Retroalimentación:

Hikari03 chapter 4 . Jul 20: Muchas gracias por tus palabras. A propósito de la recomendación que me haces, estoy notando que es una inquietud generalizada, y te puedo decir que no tienes nada que temer. Si bien cierto nivel de invasión y conocimiento entre estilos será necesario es pos de mantener el argumento, trataré de dejar intactos en su esencia a los personajes y dentro de sus propios estilos, digamos que el sistema europeo será como un "idioma común", ya lo verás con el tiempo. ¡Gracias por seguirme en esta aventura y espero te guste lo que viene!

Isaalm chapter 4 . Jul 20: ¡Hola! Espero que el resto del desarrollo de la historia siga manteniéndote expectante, aún hay mucho más que contar, y por supuesto, la interacción entre los dos mundos será determinante. ¡Gracias por acompañarme!

Reader2109otp chapter 4 . Jul 22: Ya eres así como mi ahijada en estas aventuras, y me alegra mucho que sigas aquí. También pensé que esta sería una mejor portada, y es bueno que hayas notado lo de los otros personajes… de alguna manera me causa una satisfacción culposa el estimular tu imaginación en todas esas lides del emparejamiento de personajes. Quién sabe, podría haber una pequeña sorpresa al respecto para quienes como tú, disfrutan del slash. Shandian se perfila como uno de los antagonistas, pero habrá que conocerlo un poco más, tendrás de eso en el futuro para saciar tu curiosidad. Es bueno ver que cumplí el objetivo, esperaba poder poner a flor de piel los sentimientos de algo tan importante como la familia, y creo que tu reacción es la confirmación de mi éxito. ¿Sabes qué es curioso? No había planteado la posibilidad de que ese "primera" en el título pudiera ser importante… pero ahora gracias a ti, podría serlo. ¡Gracias por tu apoyo!

Claudia86 chapter 4 . Jul 22: Gracias a ti por estar al pendiente, aquí seguimos. ¡Espero te guste lo que sigue!

carmennj chapter 4 . Jul 25: Hola. Qué bueno que la historia ha logrado engancharte, y estamos cada vez más cerca de ese encuentro trascendente. Descuida, no será necesario ubicarte en las historias de los personajes, la trama dará de forma explicativa el contexto para que un nuevo lector pueda conocerlos y seguirlos. Sobre Tomoyo… pues quien sabe, la vida suele ser curiosa con quien la tienta. ¡Un abrazo para ti!

Lin Lu Lo Li chapter 4 . Jul 26: Hola. Eres muy intuitiva y tienes razón. Aunque trataré de dar énfasis a todos los personajes ya conocidos, trataré de darle la oportunidad a los nuevos, creo que podríamos obtener algo rico de ellos. Como comentaba con otros lectores, el asunto de la varita es circunstancial y aunque importante, no será determinante en la historia, y podremos disfrutar de nuestros personajes favoritos en su esencia. También en lo de la condición del enemigo aciertas, se va a poner bueno y complicado para Li. La despedida también fue mi parte favorita, me alegra mucho que la hayas disfrutado. ¡Gracias de nuevo!

Elizabeth Padill chapter 4 . Jul 27: ¡Y aquí seguimos! Gracias por tu comentario.

Leah05 chapter 4 . Jul 31: Hola. Sí, como mencionas, algo gordo viene en camino. Al parecer conseguí mi objetivo de lograr mover algo en los lectores, y ese era el propósito de las últimas líneas del escrito. Sé que el Touya de tu imaginación te tocó a través de estas líneas y me alegra haberte dado algo a través de él, y en el haber ensalzado sus virtudes. Muchas gracias por tu comentario y nos seguimos leyendo.

Guest chapter 4 . Jul 31: Gracias, ¡seguiré por aquí!

Wonder Grinch chapter 4 . Jul 22: Pues no tengo otra que darte la bienvenida formal a esta lectura. Espero que lo que te encuentres más adelante te guste, y te agradezco por darle la oportunidad a esta serie de trabajos que comenzó con Gesta de la Hechicera y el Gaijin, estaré atento a tus comentarios y los esperaré con gran anticipación, estoy convencido que habrá observaciones muy valiosas a tener en consideración viniendo de alguien que padece el mismo vicio. ¡Gracias de nuevo y bienvenida!

CherryLeeUp chapter 4 . Jul 26: Hola. La segunda jubilosa bienvenida a esta obra. Es bueno saber que no era el único que tenía tan curiosa lista de reproducción. Me hace muy feliz saber que lo que tienes ante ti te gustó como para ir por un camino que no acostumbras, y espero poder mantener tu atención con el desarrollo de esta trama. La varita, aunque necesaria, creo que entra más en el rubro de lo circunstancial, ya verás a qué me refiero, pero ciertamente nos vamos a divertir con esa condición. ¡Muchas gracias por la oportunidad!

¡Vamos a lo que nos convoca!


Capítulo 4.

Hong-Kong y Londres.

o

Los buenos reencontrándose, los malos presentándose y las circunstancias dándose.

—Y entonces… —Comenzó Akko apenas el avión comenzó a estabilizarse, unos minutos después del despegue— ¿desde cuándo son novios?

Sakura y Xiao-Lang no pudieron evitar cierto rubor ante la pregunta, lo que hizo dar un bufido a Meilin y soltar una risa aguda y poco discreta a Tomoyo. El disgusto de la primera venía simplemente de la lógica del tiempo… es decir: después de tres años y formalizar incluso viviendo juntos por unos meses, seguían poniendo cara de tontos. Sin embargo, esta vez no fue el típico silencio incómodo el que reinaba ante una pregunta tan directa y personal.

Sakura, avergonzada como estaba, sonrió destellante.

—Tres años.
—Un poco más en realidad, aunque eso aplicaría solamente a mí. —Intervino Li— La verdad es que he estado en esta relación desde que tengo diez años...

Akko, luego de hacer todas las exclamaciones propias de una adolescente enamorada, actitud que no tenía nada que ver con su edad o su tipo de trabajo, contó que ella misma estaba enamorada desde su adolescencia también, y por todas las penurias por las que tuvo que pasar para finalmente establecerse con su persona más querida.
Tomoyo viajaba a menudo al extranjero, pero era la primera vez que no iba con su madre o al menos con una escolta, siendo que en realidad no consideraba a Kurogane como tal. El muchacho, por su parte, miraba por la ventanilla, con ese gesto que daba la impresión de estar siempre malhumorado, y era posible que así fuera al estar a varios kilómetros de tierra firme rodeado de hechiceros, que aunque varios de ellos eran bien apreciados por él, no podía evitar cierta animadversión por el resto. En especial por Hiiragizawa.
El resto del viaje fue trivial en términos de conversación, al parecer, habría oportunidad en su escala en Hong Kong de hablar con mayor libertad sobre las implicaciones de haber accedido a la travesía.


El ruido combinado de sirenas, tanto de ambulancias, patrullas y camiones de bomberos desquiciaba el, aunque ruidoso, ordenado acontecer de la capital inglesa. Nadie estaba bien enterado de qué había pasado, pero todo apuntaba a un atentado terrorista, tal vez una bomba, aunque esa teoría perdía validez al ser el lugar afectado un baño público, una caseta telefónica y un edificio abandonado.
Invisibles a ojos de curiosos, cuatro magos atravesaron las cortinas de humo de los incendios a vuelo, ingresando por una de las entradas secretas al vestíbulo principal del Ministerio, y apenas sus pies tocaron la tierra, las varitas debieron ser desenfundadas y utilizadas en toda suerte de hechizos defensivos.
Aquél amplísimo espacio estaba ahora cubierto de detritos caídos de las paredes, papelería volaba por todas partes, había varias personas tiradas entre los escombros y una fuerte cacofonía de voces gritando en latín competía con el ruido de energía impactando muros y pulverizando muebles.
Harry y Ron comenzaron a combatir sin estar muy seguros de quién era su objetivo, mientras que Hermione, ayudada de Ginny trató de abrirse paso hasta su oficina.

—¿Sabemos quiénes son? —Preguntó Harry, apresurándose a ayudar a Neville, que arrastraba por el brazo de otro auror, aparentemente inconsciente, y atrincherándose entre una pila de escombros.
—Ni idea. Son unos quince individuos.
—¿Están usando maldiciones imperdonables o sólo aturdidoras?

El hombre dudó antes de responder.

—En realidad… creo que nunca había visto el tipo de magia que utilizan, no usan varitas o dicen conjuros. Y he contado tres de esas cosas volando sobre ellos.

Harry siguió la dirección que Neville apuntaba cerca del techo del salón. Él tenía una idea vaga de lo que era por Hermione, la más instruida en cultura y artículos muggles. Un drone.
Los hechiceros eran muy renuentes, casi a nivel de la fobia de usar tecnología, quizás el aparato le daría algo de información sobre la procedencia del grupo atacante.

—Cúbranme. —Solicitó a Ron y Neville.

Ambos magos salieron de su refugio lanzando cada conjuro aturdidor que sabían al tiempo que Harry apuntó su varita al aparato volador. El drone volaba gracias a cuatro hélices, y pensó por un momento que sería una mala idea sólo atraerlo hacia él con un accio. Debía inmovilizarlo primero o podría luchar por seguir flotando. Decidía la técnica estaba:

Petrificus totalus, accio drone. —Susurró.

La estrategia funcionó de maravilla. Los pequeños motores del aparato dejaron de funcionar, y un instante después caía directo a las manos de Harry.
Uno de los enmascarados, notando lo que acababa de pasar, hizo carrera hacia Harry, esquivando con pericia los chorros de luz que trataban de alcanzarlo y anteponiendo el brazo donde el móvil era portado, el cual para sorpresa de todos funcionaba con gran eficacia como un escudo contra conjuros y maldiciones, y a sólo un par de pasos de alcanzar al mago, extrajo un cuchillo de supervivencia de su ropa, listo para herirlo, aprovechando su total concentración en el gizmo.

—¡Cadmiae! —La exclamación, hecha por Ginny a la distancia, dio como resultado un haz de luz dorada que se concentró en el arma blanca, el acero de la hoja pasó por un muy acelerado proceso de herrumbramiento, deteriorándolo a tal grado que cuando la punta topó la ropa de Harry, se deshizo como una tiza, dejando un rastro de óxido en su trayectoria sin lastimar a su objetivo, el cual se alejó tan pronto como pudo con su valiosa carga.

Sorprendido, el matón miró el mango de la navaja, y luego se volvió hacia la responsable, encontrando a la pelirroja, lista para un combate. El hombre la apuntó con el puño que sostenía el móvil, y ella vio eso como una oportunidad.

—¡Ruptor Malleo!

Una docena de luces rojas fueron lanzadas contra el brazalete del invasor, que miró sorprendido como cada impacto era detenido por cualquiera que fuera la protección del móvil, pero que lentamente iba perdiendo fortaleza, hasta que en el décimo golpe, la pantalla estalló.
Los últimos dos ataques pasaron a su pecho y rostro, privándolo de aire el primero y rasgando el pasamontañas el segundo, dejando al descubierto una tupida pero cuidada barba, su piel obscura y sus ojos verdes. Árabe sin lugar a dudas.
El hombre, con dolor en la expresión por los golpes, sonrió, aparentemente satisfecho con el resultado del día, y cerró un puño sobre su cabeza, ordenando la retirada. Varias granadas aturdidoras estallaron al momento, arrojando inmensas nubes de humo por la estancia y deslumbrando fugazmente a los magos, mientras que el equipo de asalto desaparecía tan rápido como llegó.
El ruido de la contienda cesó al momento. Varios de los aurores aún en pie comenzaron a agitar sus varitas, disipando las nubes de humo y restaurando las velas flotantes que volvieron a iluminar la caótica estancia. Los aurores y trabajadores del ministerio se miraron entre ellos, confundidos, aún apuntándose con las varitas, incapaces de explicar o al menos dar una aproximación a lo que acababa de pasar.

—Asistan a los heridos mientras llegan los curanderos, busquen cualquier cosa que estas personas hayan podido robar y entrevisten a todos, alguna pista debemos sacar de todo esto. —Las palabras de Hermione sonaron a través de todo el Ministerio— Jefe Potter, preséntese en mi oficina de inmediato.

Harry y Ginny se miraron por un instante, y al siguiente se abrazaban, confundidos y asustados, mientras que él la llenaba de palabras de agradecimiento por evitar que terminara herido o peor. Luego lanzó una mirada de prevención a Ron, y este le indicó que se adelantara, pues atendía a uno de los heridos, y mientras comenzaba a caminar hacia los ascensores, las chimeneas alrededor comenzaron a destellar en llamas verdes, terminado el cierre de emergencia y dando paso a aurores rezagados y curanderos hacia el interior del ministerio.
El drone era muy grande, quizás unos ochenta centímetros de envergadura, y al centro había una protección de cristal que resguardaba el lente de una cámara en el cual Harry pudo ver su propio reflejo. Había un objeto muggle en el ministerio… el mundo estaba de cabeza.


Superado el aeropuerto, el filtro, los taxis y el pesado par de horas desde el aterrizaje, aquel aire demasiado húmedo y cálido chocaba contra el rostro de Sakura, meneando su cabello en una caricia, aunque robusta, aparentemente llena de afecto, como si Hong Kong se alegrara de verla una vez más. El ferri se agitaba al compás de la olas, dejando ver a la distancia la muy urbanizada ciudad natal de los Li.
Desde la perspectiva de Sakura y Tomoyo, la ciudad había cambiado bastante, ambas eran unas niñas cuando la vieron por última vez, y su estómago se debatía entre las muy naturales ganas de vaciarse dado el vaivén de la nave, como por esa extraña sensación de emoción e incertidumbre que las embargaba.
Una SUV los esperaba cuando atracaron, y sólo unos minutos después atravesaban los enormes jardines de aquella casa que parecía estar en otro planeta desde la óptica de la cazadora de cartas, y que Kurogane apreciaba con atención real esa vez.
El pórtico de la mansión seguía igual: gigantesco y muy bien conservado, y desde su ventanilla todos pudieron ver cómo una docena de personas abandonaban sus asientos al ver el vehículo llegar. Las hermanas de Xiao-Lang comenzaron a hacer vítores mientras lo recién llegados descendían y una comisión de sirvientes desempacaba. Tanto Xiao-Lang como Meilin hacían un gesto desaprobatorio por esa última condición. Ambos habían aprendido por Sakura y su curiosa cosmovisión sobre una forma de vida que les había resultado sumamente gratificante y digna de seguir: tal como la maestra de cartas hacía, vivir para servir, en lugar de ser servidos.
Hubo una intención de dar un paso atrás por parte de Sakura y Tomoyo cuando las incontrolables hermanas mayores del chico que volvía a casa se lanzaron hacia ellas entre gritos de emoción, listas para expresar toda la alegría que les daba verlas, pero el intento se detuvo en seco a la apenas perceptible aclaración de la garganta de la líder del Clan Li.
Ieran y Sakura quedaron frente a frente, y la segunda se quedó pasmada. Habían pasado siete años desde la última vez que la vio, pero aquella mujer apenas si había cambiado, seguía mostrando ese porte imperial y su presencia imponía a kilómetros, ahora vestida en un exquisito hanfu negro con verde y al parecer con toda la joyería de oro y jade que encontró en su camino, y el mechón de canas que nacía de su frente, en lugar de envejecerla, le daba aún mayor presencia.
Sin embargo, esta vez Sakura no la veía desde abajo, de hecho eran casi de la misma estatura, y fue Ieran quien rompió el incómodo momento avanzando hacia ella con ese peculiar paso tan suyo, que daba la impresión de que sólo se desplazaba sin mover los pies.
Un poco intimidada, Sakura sintió el impulso de hacer una caravana como en las películas de época, pero su sentido común mató ese pensamiento con uno aún más aterrador, y fue cuando pensó en cómo referirse a ella… es decir: ¿cómo sería conveniente llamarla? ¿"Señora Li"?, "Mamá de Xiao-Lang…"?
¿"Suegra"?

Al estar a sólo un paso de distancia, ambas hicieron una reverencia.

—Bienvenida. —Dijo la mujer, con una sonrisa que de lo sutil, se antojaba imperceptible para los que no estaban tan cerca, y luego se dirigió a todos los demás: —Sean todos bienvenidos.

Los demás correspondieron, pero era evidente lo que estaba pasando en ese momento. Esa bienvenida era en realidad para Sakura, era la confirmación de que estaba entrando a esa familia, y que ella, la líder del Clan, la aceptaba. La tensión de la jovencita terminó cuando Ieran tomó su mano con suavidad, y ambas comenzaron a caminar hacia la casa, haciendo la invitación extensiva a todos los recién llegados.
La calma, sin embargo, vino luego de la interpretación del tipo de sentimiento que aquella mujer le transmitía: era algo sutil, que podía entenderse sólo entre mujeres y que de manera instintiva invadió a la maestra de cartas cuando la tocó, era una idea sucinta, pero imposible de confundir: el miedo que Ieran sentía ante la posible partida definitiva del benjamín de los Li.


Los más jóvenes habían terminado perdiendo el interés en muy poco tiempo, y para ese momento ya corrían entre las campiñas, no así con Al, Rose y Scorpius, que escuchaban la radio, pendientes a cualquier noticia por pequeña que fuera sobre la "emergencia" que se dio en la capital.

—¿Qué podría ser tan grave como para que nos trajeran a casa de esta forma? —Cuestionaba Al, mientras andaba de un lado a otro con los brazos cruzados en su habitación.
—No lo sé, pero mamá se veía muy tensa esta mañana. —Rose se revolvió en su mecedora— No es común ver a alguien de su carácter así de nerviosa, y mira que papá logra ponerle los pelos de punta todo el tiempo.
—Pues mi papá no rechistó cuando le dije que vendría para acá cuando llegaron por ustedes a la escuela, confía mucho en el criterio de sus padres, aunque no sé si él tenga alguna idea de lo que está pasando. —Agregó Scorpius.
—¡Noticias de último minuto! —Exclamó de pronto la radio, ahogando todo posible conato de conversación. En un instante los abuelos Weasley se acercaron a los tres adolescentes— La ministra Granger-Weasley dará un informativo en unos momentos, ignoramos el porqué del cierre del Ministerio hoy más temprano, pero… aquí viene ella…

Todos los presentes compartieron miradas de preocupación. Se imaginaron en el gran lobby del Ministerio, repleto ahora de periodistas que tratarían por todos los medios de obtener respuestas, Rose compadecía a su madre en esos momentos. Se escuchaba el murmullo y hasta gritos tratando de llamar la atención de quien recién llegaba, y el reportero que transmitía por la frecuencia que los chicos escuchaban, empático con su auditorio, comenzó a narrar:

—Hay medios nacionales e internacionales aquí, la Ministra se abre paso con una escolta de aurores como no había visto en muchos años, el Jefe Potter es uno de ellos, y ahora rodean el estrado al que Granger-Weasley está subiendo.

En el lugar, Hermione caminaba como en cámara lenta, parcialmente deslumbrada por los flashes de las cámaras y el barullo de los presentes, Harry, Ron, Neville y la casi docena de aurores miraban con recelo que no hubiera varitas en alto… o teléfonos móviles, que eran un artículo muy raro entre magos, puesto que una varita común podía hacer con gran eficiencia casi cualquier tarea. La mujer se apuntó a la garganta sólo por un instante, susurrando "sonorus", a lo cual los presentes respondieron guardando silencio.

—Buenos días. Gracias a todos por venir. —Dijo con su voz potenciada que resonó bajo la cúpula— Hace menos de una hora, un grupo de individuos se infiltró en las instalaciones del Ministerio. Entraron por las puertas principales sometiendo a la primera guardia, y aprovechando que no era horario de trabajo comenzaron a atacar las instalaciones y a los empleados que para entonces ya estaban laborando. La oficina de aurores, al trabajar las veinticuatro horas, pudo reaccionar como un primer equipo de choque, pero aún así el grupo ya había herido a varios magos y dañado nuestras oficinas. Un grupo de curanderos ya hizo un reporte oficial y con mucho alivio les informo que no hay fallecidos o heridos de gravedad. En los próximos días, la oficina liderada por el Jefe Potter llevará a cabo una profunda investigación para determinar a los responsables y sus causas, y de esa forma proteger a la población civil. Se reforzará la seguridad en oficinas como esta, y en escuelas como Hogwarts, además de que se buscará la cooperación de instituciones no mágicas y también una fuerte comunicación con la comunidad mágica internacional. —Tomó algo de agua de un vaso, luego continuó— No sólo nosotros hemos sido atacados. Hubo ataques iguales en Berlín y Nueva York con resultados muy parecidos. Desde el inicio de mi gestión, la honestidad responsable ha sido el estandarte de esta oficina, y es por eso mismo que haremos de conocimiento público toda la información a la que logremos acceder. Por el momento, les pido paciencia, y que no entren en pánico, estamos ante un enemigo silencioso que no ha manifestado siquiera sus verdaderas intenciones, y que se oculta a plena luz y entre nosotros. Sólo responderé un par de preguntas, como comprenderán, tenemos mucho trabajo.

Hermione guardó silencio por un momento mientras que el barullo de los informadores crecía momentáneamente. Luego dijo un nombre y todos bajaron la voz.

—Renton, El Profeta: El Ministerio tiene uno de los sistemas de seguridad mágica más sofisticados de Europa, y estos individuos lograron burlarlo, ¿cree que se pueda tratar de un "golpe interno"?
—Entre las medidas de seguridad de las que hablas hay sellos mágicos que delatarían o incluso dañarían a un posible traidor, cuando hablamos de seguridad vamos muy en serio, sin embargo, no descartamos la posibilidad y se investigará igualmente.

Otra breve pausa. Esta vez la palabra fue cedida a una mujer:

—Lovegood, El Quisquilloso. ¿Tienen a algún sospechoso luego de ver el tipo de ataque, modus operandi o conjuros utilizados que los relacionen a situaciones previas?

Aquella pregunta, muy rebuscada por cierto, expuso algo que parecía conflictuar a la ministra, quien pensó por algunos segundos antes de responder.

—En realidad, ese es uno de los principales problemas en el inicio de la investigación: creemos que las personas, al menos las que participaron en los hechos aquí en Londres, podrían no ser magos. —Las voces comenzaron a elevarse alarmadas luego de esa declaración— Es todo lo que sabemos por el momento por favor, manténganse al pendiente.


Eriol, Akko y la madre de Xiao-Lang se encerraron en el despacho de la última por unos minutos, y luego de terminada la entrevista la gran mayoría de los recién llegados fueron invitados a relajarse por ese día, y salir en camino a Londres la noche siguiente.
Sin embargo, Ieran pidió a Sakura que la acompañara unos minutos antes de reunirse con sus amigos, la maestra de cartas aceptó sonriente.
Ambas mujeres caminaron con calma hasta el mismo solario entre los jardines en el cual Ieran reveló los poderes de Sakura. Esta vez, sin embargo, era de día y no había tensiones como aquella vez, y ambas contemplaron los terrenos de los Li por algunos minutos en silencio.

—Hiiragizawa me ha contado muy superficialmente que te necesitan a ti y a Xiao-Lang para arreglar un problema en su tierra natal. —Comenzó, tratando de mantener un tono de voz serio, pero no solemne— Este podría ser el punto en el cual se definirá el tipo de persona que serás por el resto de tu vida. Xiao-Lang me contó que antes de encontrar las cartas Clow no tuviste ningún tipo de contacto con la magia, aún a pesar de ser heredera de una de las tradiciones más importantes de Japón. ¿Puedo preguntarte un par de cosas, Kinomoto?
—¡Por supuesto! Y llámeme Sakura, por favor.
—De acuerdo, Sakura. Esta es tu última oportunidad: si te dijera que aún puedes volver a casa y olvidarte de todo esto, ¿lo harías?
—Eso depende… —La chica miró nuevamente a los jardines, ensimismada— ¿Xiao-Lang podría volver conmigo?
—¿Basas tu destino en eso?
—Bueno… sí. Él es alguien muy importante para mí, y quiero estar a su lado… además, yo hice un compromiso con él hace unos años, y no me gusta romper mis promesas.
—¿Puedo saber que le ofreciste?

Sakura bajó la mirada, avergonzada, recordando la noche del regalo de aquel lejanísimo trece de julio de mil setecientos dieciocho.

—Le ofrecí mi futuro.
—Ese es un gran compromiso, en especial para alguien de tu edad.
—Ya he escuchado eso antes, tal vez soy ingenua, pero estoy dispuesta a hacerme responsable por lo que resulte de cumplir esa promesa. Por otro lado, conozco a Xiao-Lang, sé el tipo de persona que es, no puedo dejar de reconocer su bondad, compasión y todo el afecto que puede mostrar con quienes le importan.
—Y no sólo porque sea mi hijo, pero también es muy guapo.
—¡Sí...! ¡E-es decir…! ¡No! ¡Yo no quise…!

Ieran sonrió aún sin mostrar sus dientes, pero dada la gesticulación común de aquella mujer, era como si riera a carcajadas, y eso tranquilizó a Sakura.

—Antes que nada, quiero agradecerte, porque estás haciendo algo por él que nadie más: lo haces feliz a niveles que no sabía que fueran posibles, y sin darte cuenta lo estás volviendo exactamente el tipo de hombre que el heredero de esta casa debe ser. Nada me haría más feliz que enterarme de que en algún momento del futuro te unirás a esta familia de forma definitiva. —Hizo silencio por unos segundos, y la seriedad volvió a su rostro— La otra cosa que te quería preguntar: ¿Xiao-Lang y tú han "estado" juntos?
—¿"Estado" juntos?

Ieran se volvió para mirarla a los ojos, mientras Sakura parpadeaba una y otra vez, confundida. Treinta segundos después, cuando finalmente su cerebro procesó el tono de la pregunta, los colores se le fueron juntos al rostro y su respiración se dificultó.

—¡No…! ¡Nosotros nunca…! Bueno, "estar", "estar", lo que se dice "estar", no…
—¿Y él te ha incitado alguna vez?
—¿Qué…? ¡Claro que no! ¡Él es un caballero! ¡Es el chico más respetuoso del mundo!
—No te pongas así, Sakura. —Dijo sin dejar de sonreír, tratando de aligerar la tensión de la chica— Una cosa no es exclusiva de la otra, puede seguir siendo un caballero a pesar de querer llevar su afecto a niveles más elevados, y también es lo más natural. Sólo quería constatarlo, incluso si algo más hubiera pasado, no creo que eso afectaría lo que sienten. Sin embargo, mis preguntas obedecen a otro propósito.
—¿Y cuál es?
—El crecimiento de un hechicero… o mejor dicho, de toda persona está ligado a sus experiencias. Tanto tú como él han estado expuestos de forma involuntaria a cosas que los han obligado a madurar y desarrollar sus habilidades mágicas, como el sufrimiento, la pérdida de seres amados, el dolor y el miedo a la muerte. Pero no sólo de lo negativo se crece. Ustedes juntos tienen la oportunidad de lograr cosas increíbles como resultado de su vínculo, a través de la cooperación, el cuidado mutuo, la alegría, el deseo de concretar metas comunes, y la combinación de sus energías a través de muestras de afecto. Cada abrazo, cada beso, cada apretón de manos y palabra de aliento es un refuerzo para ustedes mismos pensándose como una unidad.
—Vaya… me resulta un poco difícil de creer… —susurró Sakura mirándose las manos, pero reflexionando sobre sus propias sensaciones a cada interacción con Xiao-Lang, pensando que efectivamente había algo más que solo alegría al término de ellas.
—Podrás comprobarlo por ti misma, sólo presta atención y lo verás, yo incluso tengo pruebas.
—¿Qué pruebas?
—Xiao-Lang me contó que a su llegada a Japón antiguo recibió heridas graves en las manos. —Sakura recordó con pesar ese día, y una profunda tristeza la invadió al pensar en las manos sangrantes del chico y las cicatrices que quedaron. —Y según sé, bastó que hicieras una rudimentaria curación para acelerar su sanación.
—¿En serio?

Ieran tomó sus manos una vez más, animada.

—No te resistas a demostrar tu amor. No sabes el inmenso bien que le harás y te harás.
—Es increíble que algo tan pequeño como una caricia pueda lograr tanto.
—Imagina lo que pasará cuando ustedes… —la mujer cambió el tono de voz y desvió la mirada de inmediato, pensando que tal vez estaba yendo demasiado lejos— bueno, cuando llegue el momento lo sabrás.


Shandian salió de la sala un par de horas luego de terminada la presentación. Se sentía como si acabara de regresar de otro planeta, acababa de presenciar en transmisión en vivo a la mayor resolución posible tres infiltraciones exitosas a oficinas mágicas. Terminado el evento, vino lo que le competía a él: hablar de negocios. Fátima ya tenía todo preparado, medio centenar de equipos Alruwh estaban ya en su avión, y había un pedido que tardaría unos días más con otros cien en producción. Llegado este punto, el dinero no tenía relevancia, él hipotecaría el futuro económico de los Li si era necesario, al fin tenía la oportunidad de reclamar lo que sabía suyo y la tomaría.
El móvil que le acababan de entregar llevaba menos de cinco minutos en su bolsillo, y cuando lo extrajo toda la información de su móvil anterior ya había sido importada junto con sus preferencias y configuración personal. La pantalla se iluminó al sentir la mirada de su nuevo dueño, inquietándolo un poco.

—Buenas tardes, señor Li. ¿que puedo hacer por usted?
—Llama a mi hijo.

Esperó un momento en la línea mientras la llamada enlazaba. Convocaría a su unigénito a reunirse con él en Hong Kong, era hora de buscar la justicia por la herencia que pasivamente le habían arrebatado a lo largo de los años.
No habló mucho cuando la llamada se concretó, no era precisamente un hombre de muchas explicaciones, y apenas recibió la confirmación de sus indicaciones, se revolvió nervioso en el asiento del lujoso vehículo que lo llevaba al aeropuerto, mirando con aprehensión el móvil recién recibido, como si tratara con una alimaña. Lo colocó por un momento el la mesita donde tenía una botella de agua purificada y buscó en su bolsillo el único accesorio que se le había dado con el equipo: el brazalete. Estudió por unos segundos los acabados a mano en tela y cuero negro, que curiosamente combinaban con el color de su traje, y luego de pensarlo mucho, posicionó sobre el dorso de su mano las dos agujas doradas.
Hizo un apenas perceptible gesto de dolor al sentir el metal atravesando su carne, y se hizo peor cuando notó que las agujas se alargaron y bajaron unos centímetros en paralelo con su piel, mientras que el receptáculo para el móvil emitía un fulgor parpadeante, en lo que fácilmente podría interpretarse como la invitación a empotrar el aparato ahí. Cuando lo hizo, la interfaz del aparato cambió.
Ante él comenzaron a desplegarse sus datos de salud y signos vitales, y no sólo en términos numéricos, sino interpretados a lenguaje más común, evidenciando por ejemplo, que el aumento en su ritmo cardiaco y respiratorio obedecían a cierto nivel de excitación y miedo, y luego apareció una pantalla de configuración, junto con un extenso contrato, del cual hubo sólo una parte que llamó la atención del hombre aquél:

"...por este acto, EL CLIENTE concede los derechos a ALRUWH de la contención de sus datos personales, y al mismo tiempo deslinda a ALRUWH de cualquier perjuicio recibido durante y por los malos usos que se puedan dar a la herramienta de Alteración Sistematizada de la Realidad Integral Asistida (ASIRIA)".
"Una vez aceptado el contrato, ALRUWH se reserva el derecho de la rescisión del mismo".

El aeropuerto apareció en la ventanilla. Era la hora.
Sin hacer más reflexiones, tocó "Aceptar" del contrato.


Sakura comenzó a caminar hacia el lugar donde sus amigos pasaban el rato entre los árboles, tratando de habituarse al clima de la ciudad, mucho más cálido que al que estaba acostumbrada. Por indicaciones de Akko y Eriol, no había podido utilizar su móvil, así que se mantenía en vilo, esperando una oportunidad para informar a su familia que la primera escala del viaje había concluido bien. Al mismo tiempo pensó en qué pasaría cuando Ieran y Fujitaka se conocieran por primera vez.
Xiao-Lang y Meilin eran los que dirigían la tertulia en una típica parrillada china, a pesar de lo frenético de las últimas horas, Sakura se sintió alegre al ver a todos tan relajados y pasándola bien… si las cosas eran así, probablemente el problema que tenía que resolver no era tan grave y esperanzada concluyó que estaría de vuelta en casa antes de lo que creyó en un principio.
Li la vio llegar, y solícito tomó algo de comida y bebida, tomó a la chica de la mano y la acomodó en una banca, solicitándole que comiera, con ese nivel de suavidad y ternura en sus palabras del que únicamente ella era depositaria.
El sol estaba cerca del cénit, eran las primeras horas de la tarde, y sin darse cuenta, sin siquiera haber terminado con el entremés, Sakura se quedó dormida entre los brazos de su anfitrión, el cual la miró condescendiente, pensando en el agotamiento físico y mental al que la chica había sido sometida.
La cargo con delicadeza, se disculpó con todos avisando que la llevaría a una habitación para que ella recuperará algo de fuerzas, pero que él volvería pronto.
Entre sueños, Sakura pensaba en todo, las palabras de Ieran, su padre, su varita nueva… sin saber que un poco más tarde, se colaría entre sus ensoñaciones una profecía.

Capítulo 4.

Fin.


¡Hasta la actualización!