Bueno, ya terminó nuestro arco de Kirigakure, así que de vuelta a Konoha. A cierta castaña se le ocurre una idea para impresionar a su esposo, pero necesitará la ayuda de alguien en particular…
Enjoy!
Capítulo 24: "Lo que sea por ti".
Karito y Lee miraban las noticias mientras el joven llenaba su copa de vino. Qué celebraban? Pues ya llevaban una semana de casados y ambos quisieron celebrarlo con una sencilla cena en casa y una deliciosa botella de vino. En ese momento algo en las noticias llamó la atención de Lee.
-No puede ser… - el joven miró la televisión asombrado. Karito también la miró para saber que le había llamado tanto la atención a Lee. Era una noticia sobre un autor famoso que estaba promocionando su nuevo libro. – Rayos… De haber sabido que estaba en Iwagakure… Hubiese ido a pedirle su autógrafo!
-Quién es él? – preguntó con curiosidad Karito.
-Oh! Lo siento cariño. – se disculpó Lee por no prestarle atención. – Es Natsuhiko Uchimura uno de los mejores autores de novelas de misterio. Es mi autor favorito, siempre he querido conocerlo, pero nunca he tenido la oportunidad. Esta semana estuvo en Iwagakure firmando su nuevo libro. *Sigh* lo que daría por conseguirlo firmado, pero bueno…
Lee comenzó a recoger las cosas que habían consumido.
-Quieres algo más cariño? – le preguntó Lee a su esposa.
-No amor, gracias. – dijo Karito ya más que satisfecha. Cuando Lee entró a la cocina la Sarutobi miró la televisión.
-Y para los fanáticos del señor Uchimura, desde mañana estará en Kumogakure promocionando su libro, podrán ir a entrevistarlo y recibir su copia firmada por el mismo autor en las principales librería de la ciudad… - decía la anunciadora. En ese momento Karito tuvo una brillante idea…
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-Vamos Karui contesta… - al día siguiente la Sarutobi tuvo la brillante idea de llamar a su amiga Karui para que le hiciera el favor de conseguirse el libro con la dedicatoria de aquel autor para su esposo.
Lamentablemente, la pelirroja no le contestó en toda la mañana.
"Rayos… Que voy a hacer?" pensó para sí la joven, "el sujeto estará solo hasta mañana, después termina su gira de promoción, demonios Karui…". Intentó por última vez, pero sin éxito, luego cierta rubia se le vino a la cabeza.
-Cierto! Shiho! – la castaña llamó de inmediato a la rubia. – Vamos contesta contesta…
-Diga? – se oyó la voz de la rubia desde la otra línea.
-Shiho! Que alegría, soy Karito, cómo estás?! – después de que ambas jóvenes se saludaron Karito le pidió el favor.
-Oh… Lo siento Karito, pero no estoy en Kumogakure. – replicó la rubia. – Estoy con dos semanas de descanso en mi Universidad y me vine de vacaciones a Iwagakure con… Mi novio…
-Oh vaya, perdón, no quise molestarte, no tenía idea. – se disculpó la Sarutobi.
-Descuida, no hay drama.
-Bueno entonces, que la pases bien. Y felicidades, me alegra que estés feliz Shiho, de verdad. – dijo la joven de corazón.
-Gracias Karito, mandale saludos a Shikamaru.
-En tu nombre. – la Sarutobi colgó la comunicación y volvió a intentar llamar a Karui. Sin respuesta… - Demonios… Ahora sí no se me ocurre…
Pero en ese momento algo vino a su cabeza. Aquella información que Shikamaru le había dado en el cementerio.
-Si algún día me llama y Lee le responde tú te haces responsable Nara! – expresó la castaña con molestia.
-Ya, ya, no te preocupes, de todas formas dudo que te llame, la próxima semana se va a Kumogakure. – se defendió el Nara.
-y a que va a Kumo? – preguntó con curiosidad la Sarutobi.
-Negocios…
-Ay sabes que… No quiero saber nada de tu primo, en serio, ojala se quede allí. – bufó la castaña.
-Te mueve el piso verdad? – la mosqueo su amigo.
-Quieres que te haga un huequito al lado de Shikaku-San? ^^
-Mendokusai…
-No… No… Y no… - la Sarutobi descartó por completo esa idea. Ni loca llamaba a Naoki, ni loca! Además… No tenía su número… Aunque conseguirlo sería muy fácil… No! Ahí Shikamaru la molesta de por vida… En ese momento casi el corazón se le sale cuando sonó su celular. – Aish… Nara…
La joven le contestó a su amigo de mala gana.
-Vaya, no me digas que te desperté. – dijo el Nara del otro lado de la línea.
-Nah, pero me pillaste metida en mis pensamientos, qué quieres?
-Wow, debe de haber sido algo muy importante para ponerte así… Bueno, al grano, quería invitarte a salir a algún lado, estoy aburrido, las vacaciones no están muy divertidas que digamos…
-Claro, no hay drama, adonde quieres ir?...
No pasó ni media hora y Karito ya estaba devorandose un helado. Shikamaru la miraba atónito, jamás la había visto con un hambre tan voraz.
-Parece que tenías hambre hoy, quieres otro? – le preguntó su amigo.
-Nah, estoy bien. – dijo la chica tratando de relajarse… Aún debía pensar en alguna forma de conseguir ese libro…
-Ok… pasaré al baño y luego nos vamos a tomar una siesta al parque. Te parece? – dijo el Nara mientras se ponía de pie.
-Ya rugiste Nara… - dijo la joven con entusiasmo, talvez una siesta podría darle ideas.
Una vez que el chico fue al baño, la Sarutobi se fijó en que había dejado su celular en la mesa. La joven lo tomó con la intención de jugar algún juego mientras esperaba a su amigo, pero aquella "idea" pasó nuevamente por su cabeza. Por inercia comenzó a buscar en los contactos de Shikamaru y lo encontró… Tragó saliva al ver su número, aunque más aún fue el ver su foto de contacto. Karito sacó su celular y comenzó a registrar su número en su móvil. Una vez que lo guardó, sus neuronas volvieron a hacer sinapsis.
-Pero qué estoy haciendo?...- dijo en un murmullo la joven.
-Pasa algo Karito? – Shikamaru la hizo sobresaltarse y el celular salió disparado. El Nara lo atrapó en el aire y miró a la Sarutobi enarcando una ceja. – Algo interesante en mi celular?
-Hmm, quería jugar la víbora, pero te demoraste poco así que… - se hizo la desentendida la joven.
-No sabía que la víbora estaba en mis contactos 😒
-De seguro lo apreté sin querer cuando me asustaste Nara… - se defendió la Sarutobi. Luego se puso de pie. – Muy bien, vamos a tomar una siesta, nuestro árbol nos espera ^^
Shikamaru no quiso seguir discutiendo, además no le convenía hacerla enojar, pero sí le causó bastante curiosidad encontrar el contacto de su primo en plena pantalla.
"Qué estás tramando Sarutobi…?"
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Ya en la tarde-noche, Karito iba de un lado a otro de la pieza, celular en mano, por supuesto había nuevamente intentado llamar a Karui, pero ahora tenía el celular apagado.
-Mañana es el último día que Uchimura estará en Kumo… - decía en voz alta la joven. Miraba la pantalla de su celular con el número de Naoki en ella. – Mendokusai… Ya llámalo de una-
Pero su celular comenzó a sonar en plena mano provocando que la chica se asustase y lo lanzara a la cama.
-Ihhhh! – era su esposo quien la llamaba. – En serio… Un día de estos me darán un infarto cardíaco… Aló?
-Cariño, soy yo, quería avisarte que me encontré con Naruto y literalmente me raptó para irnos a tomar una cerveza. – decía su hombre al otro lado del teléfono – Nos encontramos con Shikamaru y Choji también, no sé si quieres venir?
-Nah gracias amor, pero estoy cansada. Además de seguro Naruto quiere solo chicos… - dijo la Sarutobi con tono aburrido.
-De todas formas no estaré mucho tiempo, no quiero llegar tan tarde.
-Relájate Lee, yo no iré a ninguna parte, además es bueno que compartas con los muchachos también, lo que es yo me iré directo a la cama.
-Bien, entonces, buenas noches cariño.
-Buenas noches, pásala bien, mandale saludos a los muchachos, adiós. – Karito cortó la comunicación y volvió a su dilema. Llamarlo o no llamarlo… - Al diablo!
Karito marcó su número y esperó en línea…
En Kumogakure, cierto pelinegro ya estaba abordando a una sensual castaña en pleno hotel. Besaba su cuello con delicadeza provocando que la joven tuviera que ahogar sus gemidos de lo excitada que estaba. Ya las manos de Naoki iban por la cintura de la muchacha cuando su celular comenzó a sonar. Al principio lo ignoró y siguió atacando el cuello de la joven, pero ya a la cuarta sonada, el muchacho suspiró con fastidio y sin dejar de besar el cuello de la muchacha sacó su celular con la intención de apagarlo, pero cuando vio quién lo llamaba paró su hazaña de inmediato.
Karito ❤️ llamando…
El joven se separó de aquella castaña de inmediato dejándola confusa.
-Naoki-kun, qué ocurre? – preguntó la muchacha.
-Lo siento cariño, es algo urgente. – decía el pelinegro dirigiéndose a la ventana. – Gracias por la información, fue un placer.
-Pero… Volverás?
-No lo creo, cariño ;). Adiós! – Naoki salió por la ventana hacia el techo del hotel dejando a la muchacha completamente anonadada. Ya en el techo el joven miraba su celular. – Vaya vaya cariño… Me pregunto que querrás de este servidor.
El pelinegro sonrió para sí mientras contestaba la llamada de forma galante. – Buenas noches?
Pip… Pip…
Se había demorado demasiado en contestar… Naoki quedó con ojos de puntos… Era obvio que la llamada no iba a durar tanto… Idiota…
Resopló con fastidio y buscó el contacto de la Sarutobi. Cuando iba a marcarlo el corazón comenzó a acelerarsele y un leve sonrojo se incrustó en sus mejillas.
-Y si piensa que no le quise contestar?... – se preguntó a sí mismo el muchacho. Luego volvió a mirar el contacto de la Sarutobi. Iba a apretarlo, pero su cuerpo no respondía, incluso sintió como empezaron a sudarle las manos. Qué rayos? Estaba nervioso? Desde cuando que se ponía nervioso por llamar a una chica?! Ni que fuese un adolescente… - *Sigh* tengo que admitirlo Karito, eres la primera chica que me ha puesto así…
Por qué tenía que estar casada maldita sea…
Respiró hondo y marcó el número de la chica. Comenzó a mover el pie mientras esperaba que le contestara.
Por su parte, Karito se había ido a la cocina a comerse un sandwich cuando sintió el celular. Lo había dejado en la pieza. Suspiró con fastidio, quién la llamaba ahora? Fue a paso lento, típico de ella, y cuando vio quien la llamaba casi escupe el sandwich.
-No puede ser… - la castaña quedó paralizada.
Naoki llamando…
La joven tragó saliva. Y si solo lo ignoraba y ya? Pero era su única oportunidad de conseguir esa dedicatoria. Respiró profundo y cuando estuvo a punto de agarrar el celular dejó de sonar…
Llamada perdida…
-… - Karito no podía creerlo… - Tsumaranai…
Naoki por su parte se pasaba rollo.
-Rayos… Talvez pensó que no quise contestarle… - el pelinegro iba a volver a insistir cuando el celular le sonó en plena mano. De la sorpresa casi lo bota, pero logró agarrarlo en el aire. Respiró profundo. – Solo contesta y ya! Diga?
-Um… Naoki? Soy yo, Karito. Qué tal? – trataba de sonar lo más natural que podía, pero el corazón ya se le quería salir del pecho… Malditos nervios.
-Vaya… Esto sí es una sorpresa. – dijo el joven de forma galante. – Yo estoy bien, gracias, y tú?
-Hmm, aquí en las últimas de mi instituto, nada interesante… Mañana es oficialmente el último día de clases.- dijo la chica de forma despreocupada.
-Ya veo… - había logrado relajarse un poco, escuchar su dulce voz era casi como un canto de sirena. – y… A qué debo este honor?
-Oh sí, disculpa que te moleste, pero… Necesito un favor…
-Un favor? – Naoki tuvo mucha curiosidad por saber que tipo de favor le podría pedir aquella hermosa chica, pero cuando supo que era para su esposo, las ilusiones se le fueron al inodoro.
-Y… Crees poder hacerlo? – preguntó Karito preocupada, sinceramente, él era su única esperanza.
-Pero por supuesto, lo que sea por ti, Karito. – expresó el muchacho de forma amable.
-Genial! Me avisas cuando lo tengas entonces ^^- Karito pudo volver a respirar.
-Claro, no hay problema.
-Bueno… Gracias Naoki, te pasaste ;)
-De nada, es un placer. – sinceramente escucharla le hizo el día. Una vez que se despidieron el joven miró el atardecer mientras marcaba un número. – Oi Ukyo, mañana voy a hacer algo en el transcurso del día, ya reuní la información del objetivo así que lo vemos mañana en la noche, de acuerdo?
-De acuerdo jefe. – Dijo el joven al otro lado de la línea.
-Bien, adiós. – el pelinegro guardó su celular en el bolsillo y sacó una caja de cigarros. Mientras fumaba maldecía al destino por haberse cruzado con la Sarutobi tan tarde. Sinceramente desde que la había conocido ya no era lo mismo, sus juegos con mujeres ya no eran divertidos, de hecho ya se había aburrido de andar de chica en chica. Ninguna era como ella… Ninguna… Si era sincero consigo mismo tenía ganas de pertenecerle a una sola, a ella… - Bueno… No se puede tener todo en la vida…
Naoki apagó su cigarro y se dispuso a bajar del techo, ya tenía una misión para el día siguiente y la cumpliría a toda costa, todo para hacerla feliz.
Por su parte, Karito estuvo a punto de ir a darse una ducha cuando su celular nuevamente sonó.
-Aish… Ahora qué?!- Karito se devolvió y quedó con ojos de puntos al ver quien la llamaba de vuelta.
Karui llamando…
-Mendokusai…
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Al día siguiente, Kurenai se despedía de los muchachos.
-Okay people, that's all, have a nice life, and good luck, to all of you. – decía Kurenai emocionada.
-Thank you Miss Kurenai! – dijeron todos en un perfecto inglés. Bueno… Para algunos era la única frase que sabían XD.
-Oh, I think I'm gonna cry. – Kurenai tuvo que aguantar las ganas de llorar, había visto crecer a esos niños desde la secundaria prácticamente. Y ahora que por fin iban a egresar y emprender un nuevo rumbo la emocionaba bastante. – Vengan a verme de vez en cuando, de acuerdo?
-Sí! – dijeron todos al unísono.
-Kurenai – sensei eso ni siquiera hay que decirlo, todos queremos conocer al bebé! – expresó Kiba con entusiasmo, mientras que todo el curso lo secundó.
-Gracias Kiba-kun, gracias a todos. – la pelinegra secó sus lágrimas. – Tengo algo para ustedes.
Mientras Kurenai iba hacia una bolsa que tenía, Sakura miró delante de ella aquellos dos asientos vacíos. No dijo nada en especial, sólo puso semblante triste que Hinata pudo notar.
-Temari me llamó esta mañana, dijo que no vendría al último día de clases porque no se sentía bien. – dijo Hinata sin mirar a Sakura, pero sabía perfectamente que la estaba escuchando. – Y Karito… Pues, se quedó dormida, de todas formas no tenía mucho interés en venir.
-Me imagino… - expresó Sakura con melancolía, a pesar de la situación actual en la que estaba con Temari, de todas formas le hubiese gustado despedirse de ella. Y… Aunque Karito aún seguía sentida con ella, le hubiese encantado compartir su último día juntas.
-Bueno, aquí les tengo un pequeño presente, para cada uno. – Kurenai comenzó a recorrer el salón entregando el presente a cada alumno. Muchos comenzaron a enpatizar con la mujer y también comenzaron a sentir nostalgia y pena, después de todo ella había sido una parte importante de su vida escolar. Lo primero que hizo Sakura al recibir su regalo fue abrirlo y se dibujó una enorme sonrisa en su rostro al ver un delicioso dorakei. Hinata le pidió a Kurenai el regalo de Temari y Karito, pero la pelinegra le dijo que no se preocupara que ella se los entregaría personalmente. Sakura, por su parte miraba el dorakei de Hinata.
-Último día nadie se enoja! – dijo contenta. – Así que dámelo!
-Sakura! – se quejó Hinata, pero en ese momento Kenjiro hizo el anuncio del día.
-TRES DE LA TARDE! LA CÁRCEL SE ACABÓ! – Chilló el castaño y todos tomaron sus mochilas y salieron pitando del salón, por fin eran libres!
-Ehhhhhhh! – gritaron todos una vez que salieron de la sala. Kurenai se quedó en medio de ésta y una lagrima de alegría se deslizó por su rostro.
-Arigato muchachos…
Ya en el patio era todo una locura, los alumnos felices por el término oficial de año escolar. Los de tercero celebraban porque ya no volverían a aquella cárcel, y los de cursos más bajos al menos tendrían un mes de descanso antes de volver para cursar el siguiente curso. Los alumnos tiraban sus libros y cuadernos e incluso algunos tiraban los lápices y las gomas de borrar, proclamando libertad. Kiba salió junto con Tamaki y lanzó su mochila al cielo, por fin aquella cárcel de 12 años había terminado y ahora tenía que pensar en su futuro como ser independiente, claro que siempre junto a su novia. Sino salió de la mano de Yukata, quien lo tironeaba para aprovechar este mes juntos antes de entrar a la Universidad. Gaara junto con Matsuri los seguían por detrás, la castaña iba feliz y jaló a Gaara para darle un beso antes de seguir su camino. Ino y Tenten, a pesar de las peleas que habían tenido últimamente, decidieron hacer las pases, era el último día en el que serían amigas y a la vez compañeros de curso, así que se abrazaron y se juraron amistad eterna. Kenjiro no sólo lanzó su mochila al infinito sino que también su corbata y saco, por fin era un hombre libre. En su grito de euforia no notó que cierta castaña lo abordó por detrás y cuando se percató Yakumo ya lo estaba besando. Al separarse el castaño la miró perplejo y la chica solo lo observó con mirada coqueta y algo sonrojada. Kenjiro sonrió de oreja a oreja, por fin, después de tanto sufrir, Yakumo lo había aceptado. Tomó su mano y ambos se fueron juntos. Y por último las dos Reinas de Konoha que iban también felices por terminar finalmente su época escolar.
-Oye Saku, no te pregunté, para qué viniste si vienes llegando de Kirigakure? No estás cansada acaso? – preguntó con curiosidad la peliazul.
-Y perderme el último día de clases?! Ni loca! – dijo Sakura terminando de comerse el dorakei de Hinata. – Ahora tenemos un mes entero para celebrar amiga! Adónde iremos ahora?!
-No se tú amiga, pero lo que es yo, estoy ansiosa por ver a Naruto. – dijo la Hyuga quien ya se había comprometido con su novio de salir a celebrar juntos. Sakura sintió algo de nostalgia, nunca pensó que su último día de clases sería así. Desde los últimos meses pensó que el último día de clases estarían ella junto con sus cuatro mejores amigas y al salir su Sasuke la estaría esperando para celebrar. – Sakura…
La pelirrosa miró a su amiga.
-Si quieres, le puedo decir a Naruto que nos juntemos mañana y hoy podríamos salir tú y yo. – le ofreció su amiga al ver el semblante de Sakura.
-Nah, como crees, ve y diviértete, yo… Igual tengo cosas que hacer, como ver mi vestido para la graduación! – dijo la chica tratando de sonar más animada.
-Segura?
-Segurisima, ya ven aquí! – Sakura abrazó a Hinata, agradecía tenerla siempre a su lado, de todas sus amigas, ella siempre había sido la que la comprendía y apoyaba más, no se quejaba de Karito ni Temari, ambas siempre la apoyaron bastante, pero el vínculo que tenía con Hinata siempre fue especial. – Te quiero mucho amiga…
-Yo también Sakura, yo también…
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Tsunade caminaba por el ya vacío patio del instituto. Cómo odiaba Marzo… Por esa misma razón, porque siempre veía partir a sus alumnos, muchas generaciones desde hacía tanto tiempo. Jiraiya la encontró mientras la rubia se secaba una lágrima.
-Tsunade, estás bien? – preguntó el peliblanco.
-Sí, no te preocupes Jiraiya, solo… - Tsunade trató de disimular su pena, pero no pudo, menos con Jiraiya que la conocía desde que eran pequeños. – Lo de todos los años, nada más…
Bueno Tsunade, tú sabes como es esto, los alumnos van y vienen, unas generaciones se van y otras llegan, así ha sido siempre. – trató de reconfortarla Jiraiya.
-Sí, pero… Esta generación es… Especial. – Tsunade recordó a cada uno de sus alumnos. – Han sido académicamente la peor generación de este prestigioso instituto lo sé, pero… Tenían otras cualidades, amaban a Senju y cuando fue el ataque de Pain me quedó claro que podía contar con ellos, dudo que pueda encontrar una generación más caótica, pero a la vez más leal que ésta.
-Yo creo que lo que necesitas ahora es descansar Tsunade, el año pasado fue muy duro tanto para ti como para Senju, estás cansada. Por qué no te vas a Iwa de nuevo y aprovechas de descansar? Tú sabes que yo puedo encargarme de Senju – le ofreció Jiraiya.
-Estoy cansada de viajar sola Jiraiya. – La rubia miró fijamente al peliblanco. – Me gustaría viajar con alguien, pero no con cualquiera, me gustaría viajar…
Jiraiya sintió como su corazón comenzó a acelerarse.
-… Con alguien que me entienda, que me conozca, ya sabes… Más que un hombre en mi vida, lo que necesito, es un cómplice. – la rubia lo miró con mirada pícara y se acercó un poco a él. – Tu oferta sigue en pie?
-Siempre… - dijo el hombre mirandola con cariño.
-Bien. – Tsunade sacó de su bolsillo aquel anillo que Jiraiya le había obsequiado en la cena que habían hecho en su casa. – Entonces, quieres ser mi cómplice, Jiraiya?
El peliblanco quedó en shock. De verdad estaba pasando eso? No estaba soñando?
Tsunade esperó atenta su respuesta.
-Sí… Acepto ;) – Jiraiya tomó la cajita y sacó el anillo para ponerlo en la mano de la rubia.
-Oh cierto. – Tsunade antes de que Jiraiya le pusiese el anillo, corrió su mano de forma traviesa. – pero quiero que nos casemos en Iwagakure, y tengamos una luna de miel viajando por todo el mundo.
Jiraiya no podía creerlo.
-Yo encantado, pero… Y el instituto?
-Dejaré a alguien a cargo, dejamelo a mí. – dijo la rubia con determinación. – y… Qué me dices? Aceptas las condiciones para ser mi cómplice Jiraiya?
El peliblanco tomó la mano de Tsunade y le colocó el anillo.
-Completamente.- Jiraiya depositó un casto beso en los labios de Tsunade y la abrazó con fuerza. – Arigato…
-Por qué me agradeces hombre? – Tsunade correspondió aquel abrazo.
-Por dejarme ser tu cómplice.- el hombre la miró de forma pícara y Tsunade no pudo evitar reír, definitivamente había elegido al mejor cómplice.
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Mientras tanto, en Kumogakure, cierto pelinegro vagaba por la ciudad, llendo de librería en librería en busca de aquel autor.
-Librería Central de Kumogakure… - Leyó el joven en voz alta, luego observó unas personas que sobresalían del lugar, al parecer estaban haciendo fila. El muchacho trató de mirar adentro, pero había un tumulto de gente, le preguntó a la última persona para qué era la fila y una señora de edad le dijo que era para conocer al gran autor Natsuhiko Uchimura.
"Bingo…" Naoki de inmediato se puso detrás de la mujer. Aprovechó de comprar el dichoso libro que lo estaban vendiendo unas promotoras. Una de ellas trató de coquetear con él, pero, como nunca, el pelinegro no le prestó mucha atención, sino que estaba ideando en su cabeza la mejor forma de ir a dejarle el dichoso libro a la Sarutobi. Era una excusa perfecta para ir a verla, no podía desaprovecharla. Una vez que la señora delante de él obtuvo la firma del señor Uchimura, junto con una foto, el hombre se puso de pie.
-Es todo por hoy. – anunció el hombre. – Se acabó la sesión.
Naoki miró atrás de él. No había nadie más, técnicamente era el último.
-Disculpe, Uchimura-san. – el pelinegro se acercó al hombre. – No es mi intención molestarlo, pero soy el último en la fila.
-Y eso qué? – el hombre lo miró con desdén. – Son las 4 en punto y tengo un compromiso en la noche, lo siento, pero debió llegar más temprano. Adiós!
-Pero… Vine desde Konoha para conocerlo, soy admirador suyo. – trató de convencerlo el joven.
-Lástima niñito, perdiste tu tiempo. Ahora lárgate de mi vista. – El hombre lo pasó de largo y llamó a su chófer. – Mirasawa llévame al hotel inmediatamente para cambiarme de ropa para la noche!
-Sí, señor, disculpe jovencito. – le dijo el hombre a Naoki, quien le dio la pasada, en ese instante vio que al chófer se le caía una tarjeta y el pelinegro la recogió, esbozó una sonrisa al ver de qué se trataba y salió del lugar tranquilamente. Sacó su celular y llamó a su compañero.
-Oye Ukyo, pasame a buscar a la librería Central de Kumogakure, tenemos planes para esta noche…
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Sakura andaba vitrineando en el mall, buscaba algún bonito vestido para usar en la fiesta de graduación, le hubiese gustado ir con alguna de sus amigas, pero no quería molestar a Hinata y de seguro a Karito le daría flojera venir. Suspiró resignada, definitivamente aquel día no estaba saliendo para nada como le hubiese gustado. Siguió buscando ya por inercia hasta que lo encontró, un hermoso vestido de color dorado. No lo pensó dos veces y fue a probarselo, estaba un poco caro, pero había ahorrado su mesada desde principio de año para su vestido de graduación, así que no escatimaría en gastos. Una vez que salió de la tienda, casi se le cae su bolsa con su vestido al verlo. Ahí estaba él, Sasuke… Su Sasuke… No lo veía desde su encuentro en Kirigakure. Al parecer estaba solo por lo que fue a saludarlo.
-Hola Sasuke. – lo saludó la joven algo nerviosa. El pelinegro se volteó a verla y, algo sorprendido por encontrarsela, la saludó de vuelta.
-Hola. – fue todo lo que dijo.
-Como estás? – preguntó la chica con tono amable.
-Bien gracias. – dijo el joven mientras comenzaba a caminar hacia el otro lado. – Que estés bien. Nos vemos.
Sasuke la pasó de largo y la pelirroja sintió un enorme dolor en su pecho. No podía dejarlo ir, era ahora o nunca el momento de aclarar todo.
-Sasuke! – Lo llamó Sakura provocando que el joven se detuviera y la mirase de reojo. – Sé muy bien que me equivoqué, que te lastimé y… Que es muy probable que nunca me perdones por lo que te hice pero… Quiero que sepas que… Yo te amo Sasuke! Nunca he dejado de hacerlo!
El Uchiha bufó con fastidio y siguió su camino.
-Sasuke por favor, escucha-
-Pierdes tu tiempo Sakura…- dijo Sasuke lo más tranquilo que pudo.
-Lo sé!, sé que diga lo que te diga o haga lo que haga no cambiará nada pero… Pero Sasuke… - Sakura ya no pudo contener las lágrimas y comenzó a llorar desconsolada. – Si aún queda algo de amor por mí en tu corazón, te pido que… No te vayas… No te alejes de mí… Dame una oportunidad… Sé que las cosas pueden volver a ser como antes…
Sasuke se volteó a verla con frialdad.
-Realmente… Eres un incordio Sakura. – expresó Sasuke provocando que la chica quedase en shock. – Yo de verdad te agradezco lo que hiciste por mí en Kirigakure, pero eso no significa que las cosas entre tú y yo volverán a ser como antes, eso, aunque nos duela a ambos, ya es parte del pasado.
-Perdóname Sasuke… - le rogó la Haruno. – perdóname por favor…
-No tengo nada que perdonarte, por más que quiera no puedo odiarte. – Sasuke miró a la joven con melancolía. – eso sería lo mismo que mentirme a mí mismo, pero no tengo ninguna intención de volver contigo Sakura.
-Sasuke… - las lágrimas de la chica no podían dejar de salir.
-Lo mejor para ambos es que te olvides de mí. Eres una mujer hermosa Sakura, no será difícil para ti encontrar a alguien mejor que yo. Sayonara… - Sasuke se dio media vuelta para seguir avanzando, pero Sakura siguió hablando.
-Sasuke te lo pido. – hizo su último intento la joven. – Por favor… Vuelve a mí…
Sasuke esta vez no la quiso mirar, no podía negarlo, le dolía en el alma verla sufrir, pero ya había tomado su decisión.
-Lo siento, Sakura, pero esta vez no será así… - Sasuke siguió su camino y Sakura se quedó estática por unos minutos, sus lágrimas no dejaban de caer, de verdad ya no había chance entre ellos? Se había terminado definitivo? Sus pies por inercia la guiaron hacia una banca fuera del centro comercial. En su jade mirada ya no habían lágrimas, pero si un vacío emocional tremendo. Sasuke… Su Sasuke, ya no volvería junto a ella, ya no podría volver a sentir nunca más aquellos brazos, aquella boca, aquel cuerpo… En ese minuto, como si los planetas se hubiesen alineado comenzó a llover y Sakura sólo atinó a abrazar la bolsa de su vestido que afortunadamente estaba en una bolsa impermeable. La pelirrosa comenzó a avanzar hacia su casa en plena lluvia, se había gastado todo su dinero en su vestido y no tenía para tomar un autobus, de todas formas su casa no estaba muy lejos del Centro Comercial, pero de todas maneras eran unas diez cuadras. No tenía ánimos de correr como lo estaba haciendo la mayoría de la gente, que iba a refugiarse ya que estaba lloviendo muy fuerte, no… Ella solo avanzaba en medio de la lluvia… Ya a la quinta cuadra su cuerpo no resistió más y se desmayó. En ese momento, alguien se bajó de su auto y se acercó a ella, la cargó sin pensarlo dos veces y la metió en su auto para resguardarla de la lluvia y llevarla a su casa. La pelirrosa, semiconsciente sólo pudo abrir con pesadez sus ojos por unos segundos para ver el rostro del hombre que amaba.
-Sa… Sasuke…
El pelinegro se sacó su saco para abrigarla y partió rápidamente rumbo a casa de la Haruno. Una vez allí, aprovechó de que la ventana de la chica estaba abierta, y para que no tuviese problemas, entró a Sakura directo a su habitación. La arropó en su cama para finalmente volver a salir por la ventana.
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El gran Casino de Kumogakure no tenía nada que envidiarle al Casino de Konoha, de hecho el de Konoha sí que tenía que envidiarle al de Kumo. Con un enorme Resort adosado más cine e incluso una discoteque, y uno de los salones VIP más glamorosos del mundo. En aquel salón se encontraba el gran autor de novelas de misterio, el famoso Natsuhiko Uchimura, quien estaba vestido con un costoso traje y rodeado de dos bellas jovencitas.
-Me disculpan hermosas damas, pero debo pasar al sanitario. – expresó el hombre de forma galante y se dirigió hacia los baños. Una vez allí se dispuso a hacer sus necesidades y cuando iba a lavarse las manos, se encontró con cierto pelinegro que venía entrando. – Otra vez tú?!
El hombre se volteó a ver a Naoki, quien sólo lo miraba con semblante despreocupado.
-Qué me estás siguiendo o qué? – preguntó de forma arisca el hombre.
-Seré sincero con usted señor Uchimura. – Dijo Naoki de forma calmada. – Sus libros no son de mi agrado y como persona deja mucho que desear, de todas formas alguien importante para mí me pidió de favor conseguir su firma y es lo que voy a hacer.
-Hahaha, y qué vas a hacer mocoso? Obligarme? – lo desafío el hombre.
-Voy a pedírselo amablemente una vez más. – Naoki comenzó a acercarse a él, pero el sujeto sacó de su saco una pistola y apuntó al pelinegro.
-No te acerques más mocoso. Sé tratar a los fanáticos enfermos como tú. Así que da un paso más y te vuelo los sesos. – el hombre sacó el seguro del arma.
-Hmp, no debería apuntar a la gente si no está dispuesto a disparar señor Uchimura, uno nunca sabe con qué tipo de persona te podrías topar. – expresó Naoki mirándolo de forma maquiavélica.
-Sayonara entonces. – el hombre intentó apretar el gatillo, pero no pudo hacerlo, de hecho ni siquiera podía mover su mano, ni su cuerpo. – Pero qué…?
-Qué ocurre? Acaso lo paralizó el miedo señor Uchimura?
-Qué me hiciste mocoso? Sea lo que sea deja de hacerlo! – en ese momento el hombre vio con horror como dos especies de sombras comenzaban a subir por sus piernas y rodeaban su cuerpo dirigiéndose directamente hacia su cuello. – Qué… Qué es esto?!
-Yo no estoy haciendo nada señor Uchimura, creo que tiene demasiadas novelas de misterio en su cabeza, está viendo cosas… - dijo el joven sin más.
-Ugh… - el hombre sentía como aquellas sombras lo ahorcaban literalmente. – Es… Ta… Bien… Dame… Dame el… Libroooo…
Naoki se acercó a él y le quitó el arma antes de dejar de ejercer presión sobre él. El hombre, ya sudando frío, recibió el libro de Naoki y sacó su pluma.
-Para quién es la dedicatoria? – preguntó el hombre.
-Para Rock Lee de Konoha. – respondió el joven de forma tranquila.
El hombre lo quedó mirando perplejo.
-Vaya… Y tan machito que te veías…
Naoki lo miró de mala gana mientras las dos sombras que aún estaban sobre el cuerpo del autor formaban dos puntas afiladas y se ubicaban en la base de su cuello.
-Lo siento! Lo siento!- el hombre escribió con desesperación la dedicatoria y le entregó el libro al pelinegro. Éste revisó el escrito y, satisfecho, lo guardó en su saco.
-Fue un placer hacer negocios con usted señor Uchimura. – el joven le sonrió de lado y le entregó su arma. – Para la próxima cargue el arma amigo ;)
El sujeto observó con horror como su pistola no tenía ninguna bala, sus piernas no resistieron y cayó al suelo del miedo. Como pudo olvidarse de cargarla…
Por su parte, Naoki se dirigió hacia la mesa donde estaba esperadolo Ukyo.
-Cómo le fue señor? – preguntó el joven.
-Bien, no era nuestro sujeto, pero obtuve información de muy buena fuente. Vamos, tenemos que ir al Casino Royal. Quiero terminar esto pronto para volver a Konoha. – el pelinegro se puso en marcha.
-Pero… Creí que una vez que completaramos la misión quería quedarse algunos días… - Ukyo lo miró extrañado, él sabía que Naoki siempre se quedaba más de la cuenta en sus viajes porque detestaba volver a Konoha.
-Hmm, cambié de opinión, de repente ya no me parece tan divertido Iwa, vamos. – el joven siguió su camino seguido por Ukyo, definitivamente no entendería nunca a su jefe…
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En Konoha, cierta pelirrosa despertaba de su ensoñación. Sintió los párpados pesados al igual que su cuerpo. Estaba con su pijama puesto. En ese minuto recordó que se había desmayado en plena calle, pero… Como había llegado a su casa? Cuando comenzó a moverse para levantarse, una bolsa cayó al suelo junto con una nota. Sakura de inmediato recogió la bolsa con su vestido para su graduación, lo dejó en su ropero y miró el pedazo de papel que aún no recogía del suelo, por un minuto pensó que talvez era el recibo, pero al reconocer aquella letra, su corazón dio un vuelco. Era la letra de Sasuke… En ese momento tuvo un pequeño recuerdo de sentir como alguien la tomaba en brazos y la refugiaba de la lluvia, tuvo una breve imagen de Sasuke en su cabeza. Creyó que había sido un sueño, pero al leer la nota supo en su corazón que no había sido así.
"Que tengas una bonita graduación. Felicidades."
No necesitó ni que se la firmase, sabía que era de él. Apretó la nota contra su pecho y miró por la ventana. La lluvia ya había cesado y el cielo estaba lleno de estrellas. En ese momento la joven recordó las palabras de Izumi.
" Una chica fuerte como tú no debe rendirse a la primera. Solo sigue a tu corazón Sakura-chan, ya rompiste su coraza, lo demás es pan comido ;)"
La joven sonrió para sí, Izumi tenía razón, no debía rendirse, esto era sólo el comienzo.
-Sasuke… No me rendiré… Lo seguiré intentando hasta que volvamos a estar juntos… - dijo en voz alta la chica mientras, sin percatarse, una estrella fugaz cruzaba el firmamento.
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Esa misma semana fue la graduación de los alumnos de tercero. Había sido una ceremonia muy bonita y varios alumnos se emocionaron, incluida Tsunade, que tuvo que mantenerse estoica para no llorar. Una vez que la ceremonia concluyó todos los alumnos de tercero, como siempre lo solían hacer, lanzaron al aire sus birretes, incluso algunos se sacaron la toga y la lanzaron también. En el público estaban amigos y familiares que aplaudían con furor y a la vez con tristeza por la etapa que aquel día cerraban los muchachos para entrar a una nueva.
Sakura, mientras era felicitada por su familia, divisó a Sasuke en el público. De inmediato intentó acercarse a él.
-Sasuke… - la joven lo llamó y el pelinegro la miró sin emitir emoción alguna. – Cómo estás? Viniste…
-Bien. – dijo de forma cortante. – Discúlpame.
El pelinegro comenzó a avanzar hacia el escenario para saludar a su amigo Kenjiro. Sakura se sintió estúpida, era obvio que no había venido por ella…
Por su parte, Temari había divisado a Shikamaru en el público, supuso que Karito lo había invitado, pero trató de ignorarlo. Estaba recibiendo el abrazo de sus hermanos cuando Benjiro se acercó a felicitarla.
-Felicidades Temari.- el castaño le había traído un enorme ramo de flores.
-Gracias Ben. – Temari lo abrazó con fuerza y Benjiro cruzó miradas con Shikamaru, quien observaba atento la escena desde el público. El castaño no pudo evitar dedicarle una sonrisa burlona y le susurró a Temari. – Quieres que nos vayamos? Él está aquí…
La rubia se separó de él y asintió, sinceramente no tenía ganas de ver a Shikamaru, menos en su estado, aún no estaba lista para enfrentarlo. Se despidió de su familia y rápidamente se fue del lugar junto con Benjiro. Shikamaru los observó irse y aquel acto sólo hizo que se deprimiera aún más. Era obvio que Temari lo había divisado, pero le dolió en el alma no poder felicitarla en un día tan importante para ella.
-Wow, si vas a felicitarme con esa cara mejor no me felicites. – aquella dulce voz no pudo evitar que le sacase una sonrisa.
El Nara se volteó para ver a su mejor amiga.
-Lo siento, felicidades mujer. – Shikamaru abrazó con fuerza a Karito y ella al separarse le dio ánimos.
-Ya cambia esa cara, vamos a ir a celebrar con Choji y Lee en la noche, así que te quiero bien guapo oíste? – dijo la chica sacandole la lengüita.
-*Sigh*. Cero ganas sinceramente, pero por ti, lo que sea mujer…
Karito sonrió victoriosa y pescó a su amigo de la mano para llevarselo con los demás, al menos si podía despejarle la cabeza un poco de todas sus frustraciones, lo haría.
Sakura nuevamente intentó acercarse a Sasuke una vez que lo divisó en el pasillo del Instituto. Ella se había puesto una meta y estaba decidida en cumplirla.
-Sasuke. – lo llamó nuevamente.
El pelinegro resopló ya con fastidio.
-Sakura, por favor, no quiero hablar contigo. – le reclamó el muchacho.
-Por favor, dame una oportunidad de reivindicarme, yo sé que en el fondo aún me quieres Sasuke! – Sakura intentó acercarse más, pero el joven comenzó a retroceder.
-Yo no vine a esta ceremonia por ti, Sakura, creí que te había quedado claro.
-Lo sé, pero por eso mismo quiero aprovechar de-pero justo en ese momento cierto castaño apareció.
-Bien hermano, nos vamos a cele… - pero al ver a Sakura se sintió incómodo. – Umm, interrumpo algo?
-No, para nada. – respondió Sasuke con frialdad. – Nos vamos Ken?
El castaño miró de reojo a Sakura, quien sólo apartó su mirada con resignación.
-Sí, claro viejo. – Kenjiro comenzó a avanzar y cuando pasó cerca de la pelirrosa se despidió con alegría de ella. – Qué estés bien Saku, nos vemos en la fiesta de graduación 👍
Sakura asintió esbozando una pequeña sonrisa y mirando a Sasuke. Quien solo se volteó sin despedirse y comenzó a caminar hacia fuera del colegio seguido por Kenjiro.
Una vez en el auto, el castaño no pudo evitar hacer la pregunta del millón.
-Oye viejo, qué onda con Sakura? – sabía que era una pregunta idiota y que de seguro no le iba a responder, pero quería intentarlo.
-Nada. – dijo cortante el joven mientras encendía el motor y cambiaba el tema. – Y… A dónde quieres ir chico graduado?
Kenjiro sonrió mientras compartía una mirada cómplice con Sasuke. Esta noche la pasarían del bueno…
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Al día siguiente, Fumiko había invitado a Tsubasa a almorzar a su casa, aunque ya podía salir con permiso limitado, de todas formas no tenía ganas de hacerlo.
Al menos esto me sirvió para despejar un poco la cabeza, mi abuela anda como loca con todo esto de la fiesta de graduación de los terceros. – decía la rubia mientras comía su postre.
-Qué es hoy? – preguntó Fumiko con curiosidad. Tsubasa la miró con mala cara.
-Ajá…
-Y al final va a ser en Will of Fire?
-Sí… - Tsubasa analizaba a su amiga.
-Hmm, ya veo… - expresó Fumiko pensativa.
-Por favor Fumiko, no te vayas a meter allá. – le rogó la rubia. – por favor sin escándalos!
-Ay! Si no tengo nada que ir a hacer allá! No tengo ninguna gana de ver a las imbéciles de Sakura, Karito o Temari. – Fumiko le dio un sorbo a su té. Tsubasa seguía mirándola suspicaz. – No me mires así, porque aunque no lo creas no te invité con la intención de sacarte información, al contrario, lo que quiero es pedirte un favor amiga.
-Qué clase de favor? – preguntó la rubia con curiosidad. Aunque la cara de satisfacción de su amiga no le dio muy buena espina. Qué rayos estaría tramando Fumiko?
-Ya verás linda, ya verás…
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Ya en la noche todos se preparaban para la fiesta de graduación. En la casa de Kushina, todo era una locura, ya que no sólo tuvo que arreglar a Temari sino también a Matsuri. En la sala los estaban esperando Kiba junto con Tamaki que los habían venido a buscar. Temari estaba algo melancólica, definitivamente no se había imaginado que estaría así para su fiesta de graduación. Mientras se arreglaba en su habitación tuvo un recuerdo.
-Oye, en un mes más nos graduamos. – le decía Shikamaru a Temari. Estaban abrazados en la habitación del Nara, en una de sus tantas noches de pasión.
-Sí, lo sé. En tu instituto harán algo? – preguntó la rubia con curiosidad.
-Creo que no. Solamente la ceremonia de graduación, pero creo que fiesta no. – dijo el joven algo aliviado, no le gustaban mucho ese tipo de fiestas, la única razón por la que pisaba Will of Fire como loco era por la hermosa rubia que tenía en sus brazos. – Y Senju? Conociendo a Tsunade de seguro hará algo extravagante.
-Bueno, hay rumores que dicen que talvez tengamos nuestra fiesta en Will of Fire.
-Con acompañante? – preguntó curioso el Nara.
-Supongo, por qué? Quieres ir? – lo miró de forma traviesa Temari.
-Bueno, si insistes, supongo que me tendré que sacrificar y verte a ti y a las chicas llorando como magdalenas. – se burló el pelinegro.
-Ha! Qué va! Yo no voy a llorar! Sabaku No Temari no llora en público. – dijo la joven con autosuficiencia.
-Te apuesto a que te pones a llorar antes de la fiesta. – dijo el joven acariciando su mejilla.
-Oh… Y supongo que tú estarás allí para secar mis lágrimas? – Temari comenzó a posicionarse encima de él.
-Siempre… - Shikamaru tomó el rostro de su chica y comenzaron a besarse apasionadamente.
Una lágrima se escapó de los ojos de Temari, vaya que detestaba estar tan hormonal, las desventajas de su embarazo. Afortunadamente no se le notaba aún, por lo que pudo usar su vestido sin problemas.
-Tal parece que ganaste la apuesta… - expresó Temari mientras secaba aquella rebelde lágrima. En ese momento, Gaara entró a su habitación.
-Temari, ya nos- pero el pelirrojo al cruzar miradas con su hermana pudo notar su tristeza. – Temari? Te ocurre algo?
-No, no, nada Gaara. No te preocupes. – La rubia le dio la espalda mientras ordenaba un poco su habitación que era un desastre. La chica sintió como Gaara se quedó estático en su puerta con un silencio sepulcral, odiaba cuando hacía eso. – Ya Gaara, ve con los demás, solo esperenme unos dos minutos que termino con esto.
Temari siguió guardando algunas cosas.
-Temari, qué te pasa? – Gaara la miró de forma acusadora. – Porque toda la basofia que me estás diciendo no te la crees ni tú.
Temari suspiró resignada y se sentó al borde de su cama.
-No lo sé Gaara, no sé qué hacer, no se qué pensar… Definitivamente este día no fue como yo quería que fuera. – expresó la joven con tristeza.
-Te acordaste de Shikamaru?
Temari miró a su hermano y asintió. Éste se acercó a ella y se sentó a su lado.
-Si necesitas hablar o desahogarte sabes que puedes contar conmigo hermana. – su hermanito tomó su mano y la rubia le sonrió complacida.
-Gaara, puedo contarte algo?
-Dime…
-Verás yo… - Temari dio un respiro. – El fin de semana me percaté que hacía dos meses que no me llegaba mi periodo, me hice un test de embarazo y… Salió positivo, luego el lunes fui al ginecólogo y me confirmó mis sospechas.
La rubia miró a su hermano quien la observaba atentamente.
-Osea que tú…
-Sí Gaara… Estoy embarazada. – la muchacha tuvo ganas de llorar. – Tengo casi dos meses de embarazo.
Al pelirrojo la noticia le cayó como un balde de agua fría, definitivamente no se esperaba eso. Luego haciendo cálculos se pudo percatar de algo.
-Shikamaru es el padre verdad? – Gaara miró de forma seria a su hermana, quien asintió. – Demonios… Y… Qué piensas hacer? Puedo ayudarte en algo?
No Gaara, está bien. – dijo la joven algo aliviada. – sólo… Necesitaba que alguien me escuchara. Y sí pienso tenerlo, creo que ya me he encariñado con él.
La joven comenzó a acariciar su vientre.
-*Sigh* Así que tío eh? – suspiró el pelirrojo sin saber muy bien cómo reaccionar, cosa que le hizo gracia a Temari.
-Así es… - Temari le sonrió con calidez a su hermano. – Gaara, eso sí, te voy a pedir que no le cuentes nada a nadie. Yo lo haré en su momento. Y por nada del mundo a Kankuro, que ya lo veo destrozando la puerta del departamento de Shikamaru para partirsela.
-Pues yo ya tengo ganas de hacerlo… - dijo el pelirrojo con mirada seria.
-Gaara…
-Está bien, no diré nada, ni haré nada…
Temari abrazó a su hermano. Sinceramente el año pasado creía que sería imposible recuperar su cariño y ahí estaban ahora, nuevamente el cariño y la confianza ya era parte de ambos.
-GAARA, TEMARI ESTAMOS LISTOS! – se oyó la voz de Kushina desde la sala de estar. Ambos hermanos suspiraron y fueron hacia allá.
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Neji había ido a buscar a Tenten y estaba dando la hora con la moto de Benjiro…
-Um… Neji-kun, por qué no nos vamos en bus mejor? O en un taxi? Yo te juro que no me enojo, pero es que… - trataba de convencerlo la castaña, ya que Neji con suerte sabía encender la moto.
-Descuida, solo es un problema técnico… - Neji ya casi que quería destrozar el cacharro por hacerle pasar aquella vergüenza.
-Neji-kun. Te juro que me da igual irme en bus, pero no quiero despeinarme, sé qué suena hueco, pero estuve dos horas tratando de que este maldito pelo cooperara… - expresó la chica con fastidio.
-Eso no tiene importancia Tenten – chan, peinada o despeinada te ves bonita igual. – sinceramente lo dijo sin pensar y cuando sus neuronas hicieron sinapsis por lo que acababa de decir miró a la castaña, para verla mirandolo completamente sonrojada.
-En serio… Crees eso? – preguntó la joven con timidez.
-Um… Pues sí, por?
-Es que no estoy acostumbrada a los piropos, suelo… Pasar desapercibida por los hombres. – expresó algo avergonzada la chica.
-Pues que idiotas son. – Neji miró fijamente a la chica, quien sintió cómo su corazón comenzó a acelerarse. En ese instante Neji reaccionó. – Bien, sigamos con esto.
-Ay Neji-kun… - se quejó la chica, luego miró la hora en su reloj de pulsera, se estaba haciendo tarde. – Vámonos caminando si no!
Pero, para alivio del castaño, la moto encendió.
-Bien, sosténte de mí Tenten-chan. – dijo el joven mientras le pasaba el casco.
La muchacha obedeció y casi que se aferró al Hyuga cuando partió la motocicleta.
"Hmm, a eso se refería Benjiro con lo de que no me arrepentiría de traer la moto en vez de mi auto…" pensó el Hyuga con la cara toda roja por el contacto con Tenten, quien cada vez se aferraba más. Bendita moto…
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Ya afuera de la discoteque, Naruto había llegado junto con Hinata.
-Estás bien? Has estado algo callada hoy? No deberías estar contenta por tu fiesta de graduación Hina? – preguntó el rubio.
-Sí, estoy feliz Naruto, más aún por estar contigo es solo que… - Hinata desvío la mirada con melancolía.
-Ah, lo dices por las chicas?
Hinata asintió.
-Hina, sé que son tus amigas, pero… A mí me pasa lo mismo con Shikamaru, los rollos de ellos los tienen que resolver ellos mismos y tanto tú como yo ya los hemos aconsejado bastante, no crees?
-Sí, lo sé, pero… Me hubiese gustado que las cosas hubiesen sido de otra forma… Vivir esta fiesta de otra manera. – se sinceró la muchacha.
-Bueno… Estás conmigo, y yo haré todo lo que esté a mi alcance para que la pases bien Hinata. – Naruto tomó su mano con firmeza, aquellas palabras lo único que lograron fue que la peliazul se sonrojara por completo.
-Hola muchachos! – saludó Sakura a la pareja.
-Saku! – Hinata la abrazó – Viniste.
-Pero por supuesto! Qué creías que no iba a venir?! En serio?! – Sakura la miró como quien no creía la cosa.
-No… Es que yo…
-Ya ya, atrás los dramas, esta noche la vamos a pasar bien. – dijo la chica con entusiasmo. – Qué hay Naruto!
-Qué hay, Sakura-chan! – saludó el rubio de forma simpática.
En ese momento observaron con sorpresa como Neji llegaba en una moto junto a Tenten.
-Bien, ya llegamos. – anunció Neji mientra él y la castaña se bajaban de la moto. – Y qué te pareció el viaje?
-Pues… Me dio un poco de frío. – decía la chica mientras se volvía a poner sus zapatos de tacón que tuvo que sacarse para que no salieran volando con la inercia de la motocicleta.
-Bueno, pero el frío se te pasará una vez que entremos no crees?
-Sí… - expresó la chica mirando al castaño. – Neji-kun, gracias por acompañarme.
-Descuida, fue un place-pero Neji no pudo terminar la frase ya que Tenten se acercó a él para tomar su rostro y darle un dulce beso en los labios. Neji quedó paralizado por la acción de la castaña. Y ella, sonrojada, lo tomó de la mano.
-Vamos. – la chica lo guió hacia la entrada pasando por al lado del grupo de Naruto, quienes miraban la escena estupefactos.
-Qué rayos…? – Sakura no podía creerlo y miró a Hinata en busca de una explicación. – Desde cuándo que Tenten anda con tu primo Hinata?!
-No tengo idea, primera vez que los veo juntos. – dijo la Hyuga tan impactada como ella.
-Vaya… Neji sí que no pierde el tiempo, hihi. – se burló Naruto ganándose una mirada asesina de ambas chicas. – Qué?! Qué dije?!
-Ay mejor entremos ya? – dijo Hinata ansiosa, a lo que la pelirrosa junto con el rubio la siguieron, la noche estaba recién comenzando…
Chan! La fiesta de graduación está recién empezando… Que cosas ocurrirán? Seguimos con los dramas!
Ojalá les gustase el capi de hoy!
Gracias a todos los que leen y comentan, de verdad lo aprecio mucho.
Es todo por hoy, Besitos y abrazos.
