TOCK Y ELI

A Elizabeth le gustaban los alimentos, algunos los comía por lo dulces, le gustaban los sabores dulces "un pequeño lujo para nosotros supongo", disfrutaba los panes dulces con azúcar de colores. Trataba de distraerse con todo lo que le ofrecía la capital para evitar pensar en su eventual muerte.

En el tiempo que llevaba con Tock había aprendido que él no convivía, y estando sentados en la mesa rodeados de otros tributos eso no cambiaba. En esos momentos Eli extrañaba la compañía de Thereb, el vencedor de su distrito.

-¿Podrías comentar algo o no cerebrito?- Dijo con un tono de hartazgo, se había cansado de ser amable con él y esperaba que al menos pudiera exasperarlo para tener una plática. Pero no obtuvo respuesta, Tock estaba con su plato semivacío, parecía trazar garabatos con lo que le sobraba del puré de guisantes.

-No me sorprende que estés aquí, es seguro que no tienes amigos. Eres un bicho raro, no creo que ganes, los profesionales ganarán. ¿Me estas escuchando?

Tock siguió viendo su plato, Eli se sintió sola, hablaba al aire y nadie recogía sus palabras, se sintió segura de contar cualquier cosa, después de todo era como confesarse aunque nadie la escuchara realmente.

-La verdad desde que anunciaron que la cosecha sería por votación supe que tenía las de perder. Tengo pocas amigas, no es que quiera ser mala persona, es que no debía vivir en ese distrito, soy mejor que muchos del distrito y no sirvo para armar esos aparatos y entender cómo funcionan. Si fuera más lista, como el resto yo no estaría aquí, creo que es una gran desventaja el ser diferente.

Eli empezó a desmigajar su pan, después de haber visto el entrenamiento de los profesionales sabía que moriría sin remedio.

-Deberías tratar de aliarte con alguien más.- dijo Tock, sin levantar la vista del plato.

-¿Me estabas escuchando?- dijo Eli algo sobresaltada.

-Eres molesta y quiero estar solo, deberías ir con otro tributo, puedes hacer lo que siempre haces, tratar de caerles bien y aliarte con ellos.

-Si le cuentas a alguien lo que acabo de decirte…- Eli se detuvo, ¿Qué podía decir para terminar su amenaza? ¿Te mataré? ¿Haré tu vida imposible? –No le digas a nadie ¿de acuerdo?- se levantó para irse a otra mesa pero Tock ni siquiera levanto la vista para demostrarle que había escuchado, Eli volteó los ojos exasperada y fue a la mesa donde estaban los chicos del distrito 11.

-Parece que tu compañero es tan callado como el mío distrito 11.- Dijo Eli con una sonrisa y dirigiéndose a la chica.

-No le vemos sentido a hacernos muy amigos.-Dijo Gil. Zay siguió comiendo.

-Lo entiendo, pero podemos hacer una alianza saben, soy muy útil para la supervivencia- Eli mentía, pero si conseguía una alianza con ese chico podría ser su boleto para sobrevivir.

-Si quieres hacer una alianza hazlo con ella, yo estoy bien sólo.-

-Vamos, se ve que eres fuerte, si tu defiendes yo puedo conseguir los alimentos, estar en la arena no sólo se trata de matar ¿sabes?

-Para mí si, voy a defenderme y matar, y dirígete a ella, yo no estoy interesado en una alianza ni contigo ni con nadie.

Eli torció un poco la boca.

-Podríamos intentarlo, creo que puedo mejorar mi lanzamiento con cuchillos o manejar la espada, yo podría defendernos.- Dijo Gil esperando que la propuesta fuera sincera.

-Bueno, sin duda eres mejor que mi compañero.

-¿Qué tiene de malo tu compañero?

-Todo, no sobrevivirá, es bueno para memorizar y hacer inventos en casa, era de los mejores en la escuela, pero no está aquí para hacer un examen, si alguien se alía con él tendría que cuidarlo, no aportará nada a un equipo.

-Es una lástima, pero si juntamos nuestras habilidades ¿crees que podamos sobrevivir a los profesionales?

Zay se levantó y fue a la sala de entrenamiento que nuevamente se abría.

-Tendremos más posibilidades, pero necesitamos a alguien fuerte, eso sería la verdadera ventaja ¿no crees? Tu compañero es fuerte.

-Es muy huraño, no aceptará, será mejor alguien de otro distrito.

-¿Qué te parece si observamos y mañana elegimos a alguien? Y creo que será mejor si es hombre ¿sabes? Se les puede convencer con ciertos artilugios- Guiñó el ojo, lo cual Gil entendió aunque no estaba de acuerdo –Es sobrevivencia, hay que hacer uso de todas tus tretas.

Ambas se levantaron y regresaron a entrenar.

IRIS Y SORAT

Iris y Sorat pertenecían al distrito 12, un distrito sin vencedores, para darles una ligera ventaja estaban bajo la supervisión del entrenador jefe Nique. Desafortunadamente no eran el único distrito sin vencedores, también estaban los chicos del distrito 5 Raily y Forbes, por lo que los 4 chicos compartían al entrenador, la primera parte del día la ocuparon en los puestos de supervivencia, cada uno eligió una y trató de aprender algo que le fuera útil.

-Para esta parte del día les sugiero que vayan a una estación de armas o combate, elijan de acuerdo a su habilidad,- decía Nique a todos, era obvio que no les gustaba repetir las cosas ni entrenar a los enclenques- son capaces de levantar algo pesado vayan con las espadas y las pesas, tienen buena puntería vayan con los cuchillos y las lanzas, son lo suficientemente altos y fuertes vayan al combate cuerpo a cuerpo, no les gustan las armas supérenlo están en los juegos del hambre, ahora dejen de perder el tiempo y corran.

El entrenador era lo menos amable que ninguno de ellos había conocido, pero era el único apoyo que tenían, aunque no les daba la atención que necesitaban.

Iris prefirió ir a la estación de arco y flecha, no era buena para lanzar cosas, pero era su mejor opción. Era demasiado pequeña para enfrentarse a alguien cuerpo a cuerpo y no tenía la fuerza para sostener una espada.

Sin embargo después de unos minutos en la estación se dio cuenta que no podría manejar un arco y flecha, su mano no dejaba de temblar al sostener la cuerda del arco y la flecha ni siquiera daba en la diana de tiro.

-Deja de lamentarte distrito 12, busca otra estación- Le dijo Nique mientras Iris frotaba sus dedos por el dolor de la cuerda.

En la siguiente estación estaba Sorat practicando con el hacha, la clavaba con fuerza pero no en el lugar correcto.

-No te sientas bien contigo mismo, eso es mediocre- le decía Nique en una orilla- ¿Qué vas a hacer después de clavarle el hacha asía a un profesional? ¿Esperar 3 días a su lado para que se desangre? Tienes que darle el tiro de gracia, no vas a pelear con un árbol. Vuelve a intentarlo o busca otra arma.-Se dio la vuelta y masculló entre dientes -Enclenques tontos y debiluchos, por eso no tienen vencedores.

A los chicos del distrito 5 no les iba mejor, Raily tenía habilidad para defenderse con un hacha, pero para Nique eso no era suficiente, necesitaba atacar, no defenderse de los ataques y correr a esconderse. Y Forbes al tratar de manejar una boleadora era bueno, pero también le faltaba el tiro de gracia que tanto le gustaba recalcar a Nique.

Al terminar el día se reunieron los 4 con Nique antes de subir al elevador.

-Bueno enclenques, si fuera por mí morirían antes de entrar a la arena, pero yo no hago las reglas, les sugiero que pasen la noche haciendo lagartijas y sentadillas en su cuarto, eso hará que vivan una hora más en la arena. Mañana llevarán una rutina de solo armas, si son demasiado enclenques tomen una hora de descanso en supervivencia y regresen a las armas.

-Entrenador- intervino Iris, algo tímida- creo que las armas no son lo mío, ¿cree que pueda ayudarme?.

-Esto no es un campamento distrito 12, aprende a usar un arma, porque no sobrevivirás escondida en la arena, eres patética. Este es un consejo especial para ti: mientras estés en la plataforma de inicio salta antes de que acabe el minuto de espera, una cobarde como tú debe ser la primera en morir. ¿Alguien más? – Silencio- Nos vemos mañana enclenques y chica cobarde.

Nique les dio la espalda y los cuatro quedaron unos momentos en espera, Iris esperaba que ninguno de los otros tributos hubiese escuchado lo que Nique le había dicho. Los cuatro tributos se dirigieron al elevador, al cual subieron en grupo, por fin Raily rompió el silencio.

-Vaya, parece que te ganaste su atención distrito 12, ahora eres la cobarde del grupo.

-Ninguno de nosotros le agrada Raily, pero tienes razón. Disfruta tu nuevo nombre cobarde- Dijo Forbes, la puerta del elevador se abrió y ambos salieron sin despedirse, pero con una mueca de superioridad que duraría los siguientes días de entrenamiento.

Iris se atrevió a balbucear.

-¿En verdad crees que deba hacer eso?

-¿Qué más da? Sólo ayudarías al próximo vencedor.

-Creo que morir en una explosión es menos cruel y más rápido que morir a manos de otro tributo.

-¿Crees que no sufrirás? Te ganaste la atención del entrenador, el distrito 5 no dejará de recordarte que eres la cobarde de los juegos, y cuando los demás se enteren no dejarán de molestarte.

-Si hubiera sido más fuerte o más útil para mi familia, no hubiera terminado en estos juegos.

"A mí que me importa" pensó Sorat. No estaba ahí para consolar a una niña débil. La puerta del elevador se abrió y ambos salieron.

Mientras cenaban su escolta Marion les preguntó:

-Espero que hayan tenido algún avance en el entrenamiento, ya no soporto que mi distrito no tenga ganadores.

-Pues algo así, Iris ya sabe que es la más cobarde de todos.

-¿Quién es Iris, la chica del distrito 8 con los ojos llorosos?- Preguntó Marion.

-¡Soy yo!- Dijo Iris levantando ligeramente la voz y sintiéndose furiosa de que ni siquiera el escolta se molestara en aprender su nombre.

-¡Y cómo eso es un avance? Deberían de descubrir para qué son buenos, que arma dominan y eso.- Dijo Marión ofendido e indignado.

-No soy buena para nada, debo lanzarme de la plataforma para que me despedace una mina!- Se fue rápido a su habitación, a pesar de las réplicas de Marion.

-Espera emmmm…- quedó dudando tratando de recordar su nombre- ¡Iris, Iris! Debes tener una estrategia, no puedes hacerme esto y dejarte morir al primer minuto, seré el hazmereir de las escoltas. ¡Pídele consejo a Nique, debes tener algún talento.

Sorat quedó indignado, cómo si la muerte de Iris en verdad fuera una vergüenza para Marion.

-Déjala Marion, tal vez apenas lo está considerando, pero mañana será la burla de toda la sala de entrenamiento, si no se mata saltando de la plataforma lo hará antes de que inicien la entrevista.

-Entonces más vale tomar precauciones, no podría sustituirla tan fácilmente.

"¿Quién lo diría? Somos reemplazables." Pensó Sorat mientras terminaba su cena y Marion se disculpaba para tomar precauciones y evitar la muerte prematura de su tributo femenino.