Capítulo 5
La mañana después, Jazmine se había levantado temprano. Apenas se despidió de su hermano que seguía medio dormido, caminó en dirección al parque del pueblo. Tenía las mejores ideas para aprovchar un dia sin clases, pues debido a lo sucedido en la escuela todos los grados habían suspendido las clases hasta nuevo aviso. Si tan solo pudiera convencer a sus compañeros de empezar una escuela provisional... incluso podrían tomar las clases ahí en el parque bajo la sombra de los árboles.
Esa misma mañana unas horas más tarde el trio de Casper High discutían sobre lo que podían hacer.
—¿Entonces no puedes entrar?
—Por milésima vez Tucker, Danny ya te dijo que no puede entrar.
—Si, si. Solo quería corroborar la información para saber que mis lindos oidos siguen funcionando.
Danny descansaba recostado en su cama con los pies colgando en la orilla. Pensaba mientras sus amigos hablaban en a quién debería pedir ayuda, tal vez a Vald o a Reloj.
—¿Y si tratamos por otro camino?
—Tucker el genio al habla. Bien chico geek dinos tus planes —pidió Sam.
—Oh me sorprende que no se te ocurriera a ti Sam...
—Déjate de rodeos Tuck.
—Bien, bien. Seamos pacifistas. Vamos a la escuela y toquemos la puerta. Quizá el señor fantasma salga y nos explique lo que quiere.
La cara de Sam era un poema hecho gestos. Su ceja derecha no había dejado de saltar cuando ya empezaba a gritarle improperios a Tucker.
—No es tan mala idea —Las palabras de Danny detuvieron el enojo de Sam.
—No tenemos más opciones. Tal vez si una pequeña niña goth va a tocar la puerta ocurra un milagro.
—En primer lugar ambos estan locos, en segundo no soy una pequeña niña y en tercero vamos de una vez, pero si el fantasma sale mas te vale atraparlo Danny.
El camino a Casper High rodeaba el único parque del pueblo, pero para acortar tiempo Sam,Tucker y Danny decidieron atravesar los verdes pastos y evitar el largo rodeo. Sin tomar demasiado interés en la que pasaba ese día en el parque, los chicos pasaron de largo ante la multitud de los alumnos sin clases que discutían bajo la sombra de los árboles. A la cabeza del meollo Danny alcanzó a ver a su hermana de pie en lo alto de una vieja banca. Seguramente trató de organizar una escuela de emergencia, pensó Danny. Después de todo no era la primera vez que Jazz hacia el intento de recuperar los días de clases perdidas.
Al llegar al frente de su escuela el trío coincidió con la única patrulla de policía local, que en ese momento se marchaba dejando el lugar solo. En el frente del colegio montañas de hierros retorcidos se apilaban a espera de algún equipo de limpieza especializado, por que si no les fallaba la experiencia acumulada en años de ver lo mismo, lo que ahora era basura había llegado como armas anti-fantasmas. Las armas de los hombres de blanco.
—¿Puedo empezar mi actuación? —preguntó Sam.
—Adelante. —Autorizo Tucker.
Sin mucha ceremonia la adolescente vestida de negro subió los escasos peldaños que llevaban a la puerta principal. Ya en la cima giró el rostro y pudo ver a sus amigos atentos a la situación, esperando cualquier amenaza. Parecían un par de distraídos sin ocupación, pero Samanta sabía lo eficaces que eran contra los ataques fantasmas.
Apenas dió un par de golpes sobre el material cuando el eco regresó los solitarios sonidos. Sam repitió el movimiento y obtuvo la misma respuesta. Nada mas que el eco. No parecía real que una veintena de padres estuvieran atrapados dentro.
Las puertas seguían emitiendo un tenue resplandor verde cuando la chica gótica sonrió. Ella dirigió la vista a sus pies desde donde la punta metálica en sus botas de combate negras relucian brillantes. Sin pensarlo demasiado lanzó la primer patada con todas las fuerzas que tenía, el material que en condiciones normales era madera se hundió unos centímetros y enseguida volvió a su forma de siempre.
Unos escalones abajo Tucker veía asombrado a su amiga al parecer no compartían la misma definición de pacifismo. Tanto Danny como él sabían la fuerza de aquellos embates, si tan solo la madre de Sam le hubiera permitido seguir practicando Tae Kwan Do, la chica habría llegado lejos.
Ya cuando Sam había perdido la noción de lo que hacía, el brillo de la puerta regresó todo a la normalidad. Molesta dió media vuelta dispuesta a recriminar a Tucker su revolucionaria idea, cuando el clic del cerrojo sonó a su espalda.
La niebla que salió del lugar cubrió a Sam por completo, ocultandola de la vista de sus mejores amigos.
