SSM19
DÍA NUEVE
RICE WINE
Ella podía sentir que algo estaba mal cuando regresó a la habitación y se enfrentó a las dos personas de imponentes composturas. Habían guardado silencio en el momento en el que ella se adentró a la habitación y eso solo la llevaba a dudar si era un buen momento para interrumpirlos.
—Olvida el té, Sakura. Ve por la caja con el vino sobre mi estante.
Ante aquella indicación, la chica parpadeo sorprendida de que mencionara aquel resguardado cajón personal de la alta sacerdotisa.
—Si, Sakura. Ese mismo —suspiró su mentora, llevando una de sus manos hacia su rostro para poder presionar con sus dedos el puente de su nariz en busca de relajarse.
Sasuke parecía entretenido con el desarrollo de la escena desde su relajada postura recargada sobre el mostrador, sin embargo, al notar como se recargaba en aquel mueble, Tsunade dirigió su atención hacia él.
—Digamos que me ofrezco a ayudarte a encontrar aquello que buscas, ¿cómo planeas hacer uso de esa ayuda?
—Eres la alta sacerdotisa, sabes acerca de más de una historia sobre mi clan.
—Y todas ellas terminan en una batalla de sangre en la que almas inocentes son sacrificadas.
Frunciendo el entrecejo, Sasuke objetó:
—Planeo cambiar eso.
—¿Al sacrificar el alma de una bruja blanca?
—Al enlazar mi alma con la de dicha bruja.
Tsunade pareció ser tomada por sorpresa ante esa declaración. Su mente rápidamente haciendo la conexión de sus intenciones tras escucharlo.
—Ya veo, así que no estas buscando las alternativas de tu clan después de todo.
Observando como poco a poco Tsunade iba respondiendo favorablemente acerca de su intención, Sasuke confirmo las sospechas de la alta sacerdotisa al continuar explicando:
—Si pudiera enlazar mi alma con la de una bruja blanca, la posibilidad de reunir a mi especie e imponer orden sobre aquellas almas descarriladas, ayudaría no solo a mi especie, sino la de los propios mortales.
En silencio, la rubia sacerdotisa caminó hacia la parte trasera de aquel mostrador para ocultar los demás objetos que se encontraban sobre este.
Sasuke a regañadientes retiró su prenda del mobiliario y la colocó sobre su regazo, encontrando asiento en un taburete cercano al área que Tsunade se encontraba desocupando.
Estaba a punto de cuestionar cuáles eran sus intenciones cuando la chica de hebras rosadas volvió a emerger hacia aquella sala. Acto seguido, se dirigió hacia la puerta principal y la cerró con llave. Ante esto, Sasuke se reservó a solo observar con curiosidad.
—Desde que Sakura llegó a las afueras de la aldea, pude percibir que había una extrañeza en ella —explicó Tsunade mientras colocaba aquel cajón de madera justo en el centro de la mesa.
Parecía una caja inofensiva, de madera y guardando entre libros y racimos aquella botella de vino que la sacerdotisa había mencionado.
Fue solo hasta que Tsunade comenzó a colocar sobre el mostrador los contenidos de aquella caja que se dio cuenta de la precedencia de aquellos objetos.
Mapas del área, pergaminos en lenguas extintas, gemas de esmeraldas y racimos de flores de cerezo. Este era el archivo de Sakura, la chica que había llegado a su pequeña aldea protegida en busca de ayuda.
—He estado estudiando las procedencias de Sakura, todas indican que su villa fue erradicada por los mismos seres que buscas enfrentar —explicó Tsunade, extendiendo uno de sus pergaminos para que todos pudieran apreciarlo y, ante sus palabras, tanto Sakura como Sasuke elevaron sus miradas para encontrarse con la del otro.
—Eres uno de ellos —susurró Sakura, su rostro mostrando como su mente trabajaba rápidamente recolectando la información que insinuaba aquella explicación.
Sasuke, aunque también sorprendido, no pudo evitar sonreír ante lo lista que esta chica era. Seguro uno de los atributos por los que Tsunade había decidido mantenerla bajo su cuidado.
—Sin embargo, ningún dato registrado en mis archivos indica que hayan podido sobrevivir tras una mordedura o siquiera envenenar a un ser inmortal—continuó explicando la mayor y, ante esta nueva información, Sasuke frunció sus cejas en contemplación.
—Tampoco hay registro de algún precedente como ese —coincidió el moreno—. ¿Están seguras de que la mordedura fue hecha por mi especie?
Asintiendo como respuesta, Sakura, quien estaba del otro extremo del mobiliario, junto sus hebras rosadas y las llevó hacia el otro lado de su hombro para revelar su extenso cuello y piel nívea profanada por dos marcas perfectamente alineadas en la coyuntura entre su hombro y su cuello.
Aún sumido en concentración, por acto reflejo llevo su mano a cubrir su rostro —o más bien, sus vías respiratorias. Pues incluso si era un movimiento sutil, la fragancia de ella no lo era para alguien como él. Tragando saliva, su mente buscó recomponerse de tal improvisto.
—Hay una posibilidad, sin embargo —continuó Tsunade después de un segundo para asegurarse de que Sasuke recobrara su compostura —. De probar la teoría que te trajo aquí.
Retirando el pergamino que hablaba de la antigua población donde vivía Sakura, Tsunade extendió un libro con otro tipo de lenguaje, uno con el que Sasuke estaba bastante familiarizado.
—Todos estos especímenes que asaltaron y erradicaron el antiguo hogar de Sakura eran solo neófitos. Sucumbiendo a sus deseos sin habilidad para controlar sus instintos y quizás no tan resistentes como los son los clanes fundadores.
—Todos portaban miradas carmesíes, pero, según los registros de Tsunade-sama, solo un vampiro de clase alta porta los tres tomoes en sus ojos —continuó Sakura, deseosa de averiguar más acerca de la raza que la alejó de su antiguo hogar.
—Los tres tomoes los puede portar cualquier clan de mi especie, no es cuestión de su sangre, es cuestión de su madurez —descartó la sospecha de la chica mientras negaba con la cabeza—. Pero eso no los hace menos resistentes a la sangre humana, sino al contrario, están en la etapa experimental en donde su hambre va relacionada con la búsqueda fisiológica del tipo de sangre que es compartible con su dieta.
Sakura hizo un gesto tratando de suprimir su repugnancia, Sasuke lo ignoró y Tsunade aclaró:
—¿Sería como llevar a cabo una prueba de alergias?
—Pero ningún vampiro es alérgico a la sangre humana, ni siquiera la más rara, debe haber algo más que lo haya envenenado tras probar su sangre.
—¿Qué hay de su habilidad mágica? —aventuró Tsunade.
—¿Una humana ajena al clan Senju con poderes mágicos? —cuestionó Sasuke incrédulo.
—Pero Tsunade-sama, nunca he ejecutado algún conjuro. ¿Cómo podría—
—No has tenido necesidad de realizarlos porque al hacer curaciones tus manos lo liberan.
—¿Liberan?
—La magia blanca, la habilidad de sanar y enmendar —aclaró Tsunade, segura de sus sospechas —. Ni siquiera una sacerdotisa de mi clan ha logrado ejecutar conjuros de sanación sin la ayuda de hierbas o simbolismos. Contrario a la magia blanca que solo requiere de la voluntad de su portador, solo posible si la persona hereda las habilidades mágicas de un ser inmortal.
—Pero —interrumpió Sasuke, contemplando los hechos que Tsunade acababa de recitar—, estas habilidades solo pueden despertar si el humano llega a establecer contacto con un ser inmortal. Como fue la mordedura de aquel neófito.
Sakura, quien permanecía petrificada en aquel borde, procesaba la información presentada ante ella.
—Una bruja blanca… —murmuró Sakura para ella, aún sin poder creer lo que estaba escuchando.
—Como sospechaba, esas barreras no son solo para proteger a tu pueblo, eran para alejarla a ella de la vista de mi especie —dijo Sasuke.
—Lo único que hice fue proteger a los mortales del peligro de otras especies —continuó Tsunade, negando la sospecha del vampiro.
—Pero ella no es solo humana, si es una bruja blanca debe de tener la descendencia de un inmortal —discernió Sasuke.
—O un Senju —complementó Tsunade.
Sakura, quien procesaba la avalancha de información, cerró sus ojos mientras negaba antes de abrirlos y expresar aquella duda que la tenía afligida:
—Entonces, ¿están diciendo que soy un objetivo para ellos? —refiriéndose a los vampiros, y en general, todos los seres inmortales fuera de aquellas barreras de protección hechas por Tsunade.
Con su atención regresando a la inusual chica de cabello rosado, Sasuke explicó:
—Una sanadora, o bruja blanca, es idealizada como la perfecta compañera para mi especie —enfatizó que hablaba solo de su especie, aquella información que había llamado su atención y que, al escuchar Sakura esas palabras, no pudo evitar sonrojarse ligeramente ante la mención de "compañera" y el amplio contexto en que podía interpretarse —. Quien logre enlazarse con una, obtiene el reconocimiento como el más poderoso del clan.
—Pero, si el enlace no funciona, ambos cuerpos comenzaran a degenerarse —añadió Tsunade.
—¡Ambos! —exclamó alarmada, pronto girando su rostro en dirección a su mentora en busca de auxilio, a lo que la alta sacerdotisa solo pudo responder con una mirada apologética.
—Durante todo este tiempo he buscado la manera de reducir los efectos adversos a aquella mordedura, pero me he quedado sin opciones para redimirlo —explicó la sacerdotisa, y entonces, girando su mirada hacia el inmortal contemplando estas revelaciones, extendió aquella botella de vino hacia él.
—Quizás es tiempo de que emplees tu alternativa —le escuchó decir a Tsunade al tiempo que lo sacaba de su ensimismamiento y observaba la botella de licor frente a él con detenimiento.
Por supuesto, pensó él. Vino de Arroz.
Para unir a dos almas era necesario beber del mismo vino de arroz. Los viejos ancestros unían sus almas con este simbólico licor mucho antes de las religiones, mucho antes de los santísimos escritos.
Por lo tanto, era un juramento que prevalecía como único para aquellas uniones sin distinción de especie, género o preferencia.
Este era un conocimiento que los legendarios sacerdotes transmitieron con el tiempo a sus discípulos por generaciones, hasta llegar al conocimiento de Tsunade, una de las altas sacerdotisas con mayor conocimiento en todo el reinado.
Sin embargo, al compartir esta información, les costó un poco a sus dos prospectos el creer que este método funcionaría para eliminar sus preocupaciones.
Ella, una supuesta sanadora de desconocida procedencia, y él, un vampiro de primera generación de uno de los clanes más antiguos en existir en el mundo.
Ambos buscando una cosa en común: Sobrevivir.
Y, la única manera de sobrevivir era jurar bajo los efectos de aquel vino de arroz, que sus almas pertenecían al otro. Su sangre, se encargaría del resto.
Nota: Entrega número tres y espero seguir leyendo sus comentarios, me alegro que los esté emocionando tanto como a mí jeje. Hasta la próxima, ¡Besos!
