Retroalimentación.
Mia chapter 1 . May 31: Hola. ¡Primer comentario! Chronicles es sólo un ejercicio mental, y no será actualizado con tanta frecuencia, el propósito siempre fue llegar aquí, pero tenía muchos asuntos que refinar. Espero que disfrutes lo que sigue, y esas inquietudes tuyas serán respondidas a continuación. ¡Gracias por acompañarme!
Claudia86 chapter 1 . May 31: ¡Gracias a ti por mantenerte al pendiente! Ojalá la disfrutes.
AZULMITLA chapter 1 . May 31: Hola. Espero que te guste lo que tengo planeado, y me gusta mucho la idea de que llames saga a esta cadena, en breve te enterarás de lo que pasó con nuestros personajes favoritos en este tiempo.
Reader2109otp chapter 1 . Jun 1: Hola. Pues gracias de antemano por el entusiasmo y la confianza, y me pone muy contento leer que te estás preparando para las emociones que te pueda dar esta historia, hay mucho que quiero darles. Descuida, trataré de que el misterio no sea abrumador, si algo realmente no me gusta es ese "misterio japonés" que se basa en frases incompletas y rebuscadas, trataré de evitarlo lo más posible, y no te lo dije yo, pero sí, un gran, GRAN triángulo. ¡Un abrazo para ti!
Isaalm chapter 1 . Jun 2: ¡Qué tal! Gracias por tu comentario. Tienes toda la razón, El personaje que comentas suele estar en la banca, es hora de que se muestre con todo su potencial. ¡Espero te guste lo que viene!
HoTTermanMax chapter 1 . Jun 3: ¡Amigo! Gracias por seguir aquí. Y sí, quiero que este sea un gran proyecto, espero que lo que sigue te guste. ¡Us saludo para ti!
Leah05 chapter 1 . Jun 6: Gracias por tus palabras de aliento. Tengo planeado darles una gran historia, espero te agrade lo que sigue. Por otro lado, me alegra mucho saber que lo que veas aquí podrá servirte de inspiración para tus proyectos, que de por sí son bastante buenos, pero siempre se puede hacer una mejora mutua.
Lin Lu Lo Li chapter 1 . Jun 6: Hola. La verdad es que ya tenía las bases de esta historia desde que la anterior concluyó, espero que te emocione lo que viene. Creo que puedes obtener siempre una mayor riqueza cultural explorando más allá de lo que ya conoces, y ahora vamos a hacer un gran mix de culturas y tradiciones. Sobre tus preguntas, será algo más interesante. Fye es efectivamente el de Tsubasa adaptado, la escolta de Eriol será revelada aquí mismo, y sobre la terna que mencionas, todo se va a poner muy loco. ¡Gracias por seguir aquí!
Kawalina chapter 1 . Jun 15: Hola. Te agradezco que te animaras a comentar, y espero se convierta en un hábito. Espero también que me hagas saber si te gusta el camino que tomaremos en esta historia, y trataré de continuar (aunque a un ritmo más relajado) CLC, y sobre los personajes que mencionas, ya lo verás.
Sin más, ¡a la historia!
Capítulo 1.
Poco común reunión.
o
De cómo crecieron y cambiaron.
Una vieja versión de la canción "Sonámbulo" comenzó a reproducirse. Al girar la cabeza, aún con los ojos pesados, comprobó que el reloj marcaba las cinco y cincuenta y cinco de la mañana.
Meilin estiró la mano para evitar que la alarma aumentara la potencia y con eso evitar que alguien más a parte de ella despertara, y somnolienta se sentó sobre la cama. En pocos minutos recogió su cabello en una sencilla cola de caballo, vestida en el mismo pijama tipo hanfu amarillo que acostumbraba, sigilosa abandonó la habitación sin encender la luz. Pasó por el pasillo que comunicaba las habitaciones del apartamento. En la primera no podía escucharse un solo sonido, seguramente Xiao-Lang se había marchado mucho antes, mientras que en la otra podían escucharse los acompasados y bajos ronquidos de Wei, al que procuraban no molestar a semejantes horas de la mañana.
Abrió la puerta de la terraza del apartamento e hizo algunos ejercicios de calentamiento, poniéndose un juego de audífonos inalámbricos.
—Buenos días, Meilin. ¿Qué deseas hacer ahora?
—Quiero la lista de reproducción para ejercicios matutinos.
—Entendido. Hoy tendremos unos agradables veintitrés grados y cielo despejado, el sol saldrá a las seis cincuenta horas. ¿Deseas algo más?
—No, Asiria. Gracias.
Dichas esas palabras, comenzó "Just like this" de Limp Bizkit, la jovencita se plantó ante un hombre de madera, y al primer acorde de guitarra eléctrica, comenzó a aporrearlo con cada extremidad al ritmo de nu-metal de los noventas. Ella no había nacido siquiera para cuando esa canción fue editada, la escuchó alguna vez en su infancia, y aún cuando la banda tenía una gran cantidad de detractores, a ella le gustaba, la sentía muy acorde con su personalidad, en especial en momentos de ira o irónicamente cuando requería concentración.
Entre un montón de canciones a cual más escandalosa o violenta, pasando por "Back To School" de Deftones, "Between Angels and Insects" de Papa Roach, bajando un poco el hype con "Vertigo" de U2, pero subiendo radicalmente la apuesta con "Progenies of the Great Apocalypse" de Dimmu Borgir, los minutos pasaron con celeridad, apenas haciéndola consciente del sudor bajando por sus sienes y la cada vez más evidente claridad del alba. El último asalto al desafortunado hombre de madera se dio entre los acordes de una gloriosa versión sinfónica en vivo de "Oh No" de Bring Me The Horizon.
—Detener reproducción. —Ordenó Meilin cuando los aplausos de la grabación terminaron, quitándose los audífonos.
El sol había salido por completo, y al volverse hacia la doble puerta de la terraza, Wei tomaba el té mientras leía el diario en la pequeña mesa con sombrilla del lugar, frente a él estaba un asiento desocupado con una toalla colgada del respaldo y una taza lista para ella.
—Después de el té y el baño, el desayuno estará listo. —Anticipó el viejo con tono cordial sin despegar los ojos de su lectura.
—Gracias.
—¿Qué tal la escuela?
—Supongo que está bien. No es un gran desafío para alguien de mis capacidades, aunque mi japonés podría ser mejor. —Respondió con su usual y cómica auto sufiencia.
—Estoy seguro que las sesiones que ha tenido con la señorita Daidoji la han ayudado mucho.
La chica asintió y dio un sorbo.
Había sido un año muy agradable. Su regreso a Japón se dio al término de la secundaria, comenzó el bachillerato en Seijyo al igual que todos sus amigos y su primo Xiao-Lang, y por algún motivo que ignoraba, sentía que Tomoeda era realmente su hogar, más incluso que su natal Hong-Kong.
Media hora después, enfundada en el uniforme celeste de su escuela, poniéndose bajo la blusa una camiseta negra que nadie más llevaba, bajó las escaleras del bloque de apartamentos después de despedirse de ese amoroso padre sustituto que la había cuidado desde más de un lustro atrás.
Además de ser más que evidentemente agraciada en lo físico, Meilin resaltaba entre el resto por su personalidad explosiva y alegre, ama absoluta del sarcasmo entre sus allegados y una inesperada actitud pendenciera ante la mínima provocación. Más de uno había sucumbido ante sus encantadores ojos avellana y su peculiar carácter, aunque ninguno con éxito más allá del par de semanas. Era una chica complicada y exigente, aunque también muy amorosa y demostrativa.
El lunes llegó, dándole la oportunidad de reunirse con sus mejores amigos en lo que pintaba para un día de lo más normal.
El cambio de habitación le había caído de extraño a Sonomi. Su única hija, una mañana le pidió una habitación en la planta baja de su mansión, cerca del cobertizo y el jardín, y esa había sido apenas la primera peculiaridad en aparecer desde que Tomoyo cumplió dieciséis. De eso, casi había pasado un año. Primero había puesto algo parecido a un taller de costura avanzado, con montones de máquinas de coser con los que hizo innumerables experimentos textiles que terminaron por colarse en la empresa de su madre, donde rediseñó completamente los uniformes.
Unos meses después, entró al terreno de la edición de video y mezcla de audio a nivel profesional, ¿y cómo no hacerlo? Su niñez había sido dedicada a esas disciplinas y partiendo de ellas se metió de lleno en la informática y a estudiar hardware, y ahora no sólo tenía lo necesario para trabajar para una televisora, sino que era capaz de armar desde cero un equipo de cómputo. Desde luego, no podía compararse con alguien que hubiera estudiado activamente la disciplina, pero era muy competente.
Todo esto lo había hecho sin descuidar sus estudios, y claro, sus grandes pasiones: el canto y su prima. Y esa mañana, al ritmo de una nutrida mezcla de j-pop, k-pop, y música electrónica europea, miraba las tendencias de la temporada primavera verano en curso en el enorme monitor de su habitación. Aún cuando no hubo incidentes mágicos dignos de mención en el último par de años, Tomoyo no perdió la oportunidad de diseñar y hacer modelar ropa para Sakura y Li, incluso algún accesorio para Kurogane o Kero.
Se estiró perezosa al ver que era hora de tomar el baño y prepararse para la escuela, y su móvil vibró sobre su cama, llamando su atención.
Era un notificación sobre el clima, no un mensaje de texto como pensó en un principio, y es que a últimas fechas, casi a diario recibía un mensaje por las mañanas de su amigo europeo, que por algún motivo terminaba poniéndola de buen humor.
El fondo de pantalla cambió en el monitor, mostrando una fotografía de todo su grupo de amigos. Ahí, con su eterna seriedad, Kurogane miraba hacia la cámara, casi haciendo sentir a la chica que la miraba a ella. Era una sensación extraña la que la embargaba: veía a Kurogane casi a diario, y su rostro venía a su mente cuando recibía las llamadas y los mensajes de Eriol, y viceversa. Tenía la impresión de que estaba jugando un juego peligroso, y eso la hacía sentirse muy bien… siempre fue una chica buena y recatada, y por muchos años se privó a sí misma de buscar el romance y ser el centro de atención, y una descarga de adrenalina se apoderaba de ella al pensar en cualquiera de los dos muchachos… ambos parecían tener mucho que ofrecer.
Pensaba en eso mientras dejaba caer el pijama antes de entrar a la ducha, y sin ropa se miró en el espejo de piso a techo del cuarto de baño, levantando el mentón orgullosa, reconociéndose como la jovencita hermosa e inteligente que era, ahora dueña de un encanto superior producto de la pubertad que había estilizado y dotado muy favorablemente su figura, llenándola con una nueva determinación.
Gracias a Sakura lo supo: ella era una Amamiya, era prácticamente realeza.
Merecía todo, e iría por todo.
Tenía sólo un año para decidirse. Eso lo acomplejaba sobremanera, y pensaba en todas las implicaciones mientras que Wu Xing partía el aire con un silbido a cada movimiento de manos de su dueño. Faltaban unos minutos para que el dojo abriera sus puertas a las cinco como era usual, tiempo que Xiao-Lang aprovechaba para hacer formas y pensar, vestido en un quipao verde olivo con motivos dorados.
De alguna manera, gracias a Sakura comenzaba a ganar terreno en su mente que era demasiado joven como para cargar con asuntos tan grandes o importantes como el liderazgo de su dinastía, porque no sólo era ostentar su alcurnia y demostrar a todo el mundo mágico su poder… era administrar, procurar el bienestar de su familia y velar por los intereses de todas las personas que dependían de la familia Li, de forma directa o indirecta, en lo mágico y en lo mundano.
¿Qué quería él del futuro? Cuando era pequeño, al ver a sus padres, no podía pensar en otra cosa que no fuera ser como cualquiera de ellos, una figura seria e impertérrita capaz de resolver todos los problemas que le pusieran enfrente, y de hecho, mucha de su personalidad actual había nacido en esos pensamientos. Era una idea atractiva: la importancia, la posibilidad de dar más al mundo.
Por otro lado…
Al conocer a la que para él era la niña más bonita, buena y poderosa del mundo, esa expectativa cambió. Después de siete años de caminar de su mano, con sus ausencias y todo lo que ello implica, y por supuesto, su gesta en el siglo XVIII, su forma de percibir el futuro era muy diferente. No hubiera sido necesario expresar qué tipo de sentimientos había entre ellos, eran aplastantes, incluso los que no los conocían lo sentían, y eso se reforzaba al verlos finalmente andar por la calle de la mano sin penas, o viéndolos compartir las miradas de complicidad que hacían que Tomoyo se derritiera y que Kurogane y Meilin giraran los ojos.
¿Era válida la otra opción para él, lo que sería el exilio vitalicio en Tomoeda, concluir estudios normales, fundar una familia, conseguir un empleo y dedicarse a los problemas y placeres simples de la vida?
Se detuvo después de terminar un elaborado kata que Kurogane le había enseñado, y luego de dar una inspiración profunda, juntó las manos frente a su pecho, haciendo desaparecer a Wu Xing.
Fuera de la zona de entrenamiento, Kurogane hizo un asentimiento aprobatorio, y se puso de pie. indicando sin palabras que su rutina había sido satisfactoria y ambos fueron a las puertas del pequeño local donde desde algunos meses atrás enseñaban lo que tenían.
La veintena de personas que entró saludó efusivamente a sensei Ou y a shifu Li, mientras se repartían para la lección de esa mañana. El gaijin había encontrado en la enseñanza de sus artes marciales una inesperada fuente de satisfacción, aunque todo era informal, puesto que a diferencia de Kurogane, él mismo no se consideraba un maestro, pero contrarrestando ese pensamiento estaba la idea de que el conocimiento debe compartirse a todo aquel que quiera obtenerlo.
La primera hora la pasarían en lecciones que de unos meses al presente se habían vuelto usuales, y un poco más tarde tendrían un maestro certificado para una exhibición. Luego sería hora de ir a la escuela. Todo marchaba bien.
Tan bien, que cada vez ganaba más terreno en la mente de Li dedicarse a esa vida sencilla y feliz, al lado de su amada y aquellos que se habían convertido en su nueva familia.
El área de entrenamiento del dojo estaba rodeado por todos los improvisados estudiantes y curiosos que cupieron, y expectantes se mantenían sentados alrededor de la duela de combates, donde había tres hombres de pie.
Xiao-Lang era uno de ellos, y mantenía un gesto solemne mientras veía a los contendientes, ambos vestidos con el atuendo propio de la práctica de kendo, sosteniendo sendos bokken, con los rostros cubiertos por máscaras de protección propios de la disciplina.
Kurogane era el representante local, uno podía ubicarlo por el solo hecho de que superaba a su oponente por casi treinta centímetros de estatura, sin embargo, sabía que no debía subestimarlo sólo por eso: el hombre ante él era uno de los exponentes más importantes del país y no perdería el duelo de exhibición sólo por confiarse de su poco común altura.
—¡Hajime! —Exclamó Li, retrocediendo.
Las espadas de madera comenzaron a moverse y a chocar entre ellas vertiginosamente, haciendo resonar eco en toda la sala. Cada uno de los espectadores, incluso Xiao-Lang que fungía como réferi veía a los espadachines con asombro, eran rápidos, de estilo depurado y preciso, lo que se traducía en un combate que casi parecía una muy bien ensayada coreografía.
El invitado retrocedió un paso, lo que Kurogane interpretó como cansancio luego de tan brutal diálogo de espadas, y aprovechando su mayor movilidad y rapidez, se apresuró a tratar de dar una estocada en el vientre parcialmente descubierto de su rival.
—¡Men! ¡Ippon! —Anunció en un grito Li, deteniendo el asalto.
Debajo de la máscara, Kurogane miraba sin creerlo la punta de la espada del otro maestro, que había golpeado con firmeza su frente, algo que en el campo de batalla habría sido una muerte segura e inmediata.
Volvieron a la posición inicial para una segunda ronda.
—¡Hajime!
Fue esta vez Kurogane quien reculó un paso. No volvería a cometer el error de pensar que su juventud o su fuerza iban a ser determinantes en el duelo, si bien el otro maestro era un hombre ya entrado en su madurez, comprobó que tenía los reflejos de un gato y una fuerza que no había visto en alguien de su edad antes. Se concentró muchísimo en el movimiento de sus manos e incluso en la forma en la que movía los pies, así como en su desplazamiento… podía reconocer perfectamente la forma de combatir de alguien que ha estado en medio de una batalla real, y no sólo en prácticas de dojo: ese hombre era un guerrero auténtico.
—¡Tare! ¡Ippon! —Esta vez, el anuncio daba el punto a Kurogane que había conseguido una estocada limpia al pecho de su contendiente.
Ambos hombres, ahora mucho más motivados, volvieron al centro de la pista para el punto decisivo. Cuando Li dio la orden, no hubo un ataque por parte de ninguno. Los esgrimistas comenzaron a caminar en círculos, tratando de sacar en claro algo de la estrategia del otro, ambos misteriosos y cautos… el ambiente era simplemente electrizante, incluso Li parecía contener la respiración.
Ante la sorpresa de todos, fue el maestro invitado quien inició el combate echando a correr hacia Ou, dando un pequeño salto y girando sobre su eje. La sorpresa hizo que el samurai abriera los ojos tanto como le fue posible logrando contener el ataque, pero completamente estupefacto al ver que el bokken había recibido tres golpes simultáneamente en distintas partes de la hoja. Nunca antes vio una técnica así, aunque no fue el único sorprendido, el otro maestro pareció dudar un poco al notar que su espada no tocó el cuerpo de su oponente, al parecer hasta ese momento nadie había superado su técnica, era evidente que Ou era algo más que un chico talentoso.
"Entonces quiere jugar así", pensó Kurogane, pasando su propia espada por arriba de su cabeza. Él también sabía un par de trucos que otros espadachines no, y al fin tenía a un digno oponente a quién enseñárselos. Todos miraron desconcertados al Samurái dar el golpe al aire, siendo que estaba muy lejos de su contrincante, pero la sorpresa se volvió exclamación cuando todos los presentes sintieron un tirón que los empujaba al centro de la duela, y que se concentró en su oponente, obligándolo a dar un paso al frente, rompiendo momentáneamente su guardia.
La distracción no duró mucho, pronto las hojas de madera volvían a encontrarse, resonando cada vez más rápidamente, haciendo que más de uno entre los espectadores se mordiera las uñas, preparándose para un resultado.
El visitante pasó de largo al local, tiempo que éste aprovechó para lanzar un feroz mandoble contra su cuello, listo para concluir el combate.
—¡Men! ¡Shobu Ari! —Al momento en que Li pronunció esas palabras, ambos espadachines se quedaron estáticos en la posición que estaban.
Al principio, dio la impresión de que Kurogane tenía la victoria, su hoja se quedó a milímetros del cuello de su oponente. Sin embargo, fue el sable de dicho oponente el que, después de girar en la mano de su dueño, había impactado la mejilla izquierda de la máscara del samurái, arrebatándole definitivamente el asalto y el duelo.
Los contendientes relajaron la postura, mirándose frente a frente y haciéndose una respetuosa reverencia, reconociendo mutuamente su talento, mientras que los espectadores se ponían de pie y daban una fuerte ovación luego de tan memorable espectáculo, y luego se retiraron las máscaras.
—¿Qué edad tiene, señor Ou? —Preguntó aquel hombre delgado, de estatura media y gesto afable que acababa de ganar la contienda.
—Diecinueve.
—Es increíble que tenga tanto talento y experiencia para su edad, ¿en qué escuela estudió?
—Me entrenó mi padre.
—¿Él aún vive? —Kurogane negó con la cabeza. —Ya veo. Eso no importa, donde quiera que esté no debe caber en sí mismo de orgullo, es un digno heredero de nuestras tradiciones. Cuando usted llegue a mi edad, será una leyenda.
—Muchas gracias. —Dijo Kurogane haciendo una nueva reverencia, sin poder ocultar del todo su emoción—. Significa mucho para mí que alguien como usted lo diga.
El joven samurai, nada más ponerse al día con la actualidad a su llegada al siglo XXI escuchó el nombre de tan importante representante del camino de la espada, y no pudo creer cuando aceptó su invitación.
A las espaldas de aquel hombre, que por lo demás pasaba completamente desapercibido, se acercó un grupo de adolescentes, una chica y un niño se habían presentado como los hijos del curioso espadachín aquel y ahora lo ayudaban a cargar su equipo.
—Pues me encargaré de dar una recomendación en Niten Ichi Ryu para que lo evalúen y le den una licencia a su dojo. Si es que desea continuar con estudios universitarios, cosa que yo le recomiendo, veremos que sea becado y pueda hacer crecer este lugar. Me ha dado un duelo como no he tenido en años, ojalá podamos repetirlo. —Dijo con una sonrisa sincera, y luego hizo una reverencia de despedida que fue imitada por el séquito de jovenzuelos a sus espaldas— Le auguro un gran provenir, señor Ou, ¿quién sabe? podríamos luchar juntos en el futuro (1).
—Muchas gracias, Profesor Suzumiya (R).
NdeA1: Niten Ichi Ryu es una de las príncipales escuelas de Kendo a nivel mundial, se dice que fue fundada por el mismo Musashi Miyamoto.
Sólo unos minutos después, el lugar estaba vacío, y para los instructores era hora de prepararse para la escuela.
Desde pequeña, Sakura había sentido especial predilección por la música de piano y órgano. Su padre tenía una importante colección de música y su hermano lo tocaba con modesta habilidad, aunque ella misma no fue más allá de una lección, la vez que gracias a Eriol interpretó una melodía como regalo para sus cartas.
Y a unas cuadras de llegar a casa luego de correr unos kilómetros como se había vuelto su rutina, dejó la carrera para comenzar a caminar y recomponer la respiración, concentrándose en los acordes del Opus 37 de Kurt Atterberg para piano, mientras sentía la vibración en su cangurera, que sin lugar a dudas correspondía a los ronquidos de su guardián, que si bien la acompañaba cada día, siempre terminaba dormido.
Entró a su casa, donde el aroma dulce del desayuno ya invadía el ambiente, y alcanzó a su padre, afanoso en los últimos preparativos de dicho desayuno. Se saludaron efusivamente, y ella repitió el saludo para la foto de su madre, y ayudó luego a poner la mesa para los dos.
—Aún no te acostumbras, ¿verdad? —Preguntó la jovencita a ver a su padre guardar el tercer plato que estaba por servir a la mesa.
—Y eso que tu hermano tiene más de un año lejos de esta casa.
—A mí también me pasa. —Sakura comenzó a desayunar—. Es extraño no escuchar sus reclamos, que me llame monstruo o las bromas bobas que me hacía todo el tiempo. Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
—Sí, incluso su silencio era de un tipo especial, nunca fue muy parlanchín, pero su compañía era grata. No puedo esperar a las vacaciones para volver a verlo… —el gesto de Fujitaka se oscureció un poco con una nostalgia muy rara en un hombre tan jovial, su hija notó como eso hizo más evidentes sus arrugas y las canas que lenta, pero decididamente comenzaban a ganar terreno en su cabellera—. Y no sé por qué tengo la impresión de que pronto te extrañaré a ti de la misma manera.
—Claro que no… apenas tengo diecisiete, papá, ¿no crees que estás exagerando un poco?
—Bueno, ya eres mayor que tu madre cuando se casó conmigo, y Li parece ir muy en serio.
—¡Papá! —Reclamó ella, casi ahogándose con el bocado y poniéndose muy roja.
—Lo sé, lo sé, sólo te estoy molestando. ¿Ya pensaste qué vas a estudiar?
—Pues ahora que lo mencionas, creo que aún no lo tengo muy claro. —La chica puso una sonrisa tonta luego de decir esas palabras—. Tal vez arqueología como tú, o administración, o incluso docencia, para enseñar atletismo o deportes.
—Si encuentras un vínculo coherente entre esas disciplinas, mereces estudiar todas. —Rió él ante el absoluto desatino de su hija—. Ya en serio, creo que es un buen momento para que plantees qué es lo que quieres ser… incluso si no quisieras estudiar la universidad, o si quieres tomar una ruta alternativa, sabes que te apoyaré, ¿verdad?
—Sí, pero la verdad es que sí quisiera estudiar algo… todos mis amigos están haciendo cosas importantes con sus vidas, Tomoyo y Meilin tienen bien claro que quieren hacer carreras comerciales, el señor Kurogane va a formalizar su Dojo apenas termine el bachillerato, y Xiao-Lang tiene que estudiar administración para hacerse cargo de los negocios de su familia cuando llegue el momento… a veces me pregunto cómo es que encajo yo con personas tan importantes.
—Creo que no percibes que de hecho, es por ti que tantas personas importantes están juntas. Eres igual que tu madre, sólo que aún no te has dado cuenta. Soy un hombre muy afortunado por la familia que me tocó.
Si bien la familia Kinomoto era afectuosa y amable no sólo entre ellos mismos, sino con todo quien tenía el gusto de relacionarse con ellos, no eran de mucho contacto físico al igual que la gran mayoría de los nipones. La menor de la familia, sin embargo, sintió el impulso de ponerse de pie, y así lo hizo, rodeo la mesa y abrazó a su padre por la espalda. De alguna manera lo sentía apesadumbrado, y esperaba con esa pequeña acción devolverle algo de su común vitalidad.
—Touya y yo siempre vamos a estar contigo, aún si no vivimos bajo el mismo techo. Nunca vas a estar solo.
Fujitaka correspondió a la muestra de afecto aferrándose al brazo de su hija, y se quedaron así por unos minutos.
—Bien, desayuna rápido y báñate, o llegarás tarde a la escuela y yo al trabajo.
La jovencita obedeció, y unos minutos después, en el reluciente celeste del uniforme comenzó a hacer camino a la escuela.
A sólo minutos de las siete de la mañana, a sólo metros del Instituto Seijyo, Sakura y Tomoyo son alcanzadas por Meilin, que enérgica se cuelga del cuello de ambas por la espalda a modo de saludo. Xiao-Lang junto con Kurogane aparecieron en una esquina, en una situación muy atípica en la cual el Samurai de otro tiempo contaba los detalles de su duelo de esa mañana, más parlanchín de lo usual.
En una mañana de verano, entre árboles cargados de frutos que lanzaban un torrencial de hojas, bajo un cielo con pocas nubes y cuyo perezoso sol bañaba con su ambarina luz los suburbios de la capital nipona, un amanecer como cualquier otro, de cara a un futuro prometedor y brillante. La antesala perfecta para el anuncio de la condena que ninguno de ellos sabía que habría de llegar.
Sakura y Xiao-Lang fueron los primeros en notarlo deteniéndose repentinamente, lo que hizo dudar al resto de su séquito. Tomoyo, al ser la de mayor experiencia leyendo las actitudes de su prima y mejor amiga, fue quien hizo la pregunta obligada:
—¿Sucede algo, Sakura?
—¿Ya notaste que no hay nadie más que nosotros en la calle? —Preguntó la maestra de cartas mientras hacía un barrido visual.
—Se siente algo familiar en el ambiente… —Agregó Li, secundando a Sakura— esto sólo podría ser…
—¡Es la presencia del Mago Clow! —Exclamó en un grito Cerberus, saliendo de la mochila de Sakura, pegándole un susto de muerte a su dueña.
—¡No hay necesidad de gritar, peluche! —Reprendió Meilin.
—Pero… ¿cómo…? Eriol jamás avisó que vendría… —Comenzó a decir Tomoyo, ante el gesto de fastidio de Kurogane.
En la esquina más cercana, un muchacho delgado y completamente vestido de negro se acomodaba unos espejuelos de gota redonda. Sus facciones eran más angulosas de lo que sus amigos recordaban, su voz más profunda, y su cabello liso y ahora más largo caía con cierto descuido en los flancos de su rostro. Sobre su hombro izquierdo Spinel Sun meneaba su cola espiral sonriendo sosegadamente mientras miraba a la concurrencia, y a sus espaldas estaba un par de mujeres, siendo la primera una vieja conocida de todos: Rubi Moon en su alter ego Nakuru Akizuki, y una joven adulta castaña desconocida.
—Lamento mucho esta aparición tan sorpresiva, pero no quería que se sintieran presionados mientras llegaba el día en que tuviera que pedir su ayuda.
—¡Eriol! ¡Qué gusto…! ¿Todo está bien…? Te ves… diferente. —Advirtió la maestra de cartas, incapaz de anteponer la alegría de ver a su viejo amigo a la extrañeza de la situación.
—Gracias por la preocupación, Sakura, una crisis de la edad, supongo. Descuida, estaré bien… pero tenemos un problema… uno muy serio, voy a necesitar que vengan conmigo, y tendrá que ser justo ahora.
—¿Ahora... ? —Cuestionó Xiao-Lang, desconcertado.
—Sí. Tomoyo, la señorita Li y el señor Ou deberían irse, esto es importante y entre menos personas estén involucradas, mejor. Es un tema que sería mejor que sólo envolviera a miembros de familias mágicas.
—Creo que yo me quedaré con Sakura… —intervino Tomoyo despreocupada mientras hurgaba en su bolso por su cámara, sabiendo que estaba a punto de ser parte de una nueva aventura— Después de todo, soy un miembro de su familia aún cuando no puedo usar magia.
—¡Lo mismo yo! —Exclamó Meilin, haciendo un puchero— ¡Soy una Li también! ¡Quiero saber de qué se trata todo esto!
—Aún cuando no tengo que darle explicaciones, soy hijo de una kekkai, y soy un dotado. —Explicó Kurogane, haciendo levantar las cejas a todos los que entendieron el término, Li el primero.
—¿Qué es un "dotado"? —Preguntó Sakura con inocencia.
—Es un portador de cualquier tipo de poder sobrehumano, como magia o divinidad pero que no lo utiliza por voluntad propia. —Atendió Li a las dudas de su novia.
—Qué interesantes se están poniendo las cosas. —Dijo soñadora la única invitada en la discusión, haciendo notar a la concurrencia que estaba ahí—. Me recuerdan mis años de estudiante.
—Ah, claro, lo había olvidado, ella es la agente Atsuko Kagari, será quien hará todas las gestiones para sacarlos del país.
Las palabras de Eriol no hicieron más que confundir a todos aún más. ¿Qué estaba pasando? Era de por sí bastante raro pensar en que Eriol los hubiera buscado de forma tan inesperada, que les pidiera ayuda para una actividad aún sin definir, y se ponía peor en tanto que hablaban de salir del país. Al menos Sakura estaba entre el susto y el mareo.
—¡Pe-pero yo no puedo salir del país! ¡Tengo que pedir permiso sólo para no ir a la escuela, a la que seguramente ya voy tarde! Si tan sólo me dejaran hablarle a papá…
Al momento que la jovencita sacó su teléfono del bolsillo, la policía lo apuntó con un trozo de madera estilizado, asustándolos a todos.
—Baje la varita, agente, eso no será necesario. —Dijo Eriol conciliador, y luego se dirigió a Sakura— Descuida, contactaremos a tu padre, pero les pido a todos que no usen sus teléfonos, en especial si son marca Alruwh o tienen instalado el asistente Asiria, les prometo que les explicaré todo. Sé que ya he abusado mucho y te he dado muchas sorpresas en un sólo día, pero, ¿crees que podrías recibirnos en tu casa hoy, Sakura?
La jovencita parpadeó confundida ante semejante petición.
Capítulo 1.
Fin.
Pues superada la nostalgia de ver cómo estaban nuestros personajes favoritos, arrancamos con la trama.
Cómo nota aclaratoria, creo que todos podemos pensar en las versiones de Tsubasa para la gran mayoría de ellos, ubicándolos en sus edades y eso, pero me tomé una licencia especial con Eriol, la cual les comparto: lo imagino muy parecido al personaje "V" de Devil May Cry V, tanto en apariencia física como en actitud, aunque con espejuelos. Conózcanlo si no lo han hecho y cuéntenme qué opinan.
Renuncia por uso de medios:
Sakura Kinomoto, Xiao-Lang Li y otros personajes, terminología y contexto de Card Captor Sakura pertenecen a CLAMP (Manga) y Madhouse (Animé), 1996, 1998, 2000, 2017, 2018.
Kurogane Ou, Fye D. Flowright y otros personajes, terminología y contexto de Tsubasa Reservoir Chronicles y Tsubasa Chronicles pertenecen a CLAMP (Manga), Bee Train y Production IG (Animé), 2003, 2005, 2006.
Chii y otros personajes, terminología y contexto de Chobits pertenecen a CLAMP (Manga) y Madhouse (Animé), 2002.
Atsuko "Akko" Kagari y otros personajes, terminología y contexto de Little Witch Academia pertenecen a Trigger y Netflix (Animé), 2013, 2017.
Harry Potter y otros personajes, terminología y contexto de Harry Potter pertenecen a J. K Rowling y Bloomsbury Publishing (Libros) y Warner Bros (Películas), 1997-.
Canciones:
Santo And Jhonny, "Sonámbulo", Santo And Jhonny, 1959.
Limp Bizkit, "Just like this", Significant Other, 1999.
Deftones, "Back To School", White Pony, 2000.
Papa Roach, "Between Angels and Insects", Infest, 2000.
U2, "Vertigo", How to Dismantle an Atomic Bomb, 2004.
Dimmu Borgir, "Progenies of the Great Apocalypse", Forces of the Northern Night, 2017.
Bring Me The Horizon, "Oh No", Live at the Royal Albert Hall, 2016.
Kurt Atterberg, "Opus 37 ", Dominio público, 1919.
(R) Referencia: De la saga iniciada en Sueño Recurrente, del fandom de "Haruhi Suzumiya Series".
