Hola, chicos. Gracias por darle una oportunidad a esta nueva historia, espero que este capítulo sea de su agrado. Como siempre, aclaro que los personajes de CCS no me pertenecen y esta pequeña historia surgió de mi imaginación y espero la disfruten tanto como yo disfruté al escribirla. Comencemos…
Musa de chocolate y cerezas
Capítulo 2 – Las mentiras dejan un sabor amargo.
El tiempo pareció detenerse en este preciso instante.
Dios… no podía dejar de verla ¡Era como si estuviera hechizado! Había dejado de estar consciente de la hora, del lugar, de mi jodido entorno, para enfocarme únicamente en el sonido de su risa y en como su entera presencia reducía el espacio de la pastelería a esa condenada mesa.
Hubiera estado todo el día admirándola… como solía hacerlo cuando éramos adolescentes, si un suave empujón no me hubiera sacado de mi ensoñación. Una de las meseras había chocado conmigo por accidente y enseguida se disculpó conmigo, pero yo no tenía voz con cual responderle. Me llevé las manos hasta mi pecho, tratando de apaciguar los latidos desquiciados de mi corazón y hasta intenté respirar profundo varias veces, pero ¡el maldito aire se negaba a entrar en mis pulmones!
«Necesito… necesito calma… ¡Necesito pensar!»
Mis pies decidieron por sí solos regresar sobre sus pasos y solo cuando estuve nuevamente en mi santuario, pude volver a respirar con libertad.
—Hey… ¿Estás bien, amigo? —le escuché preguntar a alguien… posiblemente Koji, pero todavía estaba demasiado exaltado como para responder.
—Parece como si hubieras visto un fantasma.
¿Fantasma? ¡Un jodido espectro del mal me hubiera afectado menos! El pasado había decidido plantarse frente a mí sin tomarse la molestia de avisarme el muy maldito y ahora yo… yo no tenía ni idea de qué hacer. Rayos… ¿Cómo debía actuar? ¿Debía saludarla con un simple "hola"? ¿Hacerme el desentendido? ¿Preguntarle si se acordaba de mí? Oh Dios… ¡No estaba preparado para escuchar un "no"! ¡¿Y si me había olvidado?! ¡¿Y si mi recuerdo no era tan valioso para ella?!
Me quité el gorro blanco y revolví mi cabello con desesperación ¿Qué mierda debía decirle?
—¿Te sientes mal, Shaoran? ¿Quieres que te llevemos al médico?
Esta vez sí identifiqué bien la voz de Koji, subí mi mirada y me encontré con los ojos preocupados de mis amigos. Mierda, mis manos estaban temblando y posiblemente estaba más blanco que una hoja de papel… ¡No podía hacerlo! En este estado no podía salir y enfrentarla. Inhalé profundamente y tomé una decisión. Quizás no era la mejor idea de todas, pero en estas circunstancias no tenía otra opción. Era esto o perder la oportunidad de negociar con Dreamarts.
Me levanté y coloqué mi mano sobre su hombro, dejé ir las palabras.
—Tienes que atenderlos tú…
—¿Pero qué diablos…? —exclamó, sorprendido… Yo también lo estaría dadas las circunstancias—. Oye, no sé qué rayos está pasando, pero te recuerdo que eres tú quien tiene ese súper poder de describir los postres de forma deliciosa y encantar clientes ¡Por eso tú te encargas de las citas!
—Pues vas a tener que ir allá, desplegar todo tu maldito carisma y si es necesario ¡te convertirás en el jodido gurú del azúcar porque yo no puedo hacerlo!
Ambos me miraron como si estuviera loco, pero me importaba una mierda. No podía enfrentarla ¡No ahora! Quizás si alguien me hubiera avisado…Agh ¡Esto era una maldita locura! ¡Una oda a la ironía!
—Shaoran… si no nos explicas qué sucede, no podemos ayudarte.
Ni explicándoselo, Takeshi lo entendería. Por eso, coloqué mis manos sobre sus hombros y lo conduje hacia la puerta de la cocina para que la viera por sí mismo.
—Mi jodido problema está allí, sentada en la mesa azul —dije, mirando de nuevo a la mujer que había sido mi musa… y lo seguía siendo a pesar de los años que habían pasado.
La morena y la otra mujer, una pelinegra, estaban hablando con una de las meseras, Sakura también miraba a la chica y gracias a eso podíamos apreciar perfectamente su perfil desde donde estábamos.
Claramente escuché como Takeshi retenía el aire y luego soltó una pequeña maldición. Poco a poco, mi amigo fue girándose hacia mí, mostrándome su expresión de incredulidad ¡incluso boqueaba más que un pez!... Si él estaba así, podía darse más o menos una idea de cómo estaba yo ¡Tenía un jodido huracán de emociones en mi pecho! Oh rayos… el aire está comenzando a faltarme de nuevo.
Me dejé caer en una silla y apoyé mis antebrazos sobre las rodillas, tratando de volver a centrarme ¡Esto no podía estarme pasando!
—¿Jefe, estás bien? —Escuché decir a Rika.
Cuando levanté mi mirada, todos mis ayudantes estaban a mí alrededor, preocupados. Asentí y les hice señas para que volvieran a sus labores… odiaba llamar la atención y mucho más si era por un asunto personal.
—Jefe… los clientes de la mesa azul están preguntando por usted.
Giré mi vista hacia la puerta, era la mesera que había estado hablando con las mujeres que acompañaban a Sakura. El silencio que se extendió por toda la cocina solo era interrumpido por el repiqueteo de las batidoras trabajando. Estaba evaluando qué otras opciones tenía cuando Koji dio un paso al frente.
—¡Bien! Yo iré, pero sepan que me deben una grande —dijo, acomodando su corbata—. Un pedazo de esa Musa es mío.
―Si logras concretar el negocio, te preparare una solo para ti. ―Levantó el pulgar en señal de aceptación.
—Si preguntan por el maestro pastelero… diles que no está… invéntate una reunión para justificar que Shaoran no los pudo atender —Koji asintió ante el comentario de Takeshi.
—¡Hora del maldito show, señores! —dijo, encaminándose hacia la puerta—. Esos sujetos ya están en mi bolsillo.
Nuestro amigo salió de la cocina y, sin perder tiempo, me levanté para colocarme a un lado de la puerta y poder observarlos sin que me vieran. Takeshi estaba detrás de mí.
—¿Crees que funcione? —preguntó.
—¿Quieres te responda mi lado sincero o mi lado optimista?
Koji era muy bueno como diseñador gráfico y por eso hacía un gran equipo con Takeshi… pero era demasiado crédulo y eso lo hacía un pésimo negociante. Ambos suspiramos, estábamos perdidos.
Lo observamos presentarse formalmente con el grupo y se sentó al lado de la morena, mostrándole lo que él llamaba su arma "cazadora", una sonrisa ladeada que jamás le había funcionado… pero sorpresivamente, la mujer sonrió ¡Eso era un milagro! Quizás el cielo sí estaba de nuestro lado hoy.
Contrario a lo que creíamos, nuestro socio derrochaba confianza y carisma, se veía cómodo hablando con ellos y eso era bueno a la hora de negociar, algo que yo solía aplicar a diario con nuestros clientes… ¡siempre y cuando no tuviera un jodido ataque de pánico! Mierda… hasta podría decir que me parecía a Raj de The big bang theory.
Ver a Koji interactuando con ellos… con Sakura, era algo que me molestaba. Pude haber sido yo quien estuviera allí, viéndola de cerca, admirando sus cambios y las semejanzas que aún guardaba con la Sakura del pasado… ¡Maldición! ¿Por qué había dejado que mis emociones me dominaran de una forma tan… vergonzosa? ¡Ya no era un jodido mocoso inseguro!
—Necesito distraerme —murmuré.
Me aparté de la puerta y fui directo hasta la estación de Renji para tomar una bandeja de cupcakes sin decorar.
—Jefe…
—Dedícate a las tartaletas de melocotón, yo decoraré los cupcakes ―le interrumpí.
Renji asintió no muy seguro, pero me dejó ser. Tomé las mangas reposteras y comencé a decorar los postres con las diferentes cremas y las decoraciones de caramelo que ya había preparado mi ayudante.
Cuando Naoko entró de nuevo junto a tres meseras para llevarse las bandejas con los postres, supuse que Koji estaba haciendo un buen trabajo. Suspiré y continué decorando, esperaba que los postres fueran suficientes para convencerlos de escogernos para el evento de la editorial.
—Llamé a Ivanna para decirle que llegaríamos tarde —dijo Takeshi, sentándose frente a mí—. Vaya… ¿Quién lo diría? Cuando los Kinomoto se mudaron de casa y les perdimos la pista, Eriol y yo pensamos que nunca los volveríamos a ver… —Asentí sin despegar mis ojos de los cupcakes—. Oye… entiendo que las cosas no terminaron muy bien entre ustedes, pero…
—No se trata de eso, Takeshi —le interrumpí, soltando un suspiro entrecortado—. Solo… no estaba preparado para esto y me afectó más de la cuenta. Más bien… estoy sorprendido por mi actitud.
Era cierto que las cosas no fueron sencillas para mí después de haber cortado comunicación con ella. Incluso terminé sumergido en una depresión que me llevó a engordar aún más, pero al final comprendí que ese final era necesario para poder continuar, para no seguir aferrándonos a algo que simplemente no iba a poder ser. Sakura había sido valiente por ambos… ¡Jamás podría odiarla por eso!
—Este… creo que tenemos audiencia.
Seguí la dirección que apuntaba Takeshi con su dedo hasta la puerta de la cocina, un niño pequeño nos observaba desde allí. No tendría más de diez años, su cabello era oscuro, casi negro y tenía unos ojos verdes muy brillantes y… demasiado penetrantes para su edad. Era extraño, esa sensación de pesadez que me provocaban sus ojos se me hacía muy familiar… pero no lograba recordar de dónde.
—¿Quién de ustedes es el jefe de esta cocina?
Hice una mueca al escuchar su tono altanero ¿Acaso no le enseñaron modales en su casa? Cuando miré a mi alrededor, me di cuenta que los chicos habían detenido todos sus movimientos y me estaban señalando ¡Pero que traidores!
El niño caminó y bordeó el mesón para quedar justo frente a mí. Tenía su ceño fruncido y su actitud intimidaba un poco… Temía que comenzara a berrinchar en cualquier instante, pero contrario a lo que esperaba, extendió su mano al frente.
—¡Los postres que sirvieron afuera están geniales! —dijo con una emoción explosiva—. ¡Tenía que felicitarte en persona!
—Ah… ¿Gracias? —respondí, tomando su mano con inseguridad.
—De nada. —Se cruzó de brazos y mostró una sonrisa altiva.
—Jefe, los pasteles para las dos muestras de la tarde están listos —dijo Rika a mi lado.
—¿Puedes ir afuera y ver qué postres se han vendido más para reponerlos? —Rika asintió.
Cuando bajé mi mirada de nuevo, el niño ya no estaba. Inquieto, miré a Takeshi, él solo levantó sus manos al aire.
—Yo solo lidio con los míos… —dijo, señalando hacia nuestra izquierda.
«¿Pero qué…?»
El niño había acercado una silla hasta el mesón de Haru y se había trepado en ella para quedar a su altura y poder ver lo que él estaba haciendo. Parecía… completamente embelesado por la técnica de mangueado de mi ayudante.
—¿Qué vamos a hacer con el niño? —preguntó Takeshi en voz baja, colocando su mano sobre mi hombro.
—Pues… lo lógico sería buscar a su madre ¿No?
—¿Preguntamos afuera quien perdió un niño?
—No seas idiota, Takeshi. No quiero formar un escándalo —dije—. Lo mejor será preguntarle el nombre de su mamá y su descripción para buscarla afuera sin causar conmoción.
—A mí no me mires, ya te dije que solo lidio con mis propios hijos. Ellos consumen toda mi energía.
Idiota, en pocas palabras me dejaba solo con esto. Resoplé y di un paso hacia el mesón de Haru… pero el niño ya no estaba allí ¿Pero qué diablos…? ¿Acaso usaba tele transportación? Miré de un lado a otro hasta dar con él, ahora estaba con Michiru viendo como formaba las tartaletas.
—Mierda… sí que es rápido.
El pequeño tomó una de las tartaletas y dijo algo que hizo sonreír a Michiru. Ver la emoción en sus ojos, me hizo cambiar de estrategia. Tomé uno de los cupcakes que ya había decorado y me acerqué hasta el mesón para colocarlo justo frente a él. Carnada servida.
Sonreí al verlo desviar su mirada hacia ese punto. El niño levantó el cupcake y lo miraba casi con adoración, pero no era porque quisiera comérselo ¡Realmente estaba admirando la técnica de decorado!
—¡Impresionante! ¡Es una rosa! —exclamó—. ¿Cómo la hiciste?
—Es sencilla, tú también podrías hacerla.
—¿En serio? —Asentí—. ¿Podrías enseñarme?
—Tendríamos que preguntarle a tu mamá primero ¿No crees?
—Tengo casi nueve, ya puedo tomar mis decisiones yo mismo —dijo, frunciendo su ceño.
—No lo pongo en duda —dije, revolviendo su cabello—. Pero ¿le avisaste que nos harías una visita aquí adentro?
Su mirada se apagó un poco y tragó en seco.
—Quizás… quizás lo olvidé… por la emoción…
—Entonces, deberíamos buscarla para que no se asuste ¿No crees?
—¿Me puedo quedar con el cupcake?
—Claro, no hay problema.
La puerta de la cocina se abrió de golpe y todos nos giramos hacia ella, casi se me va el alma a los pies cuando vi que era ella. Sakura… estaba en mi santuario.
Mi respiración se cortó en el acto y cada respiro que di después de eso, se debían a pequeños suspiros que ella provocaba… a eso solía llamarle "efecto cerezo" cuando la admiraba de lejos… mucho antes de aquella noche tan especial que marcó un antes y un después para ambos.
Pude reconocer el brillo extraordinario de sus ojos seductores y vivaces. Su cabello seguía representando una tentación para mí porque me incitaba a pasar mis dedos por esas finas hebras castañas. Y su cuerpo… Dios… ¡Los años habían hecho maravillas con ella! Tragué en seco y me obligué a bajar un poco la mirada para evitar que mis ojos conectaran con los de ella.
—¡Yukio!
—Ya me metí en problemas… —susurró el niño.
Oh mierda… Entonces su madre era… Pero… ¿Cómo…? ¿Cuándo…? Mis ojos volvieron al niño que había adoptado una actitud relajada. Mi huracán interior subió de categoría al tratar de sacar cuentas. Si este niño tenía casi nueve años, eso quería decir que…
Sakura dio pasos rápidos en mi dirección y por un momento creí que se me lanzaría encima… pero no fue así. Ella pasó por mi lado… sin reparar en mí, y abrazó el niño. Ella no me reconoció.
—Mamá…
—¡No sabes lo preocupada que estaba!
Mis pies comenzaron a retroceder con lentitud y sin dejar de verla, solté una baja risa amarga… ¡Vaya! Al parecer, Sakura había logrado superarme demasiado rápido. Ese "no" que tanto temía venía fuerte y en mayúsculas.
—Lo siento. No pude detenerla cuando le dijeron que su hijo había entrado aquí —escuché la voz de Koji.
—No hay problema… ―respondí en voz baja y dejé salir un suspiro entrecortado―. Ella… no me reconoció.
—¿Conoces a la castaña? —Asentí, más no dije nada. Solo me dediqué a observarla.
Cuando éramos adolescentes, ella no era muy fanática de los niños, incluso llegó a decirme una vez que se sentía incómoda con ellos porque no sabía cómo tratarlos, por eso me resultaba sorprendente verla desenvolverse con el niño. Se veía como una… madre amorosa y atenta que estaba preocupada por su pequeño.
El niño logró distraer su atención con el cupcake que yo le había obsequiado. La observé negar con su cabeza y luego… sonrió, revolviendo el cabello rebelde de su hijo. Ese gesto tenía un resplandor único, capaz de iluminar hasta el día más gris… Maldición, todo rastro de pesadez e incomodidad se evaporó y sonreí sin poder evitarlo, eso tampoco había cambiado.
—Linda sonrisa… —Una voz fina y delicada hizo que un escalofrío me recorriera la espalda completa. Al mirar de reojo, noté que la mujer de cabello rizado y oscuro estaba a mi lado, mirándome como si fuera un caso digno de estudio—. Misato Kadoi, editora en jefe de Dreamarts —dijo, extendiendo su mano hacia mí.
Miré su mano y luego la miré a ella. Ahora que la veía de cerca, podía dar fe de que era una mujer hermosa, pero… sus ojos oscuros y pícaros me ponían nervioso. Era como si estuviera viendo perfectamente a través de mí.
Disimuladamente, limpié mi mano en mi delantal y alargué mi mano con lentitud para tomar la suya.
—Mucho gusto… —Ella rio con suavidad.
—Se supone que debes decirme tu nombre.
Estaba por responderle cuando vi que mis amigos comenzaron a hacerme señas detrás de ella para evitar a toda costa decir la verdad. Tardé un par de segundos en conectar todo y el calor me abandonó de golpe al entender que, si decía la verdad, la mentira que Koji les había dicho para salvar nuestro negocio se caería ¡Se daría cuenta que no quise reunirme con ellos!
Mi mente comenzó a trabajar rápido… esto era lo que odiaba de las mentiras, un maldito circulo vicioso que nunca se rompía hasta que la verdad salía a la luz. Estuve tentado a usar el nombre de mi padre, pero Sakura lo reconocería rápido si lo escuchaba. Rayos, debía usar uno que no estuviera relacionado con nosotros… Vamos… vamos… ¡Bingo!
—Xiang Liu, un placer —dije el nombre de un primo materno, colocando mi mejor cara de póker para no levantar sospechas.
—Xiang… un nombre interesante.
Tragué en seco, la sonrisa ladina que tenía me decía que no me había creído nada… pero eso era imposible ¿verdad? ¡Era la primera vez que nos veíamos! Ella no podía saber quién era yo realmente. Solo cuando la vi desviar la mirada hacia Sakura, volví a respirar… definitivamente, esta mujer me ponía nervioso.
―A esos dos les encantan los dulces ―dijo, señalando al frente y siguiendo su mirada me encontré con el niño que había decidido compartir el cupcake con Sakura―. Por eso decidí invitarlos, son unos críticos muy exigentes en cuanto a postres.
Sakura se llevó el cupcake hasta su boca y bañó sus labios con la crema… unos que yo había besado incontables veces... Luego, pasó su lengua por ellos para quitar la crema y… ¡Ah mierda! ¡No debía pensar en eso ahora! ¿Qué diablos estaba pasando conmigo?
—Buena movida, Xiang —escuché el susurro de Koji en mi oído.
No respondí… mis ojos estaban fijos en la musa de mis creaciones y sus jodidos labios tentadores. Esa mujer definitivamente era una hechicera.
De repente, el niño se giró hacia nosotros y al verlo levantar su pequeña mano hacia mí… el encanto se rompió. Mi corazón se aceleró como si fuera un jodido Ferrari cuando los ojos jade de Sakura estuvieron sobre mí, inmediatamente desvié mi mirada al piso y las jodidas manos comenzaron a sudarme otra vez ¡Demonios!
—Tremendo susto nos diste, Yukio —le escuché decir a la mujer que tenía a un lado cuando el niño se acercó.
—Lo siento, tía Misa. Sabes que me gusta mucho la repostería y este lugar es genial, no pude resistirme ―respondió el niño.
—Lo sabemos, cariño, pero no puedes alejarte de mí sin avisarme. Ya te lo he dicho miles de veces.
—Sí, mamá… Lo sé… —Luego de soltar un largo suspiro, los ojos del pequeño Yukio me enfocaron desde abajo. Su ánimo volvió a encenderse—. ¡Le dije a mi mamá lo de las clases y me dijo que no había ningún problema! ¡Serás mi maestro!
¿Qué…? ¿Yo? ¿Cuándo me ofrecí? Ah mierda… ¡No lo había dicho en serio! Mi boca comenzó a abrirse una y otra vez sin saber que mierda decir... ¿Y ahora cómo salía de esta? ¿Qué podía alegar para retractarme sin herir al niño? ¡¿Sin quedar mal delante de Sakura?! Alguien allá arriba me odiaba… lo que faltaba es que me cagara un ave.
—Mi nombre es Sakura Kinomoto —la escuché presentarse, pero en ningún momento quise mirarla directamente porque no quería darle oportunidad para que me reconociera. No en esta jodida situación—. Lamento mucho el alboroto. Yukio es un niño un poco inquieto y de verdad te agradezco por haberlo mantenido a salvo.
—Ahm… yo… sí… no hay problema —Al escuchar un suave carraspeo, me vi obligado a subir la mirada, nuestros ojos hicieron conexión. Tragué grueso al verla entrecerrar los suyos—. Su hijo no fue ninguna molestia, no se preocupe. ―me apresuré a decir para desviar su atención.
—Es una lástima que el maestro pastelero no pudiera atendernos. De verdad quería conocerlo. Sus postres fueron un paseo por el cielo. En especial, el último. —dijo la señorita Kadoi, haciendo que Sakura la mirara. Internamente le agradecí a la morena
—¿Se refieres a la Musa de chocolate y cerezas?
El alma se me fue a los pies y casi me ahogo con mi propia saliva cuando escuché la pregunta de Koji. Me había olvidado de ese pequeño y minúsculo detalle ¡Les di a probar mi jodida Musa! Con lentitud, mi mirada volvió a Sakura, extrañamente, estaba mordiendo su labio inferior y lucía un poco ¿molesta?
—Será en otra ocasión que podremos encontrarnos con él, porque es obvio que lo veremos en algún momento —dijo, frunciendo su ceño.
—Pero mamá… Si él es quien da las ordenes dentro de la cocina… Entonces él es el maestro pastelero ¿No?
Los ojos verdes de Sakura volvieron a mí y alzó una ceja… esa era su mirada de "dame una maldita explicación ahora". Abrí mi boca para responder cualquier pendejada, pero nada salió… fue Koji quien volvió a salvarme el trasero al decir que, en ausencia del maestro pastelero, yo tomaba su lugar por ser el ayudante con más experiencia. Rayos… si seguíamos así… íbamos a terminar ahorcados por tantas mentiras.
—Bueno, ya debemos irnos. Los demás deben estar esperando por nosotras allá afuera. —Alabé el nombre de Misato Kadoi en mi cabeza. No creía poder resistir un minuto más de tanta tensión—. Les avisaremos cuando tengamos la respuesta, pero yo que ustedes lo doy por hecho, en especial por la Musa —dijo, guiñándonos un ojo—. Háganle llegar mis felicitaciones al maestro pastelero.
—Mamá… ¿y las clases?
Sakura se giró hacia mí y fijo sus ojos en los míos. Volví a tragar en seco.
—Cuando tengamos la respuesta de la editorial, planificaremos las clases ¿Le parece…?
―Su nombre es Xiang Liu ―respondió Koji, palmeando mi espalda―. Como les dije, uno de los mejores ayudantes de nuestro maestro pastelero.
―Xiang… un placer ―dijo en un tono neutro que me hizo sudar frío—. Le avisaré cuando podemos iniciar con las clases de mi hijo.
―Sí… claro… ―¿Qué otra cosa podía decir si estaba metido hasta el cuello en esto? Diablos…
―Despídete de tu nuevo maestro, Yukio.
—Las clases van a ser muy interesantes —dijo con una sonrisa traviesa que me decía cuan divertidas iban a ser… pero no para mí—. ¡Nos vemos pronto, maestro!
Sakura tomó a Yukio de la mano y se encaminaron a la puerta, pero antes de salir de la cocina, se giró un poco… y me miró fijamente por varios segundos antes de desaparecer.
—Intenso… —susurró Misato y luego de mirarme de arriba abajo y sonreír, siguió a Sakura.
Cuando nos quedamos solos y la tensión se disipó un poco… Koji y yo soltamos un suspiro.
—Creo que envejecí diez años…
—Estas en graves problemas, "Xiang" —dijo Takeshi, asomándose desde su escondite.
—¿Cuándo diablos te escondiste?
—¡No cambies de tema! —exclamó Koji—. ¡Quiero mi jodida Musa y una buena explicación!
Ah mierda… esto no era un problema ¡Era una maldita catástrofe! ¿Qué rayos había hecho? Me había lanzado de cabeza a un jodido nido de mentiras que yo solito había causado. La había cagado de forma monumental y ahora estaba atrapado ¡Hasta tendría que darle clases a un niño!
«Así se hace, Shaoran… Bien hecho»
Bien, ahora sí… ¿Qué diablos estás haciendo Shaoran? Quiero decirles que esta situación la tomé de una experiencia personal de uno de mis conejillos de indias xD y me gustó tanto que decidí usarla haha.
¿Qué le esperará a Shaoran en las clases con Yukio? ¿Qué piensan de Sakura? ¿Sabe o no sabe? ¿Iniciaron un juego? Debo decir que a este niño yo lo amo y quiero agradecer un montón al Yukio real en el cual me inspiré porque me enviaba audios muy cómicos de como respondería un nene de ocho años hahaha Aunque es una niña en la vida real xD "Gatita 3" esto es para ti, muchas gracias por ayudarme a crear este personaje tan lindo.
Les agradezco un montón por tomarse un tiempo de hacerme saber sus opiniones, eso es muy valioso para mí y para todos los fickers que se toman horas en escribir sus historias para dejárselas y que disfruten de un mundo diferente. Sus opiniones son muy valiosas para nosotros y gracias a ellas es que mejoramos y hasta decidimos incursionar en nuevas categorías o géneros, como me pasó a mí con esta historia en específico. Me pidieron tanto esto que vamos a ver qué tal les parece cuando pasen ciertas cosas haha.
Ya mi primer conejillo de indias se reportó y se identificó como Koji ;D eso quiere decir que hice un buen trabajo Hahahaha.
Espero hayan disfrutado de este capítulo y les guste la trama. Me gusta incitarlos para que sus cabecitas comiencen a maquinar para donde vamos con todo esto. Espero leer sus opiniones, recuerden que siempre los tomo en cuenta.
Un besote para todos.
Amatista1986 / CherryLeeUp
