Retroalimentación.

Leah05 chapter 1 . Jun 21: Hola. Ante todo, creo que una parte importantísima de una narrativa es el contexto, Han pasado unos años desde que dejamos de ver a nuestros personajes, así que creí importante recuperarlos. Tomoyo es un personaje muy importante y poco explotado, y estoy tratando de darle un toque diferente. Espero te guste hacia donde va todo esto. ¡Nos leemos!

Claudia86 chapter 2 . Jun 22: ¡Gracias por tus palabras! Espero te guste lo que viene.

AZULMITLA chapter 2 . Jun 22: Tus suposiciones están bien fundamentadas, pero como siempre, hay algo más que ver en el fondo. Tomoyo, desde su muy personal perspectiva, merece ser tratada como una princesa, y yo sólo digo: ¿por qué no? Además, no podría darles un mejor escenario a dos personajes de por sí dominantes para una confrontación que más que una carrera de fuerza, será de resistencia.

HoTTermanMax chapter 2 . Jun 25: ¡Mi súper amigo! Como siempre, me siento honrado de que me acompañes en esta aventura. El cameo de Kyon y compañía era un placer culposo del que no me podía privar, y es siempre gratificante ver que hay alguien que logra ver la relación. Sobre la pregunta, la verdad es que no lo sé aún, pero como es la costumbre sólo diré que no dejes de ver las estrellas. ¡Gracias como siempre!

Reader2109otp chapter 2 . Jun 25: Una vez más, era uno de los tuyos el comentario que quería leer. Descuida, estoy seguro que la vida te tiene preparado a tu propio caballero sin caballo / espadachín que logre describirte como él lo hace con ella. Y sí. Tenía que sacar de mi sistema la necesidad de dar aunque fuera una pista sobre lo que fue de aquella ahora lejana Brigada SOS, me alegra mucho el corazón saber que hubo quien pudo ver ese guiño y que lo disfrutara tanto. La familia de Sakura no fue muy retratada en el pasado, es su turno de dejarnos ver un poco más de su interacción, y pensé que sería una buena oportunidad para enseñarnos algo de la cotidianidad misma de nuestros personajes favoritos. Y vas a tener que acostumbrarte aún más a la convivencia de nuestros protagonistas, tengo mucho fanservice que dar. ¡Gracias por tus palabras inspiradoras!

Mia chapter 2 . Jun 28: Gracias por tus comentarios, me dan mucho aliento. Mencionas una palabra clave: proyectos. Los creyentes tienen un dicho que a mí me encanta: "Si quieres hacer reír a dios, cuéntale tus planes". Tomoyo, Eriol y Kurogane nos darán un gran hilo argumental, hay mucho que ver ahí, espero te guste lo que tengo planeado para todos ellos. Poco a poco vamos a irnos introduciendo en el crossover, espero que el desarrollo esté a la altura de tus expectativas. ¿Verdad que a Eriol le va ese look? ¡Te regreso el abrazo!

Lin Lu Lo Li chapter 2 . Jul 1: ¡Un saludo! Siento que la que merecería el título de Femme Fatale sería Tomoyo más que Meilin, y sí, no está siendo petulante, sólo selectiva, pues se lo merece. Eso de Eriol hippie me hace sonreír cada que lo pienso. Sobre Li, es cierto. Con sinceridad siento que es uno de los personajes que más debe crecer, tuvo una infancia complicada y su adolescencia misma lo está siendo. Sakura es dulzura por sí misma, pero tendrá también mucho que crecer. ¡Espero que te guste lo que viene!

Sin más, los dejo con el capítulo. ¡Disfrútenlo y no dejen de opinar!


Capítulo 2.

Las Doncellas Amamiya.

o

De cómo todos parecen saber un poco más de lo que aparentan.

Las tardes del verano londinense eran algo completamente irrelevante para los trabajadores del Ministerio de Magia, y esto era por la instalación misma de la oficina: sellada bajo tierra, al menos esa era la impresión que daba, aunque incluso quienes llevaban toda la vida trabajando ahí ignoraban su verdadera ubicación.
Era un día particularmente tranquilo, pero era una calma tensa, como la que se tiene justo antes de una tormenta, y aún cuando normalmente no hacía caso a premoniciones o corazonadas dado lo imprecisas que podían resultar, el jefe de Aurores Potter no podía evitar caminar con cierto recelo entre los escritorios repletos de magos y brujas en labores burocráticas que apenas si reparaban en su presencia y la de sus acompañantes.

—¿No crees que sería importante solicitar ayuda de otros grupos? —Las palabras de Hermione, al frente del grupo, lo molestaban. No por otra cosa, sino porque la ministra era una de esas personas que la mayor parte del tiempo tenía la razón.
—La verdad es que preferiría que sólo magos y brujas tratáramos con este tema. Hay otro hechicero de proyección además de Hiiragizawa en camino hacia aquí desde Asia, debería bastarnos con eso.
—No tenemos la certeza de que sea suficiente, Harry… hay decenas de grupos que podrían ayudarnos con sus conocimientos, sin tomar en cuenta que si reciben una mejor oferta que la nuestra podrían sacar ventaja de lo poco que saben del mundo mágico.
—Deberías escucharla. —Dijo el pelirrojo barbado detrás de ellos, comerciante, que dada la situación se había convertido en Auror honorario— Yo he llegado a la edad que tengo sólo porque en algún punto la dejé tomar las riendas de mi vida.
—Ron… —reprendió la mujer a su esposo— pero es verdad.

El hombre dio un profundo suspiro.

—De acuerdo, ¿cuáles grupos tienes en mente?

Hermione extendió un pergamino ante ella que flotó a su paso, permitiéndole leerlo.

—La Orden de los Asesinos ha colaborado con hechiceros desde su fundación en el antiguo Egipto.
—Y luego tendríamos a los Templarios también en nuestra contra, olvídalo.
—¿Qué me dices de la Fundación SCP?
—¿Es en serio? ¿Alguien que se preocupa de la ética tanto como tú recurriendo a esos lunáticos esotéricos que experimentan con personas?
—¿Outer heaven?
—Sería lo mismo que informar al MI6 o a la CIA. No quieres tratar con militares o policías muggles, y menos con unos sin nacionalidad, pelearán con nuestra bandera, pero por sus propios intereses.
—La Coalición Global Oculta incluso tiene magos entre sus filas.
—No quiero a un grupo de magos locos con permiso para matar por Inglaterra, o en ningún otro lugar.
—¿Qué tal la Brigada SOS?
—Si no quiero a magos, mucho menos quiero a una divinidad loca suelta por ahí. ¿Sabías que esa mujer y su esposo muggle sometieron a un arcángel y a un demonio con sus solas manos? Eso de verdad da miedo. Además, los extraterrestres me inquietan mucho.
—De todas las opciones citadas es la más razonable, sus métodos podrían ser cuestionables, pero su ética y motivaciones siempre han sido intachables.

La puerta de la oficina del Ministro, o sea Hermione, se abrió anticipando la entrada del trío.

—No lo sé… debemos discutirlo con más calma en otro momento… —Dijo Harry, apesadumbrado.

Un pequeño pergamino apareció sobre el escritorio, la mujer se sentó en su silla y leyó el mensaje que recién aparecía en él.

—Los niños ya están en la madriguera. Al parecer están bastante felices por las vacaciones adelantadas con los abuelos, y tu hijo llevó a un invitado.

Harry negó con la cabeza mientras sonreía con resignación.

—Voy a empezar a cobrarle a Malfoy por cuidar a su hijo. Y hablando de él, ¿ya respondió a la invitación que le hicimos?
—Aún no. —Contestó Hermione—. Es un mago poderoso y un gran alquimista y curandero, nos sería de gran ayuda.
—Claro, si te gusta tener mortífagos entre tus filas. —Dijo con acritud Ron.
—Ex mortífago. —puntualizó ella— Han pasado más de veinte años, Ronald, ¿quieres superarlo de una vez?

El pelirrojo hizo un mohín. Mientras tanto, el hombre de los espejuelos volvió a ensombrecer su gesto.

—Tenía que ser justo ahora. Siempre que a un muggle se le ocurre una estupidez tenemos que ir nosotros a corregirlo, mientras que a ellos si siquiera les importa el peligro en que ponen a los demás.
—¿No crees que eso justamente es parte del problema, Harry? —Preguntó dubitativa la mujer.
—¿Qué quieres decir?
—El pensar en los no magos como en una especie aparte, pensar que son discapacitados o simplemente estúpidos, ciudadanos de segunda categoría y que los tratamos así desde que usamos el apelativo "muggles" para ellos… te recuerdo que las principales guerras mágicas del siglo pasado partieron de esa idea. Quizás desde tu óptica sólo pretendes protegerlos de sí mismos, pero ese tipo de pensamiento es el mismo que, llevado al extremo, era profesado por Grindelwald y Voldemort.

Harry puso cara de ofendido, pero no respondió al planteamiento. Por eso le molestaba Hermione, su exceso de análisis lo hacían ver conclusiones que no le gustaban… pero que no podía negar que llevaban siempre algo de verdad.


Faltaba un cuarto para las ocho de la mañana. Sakura había cedido el paso a toda la concurrencia sin poder evitar un sentimiento de recelo al ver su sala de estar tan llena y sin saber qué hacer. Como pudieron, la mayoría tomaron lugar en el sofá y llevaban un par de minutos viéndose las caras.

—¿Esta es tu familia? —Preguntó de la nada la Mahonokeisatsu señalando una fotografía de los Kinomoto dispuesta en uno de los muebles. Al estar ligeramente inclinada hacia el mueble en cuestión, los varones del grupo miraron en direcciones diferentes a donde estaba ella.

Atsuko, en la segunda mitad de sus veintes seguramente, resultaba ser muy agradable a la vista, y no parecía tener mayores reparos en usar faldas demasiado cortas y tacones altos tal como era la ocasión y con ello dejar muy poco a la imaginación escudada en las temperaturas de la estación; su cabello liso, largo y castaño junto a sus ojos marrón con tendencia al rojo la hacían dueña de una belleza más bien genérica para una japonesa, pero no por ello menos llamativa.

—Él es mi padre, señorita Kagari. —Dijo Sakura, afable.
—Sólo llámame Akko. —Respondió sonriente la representante de la ley con una actitud que de hecho era muy parecida a la de su anfitriona— ¿Dónde está él?
—Trabajando, en la universidad local.
—De acuerdo. Dame un par de minutos, y cuando volvamos, prepararé el té para todos, ¿de acuerdo?

Y antes de que la maestra de cartas pudiera siquiera formular una pregunta, con un sonido semejante a la detonación de un petardo, Akko desapareció. El día no hacía otra cosa que enrarecer más y más.
No hubo oportunidad de que Sakura cuestionara a cualquiera, al parecer las únicas que encontraban la situación extraña e inquietante eran ella y Tomoyo, y para todos los demás, Xiao-Lang incluído, era un lunes en la mañana como cualquier otro. Sakura trató de ir al encuentro del último mencionado para que le ayudara aunque fuera un poco a resolver todas las dudas que nacían y nacían sin control en su cabeza, pero un nuevo y sorpresivo "petardo" rompió el tenso silencio de la estancia.
Fujitaka, pálido y evidenciando un mareo, apareció tomado de la mano de Akko, sin saco, sin portafolios, y con la camisa arremangada, tal como acostumbraba a dar clases. Sin esperar, Sakura fue a su encuentro para abrazarlo, sintiendo la empatía de quien es secuestrado y descubre que no está solo.
Luego de permitirle tomar aire y que le volviera el color al rostro, Eriol se puso de pie, siendo al parecer quien iniciaría la charla de ese día.

—Señor Kinomoto. —Comenzó el británico, haciendo una reverencia— Lamento haberlo sacado de su trabajo de forma tan intempestiva e irrespetuosa, pero necesito hablar con usted con mucha urgencia.

Fujitaka lo miró y luego a todos los demás, la gran mayoría de ellos conocidos, y aunque ciertamente parecía desconcertado, daba la impresión de que no estaba del todo sorprendido de haber librado la distancia de su trabajo a su casa en un instante.

—Sabía que este día llegaría, pero esperaba que tardara un poco más. —El hombre se anticipó a la intención de Eriol de comenzar la conversación, y se dirigió a su hija y amigos— Chicos, ¿me darían unos minutos para charlar a solas con estas personas? —Sakura obedeció e indicó a todos con gestos que la siguieran escaleras arriba, quedándose sólo en la planta baja su padre, Akko, Eriol y sus guardianes— Tú también deberías subir. —Dijo con una extraña melancolía el hombre dirigiéndose a Cerberus, que fingía muy convincentemente ser un muñeco de felpa. De hecho, su ilusión se rompía por culpa de Spinel Sun, que sin ningún tipo de pudor sacudía la cola y las alas mientras se sentaba en la mesa.

El guardián se mantuvo en papel por unos segundos más, pero se rindió al final, sintiéndose extrañamente incómodo al comenzar a flotar hasta su dueña. De alguna manera le guardaba cierto aprecio al hombre aquel con el que jamás había cruzado palabra.
Cuando se escuchó la puerta del cuarto de Sakura cerrarse, los restantes tomaron asiento en el comedor de la casa, Akko hizo un suave movimiento de varita y tazas de té caliente aparecieron ante todos los comensales.

—¿Aurores? —Preguntó Fujitaka, aparentemente sabiendo más de lo que aparentaba sobre el mundo mágico.
—Sólo ella, —Puntualizó Eriol, señalando con la palma extendida a Akko— yo soy un amigo de su hija.
—Ah, sí, de la primaria, ¿verdad? —Esperó a que Eriol respondiera con un asentimiento— ¿Sakura está en problemas?
—No. nada de eso…


—¿Estoy en problemas? —Preguntó Sakura prácticamente a cualquiera que tuviera la mínima idea de lo que fuera que pasaba, pero nadie se atrevía a responderle.
—No te preocupes, no creo que sea eso, pero aún si lo es, no me separaré de ti. —Dijo Li, mientras tomaba su mano— Que Hiiragizawa llegara de improviso no es lo que me resulta raro, pero… ¿una Mahonokeisatsu?
—Es increíble que sigan existiendo en esta época, con lo oculta que está la magia pensé que los hechiceros eran una especie en peligro de extinción. —Agregó Kurogane, recargado en una pared con los brazos cruzados.
—¿Que es una Maho… lo que sea que hayas dicho? —Cuestionó Tomoyo, en una actitud semejante a la de su prima.
—Es algo así como la policía, cada ministerio, departamento, concilio o secretaría mágica de cada país tiene una corporación de este tipo, los Mahonokeisatsu son los representantes del Estado Imperial Japonés de Asuntos Mágicos. El Ministerio británico de Magia tiene Aurores, el Concilio Chino de Artes Mágicas tiene a los Dai-Li, y así. —Fue Meilin quien dio esa respuesta. Aún sin ser usuaria de magia, su familia estaba siempre metida en esos asuntos, ella pertenecía a las tres cuartas partes del Clan Li en esa condición— ¿No tendrá que ver con la edad de Sakura?
—¿Mi edad?

La puerta de la habitación sonó un par de veces, en lo que Sakura reconoció como la costumbre de su padre, y la puerta se abrió mostrándolo sólo a él. Seguía con ese extraño gesto de melancolía en el rostro.

—Pensarán que juego con ustedes, pero ¿ahora podrían darme unos minutos con Sakura? Por cierto, Tomoyo, la señorita Kagari te acompañará a tu casa, al parecer también quieren hablar con Sonomi.

Tomoyo tomó las manos de Sakura, y las soltó lentamente mientras salía de la habitación, seguida del resto de los invitados.


Tomoyo sentía un extraño vacío en el estómago por la forma tan curiosa en la que los hechos de ese día caminaban. Al llegar a la planta baja de la casa, Eriol se puso de pie como impulsado por un resorte, llamándola por su nombre.

—¿Quieres acompañar a Sakura? —Preguntó el inglés, pareciendo un poco temeroso por la posible respuesta.
—Por supuesto. Es mi mejor amiga.
—Bueno, eso es todo lo que necesitábamos saber, podríamos hacerlo en este momento, pero sería bueno hablar con tu madre primero. Por supuesto, yo te acompañaré… —Comenzó a caminar hacia ella, al parecer dispuesto a poner una mano sobre su hombro.

Pero no la alcanzó. Los casi doscientos centímetros de Kurogane, brazos cruzados sobre el pecho, se interpusieron en su camino.

—Sin importar a donde vaya Tomoyo, soy yo quien debe ir con ella.
—No creo que esa sea una elección que le corresponda a usted, Ou. —Dijo Eriol, desafiante.
—Tiene toda la razón, no me corresponde a mí, corresponde a mi linaje. Desde antes de que cualquier versión de usted naciera hay un compromiso inquebrantable entre la sangre Ou y la Amamiya.
—Sakura también es una Amamiya.
—Ella no me necesita, ya tiene quién la cuide.

La tensión del momento podía cortarse con un cuchillo, mientras ambos muchachos se miraban hostilmente ante el desconcierto de la mayoría, salvo por Meilin que se ponía las manos sobre la boca, asombrada, y una emocionada Tomoyo que conservaba un gesto ecuánime aún cuando estaba gritando por dentro. ¿Aquellos dos machos alfa estaban teniendo una confrontación por ella?

Akko fue quien terminó con el drama.

—Si hay un compromiso entre familias, lo mejor sería que este apuesto gigantón nos acompañe, ¿están listos?

Sin dar posibilidad de respuesta, Akko se tomó de las manos de Tomoyo y Kurogane, desapareciendo los tres.
Eriol susurró una maldición en inglés, y luego reparó en Meilin y Nakuru, que lo miraban con ojos entrecerrados y sonrisas de complicidad.

—¿Qué? —Preguntó, víctima de acoso imaginario.


Fujitaka hizo algunas indicaciones gestuales una vez que se quedó solo con su hija en la habitación, las cuales ella obedeció sentándose en la silla de su escritorio, mientras que él hacía lo propio en la cama. Ella seguía con ese mismo sentimiento de incertidumbre que la había invadido desde la llegada de Eriol, y se intensificaba al ver el gesto de melancólica resignación en el dulce hombre que le dio la vida.

—Has crecido tanto, Sakura. Diecisiete años. Debo admitir que me cuesta mucho trabajo verte como a una mujer a pesar de que seas más alta y… bueno, después de todo lo que has crecido. Tanto tú como tu hermano siempre serán mis niños.
—¿Qué está pasando, papá?
—No sé si podré explicártelo, trataré de hacerlo a través de una historia de tu madre. —El hombre se aclaró la garganta y acomodó sus gafas— Un año después de casarnos, un poco antes del nacimiento de tu hermano, un grupo de Mahonokeisatsu vino a esta casa tal como hizo hoy tu amigo con la señorita Kagari. Yo no sabía qué estaba pasando, y fue tu madre la que me explicó todo. Ella pertenecía a una casa ancestral de hechiceras de Japón que existe desde hace milenios. Al principio no podía creerlo… tu madre se las arregló entonces para demostrarlo. Cuando todo quedó aclarado, esos magos indicaron a lo que venían: del otro lado del mundo se estaba llevando a cabo un gran evento que ponía en riesgo a todo el mundo, el regreso de un mago tenebroso inglés y sus adeptos estaban por acabar con el secretismo de la magia y buscaban someter a los que no teníamos la facultad. Algo muy parecido a lo que pasó entre nazis y judíos. Lo llamaron la Segunda Guerra Mágica. Desconozco más detalles de ese evento, supongo que no me correspondía a mí enterarme del resultado… pero el punto decisivo de este día estaba en tu madre.
—¿Qué quieres decir?
—Esos hechiceros vinieron para llevársela, pues ella tenía suficiente poder para ayudarles allá, pero al parecer había una especie de contrato sanguíneo con Tomoeda que la hacía dueña de la elección final, es decir: no podían obligarla a irse a menos que ella así lo eligiera.
—¿Y qué fue lo que pasó?
—Rechazó la solicitud, aún a pesar de que por ello fue mal juzgada por la comunidad mágica local y la que venía por ella. El castigo que se impuso a sí misma por ello fue renunciar a su magia. Desde ese momento tuvo una vida normal conmigo, y el resto de la historia ya la conoces. Ahora viene tu amigo Hiiragizawa con una premisa muy semejante… —El hombre tomó un respiro, como tratando de seleccionar bien las palabras que diría a continuación— no me dio detalles acerca de lo que está pasando, pero al parecer necesitan tu ayuda en otro lugar del mundo.
—¿Mi ayuda? ¡Pero soy sólo una chica de preparatoria!

Fujitaka sonrió con nostalgia, al parecer viendo mucho de su fallecida esposa en su hija.

—Creo que tú y yo ya superamos la etapa donde fingimos que eso es así. Desde hace años sé que tú eres especial. No sé qué es lo que hagas, he tratado de respetar tanto como me es posible tu espacio en esos temas… pero hija… obviamente notaba tus salidas en la mitad de la noche, hace tres años te fuiste y regresaste más alta y muy cambiada, y Li regresó con cicatrices nuevas, y cada que te vas a la escuela, el leoncito amarillo se pone a jugar con esa consola que tú nunca usas.
—Papá… —Susurró ella, ofuscada por la sorpresa, con los dedos entrelazados en el pecho y la mirada baja, presa de una culpa que no había sentido antes— Yo… lo lamento tanto, no tenía idea… he sido tan egoísta…
—No tienes que sentirte así, hija. Menos ahora. Ignoro qué sea lo que te van a pedir hacer, pero ha llegado el momento de que tomes una decisión. Y descuida, sea la que sea, la aceptaré y te apoyaré.
—¡Pero papá…! Yo… ¡Yo no puedo tomar una decisión para hacer nada sin tu permiso…! Bastante mal me siento con haber faltado a la escuela hoy, no soy siquiera mayor de edad como para…
—De hecho, eso no es así. De acuerdo a las exactas palabras de la señorita Kagari, que confirmaron lo que ya sabía por la experiencia con tu madre, para un hechicero practicante la mayoría de edad es a los diecisiete. Desde el primero de abril pasado eres una mujer legalmente emancipada. Yo no puedo darte permiso u obligarte de hacer nada.

Sakura comenzó a balbucear, abriendo y cerrando la boca como un pez fuera del agua, incapaz de articular palabra. Lo cierto es que estaba en un punto de inflexión en su vida, hasta poco menos de una hora antes tenía más o menos claro lo que iba a pasar con ella, era miembro de una familia amorosa, tenía amigos entrañables y la persona más importante para ella correspondía y compartía esos sentimientos… pero ahora estaba siendo convocada a un lugar desconocido por motivos desconocidos, reclamando una herencia que jamás pidió en primer lugar.
Aunque también era cierto que, según las palabras de su padre, estaba en ella si quería tomar ese camino o volver a su vida normal, ser una preparatoriana más, con preocupaciones comunes.
En ese punto, pensó en el camino tomado por su madre: ella renunció a todo eso por su padre, y gracias a esa elección Touya y ella nacieron. Sakura ignoraba el tipo de escenario que tuvo que enfrentar su madre antes de formar una familia, pero pensó en sí misma: sería renunciar a la magia, a sus guardianes, al compromiso que firmó con las Cartas Sakura y las Cartas Transparentes, al nombramiento de Hoshinomegami recibido por su ancestro años atrás… posiblemente renunciar a Xiao-Lang.
Cuando volvió a encarar a su padre, no pudo evitar que dos lágrimas rodaran por sus mejillas.

—¿Qué debo hacer, papá? —Preguntó con la voz demasiado aguda y descompuesta.

Fujitaka, incapaz de soportar ver a su pequeña en semejante predicamento, avanzó hasta ella y la abrazó.

—Eso no lo sé. Es una de esas preguntas que no tienen una respuesta correcta. Pero a mí no me quedan dudas de que sea cual sea la elección que tomes, será la mejor para todos. Siento dentro de mí que pase lo que pase todo estará bien. —Pasó unos minutos consolando a su muy confundida hija— Ahora debemos volver con este muchachito y que te cuente qué es lo que está pasando para que puedas tomar una decisión.


Aún cuando fue Tomoyo la que acababa de pasar por una experiencia mágica que para los no practicantes era poco común o prohibitiva (la aparición), fue Akko la que abrió mucho la boca mientras dejaba salir una exclamación de asombro al ver los enormes jardines de la mansión Daidoji. Confiada, la pequeña dueña de la casa llamó a un par de damas de compañía que solícitas ofrecieron cuanta comodidad le era posible a los invitados, siendo que no parecían ni un poco sorprendidas de ver materializarse de la nada a tres personas en el centro del patio.
La antesala fue breve. Akko fue instruida sobre la ubicación de Sonomi, y unos minutos después los cuatro departían en una mesa de jardín, la madre de Tomoyo tenía de hecho una expresión muy semejante a la que Fujitaka mostraba unos minutos antes.

—¿Y cómo se lo tomó el profesor Kinomoto? —Preguntó mirando sin mirar su taza de té.
—La verdad es que se lo tomó con la misma calma que tú, mamá. —Dijo Tomoyo con ese tono que podía sonar amable y dulce, pero que encerraba dentro de sí un reproche o una pregunta sin contestar— ¿Tú sabías?
—Sí. Es un asunto familiar. De la misma forma que tú has acompañado a Sakura en sus andanzas, yo lo hice con Nadeshiko.
—¿Por qué nunca me lo dijiste?
—No lo creí necesario. Cuando el profesor Kinomoto se robó a Nadeshiko…
—¿¡Se la robó!? —Interrumpió Akko, salpicando con su taza la mesa y sus propias piernas.
—Sí… una tragedia. Como decía, cuando eso sucedió, las salidas con Nadeshiko comenzaron a hacerse cada vez menos frecuentes, y luego vinieron los Aurores, y cuando ella los rechazó, finalmente dejó su magia de lado por completo. Ella fue repudiada por esa causa, y al no tener una heredera dotada de este lado, me concentré en mis estudios y en formar una familia. Como verán, he tenido éxito en algunas cosas y no tanto en otras. Después de que naciste y de comprobar que tampoco eras una dotada, no creí necesario contarte sobre las aventuras de las Doncellas Amamiya.
—¡Incluso tenían un nombre!
—Por supuesto que lo teníamos, tuvimos muchas aventuras entre la primaria y la preparatoria, pero llegó el profesor Kinomoto y todo se arruinó… y luego, Nadeshiko murió.
—Pero gracias a eso nació Sakura, y yo la conocí… y ahora no sé para que la están llamando, pero yo quiero acompañarla de la misma manera que tú estuviste con la señora Nadeshiko en su momento. Dime: si ella hubiera accedido a ir en aquella ocasión, ¿la habrías acompañado?
—Por supuesto. ¿De verdad eso es lo que quieres?
—Con todo el corazón.

Sonomi miró enternecida a su pequeña, aunque desde luego, "pequeña" era sólo un eufemismo. En poco más de un mes Tomoyo cumpliría los diecisiete, y al igual que pasaba con Fujitaka, conocía algunas reglas y leyes del mundo mágico. Estaba confrontada ahora con un escenario que por sí mismo era un sueño: su hija compartía un deseo con ella sin habérselo impuesto. Tal vez ella era la que estaba destinada a continuar el camino de las Doncellas Amamiya.

—Debes saber, Tomoyo, que cuando te involucres en el mundo de la magia sin ser una hechicera, los magos pueden ser… —Sonomi trató de encontrar palabras.
—Racistas, clasistas, groseros y xenófobos con quienes no lo son. —intervino Kurogane, que había mantenido un cauteloso silencio desde que inició la entrevista— Así era en mi época, y no creo que eso haya cambiado mucho.
—Debes entender que son personas como todos, hay amables y groseros, buenos y malos. Sólo no dejes que te menosprecien. —Luego miró al samurái— Agradezco mucho que la hayas acompañado hasta aquí, Ou. ¿Qué harás tú?

El muchacho miró fugazmente el perfil de Tomoyo.

—Tengo un deber. Si me lo permite, acompañaré a Tomoyo sea cual sea el camino que elija.
—Claro que lo permito: lo que es más, quiero solicitarte que la cuides.

Como si hubiera un resorte en su rabadilla, el muchacho se levantó de un salto, y de inmediato plantó rodillas y puños en el suelo frente a Sonomi, en un saludo ceremonial ya en desuso.

—¡Mi espada por proteger Tomoeda y Edo!
—Bien… eso fue raro… pero te lo agradezco, ¿estás de acuerdo, Tomoyo?
—Claro que sí, mamá. Esto va a ser muy divertido, prepararé mi cámara y mis cosas.

Sonomi cambió el júbilo de su expresión una vez que Tomoyo estuvo lejos.

—¿Es una buena idea dejarla ir así nada más? ¿No le preocupa? —Preguntó Akko, inocente— Es decir, lo que viene no será precisamente un paseo dominical.
—Claro que me preocupa. Pero la conozco, es inteligente, intuitiva y muy voluntariosa. No quisiera ser yo quien se ponga en el camino de su realización. Es una Amamiya, tal vez no sea hechicera, pero las mujeres de nuestra familia, con o sin magia, suelen demostrar su poder y valor a muy corta edad. Nadeshiko, Sakura, Yo… todas lo hicimos. Ha llegado la hora para ella. Además… —Se volvió a Kurogane— tengo la seguridad de que no estará sola.


Tomoyo volvió a casa Kinomoto en una aparición más con una maleta preparada, logrando con ello estresar aún más a una Sakura de por sí abrumada. Ya con todos reunidos y con Fujitaka sintiéndose como un invitado no grato en su propia casa, se disculpó con todos y volvió al trabajo, dejando que la reunión tomara el rumbo que debía tomar.

—El mundo es mucho más complejo y guarda más secretos de los que puedes imaginar, Sakura. —Comenzó a explicar Eriol, siendo el centro de atención de todos los involucrados— Voy a tratar de describirlo así: Están las personas comunes, que son cerca del noventa y ocho por ciento de la población del mundo; luego estamos los hechiceros, como el uno punto cinco por ciento de la población, es decir, dos de cada trescientos nace dotado, y se debe considerar que una parte de ellos jamás sabrán que nacieron con el don. Luego tenemos al cero punto cuarenta y nueve por ciento que son semihumanos, seres conscientes no humanos, los no nacidos en la Tierra o en esta dimensión, y otras cosas. Por último tenemos a un minúsculo menos del punto cero, cero, cero uno por ciento, que son las divinidades y entes de primer orden que viven entre los humanos en este plano de la existencia. —Esperó un momento, como tratando de dar tiempo a todos de asimilar toda esa información— Al final, sin importar a cuál de esos grupos demográficos pertenezcas, las malas decisiones o mala fe de líderes o personas poderosas terminará por afectar a los demás, lo que se volverá una crisis que marcará de una forma u otra la historia: sólo en el último siglo y lo que va de este ha habido más de una decena de estas crisis, que es más de lo que hubo en todo el milenio anterior. Los muggles provocaron la Primera y la Segunda Guerras Mundiales amparados en asuntos económicos y raciales, una de las más grandes escuelas de magia de Japón fue destruida junto con sus estudiantes en el ataque nuclear de Nagasaki. En los años veintes, los setentas y los noventas del siglo pasado hubo grandes guerras de magos que dejaron grandes masacres en todos lados, principalmente en Europa. Hace apenas unos años, un conflicto entre divinidades dejó en ruinas a la Ciudad de México, Los Ángeles, Santiago y muchas otras ciudades americanas, con fallecimientos que se cuentan por miles.
—¿Y eso qué tiene que ver con nosotros, Eriol? —Preguntó Sakura, ciertamente incapaz de comprender su lugar en todo ese rompecabezas.
—Estamos de cara a una situación de ese tipo. Hay un riesgo latente que amenaza a todos por igual, sin importar quienes seamos o a qué grupo de población pertenezcamos, y de librarse podría significar el final de nuestro estilo de vida. La comunidad mágica internacional va a buscar a sus máximos representantes para, en el mejor de los casos, prevenir una guerra, o en el peor, para que luchen en ella tratando de proteger al máximo posible de personas.
—¿A sus máximos representantes? —Ella aún no entendía.
—Sí. Hechiceros de proyección. Sólo hay un puñado de ellos cada generación, tú y yo somos parte de ese pequeñísimo grupo. Te contaré sobre eso cuando lleguemos a nuestro destino, pero antes hay que hacer un par de visitas en este continente aún.
—¿A qué lugares debemos ir? —Preguntó Xiao-Lang, manteniéndose sereno.
—Si nos lo permites, quisiera pasar por Hong-Kong para hablar con tu madre, actual líder del Clan Li, pero primero debemos ir a Akihabara… —se levantó y miró a Sakura dibujando una sonrisa— dime, Sakura… ¿tienes una varita?
—¿Varita? —Preguntó la chica, confundida.
—Tomaré eso como un no. A eso iremos allá. Te vas a divertir con lo que viene.

Capítulo 2.

Fin.


¡Hasta aquí el capítulo! Espero lo hayan disfrutado, y estaré expectante a sus comentarios y conjeturas.

Por cierto, hora del anuncio: No quisiera dejar de recomendar que lean los trabajos de Leah05, para los que disfrutamos del romance y el dolor, son imperdibles, y déjenle un comentario.

Creo que eso es todo. ¡Nos vemos en la actualización!