Retroalimentación.
Wonder Grinch chapter 12 . Nov 8: ¡Gracias a ti por acceder! El aprendizaje ha sido compartido, y estoy seguro que a la audiencia le gustó mucho, y la conclusión les gustará aún más.
Reader2109otp chapter 12 . Nov 8: Hola. Siempre es un placer, ahijada. La dualidad a la que apenas no fue evidente hasta que la mencionaste. Cómo bien pudiste ver, Ieran y Shandian no sólo se conocían, sino que tuvieron un pasado común. Sí, Ieran era un lustro mayor que Hien. Era mi intención y la de las coautoras del capítulo no vulnerar la relación de hermanos, a pesar de todo. Y sí, todo recae hasta el momento donde se descubra la verdad le pese a quien le pese. La respuesta a como todo desencadenó en el presente es algo que verás en el presente capítulo, pero yo pondría un poco en duda las tendencias de los involucrados. Como siempre, gracias por tus entretenidos análisis y no tienes nada que agradecer sobre los saludos, sabes que eres la consen. ¡Disfruta el capítulo!
CherryLeeUp chapter 12 . Nov 8: Y la resolución es una joya, gracias a ti por aceptar participar en este mini proyecto, y no dudes que tendrás una retribución por ello. ¡Gracias por la ayuda, la interacción y el aprendizaje!
Liz Padilla chapter 12 . Nov 8: Y si ese te gustó, este te va a encantar. La elección vino justo por el reconocimiento y admiración que le tengo a este par de autoras, de lo mejor en sus nichos, y yo también disfruto mucho de capítulos retrospectivos. Espero que esta última intervención de nuestras invitadas te guste mucho. ¡Gracias por seguir la historia!
AZULMITLA chapter 12 . Nov 8: ¡Oh, sí! ¡Gracias por comentar! Disfruta la conclusión del mini arco.
carmennj chapter 12 . Nov 10: Hola. Gracias, me alegra mucho saber que logramos atraparte con esta retrospectiva. Aquí terminamos de aclarar el porque del comportamiento de ambos. Disfruta lo que viene y muchas gracias por dejarme tu opinión.
Brie97 chapter 11 . Nov 12: ¡Hola! Como bien dices, comienzan los golpes por todos lados. Si bien nuestros personajes tienen que pasar por una curva de aprendizaje y crecimiento, este debe ser integral, en su camino habrá cosas maravillosas, pero también situaciones malas que los ayudarán a crecer, la muerte es una situación insalvable. Tomoyo tendrá su ración de drama en todo esto, tendrá la posibilidad de mostrar su valor e importancia, y también de elegir un camino inspirada en sus deseos, aspiraciones y moralidad, Charlotte es una parte importante de ese desarrollo junto con Eriol y Kurogane. Asiria ciertamente ya mostró parte del cobre, pero aún hay mucho que saber de ella. Espero hayas leído ya la primera parte de la intervención y que disfrutes esta también. ¡Éxitos para ti también!
Lin Lu Lo Li chapter 12 . Nov 14: Qué tal. Era importante mostrar a Ieran en un contexto distinto, en la mayoría de relatos que he leído donde la involucran, es un demonio vestido de seda, creo justo darle algo de humanidad y mostrarla como un ser humano, y eso incluye sus relaciones interpersonales. Y aciertas en pensar que Shandian será un catalizador dentro de toda esta situación. ¡Gracias por tus comentarios y disfruta el capítulo!
NOTA MUY IMPORTANTE:
Con este capítulo termina la intervención de WonderGrinch y CherryLeeUp. Ha sido una gran experiencia y me siento muy honrado de que dos autoras de su calibre participaran en esta obra, y espero tener la suerte de volver a colaborar con ellas en el futuro. Por favor, queridos lectores, háganles saber su opinión a través de una reseña, y no pierdan la oportunidad de leer sus historias.
Capítulo 12
Los Caballeros Li, Parte 2.
o
Derribando Muros de Secretos.
Tenía que ser una broma. Por eso le había insistido a papá que alguien del Clan se hiciera cargo del entrenamiento de Hien, ¡Hay montones de magos preparados entre nuestra propia familia! Pero según pude observar, él pensaba un poco diferente.
Llanamente me dijo con el tono amistoso de siempre que todos los Li que podían entrenarlo fueron los mismos que lo entrenaron a él, o sea, un montón de nonagenarios que ya ni debían recordar sus propios nombres. Que necesitábamos sangre nueva que le devolviera el curso a esta familia. Por generaciones muchas familias en el mundo habían tenido la estúpida idea de que la sangre debía mantenerse pura: Los Sumeragi en Japón, los Rasputín en la URSS, los Malfoy en Gran Bretaña, Los Zúñiga en España, Los Ilhuicamina en México, y por supuesto… los Li en China. Y que esa forma de pensar había provocado guerras horribles. Que a pesar de lo mucho que los despreciaba, no podía evitar sentir algo de pena por los ingleses con la guerra mágica que terminó diez años atrás con la muerte de Voldemort, eso era lo que el fanatismo por la pureza de la sangre provocaba. Sin embargo, había linajes tan antiguos como el nuestro cuya única diferencia real con nosotros era no ser tan extensos o adinerados. Que merecían e iban a tener una oportunidad gracias a él. Habló de un joven prodigio que el Concilio le propuso, escuchó excelentes referencias y lo recibiríamos al medio día. Me pidió ser atento y que mostrara el respeto y trato digno que esa persona merecía.
Y estaba dispuesto a ser lo más indiferente posible, pero cuando mis padres comenzarona hablar con ella en el salón, sentí las bolas en la garganta… esa voz… demasiado grave para una mujer tan joven, venida de un Clan no tan grande como este, pero una hechicera extraordinaria…
―¿Estás bien, Shandian? ―Me despertó Hien, que esperaba conmigo detrás de la puerta del salón.
―Sí… descuida, concéntrate en dar una buena impresión. ―Respondí tratando de disimular mis nervios y el sudor frío.
―Vamos, nuestra invitada los espera. ―Anunció mamá en voz baja, saliendo por la puerta, Hien se puso tenso a sus palabras, pero caminó hacia ella―. ¿Y a ti qué te pasa? Parece que viste un fantasma. ―Dijo desconcertada al notar mi actitud―. Anda, date prisa, es una joven muy bella y al parecer muy talentosa.
Hien se fue como un cachorro asustado ocultándose detrás de mamá. Yo me mantuve ahí, clavado al piso, esperando a que todo fuera un error, pero la conversación que vino sólo confirmó mis temores.
―Mi nombre es Ieran Wu, espero nos llevemos bien. ―La escuché decir a la distancia. Era un hecho. Era ella.
Habría sido inútil tratar de mantenerme oculto, así que tomaría la alternativa menos dañina al menos para mí: disimular.
―Hijo, deja de espiar desde la puerta y acércate de una buena vez. Señorita Wu, este es nuestro hijo mayor, quien ha sido postulado para tomar el liderazgo del Clan Li cuando Gang Sheng deje el cargo.
Atendí al llamado y salí a confrontar al destino.
―Le agradezco mucho que haya aceptado ayudar a mi hermano. Mi nombre es Shandian Li.
―Mucho gusto, joven Li. Mi nombre es Ieran Wu.
Una vez más, debía reconocer su entereza. No se inmutó al verme, mostró modales excepcionales, aún cuando hubiera podido fulminarme con un rayo de haberlo deseado. Wei anunció la comida, una que iba a ser muy larga e incómoda… y yo tenía que encontrar una forma de resolver el malentendido con Ieran. No es que fuera algo muy grave, o al menos eso es lo que yo pensé.
La voz de la señora me sacó de mi análisis interno. La puerta se abrió en su totalidad revelando una cuarta persona… que jamás esperé ver aquí. ¿Acaso era esto una broma de mal gusto? La revelación de la dama Li la sentí como una puñalada en la espalda. Ironía. Yo tan preocupada por él y Shandian… ni siquiera sabía cómo podía aparentar tal imperturbabilidad cuando yo tenía tantas ganas de llorar por la rabia que me recorría.
―Le agradezco mucho que haya aceptado ayudar a mi hermano. Mi nombre es Shandian Li. ―Dijo sin que le temblara la voz. Bien, este juego lo podíamos jugar los dos.
―Mucho gusto, joven Li. Mi nombre es Ieran Wu. ―Saludé, escondiendo en una máscara mis emociones.
―Señores Li, la comida está lista. ―Escuché la voz del mayordomo nuevamente, pero mis ojos no se desviaban del mentiroso que tenía frente a mí.
―¿Vamos, señorita Wu? ―preguntó la señora Li. Moví la cabeza para dar mi respuesta, pues no me hacía responsable de lo que saliera de mis labios si los abría en estos momentos.
La comida transcurrió en aparente tranquilidad. Los señores conversando de muchas cosas y Shandian respondiendo como si yo no existiera… Desvié mi atención hacia su hermano menor para disipar un poco la profunda incomodidad que apenas me permitía respirar. El chico se limitaba a observar su plato como si fuera lo más interesante, brindándome una excelente oportunidad para ver un poco más de él, y con eso me refería a su poder.
Respiré profundo varias veces y al estar en total calma pude vislumbrarlo, los elementos se agitaban a su alrededor de forma maravillosa, era como si estuvieran ansiosos por ser utilizados por él. Eso me llenó de emoción, quería descubrir lo que él podía hacer… y hasta dónde podía llegar.
―Padre, madre, ¿puedo retirarme a mi habitación? ―Solicitó de pronto, sin levantar el rostro.
―Claro que puedes, hijo. ―Respondió su padre.
El joven se levantó y en silencio, se retiró sin mirar atrás. Esta era mi oportunidad.
―Si les parece bien, me gustaría empezar a conocerlo para saber de qué manera podemos iniciar el proceso de adaptación. ―Solicité, poniéndome de pie.
―Claro, querida. Estás en tu casa. ―Respondió la señora Li―. Puedes disponer de los salones que desees.
Agradecí y me encaminé siguiendo los pasos de Hien Li. Siendo la mansión un lugar tan grande, tuve que pedirle ayuda a un miembro de la servidumbre para ubicar la habitación que buscaba y cuando estaba por tocar la puerta, un par de brazos me sujetaron, tapando mi boca, y me guiaron a otra habitación.
―No digas nada y no grites, por favor. ―Pidió Shandian, y aunque no lo mereciera, asentí. Lentamente fue quitando la mano que me cubría―. Ieran, no es lo que parece. Déjame explicarte todo.
―Usted no tiene nada que explicarme, joven Li. ―Me aparté de él y acomodé mi vestido―. Si me disculpa, su hermano me necesita.
―¡Escúchame, por favor! ―Me tomó de las manos con fuerza y me obligó a mirarlo―. Unos minutos nada más. ―Guardé silencio, dándole a entender que iba a escucharlo―. Es cierto que te oculté mi verdadero origen, pero lo hice porque tenía miedo de que te alejaras de mí.
―Eso es ridículo…
―¡No lo es! Sé muy bien lo que piensas de los clanes de alto rango como el mío, por eso yo…
―¿Creías que tenía intereses de por medio? ―le interrumpí, sintiéndome indignada.
―¡No! Nunca pensé en eso. ―Respondió, alborotando su siempre bien peinado cabello―. Yo sólo no quería que estos asuntos se interpusieran entre nosotros.
―Shandian, no soy quien para reprocharte algo… ―dije, tratando de calmar mi creciente rabia―. Es normal tener miedo de revelar nuestros secretos, de confiar en alguien, pero… resulta que yo no soy cualquier persona. Soy tu novia… ―Me di la vuelta dispuesta a salir de ahí, pero antes de hacerlo lancé mi golpe de gracia―. Una mentira lleva a otra y destruye la confianza entre las personas.
Después de ese encuentro, no volví a coincidir con Shandian por algunos días, y cuando lo hacíamos y había personas a nuestro alrededor, aparentábamos no conocernos. Para sobrellevar todo esto, enfoqué toda mi atención en el menor de la casa. Me había costado horrores entablar una conversación aceptable pues siempre me contestaba con monosílabos, pero poco a poco comencé a abrirme paso hacia él y encontré en las artes marciales un aliado. No había hombre que se resistiera a presumir sus habilidades y ser vencido por una mujer era algo que no se podían permitir por su "orgullo masculino". Gracias a esto, pude descubrir en Hien las características y pericias de un líder, también me di cuenta que su problema mágico radicaba en el miedo al compromiso y a las responsabilidades. Todo joven deseaba vivir en libertad su juventud, equivocarse, hacer locuras y gozar… y Hien Li temía perder eso por su magia, visión que me esforcé por cambiar al mostrarle las maravillas que podía realizar.
Todos los días los señores Li se reunían conmigo para estar al tanto de los avances de su hijo, estaban muy preocupados y ansiosos, pues temían que la información del descontrol de Hien saliera a la luz. Eso significaba que el joven sería juzgado y hasta podía ser aislado para mantener el "equilibrio entre las familias", algo que ninguno de nosotros estaba dispuesto a permitir y por eso estaba dedicada en cuerpo y alma a esta misión.
Los días fueron transcurriendo y la convivencia con Hien se hacía cada vez más estrecha, contrario a lo que ocurría con Shandian cuando estábamos a solas. Toda conversación terminaba en una discusión sin sentido y sin poder evitarlo, nuestra relación… o lo que quedaba de ella, entró en un declive que difícilmente podría ser detenido. Las mentiras, la desconfianza y sus celos absurdos me habían llevado a un punto en el cual ya no me sentía a gusto con él y por eso estaba considerando terminar todo. Era más el daño que nos hacíamos que los buenos momentos que pasábamos y temía que incluso perdiéramos la amistad que nos unió en un principio.
―Señorita Wu. ―Hien me sacó de mi ensimismamiento, me había quedado a la mitad de guardar mis implementos de pelea―. Quiero ofrecerle una disculpa.
―¿A qué se debe eso? ―pregunté, sorprendida.
―Yo… he notado la actitud de mi hermano hacia usted, lo cual no entiendo porque él no suele ser así. Y a eso debemos sumarle las molestias que yo le estoy causando.
El joven rascó su oreja, un gesto que me pareció tierno y hasta llamativo pues... a pesar de que los miembros de la mansión se empeñaban en decirle "pequeño", Hien Li era un joven apuesto que había comenzado a florecer ante mis ojos, haciéndome sentir orgullosa.
―En los días que llevo trabajando contigo, nunca me has causado molestias, pequeño Li ―respondí con una sonrisa.
―Me ofende cuando me llama así ―comentó, frunciendo el ceño―, puede llamarme por mi nombre… si gusta.
―En ese caso, tú también puedes llamarme por mi nombre. ―Los dos sonreímos―. Tampoco tienes que pedir disculpas por la actitud de tu hermano, debe estar preocupado por… sus responsabilidades como futuro líder y por tu situación.
―El problema no soy yo… eres tú. ―Después de haber dicho eso, temí que Shandian le hubiera revelado algo a Hien.
―¿Acaso él te ha dicho algo? ―Pregunté.
―No, pero es nototio que tu presencia lo altera de muchas maneras. ―Comentó poniendo su maleta al hombro.
―Prométeme que no dirás nada de esta conversación, por favor. No quiero indisponer a nadie.
―Entonces… esta será la primera de nuestras promesas, Ieran. ―Hien tendió su mano hacia mí. La observé por algunos segundos y luego… la tomé. Su agradable calor envolvió la mía.
―Que así sea, Hien ―Dije apenas en un susurro… y tuvo toda la razón.
Después de eso, se formó una complicidad entre nosotros que muchos notaron y no tardamos en formar una amistad basada en la confianza y la aceptación. La confusión comenzó a reinar en mi corazón… y antes de hacer algo de lo cual me arrepentiría toda la vida, debía hablar largo y tendido con Shandian sobre nosotros… y lo que estaba sintiendo por su hermano. Pero todo cambió con una llamada, mi padre había fallecido.
―¿No crees que ya va siendo hora de terminar todo esto de la instrucción de Hien? ―Pregunté a papá unos meses después de que Ieran llegara.
―¿Por qué la urgencia? ¿No has visto todo lo que esta jovencita ha hecho por él? Tu hermano no era precisamente parlanchín, pero en el tiempo que lleva entrenando con ella, simplemente… ¿cómo decirlo? ¡Su fuego se encendió! ―Reí algo enternecido, pero no pude evitar notar como la lucidez y la fuerza de papá decaían, lenta, pero inevitablemente.
Era cierto, Hien era bastante retraído, pero desde la intervención de Ieran, él simplemente había abandonado el caparazón. Eso me alegraba pero me inquietaba a partes iguales, y las pocas conversaciones que podía sostener con ella, él nunca era el tema, pero yo no era ciego ni estúpido. Mi hermano tenía poca o ninguna experiencia con mujeres, y pasaba al menos ocho horas diarias con una de enorme belleza y talento, podía ver como se acercaban cada vez más y más… y eso comenzaba a ponerme incómodo.
Las artes marciales eran una de esas cosas que los hacían coincidir. Yo había aprendido los estilos de la familia de mi madre, así que estaba volcado completamente en estilo Tigre. Curiosamente los Wu y los Li compartían la tradición sureña del continente, lo que los hacía practicantes de Wing Chung. Como mera nota cultural, la leyenda dice que el Wing Chung fue creado por una mujer, así que sus movimientos son delicados y se dedican mayormente a la sublimación de la energía del contrincante. Los vi hacer formas en los jardines una tarde, nada fuera de lo que normalmente pasaba por esos días, lo que realmente me provocó un mareo fue la forma en que ambos se miraban mientras practicaban. Había visto eso antes… las sonrisas sutiles, el brillo en los ojos de Hien… eso estaba mal, y tenía que detenerlo.
―El dominio de las artes marciales es fundamental para un líder. Tú, eventualmente tendrás que asistir a tu hermano mayor en la toma de decisiones, por lo que necesitará que tu mano sea firme, que tengas una defensa perfecta y puedas convertir los golpes de la vida en oportunidades para ti y los que amas.
―No se si eso sea lo que Hien necesite aprender acerca de las artes marciales, señorita Wu. ―Dije luego de escucharla, haciendo que la práctica de ambos parara.
―¿Y qué es lo que necesita saber entonces, Señor Li? ―Preguntó ella casual, aunque sólo yo pude ver el desafío en sus ojos.
―Un líder debe mostrar poder. Debe ser implacable para proteger a los suyos… ―intensifiqué la mirada, escrutando las intenciones en los ojos negros de Ieran― y evitar que personas mal intencionadas traten de aprovecharse de ellos. Yo diría que el estilo del Tigre sería más adecuado.
―El estilo Wing Chung sirve precisamente para vislumbrar la mala fe de las personas y desviarla antes de que nos haga daño.
―Muéstreme entonces si tiene la razón, señorita Wu.
No lograba ver su propósito, pero una idea terrible entró en mi mente… ella… ¿estaba tratando de enamorar a mi hermano? Tal vez ya no éramos la pareja que fuimos al principio, pero el mínimo de decencia que merecía era que me terminara. Eso me inquietaba hablando personalmente, pero… ¿qué pretendía ella realmente? ¿Colarse en mi familia? ¿Convertirse en una Li? Pudo haberlo pedido y se lo hubiera dado… Pensaba en todo eso, y antes de darme cuenta ya había tomado postura de combate. Ella simplemente aceptó el desafío.
Sin ánimo de ser jactancioso, el kung fu era lo mío. Apenas Ieran se puso en guardia, le cerré la distancia, golpeándola con ambos puños al frente. Ella bloqueó el ataque oportunamente, pero mi fuerza era muy superior, por lo que no pudo evitar ser empujada unos pasos, a nada de que su guardia se rompiera. Había practicado muchas veces con ella en el pasado, era una gran hechicera, mejor incluso que muchos que había conocido, pero sus puños no estarían al nivel de los míos en muchos años, y aún cuando bloqueaba y esquivaba con pericia, mi ataque no le dejaba tiempo para contraatacar. Bastó con que me descuidara sólo un instante, un parpadeo nada más, y la punta de los dedos de su derecha hicieron un roce en mi pómulo y que subió hasta mi ceja. Y eso fue lo último que recordé por un breve periodo de tiempo.
Quizás era imputable a mi molestia, a sentir que ella simplemente estaba ignorándome, que no pudiera entender mis motivos para ocultarle mi origen y no fuera lo suficientemente madura para superarlo… a que estuviera no sólo alejándose de mí, sino que poco a poco se acercaba a Hien… ¿Acaso… es que ella pensaba sustituirme con mi hermano?
―¡Shandian! ¡Es suficiente! ―Escuché entre mis reflexiones la voz de Hien, apagando de a poco el ruido en mi cabeza―. ¡Detente de una vez!
Ieran, frente a mí, había bloqueado mi puño a nada de romperle la nariz, pero su intento de empujarme fracasaba estrepitosamente, hubiera sido más fácil que ella se fuera de espaldas antes de moverme un centímetro de mi lugar. Sin pensarlo, la tomé de la muñeca con la que me bloqueaba y del cinturón de su traje ceremonial, lanzándola por encima de mi cabeza, haciéndola caer pesadamente a unos pasos de mí. Decidido, fui a buscar una conclusión a la contienda, la vi reincorporarse a medias, mientras preparaba otro golpe. Mi puño, sin embargo, no llegó a su objetivo.
―Dije que te detuvieras… ―Hien, con su menor estatura y fuerza, había interceptado el golpe, y me miraba desafiante luego de hacerme retroceder.
El ambiente se tensó mucho mientras Hien me encaraba, Ieran y yo respirábamos dificultosamente a causa de la pelea, y por un momento pensé que ese podría ser el tiempo justo para desenmascararla.
―¡Señorita Wu! ―Escuché exclamar a Wei que salía apresurado al jardín, con una bandeja en alto, en la cual llevaba un teléfono inalámbrico.
Ella no me quitó la vista de encima por los segundos que le tomó a Wei alcanzarla y susurrarle algo al oído. Ieran abrió mucho los ojos y de inmediato tomó la llamada. De un instante a otro se puso pálida y sus ojos se cristalizaron.
―Debo irme… ―Lanzó nada más, y comenzó a correr a la casa.
―¡Ieran! ¿Qué pasa? ―Llamó su atención Hien, alcanzándola y dejándome ahí.
―Mi padre… ―Se limitó a decir ella.
La verdad es que yo seguía en mi conflicto interno mientras Hien me suplicaba que la ayudara. No fui capaz de hablar o razonar… cuando volví a notarlo, Hien y Wei se habían llevado a Ieran a casa de su familia, dejándome ahí, totalmente ensimismado.
"Nunca muestres tus miedos ni debilidades a nadie, Ieran. No les des el poder de controlarte. Sé fuerte, sé libre, sé grande", esas palabras estaban tan arraigadas en mí que formaban parte de quien yo era. Mis ojos estaban fijos en el pequeño cofre que contenía sus cenizas, manteniendo una expresión inalterable como él me había enseñado, aunque en mi interior lloraba y gritaba por haber perdido a quien fue mi maestro, mi mentor de vida… al hombre que me había enseñado tanto y que me brindó todo su amor, mi querido padre.
Llevé mi mano hasta mi pecho para tocar el medallón que antes había portado mi padre como líder de nuestra familia, ahora la responsabilidad caía sobre mis hombros. Retuve el aire para ahogar un sollozo al mirar la fotografía que había sido colocada en el altar, una donde mi padre sonreía orgulloso. Ante esa imagen juré convertirme en la Wu más poderosa, aunque él ya no estuviera para verlo. Daría honor a mi familia y los llevaría a las alturas, porque había sido preparada para ello por quien fue en vida Zhao Wu.
Cuando la última persona salió del recinto, me permití dar un suspiro entrecortado y entonces las lágrimas comenzaron a brotar. Me sentí avergonzada por fallarle de esta forma, pero… sentía que no podía más. Comencé a retroceder sin desviar la mirada de su fotografía, mi visión estaba nublada, y murmurando un "lo siento" hui sin rumbo fijo. Corrí y corrí sin detallar nada, dejando que la brisa se llevara las pequeñas gotas que se deslizaban por mis mejillas. En un descuido me enredé con mi largo vestido ceremonial, cayendo de rodillas sobre el húmedo pasto. El dolor en mi pecho era tal que apenas podía respirar… mis piernas temblaban y no sentía fuerzas para levantarme otra vez. Los sollozos comenzaron a salir de mi garganta, los ecos de mis gritos ondearon en el aire, y mis puños golpearon el piso repetidas veces para drenar mi frustración y dolor. Aunque fuera vergonzoso, liberé mis emociones como nunca antes lo había hecho.
Unas manos rodearon mis hombros de repente haciéndome dar un respingo. Inmediatamente limpié mis lágrimas y traté de recomponerme, pero al escuchar su voz detuve mis movimientos.
―No te restrinjas… o por lo menos no conmigo.
Mi corazón latió con tanta fuerza que temía pudiera escucharlo retumbar en mi pecho. Los brazos de Hien me envolvieron completamente y me permití recostar mi espalda en su pecho, estaba tan cansada… tan agotada… que sólo quería cerrar mis ojos y dejarme ir.
―Llora, Ieran. Grita si es lo que quieres, yo limpiaré tus lágrimas y escucharé. Jamás… podría juzgarte por ello, por ser una humana con emociones.
―No debemos mostrar nuestras debilidades ―susurré con voz ronca.
―Es cierto, pero con las personas de tu confianza, puedes dejarte caer porque sus brazos te atajaran y te brindaran cobijo para recuperar las fuerzas que necesitas. Entonces, alzarás nuevamente el vuelo.
―Eso… se escucha muy lindo… ojalá fuera cierto ―dije sarcástica, más que todo pensando en quien debía estar aquí conmigo… y no estaba.
Shandian sabía lo que estaba pasando, le había mandado mensajes y hasta me atreví a llamarlo… nunca contestó. Y ahora que veía a Hien aquí comprobaba que la familia Li estaba al tanto de lo ocurrido y hasta sabían del lugar donde yo estaría despidiendo a mi padre. Eso demostraba… cuán poco significaba yo para él.
―Sólo en momentos así somos capaces de ver quiénes son nuestros verdaderos aliados ―dijo, acariciando mi cabello, suavemente.
―Eso significaría… que mi único aliado eres tú. ―Apenas las palabras abandonaron mis labios, fue que comprendí su verdadero significado.
Hien había entrado en mi corazón de tal manera que se había apoderado de él y no había forma de revertirlo. Con las mejillas sonrojadas, poco a poco me giré y encontré esos ojos que tanto me gustaba observar. Sí, se parecían a los de Shandian en color, pero los de Hien tenían un brillo particular que los hacía únicos y especiales. Una inocencia intrínseca que atraía, tentaba y enamoraba.
Ni siquiera fui consciente que la distancia entre nosotros fue desapareciendo, nuestros labios se rozaron con ligereza, como si estuvieran pidiéndose permiso de dar paso a algo que ambos desconocíamos, pero ansiábamos.
―Ieran… ―susurró con voz baja y rasposa, mi piel se erizó. Mis ojos fueron suyos y sucumbí a lo que ellos me prometían. Comprensión y amor.
Dando mi consentimiento, Hien cerró la distancia y nuestros labios al fin se encontraron. Era una caricia llena de ternura que entibiaba mi alma, la llenaba de gozo y me brindaba su compañía en este día de dolor. Sus labios poco a poco fueron dispersando la presión en mi pecho, borrando la tristeza y suplantándola con su cariño. Su beso era devoto, un gesto sutil que se apoderaba de mi alma.
No pensaba, no sentía nada más que el tenue rose que poco a poco fue tornándose más demandante. Hien delineó con su lengua mis labios, pidiendo permiso para fundirnos aún más en este arrebato que me estaba llevando a la más deliciosa locura. Abrí mi boca sólo un poco y él la hizo suya con ímpetu, sacándome un ligero gemido que se ahogó en su garganta. Sus caricias me estremecían y causaban en mí sensaciones difíciles de explicar. ¿Cómo este chico podía hacerme sentir de esta forma? ¿Cómo mi cuerpo podía responder así al suyo? No lo sabía, pero ansiaba mucho más de él.
Enredé mis dedos en su cabello rebelde, sintiéndolo suave al tacto, algo que jamás creí y me encantó. Hien Li era como un fuego contenido y yo ansiaba ser la brisa que lo alimentara, que lo hiciera incontrolable para que arrasara con todo a su paso… y yo estaba dispuesta a quemarme con él. Sus manos me recorrían con delicadeza, como si yo fuera una delicada flor y temiera marchitarme con su tacto, su exquisita lengua recorría mi boca con maestría, este beso me hacía volar como ningún otro, al punto de hacerme perder la razón.
Sus labios eran lo que yo deseaba, ansiaba que sus ojos siempre me miraran a mí… que fueran sus caricias las que hicieran sentirme febril y suspirar. No las de otro… no las de Shandian.
Abrí mis ojos de golpe y comencé a disminuir la intensidad del beso hasta convertirlo en pequeñas caricias que nos dábamos ambos. Hien todavía tenía sus párpados cerrados y su frente se apoyaba en la mía. Extrañamente y aunque sonara horrible, no me sentía culpable porque… mi corazón no había traicionado a nadie. Era cierto que aún no finalizaba mi relación con Shandian, pero mis sentimientos dejaron de pertenecerle hace mucho.
Hien abrió sus hermosos ojos, la pasión en ellos los hacía ver más dorados que cafés. Eso junto a ese brillo especial que tanto me gustaba, los volvía irresistibles para mí… quería verme reflejada en ellos por siempre.
―A pesar de no ser el momento adecuado… no me arrepiento ―susurró.
―No podría arrepentirme de esto… nunca ―dije y era cierto.
Una sonrisa sincera brotó desde lo más profundo de mi alma, una que mostraba mi resurgimiento de las cenizas.
―Imagino que todo cambiará ahora.
―Si es lo que quieres ―dije, temiendo que esto no hubiera sido lo mismo para él.
―Lo quiero… sí. ―Sonrió ampliamente y dejó un beso en mi frente.
―Debo arreglar varios asuntos… después de eso, podremos ver que ocurrirá con nosotros ―dije, sintiendo mis mejillas arder, eso le sacó una risa suave y varonil.
Hien me ayudó a levantarme y tomados de las manos caminamos por el lugar en completo silencio. No era necesario llenarlo cuando se estaba tan a gusto con una persona. Las palabras que él me había dicho antes de nuestro beso volvieron a mi cabeza. No sabía cómo Hien Li había podido ver mi alma a pesar de la barrera que había construido a mi alrededor para protegerme… pero lo había hecho. Él conectó con ella de tal forma que le era sencillo mirar a través de mí, algo que nunca nadie había hecho, ni siquiera mi padre.
Tomé el medallón de mi familia y lo apreté con fuerza, hoy iniciaba un camino brillante, y si Hien estaba a mi lado tomando mi mano como lo hacía ahora… no tenía nada que temer. Él se había convertido en mi aliado, y siempre estaría allí para atraparme cuando yo quisiera dejarme caer, me lo había demostrado hoy.
Por eso mismo iba a terminar lo que quedaba de mi relación con Shandian cuanto antes… y esperaba poder resolver esto de la mejor forma posible, porque no estaba dispuesta a perder a Hien.
―Debiste al menos ir allá y presentar tus condolencias, tu hermano se ofreció a ir en representación nuestra, pero como futura cabeza de esta familia, es tu deber mostrar respeto y apoyo a los otros clanes. Con ella en especial deberías establecer un vínculo, ella heredó la investidura de su padre.
―Tampoco es como si el Clan Li necesitara de otros más pequeños para trascender. ―Respondí a papá―. No necesitamos ni a ellos, ni a los entrometidos del Concilio, y mucho menos a esos bastardos del Ministerio Británico.
―Debes dejar de ver el mundo en blanco y negro, Shandian. No hay ser humano que pueda vivir en absoluta autonomía, y eso aplica también a nuestras familias. Somos un Clan poderoso y respetado por la buena relación y el liderazgo real que mostramos a China. Eso es algo en lo que deberías enfocarte cuando vayas a enterrarme.
―No hables así, papá.
―No temo a la muerte. Temo a no haberte enseñado correctamente a dirigir esta familia, tu papel será de gran importancia para millones de personas en China y el mundo, estoy seguro que tienes una gran misión que cumplir. Yo sólo trato de prepararte a ti y a Hien para que lo hagan lo mejor posible.
Estuve a punto de comenzar un nuevo argumento. La verdad es que ese tipo de charlas me gustaba, papá siempre fue un gran contendiente en los debates, pero la puerta del salón se abrió. Wei entró seguido de Hien y Ieran. Los anunció y se retiró en silencio. A regañadientes, me acerqué a ellos, e hice una reverencia ante Ieran.
―Lamento profundamente su pérdida, Señorita Wu. Mis más sinceras condolencias.
―Gracias por sus palabras, Señor Li. Significan mucho para mí y los míos. ―Como siempre, su histrionismo fue ejemplar, aunque sus ojos hundidos y palidez mostraban lo mal que lo estaba pasando a pesar de su estoicismo. Pero lo realmente sorprendente fue la siguiente oración―: A menos que los Señores Li tengan inconveniente, ¿le importaría darme audiencia?
Con franqueza, estaba muy confundido. Era el movimiento más osado que Ieran había hecho a propósito de mí en todo el tiempo que llevaba entrenando a Hien.
―¿Ahora mismo? ―Pregunté aún en medio de mi estupor.
―De ser posible.
Con la mirada perdida busqué el consentimiento de mis padres, aún cuando sabía que no lo necesitaba.
Unos minutos después, apresurado daba paso a Ieran a mi estudio, la invité a sentarse, pero declinó educadamente, caminando hasta la ventana y se quedó mirando los jardines a través de ella. La nueva investidura recibida por su familia la había dotado de un nuevo porte, lucía mucho más poderosa y completa de lo que ya era. También mucho más bella de lo que la recordaba.
―Ieran, antes que nada, quiero que sepas que realmente lamento lo que pasó. Espero que sepas que puedes contar conmigo y…
―Gracias, Shandian. ―Me encaró sin enojo. Pero yo la conocía. Podía ser sincera hasta lo hiriente―. Me quedó bastante claro el apoyo que puedo obtener de ti. Lo que me lleva hasta las razones por las cuales estoy aquí y pedí hablar contigo. ―Algo dentro de mí se revolvió. Sabía que lo que seguía no iba a gustarme. La miré suspirar mientras elevaba la vista al techo, y luego volvió a acuchillarme con sus orbes ónix―. Es sobre ti y sobre mí, Shandian. Eres un hombre listo, más de lo que me gustaría admitir, así que supongo que sabes lo que va a pasar.
―Vas a terminar conmigo, ¿no?
Su respuesta fue una risa amarga.
―Siendo honesta, creo que terminamos hace mucho tiempo. Me mentiste y ocultaste quien eras, no confiaste en mí, y al final, estuvimos tan cerca y tan lejos que apenas si te reconozco hoy. Te concedo que no fue sólo tu culpa, pero ya no me siento con fuerzas o voluntad para intentar luchas por esto.
Sabía cuán elocuente era, tenía todas las características que una lideresa debía mostrar, mi madre se sentiría muy orgullosa de ella si fuera su hija… y pensé que con ella a mi lado, el Clan Li hubiera crecido como no había hecho en siglos. Ella siguió enumerando mis faltas y las razones por las cuales ya no podíamos estar juntos… y el ruido que hacía eco en mi cabeza volvió a aumentar el volumen, distrayéndome y sólo dejándome pensar en un único escenario que me estaba sacando de mis casillas.
―¿Es por Hien? ―Mi pregunta la tomó totalmente por sorpresa. Tardó demasiado en reaccionar, otorgándome la razón―. Porque si es así, puedes irte olvidando de él. Iré ahora mismo a contarle a mis padres sobre nosotros y sobre las que seguramente fueron tus intenciones desde el inicio… claro, como no lograste embaucarme a mí, creíste que sería fácil engañar a mi hermano.
―Ahora mírame a los ojos y dime que realmente es eso lo que crees. ―Respondió con frialdad―. Sí, tu hermano es maravilloso. Creo que lo que ha nacido en nuestra convivencia es mucho más que un tonto enamoramiento, tal como sucedió contigo y conmigo al principio. Pero si algo me ha enseñado la vida a base de pérdidas, es a dejar ir… y por eso, hoy te dejo ir a ti, y si crees correcto ir y decir todo a tus padres, también puedes hacerlo. Dejaré ir a Hien también, pero sólo hasta haber peleado por él.
―¿Por qué no hiciste eso por mí?
―Lo hice. Nunca lo viste ni correspondiste.
Salí del estudio bufando de rabia, y con cada paso que daba para llegar a mis padres, mi voluntad iba flaqueando. Al final, me quedé a unos centímetros de la puerta. Recordé la mirada de Hien cuando la miraba, y muy a mi pesar, tenía que reconocer la integridad de Ieran. Nunca la perdonaría por dejarme por mi hermano, nunca podría agradecerle por intentar hacerlo feliz. Y al final no hice nada. No lo haría. Ni siquiera pensaría en ello.
Por algunos años logré mantener esa barrera. llegó un momento en el que incluso pensé que había hecho lo correcto en no delatarla, en especial porque eso me afectaría también a mí. No pasó mucho para que mi padre me heredara la rama de negocios de la familia. No pude contra su argumento de que Hien era la posibilidad de mantener el legado mágico de la familia… y unos meses después, se anunció su compromiso. Ieran, sin siquiera proponérselo, había tomado a mi familia, a mi hermano, y al final, en la muerte de él, mi herencia.
Después de aquel enfrentamiento entre Shandian y yo, sabía que mi estadía en la mansión Li se convertiría en un auténtico infierno. Sus acusaciones aún resonaban en mi cabeza y su mirada llena de veneno la tenía grabada en mi memoria, algo que jamás esperé y que me llenaba de indignación y decepción.
Dolía… aunque ya no sintiera amor por él, sus palabras me habían herido, pero también me convencieron que había hecho lo correcto. Yo no podía compartir mi vida con un hombre tan inseguro, manipulador y machista. Un hombre que al verse amenazado atacaba sin importarle quién estaba en su camino con tal de conseguir el mayor beneficio, todo a su favor.
Mi única intención al hablar con él había sido terminar nuestra relación en buenos términos porque ambos sabíamos que esto no estaba funcionando, incluso llegué a pensar ingenuamente que podíamos quedar como buenos amigos, pero una vez más, me había equivocado. ¿Cómo tan siquiera se le ocurría pensar que todo había sido premeditado? Después de todo lo que le había revelado de mí, de mi deseo de surgir por mi propio esfuerzo… ¿Por qué dudaba? ¡Yo no estaba interesada en la fusión de mi clan con el de ellos! Podía hacerlo surgir por cuenta propia y él lo sabía. Shandian conocía mis convicciones, mis ideales… ¿Cómo se atrevía entonces a dudar de mis sentimientos por Hien?
Limpié una lágrima furtiva, sus amenazas no iban a cambiar la dirección de mis sentimientos, daría batalla como mi padre me había enseñado. Demostraría mi fortaleza y grandeza. A lo único que yo le temía era no poder lograr superar cada reto que me había puesto en la vida, ese hombre no me haría retroceder, no cuando Hien y yo comenzábamos a avanzar juntos.
A pesar de sus amenazas, todo siguió como de costumbre. Hien y yo entrenando, pero esta vez de una manera más cercana, era inevitable cuando se trataba de un joven tan apasionado como él. Las experiencias que iba adquiriendo con cada día que pasaba, me convencía de que él era el indicado para compartir mi vida.
Sus padres se vieron complacidos cuando decidimos formalizar nuestra relación y fueron ellos quienes sugirieron la idea de unir nuestros clanes, algo que en un principio no me agradó porque traía consigo los desagradables recuerdos de Shandian y estaba segura que, al ser el próximo líder de su clan, él se negaría a que eso sucediera.
Pero mi temor se convirtió en asombro e incredulidad dos semanas después de haber dado por terminada mi misión con Hien. Los señores Li me dieron una primicia que, por estar concentrada en otras cosas, jamás vi venir.
―Ieran, cariño. ¿Tienes unos minutos? Nos gustaría conversar contigo. ―Al darse a conocer la noticia de nuestra relación, la señora Maylin se dirigía hacia mí con mayor familiaridad.
―Desde luego, sólo permítame dejar todo en orden y estaré con ustedes ―respondí.
―De eso se puede encargar alguien más, querida. Gang Sheng nos espera en el estudio. ― Hizo un gesto con su mano hacia la salida que no daba lugar a réplicas.
Salí detrás de ella al estudio en donde el señor Li estaba sentado en su puesto con un semblante melancólico.
―Le agradezco que haya atendido a nuestro llamado ―comentó.
―Sabe que cuentan conmigo para lo que sea. ―Respondí haciendo la común reverencia a forma de saludo
―Es por eso que hemos querido que seas una de las primeras personas en saber lo que hemos decidido por el bien de este clan y de nuestros hijos. ―Intervino la señora Li, sorprendiéndome.
―Yo… les agradezco la confianza y reitero mi compromiso con ustedes. No lo hago por obligación. ―Mantuve una expresión seria y siempre viéndolos a los ojos.
El señor Li se removió un poco incómodo, al parecer estaba buscando las palabras necesarias. Su entrecejo estaba arrugado más de lo normal y su boca estaba tensa en una línea, esto no pintaba nada bueno.
―Nuestros hijos han sido la luz en nuestras vidas, les criamos con las mejores costumbres y crecieron con virtudes incomparables ―empezó a contar y me observó por primera vez―. Shandian, al ser el mayor, tuvo algunas cosas que Hien no. Se convirtió desde pequeño en un depredador a la hora de negociar, por eso no dudamos en darle la libertad de estudiar dos especialidades a la vez. Es un genio. ―Dijo, orgulloso―. Hien, por el contrario, es un joven inocente, honesto, sensible y un poco despistado. Conforme fueron creciendo, esas diferencias se vieron más marcadas, pero eran parte de su forma de ser y por ello no nos sentimos decepcionados al creer que ninguno de los dos desarrollaría un don mágico. Ambos son seres humanos formidables. ―Hizo una breve pausa mientras se levantaba y tomaba la mano de su esposa―. Pero siendo Shandian tan osado, decidimos que debíamos dejar que fuera él quien se encargara de las dos ramas de la familia. Con su astucia e inteligencia guiaría a su hermano para que adquiriera la experiencia requerida para que luego pudiera involucrarse.
―Aunque no contábamos con que nuestro pequeño tuviera bien escondidos sus poderes mágicos ―intervino la señora Maylin con una sonrisa melancólica―. Y vaya que nos tomó por sorpresa a todos. Hemos evidenciado en estos meses su crecimiento no sólo a nivel mágico, pues se ha vuelto un joven risueño, socializa más y ha elegido a una digna representante para nuestro clan.
No pude evitar sonrojarme ante ese comentario, pero no interrumpí, sabía que esta conversación no era para intervenir. Sólo estaba aquí para escuchar.
―Queremos expresarle nuestra gratitud a usted, Ieran ―continuó hablando él ―. Definitivamente escogimos a la mejor. Hien ahora es un hombre, una persona diferente de quien fue y es gracias a usted. Queremos que el clan Li sea una familia que brinde oportunidades a otros clanes, no queremos que desaparezcan por la avaricia de otros.
―Mi sueño ―susurré al sentir que por fin teníamos un poco de esperanza.
―Y es un sueño muy admirable, son pocas las personas que sueñan con algo que beneficie a los demás. ―Un nuevo sonrojo encendió mis mejillas, había pensado en voz alta.
―Gang Sheng tiene razón, querida. ―La señora Li tomó mi mano, en sus ojos había el característico brillo que anuncia las lágrimas―. No tenemos como pagarte todo lo que has hecho por esta familia.
―Ha sido un honor poder ayudarles ―respondí sobrecogida por su felicidad.
―Es por eso que hemos querido comunicarte nuestra decisión. ―Observé el rostro del señor Li, la seriedad gobernaba sus facciones―. Shandian tomará las riendas del negocio familiar, haciéndose cargo de todo lo administrativo… pero quién tomará el cargo como próximo líder del clan Li, será Hien.
Un escalofrío desagradable me recorrió la espalda entera, no podía ni imaginar… cómo debía sentirse. Todo por lo que había luchado Shandian… su sueño… se había venido abajo.
―¿Qué… qué opina su hijo mayor al respecto? ―pregunté, dubitativa.
―Al principio lo tomó con sorpresa, pero luego… lo aceptó y por eso sugirió trasladarse inmediatamente a la sede para empezar a ejecutar acciones. ―explicó el actual líder del clan.
―Por eso estaremos honrados que aceptes nuestra sugerencia. ―La señora Maylin sonrió, ella era la que más deseaba eso―. La fusión podría brindarles un gran beneficio a los tuyos. Además, nuestros nietos serían poderosos, con grandes dotes en la magia elemental.
―Todo esto me parece honorable, pero creo que Hien es el que debe de tomar esa decisión ―mentí, porque no podía sacar de mi cabeza las últimas palabras que Shandian me había dicho. Esto representaba su peor pesadilla.
―Tienes razón ―aceptó él―. Lo mejor es que ustedes dos conversen sobre eso. Sólo queríamos que supieras esto antes de tu regreso a la universidad.
―Gracias por la confianza que han depositado en mí. ―Me puse de pie y ofrecí una reverencia. Los dos se despidieron dejándome en el estudio con más dudas que antes.
Como había dicho el señor Li, Shandian se marchó de la mansión y ni el mismo Hien sabía por qué. ¿Habrá aceptado este nombramiento sin haber luchado? Conociéndolo como lo hacía, no lo creía posible. Seguramente había puesto muchos pretextos para que su hermano no tuviera tal honor.
Me fui de esa mansión, de regreso a la universidad con la intención de contarle toda la verdad a Hien, pero no lo hice. No por miedo, sino más bien porque no lo creí necesario. Shandian ya había tomado una decisión, ambos seguiríamos caminos separados a partir de ahora… dejando en el olvido lo que vivimos en el pasado.
La vida de Hien regresó a la normalidad, meses después vino su nombramiento y nuestro compromiso. Shandian había desaparecido de nuestras vidas y sin darnos cuenta erigió una barrera que nadie pudo traspasar.
Hong Kong. La actualidad.
Shandian terminaba su relato, ausente, ante la mirada atónita de su unigénito, que parecía incapaz de hablar. El hombre continuó:
―Me establecí en un departamento cercano a nuestras oficinas corporativas en Beijing. Necesitaba concentrarme en los negocios y al mismo tiempo pensar con la cabeza fría en las pérdidas que estaba sufriendo. Una parte de mí siempre insistió en que Ieran era una oportunista, pero como hombre de negocios eso sólo favorecía los principios del Clan. La dejaría llegar hasta donde pudiera, en tanto no hiciera nada contra Hien o cualquier miembro de mi familia, podía incluso ser de utilidad en algún momento. Recibí la invitación para su boda algún tiempo después, pero en el subterfugio del trabajo avasallante decliné a asistir. Volví a verlos durante los funerales de mi padre, para ese momento ya eran una familia consolidada con dos niñas y un tercer bebé en camino. Mi trato con Hien no cambió, era mi único hermano y lo amaba, y a ella trataba de evitarla en la medida de lo posible, aunque hubo momentos en los cuales no pude evitar ser un poco huraño y hasta grosero con ella, luego volví a la capital y no supe de ellos por mucho tiempo.
―¿Y qué pasó después?
―En ese inter conocí a una mujer que trabajó conmigo como mi asistente, y aún cuando nunca significó mucho para mí, terminó dándome uno de los más grandes tesoros de mi vida: un pequeño niño albino que nació casi al mismo tiempo que el quinto hijo de Hien.
―Mamá...
―Ella se marchó después de exigirme una cantidad suficiente para vivir una vida tranquila y sin tener que trabajar jamás, a lo cual accedí con la promesa contractual de nunca saber más de ella y tomar absoluta tutela de ti. En Hong Kong, Ieran y Hien lideraban el lado mágico de la familia. Supe de movimientos muy osados que hicieron para favorecer a los clanes más pequeños, haciendo gestiones para unificar y empoderar más al Concilio de Oriente, especialmente después de que Gran Bretaña diera su independencia y vuelta a China a Hong Kong. Dieron refugio a muchos magos ingleses en el desarrollo de la Segunda Guerra Mágica con la vuelta de Voldemort, y lo que nunca pensé: postularon a miembro no magos de la familia para puestos estratégicos en el Clan e incluso el Concilio, aunque este último siempre se opuso.
―¿Cómo es que nunca supe de todo esto?
―¿Para qué amargarte la vida con mis problemas? Bastante mal ya me sentía de que fueras hijo único y no poder pasar mucho tiempo contigo. Mi madre me pidió que nos acercáramos más a ellos, y me ofreció manejar los negocios de la familia desde Hong Kong, sobra decir que no accedí, pero pensé que sería cruel simplemente separarme de ellos por completo, así que…
―Por eso me enviaste a la casa del tío Hien y la tía Ieran durante el preescolar y la primaria…
―Y creciste en compañía de Meilin y el hijo de mi hermano y la mujer que el tiempo convirtió en mi rival natural. Cuando Hien murió, lo lógico era que yo tomara el liderazgo del Clan… yo soy el Li de sangre pura que debía heredarlo, pero en su lugar, mi madre ya demasiado acostumbrada a Ieran y el Concilio, con sus intereses siempre favoreciendo a los dotados…
―Te quitó tu herencia… dándosela a la tía Ieran.
―Ella no debió aceptarlo. Debió hacerse a un lado y dejar que los Li verdaderos nos hiciéramos cargo. Su silencio y su inescrupulosa ambición la convirtieron en una ladrona y una embustera, yo sólo le di lo que merecía.
El usurpador miró a su hijo, que parecía estar finalmente atando cabos… sonrió satisfecho para sí mismo, sabía que lo había convencido.
Londres, La actualidad.
Ieran tenía un gesto de melancólica felicidad mientras terminaba su relato.
―Formé una maravillosa familia al lado de Hien, fueron los mejores años de mi vida. Cinco maravillosos hijos, luego de eso, el dolor por la trágica muerte de mi amor. No estábamos preparados, aún había tantas cosas por hacer… y se fue dejando un gran vacío en mi pecho. Shandian no apareció para la ceremonia en honor a su hermano. Tampoco pensé en él, pero entre el dolor que me embargaba creció la indignación. Hien había muerto y lo mínimo que debía hacer ese hombre era mostrar un poco de respeto y acercarse a sus sobrinos. Su resentimiento era hacía mí… ellos no eran culpables.
―¿Por eso es que Beiji-Hu se fue antes de que yo me fuera a Japón, no es así? ―Preguntó Xiao-Lang, único de los presentes que cruzaba los brazos sobre el pecho con el entrecejo arrugado.
―Sí. Cuando me quedé sola, pensé en volver junto con ustedes a la casa de mis padres, pero nuestras familias ya se habían unido, y su abuela junto con el Concilio insistieron en que yo debía continuar el trabajo que Hien y yo iniciamos. Eso, desde luego, no le vino en absoluto bien a Shandian, que si ya de por sí tenía una mala imagen de mí, desde ese momento tenía razones para aborrecerme.
―¿Y tú no trataste de aclarar las cosas con él? ―Reviró el lobo, un poco molesto.
―No era tan fácil, hijo…
―Pero lo intentaste, ¿no?
―Un par de veces traté de hablar con él por teléfono, pero…
―No creo que fuera un tema que debiera tratarse por teléfono, mamá…
―¡Xiao-Lang! ―Intentó reprenderlo Faren, pero se detuvo con un gesto de la mano de Ieran.
―No, hija… él tiene razón. Xiao-Lang, debes entender que…
―Que el hombre más rencoroso que conozco ahora tiene los recursos para llevar a cabo su venganza, nacida de tu indecisión por aclararlo todo. ¡Pudiste viajar a donde él, hablarlo directamente y con ello derribar este muro de secretos!
El chico iba a hacer una segunda acometida, pero la mano de Sakura sobre la suya lo detuvo. Ella sólo negó con la cabeza, dándole a entender que ya era suficiente. Impotente, no pudo más que exhalar profundamente y dejó la habitación, ante la mirada asombrada de los presentes y la culpa en los ojos negros de su madre, la misma a la que tantos años admiró y hasta temió, decepcionado de descubrir su humanidad.
Capítulo 12.
Fin.
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