Holaaaa :D

Les traigo capítulo nuevo, con algo que a muchos nos gusta C:

Advertencia: lenguaje vulgar 7w7 lo amo!


Algo Inesperado

Vegeta se encontraba frente a su computador redactando toda la información recopilada el día de hoy e investigando sobre el señor Bushido* y su empresa. Le escribió a Radditz para saber desde cuando C.C. tenía relación alguna con la fábrica; éste le dijo que desde hace un par de años que se afiliaron.

Se impresionó por la cantidad de información que llevaba, y eso que era el principio de todo. Escribió un poco más y dio como terminado el informe del día.

Era más de media noche cuando notó la hora, apagó su laptop y fue directo a la cama. Se sentía cansado, pero no podía conciliar sueño ¡estúpida mujer! ¿qué le había hecho para que no dejara de pensar en ella?.


Bulma se encontraba en su habitación, sonriendo como adolescente enamorada por primera vez. Le encantaba la compañía de Vegeta, quizá porque hace mucho tiempo que no salía con un hombre tan atractivo como él, trataría de pasar más tiempo juntos. No sabía mucho de él, así que se encargaría de preguntarle, pero… no quería importunarlo con su cuestiones como lo hizo hoy. Mejor esperaría a que se abriera solo, sabía que tardaría, ya que es muy reservado.

¿Qué habría pasado con su familia? Porque una reacción como la que obtuvo no era porque sí. ¿Tuvo o tendría una pareja? De sólo pensarlo se le estrujó el estomago. Aunque no tenía anillo de casado, tal vez tiene una pareja y por eso quería marcharse temprano. Se sintió mal ¿por qué no lo pensó antes? Debió preguntárselo, pero era tanta su felicidad al sentirse acompañada y protegida, que no quería quedarse sola de nuevo.

Era una mujer soñadora, por eso se ilusionó rápido. Siguió imaginando escenarios retorcidos en su mente, hasta que se quedó dormida.

A la mañana siguiente, despertó sin ánimos, quería hacer nada. Tal vez ir al cine la animaría un poco, pero no quería ir sola ¿a quién podría invitar?.

Su celular sonó, lo tomó y vio que era un número desconocido. No iba contestar, pero la llamada era persistente. Sin más contestó:

–¿Bueno?.

–¡Hola, Bulma! – por Kami, reconoció rápidamente la voz ¿por qué rayos la estaba llamando? –. Soy Yamcha ¿cómo has estado?

–¿Qué quieres? – no quiso saber nada de él desde que cortaron. Cambió de número para que no la molestara y le dijo a su madre que cuando llamara a la casa, le dijera que estaba ocupada o no estaba –. ¿Cómo conseguiste mí número? – le reprochó enojada.

–¿No puedo llamar para saber cómo estás? – dijo relajado, ignorando la voz enojada de su exnovia, sabía como era su carácter.

– No, no puedes – quería cortar la llamada, pero primero quería saber cómo consiguió su número –. ¿Cómo demonios conseguiste…

–Se lo pedí a Goku – no dejó que ella terminara la pregunta –. Sólo quería pedirte algo – comentó bajo, pero audible.

–¡¿Qué!? – ya estaba más que irritada –. Y que sea rápido.

–Quiero hablar contigo en persona ¡hoy! – sabía que sería difícil que ella aceptara, pero intentaría –. Llegaré por ti a las 2.

Bulma se quedó pensando un buen rato, no sabía si aceptar o no. Nunca le perdonaría lo que le hizo, pero vería qué es lo que quiere. Yamcha pensó que se cortó la llamada al no escuchar sonido alguno.

–Bien – fue lo único que dijo.

–¡¿En serio?! – exclamó emocionado, no se la esperó a la primera –. De acuerdo, ahí estaré a las dos. Te llevaré a almorzar.

Bulma cortó la llamada. Bueno, al menos haría algo hoy, pero no se esperaba que fuera con Yamcha. No le agradó mucha la idea.

Salió de su habitación y fue directo a comer algo, por fortuna su mamá se encontraba siempre en la cocina.

–Hola, mamá – dijo sin ánimos.

–Hola, querida. Ahora mismo te preparo el desayuno.

–Saldré hoy con Yamcha – lo dijo como si fuera lo más aburrido del mundo.

–¡Que maravilloso, linda! Hace tiempo que no lo veo. Pídele que venga…

–¡No, mamá! Estás loca. Yamcha y yo terminamos hace mucho – su madre siempre decía cosas extrañas.

–Oh, es cierto. Ahora estas con el apuesto Vegeta – juntó sus manos haciendo un gesto de estar enamorada.

–Por favor, mamá. Deja de decir tonterías – se quejo.


Vegeta había despertado un poco tarde para su asombro, pero no le importaba. Al fin y al cabo no tenía un horario estipulado para iniciar su trabajo.

Fue a preparar su desayuno, algo rico para alegrar la mañana. Desayunó tranquilo y luego de eso llamó a Radditz. Tardó demasiado que le contestara.

–¿Diga? – su voz era somnolienta, indicando que se acababa de despertar. Eso explicaba porqué no le contestó rápido.

–¡Idiota! ¿qué haces durmiendo tan tarde?.

–No grites ¡argh! ¿No crees que es muy temprano para estar de mal humor? – Vegeta puso los ojos en blanco cuando escucho el comentario –. Estuve tratando de entrar en el sistema de Corporación Cápsula como me lo pediste, pero es muy difícil. Me quedé toda la noche haciéndolo, pero no pude. – bostezó.

–Hmp. Sigue intentando – dijo autoritario –. ¿Cuándo iremos a sacarle la información al estúpido de Kakarotto?

–Ayer estuve hablando con él, dijo que podíamos llegar cuando queramos. Obviamente le dije que sólo yo llegaría, como habíamos acordado – si Radditz le hubiera dicho que llegaría con Vegeta, Goku le habría dicho a Milk y ella armaría un escándalo y se opondría a que los visitara, nunca le agradó Vegeta.

–Bien, iremos hoy mismo entonces – le informó –. Ahora si es posible. Así que prepárate…

–¡¿Qué?! ¡ni si quiera he desayunado! – gritó alterado –. Además, me robaron el carro, no tengo nada de comida en mi refri…

–¡Ya cállate! Pareces anciana que se queja por todo – siempre hablando cosas que no le importaban –. Alístate, estaré ahí en media hora, compraremos algo en el camino para que desayunes – no le quedaba remedio más que invitarlo.

–¡Ay que lindo! Por eso te quiero – escuchó un gruñido al otro lado de la línea.

–¡Déjate de estupideces! – le gritó, escucho una carcajada antes de cortar.

Vegeta se dirigía al apartamento de Radditz, por suerte no quedaba tan lejos. Lo esperó afuera del edificio, no quiso bajar, el muy tonto era sumamente desordenado, dejaba los restos de comida vieja exactamente donde había comido. Simplemente le daba asco y desagradaba.

Se estaba tardando tanto, que le marcó al celular. El muy maldito no le contestaba y tampoco aparecía. Empezó a maldecirlo, siempre lo ponía de mal humor. Brincó del susto al no estar atento cuando Radditz entró al auto.

–Sé que estás furioso por la tardanza, pero logré descifrar la Dirección IP de un computador de C.C. y logré entrar – sabía que con esta información lograría bajar su mal humor del momento.

–¿Conseguiste algo? – preguntó entusiasmado.

–Claro que no – se burló –. O ¿querías que tardara más?

–Humm – no dijo más.

Encendió el carro y se dirigió al restaurante de comida rápida más cercano. Vegeta amenazó de muerte (en forma de broma) a Radditz, si éste llegara a manchar o dejar la basura en su auto.

Tardaron más de dos horas en llegar a las Montañas Paoz. El viaje fue de lo peor para Vegeta, el idiota de Radditz se la pasaba hablando y hablando o cantando a todo pulmón las canciones de la radio, pasaron música de los 80's, para el colmo, en inglés. No se le entendía un carajo lo que decía. Le dolía la cabeza de escuchar tanto grito.

Llegaron al fin a la dichosa casa. Bajaron del vehículo y Vegeta la hizo cápsula. Radditz fue directo a la puerta, pero dudó antes de tocar.

–¿Cómo le haremos para sacarle todo lo que sabe? – le preguntó a Vegeta. Por lo regular, siempre tenían un plan antes de actuar.

–Le hablarás como siempre lo hacen, luego le preguntas sobre la mujer y luego yo haré las demás preguntas. Actuaremos normal. ¡Simple! – su voz tenía determinación, a pesar de ser un plan sencillo –. Kakarotto es un tonto, será fácil que suelte todo ¿te quedó claro?.

En eso escucharon que alguien abrió la puerta de la casa, voltearon a ver rápidamente, era de quien estaban hablando.

–¡Con que eran ustedes! – salió de la casa –. Había escuchado voces, pero no sabía que eran ustedes – habló en su tono animado de siempre –. ¡Vegeta! Hace tiempo que no te veo ¿cómo has estado? – saludo alegremente.

–Hmp – le contestó. Y volteó a ver a otro lado. Todo era parte del plan, actuar normal.

–Igual que antes, jejeje – sonrió y posó su mano detrás de su cabeza –. Entren – los invitó.

Los tres entraron a la pequeña casa, Goku los guio a la sala para conversar más cómodos. Radditz tomó asiento, en cambio Vegeta permaneció parado cerca de ellos.

–¿Dónde está tu mujer y tu hijo? – le preguntó su hermano mayor.

–Gohan está dormido y Milk fue a comprar los ingredientes para la comida de hoy, o eso creo – dijo pensativo y se rascó la cabeza.

–Ni siquiera le pones atención a tu mujer – Vegeta estaba apoyado en una pared, con los brazos cruzados y su típico ceño fruncido –. Sigues igual de patético.

–En realidad no le puse atención, tenía mucha hambre – comentó normal –. Por cierto, me sorprende que hayas venido, Vegeta…

–No es porque quise – se apresuró en contestarle –. Radditz no me dijo que vendríamos, de lo contrario no estaría aquí – la excusa perfecta, pensó.

–Tiene sentido – murmuró Goku.

–Vegeta debería de visitar más seguido a sus amigos ¿no crees, Kakarotto? – bromeó, sabía que lo enojaría.

–¡Claro! Deberías visitarme mas seguido, Vegeta.

Vegeta gruñó fuerte por las estupideces que decían, y más cuando escuchó la risa de Radditz. No quiso seguir hablando.

–Oye, Kakarotto ¿has hablado con Bulma? – hizo la pregunta finalmente.

–Hace dos días estuvo aquí – a Goku no le pareció rara la pregunta. Siempre le hablaba de ella.

–¿Hace cuánto la conoces? – le preguntó Vegeta.

–Tenía 11 años cuando la conocí… aún vivía con el abuelito Gohan. Desde ese entonces somos amigos.

–¿De qué hablaron? – Radditz hizo la pregunta. Goku sabía a lo que se dedicaba Vegeta.

–Mmm de muchas cosas…

–¿Te comentó algo sobre sus inventos? – esta vez fue Vegeta quien le preguntó.

–No recuerdo mucho – dijo pensativo –. Creo que dijo algo sobre unos tanques y que quiere crear una nave espacial con no sé qué cosa de gravedad…

–Los Tanques de Regeneración – murmuró bajo, pero ambos hermanos escucharon y enfocaron su vista en él.

–¿Cómo lo sabes? – le preguntó Goku.

–Hmp, no te interesa… – le respondió de mala gana.

–Ah, es cierto, eres espía y lo sabes todo – soltó como si fuera lo más común del mundo.

Vegeta gruñó, iba a reclamarle porqué hablaba estupideces pero justo en ese momento, alguien entró a la casa.

–¿Con quién hablas, Goku? – Milk llegó donde todos se encontraban –. Oh, hola Radditz – luego fijó su vista en Vegeta, frunció el ceño –. ¿Qué hace él en mi casa? – reclamó enojada.

–No importa, ya nos vamos – Vegeta caminó hasta la puerta –. ¡Radditz! Muevete – le gritó.

–Sí – se levantó rápidamente –. Los veo otro día – se despidió de ambos y corrió hasta llegar a la puerta junto a Vegeta.

–¡Adiós chicos! – sólo Goku se despidió.

–¿Qué hacía Vegeta aquí? – preguntó de una vez cuando se fueron.

–Radditz lo trajo sin su permiso – le informó.

–Eso es obvio. Jamás vendría por su propia cuenta – fue directo a la cocina, seguida de Goku –. A menos que esté buscando información… A propósito ¿de qué hablaron?.

–Eeh, n-no lo recuerdo – dijo tímido, Milk se cruzó de brazos frunciendo el ceño –. Lo siento, es que tengo mucha hambre…

Ambos se encontraban dentro del carro, regresando al apartamento apartamento de Radditz.

–¿Cuándo se lo dijiste? – su voz sonaba amenazadora.

–Fue hace mucho tiempo – habló bajo y con un poco de miedo –. Sin querer se lo comenté… No se lo dirá a nadie…

–Es de Kakarotto de quien hablamos – recalcó enojado.

Radditz no quiso seguir hablando, de lo contrario recibiría una gran golpiza y no quería.

Iban por la carretera aún, cuando el estómago de Radditz rugió, era un poco más de medio día. Vegeta no le preguntó si quería pasar a algún restaurante, sólo se dirigió al más cercano. Pasó al autoservicio y pidió un combo.

–¿Sólo uno? – preguntó extrañado.

–No tengo hambre – dijo cortante. Pagó con su tarjeta y salió lo más rápido posible –. Ya no molestes – y le entregó el paquete con la comida.

Luego de un rato más, llegaron a apartamento de Radditz.

–Llámame cuando encuentres algo – le pidió antes que cerrara la puerta del carro.

–De acuerdo – cerró y fue directo al edificio.

Arrancó y se fue. No iba a un lugar en específico, no quería regrese a su casa. Tal vez acelerar más de lo normal le vendría bien.

Recorrió una carretera no transitada, iba a 120 km/pH. Se sentía bien con tanta velocidad y adrenalina, que pisó un poco más el acelerador. Pasó así un gran tiempo manejando a alta velocidad.

En eso, entró un mensaje a su celular ¿quién podría ser? Radditz lo hubiera llamado, no escrito. Desaceleró para poder tomar el teléfono y leer bien el mensaje. Se sorprendió al ver quién era.


Bulma se encontraba en su habitación tratando de elegir un atuendo para esta tarde.

No quería algo formal, tampoco provocador; algo casual. Un vestido suelto, eso le vendría bien, más porque el clima estaba caluroso el día de hoy. Eligió un vestido verde agua y unas sandalias blancas, junto a unos accesorios blancos. Dejó su cabello suelto y lacio, y se aplico maquillaje discreto.

Estaba lista justamente a las dos en punto, en eso escuchó el timbre de su casa, bajó rápidamente sin antes tomar su bolso y su celular.

Llegó rápidamente a la puerta, su madre no estaba como para abrir la puerta ya que estaba en alguna pastelería como siempre. Abrió y se encontró con un ramo de rosas rojas frente a su cara.

–Yamcha, no… debiste – habló con disgusto disimulado. Y las tomó.

–Claro que sí – le sonrió –. E-estás he-hermosa – se sonrojó cuando la vio.

Bulma no dijo nada y dejó entrarlo. Fue a la cocina para llenar un jarrón con agua para depositar las rosas y las dejó ahí mismo.

Ambos se dirigían al restaurante, uno francés a elección de Yamcha. No quería iniciar conversación con él, se sentía incómoda, y la radio estaba apagada. Demasiado silencio para ambos.

–Y… ¿Cómo has estado? – inició Yamcha, con un tono tímido.

–Muy bien, de lo mejor – dijo en un tono neutro –. Y ¿tu?.

–No tanto como tú – le comentó cabizbajo.

–Oh… – no sabía si era correcto preguntarle

Justamente llegaron al restaurante. La recepcionista los atendió y los llevó a su mesa. Cada quién tomó su lugar, uno en frente del otro. Ordenaron su comida, llegaría en un par de minutos.

–¿Qué te parece el lugar? – preguntó entusiasmado.

–Oh, es muy lindo – observó todo el lugar. En realidad no le agradó mucho, todo estaba amontonado y los colores eran demasiado chillantes. Pero nos se lo diría.

–¡Me alegra que te haya gustado! – le brillaban los ojos.

La comida llegó rápido. Ambos dieron el primer bocado y luego de eso, Yamcha decidió hablar.

–Bulma… – llamó su atención, ella dejó de comer para observarlo –. Seré directo, espero que no lo tomes a mal – no le agradó lo que dijo, algo malo iba decir –. Quiero que regresemos.

–¿A dónde? – se hizo la desentendida, sabía a que se refería.

–No. Quiero que seamos salgamos otra vez – le explicó.

–¿Salir a dónde? – trataba de evadir el tema.

–Bulma, por favor – reclamó –. Bien, seré más específico: quiero que seamos pareja otra vez – dijo serio.

–¡¿Qué?! – gritó, llamando la atención de todos. Se sonrojó al ver lo que provocó –. Eeh, tengo que ir al baño – habló tan rápido que no se entendió lo que dijo. Se levantó y fue corriendo al sanitario de damas. Yamcha quedó sorprendido por la actitud de la peli celeste.

–¡Mierda! ¿cómo se le ocurre preguntarme semejante estupidez? – pasó su mano por su cabeza, bajando por el largo del cabello –. Si le digo que no, estará tras de mí como un perro. Debo tener una razón para que no me moleste – dos chicas jóvenes entraron e hicieron mala cara cuando vieron que Bulma estaba hablando con su propio reflejo, pensaron que estaba drogada y mejor salieron.

Bulma estaba caminando de un lado a otro dentro del baño, como si fuera un león enjaulado. En eso en su mente cruzó una idea magnífica.

–¡Ya sé! Le diré que ya tengo novio. Haré que venga y se lo presento… Y ya sé quién será el candidato – sonrió maliciosamente.

Sacó su móvil, buscó en la agenda y encontró a su candidato. Le escribió:

"Hola, Vegeta ¿estás ocupado?" escribió ágilmente.

"Hola. No, claro que no" respondió a los pocos segundos.

"¿Podrías ayudarme?"

"Claro ¿qué necesitas" no tardaba ni tres segundos en responderle.

"¿Puedes venir ahora mismo al Restaurante Francés de la 4ª calle? Te explicaré todo cuando vengas" esperaba a que no se negara.

"Estaré ahí en unos minutos" Bulma estaba feliz. Ya tenía un plan.

"Muchas gracias" fue lo último que escribió. Guardó su celular y salió.

Antes de llegar a la mesa, pudo observar a Yamcha conversando con una rubia, quizá de dieciocho años por su aspecto. Vio que la chica sacó su móvil y se tomó una foto con él. Seguramente una admiradora, luego pasará a algo más, pensó Bulma. Esperó a que la chica se fuera para ir a sentarse.

–Lo siento, ya estoy aquí – dijo más tranquila.

–Bien… ¿qué piensas sobre lo que te dije? – preguntó tímido.

–Yamcha… – suspiró –. Hace dos años que terminamos. Ahora hay alguien más a quien amo – no era cierto, pero no le importaba mentirle, él lo había hecho con ella –. No podría hacerle algo así.

–¿Q-qué? – murmuró, no podía creerlo –. Pe-pero, no ha salido nada en las noticias sobre tal cosa – todavía tenía esperanza.

–¡Claro que no!, sabes que odio a los periodistas. Además, no queremos que lo nuestro sea público – dijo algo enojada –. Oh ¡ahí viene! – sonrió al verlo.

Vegeta estaba entrando al restaurante, llevaba su típico ceño fruncido. Estaba buscando a Bulma por todo el lugar. Ella se paró para que él la pudiera ubicar rápidamente. Cuando él estuvo cerca, corrió a abrazarlo y le susurró al oído:

–Sígueme la corriente – dijo en voz baja. Él sólo asintió levemente con la cabeza.

–¡Amor! ¿Qué haces aquí? – Bulma preguntó en voz alta para que Yamcha escuchara. Entonces le dio un beso en los labios. Un beso que, Vegeta y Yamcha quedaron sorprendidos al mismo tiempo. Vegeta sólo se le quedó viendo cuando ella se separó, y le regaló una sonrisa.

–¿Quién es él, Bulma? – Yamcha preguntó enojado.

–Es de quien te estaba hablando – se abrazó al cuello de Vegeta.

–Y-y ¿qué hay de nosotros? – sentía que su corazón se partía en ese instante.

–¿Qué nosotros? – frunció más el ceño y le preguntó Vegeta a Yamcha.

–¡No te metas! – elevó la voz. Estaban armando un espectáculo en el lugar.

–¡Claro que sí! – y tomó a Bulma de la cintura –. Es de mi NOVIA de quién estás hablando, sabandija – recalcó la palabra novia. Bulma estaba más que feliz porque su plan iba a la perfección.

Yamcha apretaba los puños como si quisiera pelear en ese instante. Ya no quiso seguir peleando contra ese sujeto ni saber qué pensaba ella sobre su propuesta, dejó dinero suficiente en la mesa para pagar la cuenta. Y sin más, dio media vuelta y salió del restaurante. Todos vieron la huida de Yamcha, incluyendo Vegeta y Bulma.

Cuando éste se fue, Vegeta enfocó su vista hacia la mujer que aún se abrazaba a su cuello, exigiendo una explicación.

–Ya sé, te daré una explicación. Pero primero, salgamos de aquí – ambos observaron que todas las personas los miraban, esperando lo siguiente que sucedería.

–De acuerdo – ambos se separaron y salieron rápido del lugar.

Vegeta se dirigió a su auto, lo dejó estacionado a unos cuantos metros del restaurante, desactivó la alarma y fue hasta el lado del copiloto para abrirle la puerta a Bulma. Ella quedó más encantada con su caballerosidad, y también con el carro. Era un modelo deportivo, color negro, el más reciente.

Ingresó al vehículo, Vegeta cerró la puerta y se dirigió al lado del piloto. No más al entrar, insertó la llave con destreza y arrancó velozmente.

–Ahora sí, te explico – ya estaba más calmada estando ellos solos –. Seré breve... El que estaba conmigo era mi ex, terminamos hace más de dos años y precisamente me estaba pidiendo que regresáramos – pausó para tomar aire –, pero, si decía que no tenía novio, estaría rogándome, y odio eso. Por eso te pedí que llegaras… creo que el resto ya lo comprendes – pero aún sentía un peso encima –. Espero que no te molestes…

–¡Claro que no! – sintió un alivio tremendo al escucharlo –. Me alegra que haya sido yo quien te ayudo – sonrió de lado. Por su puesto, y gracias a eso pudo sentir esos labios sobre los suyos, lo mejor que le ha pasado.

–Espero que no le comentes sobre el beso a tu novia, no quiero tener problemas – bromeó tristemente. A ella le había encantado.

–¡Ja! No tengo novia, así que no hay de qué preocuparse – se rió.

Bulma quería brincar de la emoción, quería abrazarlo y besarlo de nuevo, pero no lo haría.

–¡Bien! – soltó alegre –. Ahora vamos a otro restaurante, no comí nada y me estoy muriendo de hambre.

Ésta vez, fueron a uno más agradable para ambos, sería como su primera cita.


N/A: en lo personal, amé este capitulo :D

*El nombre Bushido lo saqué de un juego, Need for Speed Carbon :v no se me ocurrió otro.

Cuando Radditz le dice a Vegeta que lo quiere sólo porque lo invita, en realidad fue algo que me ha sucedido con mis amigos xD

Bien, estaba releyendo los capitulos anteriores, y no me había dado cuenta de las palabras revueltas. No sé qué sucedió, me disculpo por eso,, siempre releeo los capitulos antes de subirlos, pero mi telefono es una mierda. Sí, todo lo hago a través de él. Antes los escribía en el block de notas, pero me descargue Word. Así será mucho más cómodo y seguro.

De ahora en adelante haré los capítulos de 8 a 10 páginas :'D

Lamento la tardanza :c estas dos semanas actualizaré sólo los fines de semana, luego será cada tres días... Espero :v

Gracias por sus comentarios y los 410 views u me alegra que les guste mi historia

Nos leemos en el siguiente capítulo, bai!