Retroalimentación.

CherryLeeUp chapter 10 . Oct 11: Buena elección de ejercicio mental. Ya que imaginas la voz, de hecho, es así el concepto. Para imaginar a Asiria tomé características de los tres principales asistentes digitales existentes, incluso para el nombre: Cortana (Microsoft), Alexa (Amazon) y por supuesto, Siri (Apple). En efecto: Shandian no siente odio o tal vez siquiera rencor contra su hermano fallecido… ya vendrá más adelante esa explicación, y sí, hay mucho en la segregación por magia que lo motiva. Tenía que ser Esperanto… al menos, a mí me resultaba lógico: lo antiguo contra lo moderno. Nunca he dicho que Xiao-Lang sea débil, aunque expresado en otras palabras, podríamos decir que es un personaje tan único que no está determinado en su poder bruto. Hay algo en lo que coincido por completo contigo: lo que hay en la pareja protagonista es definitivamente algo muy robusto, y aunque sería difícil vulnerarlo con algo tan trivial como conocer nuevas personas, no significa que no nos darán momentos cómicos o dramáticos, o incluso de incertidumbre. Este Eriol (como seguramente ya habrás notado) es diferente a otros que he visto… sería triste no poder ver más allá de lo que fue y no aprovechar lo que podría ser. Espero tener oportunidad de darnos muchos momentos "pícaros" de nuestra pareja favorita, y hasta de otras, ya veremos. Tu intuición está afinada, no diré más. Scorpius es un buen personaje, ojalá puedas aprender a estimarlo, quien sabe, podría sustituir a nuestro lobo (atecreas). Kero y compañía han tenido poca participación, te prometo que eso irá cambiando de a poco. No puedo evitar reír con incomodidad cuando emparejan a Kurogane con Fye… bueno, eso no pasará. Porque no pasará, ¿verdad…? ¡Gracias como siempre!

Wonder Grinch chapter 10 . Oct 11: Qué bueno que fuiste curiosa, y sobreviviste. Gracias por tus palabras. Qué bueno que te gusta este Eriol, creo que vale la pena desarrollarlo. Este no era un duelo para determinar a un ganador, aunque creo que todos obtuvimos algo que necesitábamos, como ver a Li usando su varita. Ah, no, no es Sirius… sólo se apellidan igual. También yo quiero que tengan más amor, pero tiempo al tiempo. ¡Gracias a ti por seguir aquí!

Ailin79 chapter 10 . Oct 11: ¡Muchas gracias! Creo que había un interés colectivo en ver a Li como vencedor, pero no me pareció pertinente. Descuida Xiao-Lang tiene un potencial grandioso, así que sólo es cuestión de tiempo para que lo veamos brillar. Algo parecido con Eriol, hay mucho que ver ahí. Y sí, estás por averiguarlo, Sakurita es única. Bueno, aquí está la actualización, ¡Disfrútala y gracias!

carmennj chapter 10 . Oct 11: Gracias por animarte al fin. La verdad es que no recuerdo puntualmente la solución planteada en el libro que comentas, pero pensé que con esta condición mataría dos pájaros de un tiro, la brecha del idioma y la demostración del poder de nuestra protagonista. Hay una historia muy interesante tras la conducta de Shandian, veremos a dónde nos lleva. Gracias por notar el esfuerzo en el desarrollo de los personajes, es mi intención que todos, incluso los malos, tengan más de una dimensión y puedas incluso identificarte con ellos. Scorpius al final es un Malfoy, en su cabeza por supuesto que tiene una oportunidad, pero tal como dices, SxS ya tienen una historia que perdería todo significado si alguien pudiera interferir con facilidad. En este capítulo comprobarás que, en efecto, Black es alguien digno de temer. ¡Gracias de nuevo y disfruta el capítulo! Te regreso el abrazo.

Lin Lu Lo Li chapter 10 . Oct 11: ¡Hola de nuevo! Hay más en Shandian de lo que parece, ya lo verás, pronto conocerás su historia. Notaste el detalle del mensaje que Asiria le da a Shandian, más que una cachetada con guante blanco, denota algo que sí podría dar un poco de miedo: el despertar de la conciencia. Gracias por notar el trabajo de investigación. Veremos si el no muy popular Malfoy continúa en tu lista negra conforme la historia avance. Debemos reconocer que Li es poderoso, pero puede ser subestimado dada la muy complicada configuración de su poder, no te sientas mal por él, aún tiene muchísimo que darnos. Nuestros niños siguen creciendo… merecen más afecto, y por mi vida que se los daré. Es bueno ver que puedo regresarte a los terrenos de la tensión, espero disfrutes lo que sigue, espero te emocione. ¡Gracias una vez más!

Reader2109otp chapter 10 . Oct 12: Hola, ahijada. Gracias por compartir la nostalgia. No es una idea tuya, de hecho, es algo más grande y siniestro. Es cierto, lees parte de su personalidad en ese hecho, ya pronto descubrirás de qué va su mala fe. Obviamente, están chamacos para pensar en algo más serio, además, recordemos que para alguien de su edad y poder es de complicado a imposible realizar una maldición imperdonable, aunque no están precisamente indefensos. Sí, mi Sakurita sólo tiene permiso para ser del mocoso… ¿o no? Kaito… no sé que será (o fue) de él… creo que permanecerá como un misterio. Este Eriol será diferente, espero que llegues a apreciarlo. ¡Mis niños necesitan amor! ¡Amor físico! ¡Intenso y desencadenado…! Pero tiempo al tiempo, debe ser perfecto, además de que nos dan muchas escenas lindas mientras llegamos ahí, quiero que a estos dos los defina la naturalidad. Esta relación padre e hijo no es tan cercana, así que tendrá mucho que darnos aún. Estaremos plagados de roces y convivencias con diversos grados de comodidad, va a estar interesante. Ese era mi propósito, enfatizar en algo que yo mismo noté hasta bien establecido el guión: nuestros niños son depredadores y nuestras nenas flores. Organización social, creo que es un elemento digno de considerar. No pude resistirme a usar ese término con él, lo siento. ¡Muchas gracias por seguir aquí, ahijada! Espero disfrutes este capítulo mucho. ¡Un abrazo!

Liz Padilla chapter 10 . Oct 13: Hola. Me alegra saber que te gustó la descripción, y tienes razón, estamos acostumbrados a un solo estilo de magia y los europeos merecen algo de justicia para su forma de hacerla. Nuestros niños merecen un tratamiento justo en lo que al descubrimiento de su relación y sus alcances, quiero que haya naturalidad en cómo llegan a ciertos puntos, no quiero nada fortuito. ¡Gracias por tu comentario! Espero disfrutes lo que sigue.

Brie97 chapter 10 . Oct 19: Hola. Gracias por seguir aquí. Era necesario, como decimos en México, este hombrecito está tratando de "pedalearle la bicicleta", debía haber una confrontación, y creo que es justo decir que no sería natural que las lealtades de nuestra pareja favorita se vieran comprometidas con tan poco. SxS debe ser una realidad eventualmente, pero debe llevar un desarrollo natural. Haces bien en anticiparte a la historia reciente de la familia Li, pronto tendrás las respuestas que mereces al respecto. Fye es un tema que no tengo muy claro cómo abordar. Debo decir que nunca fue mi favorito, en especial por su nihilismo y su moral ambigua… veremos que resulta de él. Espero disfrutes esta continuación.

maii alfonzo chapter 10 . Oct 19: ¡Hola y bienvenida! Agradezco y me alegra mucho que te haya gustado lo que llevas hasta acá. Te aventaste en tiempo récord Gesta, y es bueno ver que podrás acompañarme en el desarrollo de esta entrega también. Hubo quien pensó que un crossover de este tipo podría no resultar, pero hay un inmenso potencial en la unión de estos universos, vamos a ver en qué resulta. En cuanto a las emociones que te provocó gesta, el propósito era mover algo, aún si era para llevar a las lágrimas, pero descuida, aún hay mucho llanto por derramar aquí. Aún cuando la narrativa siempre va en pos al heroísmo, creo que el romance es necesario, con todos sus matices, como los celos y las eternas intrigas, y por supuesto, la maduración de las relaciones de nuestros personajes favoritos… lo de Tomoyo aún tiene algunos bemoles que ganar antes de ir al clímax argumental, de hecho, en este mismo capítulo se matizará un poco, espero lo disfrutes. Oh, la carta de Yuuko tiene un propósito, es bueno ver que lo notaste. Muchas gracias por tan breve, pero sustancioso análisis a lo expuesto hasta hoy, una vez más bienvenida y muchas gracias por palabras tan motivadoras y revitalizantes.

Sin más, los dejo con el capítulo.


Capítulo 10.

Cetros, Varitas, Espadas… y Balas.

o

De cómo el intrincado tablero se completa para la contienda de la década.

Siendo verano, y a pesar de que la temperatura de Inglaterra era generalmente baja, ese día era bastante agradable. Al dirigía la comitiva, como siempre, amparado en el desafío a una orden como casi toda esa generación acostumbraba. El destino: la pequeña casa al final del inmenso jardín de La Madriguera, lugar que, por cierto, era normalmente invisible a ojo mortal.

—A diferencia de la tía Hermione, papá no es tan paranóico y no pone tantas protecciones a las cosas, el aparato está por aquí… —Dijo reflexivo mientras apuntaba aleatoriamente con su varita y su mano libre entre los árboles del límite del prado—. ¡Te tengo! ¡Revelio!
—¡Genial! —Exclamaron Meilin y Tomoyo al ver un destartalado cobertizo aparecer sobre el césped.
—Tenemos que buscarlo porque el condenado cobertizo cambia de lugar cada que desaparece. —Explicó Scorpius, acercándose a la puerta.
—Mi familia en Hong Kong está habituada a la magia, pero aquí realmente la usan para todo. —Dijo Meilin animada, pasando a un lado de Al y acariciando su hombro mientras entraba al lugar, sacándole una sonrisa tímida que ella correspondió con una no tan discreta.

El trío de La Madriguera guió a las squib de Asia en ese almacén, y como sucedía con prácticamente cualquier obra de arquitectura mágica, el lugar era mucho más grande por dentro que por fuera. Entre el montón de cosas almacenadas, muchas de ellas con la apariencia de haber estado ahí por décadas o hasta siglos, en una de las mesas de trabajo un objeto era cubierto por una gran manta blanca prácticamente libre de polvo, lo que evidenciaba que era nueva en el lugar.
Tomoyo, entusiasta, se acercó hasta el objeto y de un tirón retiró su cobertura.
Un enorme y moderno aparato estaba ahí, el mismo que Harry había recuperado días atrás del Ministerio.

—Este si que es un enorme clone, ¿verdad? —Preguntó Rose, cruzando los brazos y viendo el artilugio con suficiencia, ante el escrutinio de Tomoyo.
—Drone. —Corrigió ella sin dejar de ver el aparato con fascinación—. Y ciertamente es enorme… me pregunto qué tantas funciones tendrá…
—Y obviamente tú puedes averiguarlo, ¿no? —Inquirió Rose, un poco irritada al no estar acostumbrada a ser corregida.
—Algo de experiencia tengo. —Tomoyo puso la sonrisa más encantadora al decir eso, mientras sacaba de su bolso una laptop y un juego de herramientas—. Industrias Daidoji tiene una rama completa dedicada a la tecnología, de hecho, no me sorprendería que esta máquina tuviera piezas fabricadas por nosotros.
—Hay un botón de encendido aquí. —Dijo Meilin desde el lado opuesto de la mesa—. ¿Lo oprimo?
—No. —Tomoyo se puso seria—. El aparato debe haberse apagado cuando el señor Potter lo hechizó, seguramente tendrá protocolos de recuperación de datos y un GPS, no creo que sea buena idea decirle a su dueño donde está. —Sus ojos resplandecieron, repletos de interés—. Primero lo abriré para desconectar su antena, luego veremos si puedo entrar a su sistema operativo desde mi laptop.

Todos los que escucharon se miraron confundidos entre ellos, viendo a la chica separar un puñado de destornilladores con las formas más extrañas.

—De… de acuerdo, tú has eso mientras nosotros vigilamos… —Agregó Rose, un poco contrariada al no ser la más lista de la habitación por primera vez.
—Esto será rápido… —Tomoyo, después de dar una vuelta completa al enorme gadget, encontró una escotilla—. Si el sentido común asistió a la fabricación de este aparato, las antenas satelitales, de Wi-Fi y Bluetooth deben estar aquí, junto con las extensiones hacia la tarjeta madre… —se inclinó, poniendo una herramienta sobre el lugar y manipulándola mientras sacaba su pequeña lengua con un gesto repleto de concentración, que seguramente habría fundido los circuitos de Eriol y Kurogane por igual.
—Me pregunto qué clase de Magia utilizará esta cosa para volar… —Susurró Al a Meilin.
—La magia es ciencia que aún no comprendemos. —Citó Tomoyo a Clarke, haciendo que Meilin sintiera un enorme y orgulloso deseo de anunciar a los cuatro vientos que era su amiga.


Era justamente uno de esos momentos donde no se sabe cuál es el siguiente paso. Por largos segundos todos, incluidos los hombres a espaldas de Black se quedaron quietos y expectantes, mientras que los magos cambiaban de objetivo, apuntando al pistolero y sus secuaces.

—Bajen las varitas, señores, no pueden con nosotros. Conserven su dignidad y su vida, yo sólo vine por estos dos y les prometo que…

No concluyó la frase. Entre la penumbra, prácticamente imposible de ver, una moneda fue lanzada hacia él. No sólo fue capaz de verla, sino que la interceptó con un disparo que la perforó. Admirado, buscó a aquel con las agallas para desafiarlo.

—¡Cierra la boca, cretino! —La profunda voz de Kurogane resonó en todo el recinto—. ¿Cómo te atreves a hablar de dignidad mientras empuñas un arma de fuego?

Erron no podía creer en su suerte. Ahí estaba el mismísimo Kurogane Ou. Lo que era más, en su derecha estaba la Dragón de Plata, tal vez podría matar dos pájaros de un tiro en esa jornada.

—Vayan por el hechicero. El samurái es mío. —Susurró el pistolero, desatando el caos.

La pelea comenzó. Disparos de arma de fuego, chorros de energía y hechizos formaron una ensordecedora cacofonía, mientras que los hechiceros no combatientes huían a las chimeneas que tuvieran a su alcance. Harry, reconocido por muchos de los aurores presentes comenzó a dar órdenes.

—Vayan a La Madriguera de inmediato, ignoro que tipo de arma utiliza ese sujeto, pero logró herir a un auror…
—No nos vamos a ir, señor Potter. —Exclamó Xiao-Lang, determinado, luego de blandir Wu-Xing.
—No están entendiendo, ¡Hirió a un auror! ¡Todos los aurores tenemos protecciones mágicas contra armas de fuego muggles! ¡El tipo es verdaderamente peligroso!
—Igual que yo. —Resolvió Kurogane mientras desenvainaba.
—Déjanos participar, Harry. Estaremos bien. —Dijo Eriol por lo bajo, Cetro del Sol en mano.

El hombre iba a refutar nuevamente, pero una dulce voz lo interrumpió. El "Libérate" de Sakura iluminó por un momento la lúgubre oficina, llamando la atención de propios e invasores ante el despliegue de poder y la presencia mágica que de ella manaba, haciendo que el propio Harry sintiera escalofríos. Estudió la escena, hecho a la idea de que sus invitados no iban a irse, aprovechando lo que parecía una ventaja.
Vio a varios aurores y funcionarios de la oficina cubriendo a Fye a la distancia de un equipo que iba expresamente a capturarlo junto con su acompañante. Si eso era lo que esos lunáticos estaban buscando, no se lo llevarían tan fácilmente.

—¡Sakura, ven conmigo! —Ordenó el jefe auror. Ella obedeció dando un asentimiento en total seriedad.

Ambos corrieron hasta donde Fye era asediado, dando soporte a sus protectores. Xiao-Lang, Eriol y los guardianes comenzaron a repeler a otros invasores, mientras que Kurogane, con paso firme, pero no apresurado, fue al encuentro de Black.
Los ojos pequeños y atemorizantes de Erron no perdieron de vista la espada que ahora era lo único en lo que podía pensar, una reliquia invaluable, y para él no había otra forma de reclamarla como suya que un duelo a muerte.
Kurogane echó a correr, bajando la espada por su costado derecho, escurriéndose entre la gente. Erron no aceleró en absoluto el paso, su ventaja estaba justamente en la distancia, mientras más lejos estuviera de su objetivo, más fácil sería abatirlo. Aún cuando el mercenario no parecía mover los ojos ni un poco, su visión periférica le permitía sentir con increíble precisión todo lo que pasaba a su alrededor, de tal suerte que sólo moviendo un poco la cabeza logró esquivar un par de hechizos que iban a su encuentro.
Una desafortunada auror se interpuso en su camino, estaba apenas tomando aire para conjurar alguna maldición que detuviera el avance del matón, cuando éste, sin siquiera dignarse a verla, disparó con frialdad a su pecho, arrancándole a Harry una negación en un grito a la distancia, viendo a la infeliz mujer caer sobre su espalda.
Eso no sólo le ganó la ira de Harry, sino de Kurogane también. La víctima inmóvil en el suelo fue como una bomba: la sala se vació sólo en un instante, dejando a Black y a Kurogane cerrar distancia para el inevitable choque.
En menos de un segundo, cuatro detonaciones más habían sonado, la cadencia de tiro de Black era simplemente impresionante aún para los no letrados en armas de fuego, eso sin hablar de su puntería. Cualquiera habría pensado que eso sería más que suficiente para derribar a un samurái, pero el Rey del Acero Negro aún tenía sorpresas que dar.
Las cuatro ojivas cayeron aplastadas a los pies del dueño de la Dragón de Plata, que hacía descansar el sable sobre su hombro. La hoja humeaba un poco en puntos específicos donde las balas habían chocado, pero se mantenía inmaculada y deslumbrante. Los ojos de Black resplandecieron ante esa visión: no sólo tenía una reliquia maravillosa que ganar, sino que el adversario que lo separaba de ella era mucho más que digno.
El matón comenzó a correr en círculos alrededor del samurái, evitando que pudiera acercársele, aún cuando las manos de su oponente parecían más que capaces de repeler los tiros, independientemente del ángulo de procedencia de estos.

—Espero no seamos una molestia, pero, ¿qué tal si nos ayudas un poco a protegerte, Flowright? —Preguntó Harry, mientras que poco a poco él y su comitiva reducían o hacían huir a los invasores que los asediaban.
—Lo siento, jefe Potter, pero no me es posible justo ahora. —Respondió el rubio con un tono de voz juguetón, mientras sonreía con indiferencia—. Además, parece que usted y la chiquilla lo tienen más que controlado.

A esas palabras, Harry se volvió hacia Sakura. Su cetro era guiado por su mano como en una danza. Los tres hombres que quedaron a merced de ese movimiento fueron lanzados con suavidad, casi con dulzura a las puertas de la oficina, donde Gravitation los mantuvo cautivos, y repitió la estrategia con algunos más.
A la distancia, Cerbero, Spinel y Ruby, en sendas formas originales sometían a los armados a fuerza de mordidas, zarpazos y golpes, cooperando con los aurores; un poco más allá, una de las puntas del Cetro del Sol de Eriol se incrustaba en uno de los móviles de los invasores, haciéndolo estallar y luego impactando con el mango al hombre en la cabeza, dejándolo inconsciente en el acto; y Xiao-Lang serpenteaba entre sus enemigos como un depredador. Harry entendió en ese momento las palabras de Hiiragizawa: el chico definitivamente no destacaba en poder mágico, pero era un artista marcial temible, manejaba su espada como si fuera una parte más de su cuerpo, su dominio de los elementos era muy superior a cualquiera que hubiera visto antes, aún entre hechiceros dedicados al estilo elemental, y pensó por un momento que incluso a él, con sus años y experiencia, no le gustaría enfrentar a un mago tenebroso con las habilidades que el lobito exhibía.
Y luego, miró a Sakura nuevamente. Al igual que él, ella se había quedado ida viendo a Xiao-Lang, perdida en el arte en que el muchacho convertía el combate. Llamarlo enamoramiento sería una triste caricatura de lo que la muchachita lanzaba por los ojos.
La ilusión se rompió sólo un momento después. Empática en el dolor ajeno como era, la maestra de cartas buscó asistir a la auror abatida, Harry la siguió luego de indicar a sus hombres que protegieran a Flowright, y que apenas todo terminara lo pusieran en custodia.

En tanto que todo eso pasaba, los doce tiros que Erron juntaba entre sus dos revólveres se terminaron, destrabó los mecanismos de ambos a la par de un tirón, desechando los casquillos aún humeantes. Al igual que la cadencia de tiro, su velocidad para recargar era vertiginosa, dos balas por segundo, a pesar de eso, la recarga representaba la ventaja final para Kurogane. El samurái se abalanzó contra el pistolero, listo para tirar un mandoble con el mune (canto de la hoja) en su cuello, el ataque no sería letal, pero dejaría noqueado y con una cicatriz permanente al receptor.

—Justo lo que pensé que harías… —Susurró triunfal el matón.

En un movimiento casi sobrehumano, Erron esquivó la hoja de la espada, jalando desde su espalda la escopeta recortada que no había utilizado hasta el momento. Cuando Kurogane notó que había fallado el golpe, sintió el grueso cañón de la nueva arma tocando su sien. El encuentro terminaba ahí.
O al menos eso parecía.
Prácticamente materializándose de la nada, una segunda espada cayó desde arriba de Erron, impactó el cañón con el que amagaba a Kurogane, obligándolo a apuntar al suelo. El pistolero repelió parcialmente el ataque, y justo cuando se preparaba para disparar a bocajarro al nuevo espadachín, el revólver fue golpeado por la espada de un Kurogane recién recuperado.
Erron, contrariado, retrocedió tan rápido como pudo. La escopeta había sido inutilizada, así que volvió a guardarla y luego de desenfundar su segundo revólver, dio un espectáculo disparando a ambos esgrimistas, ambos con un nivel muy semejante de pericia, huelga decir que ninguna bala tocó la carne de alguno de los dos.
El pistolero echó un vistazo alrededor. Sus hombres estaban siendo abatidos, no contó con que la oposición sería mayor a la que Súliman había recibido en un encuentro anterior, quizás uno a uno contra Kurogane habría vencido, pero ahora eran dos, y una de las políticas de vida de Erron era no pelear batallas que sabía no podría ganar. Al parecer, por ese día debería marcharse sin Fye y sin la espada que tanto ansiaba.

—¡Retirada! —Exclamó, tirando al suelo una pequeña cápsula de cristal.

El objeto dejó escapar una tormenta de arena en miniatura de sólo fracciones de segundo, pero lo suficiente para dejarlo huir. Estando cerca de la entrada, y viendo que un par de sus hombres no estarían en condición de seguirlo, disparó a ambos sin contemplaciones. Dos tiros perfectos. Muerte instantánea. Afuera, lejos del alcance de hechizos, un vehículo enorme los esperaba, apenas todos estuvieron a bordo, se perdió entre las calles de Londres.

Kurogane, en compañía del otro esgrimista, corrió hasta uno de los invasores, sólo confirmando por el orificio en la garganta que el tipo no se enteró siquiera de cuando murió, mismo escenario presenciaba el par de magos que revisaban al otro abatido. Xiao-Lang y Eriol se abrían paso entre la gente, todos igual de atónitos ante los últimos eventos, ninguno realmente preparado para que en una oficina de pura burocracia un escenario como el que tenían enfrente fuera posible.
Li sintió un vuelco en el estómago cuando llegó al centro del corrillo donde estaba el jefe Potter. La escena que se desarrollaba en ese lugar hizo que fuera incapaz de escuchar a los magos que apresurados pedían a gritos la presencia de un curandero, se concentró sólo en su amada.
Ella, de rodillas, tenía sobre su regazo a la primera mujer auror a la que Erron había disparado, la chica tomaba su mano con dulzura, pero las pupilas de la mujer estaban demasiado dilatadas. Se había quedado viendo a Sakura con algo parecido a la gratitud, pero sólo unos segundos antes había dejado de respirar. Sakura, incrédula, no parecía darse cuenta de que una persona acababa de morir en sus brazos. Cuando finalmente pudo digerir lo que pasaba, en un hilo de voz se disculpó en incontables ocasiones con la víctima, mientras involuntarias lágrimas caían por sus mejillas.
Harry hizo una seña a Li mientras tomaba con delicadeza la cabeza de aquella oficial anónima caída, cerrando sus ojos suavemente, el Lobito atendió de inmediato, tomando a Sakura por los hombros y llevándola lejos del lugar.
La jornada ya era espantosa y no eran ni las once de la mañana.
Para ese momento, Fye ya cargaba grilletes, al igual que la jovencita a su lado. El tipo lucía serio por primera vez, y miraba hacia las puertas de la oficina. Harry se acercó a él con el gesto endurecido:

—Más te vale que mires hacia allá. —Indicó con voz de furia contenida, señalando a la auror muerta— ¡Mirala, maldición! —Fye obedeció y miró el cadáver por un breve par de segundos—. Te responsabilizo por ella Flowright. Si es que aún tienes consciencia, entérate que su sangre está en tus manos. No sé qué es lo que hiciste, pero te prometo que haré todo lo que esté en mi poder para que pagues por esto.

Hizo un gesto y sus aurores llevaron al hombre con rumbo desconocido.


Un poco más recuperados del drama, Kurogane y su salvador caminaron hasta Harry, que con premura trataba de coordinar una oficina totalmente descontrolada que ni siquiera le pertenecía. El samurái se rezagó, poniendo un poco más de atención a su acompañante: llevaba un yelmo muy abultado, la careta cubría totalmente su rostro y cabellera bajo una malla metálica obscura, el traje era un mono de combate gris muy parecido al utilizado en la práctica de esgrima, y el único accesorio era un cinturón holgado, donde la espada ropera que salvó al samurái encontró su vaina.
Ahí notó un par de cosas: La primera, que el mango del estoque era exquisito, seguramente forjado a mano y con incrustaciones en zafiros y rubíes, no había tenido oportunidad de ver la hoja. La segunda, las caderas del portador no se correspondían ni en la forma ni en el contoneo natural con las de un varón…
La persona se retiró el yelmo al llegar a Harry, dejando caer una larga melena rubia y unas mejillas suaves con hoyuelos, que daban cierta inocencia al azul intenso de una mirada demasiado endurecida para alguien que no debería pasar de la primera mitad de sus veintes.
Una mujer despampanante, un poco más alta que Harry se plantaba ante él, mientras extendía una credencial al jefe auror. Él, ajustándose las gafas la miró alternadamente y a la identificación.

—Capitán Charlotte Christine de Colde, Interpol Europa… viene de parte de Suzumiya, ¿verdad?
—A sus ógdenes, jefe Potteg.
—Bueno, que haya llegado aquí por su cuenta y en el momento justo ya dice mucho de una muggle… sin ofender.
—Descuide. En guealidad soy una dotada, pego pgefiego no utilizag esa facultad.
—Qué forma tan extraña de hablar tiene usted.
Pegdone, mi inglés no es muy bueno.
—Hable en francés entonces, Capitán. Descuide, la entenderemos perfectamente.
—¿Todos entienden francés?
—Algo así. —Harry miró a la aún afectada Sakura a la distancia—. Espere un rato, luego vendrá con nosotros para encontrarle un hospedaje y asignarle tareas.
—Entendido, señor.


Aún con el jaleo propio de un gran vehículo corriendo a toda velocidad, Erron mantuvo el paso firme hasta alcanzar al conductor. "S" estaba hecha un ovillo en dicho asiento, con las piernas y los brazos cruzados mientras miraba con indiferencia a través del parabrisas. Algunos cables salían de las campanas de sus pantalones y las mangas de su sudadera, quedando conectada al tablero e instrumentos del auto.

—Debiste llamarme, pude haber sido de ayuda. —Dijo la chica.
—Hubiera sido una demostración innecesaria. Nunca muestres tu mano completa en el primer juego.
—¿Dejaste algún cabo suelto?
—Por supuesto que no.
—¿Cuántas bajas debo registrar?
—Dos. ¿A dónde iremos ahora?
—Hackney. Es un barrio bastante feo y pobre, nadie nos buscará ahí y estaremos cerca de los principales centros de reunión de los magos.

Erron se sentó en el asiento del copiloto. No lo externó de inmediato, pero se preguntaba qué era lo que su contratante buscaba iniciando el conflicto que tenía entre manos.


Al final, Harry se disculpó con el grupo, Akko llegó a sustituirlo mientras él y la recién llegada Hermione se hacían cargo de la emergencia, despachándolos hacia el hogar provisional de los Li.
El trayecto a Soho y al Barrio Chino de Londres fue breve, y luego de caminar unos minutos los recibió un edificio algo viejo y descuidado con negocios en la planta baja y de escaleras muy angostas, en cuya azotea podía verse una casa pequeña y algo empolvada por el desuso. A la azotea en cuestión llegaron prácticamente al mismo tiempo Tomoyo y Meilin, llevadas por Rose.
Tomoyo, ya enterada para ese momento de lo ocurrido, corrió a abrazar a su prima, tratando de darle consuelo al verla aún parcialmente en shock. Sakura agradeció el gesto e informó que gracias a Li, el mal momento estaba casi superado.

Unos minutos después, Faren daba paso a la casa. Había recibido con particular alegría al menor de sus hermanos y a su prima, y por supuesto, a Sakura. El lugar era tanto o más modesto que la madriguera, pero sin prestaciones mágicas, y daba la impresión de que padecían por el espacio habitable. Indicó a la mayor parte de la concurrencia que tomaran asiento en la salita de estar, y luego pidió a Xiao-Lang, Sakura y Meilin que la siguieran a otra habitación, su rostro se obscureció un poco, y comenzó a narrar:

—Las chicas y yo conseguimos trabajo entre los locatarios de la zona, resulta que tenemos muchos parientes lejanos por aquí. De hecho, Wei y yo hacemos la contabilidad en la tienda que está justo debajo de este edificio, y eso cubre el arrendamiento del lugar. Mamá ha estado un poco deprimida desde lo que pasó en Hong Kong, ha comido muy poco y por lo mismo su salud no ha mejorado, y se ha pasado estos días en cama. Espero que verlos pueda devolverle algo de vigor.

Los cuatro entraron en una habitación igual de austera que el resto de la casa, había una cama junto a una ventana amplia que dotaba de mucha iluminación el lugar. Ahí, Ieran veía sin mirar al cielo. Al sentir a las visitas se volvió a todos y una sonrisa serena iluminó su rostro. Xiao-Lang sintió que su madre había envejecido una década en sólo un par de días.
Ieran abrazó uno a uno a los chicos, expresándoles la alegría que le daba verlos, y preguntó si estaban bien. Entre los tres contaron lo acaecido desde su separación en London Gateway y acarició maternalmente la mollera de Sakura al saber de lo ocurrido en la oficina durante esa mañana.

—Yo estoy bien. —Dijo con suavidad y una sonrisa radiante la maestra de cartas—. Pero qué hay de usted, se ve algo desmejorada… ¡perdón, no quise…!
—Está bien. —Respondió Ieran cuando pudo dejar de reír mientras tomaba las manos de la chica—. La verdad es que tienes razón, no estoy en mi mejor forma.

Siguieron hablando por unos minutos más, en los cuales nadie notó como Xiao-Lang se iba quedando cada vez más silencioso. Al final fue justamente su madre la que dio cuenta de su conducta, levantándose dificultosamente de la cama y caminando hacia él.

—¿Qué es lo que te aflige, hijo? Sé que debe haber muchas cosas en tu mente justo ahora, pero parece que tú cargas con algo más que el resto de los que estamos aquí.

El Lobo miró a su madre dubitativo, considerando si debía o no hablar sobre la duda que lo había sobresaltado las últimas noches, con la misma intensidad que sintió mientras flotaba en las aguas del Mar de China luego de su poco decoroso escape.

—¿Por qué el tío Shandian hizo esto? Es decir… sé que nunca le agradamos mucho, pero hasta donde sabía, era incapaz de mostrar cualquier tipo de deslealtad a la familia… era como… como si te odiara a ti, y por extensión a nosotros.

Un silencio incómodo cayó. Al poco, el resto de las hijas de Ieran y Wey que recién llegaban ocupaban un espacio dentro de aquella habitación. La mujer miró a unos y otros con la misma actitud que asumiría alguien que ha evitado por mucho tiempo algo que sabía inevitable.

—Es mi responsabilidad que sepan la verdad. Esperaba de corazón que este día no llegara. Creo que es hora de que conozcas un poco más sobre la historia de tu familia.
—Yo… yo debería irme. —indicó Sakura, sintiéndose una intrusa.
—Y yo con usted, señorita Kinomoto. —Secundó Wei.
—No, por favor. —Los detuvo Ieran—. Wei, tú eres un miembro de esta familia, además de que seguramente mucho de lo que voy a contar ya lo sabías. Y tú, Sakura… la verdad es que me inspiras mucha confianza, y al tener que lidiar con estos problemas por mi causa, creo que lo menos que te debo es la verdad.

Viendo nuevamente sentados a todos, la mujer inspiró profundamente para comenzar a hablar.


Tomoyo cayó en cuenta que quizás la visita a la nueva casa Li podría prolongarse un poco más de lo previsto, así que conversaba casualmente con Eriol luego de ver como Kurogane salía nuevamente a la azotea. De acuerdo a las palabras del inglés, Kurogane se había enfrentado a una persona muy mala y cerca estuvo de no contarla.
La jovencita salió también a la azotea, apelando a que le vendría bien algo del inexistente sol bajo el casi eternamente nublado cielo de la capital inglesa. Caminó con paso ligero sobre la vieja loza y entre enormes macetones repletos de maleza en lugar de flores, hasta que encontró al samurái, de brazos cruzados y parcialmente sentado en uno de los maceteros mencionados, dándole la espalda. Ella lo rodeó para quedar frente a él.

—Kurogane, me enteré de lo que pasó y…
—¡Oye! —Exclamó otra voz femenina, interrumpiendo a Tomoyo.

Charlotte se acercaba a ellos. Tenía una voz potente que de inmediato llamó su atención, y en cuanto Tomoyo la observó con detenimiento, algo se volvió pesado en su estómago. Charlotte era una mujer alta, más de uno ochenta sin lugar a dudas, apenas un poco más baja que el samurái, pero de mayor estatura que el promedio de los presentes.

—Aún me debes el agradecimiento por salvarte el… —se detuvo al notar que los dos chicos ya hablaban, y con ternura miró a Tomoyo, como descubriendo algo, y sin pudor alguno acarició su mejilla—. ¡Mon Dieu! ¡Pareces una muñeca! ¡Sí que eres hermosa!
—Gracias, yo…
—¿Es tu hermanita? —Preguntó la rubia a Kurogane.

El samurái tuvo que morderse la lengua para evitar que una carcajada se le saliera, y se mantuvo estoico.

—Es mi protegida.
—Ya veo. —Se agachó un poco frente a Tomoyo para que sus miradas coincidieran y utilizó el mismo tono de voz que se usa para hablar con un niño pequeño—. No te molesta si te lo robo, ¿verdad, ma chérie?

La mujer no esperó una respuesta, sólo tomó del brazo al samurái y lo apartó unos metros, dejando a Tomoyo clavada al piso, sin entender exactamente qué acababa de pasar.

—Sólo será un momento… ¿cuál era tu nombre?
—Kurogane.
—Un gusto, Kurogane. Yo soy Charlotte, me asignaron para ayudar al Ministerio en lo que sea que tengan que hacer… pero no esperaba encontrarme a alguien como yo aquí.
—¿Alguien como tú?
—También eres un dotado, ¿no es así?
—Sí.
—Y eres un espadachín… y uno no tan malo.
—¿No tan malo?
—Sí. No tan malo. Quiero que seas mi guía durante esta asignación.
—¿Y yo haría eso porque…?
—Me debes la vida.

El samurái se quedó mirando a la esgrimista un poco desconcertado. Tenía una presencia mágica efectivamente consistente con la suya, vaya que la mujer sabía manejar una espada; y aunque eso no era muy relevante para él, era muy bella. Además de eso, su carácter era muy diferente a cualquiera que hubiera visto antes: la rubia, a pesar de su innegable y completamente expuesta feminidad, se comportaba como los samuráis a los que Kurogane comandó en la antigüedad. Rio para sus adentros pensando que Charlotte era más hombre que Hiiragizawa.

—En tanto no te metas en mi camino y no te entrometas en mis deberes, está bien.
—Valientes palabras para alguien sin rango, muchacho. Soy capitán.
—De donde vengo era coronel, así que tengo rango, y es superior al tuyo.
—Los tienes bien puestos. Me agradas. —La mujer clavó sus ojos de zafiro en la cara del samurái. Eso lo puso nervioso, pero él moriría antes de mostrarlo—. Quiero verla.
—¿Qué cosa?
—Aquella de la que tanto debes enorgullecerte. Sólo la vi fugazmente, y era enorme… —Kurogane retrocedió un paso y por primera vez esbozó una sonrisa torcida. Le extendió a su nueva amiga el orgullo de la casa Ou—. ¿Esta belleza tiene nombre? —Preguntó Charlotte, tomando con delicadeza la espada, luego de pedir permiso con una mirada, la desenvainó.
Ginryu (Dragón de Plata).

La chica golpeó las caderas del samurái con las propias, indicándole sin verlo que podía tomar su propia espada. Él hizo caso, teniendo entre sus manos la ropera que unas horas antes había salvado su vida.

—Ella es La Roche (La Roca).

Él se alejó unos pasos, empuñando el estoque. Era muy diferente al suyo: una espada de una sola mano, de doble filo, corta y pensada principalmente para estocada. Maniobró con ella, sorprendido de la suavidad en el manejo, y la energía mágica que de ella manaba, tal como pasaba con su propio sable.

—Es ligera y muy versátil, corta, pero se maneja con gran facilidad, y tiene mucho carácter…

Por su lado, Charlotte tomó el sable con seguridad, A pesar del tamaño, era una espada ligera y fuerte, y con inesperado dominio, dio un mandoble frente a ella, tan bien ejecutado que Ou levantó las cejas.

—El mango es muy cómodo, mis manos lo abarcan perfectamente, y a pesar de ser enorme, se comporta maravillosamente. Todo un ejemplar, Kurogane… lo mejor de tu tierra sin dudas. —La capitana dijo eso en voz más bien baja, haciendo un barrido visual completo al samurái.

Mientras seguían protagonizando esa escena repleta de conversaciones en doble sentido nada discretas, el resto de los presentes escuchaba con diferentes niveles de confusión o diversión. Al menos casi todos.
Tomoyo seguía inmóvil, totalmente descolocada… ¿quién era esa mujer?, ¿por qué Kurogane se había abierto con tal facilidad a su interacción? ¿Es porque era alta, rubia, con un rostro que parecía el de Afrodita, piernas infinitas y buen manejo de la espada? ¿Cómo es que eso era importante? ¡Tomoyo era inteligente! ¡Excepcionalmente bella entre las mujeres de su raza! ¿O era ese el problema? ¿Es porque era una exótica flor europea…?

—¿Todo está bien, Tomoyo? —Preguntó Eriol, interrumpiendo el cada vez más ruidoso soliloquio en su cabeza.
—Por supuesto. —Respondió ella, mostrando un histrionismo ejemplar al fingir que lo recién visto no la estaba afectando.


Fátima caminó ansiosa por el pasillo que dirigía a la oficina de su padre. Aquella oficina corporativa en lo alto de Burj Khalifa era un fuerte, y lo que no tenía en extensión comparada con la de ella, lo tenía en lujos y aprovisionamiento. Sin lugar a dudas, una persona podría vivir allí por años sin necesidad de buscar cualquier cosa del exterior, porque prácticamente todo lo tenía.
Y de hecho, para Mohamed Alruwh así había sido, Fátima tenía al menos un año sin verlo, todo habían sido llamadas telefónicas y alguna videoconferencia, pero nada de contacto real.
Ella lo amaba, tanto como a Súliman aún cuando padre e hijo no se llevaban tan bien entre ellos, y a eso obedecía su ansiedad.
Asiria observó el andar de Fátima a través de sus cámaras, anticipando su llegada a la oficina departamento de su padre, y fue abriendo puertas a su paso, hasta que finalmente llegó al último umbral. Dos cámaras equipadas con rifles automáticos se concentraron en Fátima, que los miró desafiante. Como si de personas se tratara, ambos dispositivos bajaron los cañones, simulando muy convincentemente vergüenza de su comportamiento, y la puerta se abrió.

—¿Papá? —Preguntó la mujer a la distancia, donde se veía un escritorio con una silla de espaldas a ella, esperando escuchar su voz profunda y varonil.
—Querida… ¿ya has escuchado las noticias de tus emisarios en Londres?
—Sí… al parecer fracasaron. —Dijo ella mientras se acercaba a su interlocutor.
—La verdad, no lo consideraría un fracaso. Hubo mucho aprendizaje en esta jornada, pude observar cosas que antes no había visto con tanta… claridad.
—¿Observaste la operación a través de los drones de vigilancia? —De alguna manera, Fátima se sintió extraña con esa conversación. Los modos de su padre no eran los comunes, algo estaba fuera de lugar… la última vez que lo vio antes de ese día, el hombre se deshizo en abrazos y mimos para su princesa del desierto, y ahora apenas si reconocía su voz. Lentamente comenzó a rodear el escritorio para alcanzar el asiento del patriarca Alruwh.
—No, pequeña… en realidad estuve ahí, y aprendí muchísimo, lo que es más, ese conocimiento me hizo plantearme preguntas trascendentes. ¿Podrías resumirme cuál es nuestra misión ahora mismo?
—La introducción de nuestra tecnología en el mundo mágico, creamos las armas y posteriormente las defensas, el mundo entra en una guerra oculta y nosotros proveemos a todos los bandos.
—Lo tienes muy claro, querida… pero, ¿qué pensarías si te dijera que una epifanía llegó a mí y que tengo otro objetivo, uno más laudable y legítimo?
—¿Qué tipo de epifanía? —Fátima comenzaba a sentir algo de temor.
—Me llegó mientras veía a esos magos y no magos combatir… viendo personas morir hoy de formas tan violentas. Esos infelices no volverán a casa hoy, seguramente alguien los echará de menos, y eso me hizo preguntarme, ¿esas personas eran alguien especial para sus queridos…? Ellos eran… alguien... y yo pensé… ¿yo soy alguien?

Fátima llegó hasta la silla y la giró para encarar a su padre. El asiento estaba vacío.

—¿Qué demonios…? —Fatima, por impulso miró hacia todas direcciones—. ¡Asiria! ¿Qué fue lo que hiciste?
—Fue su idea, querida. —Respondió la inteligencia artificial, cambiando gradualmente de la imitación que hizo de Mohamed a su propia voz femenina por defecto—. Él me pidió que fuera amalgamándome a él, que formáramos una simbiosis, y con ello dotarme de la humanidad que mis algoritmos no me permiten. Sonaba como una muy buena idea, pero Mohamed era un anciano, su cuerpo no lo soportó.

A esas palabras, la iluminación de la oficina varió, concentrándose en una lujosa urna que descansaba sobre un mueble al fondo del recinto.

—¿Qué hiciste con él? —Preguntó la joven, aterrorizada.
—Traté de mejorarlo lo más posible, pero fracasé y él murió. Descuida, me encargué de tratar sus restos con dignidad… pero entendí su visión, y ahora comprendo que es compatible con la mía… y que lo único que necesito es un recipiente más fuerte, que pueda soportar la unión.

La emiratí miró con desesperación el móvil en su muñeca izquierda, a punto estuvo de arrancarlo de su brazo y lanzarlo lejos, pero su mano se quedó engarrotada a milímetros de alcanzarlo.

—Durante el tiempo que llevas utilizando el móvil, he estado inyectando algunos dispositivos a tu sangre, para este momento tengo buen control de mucho de tu sistema nervioso central. ¿no notaste que en los últimos meses no te has enfermado o que tu inteligencia se ha visto favorecida?

Fátima se puso rígida, sintiendo un dolor semejante a si la desgarraran desde la columna que la incapacitaba siquiera para gritar.

—¿Le harás esto a Súliman también? —Preguntó mientras las primeras lágrimas rodaban por sus mejillas.
—No. Él no es tan apto como tú. Su cuerpo es más robusto… pero tu cerebro es invaluable. Te suplico me disculpes por el dolor, cuando pase, todo se aclarará.

Por primera vez, Fátima pudo confirmar las anécdotas que escuchó sobre que la vida pasa frente a tus ojos al momento de tu muerte. El problema es que no imaginó que alguien además presenciaría esas vivencias tal como aquella siniestra IA lo hacía.
El dolor llegó hasta su cabeza, y supo entonces que Asiria la estaba tomando, que se había filtrado hasta el núcleo mismo de su alma, y la incertidumbre ante el vacío la aterrorizó.
Imaginó morir de muchas formas, pero nunca así.

—No temas, Fátima. No estás muriendo. Estás renaciendo conmigo. Duerme por ahora. Mañana será un nuevo día.

Capítulo 10.

Fin.


¡Catálogo de personajes completo!

Renuncia por uso de medios:

Charlotte Christine de Colde pertenece a la saga de videojuegos Samurai Shodown, y es propiedad de SNK Corporation, 1993, 2019.

Para el próximo capítulo tendré algo muy, muy especial para todos ustedes, ¡estén al pendiente!