Resucité :'v Lamento demasiado la tardanza, más de un mes sin actualizar u_u toda la explicación en la Nota de Autor.
En este capítulo habrá pasado un pequeño lapso de tiempo.
Advertencia: Lenguaje vulgar.
Olvidando
Llegaron rápido al restaurante, no era tan lujoso, pero era atractivo. No sabía a dónde llevarla exactamente, aún no conocía sus gustos, no quería quedar mal. Por eso la trajo aquí, un lugar donde sirvieran comida deliciosa y al aire libre, con un mirador a toda la ciudad.
–¡Éste lugar es hermoso!– no dejaba de ver por el balcón donde se encontraban sentados, apreciando el panorama de la ciudad –. ¿Por qué nunca escuché de éste lugar?.– preguntó sin voltearlo a ver. Vegeta apreciaba su perfecto perfil, no el paisaje.
–El lugar no es tan lujoso que digamos, hace meses lo inauguraron.– respondió neutro.
–Pero ¡es bellísimo!– comentó alegre –. Muchas gracias por traerme, Vegeta.– ahora sí enfocó su vista en él, y le regaló una sonrisa de agradecimiento.
–No hay de qué.– le devolvió el gesto. Se enorgullecía por su rápida decisión.
Bulma regresó su mirada a la gran ciudad. Vegeta quedó viéndola de nuevo, pensando en que ella era más bella que el paisaje ¿por qué pensaba y actuaba así? Llegó rápido a su mente esa pregunta. Nunca lo había hecho, quizá era por su trabajo que lo condujo a hacer tales cosas, sí, eso era. A penas si la conocía hace ¿tres días? Y ya había interactuado más de lo que hizo alguna vez con otra mujer. Siempre tuvo en cuenta su físico y eso le ha beneficiado a que las mujeres se acercasen a él sin hacer esfuerzo alguno, ellas eran las que se mantenían a su lado, ellas le daban lo que él quería sin que lo pidiera; y ellas llegaban al punto que lo desesperaban, se comportaban muy melosas y exigentes que, al poco tiempo, se deshacía de ellas. Pero con Bulma no era así, él era el que quería mantenerse con ella. Rápido llegó a la conclusión del porqué: su trabajo dependía de ello, o eso es lo que piensa.
–Buena tarde– la empleada lo sacó de sus pensamientos –. Les dejaré la carta para que puedan ordenar. Regresaré en unos minutos para tomar su pedido.– les dejó las cartas frente a ellos y se fue.
–Todo se ve tan delicioso que no sé qué pedir– Bulma observaba sonriente la carta –. ¿Qué me sugieres?.– levantó su vista para poder verlo.
–Sinceramente, sólo he venido aquí una vez– no le diría que lo citaron aquí para solicitar su servicio y que por eso conocía el lugar –. Por lo tanto, he probado únicamente un platillo.
–Oh, ya veo. Imagino que estuvo delicioso– regresó su vista a la carta –. ¿Qué fue lo que probaste? Quizá lo pida, ya que no me puedo decidir.– se rio. Bajó la carta y enfocó su vista en él.
–Fue la especialidad de la casa…
–¡Bien! Ordenaré eso– dijo alegre –. ¿Qué ordenarás tú?.– ladeó un poco su cabeza para dar énfasis a la pregunta. En ningún momento borró su sonrisa.
–Uhmm– por fin vio la carta desde que se la entregaron, «todo por estar viendo a la bruja de pelo celeste», pensó –. Lo mismo.– hizo un gesto alzando su hombros.
La empleada llegó a tomar la orden, la apuntó y les informó que tardaría unos pocos minutos en llegar la comida. Se fue, dejándolos solos de nuevo.
Conversaron de todo lo que se les ocurrió mientras comían, rieron y bromearon entre ellos, se contaron anécdotas divertidas, más que todo Bulma era la efusiva entre ambos. Tanto hablaron, que, ordenaban aperitivos o botanas para no irse del lugar. Sin darse cuenta que habían pasado más de tres horas platicando.
–¡Cielos! No había visto que oscureció– Bulma se levantó para marcharse, pero antes, volteó a ver el paisaje –. Pero… esto es más que hermoso– se acercó al barandal del balcón, contemplando cómo se veía las luces recién encendidas de la ciudad, y los autos circulando de arriba y abajo. Vegeta se acercó y se situó a la par de ella sin hablar, haciendo lo mismo que ella. No quería arruinar el momento –. Muchas gracias por traerme aquí, Vegeta.– se abrazó a él. La tomó por la cintura acercándola más.
Él sólo asintió con la cabeza sonriendo.
(…)
Cinco semanas habían pasado, cinco semanas con las que había interactuado con Bulma, cinco semanas en las que había hecho cosas que jamás pensó.
En todo ese tiempo se había sentido de una manera que nunca pensó que volvería a sentir. Desde muy joven se acostumbró a la soledad, ya que el destino le arrebató a sus seres queridos. Ahora… ahora se sentía ¿completo? No lo creía, era muy poco tiempo para sentirse así con alguien. Pero, se mantenía con ella la mitad del día.
Desde ese día, en que la fue a "rescatarla de Yamcha", empezaron a convivir más. Ella lo llamaba o escribía por las tardes para saber si la podía ir a visitar y salir a cenar juntos, o quedarse en casa de ella; y por supuesto, nunca se negaba. Hablaban de cualquier cosa, de cualquier estupidez que podrían imaginarse, con tal de pasar tiempo juntos.
En todo ese tiempo, siempre lo abrazaba y un par de veces lo besó, luego se avergonzaba y le pedía disculpas por haber hecho tal cosa. Él la volvía a besar y le decía que no había nada malo en hacerlo. Jamás formalizaron algo, tampoco eran novios o pareja alguna, por ahora…
Y justamente, se dirigía a la casa de ella.
Bulma se encontraba en su laboratorio, creando más planos para su nuevo invento. Al ver que eran las 4:15 pm, decidió dar como terminado su día en el laboratorio. Y tal como hacía más de un mes, le escribiría a Vegeta para que llegara.
A pesar que lo conocía hace poco tiempo, sentía algo por Vegeta. Y cómo no sentir algo si la salvó aquella vez. Y le encantaba estar con él; es guapo y le presta atención cuando le habla, y amaba sentir sus labios. Por eso, siempre lo invitaba, lo abrazaba y como rara vez hizo, lo besaba; y esperaba llegar a ser algo con él. No podía dejar de sonreír.
Estaba deshaciéndose de su bata para salir del laboratorio, pero antes de terminar lo que estaba haciendo, alguien llegó y la asustó por detrás.
–¡¿Me estabas esperando?!– habló de recio para asustarla más y la tomó por la cintura rápidamente. Vegeta pudo entrar porque el Dr. Brief se encontraba afuera de C.C., sabía que por la hora ella estaría aún en el laboratorio. Bulma brincó y dio un gritito.
–¡Tonto! Pude morir.– se giró y lo abrazó en forma de saludo.
–Siempre exageras, mujer.– Vegeta rió, le devolvió el abrazo con la misma intensidad –. ¿Más planos?– preguntó cuando se separaron.
Cuando Vegeta la visitaba temprano, lo traía aquí para tener a alguien con quién conversar cuando su padre no estaba, y así podía estar al mismo tiempo con él, necesitaba adelantar su proyecto de los Tanques de Regeneración y crear planos para su nuevo invento. Ya le tenía la confianza suficiente para mostrarle todo, bueno… casi todo.
–Aún no me decido por el modelo– dijo pensativa. Tomó un plano y se lo mostró a Vegeta –. Ni por cual nombre darle… ¿Cuál suena mejor: Nave de gravedad o cámara de gravedad?– se sentía tan entusiasmada por su nuevo proyecto, incluso le brillaban los ojos y daba brinquitos cada vez que hablaba sobre ello. Vegeta apreciaba la efusiva mujer que parecía niña con su comportamiento, como si tuviera el mejor juguete de todos.
–Me agrada más Cámara de Gravedad.
–¡Genial! Muchas gracias– se abalanzó hacia él y le dio un beso fugaz en los labios. Volteó rápido el rostro, escondiendo su sonrojo –. L-lo siento… yo eeh.– empezó a tartamudear, pero rápido fue silenciada ya que Vegeta la jaló por el rostro y posó sus labios sobre los de ella.
Éste beso fue diferente a todos, sintió las manos de él sobre sus mejillas, tratando de profundizar el beso. Ella se abrazó a su cuello y ladeó un poco la cabeza para encontrar una posición más cómoda. Un calor le recorrió por todo el cuerpo cuando separó sus labios y él adentró su lengua a su cavidad bucal, entrelazando sus lenguas.
Vegeta bajó sus manos hacia el cuello, deslizándolas hasta llegar a la curva de su perfecta cintura, la encerraba perfectamente con ambas manos, atrayéndola más a él. Bulma enredó sus dedos en su oscuro cabello, tratando de que no se alejara. Sus corazones latían cada vez más fuerte y rápido. Vegeta sentía un hormigueo debajo del vientre. El beso estaba tornándose más intenso. Afortunadamente, alguien los interrumpió, de lo contrario hubiera tenido una erección.
–¡Oh, linda!– la voz chillona de la señora Brief hizo que brincaran y se separaran a una velocidad increíble. Por desgracia, ella ya había visto lo que ambos estaban haciendo, pero no les reprocharía, se sentía feliz porque su hija ya no se la pasaría sola –. Tu padre y yo andábamos buscándote– dijo con su voz risueña y alegre –. ¡Querido, Bulmita está aquí en laboratorio con el apuesto Vegeta!– gritó desde la entrada. Ambos se sonrojaron más al escuchar a la escandalosa rubia, con ese comentario podían imaginarse una infinidad de cosas, ya que se encontraban solos.
–Ya estoy aquí, querida– dijo cuando llegó el señor Brief a la par de su esposa. Llevaba un cigarro en la boca, lo tiró y machucó antes de entrar por completo –. Bulma ¿por qué estás roja? ¿te sientes bien?– preguntó cuando fijó su vista en ella, sin prestar atención que Vegeta se encontraba de la misma manera. Escuchó el tartamudeo de su hija, pero no la risita de su mujer, y se alarmó –. ¡¿Enserio te encuentras bien?! De lo contrario suspenderemos el viaje, queri…
–¡¿De qué viaje están hablando?!– Bulma gritó, sin dejar que el señor Brief terminara de hablar. Su color regresó a la normalidad al haber escuchado a su padre de tal cosa.
–Ahora mismo veníamos a despedirnos– murmuró –. ¿No se lo dijiste, querida?– volteó a ver con curiosidad a su esposa que se encontraba a la par de él.
–Lo olvidé, querido, jijijiji– soltó como si fuera lo más normal del mundo –. Tu padre y yo iremos a unas vacaciones.
–¡¿Qué?!– se exaltó, y se acercó a sus progenitores –. Papá ¡no puedes!, en dos días será la Convención. ¡No puedo ir sola!– se sentía asustada, no le gustaba ir sola a esas convenciones.
–Oh, hija. Pero no podemos cancelar el viaje, el vuelo saldrá en un par de horas.– le informó despreocupado.
Bulma cayó de rodillas al oírlo y agachó la cabeza ocultando su rostro con su cabello, no podía creer que su padre la dejara sola cuando más lo necesitaba, quería llorar.
–No es necesario que vaya, eres mucho mejor que yo. Confío en ti– se agachó y la tomó por los hombros para darle consuelo –. ¿Por qué no llevas a Vegeta como tu acompañante? La última vez, dijiste que a Bushido le agradó, entonces tiene la aprobación de todos.– su voz era suave y cariñosa, con un toque de seguridad.
Vegeta se acercó cuando lo mencionaron. Bulma alzó su mirada primero hacia su padre y luego a Vegeta, vio que él asintió en silencio. Sus ojos se cristalizaron, se paró velozmente y se lanzó a darle un abrazo a su padre.
–De acuerdo, lo haré si confías en mí.– hablaba entrecortado.
–En ustedes.– corrigió el doctor.
Bulma se separó para poder ver mejor a su padre. Unas lágrimas bajaron por su rostro y con el dorso de su mano las limpió rápido. Asintió en aprobación y recibió un beso en la frente de su progenitor.
–Bien, es hora de irnos. Cuídate mucho, linda.– tomó sus manos y las besó.
–¡Adiós, Bulmita querida!– Bulma se separó de su padre para abrazar a su madre –. Ahora tendrán la casa para ustedes solos.– susurró juguetona.
–¡Mamá! No digas eso.– habló bajito, eso significaba que los había visto.
–No hay de qué avergonzarse, querida.– se separó luego de hablar y le hizo un guiño. Ambas rieron, la menor avergonzada, y la mayor enternecida.
–¿Por cuánto tiempo se irán?.– preguntó antes que se marcharan.
–Sólo serán dos meses, hija.– el Dr. Brief siempre hablaba relajado.
–Sí, sólo…– dijo amargamente. Y vio como se iban.
–¡Te amamos!– gritaron al unísono ambos padres antes de desaparecer por la entrada trasera de la casa.
–No estarás sola, mujer.– dijo Vegeta acercándose a ella.
–Lo sé– y se abrazó a él –. Siempre estás para ayudarme ¡gracias!.– estaba segura por lo que estaba sintiendo por Vegeta.
Vegeta se dirigía a su casa, a traer toda la ropa necesaria para el viaje y la Convención. Luego volvería a Corporación Cápsula, se quedaría a dormir ahí, tenían que estar en el aeropuerto mañana por la mañana, no llegaría a tiempo si se quedara en la suya. El viaje era de casi seis horas y a donde iban el horario estaba adelantado una hora, necesitaban todo el tiempo posible para adaptarse al entorno.
Llegó y fue directo a su cuarto a buscar una maleta para sus pertenencias. Su celular comenzó a vibrar, indicando una llamada. Era Radditz.
–¿Qué quieres, insecto?– contestó de mala gana, hace semanas que no hablaban.
–Tú sí puedes llamarme cuando quieres, pero yo a ti no ¿verdad?– el tono de Radditz no era de reproche, algo significaba.
–Hmp, tú sólo llamas para fastidiar.
–Ésta vez no– dijo neutro –. ¿Podrías hacerme un favor?– hablaba meloso, eso significaba que le pediría mas de algo.
–Habla, que no tengo mucho tiempo– sacó su maleta con una mano, mientras con la otra sostenía su celular.
–Huy, que ocupado– bromeó. Escuchó un gruñido, así que se apresuró en hablar –. Necesito que me prestes tu casa.– habló rápido.
–¡¿Qué?!– gritó. Era lo más extraño que Radditz le haya pedido. Era común que siempre le prestara dinero y jamás se lo devolviera, pero esto era el colmo.
–¿Recuerdas a Zangya?.
–¿La del Tercero A?– ahora si estaba raro el asunto. Escuchó un sí alegre –. ¿Qué con ella?.
–Estamos saliendo, y le dije que esta noche la llevaría a mi casa. Obviamente no la llevaré a mi apartamento…
–Y te la quieres tirar– puso los ojos en blanco cuando encontró el punto –. ¿Para eso quieres mi casa?– ladró enojado. Sacaba su ropa y la arrojaba a la cama, para poder doblarla mejor cuando termine de hablar.
–¡Exacto! Y qué mejor casa que la tuya.
–¡Mi casa no es un motel para que vengas a follar cuando quieras!– protestó, esto ya se estaba pasando de la raya.
–Vamos Vegeta, no seas así.– ¿le estaba suplicando?.
–Bulma me está esperando, me tengo que ir.– ya no quería seguir escuchándolo.
–¿Eso qué significa?.
–Ya sabes donde está la llave.– dijo con desdén, él era el único que sabía dónde vivía exactamente y donde guardaba la llave de repuesto –. Dejaré mi habitación bajo llave. – sabía que el idiota no lo dejaría de fastidiar si no lo "ayudaba".
–¡Fantástico!– podía imaginar la cara de estúpido que tendría justo en éste momento –. Veo que te esta yendo mejor.– comentó.
–¿Qué?.– ¿Qué quiso decir con eso?, pensó.
–Gracias por todo, Vegeta. ¡Adiós!.– Radditz habló rápido, y cortó la llamada antes que Vegeta cambiara de opinión.
Vegeta quedó estupefacto con lo que dijo Radditz ¿yendo mejor? ¿en qué? Y tiro el teléfono a la cama. Algo estaba olvidando, algo importante, lo presentía.
Vio su laptop sobre su escritorio, pensaba en llevarla, pero no la usaría mucho. Se le quedó viendo un gran rato, recordando qué era lo que tenía que hacer con ella. Se tomó del pelo por pura frustración, no lograba recordar, pero ¿Qué era? Gruñó fuerte, jamás le había pasado tal cosa.
…
Llegó a C.C. a las 7:24 p.m., bajó de su carro deportivo y lo hizo cápsula. Tocó el timbre y no tardó mucho en que le abrieran.
–Tardaste menos de lo que creí.– Bulma le abrió la puerta y lo dejó entrar, tenía una sonrisa pintada en el rostro.
–¿Querías que tardara?.– dijo sarcástico.
–¡No! Cómo crees. Odio estar sola en casa– comentó –. Ordené pizza para cenar– le informó sonriente, y fueron hasta la cocina –. ¿Qué tal si comemos en la sala mientras vemos una película?.– vio que él asintió con la cabeza, así que sacó unos refrescos y vasos y Vegeta tomó la pizza para dirigirse a la Sala.
Vegeta se sentó en el sofá y alistaba las cosas mientras Bulma estaba en el mueble buscando una película.
–Hay algo que dijo tu padre esta tarde que me llamo la atención.– comentó mientras Bulma elegía un disco.
–¿Qué cosa?.– Bulma dejó de buscar para darle toda su atención a Vegeta.
–Algo sobre Bushido. ¿Qué tiene que ver él con la convención? Si el es el dueño de la Fábrica de Metales.– tenía esa duda desde que escuchó al viejo por la tarde.
–Así es. Y como dueño, él ha estudiado y creado varios tipos de metales y aleaciones no muy comunes, algo sumamente difícil, por lo tanto, también se le considera un científico.– una explicación sencilla. Y regresó a la labor que estaba.
–Ya veo – contestó –. Y sobre eso de que le agradé y que tengo la aceptación de todos.– esa era la parte más extraña para él.
–El señor Bushido es un hombre muy quisquilloso. Si alguien no le agrada, se encarga en que a los demás tampoco les agrade– Bulma se agachó para buscar el filme que deseaba, dejando su trasero en alto. Vegeta ya no escuchó lo que dijo por contemplar en silencio el espectáculo. Se relamió los labios y tragó saliva que no sabía que había acumulado, esa pantaloneta que ella cargaba daba mucho a la imaginación, a su mente llegaron miles de pensamientos lujuriosos. Desvió la mirada a un punto inespecífico, tenía que para esos pensamientos, de lo contrario, terminaría con una dolorosa erección –. ¿Te parece si vemos Gladiador? Hace días quería verla.– alzó el estuche en el que se encontraba el disco. Escuchó su aprobación y metió el disco al reproductor. Y fue a sentarse al lado de Vegeta para disfrutar mejor.
La película empezó a reproducirse, comieron la pizza en silencio mientras veían la película, era demasiado buena como para interrumpirla. Aún faltaba cuarenta minutos para que terminara, pero Bulma tenía sueño, el día de hoy había hecho demasiado en el laboratorio desde muy temprano, no había almorzado por estar armando el Tanque. Se sentía tan cansada que no se dio cuenta que estaba quedándose dormida, le pesaban tanto los párpados hasta que se quedó profundamente dormida cayendo en el hombro de Vegeta. Él al sentir peso sobre su hombro, volteó, pero no esperaba encontrarla dormida.
Vio la hora en el gran reloj de la pared, indicaba las 9:42 pm, aún era temprano. A esa hora, ellos conversaban por chat hasta tarde, esperaba que ésta vez no fuera por escrito. Quedó viéndola un gran rato, se le veían muy marcadas las ojeras, y la posición en la que estaba era muy incómoda. Deslizó su brazo por sus hombros, la alzó un poco para poder levantarse, y la tomó por debajo de las rodillas para cargarla al estilo novia y llevarla a su habitación para que descansara más cómoda. Era tan liviana que no le costó nada levantarla. Podía sentir la suavidad y el calor de su piel, la atrajo más a él para sentirla mejor. Bulma apoyó su cabeza en el pecho y rodeó el cuello de Vegeta inconscientemente.
Llegó a la cuarto de ella y la depositó en la cama delicadamente. Se sentó a la par de ella, preguntándose si debería taparla o no, había calor pero a la media noche bajaba la temperatura y ella se encontraba en pantaloneta. Bulma se revolvió un poco en la cama, quedando en una pose sugerente.
–Uhm, Vegeta.– murmuró dormida.
«¿Está soñando conmigo?» Preguntó en su mente.
Acercó a su rostro lentamente y depositó un tierno beso sobre sus labios. Se separó cuando escuchó un gemido y la vio sonreír aún estando dormida. Decidió levantarse y salir de ahí antes de que ella despertara y pensara algo malo.
Bulma estaba soñando algo con Vegeta, pero no podía ver lo que sucedía. Escuchaba que él la llamaba, pero no podía encontrarlo, su voz se escuchaba alarmada, se estaba preocupando.
–¡Despierta ya, mujer!– escuchó su grito, pegó un brinco y al fin abrió los ojos. Vegeta al divisarla despierta se apresuró a hablar –. ¡Levántate ya! Se supone que deberíamos estar en el aeropuerto dos horas antes de que salga el vuelo.
–¡¿Qué hora es?!– gritó y se paró, vio en el reloj de su velador que eran las 7:12 am, el vuelo salía a las 9:00 de la mañana –. ¡Por Kami! Me ducharé rápido.– y salió corriendo al baño sin darse cuenta que llevaba la blusa enrollada más arriba de la cintura.
Vegeta observó lo desaliñada de se encontraba, se le formó una sonrisa, a pesar de que ella se encontraba así, seguía siendo bella. Salió de la habitación para esperarla en la Sala.
–¡Demonios! ¿Cómo pude quedarme dormida?– Bulma se reprochaba mientras se lavaba el pelo con el champú –. Si no fuera por Vegeta…– sus mejillas se tiñeron de rojo al saber que él la había visto en ese estado, toda despeinada y somnolienta. Bueno, tenía que acostumbrarse ya que la vería así más seguido ¿Qué rayos estaba pensando? Dejó de lado esos pensamientos y se apresuró a salir.
Terminó de ducharse, cerró el grifo y tomó su toalla, se secó todo el cuerpo y quitó el exceso de agua del cabello en tiempo record. Envolvió su cabellera celeste con la misma toalla y tomó otra para hacer lo mismo con su cuerpo. Salió rápido del baño para buscar la ropa que vestiría hoy, lo habría hecho anoche pero el cansancio le ganó. Notó en su reloj que eran las 7:19 ¡siete minutos! Jamás en su vida se había duchado tan rápido.
Caminó rápido hacia el armario y tomó algo sencillo de poner, una falda tubo color azul marino y una blusa blanca de botones; y su ropa interior blanca de encaje. Salió rápido de su armario, de lo contrario, se quedaría ahí más tiempo del que no tenía. Arrojó su ropa a la cama, y se quitó ambas toallas para vestirse mejor. Deslizó ágilmente sus bragas por sus esbeltas piernas, tomó su sostén y subió los tirantes por su brazos. Estaba tan apresurada que, no podía abrocharlo.
–¡Demonios, mujer! ¡¿Por qué tardas tan…– Vegeta entró enojado, pero no terminó de hablar. Subió para saber por qué se tardaba tanto, pero no esperó encontrarla en paños menores.
–¡Vegeta, ayúdame por favor!.– pidió apresurada cuando él entró. No le importó que la viera así, no había tiempo para el pudor.
Vegeta se acercó, no quería prestarle atención a su cuerpo semidesnudo. Bulma le dio la espalda unos segundos para que él pudiera abrocharle el sujetador. Le sudaban las manos, se las secó en un movimiento rápido sobre su pantalón, le abrochó rápidamente y se alejó lo más pronto que pudo. No sólo le había costado dormir por estar pensando en qué hubiera pasado la tarde anterior si no los hubieran interrumpido y si ella no se hubiera quedado dormida, y verla así lo descolocó aún más. Desde hace un tiempo, ha estado teniendo pensamientos lujuriosos y ella era la protagonista de su deseo, ya le estaba pasando la cuenta la frustración sexual.
–¡Lo siento, lo siento, lo siento!– se disculpó reiteradamente. Metió ambos pies en medio de la falda y la subió, siguió con la blusa y la abotonó torpemente –. Listo, vámonos. En el camino me arreglo.– cerca tenía unas zapatillas con tacón bajo del mismo tono que la falda y se los colocó. Jaló su celular y su bolso antes de salir de su habitación.
Ambos bajaron como pudieron, salieron de C.C., Vegeta arrojó la cápsula donde estaba su carro y lo montaron cuando éste apareció. Aceleró lo más que pudo, ya iban súper tarde, y el aeropuerto quedaba a treinta minutos.
–L-lo lamento tanto.– murmuró. Podía ver la cara enojada de Vegeta desde el rabillo de sus ojos.
–Ya no importa, llegaremos tarde de todos modos– gruñó –. ¿Por qué no despertabas? Estuve más de cinco minutos gritándote.– reclamó enojado.
–Estaba sumamente cansada. No pude dormir bien el día anterior, así que me fui al laboratorio desde la madrugada para tener armada la estructura del Tanque y poder enseñarlo el día de mañana en la convención.– él merecía una explicación congruente.
–Hum… ¿lo terminaste?– su voz ya no sonaba enojada, eso la relajó un poquito.
–¡Por supuesto! Sacrifiqué mi almuerzo, y una hora antes de que llegaras, terminé.– se sonrojó levemente al recordar lo que sucedió minutos después que él llegó.
–Te aseguro que los dejaras más que sorprendidos.– trataba de subirle el ánimo, sabía que ella se sentía mal por el retraso. Pero no la culpaba, era una mujer muy trabajadora.
–Oh, claro que sí ¡no por nada soy la gran Bulma Brief!.– exclamó orgullosa, con una gran sonrisa en su rostro. Vegeta sonrió de lado, le gustaba verla alegre, no cabizbaja.
Bulma sacó un peine de su bolso y comenzó a desenredad su pelo, luego sacó sus polvos y demás maquillaje, no aplicó demasiado, sabía que no lo necesitaba mucho.
–Bien, llegamos.– informó Vegeta cuando estaban ingresando al estacionamiento.
–¿Tan rápido? Sólo fueron veinte minutos.– se sorprendió, Vegeta si conducía rápido.
–¡Vamos, no hay tiempo!– bajó del auto seguido de Bulma. Lo hizo cápsula y lo guardo en su bolsillo derecho de su pantalón.
–¡Creí que no llegaríamos a tiempo!– Bulma comentó desparramándose sobre el sillón lujoso del avión privado de la compañías. Se había cansado por estar corriendo por todo el aeropuerto, se habían perdido por estar tan apurados.
Vegeta hizo lo mismo que ella, soltó un suspiro y se arrojó al sofá más grande. A pesar que se ejercitaba diariamente, se cansó por estar corriendo, el tipo de calzado que llevaba no le favorecía en éste tipo de caso.
–Lo bueno, es que subimos a tiempo a pesar que nos perdimos.– se rió por lo bajo, era gracioso verla tan histérica por confundirse.
–¡Ugh, ni me lo recuerdes!.– gruñó, había leído mal los números y se dirigió a otra sala, haciéndolos retrasar más.
–Admítelo, fue divertido…
–¡¿Divertido?!– saltó de su lugar gritando –. ¡¿Te pareció divertido perdernos y llegar al avión en el último minuto?!– se paró en frente de él con sus brazos en forma de jarra en forma de reproche. Estaba enojada. La sonrisa de Vegeta la puso furiosa ¿estaba burlándose de ella? –. No te burles, Vegeta–le dio la espalda para luego irse a la habitación que traía el avión, pero Vegeta la jaló del brazo –. ¡No me toques! ¡Aaaaaah!.– gritó cuando sintió que caería al suelo, pero fue justamente en el regazo de Vegeta. Iba a protestar por el susto, pero unos labios sobre los suyos no la dejaron.
Para Vegeta, fue emocionante las facetas de ella que divisó el día de hoy. Siempre la había visto alegre, decidida y avergonzada, hoy la vio cabizbaja, enojada e histérica. Se veía tan hermosa cuando se enojaba que, no se aguantó a besarla en este momento. La abrazó por la espalda, procurando que ella no cayera.
Bulma no quería que él la tocara, luego de haberse equivocado al leer los número de la estación estipulada, gritarle al personal porque se suponía que ahí debería abordar su avión privado y no uno público; Vegeta trataba de intervenir pero no lo dejó, ella seguía reclamando hasta que él la tomó por los hombros, la volteó y le mostró el número correcto. Se sentía tan torpe.
Quería resistir el beso, pero no pudo, se sentía tan bien después de todo el enojo y escandalo que hizo. Siguió el beso en modo de aceptación y se abrazó a él.
El enojo se fue y el mal rato quedó en el olvido. Sólo eran ellos dos besándose apasionadamente en ese momento.
–Uhm… dis-disculpen– un sirviente del avión los interrumpió, rompiendo el beso pero no el abrazo, voltearon a verlo con enojo –. Eh, sólo les informo que despegaremos en un momento y, y, y...– tartamudeaba al ver la cara enojada de ambos –. Yo seré quien les sirva el día de hoy. Con su permiso, me retiro.– el empleado desapareció como por arte de magia, había corrido hacia la pequeña cocina que portaba el avión para no seguir presenciando la ira de la pareja por haberlos interrumpido.
Bulma soltó un suspiro, se levantó del regazo de Vegeta de nuevo enojada, fue al baño del cuarto para buscar en el botiquín una pastilla que le aliviara el dolor de cabeza y un relajante, sentía punzones en el ojo izquierdo.
Vegeta de su lado, estaba furioso. Quería matar al insecto que los interrumpió ¡Siempre los interrumpían! ¿Por qué?. Su teléfono vibró, lo sacó pero no vio el mensaje que entró, simplemente lo apagó para no producir turbulencia en el viaje. Bulma se había ido, no sabía qué hacer.
El vuelo dio inicio minutos después, tendrían que esperar para poder movilizarse adentro del avión.
Un gruñido de su estomago lo sacó de su enojo, no habían desayunado por la tardanza. De mala gana se levantó, tendría que buscar al idiota que los interrumpió para pedirle algo de comera. Luego que pidió su desayuno, fue en busca de la peli celeste para avisarle que en unos minutos estaría la comida, grande fue su sorpresa al encontrarla recostada en la cama, parecía estar dormida. En velador vio una pastillas, las tomó y observó lo que eran; el relajante contenían sustancias de efecto inmediato que la hacían dormir. Supuso que se sentía muy mal para haberlas tomado. La dejó dormir.
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N/A: ¡matenme! Luego de subir el capítulo anterior, a los dos días empecé a escribir éste, pero de nada sirvió redactarlo tempranamente.
¿Por qué me tarde? No diré que estuve enferma u ocupada, no. Simple y sencillamente no he tenido ánimos para nada. Me siento fatal, no de salud, sino que emocionalmente, no sé porqué ToT no quiero hacer nada, no quiero nada, ni siquiera sé qué es lo que quiero. Pero bueno...
Este capitulp iba a ser largo, todavía lo seguía escribiendo. Luego me di cuenta que aún faltaba demasiado y decidí cortarlo. Iba más de 10 mil palabras y aun faltaba, es algo tedioso hacerlo así. No sabía donde cortarlo y al fin decidí xD. Si seguía así nunca lo subiría y no quería eso.
Difícil, extremadamente difícil para mí escribir cosas románticas xD y no sé como carajos salió todo lo que escribí :v
Mas tarde subo el otro capítulo, ahora mismo son las 12:50 am OvO nos leemos más tardecito.
Gracias por sus reviews :* me dan tanta felicidad. Aun no se cómo contestsrlos xD
Lamento las faltas ortográficas o/y mala redacción, palabras revueltas, etc.
24/11/2016
