Nadie tuvo el valor de hablar, ni la irrespectuosa Maia, ni la valiente Ruu-Ruu y mucho menos la tranquila pero astuta Kaguya, cada una de ellas fue sorprendida por la orden dada por su alta reina y por la mirada que ahora les esta mostrando a todas.

Si Kaguya tuviese que describir a Celestine seria: Amable, dulce, cariñosa, manipulable, ingenua e inocente.

Viendo los ojos de Celestine no puede lograr ver nada de eso, es muy posible que la alta reina solo este actuando ahora mismo todo con el objetivo de que sus ordenes no sean cuestionadas, pero esto es mas de lo que la han visto hacer en toda su vida.

—Solo quiero saber ¿esta seguro de este su majestad?— Pregunto la monja con sus ojos posados sobre el rostro de la alta reina buscando cualquier signo de debilidad, no tuvo que buscar mucho pues de inmediato los típicos nervios de la alta elfa comenzaron a ser notables.

—L-la verdad…es que no pero ¿qué otra opción tenemos?

—¡Podemos enviar un destacamento su majestad, enviarles apoyo existen muchas opciones aparte de liberar a criminales!— Casi que vocifero Claudia ignorando de forma deliberada que nadie podria llegar a Feoh antes de su caída.

—Eso es mentira Claudia…lo sabes mejor que yo, no soy estratega militar y me temo que todo mi conocimiento es básico, pero soy consciente de que un asedio a una ciudad con una parte de sus murallas caídas…solo puede soldarse por una victoria del invasor y mucho mas cuando el invasor tiene tantas ventajas— y si que los tiene, la reina de la ciudad desaparecida, las fuerzas invasoras son más numerosos.

Que resistan ni siquiera una semana sería un milagro y ningún ejercito podria llegar a Feoh en menos de dos semanas.

—P-pero su majestad ellos…

—¡Ya basta!— Grito Alicia interrumpiendo a Claudia con una brusquedad nunca vista —¡esto se trata de mi gente, de mis amigas, de mi madre, yo…yo si tengo que hacer un trato con la reina oscura para poder salvarlos entonces lo hare!— Su discurso hubiera sido motivador si no lo dijera estando al borde de las lágrimas.

Kaguya se compadeció de la joven princesa, es bien sabido que Alicia intentaba de forma desesperada ser como su mentora Claudia lo cual hizo que ambas compartieran su aversión hacia la reina oscura, pero aquí y ahora Alicia se traga su odio solo para salvar su pueblo algo que Claudia tal vez nunca estaría dispuesta a hacer.

—Su majestad ¿Cuántas personas puede transportar la reina oscura?— Cuestiono Kaguya habiéndose resignado ya a que este era el único camino para seguir.

Celestine se vio sorprendida por la pregunta por lo cual se quedo unos leves segundos aturdida antes de comenzar a recordar —Ella…hace siglos apenas servía sobre tres personas, no se cuanto ha avanzado en el uso de su magia.

La relación de las elfas monarcas habia sido un secreto bien guardado solo conocido por los mas cercanos a Celestine, pero Kaguya tiene su propia forma de ser y de obtener información, ella conoce el pasado en común de ambas y ahora mismo está obligándola a revelarlo.

—Si ese es el caso tal vez lo mejor seria enviar a alguien mas que ellos dos para ayudar en la protección de Feoh, me temo que como regentes nuestra presencia podria resultar mas una desventaja que una ventaja ¿alguien que ayude que tengan en mente?

—Kaguya…¿cómo puedes aprobar esto?— Claudia mostro una expresión de horror mientras miraba a la asiática.

—Porque es la única forma de salvar Feoh, entiendo que puedan sentirse ofendida después de todo mi pueblo nunca sufrió mucho por la reina oscura y por consecuencia no poseo un odio tan intenso como el suyo, pero prefiero tragarme mi odio para salvar el reino de uno de nuestros aliados.

Kaguya miro hacia Alicia viendo en los ojos de esta ultima un gran agradecimiento, la monja se mantuvo inexpresiva.

—Astrid Flamel— Pronuncio Prim atrayendo la atención de todos los presentes sobre ella algo que la puso un poco nerviosa —D-digo que podríamos enviar a Astrid Flamel, es…bueno es la mejor maga del mundo luego de su majestad y la reina oscura, su especialización en los golems podria traer un gran apoyo para defender Feoh

—Astrid Flamel es lo mas cercano a una maga mercenaria, no trabaja sin obtener algo a cambio— Pronuncio Maia —Y sus tarifas son exorbitantes

—Juncell puede pagarle— Se expreso Olga la cual venia de ser traída junto a su ayudante, aunque la orden fue de traerla solo a ella.

—¿Juncell?— Pregunto Alicia observando con desconfianza a la reina oscura.

—Debes saberlo, su manejo de las almas y todo eso, en nuestro camino aquí me dio el alma de Vault para que curara a uno muchacho que nos ayudo a escapar, tal parece puede sustraer las almas de quien mata— Tanto Alicia como Prim no obtuvieron sorpresa ante esta información que ya conocen, pero el resto de las mujeres presentes fue muy diferente.

El rostro de Maia se cubrió de horror, Claudia hizo de sus manos un puño y presiono con tanta fuerza que su piel se volvió blanca, Celestine se vio aterrada mas que nunca y en cuanto a Ruu-Ruu no le importo y Kaguya ya se lo intuía.

—Una sustracción perfecta cabe decir, cualquier mago que se respecte mataría por un alma tan bien sustraída, teorizo que tiene muchas más así, podria darle una como pago a Astrid Flamel— La calma con la cual la elfa oscura hablo solo demostró cuan familiarizada esta con tal tipo de artes.

—Sa…sa…¡Sacrilegio!— Vocifero Claudia —¡Eso es nigromancia, esta formalmente castigada por la iglesia!

—De echo no es nigromancia, según el libro santo de la diosa llama nigromancia el acto de levantar los cuerpos de los muertos, el uso de sus almas es considerado Animancia lo cual no está penada por ninguna ley divina como mortal— Recordó de inmediato Kaguya antes de que comiencen con acusaciones sin fundamentos.

—¡Debería estarlo, que forma cruel y retoricada es eso jugar con las almas de los demás…espera eso quiere decir que pose el alma de mi padrastro!— Si antes Claudia se notaba enojada ahora esta que arde.

—¡Claudia ya basta, no tenemos tiempo que perder en esto, mientras discutimos Feoh todavía está bajo accedió! Contacten de inmediato con Astrid Flamel y anúncienle que requiero su presencia aquí de inmediato— Otra vez Celestine demostró mas autoridad de la nunca hubiera mostrado en su vida, Kaguya noto como las mejillas de la reina oscura enrojecieron ligeramente al ver tal comportamiento.

—Estoy presente— Pronuncio Juncell adentrándose al lugar, aun vistiendo los ropajes del rey de Drangleick vestimenta sin igual en toda Oestia y posible todo el continente.

—¡Exijo saber dónde está el alma de Grave!— Grito de inmediato Claudia ignorando las previas palabras de su alta reina algo que otra vez fue sin precedentes.

Juncell la observo con toda la calma del mundo como si la ira de la mujer no representara peligro alguno, el levanto su mano vacía para que acto seguido en su palma apareciera algo similar a una llama blanca alargada, todos los que nunca habían visto un alma se quedaron sorprendidos y los que si aun así estuvieron sorprendidos por lo bien extraída que esta.

El rostro de Claudia se cubrió rápido de lágrimas, el dolor y odio se fusionaban en su rostro mientras que sus manos buscaron de forma instintiva una espada que no estaba presente, quiso lanzarse hacia el no muerto, quiso acabar con el aquí y ahora perdiendo toda noción de peligro o juicio y olvidando de forma deliberada que de echo no tiene ninguna posibilidad contra él.

Pero fue detenida por la mano de Ruu-Ruu —Si quieres morir, entonces muérete cuando no tengas un bebe dentro— Las palabras de la Halfling fueron contundentes pero un buen recordatorio de lo mucho que su especie prioriza los niños y bebes, la vida de claudia pareciera no importarle contrario a la vida del bebe que lleva dentro.

Claudia se quedo pasmada al escuchar esas palabras y recordó de inmediato su bebe, agacho la cabeza aun al borde de las lagrimas —L-libere su alma— Fue lo único que ella dijo.

Juncell aplasto el alma en su mano creando un sonido de cristales siendo rotos —Echo— Eso fue una mentira, no existe forma de liberar un alma tomada por un no muerto, el solo absorbió el alma, pero eso es algo que nadie en el lugar necesita saber.

—V-volviendo al tema inicial, Juncell, Olga, he pedido su presencia debido a que fuimos informados de que Feoh esta siendo asediado, la situación no esta bien, la muralla fue destruida en una parte y la reina esta desaparecida, Olga quiero que uses tu hechizo de transportación múltiple para llevarte a Juncell, Alicia y Astrid Flamel…tu ayuda será usada en tu favor para tu juicio— Celestine hablo ya no con tanta confianza pues su temor hacia Juncell solo acaba de volverse mayor.

—Me pides mucho Celestine, ¿Cómo sabes que no escapare?

—¿A dónde irías? Si los que nos dices es cierto y parece ser el caso, tu reino esta invadido ir a el seria condenarte, y Oestia nunca tolerara tu presencia, los demás reinos que nos rodean tampoco lo harían— Lejos de verse ofendida Olga pareció complacida de escuchar tales palabras.

—Veo que al fin te salió madera de líder, supongo que en tiempos de adversidad la gente crece más rápido, hare lo que me pides, pero exijo algo, mi ayudante Chloe vendrá conmigo y se quedara en Feoh luego de que la liberemos— Al escuchar tales palabras Chloe se vio alarmada de inmediato la única razón de porque no protesto fue porque Olga le lanzo una mirada autoritaria.

Tal petición sorprendió a todos, pero sería una ayuda más que nadie ignoraría, claro que aun estan las dudas de que pueda usarla para escapar, pero como dijo Celestine, Olga no tiene lugar alguno al cual escapar, todo el continente la conoce como la infame reina oscura y mas de un reino al verla la capturarían para matarla no sin antes abusar de su cuerpo, la única razón de porque Oestia no ha hecho lo mismo con ella es por el amor que le profesa Celestine.

—Esta bien entonces, supongo que mejoraste en el hechizo si ahora puedes llevar cuatro personas

—Puedo llevar un total de veinte personas conmigo, no perdí mi tiempo— Eso fue impresionante solo para Celestine la cual conoce lo difícil que es tal hechizo y lo difícil que se vuelve mientras mas estan siendo transportados.

—He llegado— Se expreso una nueva persona, esta se presento como una mujer hermosa de ojos azules y pelo rosa tirando al violeta, de grandes atributos y con una figura envidiable, ella es Astrid Flamel la cual miro a su alrededor con cierta diversión en sus ojos, hasta que cruzo miradas con la reina oscura, en ese momento la diversión se borro para dar paso a la admiración.

—Astrid, has sido convocada aquí debido a que tenemos una misión para ti, debes ayudar a defender Feoh que esta siendo actualmente asediada, serás transportada junto a Olga, Alicia y el rey Juncell— Celestine movió su mano presentado a cada integrante del grupo, Astrid observo impresionada al gigante del que tanto habia escuchado hablar, pero rápido volvió a admirar a Olga.

—Esto…esto es una gran misión y por lo que me dicen ni tiempo de preparación tendré…saldrá caro— Al decir eso ultimo mostro una sonrisa ladina.

—Juncell ¿pagarías a esta maga con una de tus almas?— El enorme peliblanco alzo los hombros con indiferencia y levanto su mano presentando otra alma la cual hizo que los parpados de Astrid se abriesen de par en par.

—E-eso…es un alma…un alma perfectamente extraída, tan pura…tan poderosa ¿a quién le pertenecía?

—Una bestia gigante y fea llamada la Autoridad real de las ratas, no fue tan difícil de vencer, pero su alma…tiene utilidad— Astrid quedo hipnotizada por el alma y poco a poco comenzaba a acercar su mano a ella deseando tenerla.

Pero Juncell aparto la mano tal vez no sabe mucho de interacciones sociales, pero sí que sabe hacer comercios por todas las veces que tuvo que comprar algo —Has el trabajo y la tendrás no antes.

Fue sacada de sus divagaciones por tal acto y palabras, recupero la compostura y volvió a poner aquella sonrisa ladina en su rostro —Claro, me parece un trato justo, cumpliré con mi parte. Ahora, me gustaría saber como exactamente llegaremos tan rápido a Feoh, llegue aquí desde mi hogar usando un hechizo de tele portación, pero es mucho mas complejo mover a muchas personas.

—Yo los moveré a todos— Pronuncio Olga lo cual atrajo la atención de Astrid —Conozco un antiguo y poderosos hechizo, me permite transportarme a un lugar el cual considere un "hogar" obvio ese hechizo solo funcionaba sobre el usuario, pero con los siglos lo mejore para que funcione sobre quien yo quiera, lo usare sobre la princesa de Feoh y apareceremos en su hogar.

Escuchando la explicación de dicho Hechizo Juncell no pudo impedirse en pensar en el milagro que le permitía volver a cualquier hoguera que el quisiera. Según lo que sabia tal milagro solo funciona sobre lo que se considera un hogar y por lo caótico que era todo Juncell solo consideraba hogar las hogueras y Majula.

Dejo de pensar en ese prefiriendo dejarlo para más tarde —Entonces no perdamos más tiempo— Pronuncio Olga levantando el bastón que le habían traído y siendo liberada de los grilletes que retienen su magia.

—¡esperen no poseo armas!— exclamo Chloe dándose cuenta de que contrario al resto ella no tendría nada para ayudarle.

—Me los devuelves luego— Dijo Juncell haciendo aparecer en sus manos lo que parecen dos colmillos blancos tallados para ser usados como puñales.

Chloe observo las armas con disgusto, tanto porque quien se las esta dando como por que ella no es del tipo a usar puñales —Mis armas de predilección son cuchillas duales— Le hizo notar ella.

—Lo sé, céntrate en los colmillos son mágicos, su nombre son las espadas rectas de marfil los obtuve al matar un gran tigre de las nieves— Chloe obedeció a regañadientes notando de inmediato como del colmillo fue expulsado una cuchilla que echa de una poderosa energía mágica.

—Lindo, ¿tienes más cuchillas así?— Juncell observo su grupo y por un segundo se le ocurrió algo.

Recordando su pelea contra Vault el moreno se dio cuenta que solo gano gracias a haberle otorgado el espadón de la fundición a Finn, si entrasen en combate ahora lo mejor era compartir armas con sus aliadas —De hecho, tengan me lo devuelven luego menos tu Alicia, tu puedes quedártela.

El rey de Drangleick comenzó a sacar armas para sus aliadas, a Olga le otorgó el bastón de sabiduría, a Astrid le otorgo el mismo bastón, después de todo de tantas veces de reiniciar el mundo tiene varios del mismo tipo, a Alicia en cambio le otorgo la espada recta de luz solar.

—¿Seguro que no me puedo quedar con el bastón?— Pregunto Astrid sosteniendo el bastón con una expresión de estasis en su rostro —Puedo hacerte muchos favores por el— Diciendo eso la mujer habia adaptado un tono coqueto y llevo una de sus manos a su vestimenta jalándola hacia abajo y revelando un poco mas de sus pechos.

Juncell no tuvo ni tiempo de negarse porque Alicia apunto directamente la espada hacia la garganta de la maga, el arma comenzó a emanar un peligroso brillo dorado demostrando que Alicia estaba infundiendo el arma con aquella magia que solo ella y su madre saben usar —Coquetea con mi prometido una vez mas y será la última vez que coquetearas en tu vida— pronuncio con un siseo amenazante la princesa de Feoh.

Astrid trago en seco y levanto sus manos en señal de rendición mientras dejaba escapar una sonrisa incomoda —Si ya dejaron de pelearse por un hombre ¿podríamos irnos?— Pronuncio Olga devolviendo todos a la seriedad que amerita la situación.

Ella misma le encantaría quedarse con el bastón dado por Juncell, puede sentirlo en todos sus siglos de experiencia el bastón que ella tiene en mano es uno sin igual con el cual podria desatar sus hechizos más poderosos y alcanzar nuevos niveles, no pudo impedirse comenzar a planear como le haría para quedarse con el bastón.

—Bien, ya que estan preparados Olga puedes llevarlos, les deseo suerte y les doy todas mis bendiciones, salven a Feoh y detengan esta nueva amenaza que intenta caer sobre Oestia…y por favor vuelvan sanos y salvo— Y con eso dicho Olga levanto su nuevo bastón y uso el hechizo el cual envió al pequeño grupo directo a Feoh.

Juncell, Chloe, Astrid, Olga y Alicia aparecieron en el lugar que la princesa mas consideraba su hogar en todo Feoh, ese lugar fue su despacho y por ende el lugar de reunión de los caballeros del iris.

Los cinco aparecieron en el lugar y les tomo un poco de tiempo para orientarse y darse cuenta donde estan exactamente, incluso rodeado por muros pueden escuchar el estruendo que se esta llevando afuera, aquellos con el olfato mas sensible pueden incluso oler la sangre el sudor y lo más repugnante el esperma.

—¡Rápido tenemos que ir al despacho de mi madre, desde el lugar es que se esta dirigiendo la batalla!— Alicia salió disparada sin esperar que la siguieran en absoluto, olvidándose que aparte de ella y Juncell ninguna de las otras tres conoce el castillo.

Chloe podria seguir a Alicia sin problema, pero Olga y Astrid no lucen precisamente como mujeres de cualidades físicas impresionantes, pensando rápido Juncell tomo a ambas mujeres por la parte trasera de sus piernas y las levanto comenzando a seguir a Alicia por los pasillos del lugar.

—Vaya, vaya, tienes brazos muy fuertes— Pronuncio Astrid mientras acariciaba el brazo que la sostiene, detuvo su actuar cuando escucho un gruñido provenir de Alicia la cual tal parece noto el coqueteo a pesar de estar algunos metros delante de ellos.

—Que quede claro que solo te permito toparme de esta manera porque la situación así lo requiere— Se expreso Olga sintiéndose incomoda por estar siendo topada de esta forma por un hombre, contrario a su ayudante ella descarto la pertenencia de Juncell a la raza humana, pero seguía siendo un hombre y una parte de ella no estaba cómoda con tener a uno que tiene su mano tan cerca de su trasero.

En cuanto a Chloe estaba intentando sin resultados matar con su mirada al gigante que se atreve a tocar a su reina, pero aparte de eso solo siguió al grupo.

Debido a la velocidad con la que se movieron y al conocer el camino pudieron llegar rápido al lugar, Alicia no toco la puerta solo la pateo introduciéndose en el lugar y dándole un mini infarto a sus subordinadas.

—¡Alicia!— Shayla casi que lloro de felicidad al ver a su líder en el lugar.

—¡Shayla! Por la diosa que bueno ver que sigues bien, ¿Dónde estan Calina y Luisa?— Pregunto de inmediato Alicia notando la falta de sus subordinadas y amigas.

—Estan en el frente dirigiendo las tropas de forma mas directa, pero la cosa esta mal, perdemos cada vez mas terreno, además vengo de ser informada la iglesia fue tomada— La mente de Juncell pareció perderse en el eco de aquellas palabras "La iglesia fue tomada" por alguna razón al escuchar tales palabras vino a su memoria aquellos niños con los cuales se habia divertido otorgándoles piedras brillantes.

—¿Los niños y las monjas donde estan?— Pregunto de inmediato Juncell demostrando más preocupación de la que Alicia recordase haberle visto manifestar.

Shayla se mantuvo en silencio, tanto por la sorpresa de la vestimenta de Juncell como por lo oscuro de la respuesta que le daría al peliblanco —N-no pudimos evacuarla a tiempo…los niños y monja estan en la iglesia.

Todos en el lugar pudieron escuchar sin dificultad alguna el ruido del cuero que compone los guantes de Juncell ser movido cuando el moreno hizo de sus manos unos puños cargados de furia.

—Ve— Alicia se acerco al peliblanco y le obligo a bajar la cabeza lo suficiente para que ella pudiese otorgarle un beso en los labios —pero vuelve a mi cuando termines.

Juncell asintió y salió del lugar provocando una ráfaga de aire por lo rápido que comenzó a moverse, Shayla observo la interacción de ambos sintiendo un ligero malestar en su pecho, unas pequeñas lagrimas comenzaron a asomarse, pero decidió ignorar eso pues no era el momento.

—Shayla, te presento a Astrid Flamel fue contratada para ayudarnos, tambien esta…bueno esta Olga Discordia y su ayudante— La peli azul abrió en grande sus ojos al observar a su ídolo y a la infame reina oscura en el mismo lugar —Mucho que explicar y poco tiempo, pero te pido que trabajes con ambas para la defensa de la ciudad, necesito que Astrid cree golems para que se unan a la batalla y en cuanto a Olga— Alicia tomo una pausa…no conoce las habilidades de Olga.

La elfa oscura dejo escapar un pesado suspiro notando como la rubia se habia quedado en silencio —Puedo usar un hechizo que volverá la piel de todas tus tropas tan dura como el acero, aunque prevengo que luego de eso estaré un poco exhausta…de echo con este bastón puede que los vuelva incluso mas duro que el acero.

Alicia asintió —Que sea echo entonces, que nuestras tropas aguanten más es una gran ventaja.

—¿Qué pasa con la reina?— Pregunto Shayla.

—N-no tenemos tiempo…después de la batalla la buscaremos, por ahora debemos ganar esto— Dijo Alicia muy a su pesar.

Mientras Juncell habia salido del castillo y a paso acelerado habia comenzado a correr en dirección de la iglesia, habia vivido lo suficiente en Oestia para saber como se comportan los monstruos y bandidos cuando atacan lugares habitados, matan a todos los hombres y violan a cualquier mujer, comúnmente no les importa la edad.

Juncell lo pudo notar aquí mismo en cuanto paso el perímetro que ya no estaba controlado por las fuerzas de Feoh, en esta parte de la ciudad monstruos y hombres estaban violando cualquier muchacha que encontraran, Juncell se vio obligado a intervenir, por suerte los enemigos morían de un golpe y no tenia que pasar tanto tiempo en peleas inútiles, después de todo su objetivo fue la iglesia.

Siguió avanzando sin parar corriendo con todas sus fuerzas, cortando enemigos en el camino ayudándose del espadón del soberano su mejor arma, de igual forma al matar enemigos liberaba a mujer prisioneras o que estaban siendo abusadas, por todo el lugar se repetía el mismo espectáculo, hombres muertos mujeres abusadas.

A cada cadáver que veía, a cada mujer desnuda que veía la furia solo se acumulaba cada vez mas y mas dentro suyo amenazando con salir en cualquier momento.

Entonces llego a la iglesia.

Delante de esta un grupo de diablillos rojos los cuales se encontraban atando las monjas a unas planchas de madera mientras que un grupo de orcos estaba vigilando el lugar, Juncell estuvo a punto de correr hacia ellos cuando se detuvo al ver algo.

En la mano de uno de los orcos estaba un brazo, pequeño el cual la bestia se metió a la boca, el brazo sostenía en su mano una de aquellas piedras brillantes que Juncell regalaba regularmente al orfanato, entonces la ira estallo.

Por primera vez en años, por primera vez en siglos, Juncell dejo que su furia lo consumiera, siempre fue cuidadoso, siempre se controlo a si mismo para no dejar que sus emociones le hagan cometer errores tontos en combate, pero desde que llego a Oestia su furia habia alcanzado niveles que ya no tenían control, primero fue con aquel demonio cabra y luego fue con Hick ahora fue con estos orcos y diablillos.

Pero ellos probaron una furia más intensa aun tanto que cuando la ira dejo la mente del peliblanco este se dio cuenta que a su alrededor sus enemigos yacen despedazados, la furia fue tal que nublo su juicio y mente haciéndole perderse en una pantalla rojiza durante sabrán los dioses cuanto tiempo.

Miro a su alrededor notando las monjas aun atadas a las tablas, se acerco a ellas para desatarlas, en cuanto lo hizo una de ellas salto sobre el su rostro recubierto de lagrimas y su voz cargada de dolor —¡L-los mataron m-mataron a todos los niños!— Lloro la mujer y por primera vez Juncell lloro tambien.