Como en muchos días de sus vacaciones, los chicos utilizan el gimnasio Begin para entrenar, utilizando distintos terrenos y hasta enemigos falsos, todo a través de un exclusivo programa de materialización artificial. Blue, Qkidna y Alvin utilizan el escenario de una ciudad en ruinas para una batalla campal entre ellos; el gimnasio está siempre abierto, por lo que cualquiera puede entrar a ver o unirse al entrenamiento. Desde arriba, en la cabina de control, las chicas supervisan mientras cuidan de Zomi.

—¡¿Quién es la cosita más linda?! ¡Lo eres tú! —decía la rubia mientras estrujaba al pequeño entre abrazos y caricias accidentalmente agresivas.

—Trátalo con un poco de cuidado, ¿sí? —pidió Katly luego de una pequeña risa, mientras Zomi trata de zafarse de los brazos de Azuri con desesperación.

En eso, se escucha el choque de una gran fuerza, las chicas rápido ponen una repetición en pantalla, pues el tiempo que les tomó reaccionar fue suficiente para que los chicos se separaran y la batalla siguiera su ritmo. Blue había logrado cubrirse a tiempo de dos Super Disparos provenientes de Qkidna y Alvin, quienes decidieron unirse para derribar al más fuerte. Aunque el erizo utilizó las esferas de sus guantes, el tamaño de los proyectiles y la fuerza del impacto fueron suficientes para darle de lleno y enviarlo lejos, dejándolo fuera de combate.

—Míralos, cada día son mejores, sobre todo Qkidna —comentó Azuri entre suspiros de amor.

—Sí…

—Conozco esa voz, ¿te sucede algo?

—Es otra vez esa sensación: soy la más inútil del equipo.

—¿Por qué lo dices?

—Compárame con ellos. Alvin es un genio, si algo malo pasa, pronto tendrá una idea que nos saque de apuros, además, tiene las mejores armas del equipo. Qkidna es el más fuerte, sabe pelear mejor que los cuatro, sin mencionar sus guantes. Y Blue… es Blue, el más rápido, el primero en enfrentar a Genevil, él es… creo que entiendes. Los tres han tenido sus grandes peleas y yo… solo estoy aquí sentada.

—Vamos, no seas tan dura contigo misma, tú tienes los mejores poderes del equipo, solo debes aprender a usarlos. Quizá si intentaras practicar con ellos…

—Claro que no, no podría. Solo los retrasaría.

—Tal vez necesites a alguien que te enseñe, un maestro.

—Pero no conocemos a nadie.

—Vamos, no hablo de un maestro de verdad, ¿dónde pensabas conseguirlo? Hablo de que uno de ellos te enseñe.

—¡¿Qué?! No estoy segura de eso, ¿a quién se lo pediría?

—Qkidna, él es el mejor peleando.

—Mmm… Alvin es quien más conocimientos tiene sobre la energía, conoce más cosas técnicas que me pueden servir, creo que él puede enseñarme.

—Bien… como quieras —dijo Azuri, con decepción.

—Chao, chao —se quejaba el enano, siendo ahorcado en los brazos de la rubia todavía…

En busca de un maestro

Un acoso poco apropiado

Pasa un rato, las chicas —Katly— finalizan el programa de entrenamiento y el campo de batalla vuelve a ser un terreno plano. Los erizos salen a buscar algunas bebidas, mientras Alvin se queda dentro para afinar sus cañones, oportunidad que Katly aprovecha.

—Cielos —pensaba—, si no fuera por mi mala condición, no necesitaría hacer alianzas con Qkidna para vencer a Blue… y también podría vencer a Qkidna.

—Buen entrenamiento, Alvin, me alegra ver que cada día mejoran.

—Gracias, Kat. Mejoraríamos más si esos dos se animaran a probar otros modos de entrenar, si seguimos así, solo aprenderemos a pelear entre nosotros.

—Alvin, necesito tu ayuda, sabes mucho sobre Seres Especiales. Quisiera pedirte que me entrenaras.

—¡¿Ah?! ¡¿Yo?!

—Sí, por favor, no quiero seguir siendo la más débil, ¿podrías?

—Pero… ¿por qué no se lo pides a…?

—¡Por favor, Alvin, debes ayudarme!

El armadillo lo piensa un poco, pero al ver el rostro de su amiga, se decide.

—De acuerdo, creo que podré ayudarte. Iniciemos ahora, Blue y Qkidna tardarán un poco en volver.

—¡¿En serio?! ¡Gracias, Alvin!

Katly envía un mensaje a Azuri, pidiendo que no haga ningún cambio en el campo de batalla.

—No creo que sepas cómo funciona, pero, por si acaso.

—Muy bien, primero que nada, debes saber qué clase de poderes tienes.

—Soy un Ser de las Sombras.

—Correcto, pero eso no lo es todo, para poder controlar tu energía. Debes conocer bien el tipo de poder que posees. Cada uno de nosotros tenemos energía, es nuestra fuerza vital, pero los Seres Comunes y Especiales pueden usarla de una manera diferente, cada ataque que haces y cada poder que tienes usa tu energía, la cual puedes ver. En tu caso, tu energía se ve de color morado.

—Lo sé.

—Esa energía nace del corazón, quiero decir, en nuestro caso, el corazón es el contenedor y fuente principal de nuestra energía vital.

—"Energía vital" …

—Es la energía que nos mantiene a todos con vida. Bueno, cambiando de tema, ¿qué ataques o técnicas conoces?

—Intangibilidad, invisibilidad, puedo suprimir mi nivel de energía y el de un amigo para no ser detectados, sé arrojar un pulso de energía y… mi hipnosis.

Mientras tanto, en la cafetería del gimnasio, Qkidna coquetea con la cajera, lleva así desde que compraron las bebidas, Blue lo sigue esperando en una mesa, casi terminando la suya. El erizo naranja no deja de hablar de su gran fuerza y la forma en que derrotó a Kira, pero la víctima no le presta atención. Luego de unos minutos, por fin entiende el ambiente y va a sentarse.

—Nah, ella se lo pierde, últimamente ya no hay buenas candidatas.

—Yo sé de una buena candidata que seguro no te rechazará —dijo, con la bebida muy cerca de su boca.

—¿Quién? ¿Dónde?

—Te daré una pista: es una gata rubia.

—¿Una rubia? Es perfecto, ¿quién?

Blue bebe con una vajilla, haciendo un ruido algo molesto, evitando responder.

—Oh, vamos, ¡dime!… Ehh… ¿cómo se apellida?

—A ver, no recuerdo… ¿Cómo se apellida Azuri?

—Sindon, ¿pero eso qué tiene que ver?

—¿En serio? —se dijo a sí mismo con frustración.

—De acuerdo, Kat, recuerda que el pulso de energía, como muchos otros ataques y técnicas, depende de la cantidad de energía que utilices y en tu forma de manejarla. Debes concentrarte en el uso y control que le das. Dame una demostración.

Katly cierra los ojos un momento, es rara la ocasión en la que debe concentrar su energía; prepara sus manos para arrojar el ataque, se ve su aura brotar un poco de las extremidades hasta los codos. Entonces, dispara, pero la potencia fue exagerada y, al tener los ojos cerrados, da por accidente a Alvin, quien es arrojado lejos por la fuerza del ataque. Cae en los asientos para el público, pues las paredes estaban apagadas también.

—¡Rayos! ¡Lo siento mucho, Al!

—No importa —contestó con mucho dolor—, auch… No importa…

Pasa el tiempo y, al parecer, Katly muestra los mismos problemas. Trata una y otra vez de controlar su energía, pero siempre es poco o mucho lo que sale de ella; son demasiadas las ocasiones en que Alvin sale golpeado, podría decirse que, gracias a su coraza y el entrenamiento con los chicos, ha podido sobrevivir a tanto.

Por último, con mucha pena, Alvin decide que no es el indicado para entrenar a Katly, pues, a pesar de saber muchas cosas, él solo podrá decírselas, más no enseñarle a aplicar lo aprendido en lo más mínimo.

Regresa arriba con Azuri.

—Vi eso último, ¿cómo te fue?

—No muy bien. Alvin me dijo muchas cosas interesantes, pero… no creo que pueda soportarme, ¿sabes?

—¿Qué su coraza no sirve para nada?

—¡Azuri!

—Lo siento, lo siento. Entonces, ¿ahora le darás una oportunidad a Qkidna?

—Supongo…

Justo en ese momento, los erizos regresan a la arena.

—¿Es una de las porristas?

—Sí.

—¿Es la capitana?

—¿La capitana es rubia?

—Sí…

—De todos modos, ella no es.

—Entonces, ¿cuál de todas es?

—No te diré.

—Oye, Blue —interrumpió Katly su importante conversación, utilizando un micrófono—, ¿me prestas a Qkidna un momento?

—Eh… sí, claro.

—No te pongas celoso, chico, yo nunca —se burlaba hasta que recibe un codazo—… ¡Perdón!

—De cualquier forma, ya debo irme.

—¿A dónde irás?

—Tengo que hacer algo… adiós.

Zomi escucha eso y se zafa de los brazos de Azuri, baja a gran velocidad y regresa con su dueño, ambos se despiden y salen del lugar. Entonces, Alvin, quien estuvo viendo:

—Bueno, yo también tengo que irme, mi madre se enfada cada vez que duro mucho tiempo fuera de casa…

—Te creo.

—Además, quedé hecho trizas, así que…

—Sí, sí, lo que digas. Parece que esa coraza solo sirve para hacerte más pesado.

—Ja, ja, ja, sí, es cierto, buena esa, Qkidna. Bueno, ya me voy, ¡adiós!

Y con esos nervios poco disimulados, el armadillo abandona el lugar.

—No estaba siendo gracioso… ¿y bien, para qué soy bueno?

Katly ya ha bajado de la cabina de control.

—Qkidna, necesito que me ayudes a entrenar…

—¿Por qué no bajas a entrenar con noso…?

—¡No me interrumpas! Escucha, nunca podría pelear al mismo nivel que ustedes, por eso necesito alguien que me enseñe personalmente.

—Ohh, ya entiendo, quieres un maestro personal.

—Pues… sí.

—¿De cuánto estamos hablando?

—¡¿Ah?!

—¿Cuánto piensas pagarme?

—¡Qkidna! ¡Te lo estoy pidiendo como amigos! Necesito que alguien me ayude.

—Bien, bien, pero, ¿entonces por qué no se lo pides a…?

—Por favor, Qkidna, ayúdame… Ahh… piensa en lo popular que te harías, todos empezarían a pedir que les enseñes también.

—Oye, tienes razón. Bien, empecemos, no hay tiempo que perder.

—Eso fue demasiado fácil —pensaba—, no lo puedo creer.

En estos mismos momentos, Alvin sigue a Blue y Zomi por toda la ciudad.

—¿Hacia dónde te diriges? —habló consigo mismo a pasos torpes, pues su vista se concentra solo en su pseudo presa y no en el camino.

A donde quiera que el erizo y el chao se dirigen, Alvin utiliza arbustos, botes de basura, gente y otras cosas para escabullirse, lo cual es estúpido, pues la ciudad está colmada de transeúntes, es fácil mezclarse entre la multitud.

—Tarde que temprano descifraré todos tus secretos, así tenga que seguirte todo el día —comenzó a olfatearse a sí mismo—… y luego me daré un baño.

Pasa el tiempo, y el erizo solo sigue caminando por la ciudad, puede que esto tome tiempo, así que volvamos al gimnasio.

—¡Por favor, no seas tan rudo! ¡Ay!

—Oye, es necesario que aprendas a soportar el dolor y a zafarte de todo tipo de llaves.

—Muy bien, tal vez me equivoqué —comentó la rubia, observando desde arriba cómo su amado le aplica una extraña llave de lucha a su mejor amiga.

—¡Ya basta!

Katly se hace intangible y Qkidna cae al suelo.

—¡Oye!

—Escucha, tal vez esto no fue buena idea.

—Hmm… tienes razón, definitivamente no eres un discípulo digno de mis enseñanzas.

—Te enseñaré algo digno de ti —dijo la gatita con enfado y frustración para luego utilizar el pulso de energía una vez más, el erizo sufre del mismo destino que Alvin, pero sin coraza que le amortiguara el golpe.

Al regresar con Azuri:

—Uf, quedé adolorida.

—Ay, amiga, lo siento, me equivoqué.

—No, no, está bien, creo que ya sé lo que pasó.

—¿A qué te refieres?

—Soy un Ser Especial; Alvin y Qkidna no pudieron ayudarme porque sus habilidades no tienen nada que ver con las mías… y porque Qkidna es un idiota.

—Oye…

—Bueno, mi punto es: que necesito a alguien con poderes del tipo especial como maestro.

—Oh, ya entiendo… ¿y quién podría ser?

—El único Ser Especial que conocemos es… Marshall.

—Oh, no… No lo harás.

—No tengo opción.

—Pues, puedes…

—¡No tengo opción!

—De acuerdo…

Quizá no sea necesario mencionarlo, pero Alvin sigue persiguiendo a Blue.

—Ya me cansé, ¿hacia dónde rayos…? Un momento… ¡Hemos estado caminando en círculos todo este tiempo! ¡¿Por qué?!

—¿Te perdiste?

—¡Blue!

El erizo aparece por detrás, pues el chaparro no se percató de haberlo perdido de vista.

—Sé que nos has estado siguiendo, Zomi te notó desde que salimos del gimnasio. Quería convencerme de que no nos seguías, pero eres demasiado…

—Chao cha.

—Eso mismo.

—Ah, vaya…

—Y, ¿bien? ¿Nos vas a decir por qué nos seguías?

El armadillo solo balbucea escusas incompletas tal programa de comedia.

—Y luego… verás… eso de… los energéticos.

Los tres se quedan callados por un par de segundos…

—Je, je, está bien, te entiendo.

—Ah, ¿sí?

—¿Chao, chao?

—Sí, y te dejaré acompañarme si prometes no decirle a nadie, sobre todo a Qkidna y a Katly.

—Oh, ¿en serio? Pues… gracias, supongo.

—¿Chao, chao, chao cha?

—Está bien, Zomi, Alvin es de confianza —lo dijo, pero en un tono medianamente amenazante.

—Je, je… Ay…

Por otro lado, Katly y Azuri van llegando a Burning Pizza.

—Creo que voy yo sola desde aquí.

—Bien, suerte, amiga.

Katly entra a la pizzería, hace mucho calor, naturalmente. Camina directo al mostrador, donde está Leon, con la cara completamente negra.

—¿Leon? ¿Qué te pasó?

—Hola, je, je. Marshall me quemó vivo por estropear una pizza.

—Cielos, y ¿estás bien?

—Sí, los reptiles podemos resistir estas cosas.

—Bueno, este… vengo a ver a Marshall.

—¿Tú? ¿A Marshall?… ¿Qué está pasando aquí? Primero, Marshall se pone más agresivo de lo normal, luego, Kira dice que ya será agente especial, y ahora, Katly Yóllow viene a ver a Marshall, ¡¿en qué nos estamos convirtiendo?!

—Solo cállate y llama a Marshall… y se dice "Hollow", no "Yóllow".

—Sí, lo que digas.

Leon entra en la cocina. Mientras la gatita espera, observa cómo un mesero entrega una pizza literalmente en llamas, pero, al ponerla en la mesa, el fuego se apaga, pudiéndose apreciar los ingredientes perfectamente cocinados. A los clientes parece gustarles mucho ver esto, pues desde otras mesas observan, ríen y hablan sobre el tema.

—Nunca había entrado aquí, definitivamente es un negocio de la familia Tankdo. Ahora que lo pienso, ¿habrá otro Ser de Fuego en la familia de Marshall?

Mientras tanto…

—Aquí es.

—¿Aquí?… Es un centro de psicología avanzada.

Llegan a un edificio de dos pisos, paredes blancas y un techo triangular color café. Unas escaleras que te llevan a la entrada y una placa de oro al lado, en la que se describe el lugar y lo que sucede ahí.

—Lo sé, Alvin. Tomo clases de control de la ira.

—¿Qué? ¿Desde cuándo?

—Desde que llegué a esta ciudad. Lo sé, eso no es para nada sospechoso, ¿verdad?

El armadillo solo observa, algo confundido.

—Entremos, ¿quieren? No me vendría mal un poco de compañía ahí dentro, si es que el doctor me lo permite —mostró una sonrisa, comenzando a subir las escaleras.

—Con que —seguía pensando de más—… clases de control de la ira… ¿Por qué será? Puedo crear tantas teorías locas ahora mismo, pero creo que me reservaré hasta obtener más datos. Definitivamente esto está ligado a tus guantes, Blue.

Regresando a Burning Pizzas…

—Por favor, eres el único en la ciudad que puede ayudarme.

—No lo creo, bonita.

—Por favor, ayúdame, me harías la gatita más feliz del mundo.

—Je, je, veamos, por un lado, le muestras a todos que eres el más poderoso en la zona, por el otro, tienes que estar educando a una niña… ¡Qué dilema!

—Katly le gruñe a Leon con tal de que se calle, lo cual funciona, a pesar de ser un gruñido nada atemorizante.

—Escucha, no tengo tiempo para eso ahora, aunque quisiera ayudarte, no podría. Si de verdad necesitas que alguien te entrene, ¿por qué no se lo has pedido a…?

—¡Por favor! ¡Solo un Ser Especial puede ayudarme! ¡No puedo seguir siendo la más débil! Si supieras lo que se siente no poder ayudar… ver cómo los demás luchan y se hacen más fuertes y no poder hacer nada…

Marshall se queda callado un momento, volteando hacia otro lado.

—Bien, entiendo, definitivamente no lo harás, gracias por tu tiempo —dijo con tristeza para luego marcharse.

—Je, je, así es, largo.

—¡Espera!

—¿Uh?

—Tal vez pueda… siempre que no esté ocupado aquí, o en cualquier otra cosa, creo que podré entrenarte.

—¿Eh?

—¿En serio?

—Sí, podemos comenzar cuando quieras.

—¡Ay! ¡Gracias, gracias, gracias! ¡¿Podemos comenzar hoy?!

—¿Hoy?

—Hoy está libre —comentó Leon, provocando la furia de Marshall, quien lo observa mientras gruñe.

—Maldición, Leon… está bien.

—Bien, vayamos al gimnasio Begin, entonces.

—Sí, vamos —secundó Leon, con entusiasmo.

—Tú te quedas aquí a cubrirme desde hoy hasta tres días, por abrir la boca, es eso o quemarte vivo, elige.

—¡Me quedo! ¡Me quedo!

—Buen chico.

El camino hacia el pequeño estadio es silencioso, Katly suele desviar su mirada en ocasiones hacia el lobo, pues es la primera vez que interactúa de manera directa con él. Es curioso, pues, su condición como Seres Especiales los obligó a ser conscientes de la existencia del otro desde que tienen memoria, pero nunca se encontraron por diferentes razones.

Marshall decide usar el escenario plano y vacío, pues no hay nadie más quien los ayude arriba.

—Muy bien, veamos lo que tienes, atácame.

—¿Qué?… ¿Quieres que te ataque?

—Tranquila, solo quiero ver tu potencial, no te preocupes, no atacaré, solo usaré técnicas defensivas. Bien, comencemos, imagina que estás en una verdadera pelea.

—Está bien… creo.

Katly lo piensa un momento, decide comenzar con su pulso de energía, haciendo que su aura morada alrededor de sus manos; dispara. Marshall reacciona con normalidad, extiende una mano y arroja un lanzallamas, consiguiendo que su energía repela la de su alumna. Kat quiere insistir, pero todo esfuerzo es en vano. Se detiene y Marshall después, el tener la mano alzada rebela por un instante el brazalete debajo de su manga, pero Katly no alcanza a notarlo.

—Tu ofensiva es débil, en ese caso, más vale maña que fuerza, ¿no crees? Intenta atacarme usando un método que no sea el ataque directo.

—¿No atacar directamente?

—Quizá Jethog y Airth no lo hayan entendido todavía, pero, no siempre puedes simplemente ir a golpear al rival, debes planear una estrategia o idear algún método para ganar la batalla. Veamos si puedes hacerlo.

Katly se hace invisible, Marshall trata de buscarla con la mirada. Luego de unos segundos, es sorprendido por el mismo ataque. Fue directo, pero, contrastando con las veces anteriores, solo lo mueve unos cuantos centímetros de su lugar.

—Argh… mi cabeza…

Katly reconoce que logró aturdir a Marshall, sin pensarlo, arroja un golpe al aire, cubriendo su puño con energía en una búsqueda por dispararla de una manera más certera, pero el lobo se recupera a tiempo y se cubre con ambos brazos. El ataque ni siquiera lo hizo temblar, fue como golpear una pared.

—¡¿Qué?!

Katly retrocede rápidamente, decide tratar de concentrar su energía. En eso, Marshall extiende los brazos, y con un Lanzallamas, crea una pequeña pared de fuego a su alrededor. Al ver eso, Kat decide probar con la misma técnica descrita hace 11 capítulos. El lobo usa el fuego a su alrededor para contrarrestar el ataque, controlándolo con tan solo un movimiento de su brazo.

—Increíble…

—Parece que se te da bien atacar por sorpresa y no temes desafiar a tu oponente… la mayoría de las veces. Pero, debes saber una cosa: una vez que tu rival conoce lo que puedes hacer, dejará de caer en los mismos trucos, deberás cambiar tu forma de pelear. Como te dije antes, no puedes simplemente atacar.

La gatita no dice nada, se nota en su rostro lo asombrada que está, tanto por la fuerza de Marshall, como por la diferencia en cuanto a entrenamiento hasta ahora.

—Bien, sigamos, recuerda que no estamos entrenando aun, solo te estoy poniendo a prueba; cuando conozca bien lo que haces, sabré cómo entrenarte.

—Bien.

Katly llena de energía sus manos, pretende iniciar un combate cuerpo a cuerpo, pero, Marshall repele todos sus golpes con extrema facilidad; lo primero que el lobo nota, para su decepción, es que la gatita no sabe lanzar golpes en lo mínimo.

—¿No le han enseñado nada? ¿Cómo es que entrenan? —pensaba, algo irritado.

Kat retrocede con un salto, arroja un pulso de energía, pero Marshall lo esquiva con facilidad. Cambiando un poco la estrategia, Katly se hace invisible, comienza a realizar la misma técnica en cantidades menores, pero es inútil, pues en el instante en que ataca, vuelve a ser visible, dándole tiempo a Marshall de reaccionar y esquivar o repeler con fuego.

—¿Se te acabaron las ideas?

Katly retrocede, vuelve a la normalidad. Su frustración es muy grande, comienza a apretar los puños con enfado.

—¿Y ahora qué hago? —razonaba en busca de una idea—¡Hmm!

Del puño de Katly empieza a salir energía, entre más fuerte aprieta, más se aprecia, llamando la atención del lobo.

—Katly, escucha, para que tus movimientos sean poderosos, una vez que has acumulado suficiente energía, debes dejarla fluir, no te contengas.

—Entonces… bien.

Katly se relaja un poco para poder concentrarse, cierra los ojos.

—Me dijiste que Stius te habló sobre la energía vital, ¿recuerdas? Pero no te dijo algo muy importante al respecto. Nuestras emociones influyen también en la forma de nuestra energía. Si sigues sintiéndote mal contigo misma, nunca podrás sacar tu máximo potencial. Utiliza tus emociones, pero no pierdas nunca el control de éstas, cuando puedas dominarlo, podrás hacer lo que te propongas.

Katly aprieta sus puños con fuerza, frunce el ceño al tratar de concentrarse, le resulta difícil controlar su energía. Marshall solo observa, paciente. Finalmente, energía morada se vuelve a manifestar en los brazos de Katly, abre los ojos y arroja nuevamente su ataque favorito. Marshall arroja un lanzallamas para contrarrestarlo, pero el ataque ha salido con la fuerza suficiente para llevarse el fuego como si fuera aire.

—¿Ah?

El lobo se cubre cruzando sus brazos, recibe el ataque, es arrastrado medio metro, pero no hay efectos secundarios esta vez.

—No lo creo… vencí tu lanzallamas… ¿en verdad lo hice?

—Bien hecho, creo que es todo, ya podré entrenarte en serio.

—Marshall… yo…

—Aunque aún no hemos hablado de cuánto me vas a pagar.

—¡¿Qué?!…

—Es mentira —se burlaba—, es suficiente saber que me escogiste a mí y no a Jethog como maestro, solo espera a que se entere.

—Cielos… por favor, no.

—Además —pensaba, con frialdad—, puedo usarte a mi favor si se presenta la oportunidad, eres una valiosa fuente de información. No lo había pensado hasta que vi mi brazalete durante la prueba, supongo que al principio acepté porque…

—Si quieres… como pago por entrenarme… podría…

—¿Ah?

—Podría… trabajar en Burning Pizza.

—¿Qué? No hablas en serio, ¿una amiga de Jethog en mi pizzería? ¡¿La competencia en mi pizzería?! No correré el riesgo.

—¡¿Acaso estás despreciando mi oferta?!

—Aquí vamos…

Momentos antes, Blue era atendido en la recepción, donde recibía noticias inesperadas.

—¿Qué quiere decir? Él me ha atendido por más de un año, ¡no puede marcharse y ya!

—No se le puede hacer nada. El doctor tuvo una gran oportunidad en la región Miraida. Fue una sorpresa para él también, no le dio tiempo de despedirse, por eso me pidió que le avisara.

—Pero… ¿quién me ayudará ahora?

—¡Chao, chao!

—La doctora Senheiwa lo atenderá a partir de la próxima semana.

—¡¿Sen-quién?! ¡Ah, por favor!

—Lo lamento, Blue.

—Está bien, Alvin, no era el mejor doctor de todos modos. Vámonos de aquí.

Luego de agradecer a la recepcionista, los tres salen del lugar.

—¿Por qué tomas clases de control de la ira? ¿Y cómo es que la terapia ha durado tanto?

—Es… difícil de explicar, Alvin —contestó cabizbajo, y con un tono de voz ligeramente apagado—, me gustaría poder explicarte, solo…

—¿Problemas en casa?… ¿Algo pasó en Little York?

No hay respuesta, ni siquiera dirige la mirada a algún sitio, hasta Zomi se siente extrañado por esto.

—Ahh… quizá no debí preguntar, lo siento, de verdad, yo solo…

—Está bien, Alvin, te lo contaré cuando esté listo.

—Claro…

—Te acompaño a tu casa, ¿me mostrarás tu laboratorio al fin?

—Oh, ¡claro! ¡Te encantará, no puedo esperar a que lo veas! Tengo todo tipo de…

Así, los tres emprenden el camino a casa del genio, pero Zomi no deja de mirar a su amo con algo de preocupación y curiosidad.


Próximo Capitulo

"La prueba final de Genevil"