Mientras tanto en los alrededores de Casper High los pequeños radares de los hombres de blanco examinaban la creciente niebla. A cada metro ganado por la oscuridad la policía local movía las barreras de protección que acordonaban el area. Los datos que arrojaban las máquinas no podían interpretarse de ninguna otra manera que no fuera peligro.

Bajo las órdenes de los hombres trajeados los policías locales no tenían idea de la fiesta sin control que acababa de empezar en la otra orilla del pueblo.

Jazz había tomado el viejo auto de su madre. Hacía tanto que no lo usaban que ya nadie recordaba su existencia o la de la pequeña cochera donde se guardaba. Solo Jazz que no hacía tanto lo había usado para obtener su licencia de manejo.

Así pues la pelirroja los había llevado a la enorme casa de Paulina. La gran construcción estaba rodeada de autos por todos lados y a cada metro que avanzaban más y más adolescentes salían de entre los lugares menos pensados.

En el gran prado que era el patio trasero habían instalado una mesa de Dj con infinidad de luces, un poco mas adelante la piscina llena de agua clara reflejaba las siluetas bailando y un ligero vaho se desprendía debido al frío del clima. Cerca de la fuente de musica las inconfundibles siluetas de los chicos populares de la fiesta bailaban alejados del resto, a su alrededor cordones de brillantes colores convertían el aplanado cerca de la piscina en una zona Vip.

Apenas dieron un par de pasos sobre el pasto verde, cuando Jazz cruzó miradas con su rubio amigo, el joven con cara de asombro hizó señas a la mayor del grupo que sonrojada no sabía a donde mirar o que hacer. Sintiendose responsable Sam se acercó a la hermana de su mejor amigo.

—¿Qué espera para ir allá?

La de rizos rojos sonrió sabiendo que no era una pregunta se encaminó al grupo de adolescentes mayores.

Danny se había sentado ahí mismo con la mochila de Sam a un lado. Estaban en una elevación donde alcanzaba a ver a todos a lo lejos. Tucker ya hacía rato había corrido a la mesa con comida en busca de su adorada carne.

—¿Cuántas veces más voy a tener que agradecerte el día de hoy? —preguntó con una sonrisa.

—¿No piensas acércate más? —dijo Sam ignorando la pregunta del chico.

—¿A dónde? ¿A la fiesta? Tal vez en un rato, por ahora quiero ver de lejos como es que estas cosas funcionan.

Sam suspiró sabiendo que para su amigo no era fácil vivir una doble vida, siempre preocupado de ver por sobre su hombro. Y justo donde estaban podía cuidar de todos los demás, sí algún peligro aparecía Danny lo vería desde ahí.

—Sam deberías ir a la mesa de bocadillos, alguien trajó la pizza vegetariana que te encanta —le avisó Tuck cargado con platos llenos de comida.

—Iré por algo de tomar y a diferencia de ti, yo si les traeré un vaso a cada uno, señor egoísta acapardor.

Sam caminó abajo adentrándose a el bullicioso lugar esquivando la zona de baile mientras Tucker tomó lugar junto a Danny ofreciendo de sus platos llenos de carne, el mitad fantasma tomó lo que estaba en la cima sin fijarse mucho en lo que mordía igual sabía que todo era carne.

—Deberías decírselo —Danny apartó la vista de Sam tratando de fingir inocencia.

—¿Qué cosa?

—A Sam, la chica que no dejabas de mirar. Deberías decirle lo que sientes —aconsejó su amigo.

—Ni yo se lo que siento, Tuck. Dejemos las así, aún tenemos una larga vida por delante.

Sin quererlo las acciones del trío siempre habían influenciado a sus conocidos, era un extraño efecto que provocaban iconsientes del por que. Y esa noche no era una excepción siguiendo su ejemplo cada vez eran más los adolescentes que tomaban un lugar a la orilla del jardín dejando la improvisada pista casi vacía. Hecho que parecía molestar a los compañeros de Danny, los chicos de la lista A veían a su alrededor con disgusto pero sin saber que hacer.

Por suerte para Jazz y Sam, que platicában con el grupo de amigos del chico rubio, los A-listars pasaron de largo por donde ellas estaban caminando en dirección a la mesa del Dj.

Siguiendo órdenes el dj inició una música mas rápida perfecta para bailar. Con micrófono en mano Paulina se disponían a hablar asintiendo a los comentarios de sus amigos.

Entonces el viento sopló y el aliento fantasma de Danny escapó de sus labios.

—Esta aquí —Avisó Danny a su amigo —¡Sam!

Danny gritó para alertar a la chica que ya acostumbrada a situaciones parecidas trató de llegar a donde estaban sus amigos. Caminado entre los restos de la multitud Sam paró debido a que de la nada una ráfaga de viento inexplicable arrasó el lugar arrancando las hojas de los árboles cercanos y todos los objetos que pudo levantar. Por largos segundos el caos se desató dejando a todos desconcertados, ciegos e indefensos. Para cuando la calma estaba de vuelta y los destrozos fueron mas notables gran parte de los asistentes habían empezado a marcharse entre la oscuridad. Las luces parpadearon y entre murmullos muchos se despedían.

—¡Esperen! ¿A dónde van todos? —preguntó Paulina.

Nadie escuchó a la latina o si lo hicieron la ignoraron por completo. Sam que había regresado por Jazz caminaba de regreso a donde Danny estaba cuando escucho a alguien gritar.

En uno de los límites del jardín un pequeño chico pelirrojo con lentes estaba siendo arrastrado por la niebla a la oscuridad de la calle. Su hermana otra pelirroja de complexión contaría a la de su hermano veía aterrorizada a hermano perderse entre la oscuridad.

Danny corrió apenas escuchó el grito del delgado chico. El camino más corto era cruzado por el pasto, pero ahí estaría a la vista de todos así que hizó una seña a Tucker y desapareció en la oscuridad de la calle. Ahí se trasformo en su contra parte y volando llegó en segundos a donde el muchacho estaba. Desde la poca altura que tenía en vuelo Danny se lanzó en picada frenando en último momento antes de chocar contra el pavimento vacío. Ya era tarde se lo había llevado.

—¡Ayuda!

El nuevo grito ahora de una chica, hizó que Danny regresara al jardín de Paulina.

—¡Phantom has algo rápido!

Su usal bravucón Dash gritaba por ayuda con los pies cubiertos de niebla. Los pocos que se habían quedado parecían en la misma situación como si se tratara de arenas movedizas. Demasiados para que los sacara a todos.

—!Vamos, Phantom!

Sin otra opción Danny hizó lo único que podía hacer para liberalos, volando sobre ellos Danny sujeto las manos de Sam y Jazz sacándolas de la trampa y llevándolas a donde estaba Tucker en la parte mas alta.

—Danny ¿Quieres que ataquemos? —preguntó Tuck.

—Las armas no sirven contra la niebla.

Gritó mientras se alejaba en busca de ayudar a los demás. Esta vez sujeto a Paulina que se colgó de su cuello, Dash y estrella. Pero cuando dió vuelta para ir por más de sus amigos la niebla se arrastraba por el cuerpo de los que quedaban ahí. Kwan estaba cubierto hasta la cabeza por lo que parecían tentáculos y en la orilla un bulto que pensó se trataba de Alicia la chica pelirroja, era literalmente tragada por la tierra. Sin saber que hacer o a quien ayudar primero el ser de niebla tomó ventaja y de un segundo a otro todos lo cuerpos desparecieron sin que pudiera hacer nada.

—¿Que demonios pasó aquí? — la voz de Valerie se escuchó en la entrada del jardín, la morena había llegado tarde por lo que no entendía nada.

—¡Valerie vete rápido! —grito Sam.

—Porque tu lo dices, no lo creó.

—Es en serio Valerie, hay un fantasma —apoyó Tucker.

—Ya lo sé esta ahí flotando como idiota —señaló a Danny —Por cierto ¿Donde esta Danny?

Sam y Tucker se miraron dudosos sin saber que contestar, después tuvieron que sujetar a Jazz antes de que se sumergiera a el mar de niebla buscando a su hermano.

—Váyanse todos antes de que empiece de nuevo —apuró Danny a los pocos que había logrado salvar.

—¡Ya lo oyeron vamonos de aquí! —gritó Dash.

—No me iré sin Danny —protestó Jazz.

—El estará bien, lo voy a encontrar —se dirigió Phantom a su hermana mayor antes de ser golpeado violentamente por un tentáculo de oscura niebla.

El golpe tan fuerte hizo que Danny chocará de espaldas contra el muro de la casa vecina a la de Paulina. La peor parte se la llevó su cabeza golpeándose primero y con mayor fuerza, dejándolo caer inconciente tras un cerco de arbustos.

Con miedo el grupo de estudiantes de Casper High, observó a su héroe perderse entre la oscuridad de la que no alcanzaba a ver mas allá del jardín y de la niebla que empezaba a rodearlos.

Este capitulo tiene el doble de palabras que los anteriores, no quería cortarlo por eso quedó tan largo. Quejas y sugerencias son bienvenidas.

Si alguien sigue por aquí o pasa de casualidad gracias por animarse a leer.