Retroalimentación.

Reader2109otp chapter 3 . Jul 6: Siempre es un placer. Una vez más, tengo sentimientos encontrados en lo que concierne a la pareja que habita en tus más profundas fantasías… según mis investigaciones es una de las parejas más populares entre las autoras de slash, junto con Anakin y Obi-Wan, y Kirk y Spock (chale…), entre otros… idea interesante, pero como bien dije en el pasado, "no es mi copa de té". Sobre la Brigada SOS tenía más el afán de mencionarlos por pura nostalgia, y aunque no cierro la posibilidad de verlos un poco más en el futuro, no quisiera que robaran protagonismo a los personajes centrales de este cuento. Y aún no has visto todo lo que los Kinomoto tienen que darnos. Sobre Kurogane, hay una buena explicación acerca de sus talentos más adelante, así que ten la mente abierta. Sobre los Dai-Li, sólo tomé el nombre, es únicamente referencial, espero esto no te decepcione demasiado. Has notado algo: quiero enfatizar en los que no son hechiceros, merecen justicia e importancia, por ello, Fujitaka, Sonomi, Tomoyo, Meilin, todos tienen algo importante que aportar. No morirás este día por "el hype", muchas gracias por tus palabras, y me da mucha felicidad saber que logré emocionarte con el relato. El formato de review, aunque confuso, es divertido, deberías conservarlo.

Paopao chapter 3 . Jul 6: Hola. Muchas gracias por tus palabras, y me hace muy feliz que te haya gustado la historia previa a esta, y espero el futuro te siga gustando. Esta mezcla, en efecto ha sido intentada antes, pero considero que es un buen ejercicio mental, y sin meterme mucho en el posible desarrollo de la trama, hay una intención de explorar caminos diferentes con los personajes. Al final, el propósito de un crossover es ese: ver posibles coincidencias o caminos alternativos que podrían pasar en un universo mezclado, esa es una de las muchas riquezas y oportunidades que nos da el fanfiction. Hay un plan de arco argumental y uno de publicación. Mientras escribo estas líneas, buena parte de la historia ha sido decidida y el manuscrito lleva muchos avances, y es muy poco probable que haya un cambio sustancial en la misma. Desde este punto hay dos posibles alternativas: una es darle una oportunidad a la historia y evaluar si te gusta y hacerme saber tu opinión. La otra es que si en algún punto consideras insostenible la lectura, te agradeceré el haberla seguido hasta ese momento y te invitaría a explorar el inmenso mosaico de posibilidades que otros autores mucho más talentosos que yo pueden ofrecerte, seguramente alguno o alguna tendrá una historia del estilo preciso que tú buscas. ¡Gracias de nuevo por tus comentarios!

HoTTermanMax chapter 3 . Jul 8: Mi amigo. No puedo dejar de expresar lo contento que me pone tenerte nuevamente como un comentarista regular en una de mis historias. Aciertas al pensar en toda la organización detrás de este argumento, pero con tranquilidad te puedo decir que gracias a los errores cometidos por tu servidor en el pasado, aprendí a que una buena organización demanda tiempo, y por ello he tomado providencias para evitar hacer esperar mucho entre un capítulo y otro. Gracias por tus inspiradoras palabras de aliento.

Lin Lu Lo Li chapter 3 . Jul 11: Hola. Es normal que parte de la interacción sea un poco confusa en principio, pero haré lo posible por volver accesible todo el texto, el verdadero desafío está en volver consonantes dos universos tan distintos y a la vez con tantas coincidencias entre sí. Los secundarios jugarán roles importantes en esta historia, siendo que fueron invisibles en el relato anterior, y es por eso que creí necesario volverlos parte fundamental del entorno. Tomoyo está haciendo lo que cree merecido, tus observaciones a propósito de Eriol en cuanto a su carácter son atinadas, pero recordemos que ya tuvo un acercamiento amoroso con otro personaje en el pasado y que viene de una cultura diferente en cuanto a los modos del amor, veremos qué tipo de desarrollo tendrá en la búsqueda del corazón de Tomoyo y en contraposición a Kurogane. Sonomi y Fujitaka, desde mi perspectiva, son irreconciliables. Ella siempre buscará la forma de mantener la herida abierta, pero al mismo tiempo tendrá que reconocer el grandioso trabajo paterno que su némesis hizo con sus hijos, por eso respalda tanto la amistad de Tomoyo con Sakura, y por ello la deja ir. Habrá una explicación acerca del uso de la varita, porque de alguna manera tendrá que insertarse al nuevo mundo que tiene enfrente, pero descuida, su llave-cetro y la espada de Li seguirán ahí. ¡Gracias!

Leah05 chapter 3 . Jul 14: Por nada. Tienes un gran talento y espero que otros además de mí puedan verlo. En efecto, hay mucho que ver aquí, este enfrentamiento va a ser emocionante, e incluso para mí el desenlace es un misterio, veamos hacia dónde se inclina la balanza. Hay mucho sobre la madre de Sakura que desconocemos, incluso en el manga y el animé hacen mención de esto, tal vez de algunos detalles sobre cómo lo imagino en el futuro. Espero darles mucho y muy buen contenido. ¡Gracias y nos estamos leyendo!

Y así, vamos al capítulo.


Capítulo 3.

La primera despedida.

o

De cómo dos mundos tan diferentes y ajenos pueden acercarse de forma lenta, pero inevitable.

—Al… —El chico hizo sólo un gruñido, pero no se retiró la manta del rostro— ¡Al! ¿Quieres atender?
—No. —Respondió con voz cavernosa.
—¿Me quieres explicar al menos qué hace este vagabundo en tu habitación?

Dichas esas palabras, el "vagabundo" tendido en el suelo se medio incorporó con pereza, dejando ver una alborotada cabellera rubia platino, y miró somnoliento al hombre que recién había entrado a la habitación. Sonrió con algo parecido a una confianza cínica al reconocerlo.

—Hola, Señor Potter.
—Scorpius. —Hecho el saludo, solicitó con un gesto que le alcanzara una almohada, y al obtenerla, la lanzó sobre la cama con tan buen tino que hizo que la cabeza de la víctima chocara por inercia contra la cabecera— ¡Arriba, Al!
—¡Papá! —Reclamó Albus, sentándose en la cama mientras se masajeaba la mollera.
—Levántense de una vez, par de holgazanes. Quiero que ayuden a la abuela Molly en lo que necesite antes del mediodía, luego de eso pueden hacer lo que les plazca. Ahora dense prisa y bajen a desayunar.

Harry dejó el lugar y siguió con una retórica semejante en la habitación de al lado, la de Rose.
Aún incapaz de enfocar bien, y esto agravado por la ausencia de sus espejuelos, Albus Potter compartió una mirada aburrida a Scorpius Malfoy.
El dueto se había formado desde su primer año en Hogwarts al ser ambos seleccionados para la casa Slytherin, y desde entonces se formó una amistad inmediata y duradera, justicia poética pura considerando el pasado común que sus padres habían compartido.
Ambos chicos recién habían estrenado sus diecisiete, y evocaban a sus progenitores con tal exactitud que cualquiera fuera de contexto pensaría que Harry Potter y Draco Malfoy eran ahora los mejores amigos, y esa mañana despertaban luego de llegar de Hogwarts. Unas vacaciones adelantadas sin aparente explicación.

—Y bien, holgazán, ¿qué vamos a hacer hoy? —Preguntó Scorpius mientras se estiraba.
—Ya escuchaste al jefe, hay que ayudar a la abuela Molly.
—Lo dices como si hubiera mucho que hacer, tu abuela es dulce y atenta, no como la mía… —Scorpius abrió mucho los ojos mientras recordaba a su abuela Narcisa— En fin, cuando terminemos de "ayudar" a tu santa abuela podemos ir a Londres a probar suerte… ¿quién sabe?, podríamos encontrar unas lindas brujitas con las que pasar el rato.
—Y es por esos pensamientos que quizás mueras solo y virgen.
—Sólo trato de seguir adelante. —Respondió el rubio, pensativo.

Albus comenzó a arreglar la habitación a paso de varita, haciendo que los cobertores y otros objetos se acomodaran solos mientras su invitado salía del cuarto, echando un vistazo desde la baranda del tercer piso de aquella casa rural que había sido el hogar de los Weasley ya por tres generaciones, afectuosamente conocido por la cada vez más extensa familia como "La Madriguera". Rose Weasley salió estirándose del cuarto de al lado, ya arreglada, y ella y Scorpius se miraron por un momento. Se dieron un breve "buenos días" y ella hizo camino escaleras abajo.
El mediano de los hermanos Potter tenía clara la vida: nació en una familia de hechiceros, y la magia fue parte de su diario acontecer desde siempre, era algo que daba por sentado y muy pocas cosas en lo que a la magia concernía lo inquietaban de verdad. Su núcleo familiar tenía su eje en dos cosas principalmente: el afecto y la competencia. Tenía un hermano mayor y una hermana menor, y constantemente competían por casi cualquier cosa, su madre Ginny para ese momento se había retirado del Quidditch profesional y ahora se dedicaba al periodismo deportivo. Pero en su familia quien brillaba dentro del mundo mágico por sus aportaciones era su padre, hechicero de gran poder e historia complicada, dueño legítimo de las Reliquias de la Muerte, conocido en su tiempo como "el niño que vivió", héroe de su generación y ahora Auror Jefe de la capital de Inglaterra y de los más renombrados del país: Harry Potter.
El peso del nombre de su padre había causado un impacto particular en él, la situación especial de Albus era precisamente la magia: no tenía un talento natural como lo tenían sus padres, ni siquiera uno medio como el de sus hermanos, en realidad para él era muy difícil hacer cosas complicadas y aún con toda la concentración, empeño y voluntad, el poder bruto no era una característica de su magia. Esta penosa situación lo había hecho acreedor del sobrenombre de "el squib de Slytherin", lo que hizo tortuosos sus primeros años de formación.
Con todo y eso, estando a poco de convertirse en un adulto pleno, había sido elogiado como portador de un gran potencial, sólo hacía falta la ocasión para mostrar al mundo que era un digno representante de su estirpe.
Su mejor amigo y confidente, con quien había pasado muchas y muy extrañas aventuras, resultó ser el hijo de un viejo antagonista de su padre. Scorpius Malfoy era hijo único, huérfano de madre, un hombrecito alegre, algo cínico y confiado por su apariencia y poder, pero leal y digno de confianza. A pesar de venir del seno de una familia mágica de sangre pura, había sido educado a no discriminar a ninguna persona, hechicero o no, por su origen, y la obscura tradición de la magia tenebrosa en su familia había sido detenida por su padre, Draco, un mortífago converso hacia el final de la Segunda Guerra Mágica.
Desde que se volvió amigo con Potter, sus tiempos libres los pasaba en la Madriguera, conviviendo con todo el enorme catálogo de los Weasley-Potter-Granger, obteniendo de ellos un entorno familiar bastante menos depresivo del que solía tener en el lado de los Malfoy, y que su padre veía con muy buenos ojos luego de enviudar y dejar a Scorpius parcialmente huérfano, siendo que sus abuelos paternos no eran precisamente del tipo "amable" o "divertido".
Así, la familia se había habituado a su presencia, y para ese momento era ya considerado una parte de la misma, recibiendo el afectuoso apelativo de "el mellizo incómodo", haciendo burla del tiempo que ambos muchachos terminaban pasando juntos.
El desayuno fue animado como siempre, los menores se la pasaban haciendo chascarrillos motivados por los varones adultos y el abuelo Arthur, y reprimidos por las damas y la abuela Molly, una de las horas favoritas de la familia, donde los que ya tenían responsabilidades podían olvidarse al menos momentáneamente del mundo y lo cada vez más complicado que se volvía. Aquella gran familia había logrado conservar la esencia humilde que los Weasley habían cargado desde siempre, era difícil pensar que en aquella mesa repleta de jovencitos animados y convivencia tan estrecha estuvieran sentados uno de los comerciantes más exitosos del país, el jefe de aurores y la ministra de magia.
Este año había algo curioso en el ambiente: lo que Albus había bautizado como "La Gran Brecha Weasley Malfoy", el gran rompimiento entre Scorpius y Rose que enrarecía sólo un poquitín el ambiente, pero nada del otro mundo en realidad.
En pocos minutos los más jóvenes serían liberados a los enormes campos de Devon, una vez que los mayores comenzaran a hacer camino a sus labores diarias. Nadie les había dicho aún, pero no podrían viajar a ciudades cercanas, mucho menos a la capital, había una especie de toque de queda que era lo que en principio los había llevado a la Madriguera en plena época escolar. Lo que nadie sabía es que todos se enterarían más temprano que tarde, de una forma u otra, de lo que estaba sucediendo.


Acostumbrado a ambientes opulentos, siempre seguido de una escolta de confianza, Shandian Li caminaba con paso seguro a través del lobby de aquel hotel de negocios construido en las ruinas de un antiguo templo hindú, entre las calles de Ahmedabad.
Personas muy importantes se reunían en esa ciudad todo el tiempo para cerrar negocios de todo tipo, y al ser el líder de las actividades lucrativas mundanas del Clan Li en Asia, aquél apuesto y confiado "tiburón" estaba más o menos habituado citas como la de ese día. Un Li legítimo, divorciado, padre de uno. Hermano mayor del anterior líder del Clan, un hombre íntegro y astuto, bueno para los negocios, inteligente y carismático, que iniciados sus cincuentas seguía llamando la atención de las más jóvenes. Hombre silencioso, cauto, prudente y muy analítico, y al mismo tiempo, orgulloso y exigente.
Una vez, siendo más joven, fue candidato al máximo honor otorgado por su familia: el liderazgo del Clan, el jefe máximo de uno de los concilios mágicos más importantes de Asia Lejana, y así hubiera sido al ser el primogénito de sus padres, siendo sólo dos hermanos los nacidos en esa generación… sólo había un pequeño inconveniente: Shandian nació sin El Don.
Siendo él un adolescente y su hermano menor un niño aún, fue anunciado con toda algarabía que Hien había heredado la sangre mágica de su familia, el generoso y entregado niño se convertiría, como primera opción, en el próximo dirigente de su dinastía.
Cada día de su vida recapitulaba la complicada historia de los hermanos Li, y todas las cosas funestas que pasaron después, lo que, de alguna manera, estaba íntimamente vinculado a la reunión que estaba por tener.
El hombre y su séquito llegaron a las enormes puertas de uno de los salones de conferencias del hotel, en un corredor totalmente vacío, donde un hombre barbado de gran estatura y corpulencia vestido en un traje negro custodiaba el acceso. No hizo falta que Shandian se identificara, aquél árabe sabía que los invitados iban a ser mayoritariamente chinos, así que hizo un asentimiento y abrió la puerta ante ellos, haciéndolos pasar a un gran y lujoso auditorio, donde varias pantallas eran iluminadas por retroproyectores, todas mostrando una animación que cambiaba caracteres árabes a latinos formando alternadamente la palabra "Alruwh".
Una mesa con tres asientos estaba dispuesta en el podio, y había dos ocupantes en ella.

—¿Señorita Fátima Alruwh? —Preguntó el recién llegado mientras se abría paso entre los asientos.
—Señor Li. —Dijo la joven mujer, poniéndose de pie. Lo invitó luego a sentarse en el lugar vacío, pidiéndole a su escolta que se quedara en las primeras butacas del auditorio, luego señaló al hombre a su lado, presentándolo— Él es Fye D. Flowright, es el líder del proyecto.

Shandian miró al rubio ante él, pero declinó con un gesto la mano que le extendió, haciendo sólo un asentimiento a manera de respuesta, incapaz de ocultar el repudio que sentía por los dotados.

—De entre todas las cosas raras que he visto, esta se lleva el premio. Un hechicero clase D. trabajando para una empresa de informática.
—Alruwh es algo más que una empresa de informática, Señor Li. Por cierto: ante usted está nuestro último producto, la gama más alta.

Shandian miró el smartphone que había sido dispuesto ante él sobre la mesa. Un aparato soberbio en términos de presentación y acabados, de coraza transparente que permitía ver sus diminutos componentes internos y mostraba petulante una elaborada animación en el enorme monitor, dando la hora. A su lado, había un brazalete de cuero de impecable manufactura, que parecía por su tamaño estar diseñado para usarse en la muñeca, sintió el impulso por probárselo, pero notó que la parte interior de dicho brazalete tenía un par de espinas doradas, oro sin lugar a dudas, lo suficientemente largas y afiladas como para perforar su piel.

—Un hermoso accesorio, si no fuera una trampa mortal. —Dijo, inconscientemente masajeando el dorso de su mano ante su propia imaginación de perforar su piel con las púas doradas.

La mujer sonrió ante su gesto casi infantil:

—Yo no lo llamaría "trampa", sino "oportunidad". ¿Qué pensaría si le dijera que este equipo puede cambiar su forma de ver la vida por completo?
—Qué he visto mucha publicidad de "productos milagro", y la promesa de cambio de vida es una carta común en ellos, sólo ocultando momentáneamente el monumental fraude que realmente son. No me lo tomé a mal, Señorita Alruwh, pero soy un hombre muy ocupado, si me citó para hacer una exhibición de una línea de sus productos, hay una rama del Clan Li que se encarga directamente de las licitaciones, le sugeriría que los contactara a ellos.

Dichas esas palabras, Li se acomodó la corbata, y estuvo a punto de ponerse de pie, pero la emiratí lo detuvo con el delicado roce de la mano en su brazo.

—Por favor, señor Li, deme sólo unos minutos, realmente tengo algo que nunca antes ha visto. Sé que quizás un cambio en el mundo no sea algo que le interese… es un hombre de negocios, por supuesto que a usted le importa mantener el Status Quo, pero créame… hablo de la oportunidad de reclamar lo que es suyo por derecho de nacimiento.

Los ojos verdes de aquella exótica mujer tenían algo que hizo desistir a Shandian. Al parecer los hombres Li tenían debilidad por ese color de iris.

—Tiene diez minutos.
—Es más de lo que necesito. ¿Estamos listos, Asiria?
—Los equipos están en posición—. Respondió con simpatía la asistente digital desde los altavoces de la sala, y acto seguido se apagaron las luces.

Las pantallas comenzaron a mostrar video, transmisión en vivo desde cámaras en cascos, mostrando a tres equipos pequeños de lo que parecía ser guerrilla, todos cubriendo sus cabezas con pasamontañas, y todos con una versión un poco más ruda del brazalete que aún estaba sobre la mesa, con un Smartphone empotrado en cada uno.

Shandian se puso de pie al reconocer uno de los tres lugares, uno al que había ido en un viaje familiar en los Estados Unidos en su ahora lejana niñez. Caminó hasta la pantalla, tratando de confirmar sus sospechas.

—Ese edificio es…
—La sede de MACUSA en Nueva York. —Aclaró Fátima— Esta otra es el Alto Consejo de Artes Mágicas de Berlín, y la última es el Ministerio de Magia del Reino Unido.
—Eso es imposible… los edificios mágicos no…
—No pueden ser captados por dispositivos muggles. Tecnología Alruwh.
—Odio la palabra "muggle".
—Todos la odiamos. Siéntese de nuevo, le garantizo que disfrutará mucho el espectáculo.


Después de toda la conversación en la casa Kinomoto, el día había pasado con mucha celeridad. Antes de darse cuenta pasaba de la una de la tarde, y las calles de Tokio daban la impresión de derretirse ante el sol veraniego que las castigaba.
La comitiva liderada por Eriol se abría paso entre las calles de Akihabara, acompañados del bullicio común de la capital, siguiendo ciegamente al hechicero británico, que parecía tener muy claro su destino.
Sakura miraba con recelo que las calles más céntricas y atractivas de aquel distrito comercial eran poco a poco dejadas atrás, mientras se internaban en callejones cada vez más vacíos y sucios, obligándola a aferrarse del brazo de Xiao-Lang, preguntándose sobre su destino final. Llegado a un punto, las calles quedaron casi completamente vacías ante ellos, aunque daba la impresión de que seguían en el mismo vecindario a pesar de que habìan caminado muchísimo.

—Toma a Meilin de la mano. —indicó de pronto Xiao-Lang a Sakura, y ella obedeció.
—Y lo mejor sería que tú te tomaras de mi brazo, Tomoyo. —Sugirió Eriol, levantando el codo. La jovencita correspondió a la invitación con naturalidad, provocando que las mejillas de Kurogane se tensaran.
—Oh, no te sientas mal, yo te tomaré a ti. —Dijo efusiva Akko, colgándose del brazo del samurái.

El paso por una de las esquinas hizo la diferencia. Al rebasar un punto indefinido del cruce, el bullicio volvió a las calles, ahora repletas de personas que vestían mayoritariamente ropa tradicional del país, montones y montones de kimonos y yukatas, cosa poco común en el Japón moderno, más aún en la capital a esas horas del día.

—Este, Sakura, es el verdadero Akihabara. —Enunció Eriol con suficiencia.

Ante ellos estaba una comunidad oculta de ojo mortal, y Sakura supo que todos los que andaban por esas calles sólo unos momentos atrás tan vacías eran especiales: sentía su poder mágico, y no sólo de las personas, sino de criaturas y hasta espectros que deambulaban sin reparos entre los negocios. Entre el susto y la fascinación suavizó el agarre que tenía con Xiao-Lang y Meilin, observando aquí y allá cada cosa que no había tenido oportunidad de ver en las tranquilas calles de su comunidad o las ruidosas avenidas de la gran capital. Compartió una mirada de sorpresa con Tomoyo, que la correspondió con igual entusiasmo.

—¿Y exactamente a dónde vamos? —Preguntó Sakura, dejando atrás lentamente su recelo.
—A Bikki, uno de los únicos fabricantes de varitas de Japón. Como te habrás dado cuenta, tú heredaste una tradición mágica parecida a la mía, pero a donde vamos, las cosas son un poco diferentes, así que te enseñaré algunas cosas en el camino a Londres y en Hong-Kong.

Eriol iba a continuar sus comentarios, pero dejó de hablar, repentinamente ensimismado cuando pasaron frente a una tienda en un sector particularmente vacío de la calle. La tienda parecía más una casa rústica de madera, y una mujer muy, muy alta se sentaba en una mecedora en el pórtico, fumando un cigarrillo delgado y alargado. La mujer miró al grupo con un interés muy poco pudoroso, pasando alternadamente de Eriol a Sakura y Xiao-Lang. El nombre escrito en la tablilla de madera sobre el pórtico ponía "Antigüedades Ichihara".
Cuando la extraña tienda (aunque en este punto, cualquiera de los lugares recién vistos podría describirse con ese término) fue dejada atrás, Eriol finalmente regresó del trance.

—¿Sucede algo? —Preguntó Tomoyo, notando la extraña intranquilidad de su guía.
—No… es sólo… esa mujer me pareció conocida.

Bikki, una tienda un tanto más pintoresca apareció ante ellos, bajo los enormes caracteres que anunciaban el nombre del negocio, había un subtítulo que ponía: "Exploración de tradiciones mágicas foráneas, somos fabricantes".
El grupo se disponía a entrar cuando una exclamación detrás de ellos llamó su atención. Al volverse, vieron a un muchachito más o menos de su edad tratar de alcanzarlos a la carrera, vestía un uniforme escolar negro debajo de un mandil, y su cabeza era adornada por un pañuelo y gafas graduadas, evidenciando que seguramente estaba trabajando en ese momento.

—Al fin los alcancé. —Se quejó mientras recuperaba el aliento— ¿Quién de ustedes es la señorita Sakura? —La interpelada, sorprendida de que ese jovencito supiera su nombre, levantó la mano— Bien. Mi jefa me pidió que te entregara esto, y que por favor lo leas cuando estés viajando.
Sakura recogió el papel de la mano del chico, y buscó orientación en Eriol y Xiao-Lang. Ambos dieron un asentimiento, diciéndole que hiciera como el recién llegado le había indicado. Sin decir más, el chico hizo una reverencia y comenzó a deshacer lo andado.

—¡Muchas gracias….! —Dudó Sakura al no conocer siquiera su nombre.
—Watanuki. —Completó él, despidiéndose de todos agitando la mano sobre la cabeza.

Dentro del local, que resultó ser mucho más grande de lo que aparentaba por fuera, varias tenderas vestidas como Miko iban guiando a los posibles compradores entre los pasillos. Esta vez fue Akko quien tomó la guía del grupo, llevándolos entre un sinnúmero de objetos y secciones organizadas como un sombrío, pero agradable supermercado. Al fondo de lo que bien podría compararse en términos de tamaño con un club de precios, encontraron una sección en cuyas estanterías estaban varios cientos de trozos de madera estilizados, de lo más variopintos en materia de tamaños, maderas, formas, colores y otras características.
Una de las empleadas abordó al grupo, y comenzó a hablar con ellos, pero Sakura no pudo atender su discurso. En uno de los estantes más alejados, algo había llamado poderosamente su atención, de tal modo que simplemente comenzó a caminar hacia el lugar ignorando lo que pasaba a su alrededor, lenta, pero decididamente, como atraída por un inexplicable magnetismo.
Por un momento, sólo fue Sakura y esa extraña presencia que la llamaba, como si las luces de todo el local se hubieran apagado y sus amigos y otras personas hubieran desaparecido. Se acercó a la pila que se formaba entre todos esos trozos de madera, e introdujo los dedos entre ellos, buscando sin saber exactamente qué. Cuando levantó las manos del montón de palitos, sólo se había quedado con uno.
No tenía idea de qué era, pero la había encontrado. Era esa, no podría ser otra en el mundo más que esa.

—Excelente elección. —Dijo la tendera, regresándola a la realidad.
—Eh… ¿gracias? —Respondió Sakura, aturdida.
—No le decía a usted, sino a la varita. —Siguió la empleada, sonriente— Su varita la ha elegido: veinte centímetros, madera de cerezo rosa, núcleo de caparazón de kappa. Cuando gusten pueden pasar a pagar a la caja.

Sakura miró la varita de madera rojiza cuya base estaba tallada en una caprichosa forma pentagonal. Sintió por ella una aprehensión semejante a la que le transmitían sus cartas o su cetro, notando que de alguna manera la complementaba.

—Esto lo invitaré yo. —Afirmó Eriol, contento. —¿Tú tienes una, Li?
—Sí, está en mi casa, en Hong-Kong. Nunca pensé que la utilizaría.
—Pues llegó el día. ¿Señorita Kagari?
—Déjenmelo a mí, nos veremos en un par de horas en el aeropuerto.

Akko desapareció una vez más, al parecer conocedora de las diligencias a llevar a cabo en lo que restaba del día.


—Por favor, dejen de ser pelmazos mientras no estamos en casa, ¿de acuerdo? —reiteró Harry a los jóvenes que dejaba a resguardo de sus suegros, listos para ir de vuelta a la ciudad.
—Papá… —Llamó Albus, viendo a sus padres y tíos caminar lentamente al llano fuera de la madriguera, listos para tomar sus escobas e irse. El hombre detuvo la marcha, atendiendo— ¿Qué está pasando? ¿Por qué nos trajeron a casa?
—No debes preocuparte por eso, Al. Pero debes cuidar a los más pequeños mientras lo resolvemos.
—Conocimiento es poder, ¿no?
—Y también infelicidad. Llegará tu turno de enfrentar los grandes problemas del mundo, pero no será hoy.

Albus bajó la mirada. Si bien Harry no lo demeritó o fue condescendiente con él jamás, Albus siempre sintió que había precauciones que tenían sólo con él en materia de magia. El gesto que estaba poniendo era uno que había repetido a lo largo de toda su vida, con el que ponía de manifiesto su descontento con lo que le fue otorgado de nacimiento. Su padre, al que ya había alcanzado en estatura, colocó la derecha sobre su hombro, hasta cierto punto conocedor de las penurias por las que su hijo estaba pasando. Harry continuó:

—Quedarte aquí en casa también es una misión importante, dame unos días para saber qué es lo que está pasando y te prometo que los haré a todos partícipes. Algo me dice que necesitaremos toda la ayuda posible. Además, es casi un hecho que tengamos que recibir unas visitas extranjeras, la Madriguera es uno de los lugares más seguros del país ahora mismo, necesitaré que me ayuden con eso también.

El muchacho buscó su reflejo en las gafas de su padre, como tratando de leer en ellas la visión que tenía de sí mismo, como tratando de ver a través de sus ojos. Estuvo a nada de dar un "está bien".
Desde el cielo matutino nublado, una luz espectral y lechosa bajó hasta quedar a unos pasos de la extensa familia. No era la primera vez que un mensaje llegaba a través de un patronus, pero lo cierto es que nunca era un buen augurio. La nube etérea se revolvía a unos centímetros del suelo sin tomar una forma definida.

—¡Harry! ¡Ven pronto! ¡Todos!
—¿Neville? —Preguntó Hermione, reconociendo la voz del Auror y mano derecha de Harry.
—¡El ministerio está bajo ataque! ¡Los necesitamos!

Y dichas esas palabras, el patronus se disolvió en el aire.
Los cuatro adultos se miraron entre ellos, confundidos, Ginny instintivamente tomó la mano de su esposo.
Cada uno de los niños (y no tan niños) de la nueva generación se acercó a los adultos, y fue Hermione la que puso orden:

—¡No! ¡De ninguna manera! ¡Ustedes deben quedarse aquí, cuidarse entre ustedes y a sus abuelos! —Exclamó al ver que la prole sacaba varitas, o corrían en busca de escobas.
—¡Mamá, podemos ayudar…! —Comenzó a reclamar Rose.
—¡No, Rose! Como ministra y como tu madre les ordeno que se queden aquí… podríamos necesitarlos luego. Se los suplico, no discutan, tenemos que marcharnos y no quiero irme con la inquietud de que harán alguna locura. —Se concentró en su hija— Promételo, Rose…
—Pero mamá…
—¡Promételo!
—De acuerdo. —Susurró la chica unos segundos después, derrotada.
—Esa es mi niña. —Exclamó Ron— Les daremos noticias cuanto antes, ustedes tres cuiden a los más pequeños y a los abuelos. —Indicó dirigiéndose a Albus, Scorpius y Rose.

Sin mediar otra palabra y dejando de lado las escobas, los cuatro se convirtieron en largas cortinas de vapor blanquecino, volando en un método más rápido hacia Londres.


El último par de horas fue como una mancha borrosa de acontecimientos para Sakura. Lo único que la mantenía más o menos anclada a la realidad era Xiao-Lang, que en ningún momento desapareció de su vista, y no se atrevió siquiera a soltar su mano. Así, antes de que pudiera darse cuenta, la firme mano del lobito la había llevado hasta la sala de espera del aeropuerto de Narita, donde Akko se había encargado "mágicamente" de las formas correspondientes para la salida del país de Sakura, Tomoyo y Kurogane, de ir hasta la casa de todos y armar una maleta para cada uno, y por último, de arreglar la abrupta despedida de las familias.
Sonomi fue la primera en llegar, y separó a Tomoyo y Kurogane del grupo, dando todo tipo de recomendaciones a ambos chicos, pidiendo prudencia a su hija y valor al samurái. De alguna manera estaba ilusionada por la posibilidad de que su hija viviera su sueño, y que regresara como la Amamiya que sabía que podía ser. También la equipó con recursos monetarios nada despreciables para sus travesías en el extranjero, además de suplicar a Kurogane que no hiciera nuevamente el saludo ceremonial, menos aún en una sala de aeropuerto repleta de gente.
El pecho de Sakura se congestionó cuando Fujitaka, Touya y Yukito entraron a la carrera a la terminal, miró por un momento a Xiao-Lang y este le indicó sin palabras que fuera a su encuentro, lo cual ella hizo con la misma premura que mostró su familia.
Al alcanzarlos fue inevitable que se lanzara a los brazos de su padre, sintió por un momento la imperante necesidad de volver a ser pequeña, de que la arrullara en su regazo como cuando tenía miedo hasta hacerla dormir.

—No puedo hacer esto, papá… —Dijo tratando de evitar que su voz se descompusiera demasiado.
—Claro que puedes. Yo también quisiera que te quedaras, y te apoyaría si así lo decidieras en este momento, pero… ¿crees que estarías en paz? —Dejó pensar a la chica, que tenía la mirada baja— Yo siento por alguna razón que tú debes dar algo importante al mundo, y tengo la impresión de que este es sólo el inicio del camino para ti. No me atrevería nunca a interferir en tu destino. Yo no tengo nada de especial, y no sé si podría ayudarte de alguna forma real… sólo me queda amarte y darte todo el apoyo que pueda desde aquí. —Tomó su mentón, haciendo que lo mirara a los ojos— Puedes llamarnos en cualquier momento… Touya y yo siempre vamos a estar contigo, aún si no vivimos bajo el mismo techo. Nunca vas a estar sola.

El cómo su padre la parafraseo terminó de derrotarla mientras que el hombre retrocedía un paso, permitiéndole a Yukito llegar a ella.

—Me acabo de enterar, yo…
—No debes preocuparte por mí, Kero irá conmigo.
Al escuchar esas palabras, sus ojos devinieron plateados y su afable rostro preocupado se hizo inexpresivo.
—Soy tu guardián, debo ir contigo.
—No, Yue. Quiero que te quedes aquí.
—Pero…
—También los que quiero son parte de tus labores como mi guardián. Por favor, quédate aquí y cuida a papá y a Touya.
—Si ese es tu deseo…
—Lo es.
—Sí, ama. —Yukito inclinó la cabeza al decir esas palabras.
—Sé que no lo haces por obediencia, sino por voluntad, y prefiero que sea así. Gracias por cuidarnos siempre.

Yukito volvió a ser él mismo, y dejó que el hermano mayor alcanzara a la ahora muy emocional adolescente.
Touya era mucho más alto que su padre, se podría decir que era apenas unos centímetros más bajo que Kurogane, y con ello la diferencia con su hermana era abismal. Nunca lo hablaron antes, nunca lo hizo manifiesto, pero quizás la única persona con la que las vulnerabilidades de Touya quedaban expuestas era su hermanita. Y era por todo el enorme parecido que tenía con su madre, su apariencia, y su indiscriminada bondad. Para él era la definición misma de futuro. Sin embargo, nunca se lo dijo con palabras, nunca un "te quiero" había salido de sus labios, se había empeñado en demostrárselo con acciones, e incluso con bromas. Y no lo diría… tal vez de forma equivocada él pensaba que eso la haría fuerte, pero ese afán flaqueaba cada vez más.

—Cuídate mucho, monstruo. —Dijo en un tono de voz inusualmente agudo, poniendo una mano sobre la mollera de Sakura.
—Tú también. Cuida bien de papá y de Yukito, y saluda a mamá cada mañana… —Trató de aclararse la voz y levantó la mirada para verlo. Él se giró para otro lado, incapaz de sostener el esmeralda que hería sus ojos—. Hermano… yo…
—No lo digas, Sakura… no te atrevas.
—Te quiero mucho.

Sintiendo que el nudo en su garganta iba a cortarle el aliento, tomó su cabeza con fuerzas, recargándola contra su pecho.

—Eres… la cosa más horrible de la creación. —Dijo, roto al fin, dándose cuenta de que cuando ese abrazo terminara, la habría soltado tal vez para siempre.

Yukito pasó una mano por la cintura del muchacho, y Fujitaka apoyó su mano en el hombro contrario. Éste último hizo una seña a Xiao-Lang a la distancia para que se acercara. Cuando los alcanzó, fue el padre de Sakura quien habló:

—Sé que te estoy pidiendo demasiado, pero… por favor, cuida a mi hija.
—Con mi vida, señor Kinomoto. —Respondió él, serio como la muerte.
—Si no lo haces, te las verás conmigo. —Sentenció Touya, soltando a su hermana y avanzando hasta su cuñado, amenazante en principio— Te estoy confiando mi vida misma. Honra ese compromiso.

El vuelo a Hong Kong fue anunciado. Y los involucrados comenzaron a caminar hacia la sala de abordar. Sakura echó un último vistazo atrás, dónde su familia la despedía con la mano en alto.
Tomó la mano de Tomoyo y le dio un apretón, invadida repentinamente por la ansiedad y la emoción que provocaba la incertidumbre del futuro inmediato, y luego pasó un brazo por la cintura de Xiao-Lang, al tiempo que él pasaba el propio por encima de los hombros de ella.
Con ese andar comenzaba la odisea de los amantes de oriente.

Capítulo 3.

Fin.


¡Helo aquí! Espero lo hayan disfrutado, y no dejen de hacerme saber sus conjeturas o comentarios a través de una reseña. ¡Gracias por acompañarme en esta aventura!