CAPITULO 15: ESTOY TAN CANSADO
Spock se dirigió al estudio de su padre. Su mente estaba revuelta. El vínculo se agitaba desesperadamente en el lugar donde había levantado sus escudos para evitar que Jim lo alcanzara. Tuvo que usar cada gramo de fuerza que poseía para no estrellar su puño contra la siguiente pared.
Debió saber que Jim sólo lo hacía por una oscura percepción de lealtad. Tenía que haber previsto que Jim quería que el vínculo se rompiera tarde o temprano. Puede que disfrutara del sexo, pero no era más que... ¿cómo se llamaba? - era amigos con derechos, concepto que los humanos utilizaban para este tipo de situaciones.
¿Qué había estado pensando? ¿Qué esperaba?
¿Qué Jim se enamorará milagrosamente de él?
¿Qué sus sentimientos contagiarían al humano como lo había hecho el Pon Farr?
Spock apretó los dientes, sintiendo que la frustración se le escapaba, dejando una sensación de vacío que le carcomía por dentro.
Llamó a la puerta de su padre, esperando pacientemente a que se abriera.
Su padre estaba sentado en su escritorio y levantó los ojos del PADD que tenía delante para encontrarse con su mirada. "Spock. ¿Qué puedo hacer por ti?"
Spock colocó sus manos detrás de la espalda, envolviendo los dedos de su mano izquierda alrededor de la muñeca de la derecha, apretando con fuerza. "Después de evaluar mi propio estado, he llegado a la conclusión de que vuelvo a tener una salud óptima. Por lo tanto, deseo solicitar la ruptura del vínculo entre Jim y yo".
Las cejas del padre se levantaron ligeramente. "¿Ha aceptado Jim la decisión?"
"Sí, padre".
Su padre inclinó la cabeza. "Muy bien. Llamaré a T'Pau y programaré una reunión para mañana-"
"Padre, es necesario romper el vínculo lo antes posible. Me preocupa que pueda fortalecerse aún más".
Le estaba mintiendo a su padre en la cara.
"Lo entiendo. Veré si tiene tiempo de venir hoy. Puedes retirarte, Spock".
Spock asintió y salió de la habitación.
Al pasar por la puerta de Jim, vio que el más joven no estaba y que la luz roja parpadeaba para indicar que la puerta había sido cerrada con llave. Spock bajó las escaleras y entró en la cocina, donde su madre estaba de pie junto a la chimenea, tarareando una canción suavemente para sí misma.
"Madre".
Ella se giró con un movimiento rápido, parpadeando hacia él con expectación. "¿Sí, Spock?"
"He venido a decirte que vuelvo a tener una salud óptima y que Jim y yo hemos decidido romper el vínculo".
La sonrisa desapareció del rostro de su madre durante un segundo y luego regresó, pero esta vez sin el brillo que siempre iluminaba sus ojos.
"Ah, ya veo. ¿Cuándo... cuándo lo decidieron?"
"Hace 16,4 minutos".
Su madre asintió, girándose hacia la estufa, revolviendo lo que fuera que estuviera cocinando en la olla frente a ella. "Muy bien. ¿Dónde está Jimmy? Acaba de correr hacia arriba cuando entró, ¿está bien?"
"Lo está". No lo sé.
Ella se giró para mirarle de nuevo, sus ojos clavándose en los suyos hasta que él tuvo que apartar la mirada.
"Spock, algo te preocupa, me doy cuenta".
"Eso es ilógico, no se puede suponer..."
"Spock. Soy tu madre. No te atrevas a decirme que no estoy en lo cierto; sé que lo estoy".
Ella había puesto las manos en las caderas, con las cejas levantadas y la barbilla inclinada hacia arriba. Spock sintió que sus hombros se hundían un poco mientras se rendía.
"Jim y yo tuvimos... un desacuerdo".
"¿Qué quieres decir?" su madre parpadeó.
"Creo que Jim se siente incómodo con lo... cerca que nos ha unido el vínculo. Por eso he decidido que sería mejor para nosotros romperlo cuanto antes. No deseo perder la amistad de Jim a causa de este apuro".
El silencio se apoderó de la cocina y Spock desvió la vista para mirar la nevera.
"Spock... ¿quieres romper el vínculo?"
"Ya te dije que lo mejor es disolverlo-"
"Lo sé, cariño. Pero ¿realmente quieres hacerlo?"
Spock sintió que sus hombros se tensaban. No. No, no quería dejar que se rompiera el vínculo. Pero si eso evitaba que Jim le odiara al final, no intentaría luchar por ello. Su Padre estaría finalmente satisfecho de que estuviera casado con T'Pring y Jim podría encontrar a alguien más adecuado para él. Spock apretó los puños.
"Así es".
Su madre sacudió la cabeza, con la incredulidad clara en sus ojos.
"Spock..."
De repente se escucharon unos pasos lentos que la hicieron detenerse en su discurso. Parpadeó junto a Spock, que se giró lentamente a observar quien era.
Jim pasaba por el salón tambaleándose, con los hombros encogidos y los brazos cruzados delante del pecho. Sin siquiera reconocer su presencia, pasó por la cocina y lo siguiente que Spock oyó fue el silbido de la puerta principal al cerrarse.
"Spock... ¿qué ha pasado? Cuéntame", susurró Madre, su voz era baja y exigente.
"Ya lo he mencionado. Jim y yo hemos discutido. El vínculo se va a romper", Spock tuvo que evitar arremeter contra su madre y luchó con todas sus fuerzas para evitar que el temblor frustrado saliera de su voz. "Es lo que se debe hacer".
Estoy tan cansado de preguntarme una y otra vez que… ¿No había sido suficiente castigo el rechazo de Jim?
"Spock..."
"Soy el heredero de la Primera Casa, madre. Es necesario que tome una pareja". Aunque no sea Jim.
La Madre se acercó, levantando una mano para rozarle suavemente el pómulo.
"Spock. Ya que sigues dando vueltas al asunto, te diré lo que creo que está mal. Sientes algo más que amistad por Jim, ¿no es así?"
Él se inmovilizó. "Yo... él es como un hermano para mí".
"Spock", ella sonreía ahora tristemente. "Eso pudo ser cierto en algún momento, pero ya no lo es, ¿verdad? Tú lo quieres como tu compañero de vínculo. No deseas realmente que el lazo se rompa, ¿no es así?"
"Madre, lo que dices puede ser o no ser cierto. Sin embargo, Jim no es una mascota, no puedo decidir por él. Él no quiere el vínculo y yo lo liberaré de él. Y padre de ninguna manera lo habría aprobado. No voy a ir en contra de las tradiciones".
Spock observó el movimiento de los ojos de su madre mientras estudiaba su rostro. Las cálidas yemas de sus dedos no delataban ninguno de sus pensamientos o sentimientos actuales. Ella los bloqueaba cuidadosamente y Spock se sentía agradecido por ello. Estaba demasiado agitado como para lidiar con su afecto y simpatía maternal ahora.
"Spock, sabes que siempre estaré orgullosa de ti", tuvo que ponerse de puntillas para besar su frente. "No importa cuál sea tu decisión, la respetaré. Pero deberías volver a hablar de esto con Jim".
"No hay nada más que hablar, madre. Quiero que sea feliz y está claro que no puede estar conmigo. En cuanto se rompa el vínculo me casaré con T'Pring y Jim será libre de elegir a alguien que le complete".
Se dio la vuelta y salió de la cocina para cruzar el salón y asomarse al balcón. Eran aproximadamente las 4.56 de la tarde y el sol de Vulcano ya se estaba poniendo hacia el oeste. Spock pudo distinguir a Jim corriendo por el fino sendero hacia su lugar secreto. Observó al rubio hasta que desapareció entre la vegetación.
Casi había imaginado que Jim iría a reunirse de nuevo con su amigo, McCoy.
Parecían muy unidos en los recuerdos que Jim y él habían compartido involuntariamente a través del vínculo.
Spock sacudió la cabeza cuando sintió que los celos brotaban en su interior.
Suspiró y se sentó en la silla del balcón.
Sólo quería que todo volviera a ser como antes.
Spock no sabía cuánto tiempo llevaba así sentado fuera, tenía los codos apoyados en las rodillas y la cabeza baja mientras miraba el suelo de piedra. Su cabeza mientras intentaba trabajar, nadaba a través de la corriente de emociones que amenazaban con inundar su mente habitualmente serena.
"¿Spock?"
La voz de su padre le sacó de sus pensamientos y se enderezó rápidamente, con los ojos clavados en el cielo, negándose a girarse y mirar a su padre. Temía que sus ojos traicionaran una vez más su agitación interior, como ya lo habían hecho en innumerables ocasiones. "¿Sí, Padre?"
"T'Pau ha accedido a disolver el vínculo hoy. Llegará en aproximadamente 5,6 minutos. ¿Dónde está James?"
"En el jardín, padre".
"Muy bien. Debes ir y traerlo aquí".
"Yo... no creo que le agrade verme ahora, Padre. Tuvimos un... desacuerdo".
El padre levantó una ceja. "Ya veo. Entonces enviaré a tu madre".
Spock inclinó la cabeza y se desplomó una vez más cuando su Padre se hubo marchado.
T'Pau llegó exactamente seis minutos después y salió al balcón para evaluar la salud mental de Spock. Finalmente, llegó a la conclusión de que estaba totalmente curado y que el Pon Farr no había causado ningún daño duradero en su cerebro. Su Padre asintió en señal de reconocimiento y Spock giró la cabeza cuando oyó que se abría la puerta principal.
Su madre llevaba a Jim a la sala de estar y Spock casi jadeó al verlo.
El joven no se veía bien, sus pantalones estaban rotos en las rodillas como si se hubiera caído en algún momento, su pelo estaba revuelto y una hoja púrpura estaba metida entre los mechones dorados. Los ojos, habitualmente azules y brillantes, estaban abatidos y enrojecidos. Los brazos le colgaban inútilmente a los lados, sus hombros estaban caídos y parecía que se había rendido.
Por un momento, Spock estuvo tentado de abrir el vínculo y correr hacia Jim para consolarlo.
Pero se resistió. Tenían que romper el vínculo. No por su bien, si no por el de Jim.
T'Pau esperó a que Jim estuviera sentado junto a Spock en el sillón, antes de dirigirse a él.
"Jim, ¿estás de acuerdo en romper el vínculo?"
Jim levantó los ojos, mirando fijamente y de forma vacía a la anciana vulcana.
"Sí, Lady T'Pau".
Ella asintió y colocó las frías yemas de sus dedos contra sus rostros. "Abran sus escudos ahora; sólo dificultarán el proceso. No sé cómo será para ti, Jim. La ruptura de un vínculo puede ser dolorosa y es diferente para cada pareja. Prepárate".
La roca sobre la que estaba parado se adentraba en el océano que rugía frente a él. El agua era de un verde grisáceo, cada ola era como una respiración jadeante que le salpicaba gotas heladas en la cara. El cielo estaba cubierto de nubes casi negras, que prometían una fuerte tormenta. Tragó saliva ante el panorama hostil que tenía delante.
Una pequeña embarcación iba a la deriva a pocos metros de él.
Jim estaba acurrucado en él, con ambas manos aferradas a la cinta dorada que los unía. Como si temiera ahogarse si no lo hacía.
Spock sintió el tirón en su esternón con cada ola que sacudía el pequeño bote de Jim, amenazando con alejarlo de él.
Por un momento se preguntó si la escena que los rodeaba era causada por Jim o por él mismo.
Entonces se dio cuenta de que eran las emociones de ambos las que hacían que su paisaje mental compartido se convirtiera en un desastroso océano de miedo y desesperación.
Jim levantó la cabeza, con los ojos brillando en el crepúsculo. Como cerúleos y más brillantes que una estrella nueva.
Spock rodeó con una mano el cálido lazo, sintiendo que las emociones de Jim se desprendían, revueltas y poco claras.
La presencia de T'Pau volvió a ser un mero susurro de polvo. Se cernía sobre las olas, cada una de las cuales alcanzaba el dobladillo de su túnica, haciendo que su silueta se ondulara y retorciera, como una llama parpadeante. Sus dedos tocaron el tenso lazo, tensándolo aún más, hasta que Jim soltó un grito con una súplica sin palabras.
Ella no reaccionó, aparte de mirar al rubio. Spock vio cómo los ojos de Jim se abrían de par en par y luego se cerraban lentamente, haciendo que la luz que emitían se extinguiera.
El cielo sobre ellos se abrió, llovieron cenizas ardientes y Spock contempló horrorizado cómo caían sobre su vínculo, quemándolo, consumiéndolo. Lanzó un grito de miedo al mismo tiempo que Jim empezaba a sollozar.
¡Por favor, por favor, por favor, no!
Los últimos hilos se rasgaron y Spock retrocedió tambaleándose un poco. Las pequeñas hebras que aún estaban unidas a su esternón revolotearon y luego se enroscaron y cayeron al suelo. Por un momento volvió a ver el árbol, cargado de perlas, antes de que estallaran en llamas, reduciendo la planta a cenizas. Se estremeció, sus rodillas se debilitaron y cayó.
Delante de él, la barca de Jim se rompió y el rubio fue tragado por el mar.
Spock salió de la fusión, respirando con dificultad. Le dolía el esternón y la cabeza le latía con fuerza.
A su lado, Jim tuvo una brusca nausea, antes de evacuar su estómago sobre las baldosas de piedra que tenía delante. T'Pau se había alejado, con los ojos muy abiertos, pero no con sorpresa. Spock se apresuró a extender la mano cuando Jim se deslizó hacia adelante para evitar que el más joven cayera en su propio vómito.
"¿Jim?"
"Ss... pock... lo... mento...", Jim balbuceó , para luego caerse hacia un lado con los ojos en blanco.
4,5 segundos después perdió el conocimiento y cayó sin fuerzas en el agarre de Spock.
"¡Oh, Dios!" su madre estaba junto a ellos en un instante, arrodillada sobre el sillón y arrastrando a Jim contra su pecho. "¿Qué ha pasado?"
"El estrés fue demasiado. Como he dicho, su vínculo era muy fuerte. Jim probablemente sufrió la peor parte, estaba... muy apegado emocionalmente a la conexión", T'Pau se acercó para colocar un dedo contra la sien de Jim, sus ojos revelando un trozo de suave afecto. "Ahora necesita descansar".
Su madre asintió, con los ojos llenos de lágrimas mientras acunaba el pálido cuerpo de Jim contra el suyo. Spock se puso en pie, luchando por mantener el temblor de sus piernas.
"Madre, lo llevaré arriba".
Ella asintió de mala gana, dejando que él sacara a Jim de su abrazo. Spock cargo al más joven mientras pasaba junto a su padre, que estaba de pie justo al lado de la puerta del salón. Sus ojos se encontraron y Spock mantuvo cuidadosamente su rostro en blanco.
El camino hacia arriba fue lento. Las rodillas de Spock temblaban ligeramente y el dolor de Jim se filtraba a través del mínimo contacto con la piel, duplicando el que Spock sentía.
T'Pau había dicho que Jim estaba emocionalmente apegado a su vínculo.
No tenía sentido.
Jim quería que se rompiera. No albergaba ningún sentimiento por Spock, aparte de la amistad y el afecto de un hermano. También es posible que se sintiera un poco atraído por su aspecto. Sin embargo, se trataba de una mera apreciación estética por parte de Jim. Seguramente, mucha gente encontraba su aspecto agradable a la vista.
No era lo que Spock sentía por él. Spock amaba cada pequeña parte ilógica del rubio, desde sus rosados dedos de los pies que se retorcían hasta la punta de su pecosa nariz.
No tenía ningún sentido. ¿No se había sentido Jim incómodo con su vínculo? ¿No había afirmado que les estaba " fastidiando la cabeza" y que toda esta situación, todo lo que Spock sentía por Jim, era a causa de ese mismo vínculo?
Estaba confundido.
Spock llegó a la habitación de Jim, por fin, y se sintió aliviado cuando la puerta se abrió de golpe cuando se paró frente a ella. Jim no se había movido ni una sola vez.
Spock lo bajó suavemente sobre el colchón, observando cómo la cabeza de Jim se acomodaba contra la almohada y el cabello dorado ligeramente sudado se enroscaba alrededor de sus sienes. Pasó un dedo por la nariz de Jim, notando las pequeñas pecas que una vez había comparado ilógicamente con la Vía Láctea, lo que provocó que Jim soltara una risita de regocijo.
Una sonrisa triste se dibujó en sus labios y se inclinó lentamente para besar la frente de Jim.
