¡Hola, hola! Les traigo nuevo capítulo, y para su sorpresa: es largo xD
Disfrutenlo
Advertencia: lenguaje vulgar 7w7
CONOCIÉNDOSE
Vegeta estaba desayunando tranquilamente, pensando en cómo acercarse a C.C. para no atraer mucho la atención. Sabía que los periodistas rodeaban el lugar para obtener buena información y fotografiar cualquier persona que tuviera contacto con la empresa. Así que decidió rondar por el lugar como si fuera una persona más caminando hacia su destino.
Al terminar su desayuno, se vistió casual para no llamar la atención. Un simple pantalón de lona y una polo negra le bastó. Tomó su celular y salió rumbo a Corporación Cápsula.
Tardó una hora y media en llegar, ya que vivía a las afueras de la ciudad. Le gustaba estar un poco aislado de la ruidosa ciudad y gozar de un ambiente natural.
Aparcó su auto en un súper mercado y la hizo cápsula, compró unos cuantos bocadillos para distraerse mientras caminaba.
Estaba a una calle de su objetivo y pudo localizar a unos cuantos camarógrafos cerca del lugar. No podía creer que no podían disimular ni un poco, con razón no habían buenas fotos si siempre estaban a la vista de todos ¿quién no evitaría semejante intrusión?.
Pasó frente de la residencia y quedó asombrado por la estructura y tamaño, no era igual que en las fotos. Vio que en la misma calle había un pequeño restaurante, así que fue allí para apreciar mejor el lugar y pensar en cómo infiltrarse a la instalación sin llamar la atención.
No se había dado cuenta que ya era más del medio día, así que pidió el almuerzo de una vez y hacer una llamada a urgente a un colega y amigo. Normalmente no pedía ayuda en su trabajo, pero tener un poco más de información no le vendría mal. Sacó su celular y marcó, luego de dos tonos le contestaron...
– ¿Diga? – dijeron del otro lado de la línea.
– ¡Radditz! Habla Vegeta – dijo un poco serio.
– ¡Vaya, pensé que te habías olvidado de mí! – estaba asombrado y riendo, hace tiempo que no hablaban.
– Deja de ser infantil de una vez por todas, insecto – le molestaba su humor infantil.
– Tú nunca cambias – se rió fuerte. A Vegeta le saltaba una vena por lo enojado que estaba de la risa de su amigo, se preguntaba cómo es que lo consideraba como tal –. Bien ¿qué necesitas? Porque sé que no me llamas para saludar o saber cómo estoy.
– Hmp, en eso tienes razón – lo conocían muy bien –. Necesito saber todo sobre Corporación Cápsula – Radditz era un hacker, por eso lo llamó.
– ¿Corporación Cápsula? – repitió, quedó callado unos segundo, lo que impacientó a Vegeta –. Bueno, no encontré mucha información más de la que seguramente todos conocen. Su sistema en seguridad en redes es difícil de manipular, necesito aprenderlo, nunca lo había visto ¿quién lo habrá crea...
– ¡Radditz! No me importa eso. Necesito la maldita información – no dejó que terminara de hablar. Sabía que se pondría a parlotear cosas que no necesitaba saber y eso lo puso más furioso.
– ¡Ah sí, lo siento!. Pues, lo único que pude averiguar es que habrá una convención de científicos en un mes y medio, pero no sé dónde. Es lo único que encontré – comentó Radditz no muy satisfecho.
– ¿Sólo eso? – no le servía de mucho la información que recibió.
Radditz le dijo que sí, pero que en cuanto encontrara más información se la enviaría. Y Vegeta cortó la llamada.
Llegó una camarera al lugar de Vegeta, ésta movía sus caderas de forma sugerente para llamar la atención del azabache.
– ¿Desea ordenar algo más, señor? – se inclinó un poco para mostrar su escote.
A Vegeta no le agradó la mujer, le parecía muy vulgar y ofrecida, así que volteo hacia la ventana para poder observar la C.C.
– Trae el mejor postre que tengan, quizá eso valga la pena después de toda su comida – dijo sin un ápice de emoción. No le importaba que la camarera se enojara y le dijera al gerente.
Estaba pensando en lo que le había dicho Radditz. ¿Una convención de científicos? ¡Entonces el doctor Gero debería estar invitado! El debería de saber dónde es. Volvió a sacar su móvil y le marcó al Doctor.
Y para su mala suerte, no le contestaba, llamó otras tres veces y era el mismo resultado, así que se rindió. Lo llamaría más tarde.
No se dio cuenta cuándo le llevaron el postre, una porción de pastel de chocolate, se veía muy simple. Con desdén lo probó, pero sabía muy bien para una apariencia simple, le alegró un poco. Hace años que no comía un buen pastel desde...
Su celular comenzó a sonar, vio que era el Dr. Gero y sin más contestó
– ¿Doctor?...
– ¿Qué sucede, Vegeta? – Gero preguntó ansioso, no pensó que Vegeta le tuviera información tan rápido.
– ¿Usted está invitado a la convención de científicos? –fue directo, no pudo evitar hablar en un tono curioso.
– ¿Cómo sabes de la convención?, eso es confidencial.
– Eso no importa, sólo necesito saber en dónde será – se lo dijo en un tono exigente.
A Gero no le agradó el tono de voz de Vegeta. Nappa le advirtió de su carácter, pero no creía que fuera tan malo, hasta ahora.
– Éste año será en la capital del Norte. Pero no cualquiera puede entrar, más que los acompañantes o parejas de los cientificos – dijo más que serio –. Por desgracia no fui invitado.
– Ya veo – murmuró –. Bien, eso es todo – Gero se despidió y colgó.
Vegeta estaba planeando ir a esa convención y acercarse a los Briefs para obtener información, pero lo que escuchó de Gero le arruinó los planes. Seguramente habría un listado con todos los invitados.
Terminó de comer, pagó la cuenta y salió del restaurante. No sabía que hacer ahora, vio un parque cerca de ahí, iría a conocer el lugar. No estaba tan lleno, eran las 3:00 pm, quizá por la hora y el día estaba vacío el lugar. Vio una banca cerca de un gran árbol y fue a sentarse. Con el transcurso del tiempo se llenaba el parque.
El celular sonó, indicando un mensaje. Era Radditz. Abrió el mensaje y lo leyó.
"Oye Vegeta, Kakarotto conoce a la hija de los Brief. Se comunican muy seguido" Vegeta no lo podía creer ¿el estúpido hermano menor de su amigo la conocía?.
"¿Cómo lo sabes?" pensaba que le estaba haciendo una broma.
"Un día que lo visité, me comentó sobre ella. Son muy buenos amigos incluyendo a su mujer. Deberías visitarlo y sacarle información".
"¿Estas loco? ¿yo, visitar a Kakarotto? No me hagas reír" a Vegeta no le agradaba, desde hace mucho tiempo que lo odiaba.
"Vamos Vegeta, no pierdes nada ¿quién te dará mejor información que Kakarotto?..." gruñó, no sabía qué hacer. "Si quieres te acompaño para que no te sientas solo :)".
"Idiota, deja de decir estupideces, que no estoy de humor" odiaba a ese idiota, pero no le quedó de otra "bien, le sacaremos información a ese insecto".
Radditz y Vegeta siguieron conversando por más tiempo de cosas necesarias y trivialidades. Tanto, que empezó a oscurecer. Por fortuna Radditz se despidió, Vegeta sólo lo dejó en visto y guardó su móvil.
Salió del parque y notó que había mucha congestión vehicular por todo el sector. Decidió caminar un poco más para encontrar una vía libre. Había mucho tráfico por todos lados que no encontró una calle vacía para poder marcharse.
Fastidiado, no le quedaba otra que irse a pie hasta que encontrara una calle despejada.
Caminó un par de calles más y en un callejón escuchó forcejeos. Iba a pasar de largo cuando escuchó a una voz femenina justo en esa dirección pidiendo ayuda. Vio que el tipo que la acorralaba tenía una navaja. No esperó más y fue a socorrer a la mujer.
De un puñetazo lanzó lejos al agresor, en eso aprovechó a intimidar a los otros sujetos que molestaban a la mujer. Los cuatro hombres huyeron antes que los atacaran de nuevo.
Vegeta estaba que explotaba de la ira, vio como los muy cobardes se fueron. En eso recordó a la mujer, volteó y la encontró perturbada, con una mano sobre su pecho. Se acercó para cerciorarse que no se hayan sobrepasado con ella...
– ¿Te hicieron algo? – no quería pensar que la tocaron, de sólo pensarlo le provocaba náuseas.
– ¿Eh...? Emmm... – estaba muy aturdida que no podía formular palabra alguna.
– Ven, tenemos que salir de aquí – vio que ella asintió y caminó a su lado. Notó el temblor en su cuerpo y la tomó del brazo para que se sintiera segura. Al salir, los iluminó la luz artificial de los postes, fijo su mirada de nuevo en ella para apreciarla mejor y notó en lado izquierdo de su cuello que bajaba una pequeña gota de sangre. Se alarmó.
– Tenemos que ir a un hospital – dijo apurado –. Estás sangrando.
Bulma reaccionó, llevo su mano al cuello recordando que el tipo la apuntaba en ese lugar con su navaja. Examinó esa área y pudo sentir el líquido caliente en su mano, asustada por lo que sintió, observó que estaba manchada de un rojo carmesí.
– ¡Vamos rápido! – brincó al escucharlo, se había olvidado de su salvador.
– ¡No! – al fin pudo articular una palabra –. No es necesario...
– ¿Que no es ... – iba a repetir.
– Mi casa está a cuatro calles de aquí – comentó –. El hospital está muy lejos y hay mucho trafico. Además no es muy profundo el corte... ¿qué tal si me acompañas? Así me sentiré más segura – suplicó. Limpió su cuello con la mano.
– De acuerdo – aceptó.
Caminaron sin hablar, Bulma estaba aún asustada por el reciente ataque, que no sabia que decir. A Vegeta no le molestó su silencio, la comprendía, así que la siguió.
La mujer paró frente su casa. Vegeta iba preguntar si estaba bien por el repentino paro, pero...
– Bien, aquí vivo ¿qué tal si entras un rato?.
Vegeta observó bien el lugar. No lo podía creer ¿Corporación Cápsula? ¿ella vivía aquí? Entonces enfocó su mirada en ella, su cabello celeste igual que en las fotos ¿será ella?
– ¿Y... bien? –dijo cuando la volteó a ver, hizo ojos de suplica.
– Por supuesto – no dejaría pasar esta oportunidad por nada del mundo.
Bulma le sonrió lo más que pudo. Abrió la puerta y dejó que él entrara primero, encendió la luz del pasillo, caminaron hasta llegar a la sala.
– ¿Tienes algún botiquín para poder curarte? – estaba preocupado, no quería que se infectara la herida.
– Oh, no te preocupes – trató de calmarlo un poco –. Iré a la enferme...
– ¡Bulma, querida! – Vegeta confirmó sus sospechas –. Que bien que ya estás en casa – dijo una mujer mayor de pelo rubio, salió por la puerta del comedor –. ¡Oh! ¿pero quién es este apuesto muchacho? – no le quitaba la mirada a Vegeta, y no puso puso atención que Bulma estaba herida.
– Emm... Mamá – Bulma trató de llamar su atención, pero...
– Soy Vegeta – se presento para ambas.
– Jojojo, debes ser el nuevo novio de mi hija. Si que eres guapo ¿qué tal si tenemos una cita? – se acercó para sujetarlo del brazo. Vegeta se quedó estupefacto por el actuar de aquella mujer. 'Que mujer tan loca' es lo único que pensaba.
– ¡Mamá, por favor! – Bulma moría de la vergüenza por lo que dijo su madre –. Vegeta está aquí porque me salvó de unos tipo – no entraría en detalles –, así que le pedí que me acompañara hasta acá para sentirme más segura.
– ¡Oh! Bien... ya que estás aquí ¿por qué no te quedas a cenar? – le ofreció, Él sólo asintió –. ¡Maravilloso! – y se fue directo a la cocina.
– Disculpa a mi madre – se sonrojó de la vergüenza.
– No importa. Ahora ve a curarte – Bulma se alivió al escucharlo y le sonrió –. Te espero aquí.
Bulma fue a la enfermería, le lavaron y desinfectaron la herida. No hubo necesidad de puntos, el corte era pequeño y superficial, sólo lo cubrieron para que no se abriera más ni contrajera infección alguna. Regresó a la Sala dónde estaba Vegeta sentado.
Vegeta se levantó al presenciar su llegada. Observó que tenía cubierta la herida, se relajó al instante cuando ella se acercó. Subió su mirada al rostro de ella y quedó embobado con esta, era muy bella. Sus ojos de un color zafiro, su nariz respingada, y esos labios rosa...
– Ya estoy bien ahora ¿qué tal si vamos a comer? – salió de sus pensamientos cuando ella le habló. Notó que traía una blusa diferente y limpia, y pudo apreciar su esbelto cuerpo.
– Claro – desvió su mirada ¿por qué se sentía avergonzado? Había visto a muchas mujeres, pero nunca sintió vergüenza. ¿Era porque recién la conocía? No lo sabía.
Al llegar al comedor, encontraron la comida servida...
– Oh, iba a llamarlos – le sonrió la madre de Bulma – ¿Qué te parece si vas a buscar a tu padre, Bulmita?...
– Aquí estoy querida – entró un hombre mayor con apariencia de doctor–. Oh ¿quién es él? – fijó su mirada en el desconocido en ese momento.
– Papá, él es Vegeta – Bulma lo presentó.
– Mucho gusto – se acercó a él –. Soy Hakase Brief – estiró su mano en forma de saludo.
– El gusto es mío – estrechó su mano.
– Veo que ya conoces a mi hija y a mi esposa – Vegeta asintió con la cabeza.
Estaba más que sorprendido. Nunca imaginó entrar a C.C. ni mucho menos conocer a los mismísimos dueño. Tomó asiento y se dispuso a comer.
– ¿Se enteraron del accidente? – comentó el Sr. Brief.
– ¿Qué accidente? – preguntó la menor de la familia.
– Hubo un choque masivo. No han logrado despejar la vía desde la tarde – explicó la sra. Brief.
– El tráfico llega hasta las afueras de la ciudad y se especula que se despejará después de la media noche.
Vegeta gruñó al escuchar la noticia.
– ¿Qué sucede, Vegeta? – Bulma le preguntó.
– Vivo a las afueras de la ciudad. Sería agotador irme caminando hasta allá y no me gusta hospedar en hoteles – tenía el ceño fruncido.
– ¡Oh, no preocupes por eso, querido! Jojojojo – Vegeta llevaba un bocado de pan a su boca pero dejó su mano a medio camino al escucharla –. Puedes pasar aquí la noche... Bulmita, cuando termines lo guías a una de las habitaciones de invitados – la mencionada asintió con la cabeza ya que tenía comida en la boca.
Los señores Briefs siguieron hablando con normalidad, Vegeta se quedó callado todo el tiempo, se sentía extraño. No sólo porque estaba dentro de C.C. como si lo conocieran de hace tiempo, su trabajo lo tenía pensando; a parte, hace años que no cenaba en compañía familiar, no recordaba cómo se sentía.
Bulma por otro lado estudiaba a Vegeta, no se había dado cuenta lo atractivo que era, con ese peinado en forma de flama y de un color negro al igual que sus ojos, su piel bronceada, apreció sus brazos tonificados.
El moreno, al sentirse observado levantó la mirada se topó con la de Bulma, ella le regaló una sonrisa y regreso su mirada a sus padres. Ahora sí se sentía completamente incómodo.
...
Bulma estaba guiando a Vegeta a su nueva habitación. Iban por las escaleras, él tras de ella.
Alzó la vista y se encontró con una maravillosa vista: un hermoso trasero. Quedó hipnotizado con el meneo de caderas que hacía al subir. Siguió así todo el camino sin darse cuenta, hasta que...
– Bien, ésta sera tu habitación – levantó rápido su mirada a la de ella –. Las empleadas consiguieron ropa de tu talla para que puedas dormir a gusto – entró a la habitación y le indicó donde quedaba el baño y otras cosas necesarias –. Si necesitas algo más, estaré en la habitación de enfrente.
– Bien – se quedó frente la ventana apreciando el panorama.
– Te veo mañana – salió de la habitación si antes decir –Oh, olvidé presentarme, me llamo Bulma Brief, pero creo que ya sabías mi nombre – se rió en voz alta. Vegeta volteó a verla antes que se marchara –. Buenas noches.
– Buenas noches – se despidió.
Bulma cerro la puerta cuando salió. Vegeta se cambió de ropa para dormir, entró al baño a lavarse los dientes, secó sus manos y fue directo a la cama.
Intentó dormir pero pudo, cambiaba de posición a cada rato pero no conciliaba el sueño.
Estaba pensando en cómo sacar la información, pero no podía actuar ahora, sería muy sospechoso. A parte, asumió que el lugar estaba custodiado de cámaras, lo habrán filmado cuando entró al lugar y lo reconocerían fácilmente. Siguió pensando en lo mismo por varías horas hasta quedarse dormido. Esperaría el día de mañana para saber que sucedería.
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N/A: Buaanoooh. Me divertí escribiendo la actitud de la mamá de Bulma xD, no imagino tener una madre así :v.
Gracias por los que leen, aunque no dejen reviews sé que leen mi historia 7v7 jejeje
Sora147, ahora viene lo más interesante 7w7, jajaja. Gracias por tus rws, me alegran mucho, no sé cómo contestarlos xD así que siempre lo hago por aquí :p (tampoco sé si lees hasta acá :v)
Lamento las palabras revueltas, mala redacción y/o faltas ortográficas :p
Nos leemos en el próximo capítulo, feliz fin de semana 👋 bai
Pdta: hoy, aquí en mi país es el día del niño. Así que feliz día del niño :D aunque muchos ya no lo seamos por la edad :v UwU
01/10/2016
