Jajaja sé que dije que ayer lo iba subir, pero hubo uno que otro "inconveniente" :v

Aquí está el siguiente capítulo :)

Advertencia: emmm como decirles, no es lemon xD quizá ¿medio lemon? No lo sé 7w7


Siempre Interrumpiendo

Desafortunadamente desayunó solo, a pesar que lo ha hecho desde hace tiempo, ésta vez no le agradó en lo absoluto. Desde que conoció a la peli celeste le agradaba la compañía, cosa que, desde niño detestaba. Pero con ella era distinto, siempre tenía de qué hablarle y siempre le preguntaba su opinión, eso era lo que más le gustaba de ella: que lo tomara en cuenta para cualquier cosa.

Suspiró aburrido, se quedó parado a la par de una ventana observando cómo se veía la ciudad desde arriba, caminó a la habitación donde Bulma dormía plácidamente, ocupaba el medio de la cama y estaba acostada de lado. Se sentó frente a ella observándola detenidamente.

...

–¿Qué no el viaje era de cinco horas y media?.– preguntó Vegeta bajando primero del avión, esperándola a que llegara a su lado.

–Eso había dicho papá– dijo somnolienta. La pastilla la había dormido, dejando solo a Vegeta –. No puedo creer que haya dormido exactamente las tres horas y media del vuelo. Gracias de nuevo por haberme despertado– bostezo luego de hablar–. ¿Qué hiciste en ese tiempo?.– preguntó interesada llegando al lado de él.

–Sólo desayuné.– «y te vi dormir la mayoría del tiempo», obviamente no le diría eso. Cuando lo mencionó, el estomago de Bulma rugió fuerte. Ambos rieron –. Más bien será el almuerzo lo que desayunarás.– ya eran las 2:04 pm en ese lugar.

–Uhm… me gustaría algo ligero, comida hecha en casa. Pero no se me ocurre qué puedo cocinar.– dijo pensativa. Más bien, ella estaba acostumbrada a que su madre hiciera siempre las comidas y por eso no acostumbraba cocinar, no sabía muchas recetas para complacerse.

–Puedo cocinarte algo cuando lleguemos al hotel.– sugirió Vegeta.

–¿Sabes cocinar?– Bulma pregunto con genuina voz sorprendida. Eso no se lo esperaba. La mayoría de hombres que había conocido, jamás los escuchó o vio que cocinaran, Yamcha siempre la llevaba a restaurantes cuando estaban juntos, o su mamá cocinaba, de lo contrario, no hacía algo extra por sorprenderla.

–Me ofendes, sabías– Bromeó, escuchó su risa cantarina y prosiguió en hablar –. Sé cocinar desde que tenía ocho años. Mi madre me enseñó, siempre la ayudaba en la cocina.– mencionó con cierta melancolía. Era la primera vez que hablaba de su madre con alguien más.

Bulma vio y escuchó la melancolía en Vegeta. Era la primera vez que él hablaba de su familia, desde la única vez que preguntó sobre su familia y se negó a hablar, no quiso tocar el tema. Y ahora que lo mencionada, podía ver el dolor que le provocaba. No quería preguntarle qué sucedió con su familia, pero una mujer sumamente curiosa.

–¿Qué sucedió con ella?– la pregunta escapó de su boca, ya no había vuelta atrás.

Vegeta estaba dudando en contestarle, pero ella merecía saber algo de él ya que sabía todo sobre ella, sería injusto. Tardó minutos en responder.

–Murió de una extraña enfermedad, los doctores no sabían qué era lo que la atacaba y no pudieron encontrar cura. Dos días antes que cumpliera catorce, ella falleció.– habló bajo, aún le dolía, pero eso no era todo.

Bulma estaba con un nudo en la garganta, se le escapó una lágrima por haber escuchado tal confesión. No sabía si sentirse mal por él o bien por tenerle esa confianza para confesarle algo tan íntimo. No podía imaginarse vivir sin su madre, ella es su mejor amiga y su mejor consejera, hacía una infinidad de cosas para que ella pudiera vivir de la mejor forma posible. No podía imaginarse cómo podría vivir sin ella. Ya no quiso preguntarle más, sobre su padre o si tenía algún hermano o hermana.

Caminaron en silencio, al llegar casi a la salida, un hombre de largo cabello verde trenzado, piel clara y ojos color ámbar, tenía en sus manos un letrero con la palabra Briefs. Bulma al leer su apellido se acercó al hombre que, a su parecer, es sumamente atractivo con esa cabellera verde y ese cuerpo fornido, pero no superaba a Vegeta.

–¿Bulma Brief?.– preguntó cuando ella se acercó lo suficiente, sonriéndole seductoramente.

–Así es.– le sonrió.

Vegeta observó el intercambio entre ambos, el idiota de pelo verde no despegaba los ojos de la mujer y esa sonrisa estúpida que tenía, lo desquició ¿celos? Quizá.

–Mi nombre es Zarbón– se presentó sólo para Bulma, en ningún momento volteó a ver a Vegeta –. El día de hoy seré su guía. El señor Kanashiro me pidió el favor de transportarla– Vegeta gruñó bajo al ser excluido, al fin divisó que Bulma iba acompañada y se corrigió –, digo, transportarlos hasta el hotel que se hospedarán y llevarlos el día mañana a la Convención. Imagino que usted es el acompañante de la señorita Brief ¿cierto?.– preguntó cuando fijo su vista en Vegeta.

–Así es. Él es Vegeta Ouji, será mi acompañante...

–¿Acompañante?– escucharon una voz con tono de diversión, era un conocido, también estaba llegando de la capital del oeste –. La ultima vez dijo que era su pareja.– rió recordando lo que dijeron hace más de un mes.

–¡Señor Bushido!– exclamó Bulma al escucharlo y se sonrojó cuando éste llegó a la par del trío. Vegeta en cambio, agradeció en silencio la interrupción y el comentario de Bushido –. Eh, es que aún no queremos que lo nuestro sea público.– se excusó rápido, alzando y moviendo sus manos de lado a lado.

–Oh, yo ya se lo había dicho a todos en la convenció, ya que tu padre dijo que no vendría pero, tú sí, y asumí que Vegeta vendría contigo.– comentó alegre el señor Bushido.

Bulma no sabía qué decir, se sentía avergonzada no sólo con Bushido, sino que también con Vegeta y todos los que sabían la mentira. Y como siempre, Vegeta la sorprendía.

–No se preocupe. En algún momento tenían que enterarse ¿no?– Vegeta tomó la mano de Bulma y entrelazó sus dedos con los de ella.

Bulma se sorprendió por el gesto, observó primero su mano entrelazada con la de Vegeta y luego lo vio a la cara, él la miraba a los ojos con una sonrisa casi visible. Siempre la sacaba de apuros. Apretó su mano en modo de apreciación y asintió sonriente para ambos.

–Bien, entonces no hay ningún inconveniente. Los veo mañana en la convención.– se despidió el señor Bushido.

–Siganme, los llevaré al hotel– habló Zarbón que había quedado en el olvido. Su voz se tornó fría.

Bulma y Vegeta siguieron a Zarbón sin soltarse de las manos.

...

Llegaron al lujoso hotel, era inmenso, la decoración tenía un diseño romano, el mármol blanco se podía apreciar en cada lugar que voltearan a ver al igual que las esculturas populares de famosos escultores.

Se dirigieron a la recepción para pedir la habitación que se les había reservado por parte del organizador de la Convención y también dueño del hotel.

–Reservación para Brief por favor.– Bulma pidió enojada, la recepcionista no les atendía por estar hablando en el teléfono del hotel.

La recepcionosta hizo un gesto con la mano indocando que esperara y les dio la espalda, habló bajo –Amorsito, te llamo luego. Una bruja me está molestando, sólo me libraré de ella y hablamos ¿Sí?– la recepcionista jugaba con el cable del teléfono enrollándolo en su dedo índice izquierdo y mascando chicle estrepitosamente. Colgó y atendió con disgusto –. Su identificación.

–¡Aquí la única bruja eres tú!– Bulma gritó roja por el enfado, nadie se atrevía a llamarla bruja sin que la escucharan –. ¿Quién te crees para hablarme así?– golpeó con sus manos empuñadas con fuerzas en el mostrador, demostrando su enojo –. ¿Sabes quién soy yo? ¡¿Lo sabes?!– gritó. La recepcionista negaba con miedo los gritos que recibía –. ¡SOY LA GRAN BULMA BRIEF! ¡¿te quedó claro?!– Bulma respiraba fuerte tras haber levantado la voz.

Vegeta espectaba todo con los brazos cruzados y sonriente, era divertido ver a la peli celeste enojada por haberla llamado bruja. Y era cierto, era una bruja, lo tenía hechizado, no podía quitarle la mirada, no dejaba de ser bella estando enojada, al contrario. Le encantaba verla así.

–¿Sucede algo?– llegó un hombre no muy mayor que Dr Brief.

–¡Je-jefe!– la recepcionista saltó del lugar donde estaba.

–¡Kanashiro! Que bueno que estás aquí. Ésta tipa me ha tratado de lo peor ¡Y me insultó! ¿Qué clase de recepcionista tienes?– reprochó. Conocía a Kanashiro¹ desde que era una niña, era como un segundo padre para ella, por eso le hablaba con confianza.

–¿Por qué hiciste eso, Arisa? La señorita Brief es alguien muy importante para mí– veía a la recepcionista con el ceño fruncido –. Por favor, entrégame la tarjeta para desbloquear la puerta de la habitación de la señorita Brief y su pareja. Cuando regrese, hablaré contigo, Arisa.– Kanashiro recibió la tarjeta de desbloqueo y se fue junto con Bulma y Vegeta hacia el elevador.

Antes de irse, Bulma le sacó la lengua como si fuera una niña a quien la fueron a salvar de una pelea. La recepcionista se encontraba llorando, regando el rímel y el demás maquillaje que llevaba, quedando con líneas negras sobre sus mejillas, sabía que la despedirían.


–Por Kami ¡Estuvo delicioso!– exclamó luego que dio la última mordida al baguette que Vegeta le preparó. El pan contenía pollo al limón y aceite de oliva, aguacate, cebolla morada, alfalfa, queso crema y queso fresco, con más aceite de oliva.

–Sabía que te gustaría– Vegeta se sentó a la par de ella. Lo primero que hicieron al llegar al departamento, fue ir directo a la cocina. No revisaron el lugar ya que el estómago de Bulma rugia como un león. Y para no tardarce, decidió hacerle algo sencillo pero delicioso –. ¿Qué haremos en todo este tiempo? La Convención es mañana por la tarde.

–Pensaba...– paró para tomar una servilleta y limpiarse la boca –. Deberíamos de dar un recorrido por la ciudad– sugirió –. Luego, ir a algún centro comercial a comprar ropa, quiero ver los estilos de vestidos de aquí– Vegeta hizo mala cara cuando escuchó lo último, casi le explotaba la cabeza la vez que fue con ella de compras, nunca se decidía qué probarse o llevarse, ella se vería igual de hermosa con cualquier vestido –. No pongas esa cara, jajaja.

–No me digas que no trajiste un atuendo para usar en la Convención– ya podía escuchar a la mujer preguntándole si ese vestido era lindo o cómo se vería en ése otro, todo un martirio.

Bulma reía a carcajadas, la única vez que la acompañó le dijo que jamás volvería a salir de compras con ella, por eso lo molestaba. Vegeta no podía creerlo, se tomó del pelo y suspiró ¿cómo no pudo traer ropa para el evento?.

–Cla-claro que no traje uno– Vegeta se le quedó viendo como si le creciera una segunda cabeza. Bulma no paraba de reír, no podía hablar correctamente –. Tra-traje un armario completo– dijo disminuyendo su estrepitosa risa.

Vegeta frunció más el ceño si se podía, odiaba que lo molestara así, sentía que se burlaba de él. Se levantó para salir, iba a cruzar la puerta, pero Bulma no lo dejo ir.

–Sólo estaba jugando, Vegeta. No seas gruñón.– ella sabía del mal genio de Vegeta, por eso evitaba molestarlo seguido.

–Sabes que odio esa clase de juegos.– se quedó parado sin verla. Cerró los ojos, sintiendo cómo ella se abrazaba él. En ese momento olvidó su enojo con ella.

–Lo lamento.– susurró lo más bajo, y aún así fue audible para Vegeta.

Vegeta la abrazó por la cintura, apretándola más a él sin decir una palabra, era su modo de decirle que no era necesario disculparse. Bulma se separó para poder verlo a la cara y hablarle mejor–. ¿Qué tal si observamos juntos el apartamento?.– sugirió con una sonrisa y acarició ambos lados su cara con sus manos. Su piel bronceada era tan suave al tacto, le encantaba sentir ese hormigueo cuando lo tocaba.

Vegeta asintió con la cabeza y a cambio, recibió un beso fugaz en los labios y sonrió, le hubiera gustado más si ese beso hubiese sido largo. Bulma también le sonrió y lo tomó de la mano para guiarlo por todo el apartamento.

Recorrieron lo que quedaba del apartamento, tenía una gran sala de estar con muebles al estilo Luis XV color beige, una alfombra color crema al igual que las cortinas, una chimenea con detalles dorados y sobre las paredes habían pinturas y cuadros de pintores famosos, cerca había una puerta que indicaba el baño de invitados; luego caminaron a la terraza que, contaba con una jardinera con abundantes flores exóticas, al otro lado dos sillas y una pequeña mesa redonda, se podía ver las piscinas y el área verde del hotel. Ya habían estado en la cocina y el comedor -estos se encontraban juntos-, así que lo último que les quedaba era la habitación donde dormirían. Y al divisar únicamente una puerta se alarmaron, caminaron rápido.

–¡¿Sólo una cuarto?!– Bulma exclamó con preocupación. Se adentró más al cuarto, dejando a Vegeta en la entrada; observó mejor el lugar, buscando una puerta extra que conectara a otro cuarto. Para su mala suerte, sólo se encontraba la puerta del sanitario persona. Se sentó en la cama, fijó su vista en un lugar inespecífico en el suelo. No podía ser tan grosera al mandar a Vegeta a dormir al sofá, y sentiría extraño dormir junto a él, no sabía qué hacer.

–¿Reservamos otra habitación?.– la pregunta de Vegeta la sacó de sus pensamientos, como si leyera su mente, no se había dado cuenta en qué momento se sentó junto a ella.

–No– la palabra salió automáticamente de su boca. Un recuerdo fugaz pasó por su cabeza, hace poco se había dicho que quería tener algo con Vegeta, y que mejor momento para intentarlo ahora, sonrió adentro de su mente –. Dormirás aquí.– habló con su voz habitual y decidida.

Vegeta quedó intrigado, si él dormiría aquí ¿ella también? Tenía la esperanza que así fuera, y para salir de dudas le preguntó: – Y tú ¿dónde dormirás?.

–También aquí– levantó su barbilla y sonrió coqueta –. La cama es lo suficientemente grande para los dos.

Vegeta sonrió ladino, le encantaba esa idea. La empujó por los hombros haciéndola caer de espalda sobre la amplia colchoneta, colocó su torso sobre el de ella, y le susurró:

–¿Estás segura?– sus narices se rozaban.

Bulma podía sentir el calor de su aliento sobre su cara, mordió su labio inferior, miles de sensaciones brotaron por todo su cuerpo –Más que segura.– y lo jaló por la nuca para besarlo apasionadamente.

Vegeta posicionó ambos brazos al lado de la cabeza de Bulma. Ella acariciaba la ancha y trabajada espalda del moreno, mientras se quitaba las zapatillas. Se sentó como pudo y se arrastró hacia atrás sin romper el beso. Esto hizo que Vegeta se montara completamente sobre ella. Estaban mucho más cómodos.

Dejó de besarla en la boca para bajar hacia su níveo cuello, Bulma echó su cabeza para atrás para que él la besara libremente. Podía sentir sus manos calientes bajar por su estrecha cintura, sentía más calor que nunca, la ropa le estorbaba. Entonces sintió esas grandes manos sobre sus muslos, en la orilla de su falda. Sintió una descarga eléctrica por todo el cuerpo, haciéndola arquearse por la espalda, haciendo que sus senos -aún cubiertos- chocaran con el duro pecho de Vegeta, y gimió bajo. Nunca había sentido sensaciones tan fuertes con nadie, y eso que no habían pasado a mayor cosa. Sintió cómo deslizaba sus manos, subiendo su falda con el paso de la caricia.

Volvió a su rostro, vio que tenía los ojos cerrados y estaba completamente sonrojada, con la boca entre abierta y jadeando, sus labios estaban rojos e hinchados por tanto besarse. Llegó hasta sus glúteos y los estrujó. Cuando ella gimió alto, la besó, tragándose la deliciosa melodía.

El timbre sonó, pero no lo escucharon, sonó reiteradas veces hasta que escucharon.

–Vegeta... Es-espera– habló sobre sus labios , lo tomó de las manos para detener sus caricias –. Alguien está afuera.– estaba airada. Lo empujó para hacerlo a un lado y se separó dolorosamente de Vegeta, echándole maldiciones a la persona que los interrumpió. Acomodó su ropa y se calzó rápido cuando tocaron otras dos veces más.

¡Por Kamisama, siempre los interrumpían en el mejor momento! Esto ya era el colmo. Vegeta suspiro frustrado, sentó y observó a la mujer que se componía la ropa torpemente. Su ropa quedó arrugada.

–¡Ya voy!– gritó y corrió hasta la puerta principal, miró a través del pequeño orificio de ésta. Al divisar al señor Kanashiro y a Zarbón del otro lado, abrió.

–Bulma... Uhm ¿estabas ocupada?– Kanashiro y Zarbón la vieron de píes a cabeza. Su falda estaba arruga al igual que su blusa, su cabello estaba desordenado, su cara estaba roja y un poco sudorosa –. ¿Venimos luego?.

–¡No! Claro que no. Entren– abrió más la puerta para que ambos pasaran –. ¿Desean agua?– ofreció cuando llegaron a la sala.

–Esta vez no, muchas gracias. De hecho, quería invitarlos a almorzar– sonrió. Buscó con la mirada a alguien más en el lugar –. ¿Dónde está Vegeta?– preguntó al no encontrarlo.

–Oh, él está en... la habitación. Iré a avisarle. Ya vuelvo.– aún se sentía agitada, caminó a paso rápido hacia el cuarto. Ya adentro, encontró a Vegeta en el pequeño balcón –. Vegeta– lo llamó para que volteara verla. Se sintió extraña cuando cumplió su cometido, no podía verlo a los ojos luego de lo que sucedió minutos atrás –... Kanashiro nos invita a almorzar. – informó.

Vegeta asintió en silencio, se acercó un poco a ella y le dijo: –Antes de que salgas, mírate al espejo– rió al verla –. Y... cámbiate de ropa.– sugirió. Se adentró al cuarto, dejándola estupefacta.

Parpadeó tres veces, procesando lo que le dijo. Caminó ida hacia el espejo del tocador, abrió los ojos como plato cuando vio su reflejo ¡Que vergüenza! Con razón se le quedaron viendo raro. Vio en el reflejo a Vegeta sentado en la cama, riéndose. Entre cerró los ojos –¡Todo es por tu culpa!– gritó volteándose, poniendo sus manos sobre su cadera.

–Ya deja de culparme y apresúrate.– estiró su brazo y le entregó su bolso de mano.

Lo tomó bruscamente y buscó su contenedor de cápsulas, lo sacó y abrió, con cuidado, agarró la cápsula con etiqueta azul, presionó el botoncito y lo lanzó a un rincón desocupado. Emergió un ropero alto de dos puertas y seis cajones, siempre lo utilizaba para viajes.

–¿Qué tal si vas a saludar mientras me cambio.– mencionó mientras sacaba su ropa.

–No saldré así.

–¿Así cómo?– preguntó al no entender.

–Voltea– pidió. Cuando ella lo hizo, señaló su entre pierna. Un gran bulto resalta en ese punto –. ¿Ahora comprendes?.

–Oh...– dio media vuelta para seguir buscando su ropa, de lo contrario, se arrojaría sobre él para hacer desaparecer ese bulto –. Mejor salte de nuevo, porque si me ves, jamás podrás salir del cuarto.– ordenó. Escuchó los pasos de Vegeta dirigirse al balcón, y suspiró frustrada.

Eligió su conjunto, se deshizo del que tenía y se colocó el otro. Buscó unos zapatos más cómodos y se los cambió. Fue de nuevo al tocador, sacó su peine y se desenredó el pelo, esta vez no se aplicó maquillaje. Se lavó los dientes, y se vio por última vez al espejo, asintió a sí misma y fue por Vegeta.

–¿Ya se te pasó?.

–Ya.– contestó seco.

Ambos salieron de la habitación, Kanashiro y Zarbón se pararon para recibirlos cuando se acercaron.

–Perdón por la tardanza.– Bulma se disculpó.

–No te preocupes, linda. Bien, ya están los dos. Quería invitarlos a almorzar, y también quiero disculparme por el mal momento que los hizo pasar Arisa, mi recepcionista, ya no volverá a pasar– habló con una sonrisa –. Ah, y olvide presentarme con Vegeta– rió –. Soy Kanashiro Oskuaint, fundador de Oskuaint Lab– Oskuaint Lab fabricaba electrodomésticos ahorrativos, al igual que vehículos que no contaminaran el ambiente. Estaba aliado con Corporación Cápsula para crecer mucho más –.No tienes necesidad de presentarte, ya me hablaron de ti– estiró su brazo para estrechar su mano.

–Mucho gusto.– dijo Vegeta, aceptándole el saludo.

Bulma estaba más que feliz, a todo el mundo le agradaba Vegeta, a pesar de no conocerlo.

–Zarbón es mi mano derecha para todo, por eso le pedí que me ayudara a transportarlos y enseñarles toda la ciudad. Siempre está a mi lado– el susodicho sonrió altanero por el comentario y le regaló una mirada coqueta a Bulma. La peli celeste miró alegre al mencionado. En cambio Vegeta, lo fulminaba con la mirada, no le agradó desde que lo vio. –.Bien, vayamos a comer.

...

–Sabes, no me agradó mucho el lugar– comentó entrando al apartamento. Luego de almorzar con Kanashiro, Zarbón les dio un pequeño tour por la ciudad, no había mucho comercio en este lugar, mucho menos instalaciones recreativas, la mayoría de todo eso se encontraba en las afueras de la gran ciudad. Decidieron mejor regresar al hotel, ya era de noche –. Además, tengo mucho sueño.– bostezó y se dirigió al cuarto. Vegeta la seguía por detrás

–¿Sueño? Dormiste diez horas, luego las tres y media del viaje, y ¿dices que aún tienes sueño?– su tono no era molesto, pero lo estaba. Espera terminar lo que estaban haciendo por la tarde antes que los interrumpieran. Se quedó parado en la entrada de la habitación cuando ella paró y volteó hacia él.

–Tienes razón. Ahora que lo pienso, tengo hambre– llevó una mano hacia su cara, con su dedo índice tocó su mejilla e hizo cara de pensativa. Fijó su vista en él y le sonrió coqueta –. ¿Me podrías cocinar algo?– se le acercó y lo abrazó por el cuello.

Vegeta también sonrió, sólo que de lado muy a su estilo, por ella haría cualquier cosa, ella lo valía –Mmm no.– en un segundo cambió su cara por una más sería. Vio en sus ojos la confusión que provocó su respuesta, ella pestañó un par de veces y balbuceó algo sin sentido.

Bulma se sintió extraña, nunca le habían dicho No tan directamente, y fue peor que él se lo haya dicho. Sus cejas se fruncieron cuando escuchó la risa de Vegeta, no entendiendo lo gracia de la situación.

–No pensé que eras tan ingenua, mujer.– la tomó por detrás de la cabeza y le dio un casto en los labios.

Bulma cerró los ojos y se sonrojó por haber caído tan rápido en su juego, escondió su cara en el cuello de Vegeta. Ambos reían juntos por lo ocurrido.

–Bien, ya que sólo era una broma, me iré a poner mi pijama para estar más cómoda. Espérame en la cocina.– se separó un poco de él para besarlo, ya no se sentía nerviosa al hacerlo.


Se encontraba buscando los ingredientes para la cena de hoy. Se sentía extraño, jamás había hablado de su familia con nadie, sólo Radditz sabía un poco, pero no del todo, él sólo sabía la muerte de sus padres, no lo demás. Además, hace más dieciocho años que no hacía una broma, sólo con su hermano menor lo había hecho.

No se dio cuenta cuenta en qué momento cortó la piel de su dedo anular, mala idea picar cuando se está divagando en sus recuerdos -más dolorosos que su herida-, dejó el cuchillo a un lado y observó el corte; no era profundo, y ocupaba todo el ancho de su dedo.

–¡Por Kami! ¿Vegeta, qué te has hecho?– Bulma entró a la cocina y lo primero que vio fue la sangre que caía del dedo de Vegeta. Lo jaló hacia el lavaplatos para limpiar la herida. Abrió la llave para que corriera el agua y sumergir el dedo ensangrentado –. Estás sangrando mucho.– se preocupó al ver que no cesaba.

–Sólo es un corte, mujer– recalcó –. No moriré desangrado.– ella siempre exageraba todo.

–¡Podría infectarse!– concluyó. Vegeta quedó encantado por su genuina preocupación, a pesar de ser algo tan mínimo.

–La tela de cebolla es protector contra infecciones y también es un buen coagulante y cicatrizante.²– comentó. Con la mano libre señaló la cebolla que estaba sobre el mueble.

Bulma había quedado sorprendida de nuevo, Vegeta era toda una caja de sorpresas. Cerro la llave del chorro, y se dirigió para agarrar la mitad cebolla que estaba cerca y la peló un poco para lograr sacar la telita. Cortó un pedacito con las uñas, lo suficiente para cubrir la herida. Limpió el dedo con una servilleta de papel y colocó la tela sobre cortada y al instante dejó de sangrar.

–Siempre me impresionas.– Bulma le sonrió.

–Son cosas básicas, mujer– chistó por lo bajo –. Siéntate, ya estará la comida.– movió la cabeza señalando a que sentara.

–Que tal si comemos en la terraza– no era una pregunta –. El cielo esta despejado y afuera está fresco, me parece buena idea.

–De acuerdo.

Bulma sacó los cubiertos y demás cosas para tener todo listo a tiempo, y se fue hacia la terraza a dejar todo.

Vegeta terminó de cocinar, sirvió en los platos y los llevó hacia la terraza donde comerían. La encontró apoyada con los hombros en la baranda y la espalda arqueada, realzando ese perfecto y redondo trasero, viendo hacia el cielo estrellado. No había visto lo que llevaba puesto en la cocina, el pijama que llevaba era muy revelador; la pantaloneta que traía apenas si le cubría los glúteos y la camiseta era súper ajustada ¿estaba provocándolo?. Desvió la vista hacia la pequeña mesa y se dirigió a dejar ahí la comida.

Bulma al escuchar los platos colocarse sobre la mesa, volteó y se encaminó a sentarse.

–¡Wow, se ve delicioso!– alagó cuando vio el omelette y las tostadas.

–Es increíble que la cocina esté equipada con cualquier tipo de ingredientes– comentó cuando ambos ya estaban sentados.

–Mmmmm ¡Te luciste con esto! Está más que delicioso– dijo cuando llevó el primer bocado y lo saboreó –. Nunca nadie había cocinado para mí, excepto mamá.– comentó, se llevó otro bocado a la boca, esta vez cerró la ojos para apreciar mejor la suave textura y el sabor de cada ingrediente.

Vegeta sonrió, tampoco le había cocinado a alguien, más que a él mismo. Cuando aprendió a valerse solo, no podía estar siempre comprando comida rápida, con el paso de los años lo tomó como un hobbie, lo ayudaba a bajar del estrés; y siguió un curso los fines de semana. A su madre siempre le encantó que él cocinara, su muerte no dejaría que lo dejara de hacer.

Bulma inició la conversación como siempre lo hacia. Le hablo sobre la Convención, lo que hacían y sobre lo que hablaban, le explicó que normalmente no le hacían tantas preguntas al acompañante a menos que supieran que trabajaban juntos.

Terminaron de comer, se quedaron un tiempo más afuera, contemplando el cielo.

–Esto es lo único que me ha gustado de aquí: el cielo estrellado y el cálido clima– veía hacia el cielo con la cabeza apoyada sobre su mano.

Vegeta la veía a ella, no al cielo. La luz tenue hacía resaltar su cabello celeste y su perfil bien tallado, sus ojos chispeaban por el reflejo de las estrellas opacadas por ella. ¿Por qué no podía dejar de verla? ¿Por qué no dejaba de pensar en ella? Claro, siempre se la pasaban juntos.

Un movimiento extraño lo sacó de trance, la cabeza de la mujer descendía lentamente junto su brazo, terminando recostada en la mesa. Eso lo extrañó. Le dio escalofríos cuando vio el cuello doblado de una manera extraña, muy dolorosa a su parecer.

–Mujer– la llamó. No obtuvo respuesta.

Se alarmó. Se paró y rodeó la mesa para llegar al lugar de ella. Tenía los ojos cerrado y la boca entre abierta, su respiración era lenta indicando que se había dormido. Vio en su reloj de muñeca que eran las 10:42 pm, «que rápido pasa el tiempo» se dijo mentalmente. Rió bajo, era la segunda vez que la cargaría dormida para llevarla a la habitación.

La cargo y la llevó hasta la habitación, luego se encargaría de los platos sucios y el desorden. Deshizo el orden de las sabanas y la depositó en cama, cuando estuvo a punto de soltarla Bulma se abrazó a él antes que se alejara; trató de zafarse de su agarre suavemente.

–No.– murmuró aún dormida y se abrazó más a él.

–Suéltame, mujer.– pidió.

–No. Quédate conmigo.– suplicó entre sueños.

Vegeta parpadeó un par de veces, iba a tratar de quitársela de nuevo, pero se rindió. Se acostó junto a ella, Bulma se abrazó más a él, recostando la cabeza en su ancho pecho.

Se sentía un tanto incómodo, no sólo por llevar aún su ropa y no pijama, sino que, sería la primera vez que dormirían juntos. Esperó un par de minutos para levantarse y cambiarse de ropa, así que la tomó por los hombros para alzarla. Cuando casi había logrado quitársela de encima, Bulma paso una pierna sobre él, aprisionándolo completamente. Gruñó fastidiado, se dio por vencido. Pero no se podía dormir así, maldita sea. Sólo tenía una opción... desnudarse.


N/A: pinche Bulma ¿por qué siempre te quedas dormida? XD

Diganme cómo me quedó TuT sinceramente no sé si me queda bien el romance porque... yo no soy romántica, tampoco he tenido algún novio y no sé xD yo soy todo lo contrario a romántica y cariñosa y todas esas cursilerías :v. Yo soy como más agresiva y reservada.

La historia no seguirá así de románticaaa, quizá unos tres o cuatro capítulos más. Si es así, es porque los capítulos me salen largos y los tengo que cortar :'v. Hasta que me saque de la cabeza todo lo que tengo de esta historia, seguiré con Entre el Cielo y el Fierno. Y también les aviso que ya tengo otras tres historias en mente :D

Lamento las palabras revueltas o faltan de terminar, ortografía y/o mala redacción.

Gracias por sus views y más a los que me dejan reviews :* los amo de lo más profundo de mi kokoro

25/11/2016