Hola, mis amados humanos!
Sé que soy una verguenza por no actualizar. y por ello, traigo cap. nuevo!
!Chan, chan, chan!
Chat sabía que debía irse, su miraculous no tardaría en sonar, y era cuestión de tiempo que la enfermera llegara o uno de sus compañeros viniera a verla.
Pero no quería irse. Estaba disfrutando de la compañía de Bridgette.
-Y…¿Qué piensas de que vaya a tu casa hoy, mi lady?
Bridgette sonrió.
-Ni creas que eso pasará. No estas invitado a mi casa.
-¿Y que tengo que hacer para conseguir estarlo?
-Un beso. Mío para ser más precisos.
Bridgette no supo lo que había desatado. Solo estaba jugando. Y lo comprendió hasta que vio a Chat esbozar una sonrisa más grande que la del gato Chesare.(¿ASI SE ESCRIBE?)
-Así que… otro beso, ¿eh?
Se acercó lentamente a Brid, tanto que la empezó a poner sumamente nerviosa.
-C…Chat… a…aléjate… t..te lo advierto…
-¿Por qué debería? Yo quiero ser tu invitado, aunque -se detuvo- ya te he besado.
-Ese beso no cuenta. Además, Félix podría volver…
-¿Así? Quiero ver qué cara pondrá cuando vea que el famoso Chat Noir besó a Bridgette Dupaín-Cheng.- su voz se hacía más ronca a cada momento. Lo cual despertaba algo en Bridgette que no comprendía.
-Chat…
Estaban a un dedo de besarse…
La enfermera llegó abriendo de manera estrepitosa la puerta. Asustando tanto a Chat como a Bridgette. Esta, roja como un tomate (o más), alejó a Chat a empujones. A Chat no le molestaba la presencia de la enfermera, es más, la hubiera besado más pasionalmente, de no ser porque detrás de la enfermera, logró vislumbra un pelo rojo.
Lanzó un gruñido. ¿Qué demonios hacia aquí el cabeza de jitomate en la enfermería?
-No alces la vista.- le dijo a Brid la cual estaba todavía roja por que los pilló la enfermera.
Pero ella, como buena mujer que no acepta las ordenes de un chico, alzó la vista.
Chat la fulminó con la mirada. ¿Qué sentido tiene decir algo si no te harán caso? Y a regañadientes miró al cabeza de jitomate
Era impresionante el aura asesina que transmitía Chat, y todos, excepto Bridgette, sabían a quién iba dirigida.
Bridgette, ajena a todo le habló a Nathaniel, ignorando el hecho de que el pelirrojo también lanzaba miradas de odio al héroe de Paris.
-Nath, ¿qué haces aquí? ¿Acabaron las clases?
Este desvío su mirada hacia la ojiazul y enrojeció. Lo cual no hizo sino más que aumentar la furia del rubio.
-E…E…Escuché que estabas en la enfermería y Chloé me dijo que era porque estabas lastimada.
Solo la enfermera ignoró las últimas palabras de Nath.
La cabeza de Brid corría a mil por hora. ¿Nath y Chloé hablaban sin pelear? ¿Qué significaba eso? ¿su relación había mejorado? Necesitaba respuestas. No iba a permitir que la Queen Bee lastimara a un joven tan dulce como él. Porque estaba segura de que lo estaba utilizado para algo. Y ella averiguaria para que lo queria.
-¿En serio? ¿y porque te lo dijo?
La enfermera la miró sonriendo. La enfermera (llamémosla María) sabia el porqué de la pregunta; todos conocían la manera de ser de la hija del Alcalde. Pero los hombres malinterpretan las palabras a su parecer.
Chat y Nath la miraron. He aquí lo que entendieron cada uno.
POV Chat
Bridgette mira mucho a ese cabeza de jitomate. A mí también me interesa la relación de Chloé y este tipo. Pero, ¿Por qué Brid lo preguntó tan celosa? ¿No sabe que es mía? ¿Qué no se lo aclaré con ese beso?
FIN POV CHAT
POV NATH
Bridgette suena muy molesta. ¿Por qué? No hice nada malo. Solo hable con Chloé. Después de lo que pasó ayer, era necesario hacerlo.
FIN POV NATH
El anillo de Chat sonó. Y no pudo parecerle mejor a Nath.
-Oye, está sonando. Creo que tienes que irte. ¿No escuchas? ¿o acaso…quieres que Brid sepa quién eres?
Chat le lanzó una mirada de odio mezclada con incredulidad. ¿él no podría…?
-Bueno, creo que tendré que irme. Cabeza de jitomate. No le hagas nada. Estaré vigilando.
-¿Cabeza de jito…?
No dejó que terminara. Salió de la puerta y se fue a la azotea.
Una vez ahí, una luz verde iluminó el suelo y apareció Félix junto con una criatura negra en forma de gato en su hombro.
Félix suspiraba fuertemente. Apretaba sus puños con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.
Necesitaba expulsar toda su rabia. Se quitó la chaqueta y la aventó al suelo.
Plagg lo miraba sonriendo.
-¿Sabes? tus momentos de rabia, odio y furia son tan divertidos de ver.
-Cállate, no solo estoy enojado.
Plagg susurro.
-Es porque ese chico paliducho parece que sabe quién eres, ¿no?
Levantó su chaqueta del suelo, pero luego sacudió su cabeza.
-Sí, me preocupa que le diga a Bridgette.
-Tranquilo, no diré nada.
Félix se volteó tan bruscamente que su cuello tronó. Una vez girado observo que Nathaniel estaba parado y mirándolo; como si fuera lo más aburrido que había visto hasta ahora.
-Seguro que no te torciste nada? Tu cuello sonó muy fuerte.-dijo Nath con sorna.
Félix se sujetó el cuello mientras le lanzaba la mirada más fría que había hecho en su vida. Ni siquiera a su padre le había visto así jamás.
-Entonces, ¿Qué? ¿Me cubrirás? ¿cree que te voy a creer?
-Solamente lo sospechaba, pero ahora lo confirmo.
-¿Quieres decir que… no sabías quién era?
-No
Félix se sentía un estúpido. Acabada de delatarse, el mismo, para variar. Pero… volteó a ver a Nathaniel y una ira lo embargó. No entendía ese sentimiento.
-Bueno mocoso.- la voz de Plagg resonó en la azotea.- ¿vas a protegernos? ¿A delatarnos? ¿Qué es lo que piensas hacer?
Nathaniel lo miro. Pensaba. ¿Qué podría hacer? Se divertiría mucho al ver la cara de Félix cuando Bridgette se enterara. Pero… sabía la expresión que haría ella. Y eso lo mataría. Pues ella confía en él plenamente. por mucho que él lo odie, ella lo ama con toda su alma.
Suspiró. Su corazón blando le traería problemas tarde o temprano. Miró a Félix.
Ambos se mataban con la mirada. Era obvio que se odiaban.
-No hare nada. Me dolerá más a mí que a ti si ella supiera.
Se dio la media vuelta y se fue. Dejando a Félix solo con Plagg.
El gato lo miró.
-Bueno, parece que se resolvió un problema.
Pero el rubio no respondió. No se movía, solo temblaba. Plagg se acercó para ver que le sucedía. Se dio cuenta que Félix apretaba con furia sus dientes y manos.
¿Qué se creía ese al hablar de Bridgette como si fueran grandes amigos? ¡Pero si no podía ni hablar cuando ella estaba enfrente! ¡Maldito mocoso de mierda!
Plagg sonrió.
-Ay, tus celos son tan divertidos….
Félix ladeó la cabeza y entornó los ojos.
-Cállate.
Una vez de vuelta a la enfermería. Félix observó que el cabeza de jitomate no estaba.
-¿Y el cabe… y Nathaniel?
Bridgette lo miro y se sonrojó. Félix se veía increíblemente apuesto. Su cabello revuelto, su ropa un poco desarreglada y esa mirada en sus ojos era tan… suspiró.
Félix la miraba esperando la respuesta. Pero se rindió al ver que el mechón que le sobresalía de la cabeza se convertía en un corazón. Suspiró y se acercó a ella.
-Bridgette, quiero preguntarte algo.
.Si, me casaré contigo.
-Bien, espera…¿Qué?- Félix cerró los ojos, había olvidado como era esa chica-. No es eso.
-¿Quieres saber cuántos hijos tendremos?
-¡Tampoco es eso¡
Suspiró. Le sujeto los hombros y se acercó a su rostro. Poniendo tensa a Bridgette, que empezaba a sentir que algo andaba mal.
-Quisiera saber por qué tu tío está cuidándote. ¿Y tus padres?
La pregunta tensó aún más a Brid. Y Félix lo notó. Pues sus ojos se comenzaban a ver acuosos.
-Es…Mi papá.
Con esas palabras captó la atención total del ojiazul.
-¿Sucede algo con él?
Brid se recargó en su hombro. Tenía que sincerarse con él, además; necesitaba a alguien más para que la consolara. No se bastaba con Tikki. Y quien mejor que el hombre que ama.
-Esta…muy enfermo. Y…yo no sé qué hacer. En París no podían curarle; él y mi madre tenían que irse a Barcelona. Mama pensaba llevarme con ella, para que no estuviera sola. Pero la convencí, ella estaba muy angustiada. No quería causarle más problemas. Y el único que me podía cuidar era mi tío, pero…
-¿No crees que eso fue mala idea?
Ella no respondió. Y el no insistió.
Félix suspiró; no iba a ser fácil lo de sincerarse siendo amable. Le dolía el hombro. Y se estaba cansando. Pensaba en una forma de quitársela de encima cuando sintió mojado en su hombro. La volteó a ver... Y luego, el pánico lo inundó.
Bridgette estaba llorando. Félix no sabía qué hacer. ¿La debía abrazar? ¿Apapachar? ¿No hacer nada?
Finalmente acercó sus manos a la espalda de Brid, y le acarició ésta.
Bridgette lo abrazó con fuerza.
-Lo siento-. Susurró en el oído a Félix- ¿Me permites ser débil por unos momentos?
Aquello no se lo esperaba, pero era la mejor manera de que ella se desahogara.
-Claro-. Sonrió.
Bridgette lloró hasta que sus pulmones le indicaban que parara.
Se acomodó en la cama y le sonrió a Félix, el cual estaba como si nunca hubiera pasado nada. Como engañan las apariencias.
-Gracias por estar aquí.
-No te preocupes.- este le sonrió a Bridgette sabiendo la reacción que tendría sobre ella.
Y como era de esperarse, ésta se sonrojó y su mechón se volvió un corazón.
Félix observó el reloj que siempre tenía en la muñeca. Eran las 5:30 pm.
Se levantó y tomó su mochila, atrayendo la atención de Bridgette.
-Es hora de irnos.
-Cierto.
Bridgette se levantaba de la cama cuando reparó en algo.
-Oye, Félix- este no la miró, pero se detuvo para indicarle que la escuchaba-No es por molestarte ni nada, pero… ¿dónde estabas cuando Chat Noir me vino a visitar?
Estaba a espaldas de ella, por lo que no vio la cara de pánico de Félix.
-Estaba con la profesora. Me la encontré y me preguntó dónde había estado.
-Ah, claro.
Pero Bridgette sabía que estaba mintiendo, pues la profesora había venido a verla además de venir por Nath. Y ella en ningún momento mencionó a Félix. Pues ella le había preguntado por él. Y le interesaba la reacción de Nath cuando preguntó por él. Nath sonrió y se levantó diciendo que iba al baño. Cuando volvió, estaba muy contento.
Tal parecía que Félix le estaba escondiendo cosas. Eso le preocupaba, significaba que ella no sabía todo sobre él. Siguieron caminando hasta llegar a la entrada de la escuela. Fue entonces que ella le planteó una idea que le estaba surgiendo.
-Félix, quiero hacer algo contigo.
Este la miró. Era inusual que ella le dijera algo con tanta confianza, como si en ese momento fuera Ladybug. Ese pensamiento le hizo sonreír. Pero rápidamente se recompuso.
-¿Qué sucede?
-Me gustaría hacer un pacto contigo.
-¿Un pacto?
-Si, de esa forma nos contaremos nuestros problemas; ya sea amorosos, familiares, o algo asi… -la confianza de Bridgette se iba mientras veía a los ojos a el rubio.
Félix no sonreía, no hablaba, no decía nada, y eso asustaba a Bridgette.
-Suena bien.
La respuesta no la esperaba. Eso era evidente.
Bridgette abrió los ojos con sorpresa.
-¿Aceptas?
-Creo que eso es lo que dije.
Bridgette asintió con la cabeza muy emocionada.
-¡Claro, eso dijiste!
Justo en ese momento comenzó a llover.
Ambos alzaron la mirada a cielo. Félix se volteó a su mochila y saco un paraguas.
Lo abrió y se tapó con él.
-Será mejor que corras hasta tu casa.
Y sin más, se fue hasta su auto, dejando a Bridgette con la boca abierta.
Una vez en el auto. Félix se volteó a ver a Bridgette, y no se sorprendió al verla saltando de alegría, o euforia, quien sabe.
-¡FELIX SE PREOCUPA POR MI! ¡FELIX SE PREOCUPA POR MI!
-A la casa- le dijo a su chofer.
En el transcurso, Félix no pudo evitar sonreír. Pero Plagg no estaba muy contento que digamos.
Una vez en su habitación, Plagg salió y lo confrontó.
-Eres un idiota, Félix.
-¿Y ahora que hice?
-¿Enserio me lo preguntas? ¡Solo un idiota como tu deja a una chica en la lluvia y le dice que se vaya a su casa corriendo!
-Ella sabe que no pensaba llevarla a su casa.
-Pero debiste insinuarlo.- Plagg suspiró.- Creeme que no entiendo que ve ella en ti.
-Vamos Plagg, cálmate, mejor vámonos a la cama. Mañana será un dia muy ocupado.
