Capítulo 17
—¡Genial! Ahora Fenton es un cazador secreto. Gracias por el problema en el que nos metiste nerd. —se quejó Dash rompiendo el silencio.
—¡Dash! —su madre regaño al rubio.
—Es lo que todos pensamos mamá.
—Hablaremos mas tarde cielo —trató de consolar Maddie a su hijo. —Cuando el fantasma perdedor ya no este.
La figura encapuchada dejo que los padres hablaran con sus hijos por un rato, ya que para él era reconfortante saber que después de tantos años el cariño de los padres por sus vástagos se había extendido por todo el mundo dejando que estos niños vivieran protejidos a su lado por más tiempo. En su época ni siquiera esperaban a que alcanzaran la pubertad para poder venderlos al mejor postor en matrimonios arreglados o peor en prostíbulos llenos de enfermedades. Y eso sin hablar de la esclavitud.
Ian Pariah fue bendecido con una posición acomodada desde antes del terrible cambio de su padre jamás sufrió los mismos maltratos que los menos afortunados. Una vez príncipe intentó cambiar las vidas de todos los abusados en su reino, se ganó el odio de la clase alta que eran pocos, pero obtuvo el cariño de todo su pueblo.
Entonces cuando la madre pelirroja lo llamó perdedor recordó sus errores, la bondad que arruinó su reino entero, la cobardía que término con su vida y lo convirtió en lo que ahora es.
—Si ya terminaron con su inútil intercambio de palabras debo recordarles el motivo por que los he reunido. —Todos los humanos a su alrededor guardaron silencio atentos a sus amenazas. —Los guerreros tomen un arma, dos si son tan capaces. Los imposibilitados para luchar salgan de aquí antes de que los fantasmas peligrosos entren. No me haré responsable de ninguna muerte.
Con la oscura capa ondeando al vuelo Ian Pariah subió a lo alto de un privilegiado palco sobre las gradas llenas de ciudadanos cautivos.
—Ya escucharon basura humana tomen su arma antes de que la lucha comience. O salgan de una vez.
Usando su espada el caballero del terror señaló una puerta abierta, los murmullos llenaron el lugar y desde las gradas parientes de los que estaban abajo les pedían que salieran sin perder tiempo.
—Danny, Jazz deben irse —pidió Jack.
—Su madre y yo arreglemos esto.
—Vamos chicos, salgan y estaremos más tranquilos para pelear con toda nuestra fuerza —aseguró Maddie.
—Jazz, ve tú.
Toda la familia se giró para ver al menor de los hijos.
—¿Qué? ¡No! ¡Sí se quedan yo también lo haré! No voy a abandonarlos.
—Escucha Jazz —dijo Danny conciente de que sus padres lo escuchaban. —Eres buena peleando con las armas del laboratorio, yo lo sé, pero estas no son pistolas láser son espadas, redes y masos. Ve afuera Jazz cuida de la gente en las gradas, busca los puntos débiles desde aquel lado. Y sí, y solo sí llegamos a una situación desesperante e inmanejable baja del público y lucha con nosotros.
—Pero Danny...
Las palabras morían en los labios de sus parientes, los mismos que se preguntaban desde cuando Danny había desarrollado ese poder de convencimiento.
—Ve Jazz —dijo entregándole una de las pocas armas sacadas de la mochila de Sam, la que el se había quedado.
Buscando apoyo en sus padres Jazmine encontró sus miradas en una petición muda.
—Ve hija nosotros cuidaremos de Danny.
El cielo se iba oscureciendo en un tono morado y desde los túneles oscuros detrás de las puertas los rugidos de un fantasma resonaron acercándose. La pelirroja siguió al grupo que abandonaba la arena dudando de cada paso que daba alejándose.
—¡Largo ahora o cerraré la puerta! —Exclamó el caballero.
—Jazz... —llamó Danny una última vez —Busca a Vlad...
—¡Afuera! ¡Ya!
Los ojos azules de su hermana se abrieron con sorpresa al oir el encargo de Danny. Jazmine sabía que su hermano no iba a pedirle recurrir al antiguo enamorado de su madre a menos de que la amenaza a la que se enfrentaban fuera grande, convencida de que no huía del peligro sino que se llevaba a cuestas el peso de una verdadera misión, Jazz Fenton salió decidida a conseguir los refuerzos que fueran necesarios.
Todas las puertas se cerraron excepto la de los rugidos, los esqueletos de resplandor púrpura formaron una alta reja de huesos frente a las gradas que protegía y encerraba al mismo tiempo. A su alrededor Danny observó sorprendido todas las persona que se habían quedado dispuestos a luchar. Tucker y Sam no habían perdido tiempo y ya cavaban entre los filos del baul siendo observados atentos por sus cuatro padres que se habían negado a salir.
El señor Lancer, Dash, Kwan, Paulina y Estrella caminaron con miedo acercándose al grupo de las armas. Valerie y su padre parecían seguir discutiendo pero se encaminaron con el resto del grupo seguidos de unos aterrados Alicia y Mikey cuyos padres salieron pero ellos no. Frente a Maddie y Jack ya sin sus esposas al lado los altos y solitarios padres de Dash, Kwan, Paulina y Estrella esperaban órdenes con la seguridad y entereza de los soldados entrenados.
—Vamos chicos, veamos que sorpresas hay en la caja. —Sugirió Jack a sus congéneres.
—Mamá...
—Ya hablaremos con calma sobre tus pasatiempos para después de la escuela Danny. Ahora tenemos que prepararnos para lo que viene. —El chico sonrió por la comprensión de su madre y sin esperar por más corrió a quitar de la espalda de Sam la mochila llena de armas láser que su compañera había olvidado que llevaba.
La chica se asombro por los toques repentinos sobre su cuerpo pero la sorpresa de los padres fue mayor al ver el pequeño arcenal sobre la tierra.
—¡Bien hecho Danny-boy! —gritó Jack al ver las armas y comunicadores. —¡Ese es mi pequeño cazador!
La palabra provocó escalofríos cuando alcanzó los oidos del chico pues le temía más a la futura reacción de su madre y su maestro de clases, que parecían más que consternados por su manejo de estas armas, que a el infinito apoyo de su padre.
Cuatro rayos láser con forma de lápiz labial, tres intercomunicadores y un termo atrapa fantasmas salieron de la mochila de Sam, de la suya Tuck sacó unos seis de las macanas taser que se podían armar de dos. Nada comparado con las enormes pistolas sobre las manos de los padres Fenton pero mucho más útil debido a que podían repartirse entre los demás padres dispuestos a luchar.
—Danny, Sam y Tucker supongo que saben como usar la mayoría de estas cosas, tomen uno de los láser para cada uno, que por cierto veo que estan al nivel máximo, y expliquen a sus padres como usar una igual. Danny guarda el termo Fenton de vuelta en la mochila, tu madre ya carga con uno dejaremos este como reserva. Yo instruire a los demás para que puedan usar los ecto-tasers de ser necesarios.
Jack repartió las armas restantes entre los padres y Danny observó su mano humana con el labial láser en ella. Era extraño dejar su lugar de lider en manos de sus padres y esperar a que ellos dieran las ordenes que usualmente él se encargaba de dar.
—¡Ya todos estan armados! —gritó Maddie de pie sobre el baúl lleno de las armas antiguas que habían regresado al interior. —¡No vamos a perder más tiempo! ¡Formen un círculo al rededor del baúl, los niños al centro para más protección! ¡Preparen sus armas y no disparen a menos de que sea necesario!
En segundos Danny y todos los demás adolescentes se vieron rodeados y casi aplastados por las espaldas y brazos de sus padres. Junto a ellos las madres de Sam y Tucker parecían bastante contentas de tener el varonil muro a su alrededor.
—¿Por qué no salí con los demás? —Se lamentó Dash prácticamente preso bajo la axila de su padre.
—Danny —llamó Sam atrapada entre los brazos de su madre.
—Lo sé, Sam. Yo también desearía haber salido. —dijo en las mismas condiciones que Dash pegado al cuerpo de su padre y bajo la sombra al estilo Rambo de su madre subida sobre el baúl y apuntando a la fuente de rugidos.
Grande fue la decepción de Danny al ver salir el mismo par de pulpos salvajes de aquel primer día en que consiguió sus poderes.
..
..
El par de pulpos flotaron contentos de ser considerados las amenazas, deleitándose con los pocos gritos en el público y observando de reojo al supuestamente tan terrible hijo de Pariah.
Jugando extendían los tentáculos verdes acercándose a la gente tras los esqueletos que temblaba con miedo de los fantasmas.
Ambos compartieron una mirada divertida antes de reunirse cerca uno del otro para reírse de lo fáciles de asustar que eran los humanos.
Maddie Fenton no desperdicio ni un disparo apuntó con el termo cuando los vió juntos y ditraidos, atrapandolos en seguida y sonriendo al chiquillo fantasma con el trono en lo alto.
—Si esa era tu gran prueba creo que hemos pasado con honores. —Anunció lo suficientemente fuerte como para que los obligados asistentes estallara en aplausos para la valiente madre.
Un gesto parecido a una sonrisa apareció en la cara del Príncipe Oscuro antes de declarar con tranquila frialdad:
—El juego apenas comienza.
Y como si sus palabras fueran ordenes decenas de animales fantasmas cruzaron la misma puerta por la que los pulpos habían salido.
—¡Padres apunten a la cabeza! —gritó Jack.
Los certeros disparos de Maddie acompañados por los demás no tan mortíferos parecían mantener a raya el ejército de bestias salvajes que caían y después de un rato se levantaban como zombies incansables.
—Podemos aguantar hasta atraparlos—dijo Jack —¡Maddie el termo!
La mujer descolgó el objeto de su cinturón lleno de armas bajando el enorme rifle a un lado, mientras ocupaba su tiempo en quitar la tapa del artefacto. Apenas logró abrirlo un largo tentáculo color rojo logro enroscarse en el tobillo de la mujer.
No gritó al ser jalada, no era propio de ella sin embargo el gran rifle que cayó sobre la cabeza de su hijo fue aviso mas que suficiente para que este y su padre dejasen los disparos láser y vieran como era arrastrada hasta la puerta de donde habían salido los fantasmas.
Liberándose del abrazo de su padre Danny tomó el arma que su madre soltó y subió al mismo sitio en que ella estaba.
—¡Sam el otro termo!
—¡Danny baja de ahí antes de...!
Pero las advertencias de su padre fueron demasiado lentas en menos que segundos el tentáculo rojo volvió aparecer imitando la misma acción que con la madre de Danny.
Desde donde estaba Jazmine no podía dejar de gritar seguida de cerca con los ecos de Jack e incluso de Valerie que repetían el nombre del adolescente.
Sam y Tucker que habían visto al muchacho hacer cientos de acciones más peligrosas se concentraron en atrapar el mayor número de animales fantasmas que podían con ayuda del termo y derribar todos los demás que pudieran a base de disparos.
Mientras el chico se dejaba arrastrar a la oscuridad de la puerta con el arma de su madre lista para disparar a lo que sea que estuviera detrás de tan vil rapto.
Llegó a la oscuridad con la espalda cubierta de raspones hechos por la arena, ignorando tan sutiles heridas el Halfa activo sus ojos de Fantasma descubriendo así el enorme calamar rojo que sujetaba a una imparable Maddie quien seguía dispando aún sin ver el tamaño de su enemigo oculto entre las sombras.
Apoyado en su mirada verde Danny pudo ver que su objetivo era enorme y fácil de dar en el blanco pero evaluando con rapidez la situación y dirigió su primer disparo a la extremidad todavía cautiva de su madre.
Una vez libre Maddie corrió hacía la luz de la entrada sin saber que dentro dejaba a su hijo.
