Dia 2 del entrenamiento, es la hora de la comida.
NIM
En la hora de la comida Nim volteó a la chica del distrito 12, la cobarde del primer vasallaje, decidió comer con ella. Iris estaba sola en una mesa para cuatro personas, con la cabeza gacha y comiendo como cualquiera. Cuando Nim llegó a su mesa ni siquiera levanto la mirada.
-Creo que eres valiente.- Dijo Nim después de dar unos bocados a su pasta – Si yo tuviera a Nique de entrenador no lo soportaría.
-¿Qué quieres, estar en mis zapatos? ¿Verme llorar?- Iris le dirigió una mirada, sus ojos estaban ojerosos y parecían odiar a Nim, quien agacho la cabeza.
-No, sólo, quería hacerte sentir mejor, si me llamaran cobarde todo el tiempo quisiera que alguien estuviera a apoyándome.
-Me dicen cobarde pero no lo soy. Si a ti te lo dijeran sería porque lo eres.
-Creo que podemos hacernos compañía, al menos estos días, después de todo, moriremos en unos días.
-No necesito la compañía de alguien más cobarde y débil que yo. Dí lo que quieras sobre tu futuro, pero yo sobreviviré tanto como un profesional.- Iris se levantó y se fue a otra mesa.
Nim hubiera esperado que al menos se quedara a hablar acerca de lo terrible que era el entrenamiento o los días tranquilos en su distrito o cualquier otra cosa. "No es diferente a los otros tributos, piensa en sí misma y no deja que la amenacen. Sin duda moriré el primer día."
XILIOS Y CIBEL
Había dos tributos que se destacaban de todos los demás, cualquiera que observara los entrenamientos se daría cuenta que ambos hacían equipo y casi nunca se separaban, llevaban una buena relación, más allá de la camaradería que tenían los profesionales entre ellos, eran los tributos del distrito 7: Xilios y Cibel.
Eran hermanos, y cualquiera podía notarlo. No sobresalían por su tamaño o fuerza, eran como los tributos promedio, Cibel era la más joven de los tributos y estaba segura de no ser competencia para cualquier otro tributo, aunque eso no era del todo cierto.
Xilios estaba decidido a llegar hasta el final con Cibel a su lado, y llegado el momento se suicidaría.
En su distrito, cuando realizaban alguna tarea juntos, el tiempo pasaba rápido y el cansancio era imperceptible, lo mismo ocurría en los entrenamientos, podían revisar las estaciones con calma y lo que no comprendían trataban de aprenderlo o intentarlo juntos.
Cibel sólo pensaba en el presente, en disfrutar el tiempo con su hermano, quería dejar que todo siguiera su curso. Días antes mientras viajaban en el tren hacia el capitolio Xilios le había prometido que no tenía de que preocuparse:
"-Yo me encargaré de que estés a salvo, llegaremos al final juntos- le había dicho Xilios.
-Pero… pero sólo uno puede ganar los juegos…- dijo ella casi en un susurro.
-Lo sé, tú ganarás, hazlo por mí, tu ganarás por ambos.- En ese instante la abrazo y ella entendió que la dejaría ganar."
Lo que aún no visualizaba era cómo sería el final, porque ella no se atrevería a matar a su hermano, no podría aunque quisiera, él era mayor que ella y ella no era capaz de lastimarlo. Mientras el tiempo pasaba se dio cuenta que el plan de Xilios era una fantasía, ya era difícil sobrevivir en la arena, sería el doble de difícil tratar de salvar a alguien en la arena. Sin embargo era una fantasía a la que ambos se aferraban y los vencedores de su distrito no se habían atrevido a desmentirlos.
"Lo menos que puedo hacer es aprender a sobrevivir y defenderme" pensaba Cibel, entre sus habilidades estaba la de distinguir las plantas con facilidad (comestibles, venenosas, curativas, etc.), pero manejar un arma no era su fuerte, sin embargo sabía que podía escabullirse y esconderse, tenía agilidad y podía trepar a cualquier árbol o estructura.
"Aun no es suficiente, debo encontrar cómo protegerme no ser una carga para mi hermano" Mientras comían en ese segundo día de entrenamiento se acercó uno de los tributos profesionales.
-Así que los hermanos de madera ¿eh?- con este apodo los habían acuñado, debido a que todos se dieron cuenta de su parentesco y a que venían del distrito de los leñadores
Ambos se quedaron algo sorprendidos, ¿porqué un profesional vendría a su mesa?
-Si, somos nosotros.- respondió Xilios un poco hosco.
-Tranquilo chico, sólo es una visita amistosa.- Dijo Narciso con una falsa sonrisa.
-¿Eres del distrito 1 cierto?- dijo Cibel con curiosidad y esperanzada en lo amigable que le parecía su interlocutor.
-Así es pequeña, los he estado observando-
Cibel estaba a punto de contestar pero Xilios la había tomado del brazo para que contuviera sus palabras y no se mostrara tan crédula, lo cual ella entendió, guardo silencio y contuvo sus gestos lo mejor que pudo.
-Es en serio- dijo Narciso viendo la desconfianza de Xilios –de hecho cualquiera los nota, los hermanos del distrito 7, siempre trabajando en equipo y apoyándose. ¿No les interesa unirse a un equipo de profesionales?
Cibel no lo podía creer, "Sería maravilloso, estaríamos a salvo, claro que sí" pensó, estuvo a punto de saltar de su asiento y decirlo, pero Xilios le apretó fuerte el brazo con lo cual nuevamente se contuvo, aunque apenas disimulaba su emoción ya que había sonreído al escuchar la propuesta.
-¿A quién, a ustedes el distrito 1? ¿Porqué nos querrían?- dijo Xilios mientras pensaba "es una mentira, hay chicas que en definitiva son más fuertes que Cibel y chicos que me doblan el tamaño."
-¡Por qué son adorables chico de madera!- dijo Narciso en un tono tan agudo que a Xilios le pareció un falso enternecimiento -Todos los profesionales queremos proteger a tu pequeña y querida hermana, haríamos cualquier cosa por su fraternidad, los defenderíamos de todo.-
Cibel volteó a ver a Xilios, y trató de decirle lo más bajo que pudo –Acepta Xili, es una gran oferta- pero no fue lo suficientemente bajo, Narciso la había oído y empezó a carcajearse, Cibel borró su sonrisa al instante.
-En verdad son adorables, si fuera por mí los dejaría para matarlos al final, pero no puedo hablar por los demás, jajajajaja- Siguió carcajeándose.
-¡Déjanos en paz!- Dijo Xilios levantando la voz sobre las carcajadas de Narciso.
-De acuerdo, sigan así chicos de madera, nos hacen las cosas más fáciles.- Se levantó y se fue a su mesa aún riendo.
-Yo pensé que lo decía de verdad, lo siento…- dijo Cibel, estaba a punto de agachar la cabeza, pero Xilios volvió a apretar su brazo.
-Sé fuerte,- le dijo con voz baja para que nadie más que su hermana le oyera, -venía a burlarse de nosotros, pero no deben verte llorar.
Cibel trato de contenerse –Este juego es muy difícil, y aún no estamos en la arena, no podré…- su voz comenzaba a temblar, nuevamente Xilios tomó su mano y la ayudo a dominarse.
-Desahógate cuando estemos solos en la habitación, aquí somos fuertes y sin sentimientos, somos guerreros y seremos vencedores.
-Somos fuertes y sin sentimientos, somos guerreros y saldremos vencedores.- Repitió su hermana, mantuvo la compostura y siguió comiendo. –Me alegro que estemos juntos.
-Me alegra estar a tu lado.- pero él quiso decir "Preferiría estar aquí solo, mientras tú estás a salvo en casa", era su pensamiento recurrente desde que tuvieron el resultado de las votaciones. "Esta vez debo hacerlo bien, debo mantenerla a salvo."
