¡Holaaaaaa! :'D por fin capítulo nuevo :3
Advertencia: su anhelado lemon 7w7. Raios, no se porqué me da vergüenza xD
Oh, ella es hermosa
Un poco mejor que una mente merece
(Killpop, Slipknot)
La Convención
Un constante tambaleo la despertó, no quería levantarse todavía ya que se sentía bien este calor, le pesaban los párpados como para abrirlos por completo. Se abrazó más a...
Un momento... ¿A quién estaba abrazando?.
Abrió los ojos de golpe y fue ahí cuando se dio cuenta que estaba abrazada de brazos y piernas a un semidesnudo Vegeta.
–¡Al fin despiertas, mujer!– se escuchaba algo tenso, su pie era el que se estaba agitando fuerte.
–¿Por qué?– parpadeó un par de veces, no comprendía nada.
–¡¿Cómo que por qué?! – dijo enojado –. No me has soltado desde anoche, cuando quería moverte te abrazabas más a mí ¡He aguantado mucho tiempo ir al baño por tu culpa!.
Cuando lo dijo, se hizo rápido a un lado por fin dándole libertad. Vegeta salió disparado hacia el baño. Bulma se sonrojó y mordió su labio inferior cuando vio su tonificado cuerpo, su piel bronceada que parecía miel... al menos Vegeta no era pudoroso. Lamentaba haberse dormido. Estiró todo su cuerpo alejando toda pesadez y pereza, quedando en medio de la gran cama.
–Eres peor que una garrapata– se quejó Vegeta saliendo del sanitario.
Bulma soltó una risita por el comentario –Pero bien que te gustó ¿cierto?– su voz pícara hizo que Vegeta se sonrojara por haberlo pillado, estrechó los ojos y volvió a reír.
Un gruñido proveniente del estomago del moreno hizo que riera más.
–Nunca había desayunado tan tarde, maldita sea.– dijo antes de irse furioso de la habitación.
Bulma lo siguió con la vista, escaneó cada lugar de su cuerpo sin vergüenza alguna y antes que se saliera por completo, lo último que vio fue su trasero. ¡Por Kami! Vegeta tenía un cuerpo impresionante, cada parte de su cuerpo está esculpido a la perfección, ni un milímetro de grasa. En este momento no podía recordar cómo era el de su exnovio. Se levantó y fue hacia el baño; al salir sintió el aroma de la comida, así que se dirigió al lugar donde provenía el delicioso olor.
Al llegar a la cocina, la boca se le hizo agua no sólo por la comida, sino que ver a Vegeta aún semidesnudo cocinando y comiendo lo que parecía un sándwich la hizo sonrojarse y le diera un toque eléctrico por todo el cuerpo sacudiéndola fuertemente.
Vegeta la vio de reojo, sonrió de lado cuando ella se sonrojó al verlo, en cierta parte se alegraba estar sólo en bóxer.
–¿Qué hora es?– Bulma preguntó cuando se sentó a esperar por el desayuno.
–Casi las once.
–¡¿Qué?!– gritó sorprendida.
–Tienes el sueño demasiado pesado, mujer. Has dormido demasiado ¿no estás enferma?– Vegeta se acercó a la mesa con dos platos de hotcakes, uno depositándolo frente la peli celeste.
–Uhm, no.– fue lo único que dijo y se dispuso a comer.
–¿A qué hora es la convención?– preguntó sentándose.
–A las cinco– habló luego de tragar –. No se me ocurre que podemos hacer en todo este tiempo.– ladeó la cabeza en señal de aburrimiento.
Vegeta se quedó callado, pensando en qué podían hacer. Una idea se le vino, no le agradaba del todo –¿Qué tal si vamos a algún centro comercial?– sugirió.
Bulma quedó sorprendida por su sugerencia –Mmm no lo creo, ayer Zarbón dijo que la mayoría de los centros comerciales están en las afueras, la ida y el regreso nos tomaría demasiado tiempo– suspiró. Se reincorporó rápido al recordar algo –. Ahora que lo recuerdo, a unas cuantas calles de aquí hay un parque. ¡Vayamos ahí!– dijo sonriente.
Vegeta asintió en aprobación, se alivió al saber que no harían su opción.
...
Luego de desayunar, se ducharon y se vistieron y fueron al parque. El lugar era grande, lleno de árboles, un área específica para niños y para hacer eventos al aire libre, un pequeño lago artificial; todo muy bien cuidado y limpio.
Recorrieron juntos todo el parque, hablando de lo agradable que era y opinando qué debería o no haber, procurando no mantenerse en lugares muy abastecidos de personas.
Llegaron a un pequeño puente que atravesaba el lago; se quedaron un buen rato parados a la mitad en la baranda del puente, contemplando el sonido de los arboles al ser movidos por el viento y los pájaros trinando por doquier, el movimiento del agua y las risas de los niños jugando a lo lejos.
–Esto es hermoso– murmuró y cerró sus ojos, inhaló el aroma de la naturaleza. En la capital del oeste donde vivían no habían parques de este tipo. Abrió los ojos y fijó su vista en Vegeta que estaba recostado de brazos cruzados viendo el cielo, se veía pensativo –. ¿En qué piensas?– le preguntó.
Vegeta bajó la vista para poder verla –Nada, quedé en blanco.– rió y se reincorporó cuando Bulma se acercó a él.
–¿Seguro?
Vegeta asintió. Bulma se sintió en cierta parte mal, él casi nunca comentaba cómo se sentía, creía que aún no le tenía la confianza suficiente a pesar que el día anterior le reveló algo íntimo. Lo tomó de la mano y entrelazó sus dedos con los de él, apretando su agarre para darle seguridad y transmitirle su confianza.
Caminaron un poco más, llegando a una banca escondida entre tantos árboles y arbustos, se sentaron para descansar, aún no se habían soltado de las manos. Cuando sentaron juntos Bulma apoyó su cabeza en el hombro de Vegeta.
–¿Te gustaría quedarte más tiempo en esta ciudad?– preguntó bajo Bulma.
–La verdad, no. Prefiero más la capital del oeste ya que no está tan poblado como aquí– dijo pensativo, volteó a verla y le preguntó: –. ¿Y a ti?
Bulma negó con la cabeza y fijó también su vista en él... bueno, no le importaba mucho, mientras estuviera con él sería suficiente. Le sonrió y se acercó a su rostro, él rápido comprendió y la siguió; se dieron un tierno beso en los labios.
Vegeta con su mano libre, le acarició la mejilla suavemente, acercándola más a él. Abrió su boca seguido la de ella entrelazando sus lenguas saboreándose mutuamente el sabor de cada uno. En sus relaciones anteriores, jamás las había besado en áreas públicas; pero ahora no le importaba, igual no había mucha gente ahí como para verlos. Además estaba sintiendo algo por la peli celeste, algo que jamás lo había sentido con otra mujer... Era una mujer inteligente y muy bella, habían pasado mucho tiempo juntos según él, total ¿Quién no quisiera una mujer como ella?... lo estaba cambiando en cierto modo.
El sonido de unos pasos hizo que se separaran abruptamente, buscando que alguien no los estuvieran espiándolos. Una pareja pasó caminando a lo lejos, sólo eso. Se vieron a los ojos y empezaron a reír juntos por lo sucedido, eran como un par de adolescentes enamorados tratando de no ser descubiertos. Bulma se tapaba la boca con la mano tratando de aminorar el sonido de su risa; Vegeta en cambio reía bajo y con los ojos cerrados, negando con la cabeza por lo ocurrido.
–Deberíamos ir a comer.– dijo luego de levantarse, extendió su mano para que Vegeta la tomara y la siguiera.
El moreno sólo se le quedó viendo, sus mejillas sonrosadas lo hizo sonreír ya que se veía adorable así. Tomó su mano en modo de aceptación y se levantó sin soltarla, entrelazaron sus dedos de nuevo y se dirigieron a la salida del parque.
Llegaron al hotel aún tomados de las manos, al entrar divisaron que ya no estaba la recepcionista que los atendió el día de ayer, tomaron rumbo hacia el restaurante que poseía el lugar. Por desgracia, tenían que separarse para tomar asiento. Ordenaron su comida y mientras esperaban de ésta se tomaron la libertad de apreciar su alrededor, todo pulcramente ordenado y acogedor. Al llegar los alimentos, Bulma se dispuso a iniciar una conversación.
–¿Nervioso?– preguntó antes de llevar un bocado a su boca.
–¿De qué?– alzó sus cejas al no comprender.
–Por la Convención.– especificó. Sabía que a él no le gustaba estar entre mucha gente.
–No– dijo seco –. No hay razón para estarlo.– en realidad no le molestaba, serían personas inteligentes y congruentes con las que estaría rodeado.
Bulma sonrió.
Siguieron hablando el resto del almuerzo, Bulma le dio un par de indicaciones para la convención y respuestas por si llegaban a hacerle preguntas fuera de lo normal. El reloj dio las 2 de la tarde y se dirigieron a su respectiva habitación.
–¿Por qué no hicieron la convención en este hotel?– preguntó Vegeta llegando a la habitación que compartían. La mayoría de hoteles lujosos tienen salones especiales para eventos y se preguntaba porqué no lo hicieron aquí.
–Porque hace tres años se hizo aquí, y hay muchos que no les agrada hacer el evento dos veces en el mismo lugar.– le respondió. – Por lo que me explicó Kanashiro, será a una hora de aquí– Fue hasta el armario que trajo y buscó un vestido que le favoreciera a la ocasión, rebuscó entre todos los vestidos, no sabía cuál usar ya que todos le encantaban.
Vegeta sacó la cápsula con la maleta con ropa, la lanzó a la cama y esperó a que resurgiera. Vio que Bulma se dirigió al baño con su ropa y cosméticos en mano, podía vestirse tranquilo después de todo. No había traído demasiada ropa como para escoger igual que la científica. Sacó su traje negro, una camisa lila y una corbata morada oscura a juego. Se sacó todo lo que traía en las bolsa: pañuelos, la cápsula donde estaba su auto, la billetera y por último su celular; todo esto lo dejó justo en el velador. Se tomó todo el tiempo que quiso ya que había mucho de sobra -para él. Podía escuchar los ruidos provenientes del baño, podía imaginar a la peli celeste rematando con algún cosmético, eso lo hizo sonreír.
En cambio, Bulma estaba enojada al no encontrar el labial que quería, sacaba uno tras otro para buscarlo, y cuando creyó hallarlo no era exactamente el que quería y lo aventó hacia el lavamanos. Bien, si no tenía el color que quería no se iría con otro ¡que así sea!. Se aplicó un brillo sin color, después de todo ella se veía bien como fuese. Alisó su hermosa cabellera celeste, ya le llegaba casi a la cintura, «un corte me vendría de maravilla» se dijo viendo su reflejo en el espejo del baño. Dio sus últimos toques con el maquillaje y posó por enésima vez en el gran espejo del baño. Esperaba sorprender a Vegeta, sonrió.
Al salir del baño no lo encontró en el cuarto, lo buscó en el pequeño balcón del cuarto pero tampoco estaba ahí.
–¿Vegeta?– lo llamó. Justamente el mencionado cruzó la puerta entrando al cuarto, se quedó parado a unos cuantos pasos de Bulma observándola de pies a cabeza –. Veo que coincidimos con el color.– rió cuando vio el color de camisa y corbata, combinaba perfectamente con su vestido morado. Se le acercó por completo, lo abrazó por el cuello y lo besó.
Vegeta envolvió sus brazos sobre su estrecha cintura aceptándola, los tacones hacían que ella fuera de la misma estatura que él. Separó sus labios cuando sintió que ella lo hacía.
Se separaron un poco para tomar aire de después de tanto besar.
–¿Qué hora es?– pregunto Bulma después del apasionado beso, por ella se quedaría aquí junto a Vegeta en vez de ir a la Convención ésta tarde.
–Faltan cinco minutos para las 4.– Cuando lo dijo, Bulma se separó rompiendo el abrazo.
–Entonces no tardará en que venga Zarbón a traernos– cuando mencionó el nombre, Vegeta gruñó. Bulma rió, desde que conocieron al peli verde Vegeta se comportaba… posesivo, le encantaba, eso significaba que él sentía algo por ella. Caminó de nuevo hacia su armario para sacar una cartera que le hiciera juego al color del vestido, y por último sacó un saco largo que le llegaba un poco más abajo del largo del vestido –. ¿Ya estás listo?– volteó a verlo.
Vegeta asintió. Se encaminó al velador y tomó su billetera y celular, se extrañó al no haber recibido ni un mensaje desde ayer, al intentar desbloquearlo notó que estaba apagado y, recordó que mientras estaba en el avión lo apagó y desde ese entonces no lo encendió. Últimamente ha estado muy olvidadizo. Cuando estaba iniciando el teléfono, el timbre sonó.
–Vamos, Vegeta.– lo llamó.
Vegeta despistado, dejó de nuevo el aparato en el velador y se fue junto a la científica…
La Convención daba inicio a la 5:00 estén o no todos reunidos, aún faltaban diez minutos y ya la mayoría de invitados esperaban ansiosos por la inicialización del evento. Se había corrido la noticia que el doctor Brief no asistiría y todos se preguntaban quién y cómo sería el que vendría con la líder de Corporación Cápsula, era toda una novedad. Jamás había venido otra persona con los Brief.
Como siempre habían varios grupos de personas, conocidos y amigos por un lado, en el siguiente lado estaba el rival del otro con su gente, etc. Comiendo y charlando de novedades nuevas o negociaciones. Y como el más reciente tema era el nuevo acompañante de la joven Brief entre los grupos…
–¿A qué se dedica?– inició uno.
–En realidad no lo sé, pero ha de ser muy extraordinario para que la joven Brief se haya fijado en él– concluyó el otro –. Todos sabemos que la mujer tiene un gusto y un carácter difícil.
Todo el grupo rió ya que era cierto.
–Recuerdo haber una noticia hace dos años sobre que salía con un jugador de béisbol, un tal Yamcha si no me equivoco… ¿será él mismo?– preguntó otro, dejando a todo el grupo intrigado.
–No lo sabremos hasta verlo.– todos asintieron.
Todos los que lograron escuchar el nombre de Bulma Brief voltearon a ver interesados por saber quién era su acompañante, sorprendidos al notar a un tipo bien parecido, no esperaban tanto.
Muchos se acercaron para saludarlos entusiasmados. Varios se sintieron confiados al conocer a Vegeta, a otros no les agradó mucho ya que, en cierta, parte sentían celos de él por estar con la hermosa científica.
Al fin se dio inicio a la dichosa actividad. Todos sentándose y callados escuchando el discurso de bienvenida de Kanashiro, aplaudieron al final de tan emotivas palabras. Era la hora de exponer sus inventos a los demás.
–Por Kami, estoy un poco nerviosa.– susurró cerca de Vegeta, era la siguiente en pasar y exponer su nuevo proyecto.
–Tranquila, lo harás bien.– la motivó y le regaló una sonrisa y la tomó de la mano apretándola para transmitirle toda la seguridad del mundo.
A Bulma se le fue todo nerviosismo y desconfianza con ese gesto, ahora se sentía más segura que nunca. Ella era la gran Bulma Brief.
–Ahora recibamos a la representante de Corporación Cápsula: ¡Bulma Brief!– todo el público aplaudió con fuerzas cuando la susodicha subió a la tarima.
–Muchas gracias a todos– agradeció luego de haber disminuido el bullicio de los aplausos. Habló un gran discurso y luego expuso su más gran proyecto. Lanzó una cápsula hacia el centro de la tarima y resurgió una gran máquina –. Lo que están viendo aquí es un Tanque de Recuperación o Regeneración– abrió ambos brazos dejándolos en un ángulo de 80° frente a su invento como presentación. Explicó detalladamente el funcionamiento y el mecanismo, cada componente –. Lamento no hacerlo funcionar ante ustedes, ha tomado más tiempo de lo estimado, sólo es la estructura y componentes exteriores – se disculpó –. También quiero agradecer al señor Bushido Yamashita por proporcionarme su incondicional apoyo para este proyecto.– todos le aplaudieron al mencionado. Bulma siguió hablando un poco más acerca de los demás inventos y su compañía.
Vegeta, quien se encontraba sentado admirando a la hermosa mujer, no le había quitado la mirada desde que subió al frente y tampoco borró su sonrisa. Estaba maravillado con cada palabra que ella decía, desde un principio supo lo inteligente que era, eso sumaba más puntos a lo que sentía por esa fascinante mujer. Cuando ella terminó de hablar, fue el primero en levantarse de su asiento y aplaudir fuertemente; todos los demás hicieron exactamente lo mismo que Vegeta. Bulma enfocó su vista en la única persona que la miraba de una forma especial, y le regaló la mejor sonrisa que tenía, bajó rápidamente y se dirigió hacia su mesa a paso rápido, Vegeta se movió de su lugar para recibir con brazos abiertos a la feliz científica, la envolvió en un abrazo protector y enorgullecido, Bulma separó un poco su cabeza y le dio un beso en los labios. Todo el mundo explotó en aplausos y gritos por el espectáculo.
…
El evento siguió hasta la noche, disfrutaron de la comida, bebidas y de la música en vivo. Hablaban de negocios o presumiendo ser los mejores en lo que se dedicaban, otros poniéndose al tanto de saber que habían hecho sus colegas y amigos, contando chistes y experiencias divertidas.
Bulma y Vegeta se encontraban sentados junto a Bushido, Kanashiro y otros dos científicos acompañados con sus respectivas parejas.
–A ver, muchachos ¿Cuándo será la boda?– Bushido empezó a molestarlos ya pasado de copas. Bulma y Vegeta se sonrojaron por lo que escucharon, la peli celeste negó con la cabeza y riendo –. Aaaah, aún no lo han planeado…
–Ya Shido, no los molestes– lo calmó Kanashiro al ver la incomodidad de la pareja.
Vegeta se levanto –Ya regreso.– dijo en alto para que todos en la mesa escuchar por el alto bullicio y se fue al sanitario de varones.
–Ves ¡lo espantaste!– dijo la mujer de uno de los científicos que los acompañaban a Bushido, todos rieron.
–Lo lamento, ya tenemos que retirarnos– se levantó otro científico con su pareja. Se despidió cordialmente de cada uno –. Me despides de Vegeta, por favor.– le pidió a Bulma, ella sólo asintió con la cabeza y sonriente.
El otro científico les informó que iría a saludar a otros, así que se fue de la mesa. Quedaron sólo Bulma, Kanashiro y Bushido.
–Bulma ¿has sabido algo del Doctor Gero?– preguntó Kanashiro.
–Mmm sabía que estaba en quiebra, mi padre le ofreció ayuda para que no cayera muy rápido pero él se negó.– frunció el ceño tras hablar de ese hombre, no le agradaba.
–Veo que a ti también te desagrada.– dijo Bushido con desagrado.
–¡Por supuesto!– gritó enojada –. Siempre decía cosas desagradables y trató propasarse conmigo más de una vez.– cruzó los brazos y volteó a ver a otro lado como si lo tuviera enfrente y no quisiera verlo.
–¿Quién quiso propasarse contigo?– dijo un encolerizado Vegeta, cuando regresó a la mesa fue lo primero que escuchó cuando llegó y no le había gustado para nada.
–Ve-Vegeta– se asustó de escucharlo –. Nadie, eso fue hace tiempo. No te preocupes.– se levantó para calmarlo, pero no lo logró del todo. Había bebido tanto que ya estaba mareada y justamente al levantarse se tambaleó. Por suerte, Vegeta se acercó rápido y la sujetó de la cintura para que no cayera.
–Creo que deberían irse– habló Kanashiro como siempre sonriente, podía ver la complicidad en la pareja –. Buscaré a Zarbón para que los lleve de regreso al hotel.– Acto seguido, le hizo una mirada y una seña para que también él se levantara y dejaran a la pareja sola.
Bulma no escuchó lo que dijeron, sólo se quedó abrazada a Vegeta.
–Me sorprendiste hoy.– le susurró al oído al moreno.
–Yo tendría que decirte eso– sonrió sobre su piel.
Bulma rió por el comentario, lo vio a los ojos, nunca los había visto brillar tanto desde que lo conoció, quizá porque estaba mareada lo veía mucho más guapo y no se resistió a besarlo. Qué importaba que todos los vieran, ella lo quería más que a ninguno y se lo demostraría a cualquiera. Vegeta le correspondió gustoso, no le interesaba que lo vieran o dijeran algo, también estaba un poco pasado de copas. Se besaron de una forma suave y muy tierna. Se separaron para tomar aire y sonrieron mutuamente.
Caminaron hacia la salida cuando vieron que ya estaba el vehículo listo para llevarlos de nuevo al hotel. Les devolvieron sus sacos y se despidieron de todos.
En todo el camino iban besándose como locos.
...
Llegaron a la habitación besándose y abrazándose apasionadamente. Vegeta bajó rápidamente el cierre del vestido y de un movimiento cayó hasta sus tobillos, necesitaba tocarla, sentirla y probarla toda. Vio que esos voluptuoso senos saltaron libremente al no llevar sujetador, su boca se llenó de saliva que tragó duramente y llevó sus manos a ambos pechos, amasándolos con pasión. La volvió a besar cuando escuchó sus gemidos, era la mejor melodía que había escuchado.
Bulma le quitó a Vegeta el saco y la corbata con desesperación, no se quedaría atrás, desabotonó su camisa lila sin saber cómo lo hizo tan rápido; ansiaba sentir su calor como si fuera lo último en su vida, quería que la llenara con todo su ser. Pasaron más dos años en los que no tuvo sexo, salió con un par de pretendientes pero nunca llegaron a algo intimo. Y ahora, se sentía desesperada.
Ella bajó su mano derecha hasta llegar al aún cubierto miembro endurecido de Vegeta y apretarlo, era muy grande y grueso a su parecer, soltó un gruñido gutural lo que alentó más a Bulma y quitó el cincho y desabrochó el pantalón. Justamente cuando la prenda cayó, Vegeta la tomó por los muslos y la alzó, la mujer se enganchó perfectamente con las piernas a la cadera masculina.
Vegeta se llevó uno de los senos a su boca, chupó y mordió el duro pezón, sus gemidos eran lo mejor que había escuchado. Atendió el otro con la misma intensidad, sentía esas pequeñas y finas manos sobre su cabeza, empujándolo para sentirlo mejor. Regresó a su boca para devorarla de nuevo. Estrujó sus glúteos y la apretó a su cadera tratando que sintiera
Piel con piel, haciéndolos sentir pegados gracias al sudor, podía haber un clima fresco, el viento colarse por la ventana, pero entre ellos había un calor sofocante, y sólo había una manera de calmarlo.
Podía sentir su miembro empujando en su entrada cubierta por el tanga y bóxer. Vegeta podía sentir la humedad de ella traspasar las telas. De un solo movimiento rompió y se deshizo del tanga. Caminó hasta la cama cargándola y la colocó debajo de él sin romper el abrazo. Su mano llego hasta la húmeda entrada de ella, acarició con dos dedos su hendidura y su hinchado clítoris, haciéndola gemir más fuerte. Ya no aguanto más. Bajó su bóxer liberando su hombría, tomándola con su mano y la guio hasta la húmeda entrada que lo esperaba ansiosa. Se introdujo por completo en ella, gimió fuerte cuando sintió su sofocante estrechez.
Bulma soltó un grito y le ensartó las uñas en la espalda cuando él la penetró. Empezó a sentir cómo él se retiraba lentamente, sin salir completamente, y se adentraba al mismos ritmo. Luego, un vaivén más rápido y fuerte que, no tardo mucho en llevarle el ritmo.
Gemían y jadeaban tras cada estocada. Las caricias y besos no cesaban.
–Ve-vege... Vegeta, ah– gimió mientras el placer crecía.
Vegeta la tomó por los muslos, abriéndole más las piernas para llegar más profundo. Sintió cómo ella se apretaba alrededor de su erección, indicando que pronto llegaría al orgasmo, al igual que el suyo. Aceleró más sus envites, y ambos llegaron al clímax al mismo tiempo, gimiendo en alto sus nombres.
Bulma abrió los ojos, sin saber cuando los cerró. Ver a Vegeta sonrojado y sudoroso, viéndola con una sonrisa era una postal que no podía ser olvidada, guardó la imagen en los más profundo de su ser. Sintió cómo salía de ella, extrañándolo enseguida y se recostaba de espalda a la par. Se giró y lo abrazó por la cintura, posando su cabeza en su ancho pecho, escuchando cómo se normalizaba su palpitar.
–¿Significa que sí somos...?– no terminó de hacer la pregunta cuando lo vio sonreír más y asentir levemente con los ojos cerrados. Levantó un poco la cabeza para darle un beso en los labios, se sentía feliz. Regresó a la posición que estaba y, poco a poco dejó que cansancio y el sueño se adueñara de su cuerpo, sin antes sentir un brazo rodeándole la cintura, quedando completamente dormida.
Un zumbido lo despertó, reconoció rápido el sonido: su celular estaba vibrando. Lo tomó rápido para que no despertara a la peli celeste, el nombre que indicaba quién lo llamaba hizo que corriera suavemente a la desnuda mujer sobre él para levantarse, buscó su ropa interior por toda la habitación, cuando la encontró, se la colocó y salió del cuarto silenciosamente lo más pronto, antes de cerrar la puerta le dio una mirada a la mujer para comprobar que aún dormía y así hablar tranquilo. Fue directo a la sala, y sin más contestó.
–¿Diga?– espetó seco.
–Vegeta, ha pasado mes y medio... Espero que ya hayas conseguido algo de información.– dijeron al otro lado de la línea.
–Lo sé, doctor Gero.– ¡Por Kami! ¿Cómo pudo olvidar su trabajo? Por esa razón estaba aquí.
–Si tienes algo de información, te lo suplico que me lo mandes– podía escuchar la desesperación en su voz –. He tenido que despedir a muchos del personal, no tengo el dinero suficiente para seguir pagándoles.
Vegeta cerró los ojos y con su mano libre masajeó su sien, no sabía exactamente cómo se sentía –Enviaré lo que tenga, señor.– indicó bajo.
–Cuanto antes, mejor– se escuchaba enojado, y Gero le cortó la llamada.
¿Qué había hecho? Furioso, lanzó el teléfono a un sillón, se tomó por el pelo con ambas manos, no sabía que hacer. Se sentía ahogado por todo.
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N/A: agh, siento algo extraño por publicar éste cap, es la primera vez que escribo un lemon y... No sé xD los he leído pero no es lo mismo escribirlos, tampoco sé si me quedó como deberia de ser :v kill me please. Diganme cómo me quedó TwT
en el cap anterior, no se si se dieron cuenta que había unos numeritos ¿alguien lo notó? :'v bien, sí o no igual les digo. 1. Kanashiro es un cantante, me gusta mucho su voz, y como es un nombre japonés se me ocurrió integrarlo a la historia, nah mentira, no sabía qué nombre utilizar y era el único candidato. Si lo quieren escuchar les recomiendo la de «Lost in you» es de Said ft Kanashiro. 2. ¿Alguien sabía lo de la telita de cebolla? XD es algo cierto, yo lo he hecho.
Tardé un poco mas de lo que pensaba, me puse a hacer dos fanarts xD uno es exactamente de este cap. Lo pueden ver en mi pagina de facebook, en mi biografia esta el link. Igual me pueden buscar cómo Saiya502.
Siempre olvido que más comentar xD
Modo propaganda: les invito a leer una historia y dejar un review, esta súper linda, se llama «Vivir Eternamente Junto a Ti» de "dekillerraven". Un saludo especial para ti :*😘
Mis notas de autos siempre son largas xD y saber si las leen hasta el final v:
Ya sé contestar reviews, así que animense a dejar uno :3 solo que a los Guest (invitados, sin cuenta) no puedo :'v
Gracias, ya son mas de 1000 personas que leen mi fic :'3 *llora de felicidad*
Nos leemos! Bai
6/12/2016
