Retroalimentación.

CherryLeeUp chapter 5 . Aug 2: No sé por qué no puedo envidiar a Li. Es un personaje que me gusta y termino esmerándome por hacerlo perfecto al tarado. Lo de las varitas vendrá más adelante, espero te resulte divertido. Los roles de Hermione y Harry son canónicos, con el único con el que me tomé licencias fue con Ron, e imagino que ciertamente son gajes del oficio el hablar así de formales en el ámbito laboral. Me mataste con eso de la combustión espontánea. Muchas gracias por seguir aquí, conmigo, ¡Disfruta lo que sigue!

Wonder Grinch chapter 5 . Aug 2: Y sí. Aunque el verdadero prólogo del desastre es el que viene en este capítulo. Muchos toman a Ieran como un personaje temible, y puede que lo sea, pero yo creo que, como mujer inteligente y jefa de familia, no puede ser tan inflexible. Todas están locas por este tipo, ¿pues qué le ven? Ese encuentro está cada vez más cerca. Gracias a ti por darme la oportunidad de entretenerte. ¡Seguimos leyéndolos!

Reader2109otp chapter 5 . Aug 3: Querida ahijada. Debo admitir que muchas ideas crueles vienen a mi mente cuando hablamos de provocar algo, pero demos tiempo al tiempo. De lo otro, veremos qué podemos hacer. Akko es una buena chica, y lo del triángulo comenzará a tomar forma a continuación. Gracias, por algún motivo siempre trato de enfatizar las parejas, por todo lo que representan, creo que es una en particular la que nos trajo aquí en primer lugar. Ieran comportándose como mamá curiosa, entiéndela un poco, es su chiquitín el que quiere empezar a volar. Y no sueltes prenda, el momento podría estar muy cerca… ¿O no? Al final, todo eso de magos y no magos es un asunto que necesita catarsis, pero considerando todo el tiempo que tomó, la resolución sólo puede ser violenta. Cómo siempre, mil gracias por estar al pendiente. Hay mucho que ver en esta historia, y tengo muchos planes. Mientras sigas ahí para leer, estaré aquí para contar. ¡Disfruta el capítulo!

AZULMITLA chapter 5 . Aug 3: La muerte será parte del catálogo de personajes en este relato, pero tiempo al tiempo, ya verás lo que hay para ellos. Qué bueno que te pudiste integrar a los comentarios, estaré pendiente de tus opiniones. Al Potter es efectivamente un personaje curioso, trataré de darle un espacio destacado en el relato. Cómo es tu costumbre, estás viendo cosas que no son tan evidentes, pero pueden ser trascendentes en el desarrollo de la trama, me alegra que las hayas notado. Sobre tus preguntas: tu primera especulación es muy cercana a la verdad, Asiria ciertamente podría ser un arma de doble filo, Chií obedece a otro propósito, pero tu sospecha está bien cimentada. ¡Gracias por tus palabras y disfruta el capítulo!

Guest chapter 5 . Aug 16: ¡Gracias! ¡Aquí la continuación!

Sin más, espero lo disfruten.


Capítulo 5.

El Lobo y el Zorro.

O

De cómo algo que empieza formidablemente bien puede terminar terriblemente mal.

—El número siete es lo más importante.
—¿Importante?
—Es lo más importante, en él se establece la dualidad, el principio y el fin se han definido así. Es tu elección. Tu decidirás ir hacia a un lado u otro, formar parte de uno de los siete.


Esa había sido por mucho la profecía más breve de la que hubiera participado jamás, y en realidad no le pareció inquietante.
Al abrir los ojos, notó que ya era de noche y que había muchas respiraciones acompasadas a su alrededor, estaba en una gran alcoba donde había cuatro camas, ocupando una de ellas. En las otras encontró a Meilin, Tomoyo y Akko. A un lado de su propia cama, Cerberus, en su forma real, estaba echado mientras roncaba rítmica y suavemente, susurrando los nombres de sus platillos favoritos. Bajó la mano con delicadeza para rascar las mandíbulas de la bestia, provocando un temblor espasmódico en una de sus patas traseras.
Seguía vestida en ropa de calle, en la contra cabecera encontró un hanfu rosado dispuesto ahí para ella, y luego de cambiarse, recapituló antes de volver a tenderse sobre la cama. La verdad es que no tenía nada de sueño, con el mayor sigilo posible se puso una diminuta frazada sobre los hombros y salió de la habitación, preguntándose cómo había llegado ahí en primer lugar, aunque eso no era en absoluto un misterio, era evidente que Li la había llevado hasta ahí.
La piel se le erizó mientras andaba por el solitario pasillo alfombrado tenuemente iluminado a pesar de ser altas horas de la noche, efectos de su aún no superada bogifobia, aunque se calmó un poco pensando en Xiao-Lang. Seguramente él estaría dormido para ese momento, y una parte muy oculta en su mente la llevó a pensar: ¿estaría solo en una habitación o lo habrían enviado junto con los otros chicos a una comunal como habían hecho con ella? Era una pregunta válida dado que él era uno de los dueños de esa casa, y por tanto, seguramente tendría una habitación para él solo… y si fuera así, ¿qué tan mala idea sería buscarlo en esa habitación… a la mitad de la noche?
Negó con la cabeza, riéndose de sí misma. Nunca reuniría el valor para hacer algo así, y aún si lo hiciera, ¿cuál sería el siguiente paso lógico? ¿despedirse y huir en medio de una situación que de lo incómoda sería insostenible? Además, era una casa enorme, era un disparate pensar que encontraría el lugar buscado así como así.
La noche era cálida y agradable, y en sus años de convivencia Xiao-Lang le había contado sobre todas las protecciones que esa casa tenía, lo que la convertía en uno de los fuertes más seguros de toda China, y quizás de toda Asia, y amparada en ese conocimiento, trató de buscar una ruta al jardín para relajarse unos minutos.
Cuando finalmente logró salir por una de las muchas puertas de la fachada, caminó con tranquilidad hasta el lïmite del jardín superior, viendo las copas de los árboles de ginkgo que cubrían parcialmente el cuidado césped de los terrenos de los Li hasta donde la vista alcanzaba, al favor de la luz selenita, entre el canto de ranas y grillos, ajenos al ajetreo de la metrópolis en la que esa casa se erigía como si no fuera parte de ella. Se recargó en el firme barandal de piedra tallada, barriendo con los ojos el lugar, hasta que encontró que no era la única noctámbula. En uno de los claros de abajo, en un pequeño estanque artificial custodiado por algunas bancas y árboles, dos figuras conocidas charlaban tranquilamente: Xiao-Lang y Ieran, sentados uno junto al otro. Li seguía vestido en ropa de calle, y al parecer su madre sin importar la hora o la actividad, lucía algún atuendo majestuoso y único, aunque su cabello no estaba arreglado en el usual tocado alto, sino suelto, como una cascada en reflejante azabache.
No pudo dejar de mirarlos y pensó en ella misma y en Fujitaka, seguramente discutían cosas como su partida o incluso ella misma era objeto de sus palabras. Así por sólo algunos minutos más hasta que finalmente la mujer se levantó, acarició la cabeza del muchacho, y con su usual paso flotante regresó a la mansión. Él se mantuvo en su asiento, aparentemente muy reflexivo.

—¿Puedo acompañarte? —Preguntó sólo un par de minutos después, al alcanzarlo.
—¡Sakura! Claro… —Respondió él, un poco sorprendido.

Ella tomó asiento a su lado, y ambos miraron al estanque ante ellos, donde cada tiempo había un pequeño salpicón por los peces que nadaban en él.

—¿Cómo te has sentido? ¿Ya estás más tranquila con todo esto del viaje?
—La verdad es que no. Tenemos exámenes en unos meses y también hay que preparar el papeleo y la admisión a la universidad.
—Sí. Lo más seguro es que deba volver aquí para iniciar la carrera universitaria y empezar a hacerme cargo de los negocios de la familia y eso. —Había algo de tristeza y hasta cierto fastidio en esas palabras. Ella lo conocía bien, y con dulzura posó su mano sobre la de él.
—Deberías estar feliz por eso, tu familia te necesita y beneficiarás a muchas personas.
—Pues eso de que mi familia me necesita… las dos mayores de mis hermanas ya han estudiado y son muy competentes en las cosas propias de la dirección, una de ellas en lo mundano y la otra en la guía del Clan aún cuando no es hechicera. Aunque en realidad eso es un poco problemático.
—¿Por qué?
—Las jerarquías más altas de los concilios mágicos tienden a ser… conservadoras. No es bien visto que alguien sin El Don opine, imagina si su intención es dirigir.
—Pero todas tus hermanas son encantadoras, y según lo que me dices también muy inteligentes.
—Ojalá las personas a las que enfrenta fueran observadoras de la simpatía y la inteligencia. Siento un poco de miedo por ellas.

Sakura rió discretamente mientras daba un apretón en la mano del chico.

—Es maravilloso el cómo te preocupas por los demás, el cómo siempre quieres hacer algo para ayudarles de alguna manera, es una virtud que siempre admiré, y que te hace tan único. No haz cambiado desde que nos conocimos, y eso me gusta mucho de ti.

El jovencito guardó silencio, bajó la mirada poniéndose de colores, aún no terminaba de acostumbrarse a recibir cumplidos, menos si venían de Sakura, aún cuando lo hacían inmensamente feliz.
La muchachita se acuclilló ante él para que la viera a los ojos, y continuó:

—No importa lo que debas hacer para cumplir con tus deberes, yo estaré para ti, y si no podemos estar juntos, te prometo que te esperaré el tiempo que sea necesario. —Con delicadeza lo hizo mirarla— Eres encantador cuando te pones así de rojo.

Sus palabras, a diferencia de lo que podría creerse, nunca iban en tónica de burla. Su intención era siempre manifestar una verdad. Él sabía eso, pero sólo aumentó su sonrojo, aunque no permitió que eso lo intimidara. Con igual delicadeza tomó las mejillas de la chica.

—¿Cómo lo haces?
—¿Qué cosa?
—Hacer que me sienta feliz aún en los momentos más obscuros.

Antes de que pudiera formular una respuesta, él tiró de ella, besándola con mucha, pero mucha pasión. Un beso hipnótico, discapacitante, que de inmediato le quitó cualquier intención de moverse o siquiera pensar en algo diferente a corresponder.
Después de unos segundos sin moverse, incapaz de resistirse al impulso, se levantó sin deshacer la unión, y un momento después ya había atado en un abrazo su cuello y rodeado las caderas del chico con sus piernas sobre la banca, todo esto mientras la profundidad e intensidad del beso aumentaba.
Últimamente, al menos en el ámbito privado, habían dejado que sus acciones caminaran con naturalidad, no ponían obstáculos a sus labios o manos, dejaban que el instinto fuera su guía, y eso les había dado ya algunas de las mejores experiencias de su corta y aún inexperta carrera como pareja. Los labios no eran los únicos que interactuaban, al estar así de juntos y dada la pose actual, se podría decir que había otro tipo de contacto… caricias involuntarias que no eran hechas con las manos, que aumentaban la sensación al haber en el caso de ella sólo un par de capas de delgada tela de algodón mientras que no podía dejar de frotarse contra él.
Sí, había mucha inocencia en ellos aún, pero era un hecho que habían crecido en más de un sentido, y no sólo sus cuerpos habían cambiado, habían aprendido muchas cosas sobre ellos mismos y sobre la vida misma. Sabían que aquellos momentos, además de ser una forma de refrendar eso que sentían el uno por el otro, eran la antesala a otro tipo de demostración de afecto, algo que sabían en la teoría, pues afortunadamente no crecieron en una caverna, pero que sonaba inalcanzable y misterioso, tanto que daba un poco de miedo.
Y unos segundos después, la principal fuente de contacto dejó de ser la boca. El beso se interrumpía a momentos, los cuales ambos aprovechaban para respirar, o suspirar, o hacer un ruidito cuando algún roce era afortunado. Ahora la atención estaba centrada en el séptimo chakra, aquel donde la naturaleza había puesto lo que los hacía compatibles y les daba el potencial mismo del inicio de la vida… además de ser una aún muy inexplorada fuente de placer.
Las manos de ella comenzaron a colarse entre la cabellera de él, mientras que las de él se hicieron camino por la espalda de ella, lenta, pero decididamente por debajo de la blusa del pijama, jugando con sus vértebras.
En un arrebato, ella le mordió el labio inferior más fuerte de lo previsto, él correspondió con un apretón en sus caderas que la hizo dar un lamento. Fue demasiado. Él se sentía morir, estaba seguro que algo en él iba a estallar como una bomba de los dibujos animados antiguos y sabía que ella lo había notado, pues ella se había quedado con la mecha y se meneaba sobre ella olvidándose completamente del pudor. Podía sentirlo… sólo milímetros de tela los separaban, y ese pensamiento la hizo estremecer, pensar en alcanzar un vínculo tan profundo con él la hizo dar un par de lamentos que apenas pudo ahogar, sentir esa maravillosa sensación recorriendo su sistema nervioso una vez más.
Un inoportuno pez saltó en el estanque, con tal estrépito que Sakura literalmente se separó de Xiao-Lang en un salto mientras él se levantaba, quedando ambos de pie frente a frente, con la respiración agitada. Él un poco inclinado hacia adelante para evitar la vergüenza de mostrar la ignominiosa evidencia de su excitación, y ella con las piernas un poco temblorosas.

—Debo ir a dormir… —Declaró ella con la voz descompuesta mientras se arreglaba el pijama, que estaba hecho un desastre.
—Y yo debo darme una ducha de varias horas.
—¡Ah! ¡Perdóname! ¡No quise hacerte daño! —Exclamó ella de repente, acercándose a él y tocando su mentón suavemente. Sin quererlo, lo había hecho sangrar en el último mordisco.
—Oh, vaya… ni siquiera lo había notado. —Dijo él mientras ella trataba la lesión con la manga de su pijama. El sangrado se detuvo de inmediato y no parecía reportar dolor al afectado.

Y Sakura recordó lo dicho por Ieran algunas horas atrás… magia involuntaria capaz de sanar, nacida del amor… de hecho, si de por sí no tenía sueño, estaba aún más despierta después de eso, y antes de que pudiera pensar en otra cosa, él había iniciado un segundo asalto, igual en intensidad al anterior, presionándola por la cintura con fiereza, haciendo nuevamente coincidir sus anatomías de aquella manera tan deseada por ambos, nublándole totalmente el juicio… estaba perdiendo, todo lo que hacía ya para ese momento eran sus anhelos actuando por ella. Y también hablando.

—Llévame a tu habitación…

Las palabras salieron antes de que pudiera pensarlas, de hecho, reparó en lo dicho hasta mucho después de enunciado, viendo el gesto preocupado de Li. Pensó que había dicho algo demasiado atrevido o que lo había asustado… ella se había asustado a sí misma con esa petición, pero descubriría que no era eso.

—Me pusieron en una común con Hiiragizawa y Kurogane, pero podríamos…
—¡Olvida lo que dije, por favor! —Exclamó ella, deshaciendo el abrazo y comenzando a correr hacia la mansión con el rostro cubierto.

Li la miró irse, y puso un gesto de dolor al ver a la desafortunada y confundida jovencita tropezar e irse de bruces sobre el césped, para recuperarse y aún sin atreverse a mirarlo exclamar un "estoy bien" y seguir la carrera hacia el edificio, en cuyo interior desapareció sólo unos segundos después.
Él se quedó ahí, pasmado, jadeante, con el corazón acelerado, los labios adormecidos, la mano estirada hacia ella y una erección que lo incomodaba hasta el dolor. Dio un rugido de pura frustración y poco le faltó para comenzar a arrancarse el cabello. Vio el estanque y por un momento consideró tirarse adentro, pero pensó que sería injusto para los peces que vivían ahí, pues estaba seguro de que lo evaporaría al contacto.

—Soy demasiado joven para esto… —Se dijo a sí mismo mientras comenzaba a caminar a la casa con dificultad.


Después de un desayuno concurrido y animado, y luego de que la vergüenza de la noche anterior deviniera en un recuerdo jocoso en su secretismo para los involucrados, los adultos despidieron a los más jóvenes para que prepararan maletas y fueran llevadas a un espacio común para tenerlas listas a su partida, unos minutos después tendrían una reunión a puerta cerrada con los líderes del Clan Li que habitaban en toda China y otros lugares de Asia.
Sakura se adelantó a los jardines nuevamente, habiendo acordado con Xiao-Lang que se encontrarían ahí para pasar un poco de tiempo juntos antes de la salida al aeropuerto y comenzar el verdadero viaje largo hasta Londres. También necesitaban hablar en privado y en contención sobre lo que había pasado en la noche anterior, porque era algo importante.
Tomoyo estuvo pegada a Sakura todo el tiempo, y con sus comunes dotes de observación había dado cuenta de que algo "interesante" por decir lo menos había pasado entre ellos dos la noche anterior. De forma sutil había tratado de persuadirla a contarle, pero sin éxito. La maestra de cartas no quería hacer ninguna declaración por el momento, pensaba que era mejor consultarlo con el otro involucrado.
Aburrida al fin, Tomoyo acudió al llamado de Eriol aprovechando la ausencia de su autoproclamado guardián, mientras que Sakura disfrutaba de la cuidada vegetación de los jardines, admirada de la variedad de flores cultivadas allí, y mirando con agrado a los colibríes que se alimentaban al favor del sol matutino.
Inclinada sobre un hermoso rosal de rabioso rojo, la chica observó ensimismada el tamaño de la flor, enorme y bellísima, unos segundos después, escuchó a alguien aproximándose a ella. Pudo reconocer la cadencia de los pasos. Era justo a quien esperaba.

Idesu yo, ne? Syaoran-kun. —Las palabras de la jovencita fueron naturales.
Duìbuqi, wo bu huì shuo rìyu…
—¿Eh…?
Oh… sorry, I don't speak japanese…

Confundida con las palabras que escuchó, se volvió a su interlocutor.
Ante ella, Xiao-Lang vestía bastante más formal de lo común, había cambiado sus jeans por un pantalón que parecía bastante costoso, y una camisa de un celeste inmaculado. Era él, estatura, complexión, forma de la cara, incluso la postura y gesticulación… pero había algo que asustó un poco a la chica: su piel era clarísima, el común castaño de su cabello era algo más que rubio, era totalmente blanco, lo mismo que sus cejas y pestañas, y los ojos marrón miel eran ahora un par de orbes grises.
Sakura observó con recelo a su acompañante mientras daba un paso atrás, al tiempo que su mente le jugaba una broma macabra haciéndola pensar en un fantasma de su persona más importante.
La voz de Xiao-Lang sonó a la distancia, sobresaltándolos a ambos, y haciendo que se volvieran hacia él. El lobito miró primero un poco confundido la escena, y luego cambió su gesto por una amplia sonrisa.


—Y bien, ¿cómo has estado?

Eriol dejó de empacar la maleta al escuchar la melódica voz de Tomoyo en la puerta de su habitación.

—No tan bien como tú por lo que puedo ver. —A diferencia de los otros muchachos del lugar, Eriol tenía un comportamiento mucho más maduro y desenfadado, y sin mayor ceremonia caminó hasta la chica, tomando sus manos y haciéndola girar sobre sí misma como en un baile— Luces increíble, has cambiado mucho.
—Nos veíamos por videollamada al menos una vez al mes, no finjas estar sorprendido.
—No es igual verte en esa pequeña pantalla a tenerte en persona.
—Bueno, he de decir lo mismo. Es interesante lo que hiciste con tu cabello.
—¿No preocuparme por él?
—No quise decirlo así, pero sí… aunque te va muy bien. —Dicho eso, tomó con delicadeza uno de los mechones azabache de la frente del inglés.
—Esta escena es curiosa.
—¿Por qué lo dices?
—Mientras iba camino a Japón, pensaba en todos los temas que podría charlar contigo cuando te viera, y ahora que te tengo aquí, estoy en blanco.
—No te sientas mal, al parecer no eres el único que no sabe qué decirme. Sakura se trae algo entre manos con Li y no quiere decirme nada.
—Pues parece que estamos de suerte. Con tus dotes de observación y mi facilidad para el espionaje, podríamos saber todo lo que quisiéramos de ellos.
—Es una invitación tentadora, pero no me gustaría invertir mi tiempo contigo pensando en otras personas… no sé, deberíamos pensarlo un poco mejor, ¿no crees? Tenemos mucho tiempo y toda Europa por delante.
—¿Hay algo que tengas en mente?
—Aún no, pero ya pensaré en algo.
—Bien, sea lo que sea sólo espero que puedas sacudirte a ese gorila que traes contigo todo el tiempo.
—¿Por qué? ¿Kurogane te hace sentir inseguro? Porque a mí me da un enorme sentimiento de protección.

La sensación del ácido recorrió el esófago del inglés, y no pudo evitar tomar una inspiración profunda ante la mención del nombre del samurái.

—Una persona así no es rival para mí.
—Nadie habló de una rivalidad. En fin, iré a terminar de empacar, nos veremos un poco más tarde.

Tomoyo caminó por el pasillo con suficiencia, y en la intersección que la llevaría a su propia habitación encontró a Kurogane, recargado en un muro con los brazos cruzados y el gesto de eterna irritación.

—¿Ya has terminado de empacar?
Dragón de Plata es todo lo que necesito. Y tal vez un juego de ropa interior limpia. —Respondió con esa voz profunda que tanto le gustaba a ella.
—Igual pienso que deberías llevar algo más de ropa. Inglaterra es un país frío.
—Yo cazaba venados en invierno cuando era niño. Créeme, no es nada. —Comenzó a caminar en sentido opuesto a la muchachita con una mirada de sospecha— Tú, por otro lado, deberías prepararte mejor para la cacería. Piensas que estás acechando a un venado, y podrías encontrarte a un oso… y al final no cazar a ninguno de los dos.


Xiao-Lang y ese extraño chico habían compartido un abrazo mientras se saludaban en chino, dejando relegada a la maestra de cartas, condición corregida sólo un momento después por el lobo.

—«Déjame presentarlos, ella es Sakura Kinomoto, es mi novia...» —cerró la oración sin poder evitar que su voz vacilara un poco. Luego, hablando nuevamente en japonés, se dirigió a la chica: —Él es mi primo Beiji-Hu Li.

Sakura hizo una reverencia a modo de saludo.
Beiji-Hu era idéntico a Xiao-Lang en prácticamente todo, incluso su tono de voz era semejante, lo único que lo hacía realmente distinto era una condición: era albino, al momento de su nacimiento eso le había valido el nombre mismo: "Zorro Ártico".

—Beiji-Hu fue uno de mis únicos amigos cuando era niño. Él, Meilin y yo solíamos estar juntos todo el tiempo, pero después de la muerte de papá comenzamos a distanciarnos. —Volvió al chino— «Hace mucho que no te veía, ¿qué te trae a esta casa de vuelta?, ¿mi tío vino contigo?»
—«¿Vuelvo a tu casa después de ocho años, y me preguntas por papá…? ¡Tienes una novia! ¡Y es una auténtica belleza! ¿Cómo demonios estás hablándome y viéndome y no estar perdido en esos ojos verdes?»
—¿Qué es lo que ha dicho? —Preguntó Sakura, tratando de integrarse a la conversación, lo que puso muy nervioso a Xiao-Lang.
—Que le da mucho gusto conocerte.

Pasaron los siguientes minutos con Li como intérprete para presentaciones más profundas, esperando a que la reunión del Clan terminara.


El salón de reuniones de la familia Li había cumplido ese propósito por casi tres milenios, antes incluso que Hong-Kong fuera considerada una ciudad. La arquitectura era sombría, pero no por ello desagradable. Los Li de toda China y el extranjero se reunían cada cierto tiempo en dicho salón para hablar cosas importantes y no tanto, y esa ocasión era la primera en décadas que reunía a cada líder local. Las siete ramificaciones principales eran representadas por sus ancianos, y el líder en turno debía comparecer ante ellos.
Ieran y su actual mano derecha, su hija mayor Faren, daban el informe de la reunión. Ambas estaban de pie encarando las siete sillas elevadas ocupadas por los hombres y mujeres más venerables del Clan, y rodeadas por cerca de medio centenar de otros miembros de la familia que ocupaban lugar en aquel teatro circular.

—Este muchacho Hiiragizawa… ¿te ha confiado algo más sobre los problemas que tienen en Inglaterra? —Preguntó uno de los viejos.
—No ha dado muchos detalles, pues él mismo dice que no saben a ciencia cierta cuál es el origen de la amenaza. Con lo poco que nos ha dicho, Faren desarrolló una teoría.

Dicho eso, dio la palabra a la joven mujer a su lado.

—Todo empezó a principios de este año. Alruwh, una empresa de tecnología con sede en los Emiratos Árabes Unidos comenzó a reclutar hechiceros. En sólo meses disparó la capacidad de sus aparatos. Eso no es raro considerando que la intervención de la magia en asuntos de no magos suele tener un resultado así, pero parece que lograron algo más.
—¿Algo como qué? —Indagó el mismo anciano con suspicacia.
—Parece que de alguna manera lograron por medio de su tecnología emularla.
—¿Emular qué cosa?
—Emular magia.

El hombre compartió una mirada incrédula con los otros viejos junto a él.

—Señorita Li… ¿Es usted usuaria de magia?
—No, señor, pero…
—Es decir, ¿una chiquilla sin El Don está tratando de decir a este consejo que una empresa no mágica está tratando de producir magia?
—En realidad, es muy probable que ya lo hayan logrado, si me permite…
—Es muy irresponsable hacer caso al chisme traído por un adolescente desde Europa para alarmar a los concilios de Asia, Ieran. —Continuó el viejo ignorando a la chica.
—Ese adolescente es la reencarnación del mago Clow, señor, uno de nuestros…
—Ancestros más representativos, lo sé, sin embargo, este muchachito no es ni una fracción de poderoso a lo que fue en su vida anterior, podrá tener sus recuerdos y su herencia mágica, pero él no es Clow. Además de eso, vienes aquí y nos presentas a tu niña no dotada para darnos cátedra sobre algo que los no magos han intentado por milenios sin éxito, ¡Es un disparate! ¡Una burla!

Las puertas del recinto se abrieron intempestivamente entonces, interrumpiendo el cónclave y asustando a muchos de los presentes. Unas cincuenta personas se abrían paso. Lo realmente raro de la escena era que abrir esas puertas desde afuera era imposible, pues en tiempos de reunión, sellos mágicos evitaban cualquier intento de ingreso.
Aún así, el hombre al frente de los no invitados caminaba con paso seguro ante la mirada asombrada de los presentes.

—Ya he escuchado eso antes. Una persona sin El Don opinando en asuntos del Clan, ¿qué ridículo, no? ¡Qué osado! —La voz de Shandian sonó con potencia.
—¿Shandian? —Preguntó Ieran, desconcertada.
—Cuñada. —Respondió él en voz baja, con un más que evidente tono de displicencia.
—¿Qué crees que estás haciendo, Shandian? —Reclamó el mismo anciano que increpaba a Ieran y Faren momentos atrás—¡Esto es un ultraje! ¿Cómo osas interrumpir una reunión del Clan?
—Bueno, soy un Li, tengo derecho a estar aquí… lo que es más, a la muerte de mi hermano Hien, era yo quien debió presidir esta sala, y no esta… —miró a Ieran con rencor— esta usurpadora.
—¡Guarda respeto por la líder del Clan! —Elevó la voz una mujer de edad avanzada que ocupaba uno de los siete asientos.
—¿El mismo que ustedes me guardaron a mí cuando llegó mi turno de reclamar el puesto que por mi herencia me correspondía?
—Por favor, conservemos la calma. —Ieran se dirigió a unos y a otros, tratando de conservar un tono de voz calmado, alterada por los insultos del recién llegado, y por la sensación de que la actitud de los viejos pudiera hacer las cosas peores— La reunión aún no ha terminado… no creo que haya problemas en que Shandian esté presente y…
—Oh, aquí vamos de nuevo. Siempre fuiste buena negociando, Ieran, como el buitre que siempre has sido. Pero estoy harto de negociar. Voy a hacer lo que ustedes han hecho conmigo desde que nací. —Dijo mientras caminaba en círculos alrededor de Ieran y Faren— Los expulso de MI casa.

Con el brazo izquierdo señaló al anciano con el que discutían, dejando ver el brazalete donde el móvil nuevo estaba empotrado.
Lo que sucedió después, aterrorizó a todo presente.

Capítulo 5.

Fin.


¡Hasta la actualización!