Aclaración:
Los personajes de Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para la adaptación.
La historia es una adaptación, al final estará el nombre original y autor
[Prólogo]
Necesitaba una mujer. Urgentemente.
Naruto Namikaze no podía dormir. La luna, llena y brillante, lanzaba su luz plateada sobre la almohada vacía, junto a él. Su cuerpo palpitaba dolorosamente de deseo, el deseo sexual de un hombre en la flor de la vida, y el paso de las horas sólo intensificaba su frustración. Por fin se levantó y se acercó desnudo a la ventana; su cuerpo, fornido y poderoso, se movía con fluidez. Notaba el suelo de madera helado bajo los pies descalzos, pero agradecía aquella leve molestia, que enfriaba su sangre enardecida por un ansia sin cauce.
La luz incolora de la luna labraba las líneas y ángulos de su cara, testimonio vivo de su legado ancestral. Su cara, más aún que la densa cabellera rubia que tocaba sus hombros o que los ojos azules de pesados párpados, delataba su origen celta que había recibido de su padre, al que tan sólo una generación separaba de las Tierras Altas de Escocia, visible en sus pómulos, en sus labios finos y en su nariz. Menos evidente pero igual de intensa era la herencia asiática que había recibido de su madre. El legado materno había suavizado los rasgos europeos heredados de su padre, dotando a Naruto de un rostro afilado como una espada, tan depurado y cortante como recio. Por sus venas corría la sangre de uno de los pueblos más belicosos de la historia: los celtas. Era un guerrero nato, y en el ejército se dieron cuenta de ello nada más alistarse.
Pero era también un hombre sensual. Conocía bien su naturaleza y a pesar de que la dominaba, había veces en que necesitaba una mujer. Cuando eso sucedía, solía hacerle una visita a Mei Terumi. Mei era una divorciada, unos años mayor que él, que vivía en un pueblecito a treinta kilómetros de allí. Sus relaciones duraban ya cinco años; ninguno de los dos quería casarse, pero tenían necesidades, y se gustaban. Naruto procuraba espaciar sus visitas a Mei, y tenía cuidado de que nadie lo viera entrar en su casa. Aceptaba desapasionadamente el hecho de que los vecinos se escandalizarían si descubrían que Mei se acostaba con un mestizo. Y no con uno cualquiera. Una condena por violación marcaba a un hombre de por vida.
Al día siguiente era sábado. Lo esperaban sus tareas cotidianas, y tenía que ir a recoger un cargamento de tablones para el cercado a Konohagakure, el pueblecito situado al pie de su montaña. Pero las noches de los sábados habían sido siempre para desmadrarse. Él no se desmadraría, pero iría a hacerle una visita a Mei y se desfogaría en su cama.
La noche se iba haciendo cada vez más fría, y unas nubes densas y bajas se acercaban. Naruto se quedó mirándolas hasta que taparon la luna. Sabía que anunciaban otra nevada. No quería regresar a su cama vacía. Su rostro permanecía impasible, pero su sexo palpitaba dolorosamente. Necesitaba una mujer.
Espero que les guste esta historia, y a quienes quedaron en la mitad, la terminen por fin.
Aquí se habla mucho sobre el racismo y el prejuicio, Naruto es un mestizo y además tiene el cabello largo, ya descubriran porque se lo deje tal cual.
bueno ahora si a leer!
