la persona perfecta para ayudarte en este momento.

—Unohana, ven a la casa, Jushiro te necesita…Debo encargarme de algo, por favor cuida de sus heridas…Tranquila, ven y cuida de él —corté la llamada.

Te dirigí una mirada, tus ojos estaban rojos probablemente controlando la impotencia y ganas de llorar, tu nunca llorabas, tú eras alguien con una gran fuerza, estabas tan roto en este momento pero no dejabas de ser tú, te mantenías. Corrí fuera en busca del maldito, sabía que pronto los chicos me iban alcanzar, probablemente el primero era Kempachi que aún no entendía como apoyaba nuestros ideales si él era una persona violenta, pero bueno, a veces los grupos necesitan fuerza bruta.

Me alcanzaron cuando estaba en la puerta de aquella condenada iglesia, era tarde por lo que nadie del pueblo debía estar dentro exceptuando a él y el sequito que conformaban el circulo de esta iglesia. Logramos sacarlos a golpes, no dejé de golpearlo al maldito que se hacía llamar tu padre mientras le recordaba todo lo que te había hecho, Isshin tuvo que quitármelo antes de que acabara con él. Agarré el primer bidón de gasolina que ellos traían y lo arrojé en la iglesia, los demás me siguieron y pronto quemamos ese maldito lugar que solo causaba dolor y sufrimiento.

Regresé luego de aquello con rapidez en tu busca al darme cuenta que había perdido demasiado tiempo, tú me necesitabas, tu debías estar muy mal mentalmente. Cuando llegué no te encontré donde te había dejado, Unohana solo me dijo que te habías sentido mejor y regresaste a casa aunque te pidiera que te quedaras. Llegué a ese lugar y te busqué en todos lados, mi corazón se detuvo cuando te vi en esa bañera, mi alma dejó mi cuerpo, me acerqué tembloroso y te saqué del agua. No respirabas, empecé a darte respiración y presionar tu pecho.

No podías morir. No podías hacerme esto.

Soltaste el agua atorada en tus pulmones, yo no pude evitar abrazarte y chocar tu frente con la mía, me había asustado, realmente había pensado que te perdería. Tomabas aire con irregularidad y tosías pero estabas bien. Te abracé aún más fuerte, no quería soltarte, debías sentirte tan mal como para llegar a esta loca decisión.

—No vuelvas a hacer esto —Te rogué con la voz entre cortada, aun sentía el miedo recorrer mi sistema.

—L-lo siento —susurraste con tristeza, yo me alejé un poco para que me vieras a los ojos.

—Ahora soy completamente tuyo, no puedes irte de esta forma y abandonarme, haré todo para que seas feliz, pondré todo de mí para que vivas bien y cómo quieres. No estás solo

Te acercaste a mí y yo me incliné lo suficiente como para saborear por primera vez tus labios, eran suaves y como lo creí, tú debías ser un ángel porque sentía que estaba en el cielo. Con esto terminaba de confirmar, que tú tenías todo de mí.


¡Gracias por leer!

Tengan compasión de mi, primera vez que escribo de esta pareja y un BL reciproco. Siempre me ha gustado el vídeo de esa canción aunque sea medio confuso, sobretodo por esta historia, me parece bonita.

¡Hasta la próxima!