Lo que menos quiero es que Bridgette sufra, pero entiendo que es necesario el dolor para superar las adversidades que le esperan... (Viéndose en un espejo: ¿Por qué eres así?)
Bridgette entró a la escuela con una energía renovada, hablar con Chat fue su anestesia general. No sabía que necesitaba sacar su pasado con alguien aparte de Claude... Sonrió, tal vez debería seguir intentando con Félix, solo... Una última vez.
-¡Buenos días!
La cara de profundo dolor de Cleo le llamó la atención. Se acercó a su amigo castaño y se sentó en su lugar.
-¿Qué le pasa a Cleo?
Claude la miró con preocupación en sus ojos.
-No te vayas a espantar, pero la señorita Bustier salió hace un momento para ir a la dirección por un asunto relacionado con Félix.
Bridgette se puso blanca.
-¿Le pasó algo?
-No lo sé, llame a la asistente de su padre y no contesta.
La chica se hundió en su lugar, sus ojos viajaron lejos, a dónde su alma estuviera tranquila.
No supo cuánto tiempo estuvo así, pero si vio a la maestra entrar al salón.
Antes de que pudiera decir algo, Cleo se adelantó.
-¿Cómo está mi Felichoo?
-Todo apunta a un estrés continuo, se desmayó en la mañana, ahora está en su casa descansando, hoy no vendrá, así que necesito que alguien le lleve los apuntes de hoy.
Bridgette vio la oportunidad.
-Yo voy.
La risa de Cleo sonó en todo el salón.
-¿Tú? ¿Crees que te dejarán entrar? ¿No te confundiràn con una vagabunda?
Se sintió por completo el cambio de ambiente, el comentario de Cleo marcó el claro desprecio que sentía hacia Bridgette.
La maestra no intervino, supo que Cleo había roto una línea.
Bridgette no dijo nada, sólo la miró.
-¿Por qué me odias?
Cleo le devolvió la mirada, los azules eléctrico chocaron con el azul cielo.
-Por que lo cambiaste todo al llegar.- Cloe abrió la boca y su mirada se tornó oscura.- y me arruinaste el futuro que se tenía escrito para mí. Y no finjas que no sabes de lo que hablo.
Bridgette siguió callada. En su mente danzaba la imagen de una pequeña niña rubia que gritaba a los 8 vientos que se casaría con Félix Agreste, que haría feliz a su madre, a su futuro suegro y a su mejor amigo. Todo mientras sostenía fuertemente en sus brazos a Abrasitos.
La mirada de la peliazul se suavizó.
-Ambas sabemos lo agradecida que estabas...
El aire se atoró en la garganta de Cleo. Se levantó de golpe, llevándose consigo todas las cosas de su pupitre.
-¿Tú qué mierda sabes de mí? ¡Trate de que fuéramos amigas, pero me rechazaste!
-¡Le dijiste a mis padres pobres panaderos! -replico Bridgette, que también se había levantado.
-¡Era una niña! ¡Capta que en ese entonces solo repetía lo que se me enseñó!
-¡Eso no es excusa para todos los años que le siguieron!
-¡Claro que si! ¡Madre me golpeaba cada vez que hacía algo mal; no sabes cuántas veces tuve que usar maquillaje para cubrir los golpes, por eso te entrego el maquillaje a escondidas, metiéndolo en tu bolso cada día, porque ENTIENDO, MALDITA SEA!
El salón de quedó en un mutismo total, no sabían de que hablaban las dos chicas, pero era evidente que de había roto un muro entre ambas.
Bridgette ni se acercó a la rubia, pero si dejó de gritar. Y antes de que cualquier otra persona pudiera detenerla, empezó a llorar.
-Ya no quiero volver a casa todas las tardes, trato de aplazar todo lo que pueda lo que haga para no volver, pero sé que si me tardo demasiado, mi tío se enojaría y me iría peor.
Se dejó caer frente a la atónita mirada de todo el salón, Cleo no sé movió, solo suspiró y se cruzó de brazos.
-Puedes vivir en mi hotel hasta que encuentres otro lugar.
Bridgette levantó la mirada y asintió.
-Crei que te negarías.
-Sé cuando he tocado fondo. "Tanto como Bridgette como Ladybug"
La maestra casparreó.
-Bueno, entonces te dejo en tema de los apuntes, Bridgette. Podemos regresar a la clase.
