Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen.


Lo que te diré cuando te vuelva a ver

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Harry no podía creer que hace unas horas estaba en casa, preparando una triste comida para uno, con la única compañía de un viejo elfo, sintiéndose vacío, rodeado de elegantes paredes; y ahora estaba en la pequeña cocina de Draco, de colores cálidos y aparatos sencillos, con Draco a su lado y Orión en su habitación. Mirando qué preparar para acompañar la pasta que Draco había empezado; pero sobre todo, después de hacer el amor. Sus alas seguían colgando, lo que llamaba continuamente la atención del rubio, pero no se sentían para nada pesadas. Solo se habían doblado y pegado a su espalda.

Todavía podía sentir el dolor de Draco en él, fluyendo como agua fría por su cuerpo, pero también podía sentir su propio amor moviéndose a través de él, de ambos, por primera vez en años. Tal vez Draco no lo notara, pero estaba ahí, la unión entre ambos. Viva, fuerte debido a sus actividades recientes. Y Draco estaba a unos metros, con la piel aún rojiza y el corazón latiendo energéticamente. Harry quería tocarlo nuevamente. Quería besarlo una y otra, y otra vez; pero no era su intención arrebatarle a Orión su tiempo con Draco, y sabía que el niño llevaba rato esperando. Él mismo quería ver a Orión y abrazarlo, y consentirlo. Aún así, tener a Draco cerca era tan asombroso, que incluso cuando no lo miraba directamente, Harry podría admirarlo por horas. Se había vuelto más atractivo con el tiempo. Y su mirada había cambiado tanto. Era como si con los años la frialdad en ellos se hubiera ido y solo quedara una ola calmante en su lugar. Y su cabello, Merlín, su cabello. Harry quería pasar sus dedos por él. Con la magia cosquilleando en la punta de sus dedos, Harry se obligó a dejar sus manos quietas y mantenerse en su lugar. No sabía si era el veela que estaba tan ansioso por tocar a su pareja o era simplemente Harry, siendo impulsivo como siempre. Tal vez ambos. Definitivamente ambos.

Su mirada debió ser tan intensa, que Draco volteó a verlo, frunciendo el ceño.

-Deja de mirarme así.

-¿Cómo? ¿Cómo si fueras la cosa más maravillosa del mundo? ¿Cómo si solo pensara en adorarte? ¿Cómo si deseara arrastrarte a la habitación más cercana para no dejarte salir nunca más?

Sorprendido de las palabras que salieron de su boca, pero aún más del tono en que lo dijo, parpadeó, y enrojeció, pero no dejó de ver al rubio; quien lo miraba como si Harry tuviera otra cabeza.

-¿Qué diablos, Potter?

-Es... el veela me hace ser tan expresivo-tosió ligeramente.-Está todavía muy emocionado por haberte encontrado y por, ya sabes. Em... ¿cómo te miro?-preguntó con cautela.

-Como si estuviera desnudo.

-Bueno, no negaré que eso me agradaría.

-No seas una bestia-enrojeció Draco y pareció querer alzar su camiseta para cubrirse más. Su timidez hizo sonreír cariñosamente a Harry.

-He visto lo que hay debajo. Tengo una buena memoria y un pensadero en casa.

-Cierra ya la boca, ¿desde cuando te volviste tan descarado?

-No lo sé. No tuve oportunidad de saberlo antes. Tal vez siempre lo fui. De todas maneras hoy es el mejor día de mi vida. Se me permite estar alegre.

Las implicaciones de sus palabras tomaron a Draco por sorpresa. Quería preguntar muchas cosas, en cambio miró nuevamente hacia las escaleras.

-¿Sería mucho pedir que te vayas a casa?

El susurro probablemente era más para si mismo que para Harry, pero Harry respondió de todas formas.

-No mentía cuando dije que no te perderé de vista, a ninguno de los dos, Draco. Te he buscado por mucho tiempo, no puedo simplemente irme o dejarte ir. No ahora. Mucho menos cuando tengo un hijo y acabo de conocerlo. Él es, diablos-rió levemente-es muy parecido a ti a pesar de tener mis rasgos físicos. Y es tan fuerte, e increíble, y parece ser tan inteligente... Merlín, él es... perfecto. Tan perfecto -y hermoso quiso agregar- como tú. Has hecho un trabajo grandioso con él.

La expresión de Draco vaciló.

-Ni siquiera lo conoces. Puede ser una completa pesadilla. Aprovechó que tomé una siesta para cruzar la maldita calle y andar a solas por el vecindario para buscar una casa a la que le ordené no ir, a ver a un padre que le prohibí ver-gruñó Draco.

-Creo que eso podría venir de mi lado, el desafío a la autoridad y la búsqueda continua de aventuras-bromeó, pero Draco no sonrió. Ante su mirada fija en él, Harry suspiró.

-No seas muy duro con él. Él iba en el plan de informarme brevemente que en unos años desalojara el lugar porque cuando cumpliera diecisiete años iría a vivir ahí contigo. Que vaya pensando donde llevar a mi familia conmigo. Fui yo quien atrasó sus planes.

-Lo cual era innecesario por completo, porque no necesita ese lugar ancestral. Tiene Manor a su disposición si lo que quiere es ir al maldito mundo mágico o tener una casa enorme.

-¿Dejaste Manor para que no te encontrara? ¿Por lo que dije?

Fríos ojos grises le devolvieron la mirada.

-El mundo no gira a tu alrededor, Potter. Tenía una mala reputación, y un bebé en el cual pensar. El mundo muggle era mucho más seguro que el mágico. Nadie iba a tratarlo mal en el mundo muggle, ni lo insultaría o llamaría hijo de mortífago, pero sobre todo nadie iba a relacionarlo contigo. Así que no, no me fui de casa por ti. Me fui de casa por él, para que sea malditamente feliz y no crezca pagando mis errores ni los tuyos.

Harry tragó el sentimiento amargo en él.

-Sé que lo arruiné, Draco. Estaba tan perdido luego de la guerra. Lo único que deseaba era que todo fuera normal. Pertenecer a algún lugar, a alguien, o algo. Creí que el matrimonio con Ginny me daría eso. Estaba tan molesto y desesperado porque no me dejaran atrás. Toda mi vida se basó en el hecho que era el único que podía vencer a Voldemort, y lo cuando lo logré empecé a cuestionarme sobre qué había después para mí. Sobre qué harían conmigo. El Ministerio pensaba que con Tom fuera yo podía ser incluso más peligroso que él. No di la impresión contraria, con mi obsesión con encontrarte. Y cuando Percy dijo frente a todos que no eras más que un mortífago, que no debía ni molestarte, que a esas alturas ya debías haberte muerto por ahí sin que nadie lo sepa... Joder, perdí el control y casi lo mato. Hermione y Ron lograron llevarme al sanador, quien explicó todo lo del veela, y eso fue lo único que me salvó de tener cargos. He vivido sin vivir, Draco. Te busco en cada lugar en que estoy, cada vez que alguien con un tono rubio cruza junto a mi volteo. Sueño contigo todo el tiempo y soy un desastre emocional que camina.

He pasado años enteros pensando en cómo lo arruiné, no puedo demostrarte cuan arrepentido estoy por lo que te dije, por lo que te hice. Si yo hubiera sabido de él, si tan solo me hubieras dicho lo que pasaba, o te hubieras quedado un poco más... Enloquecí buscándote, dejé de comer, de dormir. Solo podía pensar en ti. Ni siquiera completé mi último año en Hogwarts. Ginny estaba ahí y yo solo... no soporto verla. No puedo estar cerca de ella. Porque debido a ella, a mí, te perdí...-su voz se quebró. -Le pregunté a todos los que conocía sobre ti, a Parkinson, a Zabini, fui a Paris, incluso fui a visitar a Goyle para averiguar una pista sobre ti. Supe lo que le pasó a tu madre, lo lamento tanto. Eso solo me hizo ver lo completo bastardo que fui. Estabas completamente solo, la acababas de perder, a ella, a tu padre, y yo te herí de esa manera.

-No estaba solo, tenía a los elfos, tuve a Astoria. Aún tenía un poco de dinero. No lo hagas ver como si me hubieras dejado abandonado, solo, pobre y embarazado. Tuve ayuda, Astoria me ayudó y contrató a un medimago por mi, de otro lugar. Él fue de gran ayuda.

Harry lo miró preguntándose si él y Astoria eran algo. No tuvo el valor de preguntar.

-Y todo lo que sientes no es más que el veela. Me odiabas.

-No te odiaba. Yo, no te amaba. No conscientemente. Pero yo, no me hubiera acostado contigo de otra forma.

Draco, por supuesto, no le creía.

-Fuiste el primero, y el único Draco. No hubo nadie más. Y yo, -exclamó con voz pesada- no te culparía si hubo alguien más. Si tu estuvieras enamorado de alguien ahora- titubeó, mirando el anillo que había puesto en la mano del otro.-Pero eso no significa que me rendiré respecto a ti. -Lo miró fijamente.-Lo intentaré de nuevo, todos los días. Solo dame la oportunidad.

Permanecieron en silencio uno.

-¿Que hubieras hecho?-vaciló el rubio.

Harry lo miró sin entender.

-Dijiste que si hubiera esperado un poco más...

El auror se sentó en la silla más cercana.

Sonrió con tristeza.

-Godric, te hubiera llevado a Grimmauld Place. Me hubiera casado contigo. Los hubiera cuidado y consentido tanto. Te habría acompañado a cada cita prenatal, te hubiera presumido por todo el mundo mágico como el padre de mi hijo. Como mi pareja destinada. Te hubiera dado lo mejor de lo mejor, llevado a los mejores lugares, dado la mejor comida, habría cambiado los pañales que probablemente tanto odiaste, te hubiera compartido mi magia todo el tiempo para que no te sintieras débil o cansado. Hubiera sostenido tu mano mientras Orión nacía, o los días en que enfermaba. O mientras pasabas por todo porque seguramente estabas aterrado. Hubiera masajeado tus pies cuando estuvieras cansado o sostenido tu cabello cuando tuvieras naúseas. Te hubiera consentido cada antojo. Merlin, yo habría intentado darte todo, solo para que siguieras a mi lado...

Alzando la mirada ante un silencioso Draco.

Draco no se veía como si fuera a llorar, pero parecía perdido emocionalmente.

Con vacilación se acercó a él y lo abrazó. Aunque temía el rechazo, este no llegó nunca.

-Sé que esto son solo palabras vacías para ti, Draco. Sé que probablemente pensaste que los alejaría, pero yo nunca lo hubiera hecho. No lo haría. Esto del veela simplemente cambió un poco las cosas, pero incluso sin el veela yo hubiera estado para ti. Lo juro. Por favor, déjame estar en tu vida. En la vida de Orión. Él debería tener a sus dos padres. Incluso si no puedes perdonarme, ¿podrías dejar que yo lo conozca? ¿Que conviva con él? No mentía cuando dije que no querría a nadie más en la vida, que no tendría más hijos que los tuyos. Y crecí sin mis padres, no puedo simplemente irme.

Draco no respondió, pero suspiró suavemente.

Permanecieron así por un poco de tiempo, pero finalmente Harry soltó a Draco.

-Ve, Orión espera-exclamó con suavidad.-Yo haré la cena por ti. Te daré tiempo para pensarlo.

Draco lo miró en silencio por unos segundos, antes de asentir. Cuando estaba a punto de irse, Harry tomó su mano.

-Draco, todo lo que dije, aún quiero hacerlo. Quiero darles todo. Quiero que todos sepan de Orión, de ti. Quiero darles lo mejor. Cualquier cosa que necesites, no dudes en pedirlo. Que todos te traten bien en el mundo mágico, que te respeten. Quiero que seamos una familia.

Besó la frente del rubio con ternura y le brindó una pequeña sonrisa.

Draco no rechazó su beso, pero tampoco lo devolvió. Simplemente parecía indeciso entre dejar a Harry a solas en su casa, subir las escaleras con su hijo, o esforzarse en sacarlo de su casa. Finalmente, tras un no quemes mi cocina, Potter, suspiró y subió la escalera. Harry quería seguirlo, ponerse su capa, y escuchar lo que le diría a Orión; quería saber qué pensaba Orión respecto a él, a ambos; pero en cambio, miró los alrededores. Presionar a Draco era una mala idea, cuando ya le había dado técnicamente permiso para quedarse.

Mirando a su pareja subir las escaleras, enfocó su nerviosismo en la cocina. En casa, seguramente la comida que había preparado ya se había enfriado, y de todas maneras no estaba muy entusiasmado en hacerla. Esta comida sería grandiosa. Un poco de carne estaría bien. Con pan y ensalada. Sin embargo, el refrigerador de la cocina de Draco no estaba del todo surtido y no tenía los ingredientes necesarios. Pensamientos culpables lo atraparon, torturándolo con todo el tiempo que no estuvo ahí para su compañero y su hijo, y no pudo vigilar que comieran correctamente. ¿Esta era una situación común?, se preguntó. ¿Draco había tenido el suficiente dinero para alimentarlos a ambos? Gran parte de la fortuna Malfoy fue tomada y probablemente usó el dinero en tratamientos médicos. ¿Siquiera Draco obtuvo la cantidad correcta de dinero muggle por el mágico? Deseó tener un maldito giratiempos a la mano y gritarse a si mismo que no fuera tan estúpido. Pero no podía hacerlo, así que respiró profundo y se obligó a controlarse. No quería pensar en qué haría si Draco lo echaba, porque, a pesar de todo lo que había dicho, Harry no quería lastimarlo más. Si Draco quería que se fuera, lo haría, porque se lo debía. Aunque le doliera el alma en ello.

Debemos convercerlo de amarnos, exigió el veela en Harry y Harry suspiró y asintió. No podía hacer nada por el Draco pasado, pero podía proveerle todo lo necesario a su familia de ahora en adelante. Haciendo memoria de las propias cosas en su alacena se desapareció rápidamente a Grimmauld y regresó con todo en una canasta, listo para cocinar y llenar el pequeño refrigerador del rubio.

Sonriendo como un niño pequeño mientras lo hacía, por primera vez en mucho tiempo, empezó a cortar los ingredientes.

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Draco podía sentir cómo su cuerpo pedía una ducha y un buen sueño después de sus actividades, y se sentía avergonzado de aparecer frente a Orión sin asearse, así que pasó rápidamente a su habitación y se dio un rápido baño. Cuando salió, se sentía mucho mejor, pero también bastante soñoliento. Aún así caminó a la habitación de Orión, quien tenía libros esparcidos por todos lados. La temática era obvia, veelas.

Lo cierto era que, a pesar de lo pequeña que era su casa, era una especie de extensión a Malfoy Manor. Si uno buscaba muy bien, el armario de Draco era un acceso a Manor. Por ello no le fue difícil educar a su hijo aunque estaba en el mundo muggle. Orión tenía seis años así que no había mucho que enseñarle por el momento, pero era un ávido lector, por lo que Draco se encontró mostrándole el camino a la biblioteca.

Manor era una pesadilla para Draco, pero un gran campo de juegos para Orión. Los elfos lo amaban, y no entendían porque el heredero tenía que crecer en otro lado. Orión mismo no lo entendía.

-Una casa pequeña nos mantiene más cerca-había exclamado Draco.- Manor es tan grande que no nos veríamos por semanas. Y no podrías recibir visitas de tus amigos.

Draco no quería explicarle a su hijo aún, su infancia y adolescencia. No quería poner sobre él el peso de ser un Malfoy. Había esperado poder mandar a Orión a un lugar diferente a Hogwarts cuando cumpliera los once años. Mudarse Sin embargo, Potter probablemente no compartiría sus planes.

-Orión-exclamó tocando la puerta y entrando a su cuarto, y su hijo lo miró con ávido interés, arreglando su postura.

-¿Han terminado de hablar? Tardaron años.

Draco se sonrojó recordando las palabras y todo lo que intercambiaron abajo y se esforzó en que su cuerpo no reaccione.

-Lo hicimos.

-¿Y entonces? Mira, padre aquí dice que él no miente-exclamó alzando un libro-. Si eres su pareja solo puede estar contigo. O caerá en depresión y puede morir. A menos que tenga un hijo. Y me tiene a mi. Quizá por eso él está bien.

Draco miró a su hijo y sintió ganas de llorar. Acarició su cabello con suavidad y se esforzó en sonreír.

-¿Qué más aprendiste?-preguntó.

Orión se hinchó como pavo real antes de empezar a hablar. A medida que lo hacía, Draco pensó en el hombre abajo diciendo cómo creció sin padres, y en el niño frente a él, que en el fondo estaba feliz por la presencia de Harry. Era obvio que ambos querían conocerse, pero si él lo pedía, Orión retrocedería.

¿Era tanto su dolor para negarle a Orión su oportunidad de convivir con Potter?

Mirando de reojo el anillo en su dedo, deseó que Astoria estuviera cerca y pudiera preguntarle qué hacer.