Ataque a Ciudad Begin

¡Te mostraré qué tan rápido soy!

Los días entresemana son los más tranquilos en la pizzería. Hay numerosas oportunidades para descasar siempre que el gerente no se encuentre de mal humor y los baños no estén sucios. La falta de promociones durante los días hábiles también es un factor, pues prefieren utilizar solo los fines de semana para aprovechar cualquier idea.

Mientras el gerente trabaja en su oficina, un par de empleados utilizan la computadora de la caja para sus propias actividades recreativas. Uno de ellos es Blue. Pero el tiempo de "recreación" termina con la inesperada llegada de otro erizo al local.

—¡Quiero 50 pizzas y las quiero en 15 minutos!

Todos los empleados se llevan un gran susto. Seguido de Qkidna, entra Katly, un poco apenada por el grito de su amigo.

—Sí, claro ¿gustas un refresco? ¿agregar un ingrediente extra? Podemos llevarlas a tu casa o, si quieres, directo a tu habitación.

Ambos erizos ríen luego de eso. Los demás empleados se percatan de la broma, por lo que dan un suspiro y regresan a lo suyo. Blue salta de la caja para encontrarse con el anaranjado y chocar puños. Es extraño recibir visita, pero solo se da cuenta de eso hasta ahora.

—Por cierto, ¿qué hacen aquí? ¿Tuvieron el día libre?

—Nah, la escuela terminó temprano. Pronto saldremos de vacaciones, muchas clases terminaron hace días.

—Genial. Será todo lo contrario para mí. En lugar de vacaciones, tendré trabajo extra mayor parte del mes.

Al ver que no llegará gente pronto, Blue invita a los chicos a sentarse. Ocupan una mesa al lado de una de las grandes ventanas de cristal, donde se puede ver autos y mobianos de todo tipo pasando, viviendo al día.

—Blue, ¿cómo van tus ahorros? —cuestionó Katly, sin ocultar su interés.

—Es oficial, me tomará otro año volver a estudiar.

—De verdad —pareció desanimarse un poco, pero sin borrar una sonrisa.

—Todos parecerán unas crías a tu lado. Chico, ¿por qué no pides algo de dinero a tus padres?

—Eh… No. Ya te lo dije, quiero demostrar que puedo hacer esto solo. Es la razón por la que salí de casa.

Esta afirmación llama la atención de Katly. Los chicos no lo notan, pero levanta un poco las orejas en reacción.

—Cierto, cierto. Oye, casi nunca hablas de tu pueblo. ¿Es cierto que Little York es así de pequeño?

—No hay edificios grandes y las calles son de piedra. Está cerca de algunas montañas y bosques. Pero no es tan pequeño como la gente cree.

—Ah, ya lo recuerdo, no lo era hace tres años. ¿Saliste de casa antes, o después del accidente?

—Eh…

—¿Accidente?

—¿No lo sabes, Kat? Bueno, yo tampoco lo sabía hasta que conocí a Blue. Hace dos años, una especie de accidente destruyó gran parte de la ciudad. Creo que ya reconstruyeron, pero no es lo mismo que antes, por eso lo llaman "pueblo" ahora.

—Salí después del accidente. En parte, fue por eso. Para ayudar a mis padres, decidí salir de la ciudad para ahorrarles mis propios gastos. Imagino que se habrán recuperado ahora.

Durante esa respuesta, el tono de voz de Blue parecía intermitente para los oídos más atentos. Intenta mantenerse alegre todo el tiempo, pero su habla se vuelve aguda y más silenciosa en breves instantes. Junto con esto, la oreja de Katly hacía rápidos movimientos.

—¿"Imaginas"? ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con ellos?

—Eh… No lo sé. ¿Ya decidieron que tipo de pizza ordenarán?

—¡Oh! ¡Cierto! ¡Muero de hambre! —se distrajo revisando el pedazo de plástico que hacen pasar por menú.

La facilidad con la que el erizo elude el tema le permite dar un desapercibido suspiro. Eso creyó él, pues los ojos de Katly se mantienen atentos a todas sus expresiones, faciales y corporales. Blue es consciente de la principal habilidad de su amiga. Capaz de sentir la energía de todos quienes la rodean y, con ello, las emociones que predominan cada mínima acción.

Qkidna lo había dicho a manera de broma antes, pero es algo cierto que Blue vive en esa pizzería. Trabajar seis días a la semana y el que sus amigos no siempre estén disponibles solo les ha permitido encontrarse en contadas ocasiones, motivo por el que el chico no está acostumbrado a lidiar con una habilidad como esa.

Blue intenta sonreír como lo hace siempre que sus miradas se cruzan. El rubor en el rostro de Katly desaparece tan pronto como se da cuenta que intentará eludir todo intento por regresar a la conversación. Una faceta nueva para Blue, pues está acostumbrado a una chica que guarda silencio mayor parte del tiempo cuando no son solo ellos dos. Manteniéndose casi desapercibida, como una sombra.

—Creo que nunca me habías hablado de eso. Casi no tenemos tiempo para hablar, ¿cierto? —comentó, sonriente.

—Ah, es cierto, je, je.

—No sabía que eres de Little York… ¿cómo fue ese accidente?

—Ah. Nadie sabe cómo pasó. Solo… enormes masas de energía y… ¡pum! Explosiones por todos lados. Algo así, estaba en casa cuando comenzó. Nos evacuaron de inmediato.

—¿En serio? Qué raro. Yo había escuchado que fue…

—¡Maldición, Blue! ¡¿Por qué todo es tan caro?!

—Eh. ¿De qué estás hablando, Qkidna? Revisa el menú tradicional. Tantos ingredientes hacen todo más costoso.

—¿Quieres que me conforme solo con tres?

—¡Claro que sí!

A partir de este punto, la conversación gira solo en torno a los precios de cada pizza en el menú. Incluso después de pedirla y comenzar a comer, ambos erizos siguen discutiendo sobre ingredientes, dinero, métodos de cocina de todo lo relacionado a lo mismo.

Katly no parece disfrutar mucho de este tipo de comida. Lo demuestra por la velocidad en que come, a comparación de los erizos. Por sí solo, Qkidna pudo con la mitad del enorme círculo que ordenaron. Blue y la gatita se encargaron de la otra mitad. Para cuando la chica termina su parte, los erizos terminaban de digerir.

—Eh —miró con asombro cómo las barrigas de sus amigos disminuían en poco tiempo, en especial la de Blue—… Sí que tienen un metabolismo muy rápido.

—Viene con el poder, Kat,

—Por cierto, ¿qué poderes se supone que tienen los Seres de las Sombras? —cuestionó Qkidna con mucha curiosidad.

—Cierto. Hacerse intangible y la hipnosis no suena como algo que harías tú.

—Lo sé. Son habilidades extra que salieron con el tiempo. La verdad es que descubrí mi poder a los 20 y no he podido desarrollarlo mucho.

Ahora son las orejas de Blue las que reaccionan.

—¿Es diferente en cada mobiano? Escuché que Marshall lo descubrió desde el jardín de niños.

—Mis padres se dieron cuenta del mío desde que nací.

—Sí, es diferente en todos. No sé por qué no he podido hacer más. Solo… soy de lento desarrollo, supongo —dijo con un rostro usual en ella cuando se toca el tema de su poder. Un desánimo que ambos erizos intentarían desviar.

—Oigan, pregunta obligada: si un villano apareciera, ¿podrían enfrentarlo?

—¿Qué?

—¿Bromeas?

—Vamos. Tienen poderes. ¿Qué pasaría si apareciera un villano?

—Bueno…

—No ha ocurrido nada que destaque desde hace… ¿30 años? No lo sé. ¿Por qué pasaría ahora?

—Vamos, chico. No importa el por qué. Solo digan si lo enfrentarían o no.

—Parece que quieres que pase —comentó Katly.

—¿Qué? No, no. Vamos, chicos. Solo hay dos tipos de mobianos con poderes. Olviden la clasificación de Seres Comunes —señaló a Blue— y Seres Especiales —después a Katly—. Solo están los valientes y los cobardes. ¿De cuáles son?

—Qkidna, ¿de qué estás hablando? —se burló un poco la morada.

—Sé de lo que hablas.

—¿Eh?

—Dices que son muy pocos los que se atrevían a enfrentar las amenazas grandes, aunque tuvieran poderes, ¿cierto?

—¡Exacto! No ha ocurrido nada desde que nacimos. ¿Qué pasaría si nos tocara a nosotros?

—Pero —Katly demostraba odiar la idea—, ¿y los héroes de generaciones pasadas? Ellos podrían encargarse de cualquier amenaza que aparezca, ¿no?

—No lo sé, gatita. ¿Has oído hablar de ellos alguna vez?

—Pues…

—Bueno —interrumpió Blue—. Tengo super velocidad. Conozco un par de técnicas de rodillo. He peleado con Marshall desde que llegué aquí hace un año. Creo que podría enfrentar una amenaza… menor, je, je.

—¡Genial! ¿Qué hay de ti, Kat?

—Yo… No lo creo. Soy muy débil para pelear.

—¡Ja, ja! Cierto, usas tus poderes solo para desaparecer.

—E…Eso no es…

—Claro que sí. Te haces intangible para huir por la primera pared que vez cuando algo te incomoda. Todos lo saben. Supongo que ya sabemos quién es quién.

—Oye, Qkidna, ya basta —Blue quiso defender.

—¿Qué? Solo lo digo, no es como si algo fuera a pasar de verdad.

—Bueno —la voz de Katly cambió un poco—, ¿qué serías tú? Solo un civil más para poner a salvo, ¿no?

—Eh… Bueno…

Mientras los chicos conversan, se sienten ligeros temblores. Mesas, sillas, ventanas, el líquido de los vasos. Los autos se detienen, la gente comienza a huir en una sola dirección. Solo Blue se da cuenta de esto al inicio, pero…

—Estoy segura que serías solo uno de tantos que critican a los héroes desde la comodidad de su casa sentado tras su computadora.

—Eh… Oye, Katly, tranquila.

—¿Crees que es tan fácil pelear aun teniendo poderes? Pues no, Qkidna, no es tan sencillo. Hay muchas otras cosas involucradas.

—Chicos…

—¿Ah? ¿De qué estás hablando? Tienes el poder para defender Mobius, ¿por qué no lo usarías?

—Nacer con ese poder no te obliga a pelear. No todos nacen fuertes. ¡Es muy difícil tener la fuerza suficiente para lograr algo, Qkidna! ¡Nadie nace siendo un héroe!

A la par de sus gritos, los temblores se hicieron más fuertes. Hoy, lo erizos pudieron conocer otra faceta de Katly. Parece de verdad molesta. Blue puede entenderlo mejor. Sin querer, el anaranjado tocó algo que a la chica le ha molestado desde hace tiempo, quién sabe cuánto.

Pero no tendrán la oportunidad de discutir más. Un temblor los hace darse cuenta de lo que ocurre dentro y fuera del local. Todos los empleados han salido, incluso el gerente, solo para comenzar a huir, dejando todo atrás. A la par, fuerzas de la policía se reúnen para comenzar un asalto.

Numerosas armas de energía artificial son disparadas a un objetivo en común. Es demasiado, los chicos salen para descubrir lo que ocurre. Es como si una fuerza les hubiera enviado una respuesta, llámese destino o caos.

Un cuerpo metálico de casi diez metros. De una forma mobiana, piezas ensambladas como si se trata de un prototipo. Ojos grises, pero brillantes, sin ningún otro detalle en su diseño.

Su comportamiento es solo agresivo. Buscando, no destruir y acabar con todo aquello que se atreva a enfrentarlo. Así lo demuestra en el instante en que deja sus movimientos lentos, que solo intentaban derribar estructuras, para abalanzarse contra vehículos y oficiales de policía. Sus veloces pasos intensifican el temblar de la tierra. Algunos cristales se rompen solo por esto. Vehículos son arrojados lejos mientras agentes buscan reagruparse o retirarse.

Los chicos no pueden creer lo que ven. Por su fuera poco, el monstruo de metal se mueve en su dirección. Por más que intentan encontrarle sentido a lo que ocurre frente sus ojos, no logran dar con ninguna respuesta. ¿Quién? ¿Por qué? Son las bases de las preguntas que pueden formular.

No es momento de encontrarle sentido a nada. Deben huir si no quieren terminar mal. Blue toma de los brazos a sus amigos para brindarles velocidad, pero, tan pronto como inicia, se detiene.

—¿Blue?

—Ey, ¿qué ocurre, chico? Debemos salir de aquí, ahora.

Los ojos del erizo permanecen bien abiertos, perdidos en el suelo. Nadie puede saber lo que piensa, solo Katly permanece tan calmada como para notar que muchas cosas están pasando por su mente ahora mismo. Qkidna solo se limita a ponerse enfrente para explicar mil veces los motivos por los que deben huir ya. A pesar del miedo, el anaranjado se niega a irse sin sus amigos, cosa que también es notada solo por Katly.

Un temblor de origen más cercano hace reaccionar al chico. Levanta su mirada y gira su rostro hacia Rush Pizzas.

—Es una oportunidad —una voz casi inaudible.

—¡¿Qué?!

—¡No puedo dejar que esa cosa destruya el negocio!

—¡¿De qué estás hablando?!… Oh, oye. No era en serio lo de ser héroe.

—Claro que era en serio. Si el destino quiere darme esa oportunidad, ¡la tomaré!

—¡¿Eh?!

El chico dobla una rodilla y extiende su otra pierna hacia atrás, colocando ambas manos en el suelo.

—No hablas en serio…

Las esferas que adornan sus guantes comienzan a brillar con más intensidad y, ganando un impulso instantáneo, su cuerpo gira a una velocidad abrumadora, cubierto de su energía celeste.

—Rayos, habla en serio, ¡muy en serio! —Qkidna retrocedió a la par de Katly.

Entonces, el ataque giratorio es disparado como si de un proyectil se tratara, cubriendo casi toda la distancia que lo separa del robot en un parpadeo solo para impulsarse en un salto y golpear su pecho. El erizo rebota al instante, aterrizando de pie a pocos metros mientras que su enemigo apenas retrocedió un paso. Se ve una profunda abolladura en la estructura. Esto no sería pasado por alto, en nuevo objetivo de gigante metálico es Blue.

—Tsk…

Con movimientos feroces que eliminan cualquier obstáculo, el robot se acerca para arrojar numerosos golpes al suelo. Cada intento es en vano, la velocidad del chico le permite eludir cualquier agresión con extrema facilidad sin que ni siquiera el temblor y los escombros volando lo hagan perder el balance.

Dando un gran salto para esquivar otro golpe, Blue se eleva a la altura de la cabeza. Se enrolla de nuevo y su cuerpo es disparado hacia ese objetivo de forma instantánea. Un ataque teledirigido.

El rebote lo mantiene en el aire. La máquina se reincorpora para acertar un golpe. Blue lo vio venir, se enrolló una vez más para impulsarse de vuelta al suelo y salir del alcance de cualquier extremidad metálica.

La batalla mantiene el mismo ritmo. Blue corre alrededor del enemigo para aprovechar cualquier apertura y golpear el cuerpo con cualquier ataque de rodillo. Poco a poco, la estructura comienza a dañarse, al igual que las calles y negocios cercanos.

—No puedo creerlo… Blue… de verdad está enfrentando esa cosa.

—No mintió cuando dijo que lo haría.

—O…Oye, ¿eso cuenta como una amenaza pequeña?

—Eso creo…

Qkidna voltea a ver a Katly, su respuesta fue algo seca. Parecía de brazos cruzados, pero no tarda en darse cuenta de que, en realidad, busca abrazarse ella misma. Sujeta sus antebrazos con fuerza, intentando controlar el temblor de sus manos. Está asustada, pero, ¿será que teme por su vida? No, eso no tendría sentido, huiría de ser así. Debe ser por Blue. Es ahora que el anaranjado comienza a juzgar también la pelea. El erizo podrá vencer si continúa así, pero, ¿podrá aguantar un solo error?

Como si los pensamientos de Qkidna fueran mal augurio, sucede lo inevitable. El gigante estuvo observando los movimientos del erizo hasta encontrar un patrón. Arroja un golpe al suelo, pero no conecta. El chico huye por debajo para colocarse a espaldas y cargar su ataque giratorio. Le toma solo un segundo salir disparado, pero la máquina lo esperaba. Se gira al instante para repeler la cortante esfera, enviándolo contra un muro alto.

—¡Maldición!

—¡Blue!

Cae al suelo, pero se reincorpora en cuando siente algo aproximarse. Se enrolla para aterrizar antes de ser aplastado. El golpe hace caer escombros que el erizo debe esquivar de inmediato. A pesar del daño recibido, lo único afectado parecen ser sus ropajes, salvo por rasguños apenas visibles de cerca. Antes que el gigante retire su puño recibe otro ataque teledirigido en la nuca, seguido de una breve serie de repeticiones.

—I…Imposible, ¿cómo pudo soportar eso?

—No lo sé… Blue, ha peleado toda su vida, pero, ¿qué tan fuerte es en verdad?

—Lo averiguaremos ahora, Kat.

Algo que los chicos notan es que la pelea se ha alejado poco a poco de Rush Pizzas. La policía se ha limitado a observar y capturar la situación de lejos. Esto molesta un poco al anaranjado, pero Katly lo pasa por alto para seguir observando el combate.

De lejos, apenas es visible. El brillo en las esferas de sus guantes es más brillante cada que vez que corre, reacciona y ataca. Cuando recibió aquel golpe, el brillo se volvió intermitente solo por breves instantes.

La batalla se ha prolongado demasiado. La destrucción es mucha. Con esto en mente, Blue comienza a idear otra estrategia. Viendo la estructura del robot, nota que las articulaciones no están protegidas del todo, abriéndose un poco al doblarse. Esto lo pensó con solo un par de segundo viendo a su enemigo sin atacar.

La máquina aumenta su agresión. Utiliza cada vehículo o escombro como arma y proyectil. Intenta burlar al erizo mintiendo en ocasiones o alternando su patrón de ataque, pero es inútil. Para los ojos de Katly, Qkidna y el resto de presentes, los movimientos del robot son veloces. No es el caso para Blue. Sus ojos registran cada actividad en cámara lenta, al menos así lo entenderíamos nosotros. Aunque se le quiera engañar con fintas, reaccionará a tiempo para cambiar sus planes también.

Así es como logra acercarse sin que un solo obstáculo o golpe lo alcanzara. Se enrolla en el momento que el robot da un paso atrás, doblando un poco la rodilla, y suelta toda su energía para salir disparado como un proyectil azul. Da en el blanco, pero le toma un segundo de forcejeo rebanar la extremidad. El robot baja un brazo para sostenerse. Blue da la vuelta para un segundo ataque, buscando ahora el codo que sostiene todo ese peso. Sucede lo mismo y la máquina cae de lado.

Con su propósito cumplido, el erizo da un largo y alto salto para caer frente al rostro de su enemigo caído. Se toma un segundo para recuperar el aliento. Sus manos tiemblan de emoción, su rostro deja toda preocupación visible para regalar una sonrisa.

—Supongo que debo agradecerte. ¿Quién te envió aquí? ¿Cuál era tu objetivo? ¿Buscabas algo, o… a alguien?

El gigante responde arrojando su puño al suelo en un último intento por aplastarlo. Falla sin remedio.

—Supongo que serás el primero de muchos, ¿no es así? ¿Me estás observando? Quiero que escuches esto. Quien quiera que seas, no me importa lo que busques en Begin. Esta ciudad es protegida por mí, y no conoces mi verdadero poder, ¿quedó claro?

Tras estas palabras, los ojos del gigante se apagan.

—Eso creí.

El erizo está orgulloso. Se voltea para retirarse, pero algo lo detiene. Puede sentirlo, en especial estando tan cerca. La energía que lo había funcionar está aumentando con rapidez. Se gira de vuelta para observar cualquier cambio, pero no hay nada.

—¿Un segundo asalto? O, quizá… ¡rayos!

Se trataba de una secuencia de autodestrucción. Blue se echa a correr en el mismo instante que la máquina explota, disparando sus partes para causar más daño. No logró eludir la onda expansiva.

Los escombros alcanzan a los chicos. Qkidna se cubre el rostro, pero siente la veloz mano de Katly en su brazo. Cuando la ve, su cuerpo parece transparente, también el suyo. La chica está asustada, pero no por la explosión. Restos, escombros y vehículos pasan por ellos como solo fueran una proyección. Cuando todo termina, Kat suelta a Qkidna para correr.

—¡Blue!

No le tomó mucho tiempo encontrarlo. El erizo cayó boca abajo, con la cabeza girando a un costado. Se escuchan claros quejidos salir entre dientes.

—Maldición —alcanzó a ser escuchado.

—¡Blue! ¡No puede ser! ¿Estás bien?

—Chico, no puedo creerlo. Menos mal que sigues con vida.

—Yo… Tsk… Yo…

—Blue, háblame, ¿estás bien?

—No… Yo… ¡Tendré que comprar otro uniforme?

—¿Eh?

—¿Qué cosa?

El chico gira su cuerpo, extendiendo los brazos en derrota para exhibir los daños al pantalón y la playera. Sobra decir que no podrá trabajar con eso puesto.

—¿Saben lo caro que sale reponer solo la playera? Por todos los cielos. Así nunca terminaré de ahorrar.

—Blue —la voz de Katly vuelve a sonar más profunda…

—Ah, ¿Kat?

—¡¿Cómo te atreves a asustarme así?! ¡¿Acaso no detectas cómo me siento?! ¡Eres un idiota!

—¡¿Ah?! ¡Pero si también puedes sentir mi energía! ¡Deberías poder descubrir por ti misma si estoy bien!

—¡Eso no importa! ¡¿Te das cuenta de lo que acaba de pasar?! ¡¿Cómo puedes pensar en tu uniforme justo ahora?!

—Eh… Vamos, Kat, cálmate un poco.

—¡No me voy a calmar! ¡Deberías…!

Aun de pie, Qkidna solo puede observar la escena alrededor. Justo cuando Katly habló de ignorar los hechos, voltea para mirar restos de piezas metálicas al lado de enormes grietas en calles y edificios, claro, los grandes que siguen de pie. La policía comienza a reunirse para recuperar los restos del gigante y hacer un reporte de daños, entre otras cosas que se escapan del entendimiento del chico.

A todo esto, frente a él, sus amigos solo pelean y forcejean cuando Katly intenta hacer entrar en razón a Blue con bofetadas que buscaría evitar a toda costa. Esto alza una breve sonrisa en Qkidna.

—Sí es posible —pensaba—. Si una amenaza llega, ellos dos pueden combatirla. Esto no acabó aquí, ¿verdad? ¿Qué pasará después? —alzó la mirada al cielo— ¿Qué papel tendré yo si esto de verdad pasa?

Los pensamientos del erizo son más profundos que solo eso. Durante décadas, no se había presenciado en ningún sitio un ataque de este tipo. Esto podría significar el fin de un largo periodo de paz. Por ahora, solo queda una incógnita. ¿Cuál es el objetivo de esta nueva oleada de ataques?


Información Extra

La sociedad se divide en dos grupos: Los que tienen poderes (30% de la población mundial) y los que no (70% de la población mundial). Los bendecidos por la genética se dividen en otros dos grupos: Los Seres Comunes, aquellos con poderes como la Súper Velocidad o la Súper Fuerza (25/30%) y los Seres Especiales, cuyo poder nace de una alteración biológica en su energía vital, fuente de poder que habita en el corazón de todas las criaturas vivas (5/30%).


Los nuevos poderes #2

Seres Especiales

Son aquellos cuyos poderes se basan completamente en el uso de la Energía Vital. Esta se encuentra en el corazón de cualquier individuo o ser vivo. Es lo que nos mantiene a todos con vida, está en todos nosotros, pero es solo el caso de los que tienen poderes que se hace más presente, sobre todo en los Seres Especiales.

Los trece tipos de Seres Especiales conocidos se dividen en tres grupos jerárquicos: el Grupo Elemental, Grupo Aural y el Dúo Eternidad. Solo uno tipo específico se encentra fuera de los tres grupos, el número trece que está sobre todos los demás.

En los próximos capítulos habrá más información sobre los nuevos tipos de poderes.


Próximo Capitulo

"La revancha de Marshall"