Habían sido enemigos en vida cuando el otro servía a su padre. Sin embargo El Caballero del Terror seguía estrictamente algunas normas desde que su padre lo nombrara caballero. Ser fiel al llamado del Rey era la primera y mas importante. Servir a un gobernante era el único objetivo de un caballero, y él como hijo y unigénito del Rey Pariah tenía el poder de mandar sobre sus antiguos ejércitos quisieran estos o no.

Poco después de despertar en este nuevo mundo moderno había viajado a la zona de los fantasmas. Esta también había cambiado pero en menor forma al mundo de los vivos, por los seres que vió parecía que cada vez eran menos los que se unían a la dimensión muerta. La vieja sangre iba desapareciendo, tal como la anciana Knospe vaticinó cientos de años antes el día en que fue lanzado al barranco.

¿Qué sería de ella y sus hermanas? Se preguntó el chico del trono ¿Seguirían en este lado? ¿O ya formarían parte del inframundo?

Horas mas tarde el ruido de un forcejeo despertó a Danny, esta vez Kwan y otros dos de los chicos que pertenecían al equipo de fútbol intentaban abrir la puerta embistiendo hombro con hombro junto a Dash. Si algo había de mérito en la acción Danny pensó que sería el claro ejemplo de que sus compañeros se negaban a darse por vencidos. Con los rostros coloreados por el esfuerzo y el mismo vacío en el estómago que todos tenían, los cuatro jóvenes seguían a un ritmo constante con los rudos embistes.

Recostadas contra la pared las cabezas de Sam y Jazz se movieron despiertas un par de ruidos después. No así Tucker que seguía durmiendo de lado con el pulgar entre los labios.

—Diablos —dijo entre bostezos Sam —Eso debe doler después de un rato.

—Alguien debería decirles que paren o acabarán heridos.

Danny asintió con la cabeza e Incluso emitió uno de esos ruidos que casi llegaba a ser un "ajá" murmurado, pero hasta ahí llegó su intervención, ganándose una mirada molesta por parte de Jazz.

—¿Y bien Danny? ¿No harás nada?

—Nah, creo que esperaré a que alguien se lastime. Si tengo suerte será Dash y me salvaré de unas cuantas futuras golpizas.

—Eres increíble Danny —Exclamó molesta Jazz mientras se ponía de pie. —De verdad espero que sea una mala broma y no lo que piensas.

Danny se encogió de hombros y esperó a que su hermana se alejara unos pasos en dirección a los jugadores para hablar con Sam.

—¿Cuántas ecto-armas tienes?

Sam jaló su mochila con forma de araña y abrió la cremallera lo suficiente para que Danny echara un vistazo dentro.

—Cuatro rayos láser con forma de lápiz labial, tres intercomunicadores y un termo atrapa fantasmas. —Contó Sam — Y creó que Tuck tiene unos pocos de las cosas extrañas que se arman de dos y dan descargas.*

—Bien. Dame uno de los rayos láser y despierta a Tucker. Vamos a derribar esa puerta.

—Entienden chicos, lo único que lograrán es salir heridos. Es una decisión más inteligente sentarnos a esperar y alguien vendrá a rescatarnos.

Jazz hablaba con uno de sus tonos especiales, esos que usaba para explicar cosas complicadas a personas de pocas luces. El grupo de escépticos adolescentes la veían sin saber que decir pero sin tener nada más que hacer.

—No creó que eso sea la solución —debatió Valerie —nos sentaremos a esperar y si nadie viene vamos a morir aquí sentados como idiotas.

—Pero seguir lastimando se con intentos vanos...

—Por eso no vamos a hacer ninguna de las dos —interrumpió Danny a su hermana.

En la mano sostenía uno de los labiales rayos láser. Sin ver a su alrededor Danny ajustaba al máximo la intensidad del rayo, Sam y Tucker hacían lo mismo.

—Danny ¿Esos son los labiales láser de mamá? —preguntó Jazz.

—Lo son y están al nivel mas alto. Den un paso atrás, vamos a derribar la puerta.

—¿Qué? ¡No pueden, Danny es demasiado peligroso!

Danny ignoró a su hermana y se acercó para apuntar a una de las cuatro bisagras.

—Tengo la primera de arriba —dijo Sam.

—Yo la segunda. —Avisó Danny.

—La tercera es mía, pueden pelear por la cuarta tórtolos. —Sonrió Tucker.

El trío disparó apenas dejaron de hablar, no había necesidad de una cuenta para hacerlo al mismo tiempo.

—La cuarta... —empezó a decir Sam.

—Es toda tuya —cedió Danny y Sam disparó sin dudar.

En un segundo estaba hecho, la gruesa puerta cayó sobre el pasillo sumido en tinieblas. Las bisagras de metal viejo se habían derretido con los disparos del láser. Era de al menos quince centímetros de grosor y de una madera resplandeciente en toques verdes.

Danny bajó la intensidad del arma y la guardó en su bolsillo. Los ojos de sus compañeros no se despegaban de él. Ninguno de ellos habría sospechado que cargara con un arma, aunque fuera anti-fantasma, se suponía que él era el chico tranquilo que se dormía en clase y que no tenía interés en nada mas allá de los videojuegos. Había miedo en algunos rostros ¿Qué le detendría de apuntar a alguno de ellos?

—¡Danny quiero que me entreguen esos lásers ahora! —Exigió Jazz a su hermano.

—Claro, pero tendrá que ser otro. Sé que sabes usarlos Jazz, pero entre más de nosotros vayan armados será mas seguro para el grupo. Sam puedes entregarle uno a Jazz, también dale un intercomunicador.

—No Danny, quiero que me den todas las armas que tomaron de casa. Ninguno va a usarlas.

Hola chicos no recuerdo el nombre de estas armas pero son las que usan contra Sangre Joven y Amber en el episodio de la radio.

Y ya saben gracias por leer y si se animan a comentar pues gracias al doble. ;-)