Ya bien entrada la noche, cuando el único sonido en la habitación era el silencio de las almas dormidas, Kakashi se apretó contra la espalda de Sakura. Entre contactos de piel desnuda y calor corporal, era natural que ambos durmieran y que soñaran cosas diferentes. O podrían encontrarse el uno al otro, en el mismo sueño y podrían caminar por el mismo sendero y separarse un poco antes de que abrieran los ojos; o podrían olvidarse el uno del otro hasta despertar y comenzar así otra vida, extrañando sus identidades oníricas, pero teniéndose en la vigilia. No obstante, él permanecía despierto, pensando en que todo comienzo tiene un final y, si no se quiere el final habría que evitar el principio, ¿acaso podía evitarse algo así? «Esto ya comenzó», pensó, «desde el segundo en que el mundo Sakura se mezcló con el mío». Y entonces la cuestión ahora era ¿él le pondría fin o permitiría que lo que fuera que había iniciado continuara creciendo?

Y ahí, acostado contra la espalda de Sakura, se hallaba lo trágico, lo monstruoso, donde el abismo se abría paso para dar comienzo al horror emocional del que constantemente huía. Sintió su cuerpo tiritar, y no de frío; él se había convertido, causalmente, en un hombre impregnado de una mujer, y si eso significaba morir en ese instante, se sentía listo para hacerlo. Pero, aunque todo su cuerpo le gritara que no había vuelta atrás, su cabeza, su incesante pensar, su peculiar manera de revolver todo y luego ordenarlo, de sobreanalizar, de tratar de darle sentido a todo, de esforzarse en ocultar su miedo, porque eso era, miedo a descubrir que podía amar y ser amado. Ese miedo le hizo pensar en la metáfora de su sueño. Inconscientemente, su cerebro asoció la herida física con la herida emocional, aquella herida de haber perdido todo y que, aunque él pensara que ya había quedado en el pasado, todavía dolía. Albergar sentimientos por Sakura podría considerarse, según él, «un acto suicida». Y de todos modos ¿qué clase de sentimientos tendría su corazón hacia ella? ¿Sentimientos hondos, entrañables, llenos de pasión y deseo? o ¿sentimientos de amor, cariño y compañía?, ¿existía la posibilidad de albergar a todos a la vez?

«Pero mi corazón todavía se siente en las sombras».

Resopló contra la nuca de Sakura y le besó las cervicales, justo sobre la base de su cuello y fue un beso tan sutil y etéreo que ella nunca se enteraría porque él no se lo confesaría, o quizá sí, en algún otro momento. Entonces Sakura se estremeció y pareció balbucear algo irreconocible, luego su respiración se volvió profunda y rítmica otra vez.

Kakashi cerró los ojos, y ahora su incansable mente le hacía debatirse entre permanecer en el mundo Sakura o salir huyendo. «Debería irme, así, al despertar todo habrá sido un sueño», frunció los labios, «debería quedarme, si ella me trajo, lo correcto sería que ella me echase» y entonces, regresaba todo ese vómito mental sobre lo moralmente correcto e incorrecto. ¿Acaso sentía culpa? ¿Cómo podía Sakura dormir tan tranquila? Negó con la cabeza «Vamos Kakashi, no has cometido ningún delito, ella es una adulta». ¿Es que acaso su mente no paraba? Él solo deseaba dormir y descansar como todo buen shinobi (Hokage) debe hacer. Y lo merecía, su cuerpo había quedado exhausto después de exprimirse tan placenteramente, pero el insomnio Sakura (lo llamó así porque en ese momento se hallaba dentro del mundo Sakura) no lo dejaba en paz, así que recurrió a buscar el sueño pensando en banalidades como: las pilas de documentos que lo esperaban sonrientes en la oficina, o los shinobi a quienes tendría que enviar a misiones o... fue así que sus pensamientos se volvieron más lejanos, difusos e incoherentes. «A Pakkun le hirvió la sangre, galofando* se tustó* sobre el pasto y le lañó* el cerebro» fue lo último que pensó.

A la mañana siguiente, Sakura no quería levantarse. Se sentía tan cómoda y calientita bajo su mullido edredón. Se giró en la cama y, sentir demasiado espacio le hizo abrir los ojos tan solo para darse cuenta de que Kakashi no estaba. «Lo sabía» pensó, «Maldita seas, Kakashi». Dejó escapar un suspiro de resignación, y entonces sus ojos le revelaron la realidad al posarse sobre aquel reloj despertador que desvergonzado, y casi burlescamente, le mostraba la hora.

9:43 a.m.

Cerró los ojos una vez más, como si con eso pudiera minimizar la molestia por no haberse despertado con anticipación. Pero de verdad no quería levantarse, había dormido como un bebé después de haber follado dos veces con Kakashi y de haberse regalado, el uno al otro, unas exquisitas sesiones de sexo oral. Se preguntó si acaso Kakashi había dormido tan bien como ella.

No fue hasta que comprendió que era demasiado tarde, y que sus actividades en el hospital habían comenzado hacía dos horas que abrió los ojos como platos. Y entonces recordó que tenía programada una cirugía y sintió que se le salía el estómago por la boca.

Se levantó de golpe.

一¡Shannaro! Tsunade shishou me matará 一exclamó enojada y maldijo a Kakashi por segunda vez.

Cuando salió al baño, el aroma de algo cocinándose en la estufa alcanzó sus fosas nasales. Frunció el ceño extrañada y se acercó para comprobar la situación. Y entonces lo vio ahí, de espaldas a ella, preparando el desayuno.

一Pensé que te habías ido.

一Podrías comenzar diciendo «buenos días» 一repuso él sin mirarla.

一B-buenos días, Kakashi.一Juntó las cejas一Mi cerebro te hacía sentado detrás de tu escritorio cumpliendo con tu deber. 一Sakura torció la boca.

一Habría sido grosero de mi parte si me hubiera ido.

一Shannaro, entonces si te quedaste ¿Por qué no me despertaste? 一preguntó con evidente frustración. El reclamo estaba cargado de una responsabilidad desplazada hacia Hatake, cosa que a este último le resultó infantil一. Mierda Kakashi, ¿Ya viste qué hora es?

一Vaya, parece que haberme acostado contigo te hizo perderme el respeto hasta en la forma de dirigirte a mí.

Sakura rodó los ojos y resopló.

一¿Ahora piensas darme un sermón sobre las palabras que debo usar? Suenas tan anticuado.

A Kakashi no le gustó la manera de hablar de la ninja médico. Sin mirarla, dejó escapar un suspiro.

一Escucha 一Continuó Hatake一, quise despertarte pero me golpeaste la cara, pateaste mi estómago y gruñiste. Luego comenzaste a adueñarte de la cama extendiendo tus extremidades y no me quedó más remedio que salir de ahí. Honestamente me dió miedo despertarte.

Sakura sintió sus mejillas arder mientras se imaginaba esa horrible y vergonzosa escena.

一¿De verdad hice todo eso?

Kakashi asintió.

一Y roncaste 一añadió. La comisura izquierda de sus labios se alzó ligeramente para esbozar una sonrisa pero se contuvo.

一De acuerdo, tú ganas 一repuso Haruno aún con la vergüenza, pero no le quedó más remedio que aceptar que ella no era precisamente la personificación de la «delicadeza».

Él se volvió para verla parada bajo el marco de la puerta, cubriéndose la parte superior del cuerpo con el dorso del brazo, pensativa y hermosa. Cerró los ojos para contenerse pero le fue imposible y se acercó a ella.

一Estoy pegajosa 一dijo Sakura negando con la cabeza, rechazando el tacto de su antiguo maestro一. Tomaré un baño. Mejor dime ¿Qué es lo que preparas? Huele muy bien.

一Salmón a la parrilla, arroz, tsukemono, fruta y té.

Sakura parpadeó repetidas veces. Parecía impresionada, en primer lugar, porque era la primera vez que un hombre le preparaba el desayuno, en segundo, porque ese hombre era Kakashi, y en tercero, porque ella misma, sabiendo que se le hizo tarde, no se habría molestado en preparar tanta cosa. Su vida era un tanto desordenada.

一¿Impresionada? 一preguntó él. En su rostro podía verse una expresión de triunfo.

一Ciertamente, no te imaginé como un asiduo cocinero. Ya sabes, pensé que eras del tipo holgazán.

Kakashi entornó los ojos tratando de pensar en los motivos que hacían que la joven lo viera como un holgazán.

一¿Comerás conmigo? 一preguntó Sakura sintiéndose ridículamente tonta al darse cuenta de la obviedad de la situación.

一Si prefieres la soledad puedo irme.

Ella pareció reflexionar un instante. Quizá quien deseaba estar solo era él.

一No es eso.一Frunció la boca一. Me parece que arrastras la soledad a donde sea que vayas.一Suspiró一¿Qué esperas de todo esto?

Kakashi se esforzó por no parecer sorprendido ante el comentario de Sakura.

一Creo que la respuesta a eso depende de ciertas cosas 一dijo, y entonces comenzó a servir un poco de té en dos pequeños cuencos de porcelana.

一¿Cómo cuáles?

一A veces uno elige estar solo, y a veces la vida te deja solo. Pero todo eso es natural, así que trato de no ahondar mucho en eso. Me gusta la soledad, es cierto, pero también es grato estar rodeado de personas importantes. Solo así se puede llenar un vacío.

Ella inhaló hondo. Las palabras de Kakashi no respondían del todo su primer pregunta. Quería decir algo, pero las palabras simplemente se escondieron, de todos modos, daba igual callar, ¿no?; en cambio, solo pudo decir:

一Iré a ponerme mi yukata. 一Desapareció de la cocina. Una extraña sensación se había instalado en su pecho.

Mientras caminaba a su habitación, el timbre de su apartamento sonó un par de veces de manera desesperada. Se apresuró a vestirse y corrió a la puerta.

Era Shizune.

一Sakura, menos mal que te encuentro 一dijo la pelinegra recobrando el aliento mientras ingresaba. Sakura agrandó los ojos y pasó saliva. 一Tsunade-sama me envió a buscarte, ¿Todo bien? 一preguntó, y entonces Sakura dejó caer el abrigo que estaba colgado en el perchero de la entrada para cubrir el calzado de Kakashi.

Shizune entornó los ojos al observar tal acción pero decidió ignorarla de momento, y ambas caminaron hacia la cocina. Sakura deseó internamente no ver a Kakashi ahí y resopló aliviada al percibir la cocina vacía.

一Ah... yo...

Shizune la interrumpió.

一Veo que preparaste un rico desayuno 一afirmó la pelinegra mirando la parrilla. Lo único que le resultó fuera de lugar, fue ese par de cuencos de porcelana llenos de té. Decidió que ese no era momento para discutir una «nimiedad» como esa.

一S-sí.

一Y si eres capaz de preparar todo eso, y de esa forma, significa que estás bien, ¿cierto?

一Cierto.

一Entonces, ¿qué pasa contigo? Nunca habías sido impuntual 一La miró directo a los ojos y Sakura no pudo más que desviar la mirada. 一Tendrás que pensar en una muy buena excusa para que Tsunade-sama no se desquite contigo.

一De acuerdo 一repuso Sakura y se pasó la mano por el cabello.

一¿Es lo único que dirás? No veo que te apresures.

一Te alcanzo en el hospital 一repuso con evidente falta de entusiasmo, respuesta que le resultó en suma inusual a Kato*.

一No. Nos vamos juntas de aquí. Tsunade-sama me dijo que no volviera sin ti.

一Vamos Shizune, no eres mi madre, además, necesito, de verdad necesito tomar un baño. No pasa nada si por una sola vez no haces caso a Tsunade-sama.

Shizune se llevó la mano a la cara y se cubrió mientras negaba sutilmente con la cabeza. La Sakura que recordaba habría accedido sin titubear.

一No te creas. He querido hacerlo pero...一Shizune parecía pensar su respuesta. 一 Ahora no es momento para hablar de eso.

一Lo sé, pero estoy cansada 一respondió con desgano y rodando los ojos. Era como si le importara poco los pendientes que tenía. Pero era naturalmente humano sentirse cansado a veces de ese rol que se veía obligada a cumplir. ¿Obligada? ¿Acaso la Haruno no había elegido llevar ese rol?

La pelinegra bufó. Si, a veces Sakura también era insoportable.

一¿Cansada? Ya tendrás tu día libre, por el momento apresúrate, te espero en la sala 一ordenó irritada con la actitud un tanto infantil que había tomado Sakura.

Sakura desapareció de la vista de Shizune y se encerró en su habitación donde se hallaba el Rokudaime.

一No quisiera estar en tus zapatos cuando llegues al hospital 一susurró Kakashi que había escuchado todo.

Sakura solo arrugó el entrecejo.

一Debes irte.

一¿Qué harás ahora?

一Si quieres puedes ir a la cocina, servir los platos, invitar a Shizune y conversar con ella mientras yo me baño.

一¿Es en serio?

一Por supuesto que no 一refunfuñó Haruno.

Él se encogió de hombros. Parecía que el nivel de estrés e irritación de la kunoichi iba en aumento.

一Ahora, sal por la ventana 一ordenó Sakura con un ademán que señalaba la dirección que debía tomar Kakashi para abandonar el lugar.

一No querrás que me vaya descalzo, ¿O sí?

一No lo sé 一dijo con la mano en la barbilla一. La verdad es que no veo problema alguno en que camines descalzo. Has hecho cosas peores. Bastante peores diría yo.

一¿Tienes la costumbre de echar así a tus invitados?

一No. Esta es la primera vez, pero no me molestaría volver a hacerlo si es necesario. 一rió complacida.一Esto, está demorando más de lo esperado, así que, entraré al baño, cuando salga no quiero verte aquí.

一Olvidé que a veces suenas tan déspota.

一Y yo olvidé que soy una adulta.一El semblante de Haruno se descompuso por un instante一. Tengo responsabilidades aquí y allá, y sin embargo, estoy aquí por puro capricho. Quién lo diría «la impecable doctora Haruno» está cansada y quiere huir. Esconderse lejos. Muy lejos. Sin nadie, sin nada.

Kakashi permaneció estoico, solo mirándola. ¿Por qué Sakura le decía esas cosas? Era como si ella estuviera parada al borde de un pozo oscuro y profundo, a punto de caer, como si ella misma deseara que las cosas terminaran así. ¿Acaso no era feliz? ¿Qué diría ella si él le pidiera arrojarse juntos a ese abismo? ¿Aceptaría o lo tomaría como un loco suicida?; sacudió la cabeza negando. A veces se le ocurrían cosas sin sentido.

一Pensé que eras feliz con la vida que elegiste tener 一dijo Kakashi finalmente.

一Eso trato de repetirme a mí misma. A veces, cuando dices bastante una mentira terminas creyéndola, ¿no es así? Pero qué va, ignórame, solo estoy divagando, simples nimiedades. Debes irte.

一No me parecieron simples nimiedades. Pero te creo. Aquello que dijiste anoche frente a la Piedra de los Héroes, sobre que me comprendías, podría ser cierto. Quizá tú y yo nos parecemos más de lo que pensamos. O quizás nos aferramos a la idea de que es así. No lo sé. Pero...

La puerta de la habitación sonó un par de veces, y la voz de Shizune al otro lado.

一Sakura, ¿todo bien?

一Sí. Lo siento, estaba acomodando mi ropa.

一¿Estás haciendo esto intencionalmente? 一preguntó la pelinegra pero no recibió respuesta.

一Ahora sí, vete Kakashi 一musitó Sakura.

Tras lo dicho, la usuaria del Byakugou salió de la habitación para encerrarse en el baño. Mientras enjabonaba su cuerpo pensaba si había tomado las decisiones correctas. Definitivamente, el paso que había dado a su relación con Kakashi no podía tomarse a la ligera, aunque, siendo una adulta ella podría elegir no tomar en serio lo ocurrido y darle prioridad a otras cosas pero, hacer eso la haría quedar como una inmadura, ¿no es así? No podía ir por la vida haciendo y deshaciendo a la gente por pura calentura. Bufó. Tenía que pensar con seriedad lo que ella deseaba en su vida. ¿Amor? ¿Libertad? ¿Soledad?

Ser adulto era complicado.


Hola, una disculpa por demorar en actualizar. He estado tenido la cabeza ocupada con algunos deberes, y probablemente las próximas actualizaciones tomen más tiempo del que solían tomar. Solo tengame paciencia. Gracias.

Quiero destacar que, las palabras utilizadas en el extraño pensamiento de Kakashi sobre Pakkun fueron inspiradas en las que utiliza Lewis Carroll en el «Fablistanón», a excepción de galofando, que fue tomada de ese verso, por tanto:

*Galofando.Deformación de galopando con la f de triunfando.

*Tustó. Combinación de tumbó y acostó.

*Lañó. Combinación de ladró y gruñó.

El apellido utilizado para Shizune es el de su tío Dan Kato.

Gracias por leer, ¿comentarios?