CAPÍTULO 11:
LA RESOLUCIÓN
El techo sobre él le resultaba familiar, la ventana circular en el medio dejaba que la luz del sol se destellara en la espaciosa habitación que parecía un pasillo. Era el lugar donde su mamá guardaba las flores más delicadas cuando hacía demasiado calor en los meses de verano.
Spock movió la cabeza, confundido por el suave colchón en el que estaba acostado y la distintiva falta de cualquier tipo de planta. La habitación había sido desalojada por completo, dejando nada más que paredes de piedra y la cama circular en la que estaba acostado.
¿Cómo había llegado allí?
"Al final, supe que tenía que regresar y despertar de nuevo".
Spock se sentó abruptamente, sorprendido momentáneamente de poder moverse sin experimentar ningún tipo de dolor. Jim estaba sentado en el borde más alejado de la cama, con las piernas cruzadas y con una sonrisa insegura en los labios. Su cabello estaba un poco húmedo y estaba vestido con una bata de baño que claramente no le pertenecía, ya que le quedaba demasiado grande.
Spock concluyó 2.6 segundos después que era una de sus batas de baño.
"¿Qué ha sucedido?"
"Bueno, después de que volviste a quedar inconsciente, todos entramos en pánico, excepto T'Pau, por supuesto. Luego dijo que no estabas en peligro por ahora y que te despertarías de nuevo pronto, si ... si yo reconocía el vínculo entre nosotros."
Spock se tensó. "Jim-"
"No, escucha. Cuando dije que lo que tú ... lo nosotros que estábamos haciendo en la cocina, cuando dije que estaba mal ... te rechacé. Te rechacé a ti y al vínculo. Eso te lastimó. Yo te lastimé. Y sé que dijiste que no era mi culpa, porque no lo sabía, pero yo si tenía idea. De alguna manera, sabía que lo que dije no había sido lo correcto, pero lo dije de todos modos porque me asusté ".
Jim soltó un suspiro parecía como una risa, pero al final era como un resoplido amargo y autocrítico.
"¿Por qué estamos aquí, Jim?"
El joven humano no lo miró; sus dedos jugueteaban nerviosamente con el cinturón de su bata. "Acepté el vínculo entre nosotros. Totalmente".
"De eso tengo conocimiento porque no siento dolor. Pero, eso no responde a mi pregunta".
Spock observó cómo Jim se aclaraba la garganta y como sus mejillas se tiñeron de rojo. "T'Pau dijo que ... podía salvarte ... siempre y cuando yo tomara el lugar de T'Pring."
Una parte de él quería tirarse sobre el joven y tomarlo tan pronto como las palabras salieron de esos labios rosados. Pero, su otra mitad, todavía pensando lógicamente, lo detuvo con un control de hierro. "No voy a permitir que te entregues así a mí."
"Oh, ¿entonces prefieres morir antes que follarme?" una punzada aguda de dolor e incredulidad atravesó el vínculo. "No me mientas, estoy en tu cabeza".
"Jim, por favor, no deseo hacerte daño-"
"No lo harás," Jim se acercó un poco más. "Confío en ti. Siempre he confiado en ti. Ahora tienes que confiar en mí. Estoy haciendo esto porque quiero, Spock".
Spock sintió que perdía el control y que la fiebre se apoderaba nuevamente de su cuerpo. Cerró los ojos para respirar temblorosamente. "Jim, no tienes que-"
"Spock. Está bien. No eres exactamente feo, ¿de acuerdo? De hecho, el pequeño niño vulcano con el corte de tazón resultó ser muy apuesto, con su cabello bien arreglado y sobre todo muy alto ", Jim le guiñó un ojo.
Spock lanzó un ronroneo involuntario, pero se contuvo rápidamente. "Tú también eres muy agradable a la vista, Jim."
"Aw, gracias," Jim se desamarro el nudo de la bata de baño.
Los nervios, el miedo y una pequeña y cálida sensación que Spock no pudo ubicar se filtraron a través de su vínculo. "Jim, ¿qué estás haciendo?"
"¿Qué crees que estoy haciendo?, Desnudándome. Duh!"
Spock cerró los ojos. "No lo hagas, por favor. Estoy a punto de perder todo mi control."
"Genial", bromeó Jim.
Sus sensibles oídos escucharon el deslizamiento de la tela contra la piel y lo que hizo que abriera los párpados. La bata se había deslizado por los brazos de Jim, dejando al descubierto sus delgados hombros y el delicioso par de clavículas visibles debajo de la piel suave y bronceada.
Mantén el control.
Sólo que ahora Spock registró el aroma seductor que emanaba de Jim. Se mordió el interior de la mejilla para estabilizarse. "¿Jim, por qué estabas usando mi bata de baño?"
"Oh. Bueno, después de que ... volviste a quedar inconsciente, T'Pau nos dijo que la única forma de salvarte era que yo aceptara mi parte del vínculo y ... que tomara ... tomará el lugar de T'Pring. Amanda estaba sorprendida y comenzó a llorar como si ambos nos estuviéramos muriendo. Y supe en ese momento que, si antes no estaba seguro de que reconocería el vínculo, definitivamente ya lo estaba haciendo. Les dije exactamente eso y ella prácticamente me arrastró a tu baño. Me dijo algo como que tenía que impregnarme tu olor y borrando cualquier otra esencia en mí. En todo caso. Supuestamente, eso haría todo este asunto más fácil, porque entonces sabrías que te pertenezco. En realidad, no tengo idea de qué diablos estaba hablando ".
Spock levanto una ceja, sintiéndose tan confundido como Jim. "¿Cuál fue la reacción de mi padre a esto?"
"Oh ... bueno. Se volvió todo Súper Vulcano. Ya sabes, si no hubiera sabido que estaba vivo, habría pensado que era un cadáver en medio de la habitación pues se quedó congelado de repente. T 'Pau finalmente le dijo que se fuera de la casa un rato y se calmara ".
"No ha podido meditar correctamente durante algunas semanas".
Jim asintió. "Estaba muy preocupado por ti, como todos los demás. Y probablemente no pueda hacerse la idea de que soy yo quien va a resolver este lío".
Spock no dijonada. En cambio, vio como Jim sacaba el brazo izquierdo de la manga de la bata. "Jim, te dije que no hicieras esto".
Jim sonrió y sacó el otro brazo, dejando que la tela se cayera a su alrededor. Spock se paró de la cama y se tambaleó hacia atrás, antes de que sus rodillas cedieran. Su cuerpo se estremeció y se tensó con el intenso anhelo y la necesidad que lo había vencido tan pronto como había luchado para alejarse de Jim.
Estaba a punto de perder el control. No podía quedarse aquí.
No podía arriesgarse a lastimar a Jim.
Jim lo miró fijamente, los ojos azules muy abiertos por la sorpresa, antes de que se suavizaran de nuevo con comprensión. Spock casi jadeó cuando Jim levantó las manos con las palmas hacia afuera y luego inclinó la cabeza hacia adelante sumisamente.
"T'du nash-veh, Spock."
El calor hirviendo dentro del abdomen de Spock se encendió una vez más y de alguna manera se las arregló para ponerse de pie, caminando hacia la cama redonda. Su mente estaba empañada y todo lo que lo condujo fue la cuerda dorada que lo ataba a Jim. Su Jim. Mi Jim. Finalmente, sus rodillas golpearon el borde de la cama y se subió a ella.
Sus manos se extendieron, tocando los hombros de Jim, sintiendo la piel suave y el calor que irradiaba el humano. Spock lo atrajo hacia sí, la tensión dentro de él se aflojó y pudo respirar profundamente de nuevo. Jim inhaló temblorosamente junto a él y cuando Spock apoyó su frente contra la del joven, pudo sentir el vínculo vibrar de placer.
Spock le quitó la bata de baño a Jim y la tiró descuidadamente al suelo. Jim gritó e instantáneamente juntó sus brazos para cubrirse. Spock gruñó y arrastró a Jim hacia el medio dela cama, empujándolo sobre su espalda. Quería ver a todo Jim.
Jim estaba tendido sobre las sábanas, desorientado y parpadeando como un búho a la luz del sol que entraba por la ventana circular. Spock observó la piel dorada brillar con más iluminación y extendió la mano para trazar una línea por el esternón de Jim. El joven se estremeció; sus ojos azules estaban entrecerrados mientras miraba a Spock aturdido. Era tan frágil, tan ligero, tan lleno de vida y belleza.
"Spock," Jim extendió un brazo, los dedos extendidos en un gesto casi vulgar.
Inmediatamente, se aferró a esa mano, entrelazando sus dedos entre los de Jim para presionar sus palmas juntas. Estaba en piloto automático, su cerebro apenas funcionaba y todo estaba cubierto por una bruma de lujuria y necesidad.
Spock gimió cuando su piel sensible fue prácticamente quemada por la de Jim. El humano se humedeció los labios y tiró de sus manos unidas. Spock se acercó más, hasta que estuvo inclinado sobre el rubio desnudo, bajando la cabeza para colocar sus labios sobre los de Jim.
Jim gimió suavemente, sus labios se abrieron en el proceso y Spock deslizó su lengua en la cavidad húmeda detrás de los dientes de Jim. Sus lenguas se entrelazaron y Spock sintió que sus pantalones se tensaban sobre su creciente erección. La mano libre de Jim se levantó y el joven deslizó sus dedos en el cabello de Spock, despeinando aún más los mechones oscuros.
Spock se posiciono entre los muslos abiertos de Jim, empujando sus caderas contra las de Jim. Jim rompió el beso y echó la cabeza hacia atrás con un gemido. Spock instantáneamente aprovechó la extensión ofrecida del cuello del humano y besó la garganta desnuda.
El aroma de Jim se mezclaba deliciosamente con el suyo, creando una fragancia irresistible que parecía impregnar toda la habitación.
Jim jadeaba suavemente debajo de él, sus dedos se clavaban en el cuero cabelludo de Spock. Spock arrastró los dientes por la vena yugular que sintió palpitar contra sus labios y luego se movió para alcanzar el lugar que ya había marcado una vez.
El parche curativo había desaparecido y la piel estaba suave, sin ningún rastro de la marca que le había hecho. Gruñó suavemente y hundió los dientes en la carne blanda. Jim gritó, el dolor y la excitación hicieron que el vínculo vibrara como un acorde. Spock chupó con fuerza la herida y luego procedió a lamerla para limpiarla. Jim se retorcía impotente; su mano había vuelto a caer sobre el colchón, agarrando débilmente las sábanas. La otra mano todavía estaba fuertemente agarrada por Spock.
"S-Spock - oh mierda - ¿qué me estás haciendo ...?" Las caderas de Jim se levantaron, su tensa erección frotando contra la tela que cubría la de Spock. "Quitate los pantalones. Ahora."
Spock no vaciló. Se sentó y se sacó los pantalones, rasgando una costura o dos. Los tiró a la basura como había hecho minutos antes con la bata de Jim e instantáneamente volvió a cubrir a Jim con su propio cuerpo. Jim se arqueó ante el contacto y Spock ahogó un gemido en el hombro del humano.
No era suficiente.
"Jim. Jim, necesito-"
"Ssh ..." Jim besó su sien y la mente febril de Spock se aclaró por un momento para registrar las palabras tranquilizadoras. "Lo sé. Escucha, necesitamos lubricante, puedes dejarme ir, entonces yo-"
"Rai". No.
"No me iré, Spock, lo prometo," Jim extrajo su mano de la de Spock para acunar este rostro con suavidad. "Solo voy a ir por el lubricante que está en esa canasta, ¿de acuerdo?"
Spock tragó saliva con dificultad, tratando de evitar simplemente reclamarle a Jim en ese momento. Él tenía el control. "Si."
"Bien," Jim se fue y regresó en un instante, dejando a Spock mirándolo con incredulidad, provocando una versión áspera de la risa usualmente tintineante de Jim.
Jim le paso el lubricante a Spock, su mano temblaba minuciosamente. Spock tomó el tarro y abrió la tapa con un chasquido, empujando a Jim sobre su espalda nuevamente.
La cinta dorada zumbaba con ansiedad y Spock era incapaz de enviar nada remotamente relajante a través del vínculo en este estado, frotó suaves círculos en los músculos del estómago de Jim. Finalmente, las piernas de Jim se separaron, dejando a Jim expuesto. Aparentemente, su fiebre había viajado a través del vínculo, infectando a Jim junto a él.
Spock se apresuró a cubrir sus dedos con el aceite resbaladizo y luego pasó dos dedos por el miembro de Jim. La respiración de Jim se aceleró y Spock coloco las yemas de sus dedos por el perineo del joven, antes de rodear la protuberancia arrugada de abajo.
"V-ve lento, ¿de acuerdo?" Jim tartamudeó.
"Lo intentaré", murmuró Spock.
Deslizó un dedo dentro, luego dos y finalmente un tercero, mientras sentía a Jim relajarse a su alrededor. Jim ya se estaba retorciendo y cuando Spock torció los dedos, el joven prácticamente gritó. Spock gimió. El placer que sintió Jim cuando le tocó la próstata le hizo eco a través de su vínculo.
Retiró los dedos, ignorando el gemido de Jim y rápidamente se enderezó. Spock agarró las caderas de Jim y se colocó en la entrada temblorosa, sin siquiera esperar a que Jim le diera permiso mientras empujaba hacia adentro.
Podía sentir los muslos de Jim temblar, escuchó al joven jadear por aire. El impulso animal que burbujeaba dentro de él le dijo que simplemente se sumergiera en el estrecho canal, pero se vio obligado a entrar lentamente, con cuidado.
Él tenía el control.
Jim se estremecia sin poder hacer nada, sus uñas arañaron su pecho y finalmente se aferraron a sus bíceps. "¡M-mierda!"
Spock se quedó quieto cuando sus caderas se presionaron contra las nalgas de Jim, respirando con dificultad. El dolor se reflejaba hacia afuera desde la piel de Jim y Spock se contuvo. Jim confiaba en él, no lo lastimaría. Él tenía el control.
"Muévete", se quejó Jim, moviéndose ligeramente. "¡Vamos, Spock, m-muévete!"
Spock gruñó y saco la mitad de su miembro, antes de presionar hacia adentro. Jim gimió placenteramente y envolvió sus piernas alrededor de la cintura de Spock.
Correcto. Para decirlo como lo haría Jim; jodete autocontrol.
Spock estableció un ritmo duro y fluido, sintiéndose extraordinariamente complacido cuando el dolor de Jim disminuyo por completo. Inclinó sus caderas un poco más y sonrió cuando golpeo la próstata de Jim, sintiendo chispas de placer revoloteando de un lado a otro entre sus mentes y al mismo tiempo arrancando un fuerte gemido de los labios de Jim.
Spock movió una mano desde la cadera de Jim hasta su cara sonrojada, tocando los puntos de fusión tan suave como pudo. "Jim".
Jim asintió, con la boca abierta. "S-sí, por favor."
Se estaban ahogando. El agua a su alrededor se convirtió en arena y la luna que giraba sobre ellos cayó para romperse en miles de pequeños fragmentos. Ellos parecían una montaña de hilos con anillo de luz solar tejida y con polvo de estrellas.
Se cubrieron con perlas brillantes y juntaron sus cuerpos, presionando las perlas en su piel hasta que desaparecieron. No había aire entre ellos mientras se abrazaban el uno en el otro. Una tormenta de arena había convertido el mundo a su alrededor en un desierto rojo y en un oasis.
Las gotas de lluvia caían de un cielo negro, sin nubes, brillante y de color blanco lechoso, resplandeciendo contra la arena rojiza. Las estrellas habían caído y decidieron quedarsen el suelo, dejando el firmamento desnudo y vulnerable.
Extendieron la mano para tocar el negro, los dedos atravesaron la oscuridad y luego se iluminaron con fuego dorado.
Spock abrió los ojos, aun respirando con dificultad mientras descansaba junto a Jim. El más joven estaba jadeando por aire, con su cuerpo flácido.
Spock dejó que sus dedos trazaran líneas lentas a lo largo del torso de Jim, recorriendo la caja torácica y rodeando los pezones semiduros. Sin embargo, los ojos de Spock estaban fijos en la marca de la mordedura y en la piel magullada a su alrededor. Jim quedaría muy bien con esa cicatriz. Ahora todos sabrían que le pertenecía a él y solo a él.
"Oh, maldición", murmuró Jim, con la voz rasposa y cansada. "Está bien, eso fue ... en realidad no tengo palabras".
"Fascinante. James Tiberius Kirk se quedó sin habla", dijo Spock, levantando la cabeza para mirar a su ... amigo ... ¿compañero? "Creo que vale la pena enviar una notificación al perdico Vulcano".
"Cállate, Spock," Jim le jalo la oreja. "Eso fue increíble. Si hubiera sabido que el sexo sería así, lo hubiera hecho hace años".
Spock gruñó y rodó sobre Jim de nuevo. "Eres mío."
Jim parpadeó, lamiendo sus labios. "Sí. Por supuesto, quiero decir, estamos vinculados. Soy tuyo hasta que estés a salvo de nuevo."
Spock sintió que su propio dolor se mezclaba con otro profundo y estaba seguro de que no era el suyo, pero antes de que pudiera sentirlo más, se había ido. "Ciertamente."
Jim sonrió ampliamente y luego gimió cuando Spock deslizó un dedo en su entrada. "¿O-otra vez?"
Spock sintió que sus oídos se calentaban, pero eligió mantener la compostura, incluso si su erección se estaba volviendo algo incómoda. "Jim, por lo que he llegado a saber, el Pon Farr puede durar hasta siete días".
Jim tragó. "Oh."
Spock se permitió sonreír al joven. "Ciertamente."
"Bueno, entonces ..." Jim se mordió el labio y luego sonrió con picardía. "Entonces, ¿qué estás esperando, Spock?"
Spock hizo un sonido de algo que no estaba seguro si era un gruñido o un ronroneo, pero cuando acorralo a Jim y escuchó al joven reír, no estaba particularmente dispuesto a preocuparse de ninguna manera.
