Entre semana, ciudad Begin se vuelve ruidosa, repleta de movimiento. Mobianos y vehículos desplazándose de un lado a otro sin parar, incluso por las noches. Pero existe un evento que debe repetirse al menos dos veces cada siete días, se trata de la batalla por el dominio del territorio. Una carrera frenética por ser quien más pizzas reparte en aquel sector desafortunado en la ciudad.
La rivalidad entre Rush Pizzas y Burning Pizza quedó como anillo al dedo para estos dos sujetos singulares. El chico con super velocidad y el Ser de Fuego. Como siempre, alterando el orden y el tráfico en la ciudad. Pero, esto ha pasado desde hace un año. Los habitantes de Begin están acostumbrados, incluso el equipo de policía, aunque, esto pudo ser un poco influenciado por cierto personaje emplumado.
Ambos repartidores se cruzan de nuevo, ninguna pizza en el vehículo, el sol se acerca a las lejanas montañas, lo que indica, para ellos, el pronto final de su turno.
—30 pedidos —jadeaba, lo que poco sentido tiene, al estar acostumbrado a la velocidad e ir sobre un vehículo.
—¡Ja! ¿Eso es todo? ¡Más de 50 pedidos!
—¡¿Qué?! ¡¿Cómo…?! ¡Mientes!
—Conoces nuestras reglas. Jamás mentiría. ¿Seguirás siendo un mal perdedor?
—Vamos, no esperaba ir tan mal hoy, necesito las propinas.
—¿Acaso parece que me importe? Ya te perdoné demasiadas derrotas.
—¿Podemos arreglarlo de otro modo?
—¡Solo paga de una vez!
Se encuentran esperando un semáforo. Ambos saben que faltan solo unos cuantos segundos.
—No pienses en huir de nuevo.
—¿Qué tal un combate?
—¡No estoy de humor para combatir! ¡Sé un buen perdedor y paga!
—Mmm… Vamos, ¿a qué le tienes miedo?
—Eso no funcionará. Sabes quién estuvo por vencer la última vez.
—Esa pudo ser la remontada de mi vida.
El semáforo cambia. El retumbar de motores alerta al chico, quien acelera en reacción sin dudar, siendo seguido de cerca por el lobo.
—¡¿Remontada?! ¡Ja! ¡Eres incapaz de lograr algo como eso! Una vez que tengo la delantera por una, ¡el combate se decide! Siempre es lo mismo.
—¡Claro que no!
—Claro que sí.
Blue toma un desvío. Ambos conocen las rutas del otro, por lo que Marshall no duda en seguirlo. Llegan a una calle amplia, donde no tienen problemas en estacionar las motocicletas.
—¿Qué es lo que intentas, Jethog?
—Estaba pensando…
—¿De verdad?
—Calla. Me di cuenta que solo hemos tenido combates callejeros.
—¿Eso qué? ¿Intentas charlar para que olvide mi propina?
—No, no, espera. ¿Qué tal un combate oficial? En el gimnasio Begin.
—¿Has pisado alguna vez ese sitio?
—No, solo lo he escuchado por Qkidna.
—Claro, el equipo de lucha suele entrenar ahí los días libres. Así que… ¿quieres tener un combate oficial en el gimnasio Begin? ¡Ja! No perdamos el tiempo, solo págame.
—De acuerdo… No, espera.
—¡¿Ahora qué?!
—Apostemos. Tengamos el combate. Si yo gano, solo tendrás que perdonarme esta ocasión.
—¿Qué pasará cuando gane?
—"Si ganas", te daré todas mis propinas del mes.
El movimiento de orejas en el lobo indica que Blue logró interesarlo. Gira su cabeza hacia el cielo, el cual comienza a tornarse naranja, para pensarlo un par de segundos.
—Estamos casi a medio mes. Y nunca he tenido un combate oficial. Esto es una gran oportunidad.
—Entonces, ¿qué dices?
—Hm, espero que te lo tomes en serio. Un combate oficial es infinitamente distinto a todo lo que combatimos hasta ahora.
—Lo sé… Bien, ¿te parece este fin de semana? —extendió su mano, con intenciones de cerrar un trato.
—Hm, espero no intentes huir de esta, Jethog.
Aceptando, Marshall estrecha la mano de su rival.
El más poderoso
Blue Jethog VS. Marshall Tankdo
—¡¿Un combate oficial?! —gritó Qkidna a la par que golpeó la mesa con ambas manos, alzándose junto con su voz. Todos alrededor voltean.
—Tranquilízate, Qkidna, no es para tanto.
—¿Que no es para tanto? ¿Sabes cuánto he esperado por esto? Que patees el trasero de ese lobo públicamente. ¡Es el evento del año!
—Sí, sí. Solo, procura no esparcir el rumor, ¿sí?
—¡Ja, ja! No tienes idea de cómo funciona, ¿verdad?
—¿Ah?
—Ciudad Begin no ha tenido un combate oficial en años. Desde el momento que Marshall pida el gimnasio, se conocerá la noticia por toda la ciudad. No importa que solo sea un combate de exhibición, ver Seres Comunes y Especiales chocar, dando todo de sí mismos, buscando demostrar quién es el supremo, es un espectáculo que nadie quiere perderse si puede verse en vivo.
—¿Hablas en serio? —comenzó a verse preocupado, recargando su cabeza sobre una mano.
—Vamos. Aun tienes un par de días para entrenar. Lo primero que debes saber es cómo funciona el gimnasio.
Por supuesto, el erizo no es el único informándose de estas cosas, aunque, en el caso de Marshall, solo está recordando. El lobo entrena en lo que luce como campo abierto, pero se trata de un sitio de entrenamiento de la policía, solo despejado para que el lobo sea libre de practicar algunas técnicas.
Mientras el depredador arroja algunos puños al aire para calentar, disparando pequeñas llamaradas en cada movimiento, Kira lo observa de cerca. Alas cruzadas, la mirada fija y concentrada. Es quien le recuerda a su compañero lo esencial de una batalla oficial.
—No olvides que, a diferencia de un combate callejero, en el gimnasio eres libre para desatar todo el fuego que desees.
—Lo sé. Hay escudos de energía protegiendo al público.
—Y el campo de batalla cuenta con nanotecnología que reconstruirá el terreno durante el combate. No podrán destruir nada.
—Usaremos un campo neutral. Nada de terrenos artificiales.
—Me parece excelente. Eso podría definir todo el curso del combate. Pero, le está dando a Jethog todo el espacio para moverse.
—Créeme, eso me tiene sin cuidado.
—Bien. No olvides que hay algunas reglas que…
—Sí, sí. Nada de golpes bajos y todo eso, ¿no?
—Hay mucho más. Como es un combate de exhibición, serán estas:
—No olvides Blue —explicaba Qkidna—, no puedes usar técnicas que te hagan inmune por más de diez segundos. No puedes usar ataques que causen muerte instantánea… De hecho, no puedes matar y ya.
—Ah, no me digas. De cualquier forma, no tengo nada de eso.
—Oh, espera, intento recordar muchas más. Creo que, si puedes curarte de cualquier forma, solo puedes hacerlo hasta cinco veces.
—No puedo curarme solo.
—Si tienes regeneración instantánea, el combate se decide por barras de salud.
—No puedo regenerarme, y espero que Marshall tampoco.
—Si puedes volar, pero tu rival no, debes aterrizar de manera forzosa al menos cada diez segundos.
—Ninguno de los dos puede volar.
—Si no recuerdo mal, el combate termina si no puedes ponerte de pie a los diez segundos de caer al suelo.
—Eso ya lo sabía.
El calentamiento continúa. Patadas cubiertas de fuego son arrojadas al aire. Distintos tipos. Rectas, hacia atrás, usando el talón, el empeine, la planta del pie. De vez en cuanto, gira su cuerpo, utilizando el impulso de su fuego para tirar una patada descendente, como si de una guillotina se tratara.
—No olvides que tienes un límite de tiempo. De acabar, el combate se decide usando barras de salud. Miden su nivel de energía y…
—Lo sé. Pero, ¿cuándo hemos durado más de 7 minutos combatiendo? Y eso, solo porque Jethog no dejaba de esquivar.
—Cierto. Lo que me recuerda. Jethog tiene la fuerza para atravesar cuerpos metálicos comunes como si fueran cartón. ¿Cómo piensas esquivar algo así en un terreno abierto y sin obstáculos?
—Ya me las arreglaré. No pienso dejar que se acerque tan fácil. Además, no soy tal frágil como hace un año, ¿sabes?
—Cierto. ¿A quién le debes eso?
Marshall solo gruñe para luego arrojar un golpe frente sí mismo, disparando un breve lanzallamas.
—Soy quien soy ahora gracias a mi propia fuerza. Con o sin Jethog, seguiré fortaleciéndome. No le debo nada a él.
—Claro, si eso es lo que crees.
—¿Qué insinúas? —dirigió la mirada al albatros.
—¿De verdad piensas que, sin Jethog, te habrías vuelto tan fuerte ahora?
—Sabes que sí. Entreno en cada oportunidad que puedo.
—Pero, ¿quién fue el que…?
—Vamos, Kira, ¿vas a ayudarme? ¿o no? Un combate rápido, no usaré fuego. Quiero que ataques frenéticamente, intentaré esquivar y bloquear cada golpe.
El albatros solo da un leve suspiro. Separa un poco ambas piernas con firmeza y levanta ambos brazos. A diferencia de otras aves, su plumaje no es tan extenso, por lo que usa guantes para atacar con los puños.
Así es Marshall: lleno de orgullo, no se preocupa por detalles, procurando siempre ser más fuerte. Tanta dedicación y trabajo no se ven reflejados de igual manera en su rival.
Finalizando el día, Tankdo regresa a casa, se encierra en su habitación, solo una pequeña y débil lampara encendida. Un escritorio con solo una libreta, al abrirla, destacan paginas repletas de apuntes y algunos garabatos que imitan la forma de un lobo realizando algunos movimientos. Se pasa y revisa cada una de estas páginas con cuidado. Cuando no hay más, Marshall enciende su teléfono, abriendo al instante una lista de reproducción llena de videos sobre técnicas para Seres de Fuego. Uno que otro video parece ser alguna repetición, combates oficiales no faltan. Pasa por alto algunos de estos, puede que los temas propuestos le queden muy claros, pasa directo a ver aquellas repeticiones; en algunas, incluso aparece un canino como él, solo que en pelaje rojo.
Blue Jethog se encuentra jugando básquet bol con Qkidna y el equipo de siempre. Sin nada más que informar.
Faltando un día para el combate, la noticia se ha esparcido por toda la ciudad. El chico ha debido trabajar soportando preguntas de todos sus compañeros, incluso del gerente. Al no tener nada mejor qué hacer, el anaranjado se une al bullying entre empleados.
No solo en ese sector de la ciudad. Por todo Begin hay mobianos hablando con entusiasmo del combate que tendrán tras dos años con el famoso gimnasio inactivo. El rostro popular es Marshall, mientras que su contendiente solo es descrito como un desconocido con super velocidad.
Al final de su día, Blue sale más exhausto que de costumbre. Y no es fácil soportar a Qkidna, intentando apoyarlo mientras golpea su espalda.
—¡Ja, ja! Espero que estés listo para mañana. Parece que toda la ciudad estará ahí, eres tendencia por todos lados.
—No. Marshall es tendencia —empujó al naranja para evitar ser tocado de nuevo—. Yo solo soy el contendiente.
—Bueno, serás tendencia cuando ganes. Si es que ganas.
—¿Ah?
—Oh, ¿te sientes muy seguro de tu victoria? No entrenaste para nada estos días.
—Seguro Marshall entreno hasta el cansancio, ¿no?
—¡Eso es!
—¿Qué?
—Conociendo a Tankdo, eso hizo, seguro. Mientras que tú estás fresco, será una victoria fácil.
—No creo que sea así como funcione…
—¡Anímate un poco! ¿Quieres? Por fin podrás poner a ese presumido en su lugar. No puedo esperar a ver.
—¿Tú hablando de presumidos? Je, je.
—Vamos, chico, ¿por qué no te veo emocionado?
—Eso solo… Un poco de "pánico escénico", supongo. No me agrada tener que pelear frente a tantas personas.
—Ah, por favor, lo harás bien. Debo pelear en competencia por toda la región cada semestre, te acostumbras. Solo debes ignorar al público y concentrarte en tu rival. Es lo que yo hago.
Sin darse cuenta, Blue ha estado siguiendo a Qkidna hasta el parque donde siempre juegan. Cuando lo nota, deja salir un largo suspiro.
—¿Qué pasa?
—Creo que pasaré del juego hoy, Qkidna.
—Ah, ya veo, guardarás energías para mañana. Bien, bien. Descansa, acumula energía, ¡luego libérala toda en combate!
—Eh… Así será, entrenador —dijo con cierta pena y una risa fingida.
La despedida es corta, pues a Qkidna le entusiasma mucho este juego, cosa que facilita la huida a Blue.
Una vez solo, el erizo no necesita ocultar su verdadero rostro. Cabizbajo, cualquiera sabría que no deja de darle vueltas a la situación del combate. Resalta el bajón en su velocidad al caminar. ¿Cuál será su preocupación? ¿Tan importante es esta pelea para él? Imposible decirlo. Tal vez, exista algo más grande agobiándolo.
El domingo llega. Por primera vez en años, el gimnasio Begin se ve repleto de gente. Mobianos de todo tipo llegan para presenciar el combate en uno de los edificios más grandes de la ciudad. Con la apariencia de un estadio tan solo un poco más pequeño, paredes de acero, pero color ladrillo; por completo techado, pero con ventanas y tragaluz enormes por donde se mire. El lugar entero se puede ver en todo su esplendor sin importar la cantidad de seres vivos alrededor.
Temprano, las puertas se abren alrededor. Gente que esperaba en los numerosos estacionamientos bajan de sus vehículos, pues no había más espacio cerca de algún sitio cercano a las entradas, siquiera.
Por dentro, se sigue asemejando más a un estadio. Incontables lugares para ver el combate desde todos los ángulos; desde el mismo nivel que los peleadores, hasta una gran altura que incomodaría a algunos por la fobia a la misma. Por fortuna, también existen enormes pantallas posicionadas para aquellos demasiado alejados de la acción.
Al pasar las entradas, el sitio es tan grande, que se pudieron instalar incontables espacios rentables para comerciantes. Por desgracia, la falta de espectáculos y la repentina noticia de un combate no dio tiempo para que muchos aprovecharan estos lugares. Aun así, hay alguno abierto si se busca bien, en especial si da hambre.
Es por unas imponentes escaleras donde se llega a los sitios para ver el combate. Es un camino largo si no has llegado temprano para ganar un lugar.
Esto no es problema para los protagonistas de nuestro capítulo. Existe una entrada reservada en un extremo del gimnasio, donde Marshall se negaba a entrar, esperando al lado de Kira y rodeados de gente que solo se queda atrás gracias a cintas amarillas y agentes de seguridad enormes prohibiendo el paso.
—Te juro que, si Jethog se acobarda, voy a…
—¿De verdad crees que lo haría?
—Hmph, como sea. Va retrasado. Para tener super velocidad, juro que…
—¡Llegué!
—¿Ah?
Luego de haber sido reconocido por uno de los guardias —gracias a una foto—, Blue se abre paso, al lado de Qkidna, para encontrarse con su rival.
—Llegas tarde.
—Lo siento, tuve un pequeño contratiempo, je, je —decía entre una risa nerviosa mientras rascaba detrás de sus púas.
—Su contratiempo fue que se quedó dormido —habló el anaranjado con frustración y ganas de molestar.
—Ah, ah, ¡no es verdad! ¡Tenía ropa en la lavandería! Y…
—No la recogió a tiempo porque se quedó dormido.
—¡No es verdad!
—¡Ja, ja! Kat te desmentiría enseguida.
—No me interesa. Estás aquí. Todos podrán ver cómo acabo contigo ahora.
—Eso lo veremos —su tono cambió, hablando con determinación.
—Blue, ¿has entrado al gimnasio Begin antes?
—La verdad es que no, Kira.
—¡Ja! Te encantará, chico. Un erizo de pueblo seguro estallará de la emoción al ver un lugar así.
—¿De verdad? ¡¿Qué estamos esperando?!
—Al erizo con super velocidad, ¿no lo habías notado? —dio una última broma a la que el chico no tendrá oportunidad de responder, pues Kira hace que un guardia abra la entrada.
Antes de entrar, Blue da un último vistazo a la multitud.
—No sabía que Marshall tuviera tantos fans —so voz sonó preocupada de nuevo.
—Y le robarás al menos la mitad luego de tu victoria. ¡Vamos!
Lo primero al entrar son algunas oficinas que no tienen la necesidad de visitar. Después, se dan unos minutos para mostrarle a Blue los sitios solo accesibles para peleadores.
Tal como el exterior, todo es enorme. Los vestidores cuentan con suficientes casilleros para hasta siete equipos de cualquier deporte. Cerca del mismo lugar, están las regaderas, lugar poco cómodo para alguien como Alvin, al menos, esa fue la broma de turno que Qkidna debió soltar.
Por supuesto, no podían faltar espacios para entrenamientos ligeros. Sacos para golpear, pesas, caminadoras, entre muchos otros instrumentos.
Finalmente, habitaciones que solo pueden ser descritas como "camerinos". Aquí es donde Blue y Marshall se despiden, chocando puños y cruzando miradas antes de volverse a encontrar en combate.
Por dentro, esta habitación tiene de todo, menos una cama. Un refrigerador que Qkidna no tarda en abrir para devorar algunas barras de energía. Varios sofás largos y cómodos. Un espejo, un par de armarios, entre otros muebles.
—¿Estás listo? —habló con la boca llena, pero el erizo no presta atención a eso para evitar repulsión y solo se sienta.
—No lo sé. No creo poder pelear con todo ese público. ¿Viste a todas las personas afuera?
—Parece que se acabó tu anonimato. ¿Lo notaste? Todo Rush Pizza vino para animarte.
—¿De verdad? Cielos. Una batalla oficial de verdad es un espectáculo, ¿no?
—No pasa seguido en esta ciudad. Muchos seres especiales nacidos aquí viajan luego de cumplir la mayoría de edad y no regresan. La llaman la "ciudad de los inicios", ¿sabías? Muchos no quieren volver a eso.
—Creo que… puedo entenderlo.
Es extraño, Qkidna esperaba ver gran emoción, entusiasmo, incluso nervios en su amigo, pero, en lugar de eso, detecta mucha presión salir de cada respiro. No se detiene mucho a pensar e intenta animarlo.
—¡Oye, vamos! ¡Tendrás tu primer combate oficial! Debes ir con toda la actitud. ¿Recuerdas las reglas?
—No…
—¡Repasémoslas!
—Agh …
En muy poco tiempo, la mitad del lugar se llena. Mobianos dispersos por todos los roncones, esperando con emoción el comienzo del combate. Existen palcos especiales, reservados para ciertos espectadores, repartidos por la zona más alta del gimnasio. De momento, solo uno de estos lujosos asientos está ocupado.
Lleno de curiosidad, Kira da provecho de la vista que su especie le otorga para desmenuzar hasta el mínimo detalle del gimnasio y las personas que le dan vida con su bullicio. Una sonrisa se le escapa, y no siente necesidad de ocultarla cuando un ruidoso erizo aparece para reclamar su lugar.
—¡Hacía poco tiempo no me sentaba en uno de estos!
—Querrás decir: "mucho tiempo".
—¡Ja, ja! No, albatros. A veces, los del equipo de lucha nos colamos aquí arriba para ver los combates. Pero, hacía años que no veía tanta gente.
—Sí. Es bueno ver el lugar lleno de vida.
—Y pensar que, seguro, no son ni la mitad de la ciudad.
—Son solo un porcentaje bajo en comparación a todos los mobianos que viven en Begin. Aun así, míralos.
—¿Ah?
—Puedes darte una idea de todas las vidas que podemos proteger.
Qkidna echa un vistazo abajo. Es cierto, todas esas vidas están bajo la protección de tan solo un puñado de peleadores ahora que hay una amenaza ahí afuera. Es de lo que Qkidna se da cuenta casi al instante.
—Sí… pero… ¡Eso era obvio!
—¿Qué?
—Veo demasiadas personas todos los días esperando un poco de reconocimiento, ¿sabes? Nadie parece conocernos aun, pero, cuando atrapemos a Genevil, nadie podrá evitar gritar: "¡Miren! ¡Son los héroes de Begin!"
—¿Eso es todo lo que te importa?
—Yo… Claro que no. Eso solo… ¿Quién podrá elogiarnos u odiarnos si no queda nadie a quien salvar? ¿No crees? Es por eso que intento entrenar todos los días, ya no solo para superar a mi padre —se sumergió en el asiento mientras bajaba el todo de su voz.
—Ya veo, supongo que es una forma de verlo.
El irritante sonido de un micrófono puesto a prueba interrumpe su conversación. La energética y para nada editada voz de un presentador hace gritar de emoción por un momento al público, quienes callan casi al instante para escuchar lo que está por venir.
—¡Gracias a todos por asistir hoy al gran gimnasio de Begin! Luego de años de tener el segundo gimnasio de combate más grande de la región, pero ningún peleador especial que lo aprovechara, por fin tendremos un enfrentamiento amistoso entre un Ser Común y un Ser Especial. Fuego y velocidad inaugurarán lo que podría ser una nueva era para nuestra ciudad.
—Este tipo siempre exagera las cosas. No podía esperar a ver qué se inventaba solo por tener a Marshall en el gimnasio.
—Pero, puede que tenga algo de razón.
—¿Qué?
—No solo por la fuerte presencia que Genevil tiene a diario desde su primer ataque, aunque no se haya dado a conocer aún. Que Marshall y Blue se enfrenten de una manera más seria por primera vez, cambará la forma en que ven el combate. Tienen más motivos para fortalecerse ahora. Nosotros igual.
—Es… cierto… ¡Y es por eso que sabemos quién ganará!
—Sí, no cabe duda, el ganador será…
—¡Blue!
—Marshall.
Hablaron al unísono, seguidos por un silencio incómodo solo perceptible por ellos.
—Oye, qué loco. Por un momento creí que habías dicho…
—Marshall ganará, no lo dudes.
Esto hace que Qkidna abandone su posición cómoda, poniéndose firme en el asiento.
—¡Ja! ¿Por qué estás tan seguro?
—No solo entrenó duró estos días. Lo ayudé a estudiar a tu amigo con precisión. Sabe cómo enfrentar a un Ser Común con super velocidad. Además, ¿no te contaron quién estuvo por ganar la última vez?
—¡Ah, ¿sí?! Pues…
—Por el tiempo que te tomas, creo que Blue no entrenó nada estos días, ¿me equivoco?
—¡Eso es…! No tan acertado…
—Lo sabía…
—¡Blue se estuvo preparando mentalmente! No lo dudes. La experiencia está de su lado.
—Se puede decir eso de Marshall también.
—Eh… Seguro Marshall se mató entrenando, ¿verdad? Siempre entrena sin descansar. Su cuerpo ha de estar agotado, no podrá vencer a Blue en ese estado.
—Para eso dormimos por las noches. Además, los camerinos tienen un refrigerador lleno de bebidas rehidratantes y energizantes. ¿Blue no tomó alguna?
—Eh… No lo creo…
—Un mobiano con poderes siempre tendrá un cuerpo superior al nuestro, Qkidna. Aunque Marshall se matara entrenando, me aseguré que no sobrepasara sus límites. Blue no es diferente a él en ese aspecto. Ambos cuentan con habilidades regenerativas superiores a las de cualquier mobiano. Sus cuerpos se fortalecen más rápido que los nuestros. Es por eso que la policía y el Equipo Especial son tan estrictos con el entrenamiento, incluso con los aspirantes.
—Ya veo… ¡Aun así, estoy seguro que Blue vencerá!
—¿Por qué lo crees? Esta podría ser la remontada de Marshall, ¿recuerdas?
—También es por eso, Blue no lo permitirá. No son los mismos que peleaban en la calle cada que se encontraban antes de Genevil, ¿cierto? Y Blue fue el primero en desafiarlo. Si tiene el coraje para enfrentar a un genio malvado y sus robots, ¡no dudo que pueda superar a Marshall con facilidad!
Los ojos se Kira se llenan de asombro, algo difícil de ver en él.
—Bien —sonrió—, ¿por qué no dejamos que nos sorprendan?
—¡Y sin más dilación! ¡Conozcamos a los peleadores!
—Ay, no. ¿Ese tipo seguía hablando?
—Tampoco me di cuenta.
—Nuestro primer peleador es alguien que seguro la mayoría de ustedes conocen. Con una altura de 110 centímetros y cierto parentesco. Calcinando desde las mejores pizzas hasta las calles de Begin…
—Definitivamente es un "fanboy".
—¡Den una calurosa bienvenida a: Marshall Tankdo!
En centro de todo el gimnasio, un campo de batalla plano, tan grande como para montar una carrera de vehículos sin ningún inconveniente. Tan espacioso y vacío que agobia a quienes no están acostumbrados. Eso era, hasta que una pared de fuego comienza a crecer y avanzar con prisa desde un extremo. Su luz llega a opacar la del mismo sol que entra por ventanas y tragaluces. De pronto, las llamas se extienden alrededor, disparadas por su creador. El fuego no llega al público, pues una barrera invisible separa el terreno.
—¡A eso llamo una entrada! ¡¿No fue espectacular?! Por eso no hay duda que Mar…
—¿De verdad no tenemos otro presentador en toda la ciudad? —se quejó el anaranjado.
—Escuché que siempre es el primero en ofrecerse para el puesto. De alguna manera lo consigue todo el tiempo.
—Como si solo de eso estuviera pendiente.
—Pero, nuestro peleador estrella no tendría nada que hacer aquí de no ser por nuestro retador este día. Con ustedes, el joven foráneo que viene a demostrar que no hay diferencias entre Seres Especiales y Comunes, porque aún hay peleadores que piensan así, claro que sí.
—Lo odio.
—Tampoco me agrada.
—Midiendo poco más de un metro, trabajando como repartidor de una pizzería sin aprovechar su super velocidad para eso, den la bienvenida a: ¡Blue Jethog!
Tan pronto termina de hablar, el susodicho entra al escenario como un proyectil sin trayectoria. Su velocidad genera fuertes ráfagas de viento que no tardan en apagar los restos del incendio anterior. Aquellos que se fijan en los detalles, notarán que el suelo tiene leves quemaduras, pero desaparecen al poco tiempo que el fuego muere.
Con el terreno limpio, Blue decide frenar, barriendo sus pies para quedar frente a frente con su rival a una distancia que parece interminable a los ojos del espectador.
—¡¿Listo para tu derrota, Jethog?!
El erizo luce más serio que de costumbre. Sin girar mucho su rostro, mira a su alrededor.
—Ahora todos me ven —pensaba—, conocen este nombre, pero… Supongo que está bien, después de todo, he…
—¿No hay respuesta? —alzó la voz su rival— Supongo que los nervios te acabarán antes que yo. Una lástima.
Pero su tono burlón apenas logra sacar de su trance al chico. Le dedica una leve sonrisa en respuesta.
—Quizá sea tu exceso de confianza lo que acabe contigo, Marsh.
—Tsk…
—¡Sin más preámbulos, que inicie la cuenta regresiva!
En aquellas pantallas, dicho conteo comienza. Ambos peleadores se ponen en guardia. El inmenso bullicio del público disminuye a la par que los números.
Marshall, con ambos puños cerrados frente su rostro, sus piernas listas para impulsarlo; frente a Blue, quien inclina su cuerpo un poco hacia adelante, preparando su arranque.
—Buena suerte, chico.
—La necesitará.
—¡Oye!
—¡A pelear! —gritó el presentador, seguido por todos los espectadores, quienes hacen más ruido que antes al ver cómo ambos peleadores se impulsan uno contra el otro, recorriendo el terreno que los separaba en un instante.
Blue es quien avanza más, con diferencia notable, se dispone a lanzar una patada lateral mientras que el lobo arroja un puñetazo, pero, solo el erizo se percata que éste no iba dirigido a él, ni siquiera el tiempo es adecuado para conectarlo. En lugar de eso, la extremidad golpea en suelo, generando una breve, pero abrumadora explosión, como si de un geiser se tratara. Esto apenas conecta, pues Blue reaccionó a tiempo para maniobrar, siendo empujado solo por la onda expansiva para girar en el aire y aterrizar sin problemas.
Tan pronto se reincorpora, ve aproximarse un lobo impulsado por sus propias llamas. No tiene problemas en bloquear los puñetazos por venir. Una vez que entiende su ritmo, lo esquiva con gran facilidad. Intenta contraatacar, pero Marshall decide retroceder antes para arrojar un extenso lanzallamas juntando sus muñecas y extendiendo sus palmas hacia afuera.
El chico salta, pero Marshall redirige su ataque para seguirlo. Al darse cuenta de su error, Blue comienza a girar. Su oponente reconoce de inmediato el ataque teledirigido, al instante deja de arrojar fuego y gira un poco su cuerpo para ver de frente cómo su rival falla, estrellando con fuerza el suelo para luego rebotar, quedando vulnerable.
Conforme desenrolla su cuerpo, ve con temor cómo Marshall acumula mucho fuego en su puño. El golpe que recibe en su cintura genera una leve explosión, enviándolo lejos. Todo esto en un segundo para el espectador, una eternidad para Blue, quien no tenía manera de evitarlo.
Rebota varias veces, pero se reincorpora con esfuerzo, quedando inclinado y con una quemadura en su ropa.
—¡Vamos, chico! ¡Eres mejor que eso! ¡¿Cómo es que Marshall te esquivó?!
—Te lo dije, sabe lidiar con super velocidad. Un año de estarse enfrentando les enseñó. La pregunta es: ¿qué aprendió Blue de…?
—¡Increíble! —gritó el presentador, como si el micrófono fuera ineficiente— Marshall demuestra que no solo tiene la fuerza, sino la velocidad para evitar a este chico. ¿Cómo responderá el erizo ante todo este poder?
—Solo están comenzando, no quiero escucharlo cuando comiencen a combatir en serio.
—Lo están.
—¿Qué?
—Tú mismo lo dijiste, ¿no? Es diferente a sus peleas callejeras. Cada ataque arrojado, será con la intención de terminar esta pelea. Que se prolongue no es opción para ninguno.
Sin otra cosa que agregar, Qkidna vuelve su mirada a Blue, esperanzado en que ese golpe no significa nada para él.
—Duele en serio —se quejaba en voz baja—. Marshall no está divagando esta vez.
El lobo vuelve a ponerse en guardia. Por su postura y la manera en que fluye la energía, Blue sabe que no tiene intenciones de atacar.
—¿Eso harás? ¿Esperarás a que yo me mueva? Te entiendo, sabes que no podrás vencerme en un verdadero intercambio de golpes. Soy demasiado rápido para eso. Solo esperarás poder reaccionar. ¿Qué puedo hacer?
Cuando Blue piensa de manera tan detenida, el mundo parece dejar de moverse a su alrededor. Al igual que los mobianos, el poder también evoluciona; no solo implica moverse rápido, como hace mil años.
Una vez analizada la situación, Blue abre los ojos y se pone firme de nuevo. Hace evidente que correrá.
—Bueno, bueno, bueno. ¿Será que habrá un cambio de estrategia esta vez? ¿O intentará ganar con su velocidad de nuevo? —hablaba el comentador con evidente postura hacia Marshall.
Sin hacer esperar más a nadie, se echa a correr. Aunque el lobo estaba preparado para recibirlo, Blue se desvía mucho antes de la intercepción. Parece querer atacar por la espalda, pero su trayecto cambia de nuevo tan pronto se voltea su rival.
—¿Qué?…
Esto se repite todo el tiempo, confundiendo a Marshall, quien no para de girar, buscando al erizo con la mirada.
—Ya veo…
Harto de la supuesta estrategia, Marsh acumula energía en su puño. Ahora, extiende la mano para golpear el suelo con la palma. Se escucha como si fuera un golpe; toda esa energía acumulada se extiende a su alrededor en la forma de altas olas ígneas de gran intensidad. Incendia el terreno.
Blue tuvo que cambiar de nuevo su trayectoria para alejarse de las llamas. Para cuando se detiene a ver el momento, su oponente utiliza el pequeño mar de fuego para levantar y disparar extensas serpientes de incendio sin forma.
Como si de láseres se tratara, Blue esquiva los proyectiles. Intenta correr alrededor, quiere que un vendaval apague el fuego, pero estos proyectiles lo persiguen. De no poder alcanzarlo, se estrellan de nuevo contra el suelo, extendiendo a un más el incendio. Ambos lo saben, todo se resume a que uno se agote antes.
—Con un… ¿Sabes qué? Olvídalo.
Tras evitar el último ataque, frena para posicionarse. Una ligera expresión confusa en el rostro de Marshall revela que eso no era parte de su plan. Sin dar más tiempo de asimilar, Blue acelera a través de las llamas para llegar al lobo. No hay duda, el erizo se resiente por el insoportable calor y los roces contra el fuego, pero, no hay tiempo de quejarse, está frente su rival, es momento de atacar.
—¿Qué dem…? ¡Ahh!
Arroja veloces puñetazos que el lobo apenas logra cubrirse gracias su predicción. Cuando Blue retrocede solo un poco por el calor, Marshall, quien ya había acumulado energía en sus manos, arremete contra el suelo. El chico logra esquivar la erupción inclinando su cuerpo a un costado; aun así, apenas puede mantener los ojos abiertos por el intenso calor. Para alguien con super velocidad, el tiempo siempre sobra para pensar. No duda un segundo el aprovechar este error y arroja una patada al rostro del canino tan pronto termina la erupción.
Marshall también previó esto, intenta cubrir su rostro, pero solo consigue recibir el ataque en su muñeca. Adolorido, se levanta y retrocede, pero Blue no detiene su ofensiva. Más que acostumbrado a los movimientos de su oponente, consigue bloquear algunos golpes. El erizo se inclina un poco y, en un parpadeo, consigue alzar su pie con tanta fuerza, que la guardia del lobo se rompe aun con ambos brazos. La patada termina en un giro completo, aterriza en una posición ideal para enrollarse, cargar y rematar sin dar tiempo al canino de reincorporarse. El golpe lo empuja muy lejos, pero, esforzándose por mantenerse firme, aterriza de pie impulsándose con fuego.
—¡Qué impresionante desempeño por parte del retador! ¡De verdad pudo herir a Marshall! Pero seguro apenas estamos en el calentamiento. Me pregunto cómo responderá Mar…
—Dice que están calentando al mismo tiempo que los incendios se apagan. El mejor comentador de la vida.
—Pero, ¿no estás de acuerdo?
—¿Ah? Claro que no. El calentamiento terminó desde el primer intercambio de golpes, ¿qué te pasa?
—Si tú lo dices.
Apenas alza la mirada, Marshall divisa un ataque rodillo cargándose.
—Bien, quería probar esto hace mucho.
Incendiando todas sus extremidades, alza ambos brazos arriba. Se toma un instante para ver a su objetivo y, para sorpresa de todos —notable por el bullicio—, se impulsa hacia adelante para comenzar a rodar. Sin avanzar, como si cargara a la par de su oponente.
—¡¿Qué es esto?! ¡Marshall planea desafiar el clásico ataque giratorio con su propio movimiento! ¡No hay duda que…!
En respuesta, la carga de Blue se intensifica. Un destello intermitente y celeste junto con una ligera inestabilidad en su posición lo hace ver atemorizante, pero, la rueda de fuego no se queda atrás. Sin demorarse otro momento, ambos se disparan.
El choque crea un pulso que podría sentirse de no ser por la barrera protegiendo al espectador. De inicio, pareciera que ninguno consigue ventaja alguna, su posición es estática. Al poco tiempo esto cambia a favor de Blue, sin embargo, su ataque rodillo puede terminar pronto, mientras que Marshall seguirá impulsándose con fuego.
Es el pensamiento de quienes conocen la técnica, pero, un destello azul surge en aquella esfera giratoria, como energía antes acumulada. De pronto, el ataque se vuelve más fuerte, se percibe por la intensidad de sus giros. La rueda de fuego es atravesada como cualquier cosa; el golpe hace volar al lobo, mientras el chico se estrella contra la barrera.
El erizo aterriza inclinado, todo su cuerpo está adolorido e, incluso, puede sentir su pulso como un palpitar fuerte y acelerado por todo su cuerpo. Se toma un tiempo para recuperar el aliento mientras Marshall cae boca abajo. Debe tomarse un momento antes de intentar levantarse.
—¡No puede ser! ¡Debe ser una mentira! ¡El ataque giratorio venció por completo la rueda de fuego! ¡Este podría ser el fin del Ser de Fuego!
—Gracias por repetir lo que ya vimos —se quejó el anaranjado…
—Ese impulso al final… Es raro que un Ser Común tenga un control tan bueno sobre su energía. Sobre todo, alguien con tan poca experiencia.
—Sí… también lo noté. Nunca lo había visto antes.
Por primera vez en todo el día, quizá en la semana, Kira logra percibir algo de seriedad en Qkidna. La forma de ver hacia el escenario, una incertidumbre poco usual en él. El albatros decide no comentar nada al respecto.
—¡Ja! ¡Significa que Blue tiene algunos trucos bajo la manga! Fue muy listo al guardárselos hasta hoy, ¿no, Kira?
—Si es como lo dices, estoy de acuerdo. Pero, no es el único.
Marshall se levanta. Sus brazos cuelgan por un instante antes de ponerse firme, ignorando su dolor. Blue hace lo mismo, solo que mantiene una posición cómoda para correr en cualquier momento. La gente grita de emoción al saber que el combate sigue.
—Está exhausto —pensaba—, es ahora o nunca.
Blue parece estar dispuesto a moverse antes, Marshall se percata.
—Bien, Blue, admito que te has fortalecido desde aquella tarde.
—Je, je, ¿eso a qué viene? ¿Intentas ganar tiempo?
—No te voy a mentir, sabes que no lo reconocería tan fácil. Pero, es hora de que yo le dé la vuelta a este combate.
Cierra sus ojos, comienza a apretar sus puños. Blue se dispone a atacar, pero, de un momento a otro, siente un aumento veloz en la energía de su rival. Un ligero incendio se hace presente en las extremidades de Marshall. Pronto, avanza hasta cubrir un poco su torso y cabeza.
—¿Qué está pasando? —solo podía pensar— Toda la gente tiene sus ojos en él. Este silencio… ¡¿qué está a punto de pasar?!
—¡No puede ser! —el comentador mostró más emoción que nunca— ¡¿Será posible?! ¡Marshall intentará superar sus límites por primera vez para todos nosotros! ¡La batalla podría estar por terminar!
—¡¿Ahora de qué habla ese tipo?! ¿Debería interrumpirlo antes de que…?
Entonces, un fuerte pulso de energía acompañado de una hermosa erupción de fuego despedida del cuerpo de Marshall logra opacar por instantes los mismos rayos del sol. El cuerpo del canino está por completo incendiado, en especial brazos y piernas; incluso su cola se hace más presente, pues las llamas parecieran una extensión de su pelaje. Al abrir sus ojos, su iris brilla como el metal por derretirse, al rojo vivo. En su pupila, una diminuta llama se enciende. No podría decirse con seguridad qué es lo que abruma con mayor intensidad al erizo, su apariencia, el calor que despide incluso a tal distancia, su tremendo aumento de energía o, para variar, la emoción del público a su alrededor. Sin mencionar los comentarios de…
—¡Increíble! ¡Marshall se acaba de transformar! ¡Su cuerpo arde al rojo vivo! ¡Se puede sentir todo su poder desde la cabina! ¡Es…!
—¡Desde cuándo Marshall se puede transformar!
—Es reciente. Fue accidental, de hecho.
—¡¿Cómo que accidental?!
—Tranquilo. Verás: las transformaciones estándar llegan así, por sorpresa. Nadie se puede entrenar para lograr ese aumento de poder.
—Entonces, ¿cómo fue que…? —su voz baja de tono. El ver a su compañero en verdad nervioso pudo contagiarse.
—Durante un par de meses, Marshall estuvo practicando una… "técnica definitoria". No tuve manera de hacerlo parar y, sin embargo, dio resultados y, aunque no el deseado, fue muy satisfactorio para él.
—¿Una técnica definitoria? ¿Durante dos…? Maldición…
—Veo que ya no confías tanto en tu amigo.
—Cierra el pico y deja de ser un cretino, Kira.
—¿Ah?
—No importa cuánto aumente Marshall su poder. Blue remontará, no me queda duda. Y no importa si pierde hoy. Quizá mañana, o el día siguiente, ¡regresará para probar que es el mejor!
Una vez más, Qkidna logra impactar al ave. Solo sonríe en silencio para devolver su atención al combate, donde el otro erizo contrasta con la actitud del naranja. Aun indeciso, no parece dispuesto para atacar.
—No te moverás, ¿eh? —habló en voz baja. Agacha un poco su mirada para ver la palma de su mano. Su expresión es algo distinta ahora, apenas puede creer hasta donde llegó— Por fin la he dominado. Pero no duraré mucho en este estado. Desgasté mucha energía, debo terminar pronto. No tengo tiempo para esperarte, Jethog.
Aprieta su puño con decisión y se prepara para avanzar. Ni siquiera los gritos llenos de excesiva y molesta emoción del comentarista puede sacarlos de su trance ahora. El silencio de todos los espectadores ayuda un poco.
Blue recuerda, por suerte, que está contra la pared, así que se echa a correr. Marshall decide seguirlo, usando el fuego de su cuerpo como un propulsor natural. La velocidad del lobo aumentó, pero no lo suficiente como para dar caza o siquiera tener oportunidad contra su oponente. Decide arrojar bolas de fuego para entorpecer su avance. Está vez son más grandes y rápidas, pero el erizo no necesita voltear para esquivarlas, puede sentirlas. Su rostro, apenas visible en las pantallas, demuestra algo de miedo, el sentir el poder que lo persigue y el escenario incendiándose otra vez causan este efecto.
—Su energía se agota. A paso lento, pero lo hace. Solo debo seguir corriendo. Aunque…
Se toma un instante. El mundo a su alrededor es más lento para él. Toda la gente tiene los ojos puestos en ambos peleadores. Los que no los miran de manera directa, lo hacen a través de las pantallas. Desde lo más alto, Qkidna y Kira también.
—Ya todos me ven. No hay vuelta atrás. Ya no importa, ¿cierto? Si todos van a conocerme, ¡no será como alguien que huye!
El temor en su rostro es sustituido por decisión. Se gira al instante que siente las llamaradas fallar. En ese momento, las miradas se cruzan. Una vez más, Marshall parece sorprendido de que su rival busque el combate cuerpo a cuerpo, pero esta reacción es efímera en esta ocasión.
Blue aprieta un poco sus dientes, se coloca en la mejor posición para impulsarse mientras sus ojos se fijan en el objetivo. Marshall, como un cazador, mantiene los suyos bien abiertos, analizando su presa. Parece que no habrá más proyectiles, sabe que esto lo dejaría al descubierto, en especial contra la velocidad.
Todo este instante fue acompañado por el casi silencio, resultado de la reacción de todos en el sitio. Entonces, Blue acelera. Si parpadearon, se perdieron del momento en que los peleadores se encontraron, pues, tras un choque de energía que disparó un fuerte pulso alrededor, el erizo ya se encuentra arrojando golpes frenéticos. Sin posibilidades para esquivar, Marshall concentra toda su energía en soportar los ataques, cubriendo siempre que pueda puntos críticos con los brazos.
En tan solo dos segundos, incontables ataques fueron disparados, pero ese tiempo bastó para ocasionar quemaduras en los dedos al descubierto y donde inician los brazos luego de la muñeca. Blue se resiente y, el momento que se distrae viendo sus heridas, Marshall lo usa para contratacar. Desde el primer golpe que Blue esquiva, una muy ligera explosión en su puño desata un calor inmenso, aun sin ninguna onda expansiva que golpee al erizo.
En cualquier otro caso, Blue ya estaría volviendo su ofensiva, pero, sus heridas acumuladas y el calor que sintiéndose tan solo al estar cerca del lobo lo agobian demasiado.
Golpe tras golpe, Marshall solo consigue generar más sudor del cuerpo de Blue. Su postura cambia, alza su puño, el erizo reconoce esto, golpeará el suelo de nuevo. Esta vez, no retrocede, se posiciona para castigar el error. El canino arroja el golpe en medio de sus pies está vez, sin acercarse al suelo, disparando una breve llamarada que lo eleva poco más de dos metros. Su rival no comprende esta jugada hasta que ve sus manos extendiéndose en direcciones opuestas. Aprovechando su altura, dispara dos lanzallamas para acorralar al erizo. Agobiado por el calor, no consigue encontrar una salida antes de estar rodeado por altas paredes de fuego. La temperatura no deja de subir. Marshall aterriza y no pierde un instante para atacar.
—¡¿Cansado, Jethog?!
—¡Ni un poco!
Apenas puede mantener sus ojos abiertos, el poder sentir la energía de su oponente hace más favor ahora mismo. Pronto, su espalda está a menos de un metro por tocar la pared roja.
—Tsh…
Arroja un par de golpes hacia el rostro, Blue los esquiva, pero, braceando con velocidad y fiereza hacia abajo, dispara dos llamaradas a los costados del erizo. No hay a dónde moverse. Un golpe más dirigido al pecho, solo puede cubrirse con ambos brazos, pero el impacto es letal. Atraviesa la pared, recibiendo más quemaduras, pero el lobo se persigue y alcanza antes de poder reincorporarse.
Aprovechando su impulso, conecta otro fuerte golpe al abdomen. El aliento se le escapa al chico, junto con la poca humedad que restaba en su boca. Mientras lo empuja consigo, impulsa su brazo completo para disparar al chico en una explosión.
—¡Blue! —casi salta del placo.
—¡Increíble! Tras ejecutar con éxito un gran desempeño, ¡Marshall ha derribado a su oponente! ¿Podrá levantarse? O ¿será el fin del combate?
Con un ritmo y coordinación extraordinarios, toda la gente alrededor grita un coro a favor de Marshall. A pesar del escándalo, esto apenas es audible para Blue. Mientras Marshall recupera su postura para recuperar el aliento, el erizo yace boca abajo, con sus brazos extendidos hacia delante, intentando alzar al menos un poco su mirada para reconocer el borroso sonido.
Aunque no tan borroso como su visión, pues, apenas alcanza a distinguir una brillante y roja silueta a lo lejos. Solo sus manos son visibles ahora. Los dedos quemados, al igual que la mayor parte de sus brazos. Intenta acomodarse y ponerse de pie, pero apenas puede moverse un poco por el dolor en sus heridas.
Intentando alzar la mirada, divisa las esferas en sus guantes. Casi intactas, solo un poco manchadas por el fuego. Su brillo celeste está intermitente, como si imitara su ritmo cardíaco, pero no ha perdido mucho su intensidad.
Como por reflejo, pasa su mano sobre una de ellas.
—Aún me queda energía —pensaba—, pero… mi cuerpo.
Un gesto de dolor al intentar moverse de nuevo da la impresión que la batalla terminó.
—Vamos, Blue, levántate, ¡arriba!
—Pero —abrió sus ojos—, mientras aun tenga energía de sobra, puedo…
Aprieta un puño con decisión. Marshall, quien se relajaba, lo nota de inmediato.
—Esperen un momento, ¡¿qué está pasando?! ¡El retador no se ha dado por vencido! Aunque debería.
Aprieta sus puños contra el suelo para intentar sostenerse. En poco tiempo, logra ponerse de pie, aunque tambaleando, sin firmeza. El brillo en sus guantes aumentó mucho. Los rivales cruzan miradas de nuevo.
El lobo, viendo con una disimulada admiración a su oponente, quien lo mira como si estuviera por debajo, pues no consigue levantar más su cuerpo. De pronto, Blue deja de jadear, cierra su boca y sus ojos se entrecierran, como enfocando un objetivo. Esto alerta a Marshall, pero poco tiempo le deja para pensar, pues el erizo se enrolla de una manera agresiva y veloz, comenzando a girar y cargar su ataque.
—Bien, intentemos de nuevo.
Extendiendo sus brazos arriba, se impulsa para girar y formar la rueda de fuego por segunda ocasión.
—¡Es increíble lo que vemos aquí! ¡Repetirán eso de nuevo! ¡¿Veremos el mismo resultado?! ¡El retador se ve muy agotado como para superar a un potenciado Marshall!
—Me quitó las palabras de la boca —aseguró Kira, quien esperaba una respuesta de Qkidna, pero el chico solo ve con nervios y emoción.
Repletos de energías rivales, se disparan como proyectiles contra el otro. El impacto es mayor al pasado, esparciendo azul y rojo alrededor.
Gritos llenos de euforia solo consiguen ensordecer más a los tranquilos, pues el choque de poderes suena como cierras y mazos golpeándose en un frenesí. Como la primera vez, se ve un extra de energía aparecer a favor de Blue. Sin embargo, solo él podría percibir lo que sucede a continuación.
Durante un giro, Marshall consigue arrojar una leve llamarada que desestabiliza los giros. Era inevitable, la rueda de fuego golpea y arroja lejos al chico.
Las cámaras lo enfocan. Su rostro, brazos, su dañado ropaje. Aun así, sus guantes no dejan de brillar, incluso con más intensidad.
—¡Aun no! —abre bien sus ojos. No consigue reincorporarse y cae acostado, pero, en medio de gritos y quejidos, consigue ponerse de pie al tiempo que Marshall se detiene. Debe sostener un brazo con su mano por el dolor.
—¿Aun no? —pierde su paciencia— ¡Maldita sea! Mi energía se agota y la suya no parece disminuir, ¿qué está pasando?
Blue se dispone a correr de nuevo.
—No importa, solo debo seguir dañándote hasta que no puedas…
En un parpadeo, ya está frente a él.
—¡¿Q…Qué?!
Sin fuerzas para arrojar golpes, Blue usa su cabeza de manera literal. Un fuerte choque de frentes, un movimiento inesperado logra sacar de balance al lobo.
—Es más rápido, ¿qué pasa? —pensaba, pero no hay tiempo para eso, debe actuar— ¡Ahh!
Aviva el fuego en sus brazos. Se disponía a mostrar agresión, pero, lo ha perdido de vista. Cuando se da cuenta, Blue ya ha dado numerosas vueltas a su alrededor, generando un enorme remolino a su alrededor.
—¡Imposible! ¡Argh!
Intenta arrojar fuego al chico, pero éste solo se esparce alrededor sin importar hacia donde apunte. Ahora está encerrado en sus propias llamas, sin posibilidad de ver fuera. Debe esforzarse al máximo por mantenerse firme, usar su propio impulso para no ser arrastrado. Poco a poco, su fuego se hace más pequeño.
—¡No puedo creer lo que estamos viendo, damas y caballeros! ¡El retador ha atrapado a Marshall en su propio fuego! ¡¿Cuánto más podrá seguir corriendo en ese estado! ¡¿Podrá la transformación de Marshall aguantar tanto?!
—¿Qué?…
Lo escuchó. Es ahora que se da cuenta. Se queda sin energía, además, sin aire y el fuego que ha generado durante todo el combate se apaga a pasos agigantados.
—¡No! ¡No!
Tras diez segundos, la pequeña llama en sus pupilas se extingue; el iris regresa a su tonalidad de siempre. El fuego en su cuerpo se apaga por completo. Blue ya dejó de correr, solo espera que el aire se disperse.
Cuando termina, Marshall se esfuerza por recuperar el aliento, pero, el alarido del público lo alerta.
—¡Ahh!
Blue arremete contra él con una patada alta, pero ya no es tan rápido, se nota su desgaste, Tankdo consigue bloquearlo con un brazo. Sin embargo, su quejido advierte a su rival de la presencia de dolor.
—Ugh… ¿Agotado, Marshall?
—¡Argh!
Intenta golpear su pierna con su puño libre, pero Blue retrocede a tiempo. Aquel puñetazo pretendía disparar un breve, pero fuerte lanzallamas. La presencia de fuego fue mínima, lo que alerta a todos.
—Maldición, no es posible. ¡¿Cómo es que tú…?!
En contraste, el cuerpo de Blue parece estar rodeado de una ligera estela de energía celeste. Muy delgada, apenas presente, lo suficiente para molestar a Marshall.
No consigue terminar su pregunta, un combate cuerpo a cuerpo ha comenzado. Aunque consigue bloquear las patadas del erizo, las resiente. Pronto, prefiere esquivar a recibir otro ataque, pero, aunque Blue está muy dañado, sigue dominando con su velocidad.
No tienen un orden, alguna técnica u objetivo, pero cada patada resulta ser letal para el lobo. Ya es demasiado, no consigue levantar su guardia o disparar fuego por ningún medio. Cansado, decide arremeter, pero falla su intento de golpe. Blue da otro cabezazo en respuesta.
Enfurecido, el lobo intenta de nuevo antes que Blue se reincorpore, lo consigue está vez, pero no buscó ningún punto vital, solo golpea su hombro. El erizo ya está tiene el daño suficiente para que incluso eso lo haga retroceder.
—¡Jethog!
—¡Marshall!
En un ataque final, ambos arremeten. Un puño, un pie. Ambos con toda la fuerza que les queda. Es el retador quien consigue conectar al rostro de su rival antes de recibir el golpe que podría haber acabado este combate.
Tankdo recibió de lleno la patada. No tenía manera de resistirla, cae de costado a un par de metros.
Silencio. Ni siquiera el presentador de anima a romperlo. Los rostros impactados de todos es lo único destacable, incluso los de Qkidna y Kira. Blue ignora todo esto, está más concentrado en no desmayarse. Pero llama su atención un movimiento, Marshall intenta ponerse de pie.
—Por favor…
Al igual que el erizo antes, lo consigue.
—Tú… Tú… Jethog… Tú no eres… Ugh…
Sus ojos se cierran y cae de nuevo. El combate termina. Si el escándalo de los espectadores durante el combate parecía demasiado, el actual lo hace parecer el cantar de un canario.
Es su momento, Blue lo sabe. Mira alrededor, las pantallas con su imagen señalando al ganador. Luces de cámaras y el movimiento de brazos en nuevos fanáticos emocionados. Una sensación nueva. Su boca dibuja una pequeña sonrisa, aunque, está se desvanece junto con aquel intenso brillo en sus guantes.
Pierde el balance, las esferas muestran una débil intermitencia. Cae al suelo mientras sus ojos se cierran. Lo último que escucha es el golpe al caer.
Los Nuevos Poderes #8
Grupo Aural: Seres Mentales
También llamados "Seres Psíquicos", son aquellos cuya Energía Vital se concentra en su cerebro, dándoles habilidades mentales superiores en la mayoría de los casos. Sin embargo, el desgaste de energía evita que usen al 100% toda su capacidad mental, de no ser por esto, serían los Seres más poderosos desde el nacimiento. La Energía Vital de todos los seres vivos (a excepción de las plantas) está en el corazón (literalmente), pero en los Seres Mentales, hay una conexión especial entre ambos órganos, lo cual, si bien los hace poderosos, también implica en una debilidad muy grande, ya que tienen un punto débil muy accesible, la cabeza.
Próximo Capitulo
"La amiga sobreprotectora"
