Al fin ha llegado el día esperado por todo Begin City, la fecha acordada para el enfrentamiento entre Qkidna, hijo del luchador estrella de ciudad Begin, cuyo nombre es irrelevante para esta historia; y Kira, hijo del agente especial más reconocido en la región y quizá en Mobius.
Un despertador suena a las 7:00 a.m., pertenece a Blue, quien lo apaga de un manotazo tal, que tira el aparato al suelo por error. Luego de tallarse un poco los ojos, sonríe al recordar lo que se espera hoy, se levanta de un salto.
Quien ya se encontraba despierto desde temprano era Qkidna, entrenando en su, para nada pequeño, gimnasio personal en casa. Se ven marcas de golpes hechas por el polvo en los diferentes sacos de entrenamiento colgados por todo el sitio, incluso se ve un pequeño ring de boxeo al fondo. El erizo se encuentra haciendo flexiones, se nota mirándolo desde lejos la importancia que da a sus brazos sobre el resto del cuerpo, teniendo mayoría de aparatos para trabarlos junto con pecho y abdomen, teniendo solo un par para las piernas. Se detiene cuando termina de contar hasta 500; limpia un poco sudor con una toalla que dejó cerca, se ve agotado, pero con una sonrisa imposible de borrar, su emoción lo hace olvidarse rápidamente del agotamiento y decide seguir con alguna otra cosa.
Por otro lado, Alvin se encuentra trabajando en algo sobre el escritorio de su habitación. Con un teclado y una pantalla holográfica, termina de insertar largos códigos de programación. Al finalizar, deja caer sus manos y voltea hacia arriba, dejando salir un largo suspiro. Sus ojos están cansados y con grandes ojeras.
—Al fin, luego de toda la noche. Me aseguré de que no haya una sola falla. No puedo esperar a ver que le den una paliza a Qkidna, será emocionante.
El más poderoso 2
Qkidna Airth VS. Kira Zenoka
Alrededor de las 10:00 a.m., algunos de los chicos se encuentran en su cafetería favorita. Sentados en una mesa circular, están Blue, Alvin, Katly y Azuri; el armadillo carga un pesado y llamativo portafolio.
—No nos dirás qué llevas ahí, ¿verdad?
—Todos lo verán cuando inicie el combate, Blue. Y, hablando de eso, ¿dónde está Qkidna?
—Dijo que estaría toda la mañana preparándose y que nos vería a la hora de la pelea —contestó Katly.
—Se lo está tomando muy en serio —comentó la rubia.
—Me pregunto si Kira se lo está tomando tan en serio como Qkidna.
Mientras tanto, los susodichos utilizan las salas de entrenamiento de la estación de policía. Caminando por un pasillo, Leon usa palabras motivadoras.
—Muy bien, ahora, mentaliza: "Eres un ganador".
—"Soy un ganador".
—"No hay nada que pueda detenerte".
Marshall solo observa algo molesto y confundido al camaleón, se le dibuja una vena por un costado de su frente.
—"No hay nada que pueda detenerme".
—"Le darás a Leon 150 dólares".
—"Le daré a Leon…" ¿Qué?
—¡Rayos! Casi lo logro.
El lobo le da un golpe en la cabeza.
—No te pongas a jugar, esto es en serio.
—Lo siento —se disculpó mientras sobaba su cráneo.
—Está bien, Marshall, no es tan importante.
—Claro que lo es, debemos poner a esos perdedores en su lugar.
—¿De qué hablas? … ¿No será más bien que…?
—No, es… Bah, lo siento, solo quiero que ganes.
—Lo que quieres es que estemos parejos después de tu derrota con Jethog, ¿no es eso?
—Puede ser…
Marshall dirige su mirada hacia otro lugar, el albatros sabe bien lo que pasa por la cabeza de su amigo, pero decide no decir nada al respecto.
Por otro lado, los chicos se encuentran en camino. Como es temprano, van caminando cerca de la salida de la ciudad, teniendo una conversación que quizá anuncie cierto capitulo cliché.
—Y se me ocurrió que, para celebrar podíamos ir a la playa.
—Eh… hagan lo que quieran, no iré.
—¿Qué, le tienes miedo al agua? —se burló Azuri.
—No, es solo que… no hay transporte.
—Mi mamá puede llevarnos —dijo Alvin.
—Listo, problema resuelto.
—Pero, pero, ya sabes… los energéticos.
—Ay, por favor. Siempre que sacamos el tema, pones excusas para no ir. ¿Por qué?
—Solo… no quiero dejar la ciudad desprotegida, eso es todo.
—Oigan, hablamos de eso después —interrumpió el armadillo—, hay que apresurarnos.
—¿Por qué la prisa?
—¿Quién crees que supervisará toda la pelea?
—"¿Qué?" —gritaron todos.
Y, mientras tanto, en una sala de tiro en la estación.
—Vamos, solo dispárale a la manzana.
—No estoy seguro de esto, Marshall.
—¿Por qué?
—¡Por que la manzana está sobre la cabeza de Leon!
Son aproximadamente 500 metros de distancia.
—Solo dispara, todo saldrá bien.
—¿Puedo decir algo? —preguntó el camaleón, asustado.
—¡No!
—Está bien…
—Vamos, dispara.
—¿Crees que es tan simple apretar el gatillo y ya?… Pues lo es.
Dispara y da en el blanco, la manzana explota sobre la cabeza de Leon, quien se desmaya un par de segundos luego.
—Oh, no…
—Estará bien.
—¿No crees que abusamos mucho de él?
—¿De qué hablas? Soy como su guardaespaldas.
—Lo sé, pero… Está bien, ¿qué sigue?
—Ahora viene el combate cuerpo a cuerpo. Aquí te enseñarán muchas cosas, pero Airth entrena con Jethog todo el tiempo, te enseñaré cómo pelear contra un Ser Común.
—Buena idea, pero, ¿qué no fui yo quien te enseñó a pelear a ti?
—Cierra la boca, comencemos de una vez.
Por otro lado, Blue recibe una llamada, comienza a responder solo con los típicos "sí", y lo que se pueda considerar un sinónimo hasta que se despide.
—Chicos, era Qkidna y…
—¡¿Qué dijo?! —pregunto Azuri, entusiasmada solo por tratarse de él.
—Esto… Dice que ya está en camino.
—¿Deberíamos apurarnos?
—Descuida, Kat, irá caminando también para ir calentando, y Qkidna no es muy rápido realmente.
—A menos que trate de huir de Azuri —comentó el armadillo.
—¡Oye! ¡Tú cállate, cuatro ojos!
Así, todos se encuentran en las afueras de la ciudad a medio día, en un campo abierto cerca de una arboleda. Hay mucha gente en el lugar.
—Vaya, es casi tanta gente como en el gimnasio Begin. Tal vez Qkidna y yo somos un poco populares también —comentó el albatros con una leve sonrisa.
—Oigan, ¿dónde está Qkidna?
—No lo encuentro —habló el erizo—… Oh, quizá esté entre esas personas.
Blue estaba en lo correcto, el anaranjado se encuentro alardeando entre toda la multitud, quienes resultan ser admiradores de todos colores y formas.
—Bueno, que alguien lo saque de ahí mientras yo y Blue preparamos todo.
—¿"Preparar todo"?
—Ven, te lo explicaré.
El erizo se va con Alvin, dejando a las chicas la tarea de sacar a Qkidna de su grupo de admiradores.
—¿Y ahora cómo llegamos a él?
—Ese es su problema —dijo Marshall para luego irse junto con Kira.
—Esto… yo me voy por allá…
Katly agarra a Leon del cuello de la playera para detenerlo.
—Ah, no, se me acaba de ocurrir una idea.
Ambas gatitas sueltan una risa malvada mientras observan a León, a lo que el camaleón solo puede temblar de miedo.
Por otro lado, Blue y Alvin comienzan a instalarse en una zona despejada en medio del campo.
—Muy bien, esa cosa ya no tarda en llegar.
—¿Qué cosa?
—Ahí viene.
Un enorme tráiler llega y se estaciona al lado de los chicos, Alvin se acerca para hablar con el chofer. Blue los ve de lejos, pero, levantado un poco las orejas, alcanza a escucharlos hablar sobre una paga cuya cifra tiene cuatro ceros, luego de eso, el armadillo paga con un cheque. Blue se queda casi pasmado.
El chofer baja el enorme remolque y abandona el lugar en su vehículo.
—Esa cosa es enorme, ¿qué es todo esto?
Alvin suelta una gran sonrisa y saca un botón de bolsillo; al presionarlo, el remolque se transforma en una larga serie de controles parecidos a una gran computadora, de los cuales, salen varias pantallas holográficas.
—¡Esto, es una computadora de última generación! ¡Con esta hermosura podremos controlar cada aspecto de la pelea sin perdernos ni un nanosegundo!
—¿No crees que es un poco… exagerado?
—Je, je, claro que no. Bien, es hora, diles a Qkidna y a Kira que vengan aquí.
—Como ordene, "jefe" —dijo el erizo en tono sarcástico.
Mientras tanto, en la multitud, se puede escuchar a Qkidna alardeando como siempre. Viste una banda blanca en la cabeza, camisa de tirantes y una pantalonera —todo en naranja con negro—.
—Entonces me tenían rodeado, cuando… ¡Argh!… ¡¿Qué… rayos?!
El erizo forcejea con el aire. Es arrastrado y retirado de la multitud por lo que parece ser una fuerza omnipotente y todo poderosa, o, eso es lo que pasaba por su mente hasta ser arrojado de cara contra el suelo a los pies de…
—¡Hola, Qkidna!
—Agh… ¡¿Ah?! ¡¿Katly, Azuri?! ¿Qué pasa?
—Bueno, Leon, ya no te necesitamos.
—Hice lo que me pediste, por favor, no le digan a Marshall que una vez comí en Rush Pizzas.
—¡¿Qué?!
Qkidna se levanta de golpe por la ira para tomar al camaleón de la cola y, tras ganar impulso, arrojarlo lo más lejos que su propia fuerza le permite.
—¡Se va, se va, se va! ¡Se fue! —narró Blue, quien recién volvía.
—Vaya, ese tiro me salió mejor de lo que esperaba.
—Teniendo esos guantes no debería extrañarte… por cierto, "lindo atuendo".
—Lo sé, lo sé.
—No era cierto… Como sea, Alvin quiere vernos a todos en la gran pantalla.
—¿"Gran pantalla"? —preguntaron todos, confundidos.
En pocos minutos, todos se reúnen alrededor al seguir a las estrellas de este día, aunque no fuera necesario, pues ni el más despistado pasaría por alto la gigantesca pantalla de Alvin, similar o poco mayor al proyector de algún cine.
—Alvin, ¿a qué estás jugando ahora?
—Más bien a "qué van a jugar ahora".
—¡¿Qué?!
—Creí que esta sería la oportunidad perfecta para probar el prototipo de mi nuevo juego.
—¡¿Que qué?! ¡¿Quién te dijo que podías meterte en esto?!
—Nadie me dijo que no.
—Eh… Oye…
—Por cierto, "lindo atuendo".
—Gracias, es lo mejor que tengo.
—Vaya lástima…
—¿Qué?
—Bueno, ya —interrumpió Blue—, dinos qué tienes en mente.
—Muy bien. Como les dije antes, se trata de un juego, y el objetivo es: cazar a tu oponente. Para ello, podrán escoger un tipo de arma.
Alvin presiona más botones, y de un compartimiento, sale un cajón lleno de todo tipo de armas de fuego, o al menos eso parecen.
—Por supuesto que no son reales, las hice especiales para este juego.
Qkidna comienza a abuchear en cuanto escucha eso, molestando a Alvin y provocando que sus pocos seguidores —mayormente chicas— también abucheen.
—Continúo… —siguió hablando con ligera irritación—. Las reglas son simples: tienen todo este terreno, incluyendo la arboleda —mostró un mapa virtual en la pantalla—, para hacer lo que quieran, una vez que se les acaben las municiones, solo quedará darse a los golpes.
—Bueno, eso ya no suena tan mal.
El armadillo sonríe.
—Pero sigues apestando.
—En fin —dijo con doble enfado—. También he creado unos trajes especiales para este juego.
—¿"Trajes"? —preguntaron tanto Qkidna como Kira.
Alvin vuelve a presionar teclas y de otro compartimiento salen dos trajes con un estilo entre militar y policiaco, ambos con tonalidades grises y bolsillos al parecer falsos en todas partes.
—No… ¿voy a tener que ponerme eso? Definitivamente no me pondré eso.
5 minutos después …
—¿Por qué rayos debo usar esto?
—No te preocupes, te ves genial —dijo Blue en tono de burla.
—Muy bien, ahora pónganse estos.
Alvin le da un lente comunicador a cada uno. Ambos se lo colocan en su oído.
—Con esto podrán ver sus estadísticas, como sus municiones, su energía y el mapa de la zona.
—Es como un videojuego, ¿no? —preguntó Kira.
—Exactamente, solo que lo adapté un poco a los programas de entrenamiento que utilizan en la policía y el Equipo Especial.
—Eso me agrada.
—Típico de Alvin —comentó Katly.
—Muy bien, ahora, escojan un arma.
—Ya era tiempo.
Ambos miran las armas por unos segundos. Kira, aunque no lo demuestra mucho, es el más entusiasmado, pues hace una elección sin tardanza.
—Quiero ésta.
—¿Solo una pistola? ¿Quieres enfrentarme con una pistola cualquiera?
—Je, je, pobre ingenuo.
—No te confíes tanto, Marsh —respondió Blue—, Qkidna tiene un as bajo la manga.
—Ah, Qkidna —interrumpió Alvin—, casi lo olvido, tienes prohibido usar tus guantes.
—¿Qué? Pero… ¡Argh! Está bien, supongo que eso lo hará justo.
—Eh…
—¿Decías?
—Bien, entonces dame ese rifle.
—Yo usaré este par de pistolas.
—Muy bien. Ya conocen las reglas, el primero cuya barra de energía llegue a cero queda fuera; sus trajes están diseñados para medir su energía vital, así mide sus respectivas barras. El último hombre en pie gana. Nosotros podemos ver todo lo que ustedes ven en estas pantallas, incluyendo su ubicación y una vista aérea gracias a mi cámara insecto.
—Muy bien.
—Oye, que el mejor peleador gane.
—Claro que ganaré, ja, ja.
—Muy bien, ¿listos? ¡El primero en llegar a la arboleda gana una bonificación!
Qkidna sale corriendo y Kira tras de él. El gran bullicio del público se siente como un estruendo para los de oídos sensibles, apagándose poco a poco hasta ser aceptable conforme los peleadores se acercan a los árboles.
—Esto… ¿qué clase de bonificación?
—Ninguna, Blue, solo quería que se fueran. Muy bien, veamos… Listo, podemos ver lo que ellos ven.
En dos pantallas a los costados se ve una perspectiva en primera persona gracias a los lentes de ambos, ahí mismo se ven las estadísticas mencionadas. En otra pantalla está el mapa de la zona y la respectiva ubicación de cada uno, y finalmente, en la más grande, hay una vista aérea especializada controlada por la cámara insecto de Alvin.
—Oye, ¿en serio creaste esos trajes y todo solo para esto?
—No, es uno de mis proyectos, pero necesitaba un par de conejillos de indias para probarlos. Así que están expuestos a cualquier falla.
Entonces, alguien perteneciente a la mencionada especie entre el público:
—Me siento muy ofendido, me largo de aquí. Escribiré quejas en internet al respecto.
Dejando a todos algo confundidos, pero se olvidan de él rápidamente.
—Y… una cosa que olvidé mencionarles: esos trajes pueden hacerte sentir dolor cuando te disparan con un arma. Lo cual le da más realismo y lo hace mucho más divertido, aunque sean municiones virtuales.
—Estás loco. Me caes bien.
Con los chicos reunidos alrededor de Alvin y la multitud inmersa en las pantallas, Marshall aprovecha para retirarse y hablar por teléfono.
—Leon, ¿escuchaste eso?
—Sí, qué locura —respondió el camaleón desde algún lugar.
—De ti depende que Kira gane, lo dejo en tus manos.
—Claro, será pan comido —colgó.
—Marshall, ¿qué haces?
—Nada, solo veía la hora.
—Seguro… Oye, ¿listo para ver perder a…?
—¿A Qkidna? Claro que sí.
—Ya veo… Ya que estás tan seguro, ¿qué tal una apuesta?
—¿Qué tipo de apuesta?
—Si Qkidna gana, tendrás que ir a comprar una pizza en Rush Pizzas.
—Qué asco. Bien, pero, si Kira gana, tendrás que trabajar en Burning Pizzas lo que queda del verano.
—¿Qué? Pero…
—Vamos, ¿qué pasa? ¿Te da miedo perder?
—¡Claro que no! ¡Es una apuesta!
—Ja, ja. ¡Muy bien!
El lobo extiende su mano para cerrar la apuesta, Blue parece que duda por un segundo, pero acepta y estrecha para corresponder.
—Pobre tonto, con Leon interviniendo, no hay forma de que Kira pierda. No puedo creer que tendré a Jethog trabajando para mí.
Tras cerrar la apuesta, ambos se separan y Blue vuelve con los suyos.
—¿Estás seguro?
—Está bien, Kat, tengo fe en mi amigo. Además, sería una buena oportunidad para estropearle el negocio.
—Eres un vago —comentó Azuri.
En estos momentos, Qkidna va pasando de árbol en árbol esperando encontrarse con Kira. Alvin se comunica.
—¿Hola, hola? ¿Pueden oírme?
—Por desgracia, ¿qué quieres?
—Solo quería avisarles que, aunque las armas son falsas y los proyectiles técnicamente no existen, igual sentirán un dolor parecido al de un proyectil real.
—¿Qué? ¿Estás loco?
—Algo. Bueno, adiós —concluyó para desconectarse.
—Maldito lunático, pero ¿a quién le importa?
—Te escuché —replicó el armadillo para irse de verdad esta vez.
—¡Qué bueno!
—Así que, dolor real, ¿ah? —decía Kira para sí mismo— Más razones para tomarme esto en serio. Bien, que comience la cacería.
Y así, el juego inicia. Tanto Qkidna como Kira están decididos a ganar, ambos se acercan poco a poco el uno al otro, sin estar seguros de que así sea; todo el público está atento a lo que sucede.
Mientras tanto, un grupo de animadoras se reúne.
—¿Qué pasa?
—Es el equipo de animadoras de la escuela, Blue. Pero, entonces, eso significa que…
Entonces, Azuri aparece con su uniforme en medio de todas ellas. Todas de naranja, lo que seguro no tendrá nada qué ver con…
—¡Dame una Q! ¡Dame una K!…
—No me digas que…
—No sé cómo convenció a la capitana de venir con todo el equipo —expresó Katly entre un suspiro y una sonrisa…
—¡Dame una A! ¡¿Y qué tenemos?!
—"¡Qkidna!" —gritaron todas con entusiasmo, a lo que el público aplaudió.
—Oigan —interrumpió el armadillo—, esto se pone interesante.
Qkidna se encuentra escondido tras una gran roca, asechando a Kira. El albatros solo camina con cautela.
—Vamos, vamos, acércate más, muy bien —susurraba mientras apuntaba.
Está por apretar el gatillo, pero un pino le cae en la cabeza y falla el tiro. Kira escucha el disparo, se agacha y comienza el contraataque, pero Qkid se cubre detrás de la roca. El albatros corre en su búsqueda, salta sobre ella y, en el aire, apunta a la cabeza. El erizo solo lo ve, sorprendido. Dispara tres veces, dando en el blanco.
—¡Argh! ¡¿Cómo es posible?!
Qkidna ve su medidor de energía bajar, poco más de un cuarto de la barra, entonces, apunta con el rifle, pero Kira crea una corriente de aire que lo hace caer y perder su arma. Corre por ella, pero el ave le dispara una vez más, dando en el hombro. Qkidna grita mientras toma el rifle, se levanta, salta sobre la roca y comienza a huir.
—Así es, corre, pequeño erizo.
—¡Qkidna!
—¡Ja, ja! ¿Lo ves? Kira será el vencedor. Es el hijo de un agente especial, y no de cualquiera.
—Rayos…
Blue se acerca a Alvin.
—¿Viste lo que yo?
—¿Te refieres a ese pino? Lo sé, eso no cayó de un árbol, le dio justo en la cabeza, en ese ángulo, pero no hay viento, como si alguien lo hubiera lanzado, pero las cámaras no muestran a nadie más en el lugar, ¿qué habrá sido eso?
—No se te ocurrió agregar cámaras infrarrojas, o algo así, ¿verdad?
—Lo haré cuando lance la versión completa de esto.
—Oye… ahora que lo pienso, ¿dónde está Leon?
Qkidna descansa sentado junto a un árbol, sobándose el hombro; el dolor en su cabeza, que poco a poco se acaba, no lo deja recuperar fuerzas con tranquilidad.
—Ese Alvin no bromeaba con lo del dolor —se quejaba en silencio—, aunque no lleve nada cubriendo mi cabeza, este dolor se siente muy real; pero, si lo pienso, no es tan malo como una herida normal. Ahora debo pensar en una estrategia para derrotar a Kira.
Se levanta, sujetándose el hombro.
—Muy bien, hora del segundo asalto.
Kira continúa caminando con sigilo, no baja la guardia ni un instante. Entonces, escucha algo entre los árboles y comienza a disparar, 5 tiros consecutivos sin dar a nada.
—Vaya… será mi imaginación —se dice a sí mismo y da un suspiro—… Es la primera vez que llevo todo a la práctica, no imaginé que me pondría nervioso.
Las manos/alas del albatros tiemblan un poco, pero logra controlarlas, sigue caminando. Mientras tanto, cierto camaleón abraza de espaldas el árbol al que Kira disparó y no deja de temblar.
—Menos mal que no son armas reales, ¡porque si lo fueran ya estaría bien muerto!
—Nunca creí que vería a alguien como Kira así de nervioso —comentó Katly.
—Es una suerte que él diera el primer golpe, de otra forma, Qkidna estaría en ventaja.
—¿A qué te refieres? —preguntó el erizo.
—Qkidna comenzó con demasiada confianza. Si él hubiera iniciado, habría puesto muy nervioso a Kira, quizá lo suficiente para sacarlo de balance y vencerlo en poco tiempo. Como él recibió daño primero, perdió esa confianza extra y todo se balanceó.
Mientras Alvin hablaba, Kira se detuvo un momento, pensando en lo que acababa de suceder, y en ese instante, recibe un disparo en el hombro.
—¡Ja! ¡Ya casi estamos a mano! ¡Albatros! —gritó Qkidna, revelando su posición.
Así, comienza un tiroteo, ambos disparan y luego se esconden detrás de un árbol o una roca, luego salen de su escondite y buscan derribar al oponente. Solo reciben una pequeña cantidad de daño ocasional, pero el erizo no logra reducir la diferencia de salud. Se mueven de lugar una y otra vez hasta que Qkidna se tropieza.
—¡¿Viste eso?!
—¡¿Cómo rayos tropezó?!
—¡Qkidna, no!
Kira aprovecha y dispara una vez más a Qkidna, su medidor de energía baja a la mitad. El erizo ignora el dolor y se levanta para disparar de vuelta, pero el albatros se esconde detrás de un árbol, así que Qkidna hace lo mismo.
—Diablos, ¿qué me pasó?
—Observen el pasto —dijo Blue, examinando la repetición en una pantalla extra—, parece que alguien lo pisa justo cuando Qkidna tropieza, y, si vemos desde el ángulo de Kira, podemos ver cómo esas pisadas avanzan y se alejan de la situación. En otras palabras… ¡Marshall!
—¿Qué?
—¡¿Dónde está Leon?!
—No lo sé, no lo he visto desde que Qkidna lo arrojó lejos, no me molestes —advirtió para luego alejarse.
—Será un… Katly, ¿hacia dónde arrojaron a Leon?
—Hacia la arboleda…
—Qué conveniente, así que Leon está saboteando a Qkidna.
—No te preocupes, yo me encargo.
—¿Ah?… Bien, hazlo, supongo que no es trampa si el enemigo hace lo mismo.
Katly guiña el ojo a Blue y corre hacia la arboleda.
Mientras tanto, Qkidna y Kira siguen con el tiroteo. El ave pierde una cantidad considerable de energía, pero sigue en ventaja sobre su adversario, quien se acerca poco a poco a quedarse solo con un cuarto de la barra. Se detienen un momento.
—Oye, Kira —dijo con la respiración acelerada—… debo… debo decir que… resultaste ser un rival muy duro de matar después de todo… Esta ha sido mi pelea más difícil hasta el momento…
—Ya veo, y tú resultaste ser una presa difícil al final, pero no dejas de ser eso, mi presa —dijo con énfasis en lo último.
—Ah, ¿sí? Pues… yo creo que es hora de cazar al cazador.
—Terminemos con esto, entonces.
—Que así sea.
Se abalanzan uno contra el otro para disparar a quemarropa, en el mismo instante, Leon se salta sobre el erizo para derribarlo, pero cae al suelo de golpe, perdiendo su camuflaje. Es visto por todos.
—Pero ¿qué…?
—¿Leon?
Entonces, algo arrastra al camaleón y se lo lleva lejos mientras éste grita pidiendo ayuda. Ambos rivales ven la escena como si se tratara de una película de terror.
—¿Qué fue eso?…
—Este… ¿han visto la película "Movimiento Anormal"? —dijo el armadillo por medio del comunicador— Esa película da miedo ¿verdad?… Bueno… solo ignoren lo que pasó y sigan con lo suyo.
Alvin corta la comunicación, pero ambos siguen algo perplejos.
—Entonces… muere —dijo el erizo, aprovechando la confusión para luego disparar.
Kira recibe el tiro en el pecho y pierde una cantidad considerable de energía, bajando a más de la mitad. El dolor lo hace moverse con torpeza al tratar de reincorporarse.
—¡Ah! Maldito…
—Bien, hora de acabar contigo. Parece que el entrenamiento de la policía no es tan especial como presumías, después de todo.
Qkidna dispara, pero no pasa nada, no se escucha un ruido siquiera, el erizo insiste, pero da lo mismo.
—¿Sin municiones? ¿En serio? ¿Justo ahora?
—Jaque Mate, erizo.
—Maldición…
Kira dispara y, al igual que con Qkidna, no pasa nada con ninguna de sus dos pistolas.
—¿Qué? No puede ser…
—Vaya, vaya, tal parece que a ambos se les acabaron las municiones, qué lástima. Bueno, ya saben cómo terminar esto.
En cuanto se corta el mensaje de Alvin, Qkidna comienza a reír en silencio, pero su risa se sale de control por la emoción.
—¡Kira! ¡¿Estás listo para la golpiza de tu vida?!
—¡Hagamos esto!
Ambos tiran sus armas al suelo y se ponen en guardia, mientras el erizo adopta una posición similar a la de un boxeador, el albatros extiende sus manos y separa un poco más sus brazos; los rivales se miran a los ojos fijamente, esperando ambos que se realice el primer movimiento.
Mientras tanto, Blue tiene capturado a Leon y una pequeña turba enfurecida los rodean junto a las chicas.
—¿Y cómo castigaremos al pequeño tramposo?
—Yo estaba pensando en técnicas de tortura al estilo de la vieja escuela —sugirió la gatita.
—Adoro la vieja escuela.
—Ay… mamá…
—Esperen, esperen —intervino Marshall, quien entraba a través de la multitud—, nadie tortura a Leon excepto yo.
—"Oye" —exclamaron ambos con desilusión.
Blue suelta al camaleón y Marshall lo toma del brazo, todos les abren camino.
—Perdóname, por favor, no me quemes vivo.
—Calla, Kira sigue con ventaja, aun podemos ganar, y por tu bien que así sea.
—Esto está por terminar, damas y caballeros. Esto parece una auténtica pelea de campeonato, lástima que no cobramos entrada… Como sea…
Qkidna lanza el primer golpe, un puñetazo directo al rosto, el cual, Kira repele con su brazo para contraatacar, golpe que igual es cubierto por el erizo, sin embargo, su medidor de salud desciende ligeramente de todos modos.
—¡¿Qué?! ¡Eso es una tontería, Stius!
—No te distraigas —advirtió Kira, para luego conectar una patada en el abdomen de su rival, Qkidna retrocede para reincorporarse.
—Lo siento, simplemente recibiste el golpe de lleno en una parte del traje, lo arreglaré en la versión final.
—¡Estúpido nerd!
—¡Oye!
Kira se acerca rápidamente a su rival, al interceptarlo, comienza a lanzar golpes y roces con las alas sin titubear ni por un instante, Qkidna se cubre de cada ataque, pero sigue recibiendo daño, que, aunque es muy poco por cada ataque recibido, en conjunto le resta lo suficiente para acercarlo a su límite.
—Maldición —pensaba—, estoy acostumbrado a recibir golpes y esperar la oportunidad para contraatacar, si debo jugar con las reglas de Alvin, tengo que cambiar de estrategia… pero… ¿qué rayos puedo hacer con él?
El público observa, hay un leve silencio acompañado de murmullos entre la gente. Azuri observa tan nerviosa, que pone su mano sobre sus labios y abraza su brazo con la otra. Marshall mira con tanta confianza, que su sonrisa y cabeza en alto lo demuestran, su amigo será quien gane la batalla.
—Esa es la diferencia entre alguien que practica para la escuela y alguien que es entrenado por la policía —comentó Katly, bastante angustiada también.
—No, Qkidna no se quedará así, ha entrenado bastante tiempo con nosotros, ¿recuerdan? Sé que encontrará la manera a tiempo.
—Si tan solo le quedara más tiempo —concluyó el armadillo.
La barra de energía de Qkidna está a tan solo unos cuantos golpes o uno fuerte de acabarse, entonces, el erizo se agacha completamente y, en un movimiento muy rápido, se levanta, golpeando a Kira en el mentón para luego conectar un fuerte golpe en el pecho. El albatros retrocede un poco por la fuerza y la sorpresa, su barra de energía bajó hasta tener solo un poco menos de un cuarto de su capacidad.
—¡No te dejaré ganar, Kira! ¡No me importa de quién seas hijo o si te convertirás en el mejor agente especial de Mobius! Te venceré, porque seré mejor luchador que cualquiera, ¡incluso mejor que mi padre!
Así, el erizo se lanza sobre su rival para conectar otro golpe, Kira se prepara para repelerlo, pero entonces, Qkidna detiene su brazo y logra conectar un fuerte rodillazo a su rival en el abdomen dando un pequeño salto; en el instante que se reincorpora, aprovecha que Kira pierde el aliento para conectar otro par de golpes en donde el segundo logra elevar unos cuantos centímetros al albatros sobre el suelo.
—¡Vamos, Qkidna, puedes hacerlo! —gritó Azuri, más entusiasmada que cualquiera.
—¡Demuestra lo que puedes hacer, Qkidna! ¡Que somos los defensores de esta ciudad por una razón!
—¡No se necesita tener poderes para ser increíble, Qkidna! ¡Prueba que eres el mejor!
—No lo puedo creer, ¿de verdad Qkidna logrará remontar? … Aunque te odio, debo admitir que eres increíble.
El público entero grita entusiasmado, los chicos no dejan de apoyar al erizo, quien sigue conectando golpes, que Kira apenas ha comenzado a cubrir y repeler, logrando seguirle el ritmo de nuevo a su rival, quien no da señales de cansancio. Marshall observa, entre nervioso y furioso, mientras Leon se aleja lentamente.
Aunque logra cubrir cada golpe que el erizo le arroja, Kira nota que su barra de energía sigue bajando, tal y como le sucedía a Qkidna, acercándose peligrosamente a su límite. En ambas pantallas se ve la perspectiva y las barras de energía prácticamente igualadas de ambos, mientras que en la principal se ve la pelea grabada desde los mejores ángulos posibles por el insecto.
Ambos se ven decididos a no perder la batalla y, por primera vez, podemos ver a un Kira que deja de lado su seriedad, pues en su rostro se nota un sentimiento similar al de Qkidna, dejando claro que quiere ganar, y no dejará pasar una sola oportunidad.
—¡Kira!
—¡Qkidna!
Ambos lanzan su más fuerte golpe, terminando por chocar sus puños y, aunque sorprendentemente no causo daño a ninguno, esto hizo retroceder solo al albatros; Qkidna intenta interceptarlo antes de que éste se reincorpore, pero Kira arroja una fuerte corriente de aire que lo empuja varios metros de vuelta.
—¡Eso no se vale, árbitro! —gritó Blue, aturdiendo un poco a Alvin.
—Arroja todo el aire que quieras, llegaré a ti de todos modos.
—Si eso quieres.
Usando ambas alas, Kira arroja una poderosa corriente que parece no tener fin; aunque Qkidna trata de resistir, comienza a ser arrastrado.
—¡No pasará! —gritó para luego enterrar su mano izquierda en la tierra de un solo golpe.
—¿Qué…? ¡No te servirá de nada!
El albatros comienza a aletear con todas sus fuerzas, poco a poco Qkidna comienza a separase del suelo, así que entierra su otra mano.
—Te tengo —exclamó el albatros para luego detenerse y correr enseguida hacia su rival.
—¡Maldición!
Qkidna desentierra ambos puños rápidamente, pero antes que se diera cuenta, ya tenía a Kira sobre él para dar el último golpe. Logra atrapar su puño antes de recibir daño, y la reacción de ambos fue lanzar otro golpe con su mano libre. En un parpadeo toman impulso, conectan a la vez un fuerte puñetazo en el rostro del otro, separándose y cayendo al suelo por la fuerza del impacto. Las barras de salud de ambos quedan vacías.
—¡¿Qué?!
—¡¿Un empate?!
—¡Qkidna!
Fuertes murmullos se escuchan alrededor del lugar, Alvin rápidamente toma la palabra.
—Chicos, todo mundo, tranquilícense, para esta situación sí anticipé algo, les juró que es probabilísticamente imposible que esto finalice en un empa…
—¡Solo dinos quién ganó! —interrumpió alguien del público, y todos le secundaron.
—Bien, bien —contestó, irritado—. Blue, Marshall, vayan por ellos y cuando estemos todos reunidos revelaré al ganador.
—De acuerdo. Marsh…
El lobo se ve bastante molesto, y no solo por tener que obedecer a Alvin.
—Solo vamos, ¿quieres?
Finalmente, luego de que Qkidna y Kira pudieran descansar un poco, todos se reúnen alrededor de la gran pantalla para escuchar el veredicto final.
—Bueno, chicos, primero que nada, quiero agradecerles por darme la oportunidad de…
—¡Dinos quien ganó!
—"¡Sí!" —terminaron de gritar en el público.
—Bien, sin rodeos —terminó de hablar, molesto—. El ganador es…
Alvin hace una pausa dramática solo para aumentar la tensión.
—Vamos, vamos, vamos —decía Azuri.
—Por favor, por favor, por favor —rogaba Leon, mientras que Marshall solo esperaba, impaciente.
—Je, je, qué intenso —comentó Blue.
—El ganador es… ¡Qkidna Airth!
Y todos los del equipo pegan un gran grito de victoria.
—"¡¿Qué?! ¡¿Pero cómo?!" —exclamaron Marshall y Leon, pero luego el lobo voltea a ver a su cómplice, asustándolo más con su furioso rostro.
—Como podrán ver en la pantalla, durante el último golpe, el medidor de Qkidna era ligeramente más bajo que el de Kira, pero, entre ambos golpes, el de Qkidna fue mucho más fuerte, tanto, que hizo que el medidor de Kira llegara a cero antes que el suyo, por lo tanto, ¡Qkidna gana!
—¡Oh, sí! ¡Les dije que yo era el mejor! Aja, así es, soy el mejor, oh, sí.
—Sí, sí, que no se te suba a la cabeza. Felicidades por tu victoria, pronto tendremos una revancha y entonces no seré tan piadoso contigo.
—Je, je, eso espero, porque entonces seré mucho más fuerte, Kira.
—Oye Marshall, creo que hicimos una apuesta.
—Sí, claro, igual ya se me antojaba una tostada.
—Oye…
—Increíble que ganáramos a pesar de las trampas de Leon —comentó Katly.
—No debería sorprenderte, era obvio que ganaríamos.
—Bah, ¿por qué? —se quejó el reptil.
—Porque…
—Nosotros…
—Somos…
—"¡Los más poderosos!"
La frase que ambos erizos proclamaron en conjunto golpeo a Marshall tan fuerte, que los disparos de esta pelea son simples pedradas en comparación; aunque por dentro es así, por fuera solo muestra una seriedad, muy impropia incluso de él.
—Oigan, reúnanse para una foto —dijo Azuri.
Todos escuchan y así lo hacen. La rubia programa la cámara a diez segundos, sale corriendo y se les une; una hermosa foto en la que todo el equipo está reunido, incluso con algunos colados en ella, Marshall es el único amargado en la escena.
Al atardecer, cuando el cielo parece naranja, casi todos han dejado el lugar, excepto Alvin, quien terminaba de revisar todo para asegurarse de que estuviera en orden. Se da cuenta de algo al revisar unos datos salidos del último momento de la pelea.
—Qué extraño, quizá sea un error de cálculo… aunque… no, porque las lecturas en el resto del combate cuerpo a cuerpo fueron las mismas, la diferencia en fuerza física está muy clara… entonces, ¿por qué?… ¿será acaso que…?
Se hace tarde, así que Alvin debe guardar todo en un segundo y tercer portafolio para volver a casa. La computadora entera se divide en piezas que a la vez se hacen aún más pequeñas para caber.
—Lo comprobaré luego…
Es de noche, Marshall está recostado en su cama, la frase "Somos los más poderosos" no deja de sonar en su cabeza. Observa el brazalete un momento. Tras haberlo pensado demasiado y con un mal gesto, toma su otro teléfono.
—Hola, ya tomé una decisión, ¿dónde y cuándo nos vemos?
Próximo Capítulo
"Un nuevo compañero"
