Canción: I'm A Mess- Bebe Rexha
Personaje: Rangiku
Basada: Letra y música
Tipo: Viñeta
I'm A Mess
Abrí mis ojos con dificultad, me dolía el cuerpo y sentía que la cabeza me iba a estallar, logré incorporarme a tropezones de donde me había quedado dormida. Estaba mareada, y realmente no coordinaba bien, aún era de noche. A través de la ventana podía ver la luna, no sabía ni qué día ni qué hora era, llevaba días siendo de esta manera, era un desastre.
Mi departamento parecía igual que mi vida, había botellas regadas, comida, cuerpos de personas inconscientes por el alcohol que ni siquiera conocía o comiéndose vivos en mi sofá. Tomé mis llaves de la mesa de la entrada, debía salir, sentía que me asfixiaba, pero me detuve unos minutos en el espejo. No me reconocía, mi cabello completamente fuera de lugar, mi maquillaje corrido, mis ojeras gigantes, suspiré y traté de acomodar mi desastre.
Tenía que ser fuerte, él no me quería pero no era de extrañar, nunca había logrado mantener el interés de alguien, todos parecía con el tiempo necesitar abandonarme. Pero no importaba, seguiría repitiéndome las palabras de mi terapeuta.
"Todo va a estar bien, todo va ir mejor, va a ser una buena vida"
Sonreí al espejo aunque me muriera por dentro, tenía que superar a como diera lugar esto. Tomé mis cosas y me encaminé a la puerta, dejando atrás el desorden que había originado la fiesta en mi casa. Necesitaba encontrar otro sitio donde divertirme y olvidar, así que iría a un bar, tal vez conocería alguien, me acostaría con él y olvidaría a Gin.
Ja, como si fuera tan fácil
No tarde en encontrar un bar que parecía estar en el punto máximo de una gran fiesta. Era sofocante el aire, no podía entrar ni un alma más al lugar, la música era ensordecedora y el vaivén de los cuerpos era hipnótico, logré llegar a la barra y pedí la bebida más fuerte que pudieran tener, el bartender me vio un momento, sabía la impresión que le estaba generando.
Soy un desastre, aun así él me sirvió el trago y parecía querer decirme algo pero yo simplemente lo ignoré y volví a la pista de baile. Comencé a moverme y no pasó mucho antes de que sintiera alguna mano fuerte sujetarme y empujarme hacia él, otro hombre que prometía una noche interesante pero que por más atractivo que fuera, por más que yo intentaba sentirme atrapada por él, no dejaba de buscar en sus ojos un azul como el de Gin, su mirada, su sonrisa, su tacto, no dejaba de pensar en él.
Todo el mundo parecía estar viviendo un momento magnifico y eufórico, alzaron las copas al cielo celebrando la vida, yo hice lo mismo pero con otro pensamiento: Bebamos un trago por mí, brinden por mi fracaso. Tomé mi bebida mientras seguía bailando con aquel chico atractivo. Volví a repetirme las palabras de mi terapeuta, debía tratar de no seguir pensando de la manera deprimente que lo hacía pero era inevitable.
Soy un desastre, una perdedora, una hater, una manipuladora
Me había vuelto de esa manera por culpa de este amor. Estoy obsesionaba, y me avergonzaba que a pesar de haberme dicho que no caería otra vez, lo había hecho. Otra vez volvía desconfiar de mi misma y de mí alrededor, otra vez volvía a sentirme insegura y todos mis demonios parecían regresar con más fuerza hacia mí.
