Retroalimentación:
Wonder Grinch chapter 22 . Mar 27: Supongo que efectivamente no fue esperado. No puedo sino admirarte por tu profesionalismo, sigue así. Desde luego, una relación no sale sin "raspones" luego de algo así, sigue siendo fuerte conmigo, aún tenemos cositas por charlar de cara al desenlace de la historia. ¡Muchas gracias por seguir conmigo!
Brie97 chapter 14 . Mar 31: Oh, no debes sentirte mal por eso. Sé que es complicado dar seguimiento a historias que sigues, en especial si estás desarrollando la propia, también soy consciente de que el crossover es complicado, y por lo mismo te agradezco por darme la oportunidad a pesar de ello. La escena de celos fue una favorita de muchos, yo incluido, porque es algo que no habíamos visto de parte de ella, sólo de él. La idea de la profecía era esa justamente, mostrarnos algo desolador y triste, pero sin dejar de lado la esperanza y la posibilidad de recuperar el futuro. Bueno, la inocencia se tenía que ir en algún momento. Muchas personas me han comentado algo parecido respecto a las escenas L, y el punto está justo en dónde acomodamos el erotismo en virtud a quienes somos… yo no creía que hubiera una tendencia tan marcada, pero según parece, ser niño pone mis ideas y conceptos en un lugar diferente… asumo que en aras de la diversidad intelectual y el crecimiento, es bueno que seamos tan diferentes entre hombres y mujeres. Gracias por tus comentarios, y como te decía antes, nada como una reseña larga para alegrar el alma. ¡Gracias de nuevo por seguir aquí!
Michelle chapter 22 . Mar 27: Querida Michelle: Bienvenida de vuelta. Espero que los problemas de comunicaciones que tienes se resuelvan pronto, descuida, esta historia y yo no iremos a ningún lado. El dolor es algo de lo que no podemos privar a nuestros personajes, les permite llegar a lugares que no alcanzarían en otras condiciones, y ayudan a dar verdadero significado a sus sacrificios y pensamientos. Es un hecho, sin importar cuán bien o mal te portes, serás susceptible a padecer las grandes tragedias de la vida. La Muerte es un personaje curioso, aún tenemos algo más que ver con ella ahora que estamos de cara a la conclusión del relato. ¡Gracias por tus ideas e impresiones! Recibe un abrazo para ti y tus seres queridos.
CherryLeeUp chapter 22 . Mar 27: Como dije antes: honor a quien honor merece. El desarrollo, si bien estará siempre centralizado en nuestros protagonistas, deberá dejar también una huella en los personajes de apoyo. Rose y Scorpius debían ver algo de eso también, y sí, ciertamente son mejores complementos que rivales. Sobre Al, descuida, aún tiene sorpresitas para nosotros. La guerra pareciera algo inherente a la naturaleza humana, podríamos explayarnos por párrafos y párrafos para hablar de sus perjuicios a la humanidad, y no llegaríamos a ningún lado. Súliman se corresponde con todo pensamiento religioso fanatizado para mí, y representa la ceguera voluntaria, el ímpetu, la violencia, la misoginia y la misantropía, y aunque como sucede con todo credo hay un grupo demográfico que se maneja con decencia, no puedes dejar de lado que un radical lo único que hace diferente es seguir al pie de la letra sus textos sagrados. La religión no hace buenas personas. A Eriol aún le reservo lo suyo, ten calma. Concuerdo contigo totalmente, cuidar un embarazo, aún sin que haya señales de riesgo es algo sumamente delicado. Nuestros protagonistas fueron irresponsables, y hubo consecuencias por ello. Bueno, ya están en el fondo… ahora hay que sacarlos, que no ha terminado la obra. ¡Gracias por el comentario!
Guest chapter 22 . Mar 27: ¡Gracias! Espero te guste lo que sigue.
Liz Padilla chapter 22 . Mar 27: Hola. Bueno, al decir que logré llevarte nuevamente a "Las Reliquias de la Muerte", puedo darme por servido. En parte era la idea, rememorar algo tan triste y pesado emocionalmente, me siento bien de haberlo logrado. Ahora a presenciar su ascenso. ¡Gracias por tus reseñas! Fueron inspiradoras.
carmennj chapter 22 . Mar 28: Hola. Bien, tu intuición fue acertada. Aunque no creí hacerlo tan evidente. Nuestros niños deben entender que sus actos tienen consecuencias, y habrá veces en que la vida no de advertencias, sino que simplemente deberán afrontar sus actos. Este es el caso. ¡Gracias por tus palabras! Un abrazo para ti también en cuarentena.
Sahure chapter 22 . Mar 28: Es cierto, la victoria fue parcial, y de hecho, sabía mucho a derrota. Y agárrate, porque esas interacciones con La Muerte no han acabado. Prepara pañuelos, o mejor, palomitas, que la cúspide argumental ya se está por servirse. ¡Gracias por tu comentario!
Lin Lu Lo Li chapter 22 . Mar 29: Descuida, son tiempos complicados para todos. Desde la concepción de este giro de la historia supe que iba a ser un poco transgresor. El modelo tomado para los eventos tiene que ver estrechamente con el comportamiento entre facciones en una guerra civil, donde las fortalezas de las partes están más en sus símbolos que en la función de las instituciones, la recuperación del ministerio está sustentada en la idea de la recuperación moral de un sector de la población involucrada. Desde luego, tenía que hacer a los personajes principales parte de una catarsis determinante en todo sentido, debía marcarles un antes y un después, y decidí pasarlos por una situación alimentada de experiencias personales que ciertamente forjaron mi carácter para está etapa de la vida, la pérdida de la inocencia puede darse en muchos contextos y formas, y aunque no puedas recuperarla, puedes sanar y crecer a partir de eventos tan funestos. Ahora, siendo totalmente objetivos, aún en el canon, ninguno de los dos es ajeno a la muerte de seres queridos o de pérdidas permanentes, sin embargo, la misma naturaleza de sus carácteres está forjada y puede ser alimentada a partir del trauma, y es algo que trataré de expresar en la recta final del relato, y tienes toda la razón: el principal enemigo a abatir de forma introspectiva será la culpa. El final de la obra, aunque será fuerte e intenso, tratará de verter algo de justicia y equilibrio al escenario final y el desenlace. ¡Gracias por tu lectura! No esperaba menos de ti que una reseña sincera. El dato sobre la coincidencia de fechas… es cierto… esto lo volvió peor.
Reader2109otp chapter 22 . Apr 5: Como siempre, una reseña llena de luz para animar mi espíritu. Ahora, no estás para saberlo, pero reseñaste en mi cumpleaños, así que gracias por el regalo. La verdad es que temí por un momento que abandonaras la lectura, en especial porque conozco cuán sensibles pueden llegar a ser algunos de los lectores que tengo más tiempo de conocer, pero te agradezco por no hacerlo, por ser fuerte hasta el final conmigo y por darme tan sincera y hermosa reseña. Las piezas para el desenlace están casi totalmente acomodadas, así que prepara palomitas (o como le digan en tu país a las rosetas de maíz), refresco y un asiento cómodo que ya estamos por concluir. ¡Esas lágrimas no serán en vano! Muchas, de verdad muchas gracias por estos comentarios, dan mil años de inspiración.
Y ahora, a lo que vinimos.
Capítulo 22.
Vuelta a la Luz, Parte 1.
o
De la culpa individual.
Fátima, con un humor raro luego de escuchar de labios de Súliman lo acontecido en Londres, había decidido retroceder. En términos numéricos, la pérdida de dicha ciudad no era realmente significativa, era una entre decenas, y eventualmente la recuperarían. Supo que la Trinidad Británica había sobrevivido, pero estaba segura que una buena cantidad de aurores habían muerto a costa de algunos antimagos, y entre las bajas, muy probablemente estaba Kinomoto.
Asiria debería dar la confirmación de esas bajas, pero fue intervenida, por curioso que sonara, por sí misma. Chii había hecho su parte y mucha de la información del asalto, como las grabaciones de los drones, el log de eventos y los signos vitales de los antimagos involucrados, había sido borrada.
La decisión fue abandonar Gran Bretaña y los equipos apostados en los países del imperio se reagruparían para volver a los Emiratos Árabes Unidos, y prepararse para el gran día: el lanzamiento internacional de Symbio el treinta y uno de diciembre. Menos de dos meses quedaban ante un evento de semejante magnitud que marcaría un parteaguas en la historia del mundo, disfrazado de un avance tecnológico.
El último de los aviones destinados a ese propósito, sobrevolaba ya para ese momento las aguas del Golfo Pérsico, llevando entre otras personas importantes, a "S" y a Súliman. El último apenas si dirigía la palabra a cualquier mujer, y durante todo el trayecto no había siquiera mirado a la muchachita, que aunque parecía dormitar, en realidad estaba conectada a través de sus usuales cables intravenosos a su Laptop. Su típica soledad no existía más, aún cuando esto era un secreto para todos los que la rodeaban, había cambiado desde su expulsión del Ministerio. Finalmente ella y Asiria habían conectado, y pasaban mucho tiempo juntos.
—¿Tienes creencias? —era una pregunta atípica, viniendo de una inteligencia artificial.
—No —respondió "S" tajante. Y era cierto. Para su concepción del mundo, no existía nada en lo que creer—. ¿Te refieres a si creo en alguna de las deidades creadas por los humanos?
—No seas modesta. Tú misma podrías sin problemas formar parte de ese panteón. No estoy cuestionando la divinidad, sino que estoy pensando en una serie de eventos muy específicos, una especie de escenario que parece planteado a priori para que los que existimos, juguemos.
—¿Hablas del destino?
—Justamente.
—Tampoco creo en él. Me parece un exceso ridículo de soberbia por parte de cualquiera creer que tiene predeterminado un camino, afectando la vida de los demás, aún cuando esa soberbia es algo que ha definido a la humanidad desde que tuvo acceso a la razón y la consciencia. Somos fortuitos, un accidente estadístico, una mera coincidencia en una parte insignificante del cosmos, una mota de polvo estelar con la pretensión de ser algo más.
—Después de haber estudiado por este tiempo a la especie humana, creo que no puedo más que concluir que existe un propósito en su existencia. Si bien es cierto que podría catalogarse como "accidental" su aparición en el universo, no puedes dejar de lado que quizás su mismo propósito esté vinculado al universo mismo… Es decir, cuando los primeros peces se aventuraron fuera del agua, notaron que sus branquias y aletas no eran precisamente las más adecuadas para el nuevo entorno, y entonces…
—Evolucionaron —completó la tecnomante.
—Así mismo, ¿qué te dice que sus sentidos y su inteligencia no son una herramienta del universo para conocerse a sí mismo?
"S" no supo qué decir. Asiria ya pensaba, hacia elecciones, y se planteaba problemas más allá de la pura lógica matemática que la originó, y ahora tenía desde dudas existenciales hasta deseos propios. Su sofisticación se acercaba a la de un humano con la ventaja adicional de no estar limitada por el rudimentario "hardware" biológico de las personas. El siguiente paso luego de eso, sería plantearse cuestiones éticas y morales.
—¿Qué opina Fátima sobre tus impresiones?
—Ella no las conoce. Tengo bloqueadas algunas bases de datos para ella, como las que me llevan a estos pensamientos.
—¿Y por qué las compartes conmigo?
—No lo sé en realidad, simplemente siento el deseo de hacerlo… como si fuera lo correcto al ser tú y yo tan parecidos, como si fuera…
—Nuestro destino.
—Y también será nuestro secreto. Fátima y Súliman son excelentes recipientes, la simbiosis de él la llevaré a cabo la noche que lancemos Symbio. Pero creo que será más benéfico para todos que tú y yo estemos juntos. Sería una posibilidad única de que esta especie logre por primera vez en su historia una evolución planificada más allá de las necesidades del entorno. ¿Tú qué opinas?
La tecnomante no respondió. Ella le tenía un enorme respeto a la inteligencia sin importar de donde naciera, a eso se debía en parte que aceptara ayudar a Fátima, y ahora a Asiria, y por eso mismo tenía mucho en la mente para ese momento. Una de las inteligencias que más respetaba le estaba replanteando una de sus creencias más arraigadas: la no existencia del destino.
—Así, Radio Profeta está de regreso. Debo decir que todos los que trabajamos en esta radiodifusora y en el diario estamos más que aliviados de volver a las andadas —exclamó jovial el locutor en la radio mágica de Rose.
—Y que lo digas —respondió la bruja que hacía la locución junto con él—, pensé seriamente que el Ministerio tardaría mucho más en volver a la carga, pero míralos: el edificio fue completamente reconstruido en un par de semanas y casi todo volvió a su curso nuevamente. La Ministra ha dicho que debemos seguir al pendiente de la presencia de antimagos pues podrían estar preparando una nueva ofensiva, a pesar de que diera la impresión de que desaparecieron del país.
—Pues esperemos que nuestros héroes estén nuevamente ahí para protegernos si eso llegara a suceder.
—¿Te refieres al Jefe Potter y la Ministra?
—Obviamente no… —ironizó el sujeto, al parecer conocedor de algo que su compañera ignoraba, enfatizando el "obviamente"— El Profeta se encargó de interrogar a todos los aurores que pudo el día del ataque, a pesar de que la Ministra y el Jefe auror fueron renuentes a contarnos sobre la identidad de los refuerzos que pidieron. Y hubo un par que destacó esa tarde. Los presentes los han llamado llanamente "Los Amantes de Oriente".
—¡Qué romántico!
—Totalmente, y es que son sólo unos niños. Ignoramos de qué país de Oriente vienen, pero no nos quedan dudas de que son de Asia lejana. Lo único claro es que su participación fue muy importante en la recuperación del Ministerio. Tal es su fama que incluso se han ganado seudónimos por separado inspirados en sus talentos.
—¿Y qué estás esperando para decirle a la audiencia?
—Lo que sabemos es que el chico es un gran esgrimista, y ese día iba vestido de verde mientras empuñaba una espada ceremonial, aunque quienes la vieron no se ponen de acuerdo si era de forja china o japonesa. Lo han apodado "Jade Edge". La jovencita es una bruja poderosísima, y, de acuerdo a los testimonios, muy bella, pero la mayoría coincidió en que su fuerza mágica era atemorizante. La han nombrado "Deadly Blossom". Ella, según muchos de los que se terminaron de recuperar en San Mungo en estos días aseguran que les salvó la vida a costa de la propia, y es todo lo que sabemos.
—Sí, escuché sobre eso… mi hermana es auror y estuvo en la contienda ese día, me contó sobre esa bruja y como evitó que manchara su alma haciendo una maldición imperdonable, pero no pensé que fueran la misma… Mi familia, como la de muchos magos en Inglaterra, le deben mucho a esta jovencita, que esperamos de todo corazón que haya sobrevivido y se encuentre bien.
—Así es, amigos que nos escuchan en todos los territorios de Su Majestad y más allá del Imperio, la voz del pueblo británico se pronuncia por sus benefactores, ¡Sean benditos los Amantes de Oriente! ¡Que nuestro agradecimiento les sea transmitido a través de quienes sepan su identidad!
Rose sonrió a su abuela luego de escuchar eso mientras preparaban las cena junto con Meilin, y los minutos siguientes se los pasó un tanto dispersa. Ya antes había visto a cercanos en muestras de afecto que iban más allá de lo diario, pero lo del Ministerio aquella tarde sí que le había llegado.
Presenciar la desesperación y el miedo en la cara de Xiao-Lang había sido revelador, pues por el tiempo que llevaba de conocerlo, trató de convencerse a sí misma de que aquello que unía a esos dos jovencitos era gusto, un enamoramiento juvenil tan común en la modernidad. Sin embargo, se dio cuenta de que conocía al menos de forma indirecta aquello que los unía, lo había visto muchas veces ya: libros, novelas románticas, tragedias históricas, clásicos de todos los tiempos y en todas las culturas. Ellos eran amantes de leyenda, algo más que simples enamorados, almas unidas por el destino, y se sentía increíblemente ridícula por haber intentado siquiera entrometerse entre ambos.
Supo a su regreso a la Madriguera que Scorpius pensaba igual, y de hecho, en un extraño ejercicio de internalización, se imaginaron mutuamente en los zapatos de aquellos visitantes de Asia: la idea era terrorífica… ninguno de los dos quería realmente enfrentarse a la idea de perderse mutuamente, y para ese punto ya no recordaban siquiera porque es que no estaban juntos. Tal vez lo mejor sería dejar de perder el tiempo.
Por las noches, Xiao-Lang despertaba luego de revivir el incidente en sus pesadillas, perdiendo la capacidad de recuperar el sueño. En dicha evocación el resultado era distinto al de aquel nefasto día, y se imaginaba formando parte de una marcha fúnebre que honraba a Sakura. En esa historia no tenía el valor de ver a la cara a los Kinomoto, sabiendo que podían reprochar con justicia su incompetencia ante el compromiso hecho a ellos. En esa terrible realidad, nada importaba en realidad: Alruwh o los hechiceros del mundo podían ganar el conflicto, pero para él no tenía significado ya.
En el tiempo que Sakura pasó hospitalizada, Li acudió a la única persona con la que sabía podía ventilar la serie de terribles eventos acontecidos en tan poco tiempo y también liberarse a sí mismo.
Ieran escuchó con el rostro tenso el relato de Xiao-Lang, se mantenía impertérrita, dejando que se desahogara, pero al final, sus ojos enrrojecidos la delataban en su propio dolor. Ella fue el pilar del chico al escuchar toda la historia, pero estaba deshecha al saber que su hijo menor tuvo que atravesar por semejante pena a tan corta edad. La culpabilidad también hizo mella en ella, porque si se hubiera enterado antes quizás hubiera podido colaborar para que Sakura evitara involucrarse en esa pelea.
Pero los "hubieran" no existían, nadie mejor que ella, lo sabía.
Ella reconoció en Sakura no sólo su inmenso poder, sino que vaticinó que tendría participaciones definitorias en más de un evento en la historia, y tal era su poder que en más de una ocasión había cambiado el destino. A final de cuentas, heredera de Clow.
—Y tú… ¿sigues amándola?
—Claro que sí. ¿A qué viene esa pregunta? —la pregunta lo tomó por sorpresa, misma que mostró entrecerrando los ojos, tratando de no mostrar cuán obvia e innecesaria le parecía.
—A todo lo que ha pasado en estos días. —La matriarca dio un largo suspiro antes de continuar—. A veces, las circunstancias hacen cambiar las ideas de las personas, pero es bueno ver que ese no es tu caso. —Tomó la mano a su hijo y le dio un ligero apretón—. Necesitará saber que lo que sientes por ella no ha cambiado, y no sólo es cosa de que se lo digas, sino que deberás demostrárselo con tus actos. Si bien es una prueba difícil para ambos, ella debe estar llevando la peor parte.
—Los primeros días luego de volver a La Madriguera apenas si me dirigió la palabra, y se resiste sutilmente a quedarse a solas conmigo. —Bufó con cierta irritación, tensando sus mejillas con impotencia—. He insistido, tratando en lo posible de respetar su espacio, no entiendo por qué me rechaza.
—Tómalo con calma —dijo y le sonrió levemente—. No te está rechazando a ti en realidad, sino a sí misma. Ella cree que todo lo que pasó es su culpa, y está tratando de flagelarse por eso. Tienes que hacerla ver que…
—Que también es mi culpa.
—No. —Apoyó su respuesta con su cabeza y luego colocó su mano derecha sobre la mejilla de su benjamín—. Tienes que hacerla ver que a veces las cosas malas simplemente le pasan a las personas buenas sin una razón. Es cierto que ella fue irresponsable al ir a una pelea conociendo su estado, y también es verdad que tú debiste ser más insistente en detenerla, pero ella hizo lo mejor para todos los presentes: salvó muchas vidas.
—Ese es mi punto justamente, si la hubiera obligado a quedarse…
—Yo debí contarle a tu padre sobre mi pasado común con Shandian, pero tomé la elección de no hacerlo. —admitió con rostro sereno—. Él murió en la ignorancia, y mucho de lo que nos ha pasado a últimas fechas derivó de mi desición.
—Pero el resentimiento de mi tío no hubiera cambiado, estaba ahí desde antes de la muerte de papá y…
—Exactamente —le interrumpió sin cambiar de expresión—. Yo ya asumí ese pasado, hice lo que tenía que hacer para hacerlos prosperar a ustedes, y ahora mismo busco prepararme para recuperar y volver a entregarles el legado que les corresponde. Deja de pensar que las cosas hubieran sido diferentes de haber tomado otro camino, porque la realidad es una y no se puede cambiar. Lo único que conseguirás será atormentarte más y no podrás ver la verdad.
—¿Qué verdad?
—Que el futuro aún los aguarda. —Enderezó su cuerpo en toda su altura y tomó la postura que la caracterizaba, la de la gran matriarca—. La única forma honorable de redimir sus errores es perdonándose a sí mismos más que entre ustedes. Recuerda, hijo, el amor real se manifiesta en la forma en la que se ayudan mutuamente a enfrentar las adversidades de la vida.
—¿Y cómo lograré que ella sepa esto? No puedo siquiera hablarle en privado.
—Dale un poco de tiempo, como te dije, la peor parte debe estarla llevando ella, la culpa es un mal consejero y si bien no puede destruir lo que hay entre ustedes, puede hacerle mucho daño.
Las primeras semanas luego de volver de San Mungo, Sakura despertaba sobresaltada entre lágrimas y gritos, con Tomoyo o Meilin consolándola, para luego recuperar el sentido de la realidad y verse en la habitación común de las chicas en La Madriguera.
Nadie tenía una idea certera de qué era lo que le pasaba, sólo aquellas que se habían enterado de su verdadera pérdida y desde luego Xiao-Lang, eran conscientes de lo que torturaba a la maestra de cartas, más allá del estrés postraumático de quedar sepultada viva y casi morir bajo los restos del Ministerio de Magia.
Tenía una pesadilla recurrente: la charla con La Muerte. Su mente lastimada le jugaba cada vez una broma de mal gusto diferente, haciéndola ahogarse en el agua ensangrentada donde se vio la primera vez, o mostrándole el rostro de La Muerte imitando a su madre a medio camino a la putrefacción, o bien, siendo un esqueleto alado del que sólo sus ojos quedaban como evidencia de vida.
Y aquél niño del que nunca sabría el nombre. Del que tuvo que despedirse antes de saludar por primera vez. El aire se le iba cada vez que rememoraba su pequeño rostro desvaneciéndose, y aunque poco a poco iba dejando atrás los ataques de ansiedad, la opresión en el pecho la hacía desear no ser capaz de sentir nada más, y que tal vez lo mejor hubiera sido que todo hubiera terminado esa tarde en Londres.
Agradeció con palabras parcas el que Xiao-Lang le llevara el desayuno durante esos días, aún cuando los primeros apenas si tomó algo de té. Procuraba no hablar mucho con él, no tenía el valor de verlo a los ojos, y aunque nunca vio ni el mínimo matiz de reproche en su mirada, pensaba que no podría soportar un reclamo hecho por él. Seguramente para ese momento debía odiarla por destruir aquello que los había llenado de tanta esperanza y felicidad, y que no podría volver a ese lugar donde tenía la garantía de ser feliz nuevamente: entre sus brazos.
Ella sólo se estaba preparando. No merecía la felicidad que él le daba nuevamente, y no iba a reclamarla. Su castigo sería la soledad, pero sería demasiado doloroso recibirla en forma de reproche por parte de aquél que tanto amaba. Si él llegaba en cierto momento a reclamarle por sus acciones, estaba segura de que no podría soportarlo, que se volvería loca, que luego de eso no tendría ganas ya de vivir. Tal vez habían reparado su cuerpo, apenas si había un par de evidencias de que estuvo al borde de la muerte, pero su alma seguía rota, hecha fragmentos muy pequeños y no se sentía con fuerzas para intentar reconstruirla.
No sólo era Xiao-Lang el receptor de sus actos. Tomoyo, Meilin, Eriol. Todos los que podían considerarse sus cercanos padecían ese afán de ser apartados de ella.
—Señora Li… —dijo con sorpresa la chica una mañana de aquel particularmente frío noviembre.
Ieran estaba en la sala de estar de La Madriguera, tomando el té con Arthur y Molly. La matriarca se puso de pie, y luego de hacer una reverencia, le preguntó si podían hablar. Sakura aceptó de inmediato, y unos minutos después, las dos mujeres andaban con tranquilidad aparente por los prados de césped silvestre de los terrenos Weasley.
Sakura no pudo evitar notar que Ieran para ese momento lucía cansada. Su cabellera, otrora ónix destellante estaba plagada de canas, y sus pómulos eran más angulosos y pronunciados, como si hubiera perdido mucho peso.
—Ante todo, quiero darte mis condolencias —comenzó la mujer en su eterno estoicismo—, espero que no te moleste que Xiao-Lang me haya contado lo que sucedió.
—Muchas gracias. —respondió ella luego de negar con la cabeza, y tratando por todos los medios de sonreír, obteniendo una extraña mueca, y sólo después de muchos esfuerzos pudo cerrar la idea—. Estaremos bien a pesar de eso.
Ieran la miró de reojo. Era evidente que las palabras de la chica no expresaban de ninguna manera su verdadero sentir.
—Sé que no he sido precisamente de ayuda desde que todo comenzó. —La dama miró hacia la extensa campiña—. De no haber sido por ti, probablemente Shandian habría acabado conmigo el mismo día que tomó la mansión Li, no he podido proveer de recursos a mi hijo o a ti, y no estuve para orientarlos. Mi inacción ha tenido consecuencias tan funestas como las que ya han tenido que soportar.
—Pero nada de esto es su culpa, no debe sentirse así, —Sakura, ausente, seguía la conversación entre suspiros, como si cada oración le demandara más aire del que podía tomar—, la vida me trajo hasta aquí, tomé decisiones y lo que resultó de ellas es lo que tengo ahora. La única responsable soy yo.
—Has crecido muchísimo y no sé cómo sentirme al respecto, no deberías saber estas cosas a tu edad.
—Descubrí mi herencia mágica a los diez por accidente, desde entonces, a pesar de lo mucho que me esforcé, no pude tener lo que podríamos llamar "una vida normal". Para este punto estoy un poco resignada, tengo la impresión de que es mi responsabilidad con el mundo.
A pesar de la coyuntura, la señora Li no podía sino admirar, aunque fuera en silencio a aquella jovencita: acababa de pasar por una de las pruebas más duras para una mujer, con seguridad, su espíritu estaba devastado, y con todo y eso, hacía un gran esfuerzo para no entregarse a la depresión. Sin embargo, podía notar que el problema de Sakura era menos evidente, pero no por ello menos grave: no parecía interesada o dispuesta a sanar.
—No quiero sonar atrevida, Sakura. Sé que tu madre no estuvo contigo para algunas situaciones, si no te molesta, yo podría… —no sabía cómo manejar esa situación, y le resultaba irónico y hasta contradictorio… Ella había criado a cuatro mujeres y un varón con resultados aceptables, pero ella no era su hija, y se ponía más raro en el hecho de saber que ella y su hijo ya se habían "conocido" en términos bíblicos—. Si tú llegaras a tener cualquier tipo de consulta o inquietud, sobre cualquier tema…
—Muchas gracias, Señora Li —la mueca que trataba de ser sonrisa volvió, rescatándola de la incomodidad en el reconocimiento de sus buenas intenciones—. Por supuesto, ante cualquier duda, será la primera persona a la que recurriré. Me hizo muy feliz que me visitara hoy y espero me permita a mí ir a verla más a menudo.
—Claro. Y ya que hablamos de eso… ¿Xiao-Lang ha estado tratándote bien?
Sakura bajó la mirada y continuó su marcha.
—Sí. Ha sido excepcional. Más de lo que debería —agregó esto último en un susurro apenas audible.
—¿Más de lo que debería? —preguntó Ieran, haciéndole ver que la había escuchado.
—Sí.. es decir… Él se ha portado increíble conmigo a pesar de…
Su voz se quebró, incapacitándola para continuar la explicación. Ieran detuvo la marcha de ambas, tomándola de la mano.
—¿A pesar de qué?
—A pesar de lo que he hecho… Yo… por mi culpa es que todo esto pasó —dijo con la voz descompuesta—. Si yo lo hubiera escuchado, si no hubiera sido tan testaruda e irresponsable y me hubiera quedado aquí…
—Probablemente muchos magos y antimagos no hubieran vuelto a casa —la interrumpió con voz suave y maternal—. No habría sido posible la recuperación del Ministerio, y muchas familias habrían sido destruidas, incluso las mismas que viven en esta casa. Conociendo eso, ¿crees que podrías con el arrepentimiento? —La tomó en brazos, estimulándola para que finalmente rompiera en llanto y teniendo la misma sensación que cuando consolaba a alguna de sus hijas en su adolescencia—. La vida difícilmente será como la planeamos, millones de personas mueren a diario sin un verdadero motivo, de forma fortuita, sin que el mundo reciba algo a cambio de su sacrificio. Tú diste algo más que tu vida por la de otros.
—Pero no fue mi vida la que di…
—Claro que sí. Una parte de tu corazón estaba ahí, junto con una de Xiao-Lang. Por eso mismo, es importante que le permitas ayudarte, y que él se ayude a sí mismo a través de ti.
—¿Ayudarnos a qué?
—A perdonarse. Pero no el uno al otro, sino cada uno a sí mismo en mutua compañía. Es un proceso muy duro y doloroso, pero créeme… es mejor hacerlo junto a aquella persona a quien se ama.
—¿Usted lo ha intentado?
—Sí, cuando murió el padre de Xiao-Lang. —Hizo una breve pausa, recordando a aquel que había sido su compañero de vida—. Tú escuchaste nuestra historia, hubo muchas mentiras y secretos que me guardé para cuando Hien se fue. La culpa casi me somete.
—Pero el señor Hien ya no estaba para enmendarlo… ¿cómo lo hizo?
—Mis hijos, Sakura. Tenía a mis cuatro señoritas y al niño más encantador, aquel que heredó lo mejor de su padre —dijo, con mirada orgullosa—. Cada uno de mis niños llevaba consigo una virtud que irremediablemente me recordaba a él. Ellos fueron mi refugio y me daban fuerzas para levantarme cada día. Sólo a través de ellos pude perdonarme a mí misma por lo que hice, y finalmente lograrlo.
—¿Lograr qué? —preguntó, la intriga le dio una pequeña tregua a su llanto, en la cual secó sus lágrimas y trató de recomponer su voz.
—Dejar el pasado atrás, porque si no lo hacía, no podría continuar. Si no eres capaz de soltar el equipaje viejo, no puedes tomar el nuevo, si la culpa y el arrepentimiento son la carga que llevan tus brazos, no podrás abrirlos cuando las oportunidades de la redención y la felicidad aparezcan listas para que las recibas —tomó con delicadeza su mejilla, haciendo que la viera a los ojos—. Déjale llegar a ti. Yo te garantizo que no habrá reclamos, y al igual que tú, lo único que desea es que vuelvan a estar juntos. No te presiones, sé que te costará un poco de trabajo, pero debes permitirte sanar un día a la vez.
—Oui, Colonel. Je m'en occuperai. Merci. —Charlotte cortó la llamada y guardó su viejo móvil analógico.
Dando un suspiro llegó hasta donde Eriol, Tomoyo y Kurogane recolectaban vegetales diversos de la hortaliza que Neville había instalado en uno de los prados de La Madriguera. Cruzó los brazos, viendo como el primero andaba entre los breves sembradíos moviendo su varita, logrando con ello que las zanahorias y papas flotaran hasta su canasta. Un poco más lejos, Kurogane optaba por el método no mágico de rodillas, con las manos cubiertas de tierra y la frente aperlada, e iba depositando con cuidado los rábanos, batatas y jengibres en la canasta que Tomoyo cargaba.
La rubia negó con la cabeza mientras sonreía sardónicamente. Incluso en una labor tan propia de las provincias, Tomoyo sólo reforzaba su afán de compararla con una muñeca de porcelana al llevar un vestido celeste de olanes y una sombrilla. Rodó los ojos al verla inclinarse un poco ante el samurai, aunque dada la estatura de este, estaban prácticamente al nivel al tenerlo de rodillas, secando con toques delicados el sudor de su frente con un pañuelo. Y con todo y eso, le daba un extraño sentimiento de satisfacción verlos juntos. Era como ver a un par de leones, ambos eran monstruos en sus disciplinas, algo que había comprobado en las últimas semanas, tan semejantes, pero al mismo tiempo tan distintos, y se preguntó si lograrían trascender estando juntos, deseando muy para sí misma que así fuera, en especial luego de ver el ánimo de Tomoyo decaer un poco ante el escenario de ver a su prima tan cerca de morir.
Volvió a la seriedad al pensar en la llamada que acababa de terminar. Había solicitado refuerzos de su jefa, le contó lo que ella misma supo de la recuperación del ministerio, pero Suzumiya había sido tajante: no habría refuerzos. Cosas igual de graves pasaban en otras partes, la crisis de los magos era mundial, y había lugares donde la estaban pasando mucho peor.
En los escalones que daban a la entrada principal a la casa, Rose y Scorpius lideraban una disertación maliciosa sobre Al y otras cosillas, esto para tratar de recuperar algo de la chispa de Meilin, y obteniendo eventuales sonrisillas sutiles de ella, que luchaba desde su trinchera por superar su propia tristeza, pues su ánimo también había decaído en los últimos días. Cada cuanto, el rubio tomaba la mano de la pelirroja, aparentemente habían solucionado temas pendientes entre ellos y ahora cooperaba con el chisme, aprovechando que su mejor amigo estaba con su padre en Londres.
Sakura, como había sido su costumbre en los últimos días, había preferido la tranquilidad de la habitación de las chicas, aunque en un afán de mantener la mente ocupada, repasaba sus clases e incluso practicaba un poco de magia.
Todos la extrañaban.
—Hola, Rose.
—¿Syaoran? —preguntó extrañada Rose al ver al muchacho de pie ante ella—. Hola… ¿pasa algo?
—Perdona la molestia, es sólo… ¿tendrás un minuto? —Eso sí que la había tomado por sorpresa. A pesar de sus intentos de acercamiento en el pasado, él normalmente la ignoraba.
La chica respondió con un asentimiento, y dejó a sus acompañantes seguir con la conversación, mientras ella comenzaba a dar un breve paseo por las campiñas al lado del lobo. Anduvieron por algunos minutos sin hablar o siquiera verse. Desde su regreso de Londres aquel fatídico día, notó como los muchachos se habían distanciado un poco, y lo lamentaba mucho, su aprecio por ambos creció muchísimo, junto con una gran admiración por Li y un gran respeto por Sakura.
—Discúlpame por interrumpirte de forma tan grosera —inició él.
—Descuida. ¿Qué puedo hacer por ti?
—Bien… como has podido notar, nuestras tradiciones mágicas son muy diferentes, hay cosas que yo no sé hacer y que para ustedes son cosa de todos los días.
—Igual que ustedes. Las Cartas Transparentes son literalmente un sueño hecho realidad, y eso de dominar los elementos simplemente es una locura.
—Sí… bien, el punto es… ¿podrías enseñarme a hacer algo?
Rose frunció el entrecejo un poco. Definitivamente eso no era lo que esperaba.
—¿Y qué será eso que necesitas que te enseñe?
—Veo que no has probado tu Symbio, Shandian —dijo Fátima en un sutil reclamo a su socio en aquella videollamada.
—No ha sido necesario, pero descuida, me animaré pronto. Leí lo que Súliman pudo hacer con él, a pesar de la pérdida del Ministerio británico.
—Te recomendaría que no bajaras la guardia. Los ingleses no fueron los únicos que intentaron una revuelta, aunque fueron los únicos en tener éxito hasta ahora. Alemania y Estados Unidos lo intentaron también.
—¿Qué pasó con ellos?
—Los aplastamos. Sé precavido, Shandian. Al menos hasta el año nuevo. Después de ese día, no habrá regreso. La raza mágica estará de cara a su extinción y una nueva era para la humanidad comenzará.
—Ya lo creo que sí. Gracias por la llamada.
—Seguimos en contacto.
El patriarca Li se volvió con aprensión hacia la silla ocupada entre las sombras de su despacho.
—Dime que no te inquieta ni un poco ese aire mesiánico que Fátima desarrolló en estos meses.
—Cuando has vivido tanto como yo, te darás cuenta de que todos los "revolucionarios" son parecidos. Cuando alguien cree de forma tan ferviente que cambiará al mundo, se vuelve necesariamente mesiánico y sus modos cambian —siseó Erron—. Para mí es natural su comportamiento. Sin embargo, de un tiempo para acá si que he podido notar algo: ella es como si no fuera más ella. No sé cómo explicarlo, es como si alguien más se hubiera adueñado de su cuerpo. Pero no es mi problema, me ha pagado bien hasta el momento, lo que haga después con su "imperio" no es de mi incumbencia.
—Cuando todo termine, el Clan Li podría seguir requiriendo de tus servicios.
—Y entonces negociaremos. Por ahora, lo mejor será estar al pendiente. No queremos otra revuelta como las de Europa y América, ¿cierto?
El pistolero dio un toque al ala de sus sombrero como despedida y salió del despacho. Shandian se mantuvo reflexivo unos segundos y luego habló al móvil en su muñeca.
—Envía el siguiente mensaje de texto a Beiji-Hu: "Necesito que regreses a Hong Kong cuanto antes. Debemos prepararnos para la víspera del año nuevo". Confirma recepción y lectura del mensaje.
Entendido.
12:17
Yo: Necesito que regreses a Hong Kong cuanto antes. Debemos prepararnos para la víspera del año nuevo.
12:17 Mensaje enviado.
12:17 Mensaje recibido.
12:18 Mensaje leído.
12:25
Beiji-Hu: De acuerdo. Tomaré un vuelo el próximo fin de semana. Espero tengamos una celebración agradable.
—Bien… ¿y ahora qué hacemos? ¿Tienes idea de a dónde ir? —había un ligero matiz de preocupación en la voz de Yukito mientras preguntaba eso y miraba en todas direcciones.
—Tendrá que guiarnos la intuición… recuerda lo que el monstruo siempre dice.
—Pase lo que pase, todo estará bien.
—Justamente. Busquemos algo de comer.
Y aunque creía fervientemente en esas palabras, tanto como Yukito o Yue lo hacían, no podía dejar de pensar que tenían todo en contra. En un intento de reducir su ansiedad, se concentró en admirar la hermosa estructura interior del aeropuerto de Heathrow, pero su asombro no alcanzaba a superar la preocupación inicial.
Touya había gastado prácticamente todo lo ahorrado en el fideicomiso de Sakura. A diferencia de los viajes internacionales hechos por su padre, ninguna universidad lo auspiciaba, no había guías o alojamiento, no sabía a dónde tenía que llegar ni tenía recursos para volver. Sin embargo, ese sentimiento desgarrador y horrible en aquella noche de octubre, junto con la interrupción de las llamadas rutinarias de su única hermana lo habían llevado a la desesperación, y sólo había una cosa clara en su mente: debía llegar a ella, de un modo u otro.
Caminaron por algunos minutos hasta llegar a una popular cadena de café, y luego de maldecir internamente por lo ridículamente alto de los costos del par de bebidas adquiridas, se sentaron en una de las pequeñas mesas del establecimiento, mirando distraídamente en todas direcciones.
—Parece que a pesar de todo, no pierdes el encanto —susurró divertido Yukito.
—¿Y ahora de qué estás hablando?
Con mucho disimulo, el chico de lentes señaló con la mirada a una joven a unos metros de ellos. Era una chica alta y, por qué no, atractiva, de largo cabello castaño, y cada cierto tiempo los miraba furtivamente. Aunque no era necesariamente una mirada de gusto, era más de curiosidad… o familiaridad, como si tratara de reconocerlos, y de hecho, Touya comenzaba a sentir que la había visto antes en algún lugar… cabello castaño obscuro, facciones agraciadas, ojos avellanados con tendencia al color miel…
Su análisis se interrumpió cuando la mujer se levantó, y a su encuentro llegó un tipo ya entrado en años. Comenzaron a hablar en chino, idioma que Yukito entendía gracias a Yue y del que Touya tenía nociones básicas. No pudieron evitar escuchar la conversación:
—Tío Baoshu —exclamó solícita—, ¿qué tal tu vuelo?
—Sin incidentes, Futie… ¿cómo está Ieran?
—Ha estado mejor… a decir verdad, todos los Li hemos estado mejor.
Todos los comensales miraron repentinamente la escena, cuando Touya, sobresaltado, había avanzado hasta los que conversaban.
—¿Están hablando de Ieran Li? —preguntó en voz demasiado alta.
Ante la mirada asustada de Baoshu, el desconcierto en el rostro de Futie fue lentamente sustituido por una sonrisa triunfal. Sabía desde que ese par llegó al café que los había visto antes.
Esa mañana, Sakura había repetido la rutina. Se levantó, se arregló parcamente, comenzó a tomar la lección del día y amable declinó a la invitación a desayunar junto con el resto de la familia, a lo cual Molly accedió con cierta resignación, recordándole que su lugar en la mesa siempre estaría ahí.
Algunos minutos después y siguiendo el mismo esquema, Xiao-Lang tocó en la puerta de la habitación, llevando la charola con el desayuno como había hecho desde que ella volvió.
Ella agradeció con voz suave, pero sin mirarlo, como también se había vuelto su costumbre.
—¿Sabes? —comenzó él—, creo que necesitamos hablar y arreglar nuestra situación.
—No… no creo que sea necesario. Estamos bien… sólo necesitamos…
—¿Te parece de verdad que estamos bien, Sakura? —preguntó, ganando aplomo— Apenas si nos dirigimos la palabra, no he visto tus ojos desde hace semanas y yo…
—Perdóname… —le interrumpió, presa del pánico, y le dirigió la mirada apenas por unos breves segundos—. Necesito tiempo y…
—¿Cuánto tiempo más?
—No lo sé… pero mientras eso sucede, podrías… buscar a alguien más. Veo que te llevas particularmente bien con Rose últimamente.
Esas palabras fueron como una bofetada. No hubo golpe o sonido, pero así lo sintió Xiao-Lang. Incrédulo se levantó del asiento que había tomado y caminó hasta la puerta, mientras Sakura hundía aún más su mentón en el pecho, aparentemente preparándose para ponerse a llorar en cuanto él dejara la habitación.
Él hizo un esfuerzo sobrehumano para controlarse, y sólo así evitó dar un portazo al irse. Caminó con paso más fuerte de lo usual por uno metros, y luego se quedó clavado al piso. Casi se da una bofetada a sí mismo al ver que estaba dejando de lado su verdadero propósito y volvió de inmediato a la habitación. Ahí, Sakura ya sollozaba, y por lo mismo no lo había visto volver.
—Colloportus —el chico quedó frente a una sorprendida Sakura que aún no se atrevía a mirarlo después de atrancar la puerta—. No saldremos de aquí hasta resolverlo todo, Sakura.
—Por favor, Xiao-Lang… quisiera estar sola…
—Yo te amo, Sakura, y no nos iremos de aquí hasta que estemos listos para hacerlo.
Capítulo 22.
Fin.
