ROBOTECH
EL CAMINO DEL GUERRERO
HILOS SUELTOS
Por Vick Peña
Regreso a los Mundos Olvidados.
Basado en "Die Motherfucker, die" y "Where the dragon lies bleeding"
La pequeña boya de navegación que el intruso había programado para despliegue saltó, como eyectada, del costado del Prometeus y, cumpliendo su trayectoria programada uso sus pequeños impulsores para salir de la protección que ofrecía el planeta muerto.
Una vez en el espacio, el aparato en forma de balón se abrió y desplego sus antenas para empezar a realizar la función que le habían asignado repitiendo sin cesar su mensaje y enviándolo a través de todas las frecuencias conocidas en un lenguaje tan encriptado, tan secreto que solo su destinatario entendería.
"Parece que atrajo su atención, Lady Azonia."
La serie negra de Battloids, denominada NX, el último juguete del doctor Lang, había dejado su prototipo en el SDF-1, y, por su rango, como comandante, Rick Hunter tenía toda la información que necesitaba para poder operarlo, como, por ejemplo, donde estaba la cabina con la que se podía controlar remotamente a la máquina.
Azonia se retiró el casco neural que se había modificado para tener visión remota en directo desde los sensores ópticos instalados en el veritech y , aceptando la ayuda de Rick, salió de la replica de la cabina instalada en el area de ingeniería del SDF-1, dos niveles debajo de los hangares.
Hecha una furia, Janet Starlight regresó al puente de mando del SDF-1 después de abandonar el Battloid verde junto al vacío battloid negro en el que debía estar el cuerpo de Azonia, pero en el que no había nada, absolutamente nadie lo pilotaba, estaba vacío.
Extrañada, vio que no había nadie en el puente de mando, por lo que se acercó a la pantalla donde había visto la imagen de Khyron encontrando que estaba en blanco, desplegando solo el logotipo de la RDF y una leyenda.
"Escriba la contraseña." Pedía una pequeña ventana con un cursor parpadeante.
Janet cerró los ojos por un segundo para mantener el control, anticipando lo que encontraría en las otras consolas.
Claro, todas estaban bloqueadas.
Los controles resultaron, después de unos intentos, estar bloqueados también, solo emitían un leve bip cuando presionaba algún botón o movía un dial.
La pantalla sobre el lugar que fuera de Lisa Hayes tenía una leyenda distinta.
Era un mensaje para ella, desplazándose de izquierda a derecha, como una marquesina animada.
"La administración lamenta mucho estos inconvenientes, pero, parece que no irás a ningún lado."
Janet Starlight cruzó los brazos y la verdad cayó sobre ella como un balde de agua fría.
"¿Necesitas ayuda?" escucho desde la puerta de entrada.
"Khyron." Musito Janet.
Máxima Nayima estaba de pie en el centro de comando de la nave que ahora viajaba por el hiperespacio el cual se presentaba ante ella como un túnel de luz que cambiaba de color entre el rojo y el azul y que parecía girar en torno a una salida lejana cuyo color era negro.
En silencio, se llevaban a cabo las operaciones del puente, las oficiales de navegación monitoreaban el tránsito por aquella región del espacio mientras Dengar y Ameban ocupaban posiciones atrás de ella, en la consola de sensores de espacio profundo con los que esperaban encontrar algo.
A la derecha de Máxima estaba la consola de comunicaciones ahora inútil por la distancia a la que estaban de la Tierra.
24 horas habían tardado en partir en su misión, sin darles oportunidad de atender los funerales del Almirante Global y el nombramiento de Elizabeth Hayes como su sucesora.
Con ello, el SDF-1 había desaparecido hacia ya dos días completos.
El equipo de Máxima, también a bordo de la nave, había estimado una esfera de salto bastante extensa dadas las mejoras hechas al coloso espacial, y, con la información que Ameban había proporcionado habían elegido la zona más probable para que el Invid se pusiera en contacto con los suyos.
El mapa de la galaxia que había presentado la Meltran estaba dividido en diferentes secciones, algunas enmarcadas en rojo, otras en azul y algunas otras más en verde, como la que contenía el sistema solar.
Los nombres dados a aquellas regiones eran extraños para los humanos que nunca habían salido del sistema solar, planetas como Karbarra, Praxis, Garuda , Haydon , Spheris y Optera estaban resaltados del resto con diferentes datos sobre ellos.
El mundo al que se dirigían era en espacio perteneciente a Peryton, lejos de Optera y de Fantoma.
Ameban simplemente no podía saber cuál era el plan de Janet.
Hubieran pasado de largo, y perdido la oportunidad a no ser por el pequeño foco rojo que parpadeaba en la consola de comunicaciones y al que nadie ponía atención pues no había nadie al pendiente ahora que estaban fuera de rango con la Tierra y enfrascados en la búsqueda por sensores de la fortaleza robada.
"¿Algo?" preguntó Ameban a un concentrado Dengar que solo negó con un gesto de cabeza mientras pasaba a otro canal en el sensor de protocultura, nada, la lectura era nula o casi nula.
"¿Alguna sugerencia?" pregunto el Zentraedi, sin dejar de ver la pantalla.
"Supongo que no podemos simplemente llamarlos, " se encogió de hombros la mujer, mirando a la consola de comunicaciones donde el foco rojo parpadeante llamo su atención. " o tal vez si." Dijo pensativamente, levantándose de su asiento. " ¡Detengan la transposición!" ordeno con voz fuerte llamando la atención de todos en el puente que la buscaron en su lugar pero tuvieron que voltear al lado contrario pues la mujer estaba ya sentándose en la silla frente a la consola de comunicaciones.
Máxima se acercó y se colocó a las espaldas de Ameban, atenta a lo que ella señalaba en la consola, cuando noto el foco parpadeante sonrió victoriosa.
"Navegante, detenga la nave, ¡Rápido!"
La navegante, una Meltran de cabello rubio, introdujo los comandos e, inmediatamente, el túnel de luz retrocedió hasta convertirse en un campo estrellado, en espacio interestelar.
"Alto total" ordenó Máxima.
Después de unos segundos, la nave se detuvo.
"¿Dónde estamos? "
La respuesta tardo un par de minutos.
"Estamos en los limites externos de los páramos de Una-Ender, de acuerdo con los mapas de navegación, no hay nadie aqui." Señalo la navegante, desde su consola.
Ameban, tecleo algunos comandos en la consola de comunicaciones, y aseveró, "Creo que tendré que estar en desacuerdo con eso."
En el sonido ambiental se dejó escuchar lo que estaba captando el sistema de comunicaciones y, aunque todo esperaban escuchar una voz, lo único que escucharon fue una serie de pitidos que se sucedían rítmicamente variando en tono y nota.
No era código Morse.
No era una secuencia binaria.
No era una señal alienígena.
Dengar se levantó de su asiento lentamente, y, para sorpresa de todos, dijo:
"Stage fright, go away…This is my big day…This is my time to be a star…"
Era una canción de Min May.
"Ameban, " llamó Máxima sin perder tiempo en celebraciones, aunque su felicidad era notoria en su tono de voz, "busque la fuente de la señal." Luego miro a la otra navegante, una chica ucraniana, " Irina, aliste los hornos réflex para un salto inmediato con toda la velocidad disponible."
"Si, señora." Respondió la navegante empezando a trabajar, a toda prisa, sus dedos danzando sobre el teclado de su puesto.
"La señal es débil, he tenido que amplificarla usando toda la capacidad de la consola, "La teniente se puso a trabajar inmediatamente, " tendré que triangular su origen usando la intensidad de la señal desde el momento que la capto la computadora hasta ahora buscando la recepción mas fuerte, de ahí podremos encontrar su origen."
"Hágalo."
"Podríamos estar a parsecs de distancia, " ofreció Ameban introduciendo otros comandos en la computadora de comunicaciones, " no sabemos cuándo se detectó la señal."
"Esperemos que se equivoque, teniente, " dicho esto, se dirigió a todo el personal que ahora le ponía atención, "hemos encontrado lo que vinimos a buscar por una feliz coincidencia que hizo a la teniente Ameban mirar hacia esta consola, no lo echemos a perder, Sarene, ponga a la nave en alerta roja."
Las luces del puente cambiaron a iluminación roja, la alarma empezó a sonar en toda la nave empezando una reacción en cadena que activo a su parte militar con pilotos y comandos alistándose.
"No queremos tener enfrentamientos con el enemigo, " les recordó Máxima, con voz marcial, " esta es una misión de inteligencia, pero si tenemos que defendernos, lo haremos."
"¿Necesitas un cerrajero?" pregunto Khyron con todo el cinismo que pudo lograr, en su caso, mucho.
Janet giro hasta verle de frente, adoptando una pose atractiva, como coqueteándole.
"Veo que no resististe venir a verme antes de partir."
Khyron se encogió de hombros, como pensativo.
"Hay cosas que uno tiene que hacer con sus propias manos."
"¿Qué te parece is terminamos de una vez con esto?" ofreció Janet, dando un paso hacia él, confiada en sus encantos, pero Khyron le apuntó con un arma de mano y eso la detuvo en seco, pero solo un segundo porque su sonrisa seguía atrayendo la mirada del líder Zentraedi, "¿Qué?, ¿me vas a matar?"
Khyron bajó levemente el arma, solo un poco, pero eso fue suficiente para que Janet lo tomara como una invitación para acercarse, lentamente, contoneándose, seductora, confiada, como un gato que se ha ligado a un pájaro con su mirada y ahora es una presa sencilla.
"Vamos, querido, " susurro Janet, extendiendo los brazos, como en una actitud de abrazarlo, pero en realidad era para acercarse al arma y quitársela. "no tienes por qué hacer esto."
"Yo…" balbuceo Khyron, el arma un poco más inclinada hacia el suelo.
Janet se acercó otro paso de la de por si corta distancia, uno más y tendría el arma a su alcance.
"Eres tan bello, " le mintió Janet, tomando finalmente el arma de la mano del hombre.
"Janet…Azonia…" Musito Khyron, como intentando dar un paso atrás.
Janet le acaricio el rostro con la mano izquierda mientras le ponía el cañón de la pistola contra la frente.
Khyron tenía la mirada perdida.
Janet le sonrió una última vez.
"¿Me darás la contraseña?
"No, yo…"
La Invid se encogió de hombros y jaló el gatillo.
Contrario a lo que ella hubiera esperado, contrario al ver explotar la cabeza del hombre en mil pedazos y que la sangre manchara las paredes del puente…el arma emitió un chasquido.
No tenía balas, claro.
Khyron endureció sus facciones mientras sonreía en victoria.
"Maldito…" empezó a decir Janet, pero Khyron le propino un buen derechazo.
La bella mujer no esperaba realmente un ataque así que el golpe la tomo por sorpresa.
Todo el odio, el enojo, la ira y la frustración que sentía Khyron había salido en ese golpe, propulsado con su deseo de venganza y ahora mismo la había obtenido.
Janet fue propulsada a la izquierda, rumbo a la silla de comando del Almirante Global en la cual se detuvo con ambas manos.
Sin darle tiempo, Khyron se cernió sobre ella, pero la mujer giro rápidamente y propulso su brazo izquierdo en un arco que encontró en su camino la mejilla del hombre que fue lanzado al suelo; asi como Janet no esperaba ser atacada, Khyron no esperaba que aquella mujer fuera tan fuerte, pero, el Regente no había escatimado protocultura en su diseño y la fuerza era un atributo que le había brindado, oculta en una figura aparentemente frágil.
Khyron escupió un poco de sangre y se dispuso a levantarse, pero Janet le propino una patada en las costillas que literalmente lo levanto del suelo y lo arrojo sobre la consola de Claudia Grant.
Un agudo dolor atenazó ahí donde la consola había hecho contacto con las costillas del líder Zentraedi, probablemente se había quebrado una costilla.
Khyron cayó al suelo y estuvo a punto de recibir otra patada por parte de Janet, pero pudo girar a tiempo y cuando la pierna de la mujer estuvo en el aire, agarró el tobillo de la mujer y la arrastro al suelo; ella cayó frente a el y le dio con el talón en la cara a Khyron.
Janet se puso de pie de un salto y agarro por el cabello al líder Bottoru con su mano izquierda, obligándolo a levantarse, la mujer lo sostuvo como un muñeco, y, con su mano libre le propino dos solidos golpes ahí donde se había lastimado en las costillas.
Khyron le escupió sangre a la mujer, manchando su bello rostro; ella no se inmuto, incluso lo disfruto, lo tomaría como un trofeo, su trofeo al final del camino del guerrero.
Él moriría ahí.
El Zentraedi buscaba algo entre sus ropas, algo que resultó ser un cuchillo de combate igual al que había asesinado a Min May, Janet simplemente se lo arrebató de sus débiles manos y lo levanto, , triunfante, en su mano derecha.
¡Que lindo!, incluso le había traído el arma que acabaría con su vida.
Khyron esperó el golpe final, Janet iba a asesinarlo con el cuchillo que le había arrebatado, lo tenía firmemente asido por el cabello con la mano izquierda y ahora levantaba la mano derecha en lo que sería el preludio del
Janet dijo algunas palabras en su idioma natal, una frase de victoria y luego, sonrió divertida, lista para matarlo.
Khyron la miro a los ojos, ella le regresó el gesto y lanzó un grito de guerra mientras empezaba a bajar el cuchillo para darle el golpe final.
Pero tú no le haces eso al traidor, ¿o sí?
Janet no esperaba que su enemigo tuviera otra arma oculta y así era, no tenía una, pero si tenía un aliado oculto.
Rick Hunter apareció de pronto por la puerta del puente del SDF-1 y sin siquiera dudar estiro el brazo y disparo su arma de mano mientras Azonia entraba tambien al puente.
En el rostro del piloto no había expresión alguna, solo una pose perfecta de disparo.
Un agujero apareció en la frente de Janet.
El cuchillo que bajaba perdió impulso y la mano que lo sostenía perdió toda la fuerza y lo soltó, este cayó a un lado del zentradi donde reboto un par de veces y luego se quedó quieto.
A Janet se le doblaron las rodillas y quedó como sentada y su espalda recargada contra la silla del Capitán, su bello rostro sin vida frente al de Khyron.
El Zentran miró aquellos hermosos ojos sin vida que le devolvían la mirada.
Estaba maltrecho, probablemente tenía una costilla rota y el labio reventado, algunas contusiones en el rostro, un ojo morado y sangre que manaba por algunas heridas.
Le dolía el cuerpo y se sentía molido y exhausto.
Aun así, se dio el tiempo para reir.
Khyron fue ayudado a levantarse por Azonia y fue sentado en la silla del Capitán.
"Eres un testarudo, " le recriminó Azonia, "el Regente está por llegar, ¿Qué pasaba si no llegamos a tiempo?"
"Tenía que acabar con esta bruja," explico Khyron, magnánimo.
Rick introdujo la contraseña de las computadoras y las lecturas se reiniciaron en las pantallas.
El SDF-1 estaba ya en el lado oscuro del planeta.
Una alerta llamo la atención del piloto.
"Hay una nave entrando al sector, su llegada es inminente…" Indicó el comandante Hunter, después de leer algunos datos más añadió, mirándolos fijamente, " es nuestra."
Khyron y Azonia se miraron por un momento, luego, el Zentraedi dijo.
"¿Qué harás con nosotros, microniano?"
Rick se encogió de hombros.
"Tenemos un trato, Khyron, lo cumpliré." Aseveró el piloto.
Máxima Nayima no pudo menos que hacer un gesto de sorpresa cuando la nave salió del hiperespacio en el lado oscuro de un planeta muerto.
La gigante roja estaba del otro lado, pero su brillo era imposible de ignorar; apenas y llegaron la nave fue sometida a la gravedad del planeta y al de su estrella asesina por lo que las computadoras inmediatamente compensaron estabilizándola en órbita.
"¿Qué estamos viendo?" preguntó Máxima, con urgencia.
"Según nuestras cartas de navegación, estamos en Hest-Laden prime, comandante." Le dijo la Meltran, Sarene, desde navegación.
"Detecto un vehículo robotech en el planeta, buscando el tono IFF, " informó Ameban, y cuando obtuvo la respuesta, continuo, "es el SDF-1."
"Hay una señal de distorsión de campo electromagnético del otro lado del planeta, es una señal temprana de reingreso, " Dengar miro con ojo clínico la información que le presentaba su computadora, los datos no eran muy alentadores, de hecho, aquel soldado solo los había visto un par de veces en su vida y en ambas ocasiones había significado una batalla sangrienta con las fuerzas del Regente. "es aún residual, pero está incrementándose…es una señal Invid, los registros Zentraedi la sitúan dentro de la signatura de las fuerzas del Regente, debemos actuar rápido."
"Navegante, ¿Dónde esta el SDF-1?"
La respuesta le llego en una imagen holográfica.
"Impulso a dos tercios, " ordeno, "Ameban, abra un canal en toda la nave, "cuando la teniente le asintió con un gesto, continuo, " ¡Atención!, prepárense para abordar."
"Comandante Nayima, tenemos un mensaje del SDF-1"
La escotilla del Scout se abrió con un siseo de aire.
"¿A dónde irás?" preguntó Rick cuando Khyron y Azonia empezaron su camino hacia el interior de la que seria su nave de escape.
"Sabes bien que no puedo regresar con ustedes…y aunque mi intención inicial era robar el SDF-1 y usarlo para negociar nuestra liberación creo que podemos darnos por satisfechos con esto." Y señalo con un gesto al "premio" que llevaba consigo.
El Zentraedi lo miro detenidamente, pensativo, por unos instantes y luego continuó hablando.
"Siempre quise matarte, microniano, " dijo con las más pura de las verdades evidente en su tono de voz, " fantaseé con arrancarte el corazón con mis manos al final de toda esta aventura y llevármelo como un trofeo, traicionarte y verte morir con la sorpresa de que 'El Traidor' te había matado."
Rick solo le regresó la mirada.
"Pero, " Khyron señaló a Azonia con un gesto, " lo que hiciste por nosotros es un gesto que ni yo puedo dejar de ver, salvaste nuestras vidas y ahora nos das la oportunidad de irnos."
"Supongo entonces que nunca más te veré." Rick le tendió la mano, Khyron la tomo en un fuerte apretón.
"Si, así parece." Khyron lo soltó, Azonia caminó hasta la entrada del Scout, siempre mirando a Rick. "nos iremos, lejos, muy lejos y ustedes tendrán que enfrentarse a lo que sea que caiga del cielo, esa será mi venganza, aunque espero que sobrevivas, microniano, ya has caminado bastante en el camino del guerrero y has probado que sabes hacerlo."
"Adiós, comandante Hunter," le ofreció Azonia, "regrese con su compañera, ahora entiendo que tan importante es el estar juntos."
"Volveremos a nuestro tamaño normal, microniano, " le explico Khyron, " volveremos a ser altos y orgullosos guerreros, pero ahora las batallas que libremos serán solo nuestras…"
Rick le dedicó una inclinación de cabeza a la dama Meltran y los vio subir a la nave.
Minutos después, el Scout encendía sus motores y partía desde el hangar.
El mundo muerto en que estaba el SDF-1 vio partir a la nave Zentradi al principio lentamente y luego, se perdió en la luz que emanaba del gigante rojo.
Veinte minutos después de aquel evento, la teniente Ameban, Dengar y Máxima Nayima entraban al puente de mando de la super fortaleza espacial.
"comandante Hunter, " le saludo Máxima, militarmente.
"Que bueno que estaban en el vecindario, comandante. " le regreso el saludo Rick mientras dejaba que un par de Meltran vestidas de medico lo empezaran a atender.
Ameban y Dengar ocuparon las consolas de Lisa y Claudia, Irina y Sarene las de navegación.
"Teniente Ameban, " llamó Máxima, desde la silla del Almirante Global, " prepare un curso de regreso a la Tierra." Dio la orden, " "Llévenos a posición de salto, altitud estándar, cuidado con las tormentas de radiación, no queremos terminar en algún agujero negro o en una supernova."
"¿Ahora eres el jefe? " le sonrió Dengar, hablándole en voz baja" podría acostumbrarme a eso."
Ella le regresó la sonrisa.
El SDF-1 se empezó a elevar, lentamente sobre la superficie de aquel mundo muerto, los ventanales del puente se oscurecieron inmediatamente para proteger a los tripulantes contra la radiación del gigante rojo.
leyó las lecturas de su consola.
"Energía disponible en los reactores, " pausa, " podemos volver al mundo de los micronianos."
"Los Invid estarán aquí en cualquier momento, " Les advirtió Dengar desde su puesto.
"Sáquenos de aquí, " ordenó Ameban, "¡Ejecuten transposición!"
"¡Nos seguirán!" advirtió Dengar mientras veía como las lecturas de su tablero subían peligrosamente, de hecho, si miraba hacia afuera podía ver el destello inicial de la aparición del destructor en forma de estrella de cinco puntas del Regente,
"No si cruzamos la corona del gigante Rojo, destruirá en rastro del SDF-1" explico Ameban, " sus sensores no son tan potentes como para calcular eso.
Dengar asintió corrigiendo la trayectoria, era peligroso, pero, a la velocidad de la luz, no habría problema alguno en cruzar tan cerca del gigante rojo, serían solo un par de microsegundos…por lo menos en teoría.
"Tú eres la experta, " dijo Dengar y, sin preámbulo alguno, activo el salto.
El SDF-1 se inclinó un poco a la derecha y luego desapareció.
Dos segundos después, la nave del Regente Invid aparecía en el área.
"¿Dónde está?" rugió el imponente Invid mirando por los amplios ventanales del puente de mando, su voz lanzaba terror entre los tripulantes y nadie quería contestarle.
"No hay señales de la nave de Zor, " se atrevió a decir alguien que el Regente no pudo identificar, " pero si detectamos la señal de corto alcance del rastreador de Jo Ebben."
"Muéstrenmela."
Una pantalla holográfica apareció frente a él.
En ella se veía que flotaba lo que otrora había sido una hermosa mujer de cabello azul, ahora quemada por la radiación del gigante rojo, ahí estaba, con los brazos en cruz, después de que Khyron la hubiera arrastrado dentro del Scout para dejársela como regalo de despedida para el Regente, ya lo había hecho antes, y estaba seguro que reconocería quien lo hizo.
El Regente soltó una carcajada.
"Khyron…" Murmuró, "maldito Khyron."
"Detectamos dos señales de transposición, una es grande, probablemente la nave de Zor y la otra es un Scout Zentradi.
El Regente caviló su respuesta por algunos segundos.
El automóvil oficial que se había asignado a la Almirante Elizabeth Hayes permanecía aparcado a lo lejos, con el conductor y dos guardias esperando a la mujer que, vestida en uniforme, miraba, a la luz de la luna, la tumba conmemorativa de su esposo.
La tumba era un pequeño mausoleo vacío que, al frente, tenía el escudo del escuadrón de Rick y bajo este una placa que informaba a quien lo quisiera leer que ahí se honraba a Richard Tiberius Hunter, piloto condecorado Robotech, esposo y padre.
Ella había elegido ir de noche para evitar a todo posible contacto con personas; no quería de ninguna manera más muestras de simpatía, ella se sentía vacía, punto, Rick estaba muerto, Global estaba muerto, el SDF-1 estaba perdido y que pasaría no estaba siquiera en sus pensamientos.
Necesitaba tiempo para sanar.
Necesitaba concentrarse en su hijo y su puesto, un puesto que odiaba profundamente por todo lo que había tenido que pagar por él.
Los ataques Zentradi, ahora que Khyron se había ido, había menguado con solo algunos pocos caudillos esparcidos por todo el mundo, caudillos que fácilmente eran manejados por los hábiles pilotos de la RDF, pronto, todo acabaría.
Sin embargo, Exedore había sido muy puntual con su análisis de la situación y Breetai todavía más crudo cuando le habían dicho sobre los posibles escenarios, todos ellos involucrando muchas vidas perdidas y la Tierra siendo objeto de invasiones por enemigos poderosos.
Lisa suspiró, estirando su mano para tocar la fría piedra, sintiendo el contorno de las palabras que decían a quién pertenecía aquella tumba.
Su teléfono repiqueteaba desde hacía varios minutos dentro de uno de los bolsillos de su uniforme, pero ella simplemente no quería contestar, no quería saber, no quería que interrumpieran su momento.
Pero el telefono seguía sonando insistentemente.
"¡Almirante!" le gritaban desde la distancia.
"Deme un momento, sargento." Pidió Lisa con paciencia forzada, había sido muy clara al dar la orden de que no fuera interrumpida.
Sinceramente esperaba que el hombre se retirara, pero no lo hizo.
"¡Almirante!" exigió el hombre, Lisa lo ignoró. "Señora, debe venir conmigo inmediatamente." La voz sonó muy cerca, de hecho, podía sentir la presencia del oficial detrás de ella.
Lisa lo encaró, molesta.
"¡He dicho que espere, sargento!"
Lisa no esperaba ver que el sargento no estaba solo, los otros guardias se habían acercado con él y miraban por encima de Lisa, apuntando a algo detrás y arriba de ella.
"¡Señora!" llamó el sargento tratando de llamar su atención hacia lo que todos los demás veían.
Lisa se cruzó de brazos y giró sobre sus talones, levantando la vista hacia donde los hombres veían.
La luna llena flotaba sobre el horizonte, a unos 45 grados sobre el horizonte, brillante, grande.
Lisa no pudo creer lo que estaba viendo.
Su mente se negó, primero, a ceder a lo que sus ojos le informaban.
Era irreal.
Una sombra era visible sobre la imagen de la luna llena.
Una sombra de forma conocida.
Su teléfono seguía sonando, esta vez, sin dejar de mirar hacia la sombra del SDF-1 claramente delineada contra la Luna, tomo su telefono y contestó.
"Almirante Hayes, " le dijo Claudia Grant, con voz profesional, " Tenemos una llamada para usted."
"¿Claudia?"
Se oyó un clic en su telefono que significaba que había sido conectada a la red de comunicaciones del Prometeus.
"Almirante Hayes." Dijo con voz seria.
La respuesta le hizo sonreír.
Un hervidero de actividad fue lo que recibió a Lisa Hayes mientras entraba a la sala de comando Delta del Prometeus.
Oficiales repartían ordenes mientras las pantallas mostraban actividad de naves en órbita e imágenes del SDF-1 siendo interceptado por el SDF-Titán mientras era acompañado por naves de guerra Zentradis con sus armas principales encendidas y listas para disparar.
Claudia Grant estaba, con los brazos cruzados, en el lugar que alguna vez hubiera utilizado Vanessa y que ahora era manejado por otra oficial, joven como Vanessa, pero de color.
Lisa se acercó hasta ella y miró hacia la pantalla principal.
El puente de SDF-1 estaba ahí y un joven piloto, con la cabeza vendada y su traje de piloto rasgado y manchado en sangre la miraba con atención acompañado por Máxima Nayima y su equipo.
"Almirante Hayes, "dijo Rick con voz firme, marcial, pero baja, "encontré este cachivache perdido y decidí traerlo de regreso así que…misión cumplida, pido permiso para volver a la base."
En ese momento, un par de médicos entraron al puente del SDF-1 y sostuvieron a Rick que empezaba a sentarse en la silla del Capitán.
"Enterado, "dijo Lisa con voz profesional, aunque no podía esconder la emoción que la embargaba, "parece que necesita un descanso, comandante Hunter."
Rick intentó reír un poco.
Los médicos y otro personal que estaba entrando al Puente, incluido Max y Miriya miraron a la cámara.
"No se preocupe, Almirante, se lo llevaremos en un par de horas. "
"Será mejor que cumpla su promesa, Skull -2 " le exigió Lisa y la imagen se apagó.
Inmediatamente, la mujer sintió los brazos de Claudia alrededor de ella en un franco abrazo.
Lisa empezó a llorar, pero esta vez, de felicidad.
El hospital militar que recibió a Rick dejó entrar a un solo visitante a ver al comandante Hunter.
Rick estaba en una cama, como la última vez que lo habían derribado, rasguñado, con moretones en el rostro, una venda en el brazo izquierdo y seguramente otra alrededor del pecho, y múltiples escoriaciones en todo el cuerpo, había dicho el médico de hecho, según el médico tendría que hacerle más estudios y estaría fuera de servicio por algunos días.
Pero todo eso había entrado por un oído y salido por otro, eso no le importaba, lo único que le importaba era que él estaba vivo.
"Hola piloto, " le dijo con emoción controlada, cerrando la puerta tras ella, "otra vez lo derribaron, tal parece."
"Creo que necesitaré otro avión." Se disculpó viéndola acercarse.
"Lo tendremos listo en un santiamén, comandante."
"Eso espero, " dijo Rick, medio sonriendo, " esta vez revísenlo bien, la última vez hicieron un desastre."
"Pensé que habías muerto, "dijo Lisa, secamente, no era un reproche, era una confesión, ahora más bien expresada como un alivio. " Tu funeral fue lo más desgarrador de todo, hubo una ceremonia y un mausoleo, luego el Almirante Global, después…" La mujer ya no pudo continuar y se cubrió los ojos con ambas manos.
"Hey, " dijo Rick, estirándose para tomarla por el brazo, cosa que logro pues ella estaba realmente cerca, después de los cual la jaló para que sentara a la orilla de la cama, asi la dejó llorar por unos minutos. "hey, " la reconfortó el, pero ella solo se le lanzó a los brazos, lastimándolo en el proceso.
Él se quejó levemente.
"lo siento, lo siento "ella se retiró rápidamente, "parece que siempre que estas en cama tiendo a lastimarte."
Rick sonrió un poco, adolorido.
"ya pasará" se rio quedamente el hombre en la cama.
Después de ese comentario, se miraron en silencio por un largo periodo de tiempo.
Finalmente, Lisa encaró un asunto oficial.
"¿Cómo…?"
"Khyron." Explicó Rick, muy serio. "Janet tomo el control de los Zentran de Khyron, de acuerdo con Azonia, ella no era humana, ¿recuerdas?, más bien era alguna especie de agente que había sido construido por alguien que ellos llamaban el Regente, un Invid, dijeron; Khyron y Azonia, juntos detuvimos a Janet y luego Khyron tomo su Scout y se fueron arrastrando a Janet tras de ellos como si fuera una marioneta…no estoy seguro que le harían y no quiero saber, solo sé que Khyron prometió nunca más regresar, que estábamos a mano, señaló."
Lisa le acaricio el rostro con una mano.
"Ya leeré tu reporte, por lo pronto, quiero que te recuperes, necesito que regreses a casa."
Ella se levantó y se inclinó luego para besarlo en los labios levemente, "te dejaré descansar."
Lisa le sonrió y empezó a caminar de espaldas para no dejar de verlo.
"Te veré después." Fueron sus últimas palabras antes de dejarle un sobre que traía consigo.
Rick lo abrió y sacó su contenido que era una larga tira de papel con imágenes en blanco y negro.
