SSM19
DÍA ONCE
CHILLS
—Así que… Sakura-chan, ¿cierto? —preguntó Naruto mientras extendía la copa de vino hacia ella, la aludida asintió mientras tomaba aquella bebida; en respuesta, el rubio zorro le sonrió. Con su otra mano, sin embargo, empujo la copa hacia el otro inmortal y soltó un seco: —Ten, bastardo.
Lanzando una mirada furtiva hacia la reacción de su próximo compañero y sonrió ligeramente ante el infantil gruñido que soltó ante los modales de aquel efusivo inmortal.
Empezaba a entender a lo que se refería su mentora. Este parecía más como un lazo de amistad fraternal que el de uno de rivalidad entre especies enemigas por el modo en que sus replicas iban y venían con destreza, pero ninguno parecía realmente ofendido por ellas.
Se preguntó si tendría oportunidad de saber más de aquel lazo después de esto.
No había mucha complejidad en la ceremonia realmente, o quizás Sakura lo estaba pasando por alto debido a sus alarmantes nervios ya que esta era su primera boda —la de ella, por si fuera poco, pero era tan sencillo como lo habían mencionado en un principio: Al servir las copas, debían beber aquel líquido y en algunos minutos, la esencia del vino haría que sus almas se entrelazaran mientras invadía sus organismos.
Para asegurarse de que el enlace sucediera sin contratiempos era que la presencia de Naruto era requerida, pues al conocer la naturaleza de ambos tipos de almas era que podía protegerlas mientras sucedía aquel enlace.
En cuestión de segundos, Sakura dio un prolongado sorbo a su copa. Bastante ansiosa por dar por terminado este ritual, puso en práctica las inusuales habilidades que su mentora le había enseñado en ocasiones donde el trabajo daba paso a una sedienta y embriagante noche de relajación.
A unos pasos de ella, Tsunade sonrió orgullosa a pesar de la sorprendida del rubio y la entretenida de su compañero inmortal.
Sus latidos no habían dejado de latir con velocidad y de esto Sasuke estaba bastante consciente, él simplemente no sabía qué era lo que debía decirle para que se relajará —o si acaso debía hacerlo. Tenía coraje, de eso no tenía duda, pero era una humana después de todo. Aunque mitad inmortal, se trataba de una parte de ella que desconocía hasta hace unas horas. Por supuesto que esto era poner a prueba su valentía y determinación.
Mientras sus pensamientos eran invadidos por las posibilidades, sus almas comenzaron a danzar a sus alrededores y esto ellos lo podían sentir pues de pronto de sentían más livianos, como si flotaran en el aire y por como de pronto una sensación de sueño los invadía.
Cerrando sus ojos mientras pasaban los segundos, la pareja fue asaltada por una sensación de frío recorriéndoles los cuerpos. Escalofríos azotándolos al sentir el alma del otro combinarse con la de su compañero, sintieron el contraste y la diferencia que había entre ellos cuando calidez con frialdad se unió en los cuerpos de ambos.
Jadeando al tiempo que abrían sus ojos con sorpresa, regresaron de aquella habitación ante las miradas satisfechas de Tsunade y Naruto.
—¿Funcionó? —preguntó Sakura aún corta de aliento, sintiendo sus ojos ligeramente humedecidos, pero sin saber bien el motivo.
Encontrándose con la mirada de su mentora, se percató de que le sonreía cálidamente y se acercó a ella para abrazarla, tomando a la chica por sorpresa ante el inesperado acto de afecto.
—Lo hizo —le dijo al oído mientras apretaba ligeramente el abrazo en su cuerpo—, estarás bien ahora.
—¿Tsunade-sama? —preguntó de nuevo la chica de cabellos rosados, aún perdida después de aquel maternal desplante que hacia su corazón latir con extrañeza.
Separándose un poco de la chica, sostuvo con sus manos los brazos de su aprendiz y le volvió a dedicar una sonrisa, esta vez una de orgullo y seguridad.
—Sabía que estabas hecha para grandes cosas —fue todo lo que dijo y eso dejó a la aprendiz con los ojos empañándose ante sus palabras.
A unos pasos de ellos, los inmortales intercambiaban palabras en las que el rubio le daba unas palmadas en la espalda del vampiro y este parecía algo perdido en pensamientos por lo que el rubio al notarlo, siguió la mirada del azabache y lo encontró mirando fijamente a la chica enlazada a él.
—Es una chica muy linda, ¿no es así? —sonrió sin intención de burla, reconociendo los atributos de la nueva compañera de su eterno rival, quien pronto reaccionó ante sus palabras y le dedicó una mirada de advertencia antes de alejarse de él. En respuesta, el rubio llevó sus manos hacia la parte trasera de su nuca y suspiró divertido. Podría engañar a muchos con su porte frío, pero nunca al zorro que lo conocía desde que era humano.
Por su parte, Sasuke encontró bastante molesto el comentario de aquel estúpido zorro. Podría ser el guardián de las almas mortales, pero él no estaba enlazado con el alma de aquella joven. Sasuke podía sentirlo dentro de él, ella no era solo linda. Ella era cálida y reconfortante, fresca y libre. Hecha de todo aquello que él nunca había sentido antes, y que en aquel momento aquel desconocido sentimiento le había provocado escalofríos.
Ella debió notar su presencia acercándose, o quizás sintió lo mismo que él sintió cuando la distancia entre ellos se acortó. ¿Era esta aceleración en sus pechos producto del enlace? Lo dudaba puesto que él lo había notado en ella previo al enlace, pero ahora que su propio pecho era el que se aceleraba sin motivo aparente, titubeo en su caminar.
Notando que se acercaba a ella, Sakura se separó de la alta sacerdotisa y acortó la distancias entre ellos. Después de sentir el alma fría y vacía, templada y empuñada; se sintió simpatizar más con aquel inmortal que hace un par de horas era una amenaza extraña para ella. Sentía que lo conocía un poco más, que lo comprendía un poco más y la inseguridad que sentía hace unos minutos por su presencia se desvaneció después de sentir su corazón latir como el suyo en lugar de permanecer impasible y oculto.
Ahora que estaban a solo un par de pasos de distancia, una nueva sensación que no estaba antes del enlace los hacía buscar la mirada del otro por instinto.
—¿Listo para morderme? —fue todo lo que se le pudo ocurrir decir a la joven de ojos esmeralda, titubeando al apreciar un brillo distinto en aquellos ojos usualmente oscuros y opacos, pasando desapercibido la risa contenida del rubio y el golpe que le dio su mentora a dicho zorro por su imprudencia.
Sasuke no pudo evitar sonreír tampoco, de pronto al escucharla aún afectada por su presencia le recordó que se trataba de la misma chica que hace unos momentos. Pequeña y curiosa, valiente pero insegura.
—Relájate pequeña bruja, no voy a absorber la vida de ti—rio entre dientes, su sonrisa por un breve segundo arrebatándole el aliento antes de reaccionar ante su comentario:
—¡Sanadora! —reprendió indignada, pues aún no se familiarizaba con el termino 'bruja' que ella por inercia relacionaba con otra naturaleza distinta a la de ella.
—Muy bien, sanadora, escúchame bien —corrigió complaciéndola—. Te necesito viva y a mi lado, ¿me escuchas?
Sakura se quedó absorta en la profundidad de sus palabras, inhábil de habla ante el significado implícito en ellas, asegurándole sin percatarse de que la protegería y cuidaría de ella. Él, un ser inmortal que ella creía solo capaz de destruir y arrebatar de ella la felicidad, su hogar.
De pronto sonrió sin que pudiera evitarlo, porque de alguna manera él ahora sabía las palabras que ella deseaba escuchar.
Ahora que la confianza entre ellos se había fortalecido, se reunieron con la sacerdotisa y el zorro para discutir más de la información que tanto Tsunade como Sasuke habían sospechado desde un principio: Ya que los clanes de vampiros se habían dispersado, varios de ellos acechaban las villas que Naruto no podía proteger al contar con un límite de clones para proteger las aldeas.
Afortunadamente Naruto contaba con la información de dichas locaciones para partir a ellas y ejecutar el plan de Sasuke de imponer justicia sobre esas almas que profanaban las ideologías de su clan fundador. Con la ayuda de los poderes de Sakura, sus habilidades se incrementarían y podría combatir con una mayor cantidad de especies suyas.
Pero antes de llevar a cabo todo aquel plan de justicia, Sasuke se giró hacia Sakura.
—Quizás quieras cambiarte de prendas antes de la mordedura—ofreció su compañero, escaneándola con la mirada y reparando en que el vestido que llevaba era uno de cuello alto y de tonos claros.
Bueno, eso es considerado de su parte, pensó Sakura mientras llevaba sus manos a la altura de las solapas de su vestido y se sonrojaba. Asintiendo, se retiro de la sala ante las miradas cómplices de su mentora y de aquel zorro a espaldas de Sasuke.
Ya en la habitación que Tsunade le había dejado a ella, Sakura se deshizo de sus prendas, dejándolas dobladas a un costado de la cama y busco entre sus pertenencias por algo adecuado para usar ya que aparentemente cuellos largos y tonos claros estaba fuera de la cuestión. No era que esperara perder mucha sangre, pero sin duda sería inevitable sangrar si lo que buscaba era extraer de ella el veneno en su sangre.
Llevo una de sus manos a la marca en su piel, la temperatura en su cuerpo comenzando a calentarse pues contrario a un vampiro alimentándose de ella con hambre, este sería un vampiro —su compañero, curándola para salvarla.
¿Se sentiría bien? En aquella ocasión el shock y el miedo de haber visto a aquel vampiro caer a sus pies tan pronto la asaltó con su mordida le había prohibido comprobar aquellas historias sobre los vampiros y sus cautivantes mordidas.
Llevando la prenda entre sus manos a su rostro para ocultar su fuerte sonrojo, Sakura abrió los ojos desmesuradamente cuando reparó en lo que se estaba imaginando.
¡Esto definitivamente era culpa de aquel vino de arroz!
Y de sus almas enlazadas, o de su misteriosa personalidad, o quizás de su atractivo físico, o quizás de—
—¿Ya terminaste? —la voz de Sasuke le llamó y le tomó un segundo a Sakura el darse cuenta de que se encontraba abriendo la puerta de su habitación.
Girando alarmada, se aferró con fuerza a la prenda entre sus manos para cubrir su figura semidesnuda.
—Eso servirá —señaló el mientras entraba a la habitación sin esperar replica por parte de la escandalizada humana-sanadora. Tomando asiento en el borde de su cama, levantó su mirada hacia ella y se topó con su rostro completamente encendido en tono carmín —¿Qué esperas? Ven aquí —le escuchó ordenarle y de pronto una pequeña punzada de decepción cayó en ella.
¿Había sido muy pretencioso de ella el pensar que provocaría una reacción en él, quien seguramente habría tenido miles de acompañantes antes que ella?
Ella no podría estar mas lejos de la verdad, sin embargo.
Cuando tomo asiento a un lado de él, mirando hacia el frente al tiempo que se reprendía por su infantil pensamiento, decidió evadir el tema y preguntar en su lugar:
—¿Planeas morderme aquí?
—Creí apreciarías un poco de pudor —razonó su compañero, hundiéndose de hombros mirando de soslayo a la joven a su lado.
—Difícilmente me estás dando algo de pudor al entrar sin permiso en mi habitación—apreció el puchero formándose en las facciones de ella con diversión.
—Estas bien así —trató de relajarla, pero viendo como aún seguía tensa y con aquel infantil puchero adornando sus facciones, decidió molestarla —. De este modo puedo ver mejor el flujo de tu sangre —confesó mientras con una de sus manos alejaba los mechones de su cabello lejos de la marca en su cuello y nuevamente fue asaltado por ese peculiar sentimiento al exponer esa parte de su piel.
De pronto quien se encontraba afectado por la situación era él. Ahí, dentro de la pequeña habitación impregnada en su esencia, con ella vulnerablemente a su disposición para tomarla y explorarla a su antojo, envuelto en el reforzado sentimiento cálido y cautivante que provocaba el de sus almas enlazadas.
Trago saliva e involuntariamente fue inclinándose hacia ella, quien de pronto comenzó a palpitar con mayor prisa y Sasuke solo pudo gruñir de una manera distinta a los sonidos que ella había escuchado hacerle anteriormente.
El interruptor había sido encendido y de pronto la amplia mano de él tomo su rostro y la giró hacia él. Sus ojos esmeraldas ampliándose cuando notó su mirada oscura volver a opacarse y sus labios se entreabrieron cuando en lugar de inclinarse hacia su costado, Sasuke acercó su rostro al de ella.
Expectante, su respiración se contuvo, pero su corazón galopaba dentro de su pecho al notar sus distancias desvaneciéndose.
Ella había cerrado los ojos con anticipación cuando lo escuchó hablar:
—Quizás quieras sostenerte a mí por soporte.
Sakura soltó el aliento que estaba conteniendo cuando escuchó el tono ronco con el que la llamó y abriendo los ojos nuevamente, se topo con los característicos ojos carmesíes que distinguían a su especie, pero en lugar de atormentarla, ella se sintió cautivada por ellos.
—Si —fue su tenue respuesta.
Su aliento chocando con la elaborada respiración de él, ella entonces se giró en su dirección, olvidando en el momento la prenda que sostenía entre sus manos para cubrir su ligero camisón de tirantes, delicados y holgados de modo que uno de ellos caía a mitad de su brazo y el otro cargaba con el peso de la corta prenda, exponiendo el delicado volumen de sus senos.
Alzó sus delicados brazos para rodear su cuello y esta vez Sasuke no pudo evitar jadear contra su cuello al ser envuelto por su aroma y la oleada de sensaciones que ella provocaba en él.
Sakura sintió el rostro de él rozar su cuello y en un inesperado movimiento, sintió una calidez penetrar nuevamente su piel.
Un pequeño gemido de dolor escapó de sus labios y apretó el agarre de sus manos en el cuello y espalda de Sasuke, solo para suspirar en alivio cuando la calidez de su boca comenzó a extraer de ella lo que asumía era el veneno que la inhibía de todas sus facultades, puesto que sentía una pesadez que había notado aumentar con el paso de los días comenzar a disiparse.
En su lugar, debido a la sensación de confortamiento la invadió, se inclinó más hacia él y expuso mas de su cuello. Suspiros y respiraciones aceleradas escapando de ambos con el pasar de los segundos. Una cálida sensación descendiendo por el cuello y espalda de ella, pero Sakura no prestó importancia mientras sentía a Sasuke reclinarla sobre la cama, sus brazos apoyándose a los costados de ella y fue entonces que ella sintió un ligero cambio.
Frunciendo sus cejas al sentir una punzada en su sien, Sakura emitió un quejido y abrió los ojos sintiéndose de pronto mareada.
—Espera, Sasuke…—su voz era apenas un susurro ahora que sentía su cabeza aligerarse, pero en una peculiar succión de él, Sakura jadeó y levantó la voz —¡Dije espera, tú, maldita sanguijuela!
Lo que pasó después pasó algo rápido como para apreciar los detalles, pero de pronto Sasuke se encontraba recargado en la pared a un costado de la puerta mientras que esta se abría con sobresalto para darle entrada a una alarmada Tsunade.
Mirando atónita a la jadeante joven, esta les devolvía la mirada con extrañeza, una de sus manos sobre el área donde Sasuke se había encontrado abstraído. Ahora, ambos expectantes le miraban su rostro con sorpresa.
Y es que no solo había empujado de aquel vampiro de fuerza sobrehumana como si fuera una pluma, sino que ahora, en su frente, le adornaba aquella marca que no solo indicaba que ella era una descendiente de un ser inmortal, si no de un Senju.
La revelación de la peculiar procedencia de la inusual humana causando escalofríos a los dos espectadores.
Nota: Revivo de mi muerte de dos días, agradeciendo encarecidamente sus hermosos comentarios. Ya nos quedan menos capítulos y en esta ocasión espero haber alargado un poco el capítulo compense un poco la espera. Estaré atenta a leer sus comentarios, hasta la próxima ¡Besos!
