Canción: Lost the game - Two feet

Personaje: Grimmjow

Basada: Letra y música

Tipo: Drabble

Aclaratoria: Historia vinculada al capitulo 52 y 55


Lost the game

―Duele, ¿Cierto?...

Esas fueron las palabras que terminaron de clavar mi propio ataúd, fue el momento donde me di cuenta de cuan jodido estaba, porque la respuesta era sí, sí me dolía como el infierno.

Puto karma

―…Duele que te dejen sin una razón, sin una explicación, simplemente te dejan como si todo lo vivido no significara nada, como si tu no fuera un humano que sientes, como si fueras solo un objeto del cual simplemente se aburrieron…

Nell se estaba desahogando con cada palabra, y yo sentía que cada una de ellas lastimaba una y otra vez mi ego. Y no solo era mi ego, sentía una extraña presión en el pecho. No iba a contradecir ninguna de sus palabras, no era capaz de hacerlo. Ella tenía razón y me había pagado con la misma moneda.

Pude ver la seguridad en su mirada y también vi que nada de lo que pudiera decirle, cambiaría su opinión de mí y de todo esto. Nunca me había sentido tan lastimado y mierda…odiaba sentirme así, tan expuesto.

Pero…¿Qué podía hacer?

El juego ya había terminado y yo era el perdedor.

Había cometido la estupidez que me prometí nunca cometer, había pasado el límite que yo mismo me había trazado y ahora debía pagar las consecuencia, pero maldición…esto ardía. Ya era algo de lo que yo no podía bajarme, ya estaba en eso y ahora entendía bien cuanto la había lastimado, y ese dolor se había vuelto contra mí.

Me había dado cuenta de lo mucho que había perdido en este juego. Había empezado a ser posesivo, controlador y mi atención estaba todo el tiempo sobre ella, me llenaba de celos y al estar con ella, me llenaba de otro tipo de sentimiento que nunca había experimentado. Había caído sin darme cuenta y ahora mi mente estaba colapsando.

La vi arreglar su ropa , esa que había sido desordenada por mis manos en un ataque de desesperación por llegar pronto a ella, donde luego había soltado todo lo que había empezado a experimentar y como ella había rechazado todos mis avances haciéndome ver lo perdedor e imbécil que había sido.

Dejó mi apartamento sin dirigirme ni una mirada más, sin dudar a pesar de todo lo que le había dicho. Me había confesado y ahora estaba pagando mi previa indiferencia hacia ella, mi antiguo yo que había sido tan ciego e indolente, y ahora pagaba por haber perdido este estúpido juego. Amaba a la persona que yo mismo había lastimado con anterioridad ¿Qué más jodido podía estar?.

Realmente había perdido el juego, o mejor dicho, la había perdido a ella por tomarla como juego.