Retroalimentación:

Wonder Grinch chapter 11 . Oct 25: Hola. Una vez más, gracias por el comentario, vamos a ver si podemos hacer un poquito más constantes estas batallas. Concurro, Meilin merece amor, y yo (bueno, no yo yo) se lo voy a dar. Tomoyo va a comenzar a tomar el lugar que le corresponde, y ay de aquel que se meta en su camino, pero Charlotte es un asunto igual de serio. En breve verás que es lo que realmente hizo nuestra hermosa IA y qué hará en todo este entuerto. Y no, gracias a ti, por la ayuda que me darás para conocer un poco más de Ieran. ¡Infinitas gracias!

AZULMITLA chapter 11 . Oct 25: Hola. Exacto, tal como te había comentado, eres intuitiva. Gracias, traté de hacerla lo más accesible posible, y una vez más, haces bien en notar esa diferencia de Eriol con Clow, desde mi perspectiva debe estar cansado y enfermo de que siempre lo comparen. Sobre las preguntas del usurpador Li, las respuestas comienzan justo en este episodio, ya verás de qué va todo. Fye juega otro rol aquí, pero si tiene algo más que aportar. Y Charlotte efectivamente llegó para romper todo el elaborado juego de Tomoyo, veamos cómo juegan sus cartas estas dos. Li es favorito de todos, es poderoso a su manera, y quien lo subestime terminará arrepintiéndose. ¡Gracias a ti por seguir la historia!

CherryLeeUp chapter 11 . Oct 25: Hola. Comienzo la respuesta con un ¿Por qué no? Tiene potencial. Esta Tomoyo debe hacer justicia al crecimiento que todos están teniendo y demostrar de lo que está hecha, me molesta la idea de que sea unidimensional y siempre esté a la sombra de Sakura, y va a tener muchos momentos con Rose, Gracias, las escenas de pelea son complicadas, pero si la disfrutaste, no estuvo tan mal. Kuro es un poco mayor y más vivido, necesitaba cierto nivel de desafío, y Charlotte es perfecta para eso… y creo que todos necesitábamos chistes verdes en esta historia. "Amiga, date cuenta", me mataste. Cierto, este tema lo hemos visto antes, y también yo soy un gran fan de Terminator… va por ahí, y al mismo tiempo no, ya lo verás. Ieran, efectivamente revelará los secretos del Mar Muerto, pero la visión femenina es complicada, así que recurrí a la mejor ayuda que se pudiera pedir… y disculpa por dejar de ladito al menos momentáneamente a nuestra pareja favorita, te prometo mucho de ellos en un futuro no muy lejano. ¡Gracias!

Liz Padilla chapter 11 . Oct 25: ¡Gracias por el comentario! Aquí comienza a resolverse la intrincada historia familiar de los Li, espero la disfrutes. Hay opiniones diversas sobre el camino que Tomoyo deberá elegir… ¡Disfruta la actualización!

Reader2109otp chapter 11 . Oct 28: Hola, ahijada. Tranquila, primero lo primero, si por andar leyendo cuentos bajas tu rendimiento, te las vas a ver conmigo. Una chica telantosísima de Wattpad se encargó de la portada. Al y Meilin puede y debe pasar, pero… ¿cómo irá a ser? Eriol y Kurogane están de un ala, pero ningún idiota se ha aventado aún. Era lógico, ¿no? Harry vio su magia por accidente, pero ahora si la desplegó completo, hay que ser ciego en más de una forma para no ver todo ese poder. Me alegra que te gustara el combate, y bueno… si bien Sakura no ha sido ajena a la muerte, sí es la primera vez que alguien es asesinado ante ella… viendo el lado amable ahora puede ver thestrals. Hay cosas, que, tal como Kurogane pudo constatar, los hombres notamos… en el más puro carácter científico, desde Francia para poner todo de cabeza. Me gusta esta Tomoyo fuerte y altiva, pero tal vez, sólo tal vez va siendo hora de que comience a recular. Con esto, comienza el verdadero inicio del arco argumental. Sobre Ieran, agárrate, porque en este capítulo comenzaremos a ver mucho más de ella. Tú puedes pedirme lo que quieras, al final del capítulo estará lo que me pides.

Lin Lu Lo Li chapter 11 . Oct 31: ¡Hola de vuelta! Gracias por tus palabras de motivación, me alegra mucho saber que te gustó el desarrollo del capítulo. Era necesario que Harry viera en vivo y en directo la forma en la cual nuestra pareja favorita se desempeñaba en el campo de batalla, se daría cuenta ahí del tipo de aliados que ahora tiene. Esa superación es temporal, siempre hay una secuela al enfrentar un hecho traumático, y tiene que ver justamente con esa suavidad de corazón de nuestra protagonista. Estamos con todos estos giros y presentaciones entrando al hilo argumental principal, aún hay muchas cosas que quiero explorar, entre ellas justamente las verdaderas potencialidades de Tomoyo y Meilin, y este Eriol que no es dueño de las situaciones como en antaño. Efectivamente comenzaremos a escarbar en la historia de los Li, veamos hasta dónde nos lleva el viaje retrospectivo. ¡Gracias como siempre por tus comentarios! Los del review y los privados, habrá mucho de las cosas que pronosticas, será divertido.

carmennj chapter 11 . Nov 1: Daba mala espinita, ¿no? Tanto poder y conocimiento no suelen ir a un buen puerto. En eso te doy la razón, le dimos demasiada cuerda a Tomoyo, va siendo hora de regresarla al camino. Era justo. Potter siempre ha tenido ánimo protagónico, y termina subestimando a sus compañeros, y Li tiene mucho, MUCHO que dar aún. ¡Disfruta el capítulo!


NOTA MUY IMPORTANTE:

Como había declarado anteriormente, la perspectiva femenina es complicada e incluso inaccesible para algunos representantes de mi especie. Yo puedo asimilar algunas ideas y patrones de pensamiento, pero definitivamente escapa a mis posibilidades pensar como una mujer. Partiendo de esa idea, llegué a la conclusión: ¿quién para plasmar las ideas de una mujer, que otra mujer? y mejor aún cuando son dos, y todavía mejor… cuando son dos autoras de enorme talento.

Así que invité a dos grandes amigas y autoras de este fandom a ayudarme a confeccionar la historia de Ieran, ambas deben ser bien conocidas por ustedes: WonderGrinch ("¿Por qué tardaste tanto?", "Besar a un Ángel"), y CherryLeeUp ("El Príncipe de la Máscara", "Musa de Chocolate y Cerezas").

La fuerza expresiva de estas eminencias de la narrativa aficionada estará en los eventos relatados por Ieran, mientras que yo me encargaré de contar la perspectiva de Shandian. ¡Disfrútenlo!


Capítulo 11

Los caballeros Li, Parte 1.

o

Viviendo en una prisión de secretos.

Beiji-Hu caminó apresurado entre los pasillos de la enorme casa. Las evidencias de las contiendas de días anteriores habían sido borradas en totalidad, y para ese momento los nuevos habitantes del complejo hablaban sobre cosas como la reescritura de las normas internas del Clan, y la toma de las oficinas del Dai-Li y otras instancias mágicas de oriente.
El chico lucía bastante fresco, recién se había duchado, pero lo cierto es que el agua no lo había logrado tranquilizar, y al igual que sucedía con su padre, los pantalones y las camisas costosas habían sido sustituidos por hanfu y todo el guardarropa que alguna vez había pertenecido a su primo Xiao-Lang, y no pudo evitar sentirse como un impostor. Llegaría con unos minutos de anticipación al salón de la casa, donde Shandian lo había citado desde el día anterior, para poder relajarse un poco, pues cada vez que tenía audiencia con su padre, este se la pasaba evaluándolo, observando su evolución… pensó entonces que nunca habían compartido como padre e hijo desde que su madre lo dejó a su cuidado, en su más temprana infancia.
Tan distraído estaba que no notó que una puerta en su camino se abrió discretamente, haciéndolo desaparecer en su interior, y ahí fue víctima de un intenso ataque que lo dejó indefenso de inmediato.
Unos labios y un aroma femeninos bien conocidos por él nublaron sus sentidos por algunos segundos, en un beso apasionado, demoledor, que parecía tener el propósito de noquearlo. Una joven mujer de larga cabellera negra, la misma hechicera que le había costado una reprimenda por su falta de carácter el día anterior era la responsable.

—¿Xue? ¿Qué estás haciendo? —Pudo defenderse unos segundos después, pero correspondiendo al asalto.
—Despidiéndome…
—¿Y a dónde irás? Mientras mi padre esté aquí, este es el lugar más seguro de China.
—Ya veré… —Se separó, y tomó aire—. Sabes tan bien como yo que esto está mal, Beiji-Hu.
—Ya hablamos de esto… él es mi padre, él hace lo correcto, es una gran hombre, si le dieras la oportunidad…
—Mató a los ancianos, sometió por la fuerza a los hechiceros que nos resistimos, y ahora nos tiene esclavizados aquí, y pretende hacer lo mismo con toda China. No creo que "darle una oportunidad" sea una opción.
—Pero…
—Estaré bien, el plan no tiene fallas, varios hechiceros y yo iremos a buscar refugio con la Señora Ieran. Ella es la única líder de Clan a la que serviré. A diferencia de tu padre, es una mujer justa.
—¿Sabes al menos dónde buscarla?
—Es lo de menos, mi tío abuelo nos guiará hasta ella.
—Es verdad, Wei la siguió.

Por un momento, el chico pensó en reanudar la "despedida", pero ella se anticipó.

—Ven conmigo, Beiji-Hu. —La chica esperó a que él respondiera, pero un largo silencio fue su única recompensa—. De acuerdo. Pero te suplico que consideres tu posición. Shandian es un hombre malo, tú no eres como él.

Minutos después, Shandian vio a su hijo llegar ante él en el enorme salón de reuniones de los Li, pensativo, pero con aquella mirada de quien ha callado por mucho tiempo, lo que el Zorro interpretó como el augurio de una charla larga y repleta de información mientras la servidumbre les traía té y entremeses.
Era una historia común, algo que quizás, de no ser por todo lo desencadenado por Alruwh, nunca habría salido a flote, así que la nueva generación de los Li debería conocer lo que hizo que la anterior estuviera metida en semejante antagonismo.
El silencio en Londres y en Hong Kong era igual de enervante para los presentes, fueran muchos o pocos, en la costa de China el sol se había ocultado un par de horas atrás, mientras que apenas pasaba del mediodía en la capital de Inglaterra.

—Es necesario que sepas qué es lo que dividió esta familia, es parte del legado Li. —Comenzó Shandian mientras daba un sorbo a su té, ante la mirada extrañada de Beiji-Hu.

Después de pensarlo mucho, las palabras de Shandian y Ieran a más de diez mil kilómetros de distancia, comenzaron finalmente a fluir.


Universidad de Hong Kong de Ciencia y Tecnología, 29 años atrás (1).

Cuando inicié la universidad, no tenía claro si decidirme por Administración o Economía, así que tomé ambas. No era realmente un desafío, al menos no para mí. Tenía tiempo para estudiar las dos, y todavía me sobraba para entretenerme.

No podía ser de otra manera, yo sería líder de Clan en unos años y debía enorgullecer a mis padres esforzándome al máximo, pues tenía dos factores en contra: sería un líder sin El Don, y debía ser el mejor ejemplo para mi hermano pequeño Hien, aunque lo de pequeño era en realidad un eufemismo. Era un muchacho de diecisiete ya para ese momento, entusiasta de las artes marciales, en especial de la espada, pero a diferencia de mí, él volcaba sus talentos en las humanidades y las artes.

NdeA1: El relato se desarrolla a principios de los años noventas, Hong Kong aún era una colonia británica, la primera caída de Voldemort en el asesinato de James y Lily Potter tenía cerca de una década de ocurrida.

Aún cuando la Universidad estaba en mi ciudad, era complicado ir y venir cada día, así que solicité residencia y me la dieron, con tan buen tino que tuve una habitación para mí sólo, lo que me permitía concentrarme en mis estudios cuando necesitara la soledad, y en mis visitas cuando necesitara convivencia femenina para liberar presión.

La vida escolar era sencilla para mí, nunca fui de hacer muchos amigos y con franqueza no sentía que los necesitará, además cada vez que me sintiera abrumado de más podía volver a casa y despejarme. No tenía tampoco la necesidad de establecerme en pareja, al menos no de forma inmediata… sabía que algún día debía casarme y tener hijos para dejar herederos, pero ese día aún no llegaba y de momento me dedicaría a mis propios asuntos.

Después de terminar mis tareas y aburrirme de la gente, caminé por el campus con pereza, buscando algo de tranquilidad, y sin darme cuenta mis pasos me llevaron hasta el auditorio de la facultad aún en reparaciones.

Sin darle mucha importancia, me colé entre la cinta amarilla de precaución, caminé por el recinto y las butacas que despedían un fuerte olor a humedad, y viendo que nadie más estaba conmigo, ocupé la que vi menos sucia, en un sitio bastante obscuro, y me puse a reflexionar… la verdad es que incluso esperaba quedarme dormido. Vi entonces que una persona llegaba con una discreción parecida a la mía. No estaba seguro de su género, vestía pantalones y sudadera deportivos muy holgados, incluso traía puesta la capucha… eso llamó mi atención, porque era un día más bien caluroso. Después de una muy superficial revisión al lugar, colocó algo del menaje a su alrededor, como armando una improvisada galería de tiro, ignorando por completo que yo estaba ahí, y comenzó a sacarse la ropa.

Cuando la sudadera se fue, una larguísima cabellera azabache cayó por su espalda. Los pantalones volaron también y unas piernas largas y esbeltas nacidas de unas caderas generosas me hicieron dar un respingo, claro, por el contraste con la brevísima cintura. Cuando vi el cuadro completo, más que la innegable belleza de aquella mujer, hubo algo me capturó por completo: hanfu estilizado, mangas amplias, volantes desde la cintura, hombros descubiertos, todo sobre un jumper de una sola pieza que se pegaba a su cuerpo sin pudor, ¿acaso era un traje ceremonial de… artes mágicas…?

Estaba hipnotizado, la observé por largos minutos mientras parecía hacer ejercicios de respiración, y luego del interminable trance, rugió como una leona:

―¡Raitei Shourai!

Y se hizo la magia… literalmente.


A pesar del clima cálido tan característico de Hong Kong, con tan solo quitarme las holgadas ropas que cubrían mi traje ceremonial recibí alivio inmediato. Después de preparar todo, me coloqué en el centro de lo que era el viejo escenario y cerré los ojos, dejando que el aire entrara por mi nariz, recorriera mi cuerpo hasta llenar mis pulmones a su máxima capacidad, y luego le dejaba escapar lentamente. El proceso lo repetí varias veces hasta relajarme completamente.

La clave para dominar la magia elemental estaba precisamente en la visualización, convertirte en eso que ansiabas controlar. Ser voluntariosa y resplandeciente como el fuego, pura y apacible como el agua, sabia y longeva como la madera, sólida y estable como la tierra, y protectora y cambiante como el metal. Susurré las palabras que mi maestro me había enseñado y elevé mi abanico al nivel de mi pecho mientras me concentraba en la representación de mi primer elemento, el que dominaba mi poder. Pequeños destellos de luz comenzaron a acumularse en mi objeto canalizador, algo que a pesar de los años todavía me maravilla y me llenaba de calidez y emoción. La magia era simplemente… maravillosa.

―¡Raitei Shourai! ―Grité, y la descarga de luz salió de mi instrumento, pero a diferencia de otros magos de mi edad, yo había logrado controlarlos a mi antojo.

Moviéndome de forma grácil, los rayos derivados del metal se movían de un lado a otro, acabando con los blancos que yo misma había colocado para practicar. Sonreí orgullosa al verlos todos carbonizados por las chispas.

Si algo me había enseñado la vida era que, si realmente deseabas conseguir algo, debías esforzarte más que nadie para obtenerlo y demostrar que lo merecías. Por eso entrenaba y estudiaba tanto, para demostrar mi valor y mi potencial ante aquellos que nos denigraban por no pertenecer a las familias más influyentes dentro del mundo mágico. Los Wu éramos relegados entre los clanes de China debido al "bajo potencial", según las palabras de los representantes del Concilio, pero ¿quiénes eran ellos para clasificar a las personas de esa forma? Era como si te sentenciaran desde el nacimiento por los crímenes de tus padres lo cual era absurdo y por eso mismo… estaba dispuesta enseñarles que esa era una visión errónea.

Bajé mi abanico y me centré en visualizar mi segundo elemento. Lo interesante de esta magia era que podía adaptarla a mi conveniencia y darle la forma que yo deseara, un poder simplemente maravilloso. Alcé el abanico por encima de mi cabeza y realicé la invocación.

―¡Kashin Shourai! ―Pequeños pétalos de fuego me rodearon y formaron un remolino a mi alrededor.

Moví mi abanico al frente y luego a un lado como si estuviera realizando una danza ancestral, el fuego se movía conmigo. Era perfecto, sublime… y si lograba hacerlo de esta forma frente a esos ancianos del concilio esa tarde podría cumplir mi objetivo. Ser reconocida como una de las mejores hechiceras de China a pesar de mi sencillo origen y ellos se verían obligados a tragarse sus palabras acerca de mi familia.

Un ruido extraño me hizo perder mi concentración y las llamas desaparecieron dejando nada más que vapor en su lugar. Moví mi cabeza de un lugar a otro buscando su origen, en teoría nadie debía estar en este auditorio pues estaba en reparaciones… entonces lo vi. Un extraño hombre se lanzó en carrera hacia la puerta. Mi cuerpo no reaccionaba, me había quedado congelada ante la idea de que ese pingfan(2) pudiera revelar lo que había visto de mí… y ese sería mi fin. Sería expulsada, me arrebatarían mi magia.

Cuando al fin pude reaccionar, el joven ya había llegado a la puerta. Alcé mi voz para detenerlo en un grito desesperado mientras corría hacia él, pero al verlo girarse… mis pies volvieron a sembrarse en el suelo. Esta era primera vez que me pasaba, la presencia que él proyectaba era tan imponente que prácticamente sentí que el aliento me abandonaba, su miraba ambarina transmitía mucho poder. El joven de cabellos castaños y bien peinados hacia atrás, estiró las comisuras de su boca que estaban rodeadas de una barba bien cuidada en una sonrisa confianzuda, y luego de colocar su dedo índice sobre su boca, desapareció tras la puerta.

¿Qué… había sido eso? No, más importante… ¿qué sería de mí ahora que había sido expuesta?

NdeA2: "Pingfan" es igual a "mundano" u "ordinario", se utiliza para referirse a un no mago o muggle.


Sólo atiné a pedir silencio en una seña, y aprovechando el aturdimiento mutuo, me escurrí del lugar.

Era una dotada. Eso sí que era raro, en especial en un espacio tan público, ese había sido un gran descuido de su parte. Cuando llegué a mi alojamiento tomé una botella de agua y la bebí de un sólo trago, tratando de recomponerme. Sonreí por esa extraña experiencia, sólo me hubiera gustado volver a verla para decirle que no fuera tan descuidada, si cualquiera se llegara a enterar que usa sus habilidades de forma tan poco segura y en un lugar tan cercano a pingfan, seguro ella y su familia pagarían las consecuencias. Sabía de eso, pues precisamente el Clan que heredaría era de hechiceros, y tanto el Concilio Chino y los odiosos del Ministerio Británico hacen aspavientos por todo. Si el poder fuera mío, ya habría expulsado a esos bastardos.

No supe quién era esa mujercita, quizás conociéndola en otro contexto me habría animado a hablarle. No era una Li, soy un buen fisonomista y no la olvidaría… después de esa reflexión pensé que lo mejor sería ir a casa con mi familia, las clases no serían un problema, había adelantado todas, sólo tendría un seminario en la semana próxima… además, no quisiera encontrarme con esta muchachita nuevamente, quién sabe cómo podría comportarse en una segunda entrevista.

Visitar a mis padres siempre era bueno. Papá era casi veinte años mayor que mamá, estaba a nada del retiro al estar cerca de sus setenta para ese momento. De hecho, sólo estaba esperando a mi graduación para pasar la batuta. No me emocionaba la idea, aunque tengo que admitir que demostrar a esos ancianos quisquillosos que un no dotado podía hacer el trabajo igual o mejor que un hechicero era una gran motivación. Salí de la casa luego de conversar un poco con mamá, dispuesto a despejar ideas.

―Vaya… sí que la pubertad te está tratando mal. ―Me burlé de mi hermano menor apenas lo vi sentado en los jardines de la mansión.
―Déjame tranquilo, Shandian. ―Respondió con fastidio mientras seleccionaba una cinta de entre los montones que tenía, y la montaba en su Walkman.
―Es en serio, ―retomé luego de reprenderlo entre risas―, estás más delgado desde la última vez y eso ya es mucho decir.
―Ah, pues perdón por no tener tus músculos o tu cabello perfecto, señor Li.
―Hien… ¿todo en orden? ―Pregunté, porque ese comportamiento no era normal.

Finalmente el bribón suspiró y se quitó los audífonos. La intuición rara vez me fallaba, era una virtud buena para los negocios.

―Sólo no te burles de mí, ¿de acuerdo?
―Somos hermanos, necio. Nunca me burlaría de ti… a menos que no sea serio.
―¿Sabes qué? Olvídalo, eres imposible.
―Hien…
―¡Bien! ―Bajó la voz y miró a todos lados, luego jaló del cuello de mi camisa para que quedara a su altura―. Han estado pasándome cosas, Shandian… a mi cuerpo.
―Tendrás que ser más específico… de otra manera podría pensar que son cosas vergonzosas comunes que nos pasan a los hombres. ―Esperé unos segundos a que se riera o se enojara por la broma, pero no lo hizo.
―Hace un par de días… casi incendio mi habitación.
―¿Pues qué estabas haciendo?
―Ese es el punto… estaba dormido, Shandian.

Eso sí me descolocó. Lo interrogué un largo rato tratando de buscar una explicación que descalificara la que a todas luces era la correcta.

―Creo que tú y yo sabemos qué significa eso, Hien. Podría estarse manifestando El Don. ―Resolví varios minutos después, siendo ahora yo el serio―. Creo que sería una buena idea hablar con papá y mamá…
―No, por favor… tengo mucho miedo, Shandian, no quiero ser un dotado.
―De acuerdo, no te alteres. Yo debo volver a la Universidad en unos días, pero apenas tenga otro receso vendré y veremos cómo afrontar esta situación. ¿Alguien más lo sabe?
―Sólo Wei.
―Confías demasiado en la servidumbre.
―Es un buen tipo. Algún día será el mayordomo de esta casa.
―Quizás, aunque siento que lo consideras un buen tipo sólo porque solapa tus tonterías.

Desviamos la conversación a partir de ese momento y no lo tocamos sino hasta mucho después en otras circunstancias, yo volví al seminario que me esperaba en la Facultad.


Una semana había pasado desde que aquel joven interrumpió mis prácticas y con eso se llevó toda mi tranquilidad. Un infierno era lo que había estado viviendo estos días y todo por… él.

Todo había acabado… ese sujeto me había visto invocar magia elemental y desapareció sin dejar rastro. ¿Acaso sería un dotado también? Pero lo que no me dejaba tranquila era que, de haberme delatado, la noticia ya estaría en boca de mi familia y peor aún, de los ancianos del concilio.

Me convertiría en la deshonra de la familia, sería una vergüenza y me exiliarían a otro país, muy lejos, en donde tendría que empezar de cero y valerme por mi cuenta, aunque debía destacar que esto no era lo que me preocupaba pues gracias a las enseñanzas del Clan Wu, estaba preparada para llevar una vida independiente de las herencias familiares.

Lo que yo temía era quedar sin poderes mágicos, un castigo que los clanes de mayor rango siempre exigían para aquellos que cometían el error de mostrar sus dones ante los pingfan. La cacería que hace años había acabado se reanudaría y exigirían mi cabeza.

Era bien sabido que ellos esperaban el más mínimo error para despojarnos de lo poco que ya teníamos, el concilio estaba al tanto de todo esto y no hacía nada por evitar la extinción de los clanes mágicos menores. Todo el trabajo en mis entrenamientos se iría a la basura por un error, resultado de mi deseo de superación, algo que sería catalogado como exhibicionismo, desobediencia y actitud desleal a los mandatos del concilio y del Ministerio Británico.

Siempre me había caracterizado por ser una mujer solitaria que no se permitía mayor distracción, y siendo una estudiante sobresaliente, pero ahora... no podía concentrarme. No estudiaba adecuadamente, no dormía bien… debía buscar una solución o me volvería loca.

La carrera de Administración de Negocios Internacionales me preparaba para lo que más anhelaba, ser la líder de mi clan y contribuir a la expansión de nuestro legado. Quería que en todo el mundo mágico fuéramos conocidos por nuestros aportes a la humanidad y por esto no podía rendirme. Por mi orgullo y mi obligación con mi familia, no podía dejar que esto me superara.

Estuve buscando a ese hombre por todo el campus sin éxito y eso me tenía frustrada. No tenía a quién recurrir en la universidad y por eso me vi tentada a buscar a mis padres, pero eso empeoraría todo. Ellos demandarían inmediatamente mi presencia y estaba segura que no me dejarían regresar a la universidad. Eso no podía permitirlo… No encontrando una salida de momento, lo mejor era tratar de enfocarme en mis estudios.

Un par de semanas antes me había inscrito en una importante cátedra financiera, el resultado de esta era un reconocimiento que me otorgaría mayor ventaja sobre los demás, era una oportunidad que no debía dejar pasar, y en el caso de ser expulsada… esto me serviría para encontrar un empleo para sobrevivir.

Con esa idea en mente me focalicé completamente en el momento. Yo era una chica calculadora, nunca había actuado dejándome llevar por mis emociones, y por eso mismo dejaría que pasaran unos días más, si no sucedía nada, tal vez era porque el sujeto que vi no me delataría y ya. Incluso pudo ser una broma pesada de mi subconsciente… aunque lo creía poco probable.

La cátedra financiera que estaba presenciando era excelente para mi futuro, me daba la oportunidad de llegar a ocupar puestos de gran importancia a nivel internacional. Siendo el primer día, hicimos un examen de exploración por requisito para obtener el reconocimiento. Una vez finalizada la prueba, el decano de la facultad de Finanzas se hizo presente para dirigir la ceremonia de iniciación. El rechoncho señor le tendió la mano a los profesores y comenzó a conversar con ellos, mientras otros estudiantes realizaban preguntas. Yo estaba un poco alejada de los demás, escribía en mi diario como era exigencia del clan para las futuras generaciones, entonces volví a tener la misma sensación de aquel día.

Dejé de escribir y levanté mi cabeza buscando aquella presencia… y ahí estaba. Ese sujeto que unas semanas atrás se había convertido en mi pesadilla, conversaba animadamente con el catedrático que impartió las conferencias, parecían grandes amigos, por la confianza con la que uno se dirigía al otro.

Era real, ese hombre… estaba ahí, y me tenía bajo su mira pues me estaba viendo desde su lugar. Su expresión era de superioridad, y la sonrisa ladeada que se extendió en su boca fue parecida a la que me mostró aquel día. ¿Acaso él sabía quién era yo? ¿Quién era ese sujeto de mirada ambarina?


Pensé por días en lo que sucedía en casa. Estaba realmente preocupado por Hien cuando llegué a la conferencia, sin embargo me concentré, además de que por el tipo de estudiante que era llevaba muy buena relación con profesores y otros alumnos por igual. Nada muy novedoso se dijo ese día, pero no perdí oportunidad de acercarme a saludar al ponente, uno de mis antiguos profesores. La verdad es que con todo lo que estaba pasando la había olvidado… pero ella estaba ahí.

Fue hasta después de algunos segundos que reparó en mí, y una vez más no pude sino sonreír como un idiota. Lucía mucho mejor a esa distancia y en ese ambiente, aunque no me hubiera molestado volver a verla en el traje ceremonial. Como pude corté la conversación que sostenía con el profesor y me disculpé por tener que salir de ahí de prisa, fingiendo que había olvidado un compromiso previo. Como era de esperarse, la misteriosa hechicera comenzó una discreta persecución de mi persona mientras me colaba entre los estudiantes.

Caminé con estudiado descuido hacia la salida de emergencia del auditorio, en ningún momento la perdí de vista, del mismo modo que ella hizo conmigo. Dicha salida daba a un pasillo de servicio de altos y desnudos muros, sólo tuve que ocultarme un poco… la verdad es que no tenía cabeza en ese momento para lidiar con una hechicera descuidada, buscaría la manera de zanjar nuestro pequeño secreto.

Sólo tuve que quedarme a un lado de la puerta, la chica salió por ella intempestivamente.

―Tú. ―Sentenció amenazante.
―Tranquila, preciosa…
―¿Quién te crees para llamarme "preciosa"? ―Vaya que era temperamental―. ¿Tienes idea del tipo de problema en que te meterás si vas de boca floja con lo que viste el otro día? ¡Soy miembro de un poderoso clan de hechiceros! Así que seré clara y directa: Tú no viste nada, es más, ni siquiera me conoces, ¡repítelo después de mí!
―Claro, para que cuando me apuntes con tu abanico, al decir esas palabras me apliques un encantamiento de olvido, ¿no? Deberías intentar directamente el estilo europeo, un obliviate sería más rápido y efectivo, pero por lo que vi, eres elemental y de tradición Wu-Xing, así que te apuesto un riñón a que no tienes una varita. —Su altanería se fue al momento. De hecho se veía bastante sorprendida y el gesto que dibujó por algún motivo que desconozco me puso de muy buen humor.

―¡Tú…! ¡Eres un hechicero!
Squib. ―Puntualicé―. Así que puedes dejar de usar ese tono conmigo… tu secreto está a salvo. Creo que empezamos mal todo...
―Claro que empezamos mal, simplemente comenzaste a correr ese día.
―Si hubieras visto la cara que pusiste, también habrías huido. ―Hice un ademán para que bajara el abanico, y bajé la voz para calmarla―. De acuerdo, comencemos de nuevo. ¿Cuál es tu nombre y cuál es el gran Clan al que perteneces?

Dudó por un momento y me vio con sospecha. Diría que eso me incomodaba, pero en realidad estaba hipnotizado en sus ojos negros.

―Soy Ieran Wu, Clan Wu de Hong Kong.
―Yo soy Shandian Li.
―¡¿Li?! ¡¿De los Li de Hong Kong?!
―Ah… ―No creí una buena idea que supiera quién era realmente, así que mentí―. No. Soy Li de Sichuan.
―¿Hay un Clan Li en Sichuan?
―No… sólo una familia Li, tú asumiste que era parte de un Clan…
―Esto es ridículo… ¡debiste decir eso desde el principio!, ¡por tu culpa no he conciliado el sueño en días!
―Es un efecto común que logro en las chicas.
―¿De verdad esas frases rebuscadas te funcionan? ―Me preguntó con incredulidad.
―¿Están funcionando justo ahora?
―Ni un poco.
―Entonces no.

La vi suspirar con cierto alivio, pero la mirada obsidiana que me dedicaba seguía siendo hostil.

―Estamos en un punto muerto, Ieran… ¿sabes qué? Creo que podemos terminar el problema aquí. Sólo te recomendaría ser más cuidadosa al exhibir tus habilidades, los clanes chinos pueden ser comprensivos, pero los británicos se han empeñado tanto en aplastar nuestra cultura que no dudarán en pedir una sanción si te llegan a descubrir. Yo te garantizo que de mis labios nada saldrá.
―Bien. ―Resolvió después de un tiempo, bajando finalmente la mirada.
―Me iré ahora. No me lances ninguna maldición mientras te doy la espalda, ¿de acuerdo?

Ese sería el final del conflicto entonces. Por un lado estaba agradecido de no tener que lidiar con una acosadora violenta y además hechicera… aunque mi verdadera gratitud estaba en haber logrado hablar con ella. Era una jovencita demasiado seria, pero era hermosa, y más que eso, parecía ocultar en esa seriedad algo más… pero no importaba, el silencio de nuestra despedida terminaría con las posibilidades de volver a vernos. Al menos eso creí.

―Shandian. ―Dijo mientras que yo abría la puerta para volver al auditorio. La miré un poco desconcertado―. Gracias por guardar mi secreto.
―Gracias a ti por no borrarme la memoria.

Los primeros días me fue difícil concentrarme por pensar en la hechicera. Y los días posteriores, me fue imposible. Me despertaba a la mitad de la noche al imaginarme sus ojos negros, rasgo físico que más me había atraído de ella. Sin importar el lugar de la facultad donde estuviera la buscaba con la mirada. No era precisamente un tipo introvertido, convivía con muchas personas aún cuando no establecía vínculos profundos con ellas, lo mismo con parejas eventuales… al final, llegué a la conclusión de que sí había tirado una maldición contra mí, aunque no creo que dicho encantamiento fuera voluntario.

Una tarde lluviosa el destino me había llevado a la biblioteca. Lancé una bolsa con dumplings sobre una pequeña mesa donde Ieran dormía, despertándola del susto. Parecía no haber dormido bien por días.

―¿Eres estúpido? ―Preguntó irritada al reconocerme.
―Por nada. ―Le respondí, invitándola con una seña a tomar los bollos de la bolsa y sentándome en la silla frente a ella―. Luces terrible.
―Sigues diciendo cosas que no funcionan para conquistar chicas.
―Diera la impresión de que te gustaría que lo intentara. ―La mirada aburrida que me lanzó mientras masticaba el dumpling me hizo reír por varios minutos.

No supe exactamente cómo es que llegamos al siguiente nivel, las cosas a partir de ese momento se dieron muy rápido. Conversamos muchas ocasiones después de esa mientras que lentamente ella dejaba el caparazón de estudiante sobresaliente y huraña, explicándome el porqué de su actitud general y cuánto se esforzaba por sobresalir; y yo dejaba la pantomima del conquistador imperturbable, mostrándole que también tenía compromisos serios, pero sin dejar que se enterara de quién era en realidad. Al poco encontré un lugar donde pudiera hacer sus prácticas mágicas, condicionándola a permitirme acompañarla cuando las hiciera, y en contrapartida, se ofreció a hacer de sparring en mis prácticas de kung fu.

Fue en una de esas últimas que, después de un combate intenso, siguiendo un impulso del que no la creía capaz, me besó por primera vez, y me supe condenado. Ese sería el inicio de un romance bastante intenso, éramos muy diferentes y discutíamos a menudo, pero ambos éramos igual de apasionados, así que las reconciliaciones eran intensas hasta casi lo violento, dándonos un sentimiento de gratificación que al menos yo no podía encontrar en otro lugar o con nadie más.

Un año entero mantuvimos ese ritmo. Ella me vio graduarme, y yo la vi convertirse en una hechicera poderosa, podía dar buena cuenta de ello perteneciendo a una familia de grandes magos, y eso comenzaba a ponerme ansioso. Durante todo ese tiempo, no revelé mi linaje a la primera chica que me había interesado de verdad, y sabía muy en el fondo que eso me pasaría factura tarde o temprano.

Fue una tarde, en el tiempo que hacía las gestiones para comenzar la maestría que me llamaron a casa de emergencia. Ieran me cuestionó sobre la seriedad e incluso se ofreció a acompañarme, aprovechando para conocer a mis padres… no es que no quisiera que la conocieran, pero tenía que prepararla mejor para revelarle mi secreto, así que decliné cortésmente su ofrecimiento apelando a problemas familiares.

Cuando volvía a casa, vi que no era el único al que se le habían caído los embustes.

Hien había pulverizado una habitación al tirarle un rayo encima involuntariamente. No había dudas de que era un dotado, y a partir de ese momento, por su edad y poder, necesitaría de un gran instructor.


Un año. Ese era el tiempo que había transcurrido desde que Shandian y yo habíamos comenzado nuestro noviazgo, y a pesar de no tener quejas en cuanto a sus atenciones y demostraciones de afecto, me sentía insegura por el poco avance que veía en términos de confianza. Él sabía todo de mí, de mis orígenes y de mi magia, en cambio yo no conocía prácticamente nada de su vida. Posiblemente tendría sus razones para ser tan cauteloso, especialmente con su familia, a la cual no conocía todavía, pero… ¿cómo evitar querer saber más del hombre que había puesto mi mundo de cabeza? ¿Cómo no preocuparme por él cuando se vio tan afectado por el llamado de sus padres? A pesar de haberle ofrecido mi ayuda, Shandian se había ido una semana atrás sin darme mayor explicación, y en todo ese tiempo no había recibido noticias suyas, ni siquiera una llamada. No sabía qué estaba pasando, y por lo mismo una constante sensación de ahogo me acompañaba desde su partida. Quería ser de ayuda, brindarle mi apoyo de alguna manera, pero no podía obligarlo a contar algo que él no deseaba compartir, Actos como ese decían mucho: él aún no confiaba en mí... y eso dolía. Incluso me resultaba ofensivo tener que preguntarle pues yo no era del tipo de mujer que rogaba y eso él lo tenía más que claro. Suspiré pesadamente y seguí mi camino, sólo me quedaba implorar a los dioses para que todo estuviera bien con los suyos, y hablarlo a su regreso.

El Concilio de Magos de Oriente había solicitado mi presencia con urgencia esa mañana para darme una nueva misión y me dirigía a mi destino. Se me informó del caso de un joven heredero que había descubierto sus poderes mágicos de una manera poco convencional, y querían que fuera yo quién lo instruyera, pero lo más llamativo de esta asignación era que se trataba de un miembro de la familia Li, uno de los clanes más poderosos de Asia y quienes presidían el Concilio de magos de China.

Me quedaría por un tiempo con ellos para instruir al chico, aunque todavía no entendía cómo una familia tan reconocida en los negocios y en el mundo mágico, prefirió solicitar ayuda a una de rango "inferior". Esta era la oportunidad de mi vida y ni siquiera consideré el negarme, pero no podía evitar que el asunto me resultara extraño. Aunque quizás se debía a que mi fama comenzaba a trascender.

―Es hora de dar a conocer la buena cuna de la cual provienes, Ieran. ―Susurré, dándome ánimos.

Esta era la ocasión idónea para demostrar al mundo mágico nuestra valía, que debían respetar a los clanes pequeños y dejar de catalogarnos como tales. La unión entre las familias era la mejor opción para el mundo, en vez de los enfrentamientos estúpidos que habían provocado la extinción de algunos clanes y la pérdida de vidas inocentes. No se debía medir la importancia de una familia por sus habilidades mágicas era en lo que yo creía. Cuando llegué a ese razonamiento, recordé que Shandian no coincidía del todo conmigo en ese aspecto. Sacudí la cabeza al notar que había vuelto a pensar en él, no podía permitirme más distracciones, no cuando estaba tan cerca de alcanzar mi meta de vida.

La gran mansión se alzó frente a mí, tan majestuosa como la imaginé. Sentía mi corazón latir con fuerza al punto de escuchar los latidos retumbar en mis oídos, iba a conocer a una familia que además de ser poderosa, podría brindarme buenas referencias para labrarme un gran futuro, y también aprendería mucho de ellos pues sabía de buena fuente que en este lugar existía una enorme biblioteca con cientos de libros antiguos que no solo hablaban de la historia de la magia oriental.

―Sea bienvenida a la mansión Li, señorita Wu. ―Saludó un joven y amable mayordomo que abrió la enorme puerta―. Mi nombre es Wei y estaré encantado de servirle durante su estadía en esta casa. Si desea algo, no dude en hacérmelo saber.
―Se lo agradezco mucho.
―Ahora, si me permite, la escoltaré a la sala en donde la familia va a recibirla.

Asentí y seguí al mayordomo por la mansión. Era un lugar bello y tan lleno de historia que fue difícil retener un suspiro de profunda admiración. El pasillo estaba adornado con reliquias, adornos preciosos, y retratos que iban desde los más antiguos hasta los más nuevos.

―¿Desea tomar un poco de té? ―ofreció mientras abría la puerta del salón para mí, yo sólo asentí.
―Muchas gracias.
―En unos minutos los señores Li estarán con usted. Créame, su presencia en esta casa nos llena de esperanza. ―Agregó mientras se alejaba un poco.
―¿Tan mala es la situación? ―Me atreví a preguntar.

El mayordomo no contestó, y después de hacer una ligera inclinación de cabeza, me dejó sola, pero sus pocas palabras me dieron algunas luces. ¿Podría tratarse de un caso de descontrol? Bebí un poco de mi té y luego me quedé viendo el líquido humeante que despedía un agradable aroma, sólo esperaba ser de ayuda y que el proceso por el cual este chico debía pasar no resultara traumático y negativo, la magia no debía de ser sinónimo de sufrimiento.

La puerta volvió a abrirse y al girarme en su dirección, observé dos figuras que venían entrando al salón. Rápidamente me puse de pie, dejando la taza de té nuevamente en la mesa, y compuse mi vestimenta revisando que todo estuviera en su lugar.

El hombre que venía imponía respeto y poder con su mera presencia, mientras que la hermosa dama proyectaba un aura solícita y esa calidez que sólo las madres sabían transmitir.

―Buenas tardes, señorita Wu ―Saludó él con una reverencia que yo imité atropelladamente por los nervios―. Mi nombre es Gang Sheng Li y ella es mi esposa, Maylin Li.
―Es un gusto conocerte y agradecemos tu presencia en esta casa. ―Habló la señora Li con una sonrisa.
―Les agradezco mucho esta oportunidad y espero serles de ayuda. ―Dije, haciendo una reverencia.

Después de las presentaciones, los señores Li me invitaron a sentarme nuevamente y ellos se ubicaron en los sillones que estaban justo frente a mí. La charla que establecimos se basó principalmente en temas familiares y sobre mi estilo de magia, ellos querían saber un poco más de lo que decía el reporte que les habían facilitado de mí, y yo me limité a responder sus preguntas sin ir más allá.

―Bien, esto nos confirma que nuestra elección fue la correcta. ―Mencionó el señor Li, asintiendo con su cabeza.
―Si me lo permiten, me gustaría saber qué sucede con su hijo. ―Al ver que el rostro de la madre se ensombreció, me sentí culpable por mi falta de tacto.
―Llegamos a pensar que nuestros dos hijos serían… ¿cómo los llaman los británicos...? Squibs, es decir… que no tenían El Don. ―respondió el señor Li―. Pero una noche mientras dormíamos, sucedió. Un estruendo y un fuerte resplandor nos despertó a todos. Hien estaba aterrorizado porque un rayo salió de sus manos. ―Eso quería decir que poseía magia elemental como la mía… y estaba en descontrol. Eso era grave.
―A partir de esa noche no hemos estado tranquilos. ―Continuó narrando la señora Li―. Incluso decidimos que continuara el curso escolar desde casa porque no queríamos un incidente mayor o que personas inocentes resultaran lesionadas.
―Entiendo… ¿Y cómo lo ha tomado él? ―Pregunté.
―No quiere ver a nadie y ha entrado en etapa de negación. Tiene miedo. ―Comentó el señor Li, dirigiendo su mirada a la ventana.
―Lo mejor será que los conozcas a ambos. ―La señora Maylin se puso de pie y se dirigió a la puerta en donde al parecer estaban esperando a ser anunciados los jóvenes de la casa.
―De verdad esperamos que puedas ayudarnos, estamos muy preocupados y antes de hacer esto público, queremos que la situación esté más… controlada. ―Dijo el señor Gang Sheng, llamando mi atención.
―Cuente con mi confidencialidad, señor Li ―respondí seriamente.
―Estos chicos se quieren hacer de rogar o están un poco tímidos el día de hoy, ―la dama Li volvió a aparecer frente a nosotros―, pero he traído al pequeño Hien conmigo.

Hasta ese momento no había detallado que el chico estaba detrás de su madre, escondiéndose, y debía decir que de pequeño no tenía nada. Cuando ella lo puso frente a mí, bajó su rostro ocultando sus facciones. Inseguridad, miedo y desconfianza, eso era lo que él demostraba y no se veía muy dispuesto a cambiar su actitud, así que… iba a tener que dar el primer paso yo.

―Mi nombre es Ieran Wu, espero nos llevemos bien. ―El chico no respondió, pero hizo una leve inclinación de cabeza.

Su carácter retraído me hacía ver que sus miedos tenían control total sobre él, y siendo así… esto sería complicado. La magia elemental o Wu xing se basaba en la calma, el equilibrio y la confianza en sí mismo… Había mucho trabajo por hacer.

Capítulo 11.

Fin.


Importante:

Aprovecho para enviar un saludo a Reader2109otp, ni más ni menos que por su cumpleaños, a celebrarse el 9 de noviembre de 2019, un día después de la publicación de este episodio. Felicítenmela mucho, que es mi ahijada.

¡Hasta la actualización!